Dar la cara

21 Noviembre 2016

Dar la cara
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-16

alimentemos_el_almaCuando se trata de tocar el corazón, pocas cosas lo hace tan bien como una canción o una historia. Todos sabemos de ocasiones en las que la música apropiada combinada con la letra apropiada nos acercó de nuevo a nosotros o a alguien que conocemos a Dios. A veces se trata de una canción que nuestra madre nos enseñó, o de un himno conmovedor que aprendimos hace muchos años en la iglesia. La nostalgia nos resulta más útil cuando es un imán para acercar otra vez nuestro corazón a Dios.

Una historia hace lo mismo, al suavizar el terreno de nuestra alma. Cuando uno ve personajes que viven sus vidas en una trama en la que se mezclan la aventura, la sorpresa y un poco de humor, junto con un propósito y una gran enseñanza moral, hay algo en cuanto a esa historia que nos lleva a un estado de ánimo correcto. La historia de Ester es precisamente una de esas historias. Tiene aventura y suspenso mezclados con valentía y esperanza, más un toque de humor y, sin duda, un giro sorprendente.

¡Qué gran película u obra de teatro sería Ester! ¿No oye usted las palabras de Mardoqueo cargadas de pasión cuando dice: “Si te quedas callada en este tiempo, el alivio y la liberación de los judíos surgirán de otro lugar; pero tú y la casa de tu padre pereceréis.” Y quién sabe si para un tiempo como este has llegado al reino?

Con una valentía increíble, Ester responde: “Ve, reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí. No coman ni beban por tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré con mis damas e iré así al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.”

Puedo oír los aplausos cuando se cierran las cortinas de este acto con este gran discurso que prepara a nuestra descollante dama para tomar su lugar en la historia.

Esto me recuerda algo que dijo C.S. Lewis en cuanto a la importancia de ser fieles a una causa que es más grande que nosotros mismos. Lewis comparaba esa cualidad con la audacia, la valentía de una persona. “Lo que necesitamos es persona con agallas.” Necesitamos personas con agallas que digan: “Voy a dar la cara por esto, y si tengo que morir, que muera.”

¿Será usted una de esas personas?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Carácter: un atributo que hay que desenterrar

Carácter: un atributo que hay que desenterrar

chuck_swindoll

Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaConsidere las palabras de Salomón: “Las personas con integridad caminan seguras, pero las que toman caminos torcidos serán descubiertas.” (Proverbios 10:9). Antes de que continúe, me gustaría pedirle que vuelva a leer este versículo.

Job, después de haber sacado adelante a una familia, de haberse establecido en el mundo de los negocios y a una edad ya madura, “Era un hombre intachable, de absoluta integridad, que tenía temor de Dios y se mantenía apartado del mal” (Job 1:1).

José llegó a ser el sirviente personal de Potifar y luego fue encargado de las propiedades de su amo (Génesis 39:5).  Sin importar la circunstancia, ya sea con los demás trabajadores, administrando grandes sumas de dinero, sirviendo a los invitados o a solas con la esposa de Potifar, José era una persona confiable.

Daniel también es digno de recordar. Luego de que lo promovieron al cargo como el primer ministro, los que lo envidiaban “buscaron un motivo para acusar a Daniel” (Daniel 6:4), pero no lo lograron. Por más que lo intentaron, “pero no encontraron nada que pudieran criticar o condenar” (6:4).  Al igual que Job y José, Daniel caminaba seguro en su integridad. Él nunca tuvo temor de que le descubrieran algo.

¿Qué era lo que ellos tenían en común? ¿Eran perfectos? No, cada uno de ellos tenía sus imperfecciones. ¿Su vida era fácil? Lo dudo mucho. Un análisis detallado revela dificultades y dolores de cabeza que nos harían desfallecer. ¿Qué tal una presencia carismática, cuidadosamente orquestada por un departamento de relaciones públicas? Eso sería absurdo. ¿Una elocuencia impresionante? No lo creo. Podemos pensar en otras opciones pero todas serían igual de erradas que las mencionadas anteriormente.

Su común denominador era el carácter. Cada uno de estos hombres que he seleccionado de las Escrituras tenía un carácter moral muy bien definido. Es fácil pasar por alto ese ingrediente esencial entre los líderes actuales. . . especialmente durante un año electoral.

