María fue esa madre dispuesta

20 Diciembre 2016

María fue esa madre dispuesta
por Charles R. Swindoll

Lucas 1:30-Lucas 38-Lucas 1:46-55

alimentemos_el_almauizás María estaba realizando los quehaceres matutinos o tal vez resguardándose del calor del día en el jardín de la familia. No sabemos lo que estaba haciendo pero probablemente estaba pensando en el futuro, en José. . . en su hogar. . . en una familia.

Pero Dios interrumpió los planes de María para presentarle el Suyo. El ángel Gabriel le dijo que ella sería la que daría luz al Mesías.

“No temas, María porque has hallado gracia delante de Dios”. Ese pensamiento debió haber detenido cualquier otro que hubiera estado pensando en ese momento.

Al igual que cualquier fiel adolescente judía, ella sabía de la promesa del Aquél que vendría, pero ¿escuchar las noticias de que Dios la había elegido a ella para ser la madre del Salvador? Tener a Gabriel anunciando que la llegada inminente de Dios ocurriría en su cuerpo. . . la hacía preguntarse: ¿Cómo podría ser esto?

Seguramente María también se dio cuenta de alguna forma que este privilegio le costaría muy caro con respecto a su reputación: dudas sobre su pureza, susurros detrás de miradas veladas, acusaciones crueles. ¿Quién dijo ella que era el padre de ese niño?

Sin embargo María respondió inmediatamente en fe a lo que no podía comprender.

Sin ningún retraso, reaccionó en sumisión ante el deseo de Dios. “Que sea como lo has dicho” dijo María. La palabra griega, ginomai, que se utiliza en este versículo, significa “como resultado” e indica una entrega total muy similar a la frase: “que así sea”. Podríamos traducir la respuesta de María de la siguiente forma: “No lo entiendo totalmente, pero lo acepto. Sé que ocurrirá tal como Gabriel lo dijo”.

Para ella, era suficiente que Dios había prometido realizar lo imposible.

Para ella, era suficiente que Dios le había confiado este privilegio.

Ella, entonces, confiaría en Él en todo lo demás.

El ángel le había dicho que Aquél quien ella concebiría era mayor que cualquier otro deseo que ella hubiese soñado, cualquier cosa que este mundo hubiese conocido. Lo que allí comenzaba ese día, planeado antes que el tiempo existiera, era una promesa cumplida, la promesa de liberación, de salvación para todos aquellos que creyesen en Él.

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El ángel Gabriel del cielo descendió

19 Diciembre 2016

El ángel Gabriel del cielo descendió
por Charles R. Swindoll

Daniel 8:16

Lucas 1:19, 26-27

Lucas 26-27

Hebreos 1:6-14

Haga un viaje fuera del tiempo y el espacio.

alimentemos_el_almaCon la ayuda de su imaginación, sepárese de la gravedad de este planeta y vaya al espacio más allá de la dimensión terráquea, aquel lugar misterioso donde los ángeles moran.

Es fácil olvidar que vivimos en dos mundos paralelos. El nuestro es. . . tangible e invisible; un mundo de casas, caminos, granjas, árboles, lagos, océanos, playas, perros, gatos, días, noches, naciones y políticos.

El otro mundo invisible, así de real como éste, es un lugar que no podemos ver o tocar. Es completamente diferente a nuestro mundo. Consiste en ángeles y fuerzas siniestras, tronos invisibles y rangos de autoridad. Es un mundo espiritual donde los agentes sobrenaturales se mueven libremente, y donde se pelean batallas. En algún lugar en ese mundo, existen dos lugares literales que no hemos visitado: uno es el cielo y el otro es el infierno. No hemos visto ninguno y no hemos hablado con nadie que haya estado en alguno de esos lugares, sin embargo son tan reales como el mundo que conocemos, el mundo que podemos sentir y tocar.

Desde el espectro de la luz inalcanzable, Dios envió a Su mensajero angélico, Gabriel, con un mensaje que iba dirigido específicamente a la nación de Israel. Por lo que sabemos, Gabriel ha traído el mensaje de Dios cuatro veces: dos veces con el profeta Daniel acerca del futuro de Israel, seis siglos después le habló a Zacarías acerca del nacimiento de un niño llamado Juan y poco después le llevó noticias a María acerca de la concepción en su vientre del niño Jesús.

