Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaHombres pasivos, mujeres salvajes. Esas palabras no son originalmente mías. Son de un psiquiatra que vive en el condado Marin, del estado de California, y de nombre Pierre Mornell, que escribió un libro con este título. El asunto que más le preocupa al doctor Mornell se halla en matrimonios de creyentes tanto como en los de no creyentes.

Es el problema de un esposo que es “inactivo, inarticulado, aletargado, y retraído en casa. En su relación con su esposa es pasivo; y eso la enloquece.” No que él sea necesariamente incompetente y aburrido. En el trabajo tal vez tenga gran éxito y es muy articulado. Y ella no es necesariamente rebelde o súper activa. Tal vez sea una buena madre, talentosa y sus amigas la respetan muy bien.

En casa, sin embargo, el esposo dice, de una docena de maneras diferentes: “Estoy cansado; simplemente déjame tranquilo.” Ella le pide algo, y él lo ignora. Ella alza la voz; él se retrae más. Ella añade presión, él se sumerge en un silencio hosco. Al final él se aleja; ella “pierde los estribos.”

Hay numerosas razones, a menudo complejas, detrás de tales impases, pero sobresalen un par de factores de extrema importancia.

En primer lugar, los hombres y las mujeres son diferentes, y esas diferencias ni disminuyen ni desaparecen cuando se casan. (¡He descubierto que más bien aumentan su impulso!). Es de gran ayuda tratar de ponerse en los zapatos del cónyuge (aunque es extremadamente difícil hacerlo), y darse cuenta de las necesidades y puntos de vista del otro. Si no se hace eso, se acaba enfurruñado en el sofá.

En segundo lugar, el compañerismo armonioso es resultado de trabajo arduo; eso nunca “simplemente sucede.” No sé de nada que ayude más a este proceso que la comunicación profunda, sincera y regular. Lea de nuevo esas últimas cuatro palabras, por favor. Esto no es simplemente hablar; sino también escuchar. Y no es simplemente escuchar, sino también oír. Y no simplemente oír, sino también responder, con calma y bondad.

El “arduo trabajo” también incluye dar tanto como recibir, modelar lo que uno espera, perdonar con igual presteza que confrontar, poner en el matrimonio más que lo que jamás se espera sacar de él. Sí, más. En breve, quiere decir ser no egoísta.

Pocas cosas son mejores para romper el síndrome de pasivo y desenfrenado que tomarse un par de días juntos como pareja; sin los hijos, sin el maletín de trabajo, sin una agenda.

Esto irá gran distancia para mantenerlo a usted fuera del sofá del psiquiatra; o, de paso, de su propio sofá.

En una escala de 1 a 10, ¿cuán bien se comunican usted y su cónyuge?

Tomado de Charles R. Swindoll, Day by Day with Charles Swindoll (Nashville: W Publishing Group, 2000). Copyright © 2000 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

Buenas Noticias: ¡No Todo es Acerca de Usted!

Buenas Noticias: ¡No Todo es Acerca de Usted!

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaLe tengo buenas noticias: el propósito de Dios no es asegurarse de que usted esté contento. Por mucho que le cueste creer esto, es el momento de hacerlo.

La vida no está diseñada para que usted se sienta cómodo y contento, triunfador y libre de dolor. Sino para que usted llegue a ser la persona que Dios le ha llamado a ser. Muy rara vez oímos este mensaje en el cristianismo de hoy impulsado por el consumidor. Otra razón más para decirle de nuevo: ¡la vida no es acerca de usted! Entonces. . . ¿acerca de qué es?

Es acerca de Dios.

¿Cómo puedo decirlo con tanta certeza? Por la respuesta de Pablo en 2 Corintios 12:9-10:

Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

¡Eso es! Mientras Pablo trataba de cumplir con la Gran Comisión en Europa, él se enfrentó a innumerables pruebas. No obstante, Pablo entendió acerca de qué es la vida. . . y con ello avanzó el resto de sus días. Nosotros debemos hacer lo mismo.

Cuando usted y yo nos jactamos de nuestros puntos fuertes, nosotros recibimos el crédito, y continuamos avanzando con nuestro propio esfuerzo. Este es una mala idea. Pero cuando nos jactamos en lo que Dios está haciendo en nuestra debilidad, incapacidad e ineptitud, Cristo sale al frente donde Él debe estar. Su fuerza viene a nuestro rescate. Él recibe el honor. Todo es acerca de Él.

Las mismas cosas que tememos y de las que huimos en nuestras vidas son precisamente las que le dieron contentamiento a Pablo. No lo pase por alto al leer su lista:

• Estoy contento cuando pierdo.

• Estoy contento cuando soy débil.

• Estoy contento cuando me insultan.

• Estoy contento cuando me difaman.

• Estoy contento en la angustia.

• Estoy contento en las persecuciones.

• Estoy contento con las dificultades y presiones que son tan apretadas que ni siquiera puedo dar la vuelta.

¿Estos son contextos de contentamiento? ¡Parece imposible! Pablo nos dice cómo él lo hizo: “Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte” (v. 10). Léalo de nuevo. El saber eso llevó al apóstol, que ardía con los ardientes oráculos del cielo, a sus rodillas. Pablo entendió que todo no era acerca de él. Era acerca de Dios. ¡Qué manera de vivir su vida! Contento en todo, sabiendo que la fuerza divina viene cuando la debilidad humana es evidente.