Desafortunadamente, nos hemos acostumbrado a pasar por alto el estilo de vida engañoso o secreto. Con frecuencia escuchamos que no es posible encontrar personas que valoran la honestidad y modelan la responsabilidad, quienes promueven la justicia, la lealtad y respeto por otros,  o que tengan convicciones firmes, y eso nos hace pensar que no es posible tener esas cualidades. Recientemente escuché que alguien dijo: “Estamos votando para elegir un presidente, no un papa”. A esta analogía yo digo “¡Qué tontería!”.

Tal vez piense que soy anticuado o idealista pero desearía que desenterráramos y restaurásemos la importancia del carácter. Por mucho tiempo ha estado enterrado. El carácter debe ocupar el primer lugar cuando se buscan empleados en un ambiente laboral. Debe ser un aspecto que no se negocia entre aquellos que ocupan un lugar de liderazgo en nuestras escuelas, ciudades, estados y por sobre todo en las iglesias y en la nación. Es lo que los padres desean inculcar en sus hijos. Es lo que una gran madre o un gran padre espera ver en las novias o novios de sus hijos. Es la cualidad fundamental que esperamos de aquellos que trabajan con nosotros. Tal vez no lo digamos en voz alta, pero internamente, todos deseamos tener carácter. Cuando nos hace falta nos damos cuenta de ello, resentimos no tenerlo. Se puede decir que el carácter es la médula espinal de la grandeza.

Si eso es así, ¿por qué no se habla de ello con frecuencia? Quizá porque la mayoría de nosotros hemos llegado a creer que no tenemos el derecho de exigirlo. Después de todo, como dice el dicho, “nadie es perfecto”.

Repito, requerimos carácter, no perfección.  Desde los comienzos de la nación, cuando aquellos grandes hombres y mujeres que no eran perfectos ocupaban posiciones de liderazgo, la sociedad podía notar en ellos lo que era tener una virtud genuina, dignidad, dominio propio,  resolución, determinación, fuerza de voluntad, pureza moral, integridad personal y patriotismo sacrificial. Ellos fueron seleccionados y elegidos porque eran ejemplos en el liderazgo público y en su vida privada. El hecho que algunos no vivieran  a la medida de esos parámetros, no significa que el ideal debería cambiar.

Salomón tenía razón. Aquellos que tienen integridad caminan seguros, sin temor que les descubran una falta. Si hombres como Job, José y Daniel pudieron demostrar carácter en los tiempos más difíciles, nosotros también podemos hacerlo–hoy.

Y ya que podemos, debemos hacerlo.

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Respondiendo Como lo Haría Pablo

Respondiendo Como lo Haría Pablo

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaEn cinco ocasiones distintas, los líderes judíos me dieron treinta y nueve latigazos. Tres veces me azotaron con varas. Una vez fui apedreado. Tres veces sufrí naufragios. Una vez pasé toda una noche y el día siguiente a la deriva en el mar. He estado en muchos viajes muy largos. Enfrenté peligros de ríos y de ladrones. Enfrenté peligros de parte de mi propio pueblo, los judíos, y también de los gentiles. Enfrenté peligros en ciudades, en desiertos y en mares. Y enfrenté peligros de hombres que afirman ser creyentes, pero no lo son. He trabajado con esfuerzo y por largas horas y soporté muchas noches sin dormir. He tenido hambre y sed, y a menudo me he quedado sin nada que comer. He temblado de frío, sin tener ropa suficiente para mantenerme abrigado. Además de todo eso, a diario llevo la carga de mi preocupación por todas las iglesias. (2 Corintios 11:24-28, NLT)

Nosotros preferimos admirar a Pablo por su fortaleza en las pruebas. Quisiéramos aplaudir su determinación contra la brutal persecución que sufrió. Pero si este hombre estuviera vivo hoy, no aceptaría nuestras felicitaciones. Él nos diría: “No, no, no. Ustedes están equivocados. Yo no soy fuerte. El fuerte es Aquel que derrama su poder en mí. Mi fortaleza proviene de mi debilidad”. Esa no es falsa modestia. Pablo nos diría: “La fortaleza viene de aceptar la debilidad y de gloriarse en ella”. Es una clase de respuesta que proporciona fortaleza divina, y que le permite lanzarse a la acción.