Los ángeles siguen haciendo su labor en la actualidad, ocupados en la obra de Dios en el mundo invisible alrededor nuestro. Si nuestros ojos pudieran ver las fuerzas angelicales, sería algo abrumador. De hecho, con seguridad nos encantaría saber cuántos son, observar su fortaleza y darnos cuenta de primera mano lo que hacen, especialmente cuando estamos solos y nos sentimos sin fuerzas.

Si nuestros ojos pudieran ver las fuerzas angelicales, sería algo abrumador.—Charles R. Swindoll

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La vida es dura

16 Diciembre 2016

La vida es dura
por Charles R. Swindoll

Job 1:1-12

alimentemos_el_almaLa vida es dura. Estas cuatro palabras son una evaluación exacta de nuestra vida en esta tierra. Cuando el escritor del libro de la Biblia llamado Job tomó su estilete para escribir su historia, pudo haber comenzado con una frase contundente muy semejante: “La vida es injusta”.

Nadie puede negar el hecho de que la vida está caracterizada por problemas, aflicciones y angustias. La mayoría de nosotros hemos aprendido a enfrentar la realidad de que la vida es dura, pero ¿no es también injusta? Algo en lo más profundo de nosotros hace casi intolerable que aceptemos y sobrellevemos algo que es injusto. Nuestra inclinación natural por la justicia hace que el dolor tome el lugar de la paciencia.

La vida no solo es dura; sino que también es absolutamente injusta. ¡Bienvenido al mundo de Job!

Job fue un hombre de una piedad única y genuina. También fue un hombre que tuvo una prosperidad bien merecida. Fue un caballero piadoso, extremadamente rico, un excelente esposo y un buen padre, pero una serie de súbitas y brutales calamidades, una tras otra, convirtieron a Job en un amasijo de quebrantamiento y aflicción. La extraordinaria acumulación de desastres que lo golpearon habría sido suficiente como para acabar con cualquiera de nosotros.

Job se queda en la ruina, sin casa, sin hijos, en la miseria más grande. Está de pie en un valle azotado por el viento, junto a las diez tumbas frescas de sus hijos que han muerto. Su esposa solloza profundamente, a tiempo que se arrodilla a su lado después de escucharle decir: “Seguiremos sirviendo a nuestro Dios, ya sea que nos dé o nos lo quite todo”. Ella se inclina y le susurra en voz baja: “¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?”

Su miseria se convierte en un misterio ante el silencio de Dios. Si las palabras de sus supuestos amigos son difíciles de oír, el silencio de Dios se vuelve absolutamente intolerable. No es sino hasta el capítulo 38 del libro de Job que Dios finalmente rompe su largo silencio, después de mucho tiempo por cierto. Aunque hubieran sido solo unos pocos meses, trate de imaginar eso. Usted se ha convertido en el objeto de las acusaciones de sus aparentes amigos, y los cielos se vuelven de bronce mientras usted implora una respuesta del Todopoderoso, quien se mantiene misteriosamente callado. No recibe ningún consuelo. Todo es tan injusto; usted no ha hecho nada para merecer esta angustia.

Haga una pausa y contemple la angustia de esta pareja, sin olvidar que Job no ha hecho nada para merecer tan insoportable dolor. ¿Cómo habría sido su reacción de haber sido usted y no Job el protagonista de esta historia?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Las paredes caerán

15 Diciembre 2016

Las paredes caerán
por Charles R. Swindoll

Ester 8:15-17

alimentemos_el_almaEra como el día de Navidad, el Año Nuevo y día de la Independencia, pero todos juntos. ¡Era como Berlín el 9 de noviembre de 1989! Era como algo que nunca habían visto antes. ¡Estarían cantando toda la noche y día siguiente, porque la angustia había desparecido! Las tinieblas no eran impenetrables, después de todo. Solo parecía que lo eran.

¿Vive usted en una situación de angustia y tinieblas, donde ya ni la risa es capaz de rebotar de las paredes del hogar? ¿Tiene una existencia sombría o que raya en la angustia? Mientras que otros se dirigen a sus hogares donde les espera el amor y el calor de una familia, ¿se va usted solo a su casa donde le esperan el recuerdo de unas relaciones rotas, y los sentimientos de pesar y culpa?

Quizás los últimos sonidos del día sean los metálicos de la puerta de una celda y de algún vigilante que grita: “¡Apaguen las luces!” ¿Ve usted con anhelo una escena como esta en el libro de Ester?

