Cuando Dios parece estar ausente

2 Diciembre 2016

Cuando Dios parece estar ausente
por Charles R. Swindoll

Ester 6:12-14

alimentemos_el_almaSi usted es como yo, muchas veces esperará a que se cumpla el adagio popular que dice que “el que la debe la paga”. En este caso, estamos esperando, y hasta deseando, que Amán reciba lo que se merece. Todo nuestro ser anhela que se haga justicia, especialmente con un fracasado como Amán, quien ya se ha pavoneado bastante.

Ni una sola vez ha ignorado Dios todo el envanecimiento de Amán ni su inicuo plan de asesinar a Mardoqueo y los judíos. Al Señor no se le han escapado sus palabras, el orgullo de su corazón, ni los motivos violentos y los prejuicios que hay detrás de sus decisiones. Dios estaba invisible, pero no inconsciente o pasivo. No había olvidado a su pueblo ni las promesas que les había hecho a ellos, y a sus enemigos.

Tocan a la puerta, y antes de que pueda poner sus pensamientos en orden, Amán es sacado de la casa y escoltado al palacio para el banquete que significará su desgracia. No puedo evitar pensar si en trayecto hacia el palacio, Amán vio una vez más la horca que había construido para Mardoqueo, si sacudió la cabeza, o si sintió remordimiento por lo que había hecho.

Un magnífico principio teológico subrayado una y otra vez en las Escrituras es este: Cuando Dios parece ausente, Él está presente. Aunque usted piense que lo ha perdido todo, Dios utiliza eso como una oportunidad para que se dé cuenta de que Él sigue teniendo el control, y también para ponerle de rodillas.

¿Siente que Dios ha estado ausente o inactivo en su vida, distante de alguna manera? Entonces, quiero recordarle esto: Es posible que Él haya parecido estar ausente, pero el Señor ha estado presente todo el tiempo. Además, Él conoce su corazón. Él conoce la verdadera condición de su alma. Conoce las impurezas ocultas de su motivación. Conoce la abismal perversidad de su pecado. Pero también ha oído su clamor, y Él no le rechazará.

Cuando Dios parece ausente, Él está presente.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Cuando Dios parece estar ausente

2 Diciembre 2016

Cuando Dios parece estar ausente
por Charles R. Swindoll

Ester 6:12-14

alimentemos_el_almaSi usted es como yo, muchas veces esperará a que se cumpla el adagio popular que dice que “el que la debe la paga”. En este caso, estamos esperando, y hasta deseando, que Amán reciba lo que se merece. Todo nuestro ser anhela que se haga justicia, especialmente con un fracasado como Amán, quien ya se ha pavoneado bastante.

Ni una sola vez ha ignorado Dios todo el envanecimiento de Amán ni su inicuo plan de asesinar a Mardoqueo y los judíos. Al Señor no se le han escapado sus palabras, el orgullo de su corazón, ni los motivos violentos y los prejuicios que hay detrás de sus decisiones. Dios estaba invisible, pero no inconsciente o pasivo. No había olvidado a su pueblo ni las promesas que les había hecho a ellos, y a sus enemigos.

Tocan a la puerta, y antes de que pueda poner sus pensamientos en orden, Amán es sacado de la casa y escoltado al palacio para el banquete que significará su desgracia. No puedo evitar pensar si en trayecto hacia el palacio, Amán vio una vez más la horca que había construido para Mardoqueo, si sacudió la cabeza, o si sintió remordimiento por lo que había hecho.

Un magnífico principio teológico subrayado una y otra vez en las Escrituras es este: Cuando Dios parece ausente, Él está presente. Aunque usted piense que lo ha perdido todo, Dios utiliza eso como una oportunidad para que se dé cuenta de que Él sigue teniendo el control, y también para ponerle de rodillas.

¿Siente que Dios ha estado ausente o inactivo en su vida, distante de alguna manera? Entonces, quiero recordarle esto: Es posible que Él haya parecido estar ausente, pero el Señor ha estado presente todo el tiempo. Además, Él conoce su corazón. Él conoce la verdadera condición de su alma. Conoce las impurezas ocultas de su motivación. Conoce la abismal perversidad de su pecado. Pero también ha oído su clamor, y Él no le rechazará.