Notablemente, nunca leemos que Pablo le dijo a su guardia romano, cuando estaba encarcelado: “Quiero que me hagas un favor. La próxima vez que estés con alguno de los ayudantes del emperador, háblale para que me saque de esta pocilga. Yo no debería estar aquí, para empezar. He estado aquí por un año, siete meses, cuatro días, cinco horas y nueve minutos, ¡y ya es suficiente!” La actitud de Pablo de una humildad desinteresada le impedía llevar un registro meticuloso de los males que le habían hecho en Roma, o en cualquier otra parte. Él estaba en la cárcel por asignación divina. Pablo entendió que Dios había preparado su situación de antemano, y el apóstol de buen agrado se sometió a esa situación. ¿Cómo pudo hacerlo? Todo era acerca de Dios.

¿Mis palabras le encuentran en un lugar donde no quisiera estar? Si desea aprender el secreto de Pablo acerca de estar contento genuinamente, el lugar perfecto para comenzar es el desarrollar una actitud de humildad desinteresada. Empiece con su familia o amigos. Modélela ante sus empleados o clientes. Usted casi ni va a creer el impacto que ese tipo de actitud mental desinteresada ejercerá sobre otros, y sobre sí mismo.

Permítame decirle que este tipo de humildad no significa andar como un buen ejemplo del libro de Lamentaciones. Por el contrario, Pablo exhorta a los creyentes a tener una actitud de aceptación gozosa. Así es, gozosa. Pablo no escatimó palabras en cuanto a cómo los creyentes deben relacionarse unos con otros:

Hagan todo sin quejarse y sin discutir, para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta. (Filipenses 2:14-15, NTV)

Pablo buscó tener una actitud de aceptación gozosa, libre de disputas quisquillosas y controversias, pleitos y lloriqueos. Él abogó por una alegría auténtica. Le insto a vivir de esta manera. . . los resultados le sorprenderán.

Después de todo, no es acerca de usted. Es acerca de Dios.


chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

Tiempo de escrutinio

28 Octubre 2016

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Tiempo de escrutinio
por Charles R. Swindoll

2 Reyes 2:1-14

alimentemos_el_almaEl renunciar a lo personal no nos llega de manera natural. Es una virtud que se aprende (muchas veces de manera dura), estimulada por unos pocos y modelada por un número menor aún, especialmente por quienes han llegado a ser conocidos como personalidades del tipo A. Los profetas son famosos por mostrar este temperamento, lo cual hace a Elías aún más admirable. Sin sacarle el cuerpo de heroísmo, era tan blando como la arcilla en las manos de su Señor. Como vimos antes, Elías daba lo mejor de sí mismo cuando estaba “bajo la sombra del Todopoderoso”. Su vida fue de poder, porque había llegado al punto en el que aceptaba la muerte de sus propios deseos, si eso significaba poder mostrar al máximo la gloria de Dios.

El punto del comienzo, el punto de la oración, el punto de la batalla, el punto de la muerte; nosotros también, tenemos estos puntos en nuestras vidas.

En primer lugar, hay un punto de comienzo, de partida, el comienzo mismo de nuestra experiencia cristiana cuando nacemos de nuevo. Ese es nuestro punto de comienzo. En nuestro Gilgal, nos volvemos enteramente nuevos.

Para algunos de nosotros, ese punto de comienzo, de partida, ha quedado distante en el pasado. Escudriñe su memoria. ¿Puede recordar el momento cuando dio sus primeros pasos, como bebé en la fe? Se tambaleaba un poco y aquellas personas que le amaban y guiaban, le ayudaban a mantenerse firme sobre sus pies. Pero aprendió lo más importante de la vida: cómo compartir su fe.

Luego viene el punto de la oración. ¿Lo recuerda? Comenzó primero a aprender lo que era sacrificar, rendir las cosas que le eran queridas y preciosas. Para algunos otros, fue una pérdida por un aborto, o la muerte de un hijo. Para algunos, fue la muerte de un esposo o una esposa. Quizás para usted fue la pérdida de un empleo, o de su negocio, o de su largamente acariciado sueño y que usted sabe, nunca podrá realizar. Al llegar totalmente solo a su propio Betel, aprendió a orar.

Dios hizo un verdadero trabajo en su vida al llevarle desde ese punto de comunión a la siguiente fase que Él dispuso para usted. Y porque ya había aprendido el valor de la oración, usted construyó su altar y aprendió aun más a los pies del Señor. Escudriñe su pasado. ¿Lo recuerda?

El renunciar a lo personal es difícil de aprender, pero bien vale el esfuerzo.

El renunciar a lo personal es difícil de aprender, pero bien vale el esfuerzo.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Palabras francas

27 Octubre 2016

Palabras francas
por Charles R. Swindoll

2 Reyes 1:1-18

alimentemos_el_almaEs incontable el número de personas que hoy en día quieren conocer el futuro. Los periódicos y revistas tienen columnas de horóscopos. La televisión hace publicidad de servicios psíquicos por línea telefónica directa. En las bancas de las paradas de autobuses hay avisos de quirománticos. Y los estantes de revistas que están junto a las cajas registradoras en los supermercados ofrecen libros sobre astrología, numerología y otros temas similares.

Para muchos esta promoción puede sonar como pura tontería; puede parecer solo una diversión inocente. Después de todo, ¿qué tan malo puede ser leer el horóscopo todos los días? Pero escuche bien: ¡eso es territorio del enemigo! No es ninguna tontería ni una diversión inocente. Al igual que los ídolos de piedra y madera de Ecrón, estos videntes modernos son sus sustitutos, para impedirnos poner nuestra confianza en el Dios vivo.