La historia de Ester no es ningún insignificante fragmento de historia oculto en los pliegues de un rollo antiguo. Estos principios siguen vigentes hoy en día. Esto es historia, tan importante hoy como cuando se escribió por primera vez. Ha sido escrita para las personas que tienen que enfrentarse con personas duras e intimidantes.

Quizás vivan con ellas, estén casadas con ellas o tengan hijos crecidos que son así. Ha sido escrita para las personas cuyas vidas han sido heridas profundamente por documentos y demandas, por informes negativos o por rumores. Ha sido escrita para las personas que viven dentro de las gruesas paredes de la depresión y la infelicidad. Pero este capítulo anuncia en grandes y luminosas palabras: ¡Hay esperanza!

Todos los días caen paredes. Pero no puedo predecir cuándo caerán las suyas. Dios se ocupa de derribar paredes. ¡Tenga esperanza! Esto pasará. La verdad se conocerá. Todos los días, las paredes de la depresión y la angustia son penetradas por la maravillosa presencia del Dios vivo.

Por la noche dura el llanto, pero al amanecer vendrá la alegría (Salmo 30:5).

Dios se ocupa de derribar paredes. ¡Tenga esperanza! —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Él tiene el control

13 Diciembre 2016

Él tiene el control
por Charles R. Swindoll

Ester 8:9-14

alimentemos_el_almaLa ley de los medos y los persas no podía ser cambiada. La ley que Amán había escrito tenía que permanecer en los libros. Pero debido a que el corazón del rey había sido ablandado por los ruegos de Ester, él mismo proporcionó una manera mediante la cual la ley podía no hacerse efectiva, o por lo menos podía ser neutralizada.

Los judíos podrían protegerse a sí mismos. En realidad, podrían hacer más que eso. Podrían liquidar a cualquiera que quisiera atacarlos, incluidos mujeres y niños, y tenían también el derecho de despojarles y apoderarse de sus propiedades. De esta manera, por lo menos, estaban en igualdad de condiciones. Los judíos tenían ahora su propia defensa, autorizada precisamente por la ley persa. “Los mensajeros que cabalgaban los veloces corceles reales partieron apresurados e impulsados por la orden del rey. El decreto fue promulgado en Susa, la capital” (Ester 8:14).

¡Increíble! Y pensar que estos derechos concedidos a todos los judíos fueron dados por el mismo hombre que antes prácticamente había decidido irrevocablemente su destrucción.

Es posible que alguna persona le esté persiguiendo, puede ser con un documento, con algo que ha sido escrito de manera irrevocable, el artículo de alguna revista, o periódico, alguna grabación, algún informe de trabajo, alguna demanda, lo que sea. Por estar escrito, parece tan intimidante, tan imborrable, tan legal. Y usted está leyendo esas palabras, y piensa: Si solamente supiera quién está detrás de todo esto. ¡A eso es a lo que me refiero aquí! ¿Quién es esa persona, comparada con el Señor vivo? A mí no me importa quién esté detrás de ese documento. Nosotros adoramos a un Dios soberano al que no le sorprende nada de lo que sucede en este mundo. Nada lo asusta. Nada lo sobresalta. ¡Él tiene el control! Habitamos “al abrigo del Altísimo” y moramos “bajo la sombra del Todopoderoso” (Salmo 91:1). ¡Nada es demasiado difícil para Él! ¡Nada!

Adoramos a un Dios soberano al que no le sorprende nada de lo que sucede. ¡Nada!—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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¡Ánimo!

12 Diciembre 2016

¡Ánimo!
por Charles R. Swindoll

Ester 8:1-8

alimentemos_el_almaEl corazón del rey es como una masa blanda, como masilla muy suave, o pudiéramos decir como plastilina en las manos del Señor. Piense, sólo por un momento, en otro nombre en lugar de “rey”. Alguien, quizás, que le está causando sinsabores. Puede ser un hijo ya crecido descarriado. Talvez sea alguien con una presencia impresionante. Alguien que le acosa y que desea humillarle. Un cabeza dura, ¿de acuerdo? Alguien prepotente, ¿correcto? Imagine ese corazón tan duro, tan granítico, convertido en masilla suave en las manos del Señor. ¡Es posible! No hay un corazón por recalcitrante que este sea que no se vuelva blando en las manos del Señor.