Cuando Dios parece ausente, Él está presente.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Genuinamente humilde

1 Diciembre 2016

Genuinamente humilde
por Charles R. Swindoll

Ester 6:1-14

alimentemos_el_almaHa oído el dicho popular que dice: “El que la hace, la paga”. Este dicho popular nunca ha sido más cierto que en este caso. Amán estuvo haciendo, y finalmente llegó el momento de pagarle a Mardoqueo. Al estar sentado sobre ese caballo con vestiduras reales, Mardoqueo era el hombre más sorprendido de todo el reino. Esto es lo hermoso de la historia. Él no era un hombre orgulloso, no era vengativo, no estaba susurrando: “Dilo un poquito más alto; muérete de envidia, Amán.” Según lo que está escrito aquí, Mardoqueo no dijo ni una sola palabra.

Creo que eso es lo que más admiro en todo este episodio: el silencio de Mardoqueo. Son muy pocas las personas que pueden ser promovidas a un lugar de importancia muy visible, y no llenarse de orgullo, no anhelar ser el centro de la atención, o no exigir estar en primer plano. Las celebridades afables y verdaderamente humildes son extremadamente raras. ¿No está convencido? ¡Observe a los deportistas profesionales de hoy en día! ¡Qué inspirador (e inusual) es encontrar un Mardoqueo en el mundo moderno!

En efecto, lo siguiente que leemos es que “Mardoqueo volvió a la puerta real.” Una breve frase, fácil de no notar. Pero, ¿no es maravillosa? Dice: “Mardoqueo volvió a la puerta real”; en vez de: “Mardoqueo recibió un gran ascenso”. ¿Y sabe porqué es importante esto? Porque allí es donde él había estado todo el tiempo. El honor que recibió no se le subió a la cabeza. Sencillamente, volvió una vez más a su mismo trabajo.

¿Ha sido usted ascendido recientemente? ¿Le ha sonreído la providencia de Dios, de modo que su nombre es ahora honrado en círculos donde una vez usted no era siquiera conocido? ¿Goza ahora de popularidad y prosperidad? ¿Es ahora estimado ante los ojos de los demás? Si es así, la pregunta verdadera es: ¿Se sigue sintiendo cómodo estando sentado en la puerta real, o tiene que vivir ahora en el palacio? ¿Debe tener ahora un trato especial? ¿Debe ser tratado con muchas consideraciones y no ser molestado con los problemas cotidianos? Lo que hizo Mardoqueo fue encogerse de hombros, y decir: “Déjenme simplemente donde comenzó todo, en la puerta real”.

No importa lo que suceda con usted, recuerde “el sitio de donde fue sacado”. Descubrirá que el mejor lugar de la tierra está muy cerca de sus raíces. Como nos lo recuerda una canción popular: “Miren lo lejos que tuve que venir para volver al lugar en donde comencé”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El silencio de Dios

30 Noviembre 2016

El silencio de Dios
por Charles R. Swindoll

Ester 5:5-7

alimentemos_el_almaSiendo que estamos atrapados en esta jaula terrenal, este pequeño espacio donde la luz en muchas veces débil y donde Dios a veces está en silencio. ¿Cómo podemos ser sensibles a su intervención? ¿Qué podemos hacer cuando, al igual que Job, luchamos en la niebla con el silencio de Dios, cuando estamos convencidos de que su silencio es lo mismo que su ausencia?

Tenga por seguro que Él no está ausente. Puede que esté callado pero no ausente.

La niebla que hay sobre su lago no es accidental ni mortal. Por lo tanto, mientras esté cruzando por este lago, escuche con mucho cuidado y paciencia la voz de Dios. Algunos días, será presa del pánico y remará frenéticamente. Probará varias técnicas, pero todo el tiempo necesita estar escuchando su voz. Le animo a escuchar con gran sensibilidad, porque su mensaje le llegará de diversas maneras.