El distinguido pastor escocés James Stewart, dijo algo que es desafiante:

Es siempre sobre la debilidad y humillación humanas, no sobre la fortaleza y la confianza. Que Dios elige construir su reino, y que Él puede utilizarnos, no solo a pesar de nuestra insuficiencia, impotencia y descalificadora debilidad, sino precisamente a causa de ellas.

Este es un descubrimiento emocionante que podemos hacer. Eso cambia nuestra actitud mental hacia nuestras circunstancias.

Hagamos una pausa lo suficientemente larga para examinar este principio con toda seriedad. Sus humillaciones, sus luchas, sus batallas, sus sentimientos de incompetencia, su impotencia, incluso sus llamadas debilidades “descalificadoras”, son precisamente las cosas que lo hacen a usted efectivo. Una vez que usted está convencido de su propia debilidad y ya no trata de ocultarla, abraza el poder de Cristo. Pablo ejemplificó maravillosamente esa cualidad, una vez que captó el principio. Su orgullo lo abandonó, y en su lugar surgió una humildad genuina que ninguna dosis de penalidades pudo borrar.

Eso en cuanto a Pablo. ¿Y qué de usted, en el siglo XXI? ¿Son excesivos sus sufrimientos y sus cargas? ¿Siente también, como si estuviera en estos días bajo una presión tal, que está al borde de la desesperación? Entonces le tengo una noticia sorprendente: Usted está exactamente donde Dios quiere que esté. Hicieron falta todos estos años para llevarlo a este grado de debilidad, a este grado de impotencia. ¡Pero ahora, levante sus ojos a lo alto!

¿Se está usted sintiendo aplastado y confundido, incomprendido y que ya no aguanta más? Resista la tentación de arremangarse y poner en operación un plan de recuperación autoimpuesto. ¡Esta es su oportunidad! En vez de defenderse, ríndase. Acepte su debilidad. Dígale al Padre celestial que usted va a confiar en la fortaleza de su poder. Si Pablo pudo hacerlo, usted también puede. Y yo también.

En este momento estoy enfrentando unas situaciones difíciles. Usted también, sin duda. Para ser sincero, soy demasiado débil para manejar cualquiera de ellas. Usted también. Estoy al borde de las lágrimas. Me desanimo con frecuencia. Casi no transcurre una semana sin que caiga en una leve sensación de desánimo. ¿Le suena familiar? ¡Admítalo! Hay noches en que no puedo dormir bien. Hay veces que lloro de decepción por el fracaso en la vida de una persona. . . o en la mía. ¿Usted también? Usted y yo necesitamos enfrentar el hecho de que jamás podremos manejar solos estas presiones. La fortaleza de Dios será nuestra cuando reconozcamos esto, no antes.

Ahora que usted y yo estamos comenzando a captar lo que Pablo ejemplificó tan bien, la fortaleza en la debilidad, le sugiero que ambos lo aceptemos verdaderamente. Usted y yo ya hemos batallado bastante en la vida. ¿Cree que ya es hora de ponerle fin a ese hábito? Vengamos ambos delante del Señor y digámosle: “Señor, si tú no vienes en mi ayuda, estoy perdido. Si no abres esa puerta, no se va a abrir. Mi situación está en tus manos. Estoy cansado de batallar, de avanzar a empujones, de confiar en mí mismo. Me rindo”.

Cuando lo hagamos, le escucharemos decir: “Bástate mi gracia. Mi poder se perfecciona en tu debilidad”. ¿Está listo para enfrentar la próxima batalla con una nueva estrategia? Muy bien, comience por rendirse. En vez de volver a su método de siempre: de hacer un mes de flexiones mentales; de decirse a sí mismo que debe aparentar fortaleza y tener una actitud valiente; de ponerse los guantes y entrar al cuadrilátero contoneándose; de confiar en sus propias fuerzas para ganar, tener éxito e impresionar, deténgase y ríndase. Caiga de rodillas y clame a Dios. Reconozca sus insuficiencias y declare su incapacidad de seguir adelante por sí mismo.