Hace muchos años, en otro lugar y en otro momento de mi vida, tuve una experiencia terrible con una persona que decidió convertirme en su enemigo. Todavía no sé por qué. Eso sigue siendo un misterio. Sin embargo, sucedió. Este individuo decidió amargarme la vida. Observaba todo lo que yo hacía. Criticaba mis decisiones. Lanzaba dudas sobre mi ministerio. Esta persona aplicaba presión, a veces hasta el punto en el que pensaba que me haría gritar. No sé cuánto, ni qué dijo de mí a otros. Nunca lo pregunté. Pero a mí me dijo bastante, y era tan amedrentador e intimidante que me producía temor, especialmente cuando supe que llevaba un arma de fuego, hasta que al final, me amenazó con ella.

Un domingo extremadamente frío, después de dejar la iglesia, me fui a casa y me eché en la cama sin siquiera quitarme el abrigo. Clamé al Señor, y lloré de forma audible hasta quedarme sin lágrimas. Estaba desesperado. Me había agotado tratando de hacer todo lo que sabía para lograr un cambio de la situación. ¡Nada cambió! Este hombre tenía un corazón como el del rey Asuero.

No hay un muro que sea más fuerte que el Todopoderoso. No hay una voluntad tan dura que Él no sea capaz de suavizar. Si Dios puede cambiar el corazón de un Asuero, puede cambiar cualquier corazón, óigalo bien ¡cualquier corazón! Lea esto de nuevo. Usted, que vive todo el tiempo intimidado y amenazado, angustiado por lo que podría suceder mañana, ¡escuche este consejo! Dios tiene el poder de tomar el corazón de cualquiera y transformarlo, de la misma manera que lo hizo con este rey.

Así es, de cualquiera.

No hay un muro que sea más fuerte que el Todopoderoso.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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La acción de Dios

9 Diciembre 2016

La acción de Dios
por Charles R. Swindoll

Ester 7:6-10

alimentemos_el_almaLa acción de Dios no está unida a nuestro reloj; está unida a nuestras crisis. Por eso a Dios no le preocupa si hoy es el último día en que usted podrá comprar ese automóvil que está en liquidación. A Dios no le importa que sea el primer día de verano, pleno mediodía, las siete y cuarto o diez minutos para la una de la mañana. Su tiempo no guarda relación con la hora del reloj del planeta Tierra. Por eso, mientras espera, mire más allá del presente.

¡La mejor manera de hacer esto es orando! Haga de su vida una vida de oración. Dígale al Señor, con angustia si es necesario, el dolor que le produce la espera. Exprésele su pánico. Dígale que está atrapado (pídale que se apresure, si eso ayuda. ¡Él lo entenderá!). Usted no sabe cómo podrá mantenerse a flote mucho más tiempo. En esos momentos, pídale que le ayude a ver más allá de la frustración y de los temores del presente.

Las sorpresas que están reservadas para nosotros no son simples ironías o casualidades, sino que han sido dispuestas soberanamente por Dios. Mientras usted espera a que Él actúe, confíe en su justicia. Es posible que usted no viva para ver esa justicia, pero ella vendrá. Él es un Dios justo; usted sabe que esto es la verdad. Por tanto, confíe en Él.

He descubierto, mientras me encuentro en medio de la niebla, que mi gran tentación es o bien dudar o bien negar, quizás hasta sean la misma cosa, dudar o negar que Dios está en acción. Pero, las más de las veces, cuando algo parece ser el fin absoluto, es realmente solo el comienzo. Puedo ver esto cuando echo una mirada al pasado.

Ester nuestra heroína, es un precioso ejemplo a seguir. Y su historia es, de veras, para ser recordada. Pero, ¿cuál es el mejor punto central de todo? Dios mismo. ¡Qué forma de actuar tan perfecta, qué control tan soberano, y qué manera de cambiar el rostro de las cosas cuando Él interviene! Una reina que antes era pasiva, ahora está activamente al frente de la situación. Un rey que fue engañado, es ahora informado de todo. Un enemigo que apenas momentos antes estuvo a punto de exterminar a un pueblo, es ahora objeto de menosprecio. Y esa horca espantosa, construida para un judío llamado Mardoqueo, ahogará el cuerpo de un gentil llamado Amán.