Algunas personas me ponen nervioso por la manera como dicen que escuchan y ven actuar a Dios. A veces reconozco sin reservas que quisiera recomendarles un buen psiquiatra. Especialmente cuando le oigo decir cosas como: “El Señor me habló en la cocina esta mañana a las 12:15.” O, “Dios me concedió hoy un lugar para estacionar mi auto”. A estas personas yo las llamo “cristianos calcomanías”. Con frecuencia son personas inquietantes, casi fantasmales. Los milagros son una cosa corriente para ellos. Ven palabras escritas en las nubes y escuchan voces en la noche. Escúcheme bien: esa no es la clase de “voz” a la que me refiero.

Dios le dio a usted una mente, y también le dio capacidad para razonar. Le dio asimismo una sensibilidad especial; esto es parte intrínseca de su sistema espiritual, y el sistema de cada persona está sintonizado de manera diferente. Dios quiere revelarle a usted su voluntad, y también enseñarle mientras espera. Por eso, mientras espera, no se ponga a buscar cosas fantasmales. Nosotros andamos por fe, no por vista (2 Corintios 5:7). Escudriñe la Biblia. Doble sus rodillas. Acepte el consejo de los creyentes maduros y equilibrados, que tienen solidez bíblica en su teología y en sus vidas. Y espere.

Con todo, hay cosas tangibles en la cuales usted debe mantener conexión. Con pasajes de las Escrituras que proporcionan consuelo y discernimiento; con mensajes que nutren e iluminan; con ciertas personas que respeta. Conéctese a todo esto, espere, y escuche con oído sensible. Al igual que Ester, no se apresure cuanto tenga que tomar decisiones grandes; y, ¿me permite que se muy directo? ¡No hable tanto! Los creyentes que están madurando no solo respetan el silencio de Dios, sino que también son ejemplos del mismo.

Dios quiere revelarle a usted su voluntad, y también enseñarle mientras espera.—Charles R. Swindoll

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Dios sí se fija

29 Noviembre 2016

Dios sí se fija
por Charles R. Swindoll

Ester 6:1-14

alimentemos_el_almaLas cosas no son como parecen, eso nunca falla, ¿verdad? Cuando uno piensa que no pueden ser peores, lo son. Esto fue muy cierto para Mardoqueo en un momento crucial de la historia de Ester.

Cuando todo parece estar perdido, no es así: Mardoqueo pudo haberse desesperado por la situación que había en Persia. El rey era un gentil y no tenía ningún interés en los judíos. Además su hombre de confianza más cercano era Amán, quien odiaba abiertamente a los judíos. Ester estaba en el palacio, pero si el rey descubría que ella era judía su vida podría terminar en un instante. Cuando parece que todo está perdido, no es así.

Cuando parece que nadie se ha dado cuenta, no es así: ¿Recuerda la valiente decisión de Mardoqueo antes, cuando se enteró de una conspiración por parte de dos de los porteros del palacio que estaban haciendo planes para asesinar al rey? Cuando llegó a oídos de Mardoqueo ese complot, se lo contó a su hija adoptiva Ester, y ella, por ser la reina, alertó al rey.

Ester le había dicho al rey que la información había venido de Mardoqueo, pero nadie lo recompensó por su gran acción. Parecía como si nadie se hubiera fijado o lo recordara. Por lo tanto, Mardoqueo siguió viviendo su vida sin que nadie se fijara, lo recompensara o lo apreciara, hasta esa noche decisiva.

Me encantan las dos primeras palabras de 6:1: “Aquella noche.» Así son las cosas de Dios. En el último momento, Él interviene y hace lo inesperado. Cuando nadie parece fijarse y cuando a nadie parece importarle, Él se fija y a Él le importa “aquella noche”.

De ser posible, aprenda hoy mismo esta lección de Mardoqueo. A pesar de todo lo que le sucede, él nunca se vuelve un hombre vengativo. Nunca trata de vengarse de Amán, aun cuando tiene la oportunidad, aun cuando Amán está en una situación muy vulnerable. No le da una patada en la cara cuando tiene la oportunidad de hacerlo. Ni siquiera habla contra el hombre. Permítame que lo rete a proteger su corazón así como lo hizo Mardoqueo.