A Dios le desagrada cualquier participación nuestra en el ocultismo. No importa cuál sea el motivo, no importa lo grande que sea la necesidad, jugar con el ocultismo es pecado. La Palabra de Dios es muy clara en este asunto. En el libro de Levítico, Dios le da a su pueblo este expreso mandamiento: “No recurráis a los que evocan a los muertos ni busquéis a los adivinos para contaminarnos con ellos. Yo, el SEÑOR, vuestro Dios” (Levítico 19:31).

Más allá de esto, Dios es deshonrado por la averiguación específica del futuro que no tiene como fuente a su Palabra. Me doy cuenta de que la mayoría de las personas que comienzan a jugar con la astrología, la adivinación o las tablas de la ouija, no toman este asunto con seriedad. La astrología, por ejemplo, tiene su atractivo, y la mayoría de las personas lo hacen por diversión o curiosidad. Pero estos sencillos y aparentemente juegos dan inicio a un proceso que muchos no pueden manejar; se abren puertas que debieran permanecer cerradas. Luego será solo cuestión de tiempo antes de que esas personas se vean absorbidas y atrapadas por los tenebrosos poderes de las fuerzas demoníacas.

Pero permítame asegurarle que Dios se siente complacido cuando confiamos solamente en Él. El Señor fortalece a quienes ponen su confianza en Él. Si no estamos arraigados en la Palabra de Dios, y no lo buscamos a Él cada día como nuestra fuerza de fortaleza y conocimiento del futuro, nosotros también podemos fácilmente ser presos de la trampa del ocultismo.

Aprenda una lección permanente de Elías. Manténgase firme en la verdad y cuídese del enemigo. El enemigo no solo juega sucio, sino que también juega para quedarse con todo, y él está jugando por su alma.

El Señor fortalece a quienes ponen su confianza en Él.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Valentía invariable

26 Octubre 2016

Valentía invariable
por Charles R. Swindoll

2 Reyes 1:1-18

alimentemos_el_almaNo podemos evitar admirar la invariable valentía de Elías. El hombre está solo, delante del rey y, seguramente, rodeado de soldados atravesándolo con una lanza. Pero el siervo de Dios no pensó dos veces en el peligro. Estaba tan convencido, tan dedicado a su Señor, que el pensamiento de protegerse a sí mismo jamás cruzó por su mente.

La valentía de los hombres y las mujeres de Dios demuestra por su disposición a enfrentar condiciones desagradables, incluso circunstancias amenazantes, con una calma admirable. Actúan con firme decisión, aunque eso signifique acarrearse a la impopularidad personal. Nada frena su pasión de obedecer a su Dios. . . cueste lo que cueste.

Pocos en la historia de la iglesia poseyeron esta cualidad de valentía apasionada en mayor medida que Martin Lutero. Se ha dicho que fue, quizás, el hombre más valiente que jamás ha existido.  Lutero dijo en su histórico viaje a Worms lo siguiente: “Ustedes pueden esperar de mí cualquier cosa, menos que me atemorice o que me retracte. No huiré, ni mucho menos me retractaré.”

Los amigos de Lutero estaban preocupados por su seguridad. Al pensar en los graves peligros que le esperaban, trataron de disuadirlo. Pero el simple pensamiento de no ir a Worms lo disgustaba hasta el punto de llevarlo a decir: “Iré a Worms aunque allí haya tantos demonios como tejas en las azoteas”.

En una ocasión posterior, mientras aguardaba reunirse con todos los prelados de la iglesia, le preguntaron a Lutero si sentía temor. “¿Temor? Más que al Papa y a sus cardinales, a quién más temo es ese gran Papa, a mí mismo.”

Elías se alzó por encima de sus enemigos, de su rey e incluso de sí mismo; se mantuvo firme, dio el mensaje, y se negó a restarle fuerza. Que cada vez sea más grande el número de personas como él, en estos días en los que es tan común encontrar una teología superficial y complaciente, tan característica de los ministerios superficiales y superefusivos.

Y que usted encuentre el espíritu de valentía en su propio corazón.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Dos solemnes recordatorios

25 Octubre 2016

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Dos solemnes recordatorios
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 21:1-29

alimentemos_el_almaDespués de dejar constancia de estas terribles profecías, dichas por el Señor a través de Elías, el escritor de 1 Reyes hace este comentario en cuanto a las vidas de Acab y Jezabel: “No hubo realmente nadie, como Acab, que se vendiera para hacer lo malo ante el SEÑOR, pues su mujer Jezabel lo incitaba” (1 Reyes 21:25). ¡Qué pareja! Estaban asociados para las peores iniquidades, hasta que Dios finalmente les dijo: “¡basta!”.

Aquí encontraremos dos serios y solemnes recordatorios que debemos considerar:

En primer lugar, que la paciencia de Dios tiene un límite. Nadie sabe hasta cuando. Los molinos de la justicia de Dios muelen despacio, pero muelen muy bien. El Señor, por su gran paciencia y misericordia, espera que nosotros escuchemos su voz y le obedezcamos. La gente oye el Evangelio de la salvación y no responde. Pero Dios espera. Algunos dicen conocerlo, pero viven de una manera que dice todo lo contrario. Dios sigue esperando.

La paciencia de Dios a veces nos frustra, particularmente cuando el mal persiste y Él no interviene para detenerlo. En momentos así nos resulta fácil convencernos de que el mal pasa todo el tiempo desapercibido.

Usted y yo no sabemos en qué punto llega Dios a su divino límite, y dice: “¡Basta! ¡Es suficiente! ¡No voy a seguir tolerando esto!” Pero yo sé por este pasaje y otros de la Biblia, por lo que hizo con Sodoma y Gomorra, con Herodes Agripa, y con Acab y Jezabel, que la paciencia de Dios puede finalmente agotarse, y de hecho se agota. No se engañe creyendo que su paciencia es eterna.