¿Cuándo aprendemos por fin? En el momento preciso, cuando tendrá su mayor impacto, Dios le pone fin a su silencio y actúa soberanamente. Y cuando lo hace, la vida se llena de sorpresas.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Soberanía maravillosa

8 Diciembre 2016

Soberanía maravillosa
por Charles R. Swindoll

Ester 7:6-10

alimentemos_el_almaDurante todo el tiempo que se estuvo construyendo la horca, Amán podía ver, lo esperaba con entusiasmo a Mardoqueo colgado allí. Pero ahora él está condenado a morir allí mismo. Los teólogos llaman a esto soberanía ¡Yo la llamo la maravillosa soberanía de Dios!

Puedo recordar un tiempo, a comienzos de mis estudios para el ministerio, en el que la soberanía de Dios me asustaba. Por no comprender sus implicaciones tan claramente como ahora 30 años más tarde, sentía que eso podía hacerme pasivo y prácticamente irresponsable. Además, sentía lo que eso podría hacer a mi teología de la evangelización. Si en realidad me entregaba a esta doctrina de la soberanía divina, Dios podía convertirse en una deidad lejana, una suerte de bárbaro celestial, atropellando y manipulando a una humanidad insignificante haciendo lo que le viniera en gana para lograr lo que Él quisiera. Por tanto, podía ver cómo mi celo decaería, y mi pasión por almas se disiparía hasta el punto de la indiferencia.

Pero, a través de una serie de experiencias demasiado numerosas y difíciles de explicar, he llegado a entender que, en vez de tenerle miedo a la soberanía de Dios, me siento tranquilo por ella. Puesto que solo Él es Dios, y puesto que, por ser Dios “hace todas las cosas bien”, y al hacerlas tiene como su propósito solamente el bien, ¿cómo no aceptarla con gozo?

¿Significa esto que puedo explicarla? No, solo rara vez, cuando la retrospección produce comprensión ¿Significa esto que siempre la pronostico? No, porqué al igual que usted, de vez en cuando me precipito a hacer juicios o a reaccionar con pánico y me pregunto por qué está el Señor tan callado, y porqué deja que el mal siga su curso por tanto tiempo. Pero al echar una mirada hacia atrás, en momentos de mayor reflexión, con mis emociones bajo un mejor control (¡el control de Él!), puedo ver lo que Él estaba haciendo. Puedo ver incluso el porqué se tardó, o el porqué actuó de la manera en que lo hizo. Confieso, sinceramente, que con frecuencia pienso que Dios es terriblemente lento (puedo enumerar las veces que he implorado: “¡Oh Señor, apresúrate, por favor!”), y que por lo general me sorprende, aunque no debiera ser así, la manera tan admirable como resultan las cosas, justo a tiempo.

A fin de cuentas, Dios es Dios, y Él siempre hará su voluntad cuando le plazca y para su gloria. ¿Qué puede ser mejor que eso? A pesar de todo el misterio de su espera y su acción, y de todas las cosas que hacemos bien o mal, Él todavía puede seguir siendo digno de nuestra confianza. Lo principal es que usted y yo sigamos siendo sensibles a esos momentos en los que Él finalmente rompe el Silencio e interviene de repente en nuestro favor. Por lo menos a algunos de nosotros nos parece repentino pero, para Él, sucedió exactamente como Él siempre lo había dispuesto.

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La aventura de su vida

6 Diciembre 2016

La aventura de su vida
por Charles R. Swindoll

Ester 7:3-5

alimentemos_el_almaAl leer este pasaje, no podemos menos que decirnos: ¡Qué autoridad la de esta mujer! ¡Qué diplomacia y qué sensibilidad la de Ester, en medio del ruego que hace por su vida y por la vida de su pueblo! “Si sólo hubiéramos sido vendidos para ser esclavos, no te habría molestado con este asunto. Tú tienes muchas cosas importantes de las cuales ocuparte, y por eso no te habría importunado ¡Pero él quiere exterminarnos!” Ester retrata admirablemente en este momento las cualidades de carácter de la grandeza. ¡Su esposo es todo oídos!

El rey Asuero le preguntó entonces a la reina Ester: “¿Quién es ese, y dónde está el que ha concebido hacer tal cosa?” (Ester 7:5).

En ese momento, confieso que mi respuesta podía haber sido algo así: ¿Qué quieres decir con ‘quién es ese’? Tú sabes que fue Amán quien te propuso esta perversidad. Tú le diste el sello para que firmara el edicto. ¿Qué quieres decir con ‘quién es ese’? ¡Abre los ojos!” Menos mal que yo no estaba allí, pues de seguro que habría metido la pata.