En el último momento, Él interviene y hace lo inesperado. —Charles R. Swindoll

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Lleno de sorpresas

28 Noviembre 2016

Lleno de sorpresas
por Charles R. Swindoll

Ester 5:4-14

alimentemos_el_almaDios estaba en acción y en espera, llenando los pensamientos de Ester con un plan. Cuando usted espera en el Señor, no tiene que sentarse en un rincón para ponerse a contemplar el infinito ni para ir de un lado para otro tarareando palabras de un himno conocido. Usted no tiene que irse a la ladera de una colina, alimentarse con alpiste y tocar dulcemente una guitarra. No tiene que ponerse un manto y vivir en una cabaña en el Tibet durante el invierno. Algunas veces, por supuesto, usted necesita sentarse calladamente, solo, con el Señor, para tener unos momentos de quietud.

El aislamiento y el silencio son maravillosos cuando se trata de alimentar el alma. Pero la mayor parte del tiempo, lo que usted tiene que hacer es seguir con sus actividades parte del tiempo, lo que usted tiene que hacer es seguir con sus actividades normales y concentrarse más en el Señor en medio de ellas, ocuparse de Él. Recordará las palabras de su Libro que ha memorizado, y alimentará su alma con su maná.

“Magnífica idea”, dice el rey. “A mí me encantan los banquetes” (ella lo sabía). Entonces el rey dijo: “¡Daos prisa y llamad a Amán para hacer lo que ha dicho Ester! Fueron, pues, el rey y Amán al banquete que Ester había preparado” (Ester 5:5).

Si bien es cierto que el rey gobierna al reino de Persia, y que Amán firma los decretos con el sello oficial del rey, es el Señor quien tiene el control de toda la situación. Y en el centro de su plan divino, Ester se vuelve invencible.

Ester debió estar pensando: ¿No es Dios maravilloso? Puede haber perdido la cabeza, pero en vez de eso, estoy aquí en este banquete que he preparado. El plan está funcionando a la perfección. ¡Qué sorprendente!

Es que Dios está lleno de sorpresas. Pero es necesario tener un espíritu sensible para verlas, para ser impactado por ellas. Son muchos los cristianos que caen en el debilitamiento. Algunos pueden cantar a todo pulmón todos los himnos cristianos, repetir versículos de la Biblia, y citar a este pastor y aquel maestro, pero sus vidas cristianas, en lo más profundo, están agotadas. ¿Está usted en esa condición? Cuando eso sucede, usted se vuelve duro e insensible, y le espera una vida de aburrimiento y mediocridad. ¡Qué trágico sería que le suceda eso! La vida de fe ha sido creada para ser una vida de aventura, llena de constantes y muy agradables sorpresas.

¡Esté pendiente de las sorpresas!

El aislamiento y el silencio son maravillosos para de alimentar el alma.—Charles R. Swindoll

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Calmada, sabia y confiada

25 Noviembre 2016

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Calmada, sabia y confiada
por Charles R. Swindoll

Ester 5:1-3

alimentemos_el_almaNingún rey ha intimidado jamás a Dios, no importa qué tantas sean sus riquezas, qué grande sea su reino, o qué poderosos sean sus ejércitos. Dios puede encargarse de cualquiera. ¡De cualquiera!

Puede encargarse de su esposo. Puede encargarse de su esposa. Puede encargarse de sus hijos. Puede encargarse de su pastor. Puede encargarse de la persona que le hizo todas esas promesas y que luego no las cumplió. Él puede encargarse también de su enemigo. Él puede encargarse de la situación más intimidante, porque cualquier corazón es como agua en la mano del Señor.

Ester se mueve en su confianza. Obsérvela. No retrocede acobardada; se pone de pie. «Ester se puso de pie frente a las habitaciones del rey. El rey vio a Ester de pie.” No está temblando. Aunque está haciendo algo que nunca había hecho antes, está de pie, con una actitud confiada, descansando en el Señor.
Cuando el rey la vio de pie en el patio, Ester obtuvo gracia antes sus ojos, y él le extendió el cetro de oro. Recuerde que sin ese gesto del rey, ella moriría. Pero ahora, confiada, toca la punta del cetro, creando así un lazo con el rey. “Entonces el rey le preguntó: ¿Qué tienes, oh reina Ester? ¿Cuál es tu petición? ¡Hasta la mitad del reino te será dada!” (Ester 5:3).