Si está finalmente listo para hacerse a un lado y dejar que Él haga su voluntad, dígaselo y luego hágalo. Dios honrará ese reconocimiento suyo de debilidad, exhibiendo Su fortaleza a través de usted. Pero si no lo hace, Él tampoco lo hará.

La respuesta es suya.

Adaptado del libro, Pablo: Un hombre de gracia y firmeza (Editorial Mundo Hispano © copyright 2003).

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La causa

18 Noviembre 2016

La causa
por Charles R. Swindoll

Ester 4:12-16

alimentemos_el_almaUna gran respuesta, ¿no? ¿No es una mujer admirable? Tuvo apenas unos momentos para pensar en lo que Mardoqueo le había dicho, un breve tiempo para evaluar su consejo, y eso era todo lo que necesitaba. Se propuso marcar una diferencia, sin importarle las consecuencias personales. “Si perezco, que perezca. Si un guardia hunde su espada en mí cuerpo, moriré haciendo lo correcto.” Ester ha pasado del temor al abandono y la fe; de la duda a la confianza y determinación; y de la preocupación por su propia seguridad a la preocupación por la supervivencia de su pueblo. Ha llegado a su hora de decisión personal, y no fue hallada falta en ella.

¿Recuerda cuando el padre de David le pidió que dejara las ovejas para llevar comida y provisiones a sus hermanos que estaban combatiendo contra los filisteos en el valle de Ela? Cuando David llegó allí, encontró al gigante Goliat yendo de un lado a otro del campo de batalla, burlándose del Dios de Israel y blasfemando contra Él. Cuando David se entera de lo que está sucediendo, dice: “Hagamos algo.” Ante esto su hermano mayor, Eliab, se ríe, y le dice con sarcasmo: “¿Así que tú vas a ser el gran héroe, eh? ¿Y qué será de todas esas ovejitas mientras estás aquí en el campo de batalla con nosotros?”. ¿Recuerda la respuesta del joven David? En nuestras palabras diríamos que le respondió algo así como ¿no hay una causa? (1 Samuel 17:29) y poco después, saca su honda y derriba a Goliat con una piedra lisa.

“¡Por supuesto que hay una causa!”, implica David, si no con palabras, por lo menos con sus acciones. “¿Qué hacen ustedes en sus tiendas, temblándoles las rodillas? ¡Allí afuera hay un gigante que odia la causa del Dios vivo! ¿Qué hacen allí parados? Nuestro Dios peleará por mí. Y si perezco, que perezca.”

Ester pensó de igual manera, se dio cuenta de que afuera había un enemigo, no solo de su pueblo, sino más importante aún, del Dios vivo. Tan pronto como tuvo conciencia de esto, la comodidad del palacio se le volvió molesta.

“Basta ya de la vida fácil”, dijo Ester. “Es hora de que hable claro. Soy judía y creo en el Dios vivo. Estoy lista para enfrentarme sola en defensa de mi pueblo. Y si perezco, que perezca.”

¿Hay en su corazón y su mente “una causa”?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Estoy a tu disposición

16 Noviembre 2016

Estoy a tu disposición
por Charles R. Swindoll

Ester 2:18 – Ester 4:14

alimentemos_el_almaPensemos en Amán, él odia a Mardoqueo no solamente porque es judío, sino además porque Mardoqueo no se inclina delante de él. Por eso, Amán convence al rey de su plan. “Si haces lo que te digo, pondré dinero en tus arcas. Lo único que te pido es que me des el derecho de limpiar el país de todos estos judíos.” El rey Asuero, entonces creyendo lo que le dice Amán e ignorando el brutal genocidio que está preparando, lo aprueba con un gesto de la mano: “Adelante, y haz todo lo que tengas que hacer.”

Cuando Mardoqueo se entera de lo que Amán está planeando, toma una decisión crucial, pero peligrosa. Tiene que decírselo a Ester, su hija adoptiva. Ella tiene que conocer el diabólico plan de Amán. Ester se había convertido en reina, pero nadie sabía que ella era judía. Cuando fue escogida como la esposa del rey, Mardoqueo le aconsejó que no revelara a nadie su origen racial, y ella obedientemente no lo había hecho (Ester 2:10).