En segundo lugar, Dios cumple su palabra. Nadie la detiene. Jamás olvide lo que leyó en esta parte. Acab y Jezabel eran muy poderosos, muy intimidantes, muy impíos. Pensaban que ellos lo controlaban todo, que eran invencibles. Pero cuando Dios intervino, fue su fin. No pudieron detener el castigo divino.

Si usted es un hijo de Dios, Él no le echará de su familia. Pero si se niega tercamente a obedecerlo, andando en sus propios caminos, su disciplina será muy dura para con usted. Él le ama demasiado como para no tener en cuenta sus acciones.

Dios es bueno y justo. Y cuando su justicia finalmente decide actuar, no hay forma de escapar de ella. Si usted piensa lo contrario, está lamentablemente fuera de la realidad.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Levantemos la mirada

24 Octubre 2016

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Levantemos la mirada
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 19:20-21

alimentemos_el_almaGracias a la actitud tierna y compasiva de Dios, Elías salió a gatas de la cueva. «Se fue de allí». Dios lo reanimó por medio del descanso y la comida, le dio un sabio consejo y lo hizo sentir importante de nuevo. ¡Eso sí que es compasión!

Después, Dios le permitió a Elías que pasara su manto a Eliseo, su sucesor. Pero el Señor hizo mucho más que eso, muchísimo más. Porque Eliseo “se levantó, fue tras Elías y le servía”. Dios no solamente le dio un sucesor, sino además un amigo íntimo, personal, alguien que amaba a Elías y lo comprendía lo suficiente como para ayudarlo y animarlo.

Dios no nos ha creado para que vivamos como ermitaños en una cueva. Nos ha creado para que vivamos en un compañerismo, en comunión y en comunidad unos con otros. Por eso es tan importante la iglesia, el cuerpo de Cristo, ya que allí nos unimos en amor y en apoyo muto. Estamos llamados a ser parte de la vida de otros porque, de lo contrario, nos replegamos y nos concentramos en nosotros mismos, pensando en lo difícil que es nuestra situación o en qué injustos son los demás.

Elias nos recuerda levantar la mirada.

Levantemos la mirada después de que el Señor nos saque misericordiosamente de la depresión.

Levantemos la mirada cuando el Señor nos permita descansar y renovarnos después de una agenda agotadora que ha hecho sentir sus efectos en nosotros.

Levantemos la mirada y demos gracias al Señor cuando Él nos hable tierna y pacientemente desde Su Palabra, después de que hayamos salido del foso de la autocompasión.

Levantemos la mirada y alabemos al Señor cuando nos da fielmente la compañía y el apoyo de un amigo que nos entiende y anima.

Levantemos la mirada y reconozcamos al Dador más que al regalo.

Digamos: “Gracias, Señor, por contarnos todo acerca de Elías,” quien es un ejemplo inolvidable de que lo único que debemos hacer es levantar la mirada.

Levantemos la mirada después de que el Señor nos saque de la depresión.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Cómo Comenzar una Relación con Dios

Cómo Comenzar una Relación con Dios

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alimentemos_el_almaHa usted alguna vez acariciado el aterciopelado pétalo de una rosa? ¿O escuchado la cascada tranquila de un arroyo montañoso? ¿O paseado admirado a través de un bosque de secoyas? En esos momentos tranquilos, un pensamiento puede brotar de su alma: Solamente Dios pudiera crear tal belleza.

La mayoría de las personas que han experimentado momentos como estos regresan creyendo que debe haber un Dios. ¿Pero cómo se relaciona una persona con su Creador? ¿Cómo llegamos a conocer a Dios?
La Biblia, el libro más maravilloso en el mundo, señala el camino a Dios con cuatro verdades fundamentales. Veamos cada una de estas señales detalladamente.

Nuestra Condición espiritual: Totalmente depravada
La primera verdad es más bien personal. Una mirada en el espejo de las Escrituras, y nuestra condición humana se vuelve dolorosamente clara:

Como está escrito:
“No hay justo, ni aun uno;
No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios;
Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno,
No hay ni siquiera uno.”
(Romanos 3:10-12)

Somos completamente pecadores; totalmente depravados. Ahora, eso no significa que hemos cometido todo tipo de atrocidad conocida a la humanidad. No somos tan malos como podemos ser, solamente estamos tal mal como podemos estar. El pecado altera todos nuestros pensamientos, motivos, palabras, y acciones.

¿No lo cree usted? Mire a su alrededor. Todo alrededor de nosotros lleva las huellas manchadas de nuestra naturaleza pecaminosa. A pesar de nuestros mejores esfuerzos para crear un mundo perfecto, las estadísticas de crímenes continúan subiendo vertiginosamente, el porcentaje de divorcios continúa aumentando, y las familias se siguen desmoronando.

Algo ha ido terriblemente mal en nuestra sociedad y en nosotros mismos, algo mortal. Porque, contrario a cómo el mundo lo pudiera presentar, vivir para “mí primero” no es lo mismo que una individualidad robusta y la libertad; es lo mismo que la muerte. Como Pablo dijo en su carta a los Romanos, “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23): nuestra muerte emocional y física a través de la destructividad del pecado, y nuestra muerte espiritual según la sentencia justa de Dios por nuestro pecado. Esto nos lleva a la Segunda señal: el carácter de Dios.

El carácter de Dios: Infinitamente santo
Nuestra propia conciencia de que las cosas no son como deben ser nos indica una norma de bondad más allá de nosotros. La norma es Dios mismo. Y la norma de santidad de Dios contrasta severamente con nuestra condición pecaminosa.