Esto me encanta. Ester no sabe qué esperar, y el rey le dice simplemente “¿En qué estás pensando? ¿Qué te preocupa?”  En realidad, va más allá, y le dice: “¿Qué puedo hacer por ti? Dímelo. No hay límite; todo será tuyo”.

Ahora es su momento para traer la ruina sobre Amán, pero no lo hace. No ahora. Es una mujer sabia que entiende el valor de la oportunidad. No tiene prisa ni es vengativa. ¿Sabe por qué? Porque había estado esperando en el Señor.

Nosotros nos apresuramos cuando no esperamos en el Señor. Nos adelantamos a los acontecimientos y hacemos cosas imprudentes. Disparamos sin apuntar. Damos rienda suelta a la lengua, diciendo cosas que después lamentamos. Pero si hemos esperando suficientemente en el Señor, Él toma pleno control de nuestro espíritu. En esos momentos somos como un globo y su mano nos mueve adondequiera que Él quiere. Por haber conocido personalmente esta experiencia, puedo testificar que nada se puede comparar con esto. ¡Es algo maravilloso!

Nosotros nos apresuramos cuando no esperamos en el Señor.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Esperar. . . y escuchar

24 Noviembre 2016

Esperar. . . y escuchar
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-17 – Isaías 41:10-13

alimentemos_el_almaDurante los tres días de espera hay un “espacio en blanco” en el que no sucede nada, por lo menos nada visible. Uno pudiera fácilmente decirse a sí mismo: “Estoy esperando en vano, nada va a cambiar”. Esto es lo que el adversario quiere que usted piense: “Esperar es un desperdicio de tiempo”. ¡No lo crea! Cuando este mensaje del enemigo se pasee por su mente, tiene que expulsarlo. Rechácelo. Vea estos otros versículos de Isaías, que están unos pocos versículos después del de las “águilas”:

Así que no temas, porque yo estoy contigo no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudare; te sostendré con mi diestra victoriosa. . . porque yo, soy el SEÑOR, tu Dios, que te sostiene de tu mano derecha; yo soy quien te dice: «No temas; yo te ayudaré» (Isaías 41:10,13 NIV).

Fue esta clase de pensamiento lo que, seguramente, fortaleció a Ester mientras esperaba, oraba y ayunaba durante esos tres días. Mardoqueo hizo lo mismo, como había mandado Ester. Pero ahora los papeles se habían invertido. Él ya no tenía el control, sino ella. O, mejor aún, el Señor. Cuando el Señor se apoderó de su corazón, perdió el temor a lo que enfrentaba.

Este puede ser uno de esos ”espacios en blanco” en su vida. Tal vez llegó el momento de que ore, ayune y llame a unos cuantos amigos para que se unan a usted en ayuno y oración. Quizás es tiempo de que diga: “No voy a apresurarme en esta situación que es nueva e incierta para mí. No sé qué decisión tomar; por tanto, voy a esperar. Mientras tanto, se la voy a entregar a Dios. Voy a escuchar al Señor con un oído sensible, y ver su dirección con ojos sensibles.

Dios nos guía con su ojo. El ojo no hace ningún sonido cuando se mueve. Por tanto, hace falta tener un ojo terrenal sensible para ver el movimiento del ojo de Dios, la dirección de Dios. Lo único que Él necesitará hacer es dirigir la atención suya en otra dirección, pero eso será todo lo que usted necesite. Mientras espera, escuche. Estudie cuidadosamente un pasaje bíblico de sus favoritos, y calladamente preste atención a la presencia de Dios para recibir su dirección.