Mardoqueo no tenía ninguna duda de que los judíos sobrevivirían el holocausto. Estaba convencido de que Dios no permitiría que su pueblo fuera borrado de la faz de la tierra. Él y Ester podían ser asesinados, pero al final alguien salvaría a los judíos. Pero, ¿y si el plan de Dios ya estaba en marcha? ¿Y si los medios para esa liberación ya habían sido puestos en ejecución por medio de la mano de Dios? ¿Y si eso implicaba que Ester se involucrara? Ella era, después de todo, la reina.

“Escucha, Ester”, le dice Mardoqueo. “La mano de Dios hizo posible que yo conociera el mensaje de Amán de que los judíos serían exterminados. Y la mano de Dios hizo posible que tú fueras nombrada reina. Quizás tú fuiste puesta en esta posición para esta crucial hora en nuestra historia. No te quedes callada. Esta es tu hora más grande. ¡Habla! Y trata de convencer al rey, ¡detén este plan en contra de nuestro pueblo!”.

He oído decir a algunas personas que ellas no pueden creer en la soberanía de Dios, porque eso lo vuelve pasivo a uno. Francamente, yo no lo veo así. No si ella permanece balanceada y bíblicamente orientada. En todo caso, la soberanía de Dios me vuelve activo. Me impulsa hacia Dios al suplicarle: “Señor, involúcrame en el proceso, si eso te place. Actívame en tu plan de acción. Estoy a tu disposición. Habla a través de mí. Úsame.”

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Vigile sus palabras

14 Noviembre 2016

Vigile sus palabras
por Charles R. Swindoll

Ester 4:1-8

alimentemos_el_almaEn su experiencia, ¿se ha dado cuenta de cómo el sufrimiento acerca a la gente? ¿Ha observado cómo las personas unen sus fuerzas para responder ante los desastres? El sufrimiento nos obliga a tomarnos de las manos y a acercarnos íntimamente. ¡La aflicción jamás ha arruinado a una nación! Las dificultades no dividen a las familias. ¡La riqueza sí!, pero no las dificultades. Las dificultades y aflicciones empujan a todo el mundo al mismo nivel y con el mismo objetivo: la supervivencia.

Por esto no nos sorprende que los judíos estuvieran llorando, lamentándose y ayunando juntos.

Mardoqueo no sólo le informa a Ester a través de su servidor todo lo que ha sucedido, incluyendo los detalles en cuanto a la cantidad exacta de dinero que había en el asunto, sino que también le envía evidencia oficial, es decir una copia del texto del edicto. “Que tu reina lea esto”, le dice. “Esto fue sellado con el anillo del rey.” Mardoqueo no perdió el control de sus emociones; tampoco exageró. Fue cuidadoso con la información que envió.

¿Por qué destaco esto? Porque vivimos en tiempos de rumores, cuando son pocas las personas que transmiten información precisa y confiable. ¿Es usted una de ellas?¿Tiene cuidado con lo que dice? Aunque hay ocasiones en las que es correcto comunicar información necesaria e importante a las fuentes adecuadas, cada vez son más preocupantes los rumores y la información tendenciosa. Las medias verdades y las insinuaciones se convierten en historias picantes en los labios de correveidiles no confiables. No hay manera de estimar el número de personas que han sido dañadas por los rumores, las exageraciones y las habladurías. Es posible que usted haya sido víctima de esto.

Tenga cuidado con lo que dice. Tenga cuidado de cómo lo dice y asegúrese de enviar el mensaje correcto, a la persona correcta y por el motivo correcto.

El sufrimiento nos obliga a tomarnos de las manos y a acercarnos íntimamente. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Vigile sus palabras

14 Noviembre 2016

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Vigile sus palabras
por Charles R. Swindoll

Ester 4:1-8

alimentemos_el_almaEn su experiencia, ¿se ha dado cuenta de cómo el sufrimiento acerca a la gente? ¿Ha observado cómo las personas unen sus fuerzas para responder ante los desastres? El sufrimiento nos obliga a tomarnos de las manos y a acercarnos íntimamente. ¡La aflicción jamás ha arruinado a una nación! Las dificultades no dividen a las familias. ¡La riqueza sí!, pero no las dificultades. Las dificultades y aflicciones empujan a todo el mundo al mismo nivel y con el mismo objetivo: la supervivencia.