Vivimos en un mudo de personas ocupadas en muchas cosas. También viven en una niebla, la niebla del ajetreo, del estrés y de las obligaciones. ¡Quién sabe cuántos edictos había firmado Asuero ese día! ¡Quién sabe cuántos asuntos urgentes de gobierno estaban en su mente! El rey tenía innumerables decisiones que tomar. Y Amán, un funcionario de confianza había presentado el asunto de tal manera que parecía estar resolviendo un problema que afectaba directamente al bienestar del reino. Probablemente fue por eso que el rey firmó el decreto sin darle mucha atención, creyendo que Amán, un hombre en quien él confiaba, sabía lo que estaba haciendo.

Pero, de repente, las cosas cambiaron. Nunca trate usted de convencerme de que algunas situaciones de esta vida son absolutamente permanentes. Dios puede actuar en el corazón de un rey. Él puede actuar en toda una nación. Puede echar abajo la que una vez fue la impenetrable Cortina de Hierro. Puede cambiar la mente de su testarudo cónyuge. Él puede actuar en los asuntos de su comunidad. Puede modificar las decisiones de los presidentes, de los primeros ministros, de los reyes de hoy, y de los dictadores de las naciones. Ningún obstáculo es demasiado alto ni ningún abismo demasiado grande para Él, porque Dios no está limitado por el tiempo o el espacio, ni por lo visible o lo invisible. Recuerde que Él vive en una esfera que trasciende todo eso. Él es todopoderoso. Cuando Dios está listo para actuar, actúa. ¡Y cuando lo haga, sujétese bien, porque le espera la gran aventura de su vida!

Ningún obstáculo es demasiado alto ni ningún abismo demasiado grande para Él.—Charles R. Swindoll

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La niebla se está disipando

5 Diciembre 2016

La niebla se está disipando
por Charles R. Swindoll

Ester 7:1-2

alimentemos_el_almaImagine que está nadando en un inmenso lago, y que se encuentra a unos trescientos o cuatrocientos metros de la playa, cuando de repente se forma una niebla anómala y ésta le rodea. Usted está atrapado en este diminuto círculo de luz difusa, pero no puede ver más allá del alcance de su brazo.

Usted y yo estamos atrapados en un pequeño espacio de este nublado lago llamado presente. Debido a que toda nuestra perspectiva se basa en este momento en el que nos encontramos, hablamos del presente, del pasado y del futuro. Si queremos saber la hora, el minuto o el segundo, simplemente vemos nuestro reloj. Si queremos saber el día o el mes, el año o el siglo, vemos el calendario. Se trata del tiempo. Lo marcamos fácilmente, y lo medimos cuidadosamente. Todo es muy objetivo: medible, obvio y con sentido.

Pero Dios no es así en lo absoluto. En realidad, Él vive y se mueve fuera de la esfera del tiempo terrenal. En su tiempo, y solamente en su tiempo, Él comienza a moverse de manera impalpable hasta que, de repente, a medida que se revela su sorprendente soberanía, se produce un cambio. Es la manera que tiene Dios de disipar la niebla, ¡lo que siempre ocurre cuando Él lo decide y cuando a Él le place!

¿“Cuál es tu petición”, le pregunta el rey a Ester? “¿Qué es lo que solicitas?” Él ya le había preguntado esto un par de veces antes, cuando ella se le acercó, y él le extendió su cetro; y después, en el primer banquete. Pero Ester nunca le respondió, porque el momento no era el indicado. Ester tenía un oído sensible, un corazón sabio; sentía que algo todavía no estaba totalmente bien. Por tanto, no presionó. Sabía cuándo actuar, y sabía cuándo esperar.

¿Tiene usted esa misma sensibilidad? ¿Sabe cuándo escuchar? ¿Sabe cuándo hablar claro, y cuando permanecer en silencio? ¿Sabe cuánto decir y cuándo decirlo? ¿Tiene la sabiduría para reprimirse hasta exactamente el momento preciso, para obtener los máximos resultados? Estas cosas son importantes. La pregunta es: ¿Tiene usted la suficiente sintonía con Dios para leer sus sutiles señales? Es fácil ponerse en movimiento a la primera señal de que la niebla se está disipando.

Como escribió Salomón: “Todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de callar y tiempo de hablar” (Eclesiastés 3:1, 7).

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