Las Escrituras dicen que “Dios es luz, y en Él no hay tiniebla alguna” (1 Juan 1:5). Él es absolutamente justo; lo cual crea un problema para nosotros. Si Él es tan puro, ¿cómo podemos nosotros que somos tan impuros relacionarnos con Él?

Quizás pudiéramos tratar de ser mejores personas, tratar de inclinar la balanza a favor de nuestras buenas obras. A través de la historia, personas han tratado de vivir de acuerdo a las normas de Dios guardando los Diez Mandamientos. Desdichadamente, nadie puede acercarse a satisfacer las demandas de la ley de Dios. La traducción de J. B. Phillips de Romanos 3 indica:

Ningún hombre puede justificarse a sí mismo ante Dios por un cumplimiento perfecto de las demandas de la Ley; de hecho es la regla de la Ley la que nos muestra qué tan torcidos estamos. (Romanos 3:20 PHILLIPS)

Nuestra necesidad: Un substituto
Así que aquí estamos, pecadores por naturaleza, pecadores por elección, tratando de levantarnos por nuestros propios esfuerzos y alcanzar una relación con nuestro Creador santo. Pero cada vez que tratamos, nos caemos de narices. No podemos vivir una vida suficientemente buena para compensar por nuestro pecado, porque la norma de Dios no es “suficientemente bueno”; es perfección. Y no podemos reparar la ofensa que nuestro pecado ha creado sin morir por él.

¿Quién puede sacarnos de este dilema?

Si alguien pudiera vivir perfectamente, honrando la ley de Dios, y pagara la pena de muerte del pecado por nosotros, entonces pudiéramos ser salvados de nuestro aprieto. ¿Pero existe tal persona? Gracias a Dios, ¡Sí!

Conozca a su substituto: Jesucristo. ¡Él es Aquel que tomó el lugar de la muerte por usted!
[Dios] hizo al que no conoció pecado [Jesucristo], pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.
(2 Corintios 5:21)

La provisión de Dios: Un Salvador
Dios nos rescató enviando a Su Hijo, Jesús, a morir en la cruz por nuestros pecados (vea 1 Juan 4:9-10). Jesús era totalmente humano y totalmente divino, una verdad que asegura Su comprensión de nuestras debilidades, Su poder para perdonar, y Su capacidad de llenar el vacío entre Dios y nosotros (Vea Romanos 5:6-11). En resumen, somos “justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24). Dos palabras en este versículo necesitan una explicación adicional: justificados y redención.

La justificación es el acto de misericordia de Dios, en el cual Él declara justos a los pecadores creyentes, mientras ellos aún están en su condición de pecadores. La justificación no significa que Dios nos hace justos, para que nunca pequemos de nuevo, mas bien Él nos declara justos al igual que un juez perdona a un criminal culpable. A causa de que Jesús tomó nuestro pecado sobre sí mismo y sufrió nuestra sentencia en la cruz, Dios perdona nuestra deuda y nos proclama PERDONADOS.

La redención es el acto de Dios de pagar el precio de rescate para liberarnos de nuestra esclavitud al pecado. Siendo cautivos por Satanás, estábamos aprisionados por las cadenas de hierro del pecado y la muerte. Como cualquier padre amoroso cuyo hijo ha sido secuestrado, Dios gustosamente pagó el rescate. ¡Y qué precio Él pagó! Él dio a Su único Hijo para cargar todos los pecados de la humanidad: pasados, presentes, y futuros. La muerte y la resurrección de Jesús rompieron nuestras cadenas y nos hicieron libres para ser hijos de Dios. (vea Romanos 6:16-18, 22; Gálatas 4:4-7).

Poniendo nuestra fe en Cristo
Estas cuatro verdades describen cómo Dios ha proporcionado un camino a Él a través de Jesucristo. Pero Dios no nos forzará a seguirlo. Él no nos arrastrará por un camino por el que no queremos ir. Es nuestra decisión ofrecernos a entrar a una relación con Él, y lo hacemos por fe.

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9)

Aceptamos el regalo de Dios de la salvación sencillamente poniendo nuestra fe solamente en Cristo para el perdón de nuestros pecados. ¿Desearía usted entrar a una relación con su Creador confiando en Cristo como su Salvador? Si es así, he aquí una oración sencilla que usted puede utilizar para expresar su fe:

Amado Dios,
Yo sé que mi pecado ha creado una barrera entre Tú y yo. Gracias por enviar a Jesús a morir en mi lugar. Yo confío solamente en Jesús para perdonar mis pecados y acepto Su regalo de vida eterna. Yo le pido a Jesús que sea mi Salvador personal y el Señor de mi vida. Gracias. En el nombre de Jesús, amen.

Si usted ha orado esta oración y desea saber más acerca de conocer a Dios y Su plan para usted en la Biblia, contáctenos en Visión Para Vivir. Escríbanos a la dirección que aparece abajo. Dirija su carta al Departamento de Ministerios Pastorales.

La próxima vez que usted examine una rosa o admire una puesta del sol, considere a Aquel que creó nuestro maravilloso mundo. ¡Usted lo conoce personalmente!

Adaptado del sermón de Chuck Swindoll, “Mr. Smith, Meet Your Substitute” [Señor Smith, conozca a su substituto], de la guía de estudio bíblico, God’s Word, God’s World, and You[La Palabra de Dios, el mundo de Dios, y usted] (Anaheim, Calif.: Insight for Living, 1997), pp. 41-48.

 

Complot para prender y matar a Jesús

Mateo 26-28

9781586403546

Complot para prender y matar a Jesús

alimentemos_el_alma26 Cuando[a] Jesús terminó todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será[b]entregado para ser crucificado. Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás.Y tramaron entre ellos prender a Jesús con engaño y matarle. Pero decían: No durante la fiesta, para que no haya un tumulto en el pueblo.