Por esto no nos sorprende que los judíos estuvieran llorando, lamentándose y ayunando juntos.

Mardoqueo no sólo le informa a Ester a través de su servidor todo lo que ha sucedido, incluyendo los detalles en cuanto a la cantidad exacta de dinero que había en el asunto, sino que también le envía evidencia oficial, es decir una copia del texto del edicto. “Que tu reina lea esto”, le dice. “Esto fue sellado con el anillo del rey.” Mardoqueo no perdió el control de sus emociones; tampoco exageró. Fue cuidadoso con la información que envió.

¿Por qué destaco esto? Porque vivimos en tiempos de rumores, cuando son pocas las personas que transmiten información precisa y confiable. ¿Es usted una de ellas?¿Tiene cuidado con lo que dice? Aunque hay ocasiones en las que es correcto comunicar información necesaria e importante a las fuentes adecuadas, cada vez son más preocupantes los rumores y la información tendenciosa. Las medias verdades y las insinuaciones se convierten en historias picantes en los labios de correveidiles no confiables. No hay manera de estimar el número de personas que han sido dañadas por los rumores, las exageraciones y las habladurías. Es posible que usted haya sido víctima de esto.

Tenga cuidado con lo que dice. Tenga cuidado de cómo lo dice y asegúrese de enviar el mensaje correcto, a la persona correcta y por el motivo correcto.

El sufrimiento nos obliga a tomarnos de las manos y a acercarnos íntimamente. —Charles R. Swindoll

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Las Relaciones con Nuestros Amigos

Las Relaciones con Nuestros Amigos

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 Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaEl pasaje en Génesis capítulo 2 es muy conocido. Después de que Dios hizo al hombre, observó que había una necesidad en su vida, una soledad persistente de la cual Adán no pudo deshacerse.

“Después, el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él”. (Génesis 2:18)

Como cumplimiento de esa promesa de ayudar a Adán con su necesidad de compañía, Dios se involucró:

“Entonces el Señor Dios hizo que el hombre cayera en un profundo sueño. Mientras el hombre dormía, el Señor Dios le sacó una de sus costillas y cerró la abertura. Entonces el Señor Dios hizo de la costilla a una mujer, y la presentó al hombre.” (Génesis 2:21-22)

En Génesis 3:8, leemos que el Señor vino a relacionarse con Sus criaturas durante “la brisa fresca de la tarde”. Me imagino que tal tiempo debe haber sido una práctica común entre Dios, Adán y Eva.

Él los consideraba valiosos y por eso el Creador infinito dedicaba tiempo para relacionarse con Sus amigos en el Jardín del Edén. Él observaba sus necesidades; se involucraba con ellos de manera personal y hacía todo lo necesario para ayudarles. Cultivar esa relación era algo que Dios consideraba una actividad beneficiosa.

Me hizo gracia una caricatura que vi en una revista. Mostraba un ladrón utilizando una de esas máscaras tipo llanero solitario. Con su pistola apuntaba a sus víctimas temerosas y les decía: ¡Denme todo lo que tengan de valor! En el siguiente dibujo, una de las víctimas empezó a meter a sus amigos en la bolsa del ladrón.

Tengo una pregunta para usted. ¿Qué tan valiosas son sus relaciones? Si le cuesta responder a eso le ayudaré a decidir. Haga una pausa y piense en los últimos dos meses. ¿Cuánto tiempo ha pasado desarrollando y disfrutando esas relaciones?

Jesús, el Hijo de Dios consideraba muy valiosa la relación que tenía con Sus discípulos. Literalmente, pasaban muchas horas juntos. Comían juntos, lloraban y estoy seguro que hasta reían juntos. Siendo Dios, Él realmente no “necesitaba” a esos hombres. Tampoco necesitaba aguantar los problemas que a veces ellos causaban. Pero Él amaba a esos doce hombres. Creía en ellos. Tenía una relación especial, muy parecida a la de Pablo, Silas y Timoteo; a la de David y Jonatán; a la de Bernabé y Juan Marcos; a la de Elías y Eliseo.