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Resultado de la espera

23 Noviembre 2016

Resultado de la espera
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-17-Isaías 40:31

alimentemos_el_almaAhora bien, aunque lo sucedido en los tres días transcurridos entre los capítulos 4 y 5 no fue escrito, no piense en ningún momento que Dios está entretenido en otras cosas. Recuerde que, aunque es invisible, Él siempre está en actividad. Eso es lo hermoso de su personalidad. Dios puede estar moviéndose en mil lugares al mismo tiempo, actuando en circunstancias que están más allá de nuestro control. Durante un período de espera, Dios no solo está actuando en nuestros corazones, sino también en los corazones de otras personas. Y todo ese tiempo está aumentando nuestras fuerzas. ¿Recuerda las palabras de Isaías en cuanto a esperar?

Pero los que confían en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas; correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán (Isaías 40:31, NIV).

Aunque la pluma del profeta puso estas palabras en las páginas sagradas hace siglos, este versículo de la Biblia es tan pertinente y relevante como lo que usted lee hoy en la prensa de la mañana, pero mucho más confiable. De este versículo aprendemos que cuando esperamos suceden cuatro cosas.

Primero, recibimos nuevas fuerzas. Es posible que nos sintamos débiles, e incluso intimidados, cuando nos volvemos a nuestro Señor. Pero sorprendentemente, mientras esperamos, cambiamos nuestra debilidad por fortaleza divina.

Segundo, tenemos una mejor perspectiva. El versículo dice que “volarán como las águilas”. Las águilas pueden divisar a varios kilómetros de distancia a un pez en un lago, en un día claro. Al remontarnos como las águilas cuando esperamos, tenemos una mejor perspectiva de nuestra situación.

Tercero, almacenamos más energías. «Correremos y no nos fatigaremos”. Observe que está en tiempo futuro. Cuando nos enfrentamos a las cosas que tememos, las enfrentaremos con nuevas fuerzas, con más energías que podremos utilizar.

Cuarto, nuestra determinación de perseverar será mayor. “Caminaremos y nos cansaremos”. El Señor nos comunica seguridad. Pone acero en nuestros huesos, por así decirlo. Comenzamos a sentirnos cada vez más invencibles.

Recibiremos nuevas fuerzas. Tendremos una mejor perspectiva. Almacenaremos más energías. Nuestra determinación de perseverar será mayor. Todo esto sucede cuando. . . esperamos.

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Un silencio interludio

22 Noviembre 2016

Un silencio interludio
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-17

alimentemos_el_almaEntre los capítulos 4 y 5 de este antiguo libro de Ester, hay una pausa de tiempo. Es un espacio de suspenso en el que no sabemos qué está sucediendo. No hay nada escrito que podamos leer. Al final del capítulo 4 dejamos a Ester cuando ella le manda decir a Mardoqueo que iba a presentarse delante del rey sin ser invitada, lo cual podía significar su muerte inmediata. Luego hay una pausa solemne, y retomamos la historia en el capítulo 5, 3 días después cuando Ester está preparándose para entrar a la presencia del rey sin saber qué la reserva del futuro. Literalmente desobedece la ley del país importunando consciente y deliberadamente al rey.

Este espacio representa un interludio silencioso pero importantísimo en el que Ester acude a su fuente de fortaleza. Qué fácil nos resulta olvidarnos de esta fuente. Qué fácil nos resulta creer que ella nació con la conciencia de una madre Teresa de Calcuta y con la valentía de una Juana de Arco. Sin embargo, de la misma manera que nadie nace con prejuicios, nadie nace tampoco siendo valeroso.

Permítame hacer una pausa aquí para hacerle un par de preguntas muy personales. ¿Enseña usted a sus hijos a salir en defensa de lo que creen? ¿Está enseñando a sus nietos a ser personas de carácter, cueste lo que cueste? Eso dejará grabado el mensaje de manera permanente en sus mentes.

Ester no vino a este mundo con una conciencia sensible y un corazón valiente. Lo aprendió de su primo Mardoqueo, quien se convirtió en su mentor y padre adoptivo. Él sabía hasta dónde podía llevarla con el desafío que le hizo. Ella estuvo a la altura del reto y dijo: “Haré exactamente lo que me has enseñado a hacer.”

Proverbios 22:6 dice: “Instruye al niño en su camino; y aun cuando sea viejo, no se apartará de Él”.

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