Jesús ungido en Betania

Y hallándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se le acercó una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre su cabeza cuando estaba sentado[c] a la mesa. Pero al ver esto, los discípulos se indignaron, y decían: ¿Para qué este desperdicio? Porque este perfume podía haberse vendido a gran precio, y el dinero habérselo dado a los pobres. 10 Pero Jesús, dándose cuenta, les dijo: ¿Por qué molestáis a la mujer? Pues buena obra ha hecho conmigo. 11 Porque a los pobres siempre los tendréis[d] con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis[e]. 12 Pues al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 En verdad os digo: Dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho, en memoria suya.

Traición de Judas

14 Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15 y dijo: ¿Qué estáis dispuestos a darme para que yo os lo entregue[f]? Y ellos le pesaron treinta piezas[g] de plata. 16 Y desde entonces buscaba una oportunidad para entregarle.

Preparación de la Pascua

17 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura[h], se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la Pascua? 18 Y El respondió: Id a la ciudad, a cierto hombre, y decidle: “El Maestro dice: ‘Mi tiempo está cerca; quiero celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.’” 19 Entonces los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.

Jesús identifica al traidor

20 Al atardecer, estaba El sentado[i] a la mesa con los doce discípulos. 21 Y mientras comían, dijo: En verdad os digo que uno de vosotros me entregará. 22 Y ellos, profundamente entristecidos, comenzaron a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo, Señor? 23 Respondiendo El, dijo: El que metió[j] la mano conmigo en el plato, ése me entregará. 24 El Hijo del Hombre se va, según está escrito de El; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido[k]. 25 Y respondiendo Judas, el que le iba a entregar[l], dijo: ¿Acaso soy yo, Rabí? Y El le dijo: lo has dicho.

Institución de la Cena del Señor

26 Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella;28 porque esto es mi sangre del nuevo[m] pacto, que es derramada por muchospara el perdón de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

30 Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos.

Jesús predice la negación de Pedro

31 Entonces Jesús les dijo*: Esta noche todos vosotros os apartaréis[n] por causa de mí, pues escrito está: “Herire al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersaran.”32 Pero después de que yo haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.33 Entonces Pedro, respondiendo, le dijo: Aunque todos se aparten[o] por causa de ti, yo nunca me apartaré[p]. 34 Jesús le dijo: En verdad te digo que esta mismanoche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 35 Pedro le dijo*: Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré. Todos los discípulos dijeron también lo mismo.

Jesús en Getsemaní

36 Entonces Jesús llegó* con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo* a sus discípulos: Sentaos aquí mientras yo voy allá y oro. 37 Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.38 Entonces les dijo*: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras. 40 Vino* entonces a los discípulos y los halló* durmiendo, y dijo* a Pedro: ¿Conque no pudisteis velar una hora conmigo?41 Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Apartándose de nuevo, oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si ésta no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 43 Y vino otra vez y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño.44 Dejándolos de nuevo, se fue y oró por tercera vez, diciendo otra vez las mismas palabras[q]. 45 Entonces vino* a los discípulos y les dijo*: ¿Todavía estáis[r]durmiendo y descansando? He aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 46 ¡Levantaos! ¡Vamos! Mirad, está cerca el que me entrega.

Arresto de Jesús

47 Mientras todavía estaba El hablando, he aquí, Judas, uno de los doce, llegó acompañado de[s] una gran multitud con espadas y garrotes, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle. 49 Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó[t]. 50 Y Jesús le dijo: Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. 51 Y sucedió que[u] uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le cortó[v] la oreja.52 Entonces Jesús le dijo*: Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que tomen la espada, a espada perecerán. 53 ¿O piensas que no puedo rogar a mi Padre, y El pondría a mi disposición ahora mismo más de doce legiones[w] de ángeles? 54 Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que así debe suceder? 55 En aquel momento[x] Jesús dijo a la muchedumbre: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y garrotes para arrestarme? Cada día solía sentarme en el templo para enseñar, y no me prendisteis. 56 Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos le abandonaron y huyeron.

Jesús ante el concilio

57 Y los que prendieron a Jesús le llevaron ante el sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58 Y Pedro le fue siguiendo de lejoshasta el patio del sumo sacerdote, y entrando[y], se sentó con los alguaciles[z] para ver el fin de todo aquello. 59 Y los principales sacerdotes y todo el concilio[aa]procuraban obtener falso testimonio contra Jesús, con el fin de darle muerte, 60 y no lo hallaron a pesar de que se presentaron muchos falsos testigos. Pero más tarde se presentaron dos, 61 que dijeron: Este declaró: “Yo puedo destruir el templo[ab] de Dios y en[ac] tres días reedificarlo.” 62 Entonces el sumo sacerdote, levantándose, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?63 Mas Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios vivienteque nos digas si tú eres el Cristo[ad], el Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo*: mismo lo has dicho; sin embargo, os digo que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo sobre las nubes del cielo. 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia; 66 ¿qué os parece? Ellos respondieron y dijeron: ¡Es reo de muerte! 67 Entonces le escupieron en el rostro y le dieron de puñetazos; y otros le abofeteaban[ae],68 diciendo: Adivina[af], Cristo[ag], ¿quién es el que te ha golpeado?