Tal como el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge lo expresó: “La amistad es un árbol de protección”. ¡Muy cierto! Cualquier tiempo que ocupemos para invertir en las relaciones será un tiempo bien utilizado. Y cuando lo hagamos, tengamos en mente que estamos “imitando a Dios”, ya que Su Hijo hizo exactamente eso.

Cómo Implementar Nuestro Tiempo Libre

Por supuesto, el objetivo final de todo esto es realmente ponerlo en práctica. Podemos asentir

en señal de acuerdo hasta que la cabeza se nos caiga, pero nuestra mayor necesidad no es la disposición, es la demostración.

A continuación, un par de sugerencias que le ayudarán:

1. De manera deliberada, no permita que los detalles interminables de la vida le absorban. Nuestro Salvador lo expresó de manera clara cuando dijo que no podíamos servir a Dios y al hombre al mismo tiempo. Y lo hacemos, ¿no es cierto? Las palabras de Jesús en Mateo 6 se pueden parafrasear de la siguiente forma: No te preocupes por esas cosas que solo Dios puede controlar.

Cada mañana, decida de manera deliberada no permitir que la preocupación le robe su tiempo y su descanso.

2. De manera consciente, comience a apartar un tiempo para descansar. Recuerde, una vez que Dios hizo el mundo, Él descansó. Nosotros debemos imitarle.

Para que el descanso ocurra en nuestras vidas, Cristo debe encontrarse en el enfoque correcto. Él debe estar en el lugar correcto antes de que podamos esperar que nuestro mundo se acomode.

Se cuenta de un hombre que llegó a su casa sumamente exhausto. Era uno de esos días terribles llenos de presión, fechas límites y demandas. Su deseo era poder relajarse y encontrar quietud. Tomó el periódico y se sentó en su silla junto a la chimenea. Apenas se quitó los zapatos, su hijo de cinco años se subió en su regazo con una gran sonrisa: ¡Hola papá! ¿Jugamos?

Él quería muchísimo a su hijo, pero necesitaba un tiempo para recuperarse y descansar. ¿Cómo podría convencer a su hijo que lo dejara descansar unos minutos?

El hombre observó una gran imagen del planeta tierra en el periódico. Inmediatamente, le dijo a su hijo que le trajera unas tijeras y cinta adhesiva. Cortó la imagen del planeta en varias formas y tamaños para crear un rompecabezas. Una vez cortadas las piezas, se las dio a su hijo y le dijo: “Une las piezas y pégalas con la cinta adhesiva. Cuando lo hayas hecho, regresa aquí y jugaremos”.

El niño se fue corriendo a su cuarto mientras que el hombre suspiraba de alivio. Pero en menos de 10 minutos el chico ya había regresado con la imagen correctamente adherida. El padre asombrado le preguntó: ¿Cómo lo hiciste tan rápido?

“Fue muy fácil, papá. Detrás de la imagen del planeta tierra, se encontraba la foto de un hombre. Cuando puse las partes del hombre en su forma correcta, el planeta quedó ordenado también”.

Interesante, ¿verdad? Lo mismo sucede en la vida. Cuando el Hombre se encuentra en el lugar correcto, es asombroso lo que pasa en nuestro mundo. Y principalmente lo que nos pasa a nosotros. Puedo asegurarle que si hace un análisis de lo que es realmente importante en su vida; si mira al pasado y piensa en la forma en que administró su tiempo, su tiempo libre habrá sido más importante que todas esas horas que ocupó trabajando arduamente. No espere que sea muy tarde para disfrutar la vida.

Disfrútela ahora. Aléjese de la rutina y de las largas horas de trabajo. Descubrirá que la vida es más que el trabajo y un salario. Usted nunca será el mismo. Le aseguro que las fracturas causadas por la tensión sanarán.

En otras palabras, usted empezará a disfrutar la vida al máximo.

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chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

Pedir y confiar

11 Noviembre 2016

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Pedir y confiar
por Charles R. Swindoll

Ester 2:12-18

alimentemos_el_almaDios no se burla de nosotros con las cosas que dice en su Palabra. Él no se dedica a humillar a su pueblo con falsas expectativas que nunca podrá alcanzar, o con algo que es totalmente exclusivo de una persona, pero que es un reto frustrante e inalcanzable para todos los demás. Pero debo apresurarme a añadir que uno no podrá lograr esas expectativas si es guiado por el mundo, esto solo produce derrota y frustración. Usted, como individuo, tiene sus presiones, dificultades y circunstancias especiales, pero Dios le ofrece la manera de manejarlas para que usted llegue a ser su persona especial. La pregunta es: ¿cómo?

En primer lugar, pídale a Dios. Pídale que cultive su carácter. Pídale que le dé satisfacción con lo superficial y un deseo más profundo por lo espiritual. Póngase a disposición de su poder, de su corrección. Busque su dirección para las cosas que necesita. Permita que Él le ayude a fijar metas razonables. Escríbalas para que lleve un registro escrito de sus oraciones y su contestación.

Pídale a Dios que le dé esa clase de autenticidad. Que le ayude a poner más énfasis en lo que está sucediendo en lo más íntimo de su corazón y menos énfasis en las cosas externas, en lo superficial, en lo temporal.

En segundo lugar, confíe en Dios. Confíe el control de las circunstancias que le rodean, esas que usted quizás está utilizando como excusa para no ser la persona que quiere ser. No espere hasta que sus circunstancias sean perfectas. Recuerde a Ester. En el punto crítico de la competencia, rodeada de mujeres sensuales, ambiciosas y superficiales, ella se mantuvo sola en la brecha y, asombrosamente ¡Dios le dio favor a los ojos de los demás!

Pídale a Dios. Confíe en Dios. Dependemos totalmente de Él en cuanto a vida eterna, perdón, carácter y seguridad. Su luz en nuestras vidas nos da un aborrecimiento por las cosas que simplemente satisfacen nuestro egoísmo, nuestra carnalidad. Esa luz nos muestra la importancia del carácter, el cambio increíble que se pude tener cuando uno se mantiene solo en la brecha por las cosas de Dios. Solo Él puede darnos la gracia y la afabilidad que impide que nos convirtamos en cristianos virulentos e irritables. Es la actividad de Dios en nuestras vidas lo que nos utiliza aun en los “harenes” de la vida para marcar una diferencia y ser modelo de encanto y hermosura, de dignidad y elegancia que no puede evitar que la atención de las personas se vuelva a Dios y a su poder. Recuerde, pida y confíe.

 

Confíe en Dios el control de las circunstancias que le rodean.—Charles R. Swindoll

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Un espíritu hermoso y encantador

10 Noviembre 2016

Un espíritu hermoso y encantador
por Charles R. Swindoll

Ester 2:15-17

Ester fue un modelo de afabilidad y gracia, a pesar del ambiente que la rodeaba.

alimentemos_el_almaAsí Ester obtenía gracia ante los ojos de todos los que la veían. Ester fue llevada al rey Asuero, a su plació real en el mes décimo, el mes de Tebet, del séptimo año de su reinado. El rey amó a Ester más que a todas las mujeres, y ella halló gracia y favor delante de él, más que todas las demás jóvenes vírgenes. Él puso la corona real sobre su cabeza y la proclamó reina en lugar de Vasti. (Ester 2:15-17)

Es claro que Ester poseía algo que la hacía obtener la gracia de todos, desde el rey hasta las mujeres del harén que estaban compitiendo con ella por la atención y el amor del monarca. Pienso que debió haber sido muy afable. El Diccionario Real Academia de la Lengua Española dice de afabilidad: “cualidad de afable”, y de afable dice: “agradable, dulce, suave en la conversación y el trato”. Usted se siente atraído por una persona afable. Nos sentimos fascinados por el espíritu hermoso encantador de esa persona.

Compartí, en el pasado, las cualidades de Ester con mis amadas hijas, con la esperanza de que ellas no sólo pensaran en estas cualidades, sino también para que las cultivaran.

Es con ese mismo interés que comparto estas con usted, porque personalmente creo que se necesitan como nunca antes en el ambiente de inseguridad y sensualidad en el que vivimos.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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