La negación de Pedro

69 Pedro estaba sentado fuera en el patio, y una sirvienta se le acercó y dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Pero él lo negó delante de todos ellos, diciendo: No sé de qué hablas. 71 Cuando salió al portal, lo vio otra sirvienta y dijo* a los que estaban allí: Este estaba con Jesús el nazareno. 72 Y otra vez él lo negó con juramento: ¡Yo no conozco a ese[ah] hombre! 73 Y un poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Seguro que tú también eres unode ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a ese[ai] hombre! Y al instante un gallo cantó.75 Y Pedro se acordó de lo que[aj] Jesús había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Jesús es entregado a Pilato

27 Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Y después de atarle, le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador.

Muerte de Judas

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú[ak]! Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó. Y los principales sacerdotes tomaron las piezas de plata, y dijeron: No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, puesto que es precio de sangre. Y después de celebrar consejo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los forasteros. Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy.Entonces se cumplió lo anunciado[al] por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron[am] las treinta piezas de plata, el precio de aquel cuyo precio habia sido fijado por los hijos de Israel; 10 y las dieron[an] por el Campo del Alfarero, como el Señor me habia ordenado.

Jesús ante Pilato

11 Y Jesús compareció delante del gobernador, y éste[ao] le interrogó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: lo dices. 12 Y al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondió. 13 Entonces Pilato le dijo*: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? 14 Y Jesús no le respondió ni a una sola pregunta[ap], por lo que el gobernador estaba muy asombrado.

Jesús o Barrabás

15 Ahora bien, en cada fiesta, el gobernador acostumbraba soltar un preso al pueblo, el que ellos quisieran. 16 Y tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. 17 Por lo cual, cuando ellos se reunieron, Pilato les dijo: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? 18 Porque él sabía que le habían entregado por envidia. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de El. 20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. 21 Y respondiendo, el gobernador les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos respondieron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo*: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron*: ¡Sea crucificado! 23 Y Pilato dijo: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 24 Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo[aq]; ¡allá vosotros[ar]! 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! 26 Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de hacerle azotar, le entregó para que fuera crucificado.

Los soldados se mofan de Jesús

27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio, y reunieron alrededor de El a toda la cohorte[as] romana. 28 Y desnudándole, le pusieron encima un manto escarlata. 29 Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña[at] en su mano derecha; y arrodillándose delante de El, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 31 Después de haberse burlado de El, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron para crucificarle.

32 Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual[au]obligaron a que llevara la[av] cruz.

La crucifixión

33 Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa Lugar de la Calavera,34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, no lo quiso beber. 35 Y habiéndole crucificado, se repartieron sus vestidos, echando suertes[aw]; 36 y sentados, le custodiaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra El, que decía[ax]: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS.38 Entonces fueron crucificados* con El dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. 39 Los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza 40 y diciendo: Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, si eres el Hijo de Dios, y desciende de la cruz. 41 De igual manera, también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlándose de El, decían: 42 A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse[ay]. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en El. 43 En Dios confia; que le libre ahora si El le quiere; porque ha dicho: “Yo soy el Hijo de Dios.” 44 En la misma forma le injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con El.

Muerte de Jesús

45 Y desde la hora sexta[az] hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena[ba]. 46 Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lema sabactani? Esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por que me has abandonado?47 Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: Este llama a Elías. 48 Y al instante, uno de ellos corrió, y tomando una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Pero los otros dijeron: Deja, veamos si Elías viene a salvarle[bb]. 50 Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, exhaló el espíritu. 51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron; 52 y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús[bc], entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos. 54 El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios[bd]. 55 Y muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, estaban allí, mirando de lejos; 56 entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Sepultura de Jesús

57 Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. 58 Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 59 Tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio de lino, 60 y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. 61 Y María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro.

Guardias en la tumba

62 Al día siguiente, que es el día después de la preparación[be], se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 63 y le dijeron[bf]: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré[bg].” 64 Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el primero.65 Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. 66 Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra.

La resurrección

28 Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Y hablando[bh] el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado[bi]. No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. E id pronto, y decid a sus discípulos que El ha resucitado de entre los muertos; y he aquí, El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos. Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo*: No temáis[bj]. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.

Informe de los guardias

11 Y mientras ellas iban, he aquí, algunos de la guardia fueron a la ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido. 12 Y después de reunirse con los ancianos y deliberar[bk] con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados, 13 diciendo: Decid esto: “Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo[bl] mientras nosotros dormíamos.” 14 Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y os evitaremos dificultades[bm]. 15 Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les había instruido. Y este dicho se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy.

La gran comisión

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que[bn] Jesús les había señalado. 17 Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. 18 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos de[bo] todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,20 enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin[bp] del mundo[bq].

Notas al pie:

  1. Mateo 26:1 Lit., Y sucedió que cuando
  2. Mateo 26:2 Lit., es
  3. Mateo 26:7 Lit., reclinado
  4. Mateo 26:11 Lit., tenéis
  5. Mateo 26:11 Lit., tenéis
  6. Mateo 26:15 Lit., y yo os lo entregaré
  7. Mateo 26:15 O, siclos
  8. Mateo 26:17 O, de los Azimos
  9. Mateo 26:20 Lit., reclinado
  10. Mateo 26:23 Lit., mojó
  11. Mateo 26:24 Lit., Mejor le fuera si ese hombre no hubiera nacido
  12. Mateo 26:25 Lit., estaba entregando
  13. Mateo 26:28 Algunos mss. antiguos omiten, nuevo
  14. Mateo 26:31 O, escandalizaréis, o, caeréis
  15. Mateo 26:33 O, escandalicen, o, caigan
  16. Mateo 26:33 O, escandalizaré, o, caeré
  17. Mateo 26:44 Lit., la misma palabra
  18. Mateo 26:45 O, seguís
  19. Mateo 26:47 Lit., y con él
  20. Mateo 26:49 Lit., le besó efusivamente
  21. Mateo 26:51 Lit., Y he aquí
  22. Mateo 26:51 Lit., quitó
  23. Mateo 26:53 Una legión estaba compuesta de 6,000 soldados
  24. Mateo 26:55 Lit., aquella hora
  25. Mateo 26:58 Lit., entrando dentro
  26. Mateo 26:58 O, sirvientes
  27. Mateo 26:59 O, Sanedrín
  28. Mateo 26:61 O, santuario
  29. Mateo 26:61 O, después de
  30. Mateo 26:63 I.e., el Mesías
  31. Mateo 26:67 O, posiblemente, le herían con palos
  32. Mateo 26:68 Lit., Profetízanos
  33. Mateo 26:68 I.e., el Mesías
  34. Mateo 26:72 Lit., al
  35. Mateo 26:74 Lit., al
  36. Mateo 26:75 Lit., de la palabra que
  37. Mateo 27:4 Lit., Tú verás
  38. Mateo 27:9 Lit., dicho
  39. Mateo 27:9 O, tomé
  40. Mateo 27:10 Algunos mss. dicen: di
  41. Mateo 27:11 Lit., y el gobernador
  42. Mateo 27:14 Lit., palabra
  43. Mateo 27:24 Algunos mss. sólo dicen: de éste
  44. Mateo 27:24 Lit., vosotros veréis
  45. Mateo 27:27 I.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
  46. Mateo 27:29 O, vara
  47. Mateo 27:32 Lit., a éste
  48. Mateo 27:32 Lit., su
  49. Mateo 27:35 Algunos mss. posteriores agregan: para que se cumpliera lo dicho por el profeta: Se repartieron mis vestiduras y sobre mi ropa echaron suertes
  50. Mateo 27:37 Lit., escrita
  51. Mateo 27:42 O, ¿a sí mismo no puede salvarse?
  52. Mateo 27:45 I.e., las doce del día
  53. Mateo 27:45 I.e., las tres de la tarde
  54. Mateo 27:49 Algunos mss. antiguos agregan: Y otro tomó una lanza, y traspasó su costado, y salió agua y sangre (Véase Juan 19:34)
  55. Mateo 27:53 Lit., El
  56. Mateo 27:54 O, posiblemente, un hijo de Dios
  57. Mateo 27:62 I.e., del viernes
  58. Mateo 27:63 Lit., diciendo
  59. Mateo 27:63 Lit., resucito
  60. Mateo 28:5 Lit., respondiendo
  61. Mateo 28:5 O, el crucificado
  62. Mateo 28:10 O, Dejad de temer
  63. Mateo 28:12 Lit., tomar consejo
  64. Mateo 28:13 Lit., lo robaron
  65. Mateo 28:14 Lit., y os haremos libres de preocupaciones
  66. Mateo 28:16 Lit., donde
  67. Mateo 28:19 Lit., discipulad a
  68. Mateo 28:20 Lit., consumación
  69. Mateo 28:20 O, siglo
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Un Hogar Común Puede Ser un Lugar Santo

Un Hogar Común Puede Ser un Lugar Santo

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Barbara Peil

alimentemos_el_almaLa palabra santo significa “apartado” para un propósito específico –así como los manteles y los platos que usted utiliza en los días festivos. Como un lugar en donde la verdad de Dios y la de Su Palabra es modelada, su hogar puede ser un lugar santo –apartado para que Sus hijos crezcan. “¿Nuestro hogar? ¿Santo?” ¡Sí! Pero. . .

Comienza desde Arriba.

La decisión de hacer su hogar un lugar santo comienza con la elección suya y la de su pareja al hacer su relación con el Señor parte de sus vidas diarias. Invite a Dios a ser parte de todas sus conversaciones, decisiones y relaciones que entran por su puerta. Al orar juntos, recuerden las cosas pequeñas. Recuerden también, la conversación espiritual no es reservada únicamente para el domingo.  De hecho, muchas veces…

Suceden Cenando Juntos.

En medio del “pásame las zanahorias” y “mastica con la boca cerrada, por favor” a menudo se presenta la oportunidad de hablar acerca de cómo su vida y la de sus hijos son diferentes porque aman a Dios. Como padre, ¿Por qué no comparte algo de lo que ha aprendido en su estudio bíblico, o algo que haya descubierto durante su tiempo de oración? Invite a que sus hijos participen –quizás hasta usted se sorprenderá de lo que Dios está haciendo en sus corazones. Pero recuerde…

Se Necesita de Un Buen Ojo.

El buen discernimiento es necesario para detectar encrucijadas importantes en la madurez espiritual de sus hijos. ¿Cuáles son las preocupaciones de ellos? Las preguntas y observaciones de la vida que ellos  proporcionan nos proveen el tiempo preciso para hablar acerca de temas espirituales. Estos momentos de enseñanza llegan cuando usted menos lo espera. A veces vienen ingeniosamente envueltos en el congestionamiento de tránsito, en las salas de espera, en el montón de platos por lavar o en la mesita del desayunador. Los momentos importantes toman lugar cuando usted modela su relación con Dios como parte natural de su vida diaria. En éstos momentos esenciales…

Importa Lo que Usted Dice.

Importa lo que dice y cómo lo dice. Si su tono de voz cambia cada vez que usted utiliza el vocabulario espiritual, sus hijos deducirán que su relación con Dios es falsa. Sea real. Deje que su conversación acerca de Dios sea tan natural como las conversaciones que usted tiene con ellos acerca de sus amigos o de su familia. Foméntelos a hacer preguntas, aunque usted no sepa las respuestas. A ellos no les importará que usted no sepa, siempre y cuando usted descubra la respuesta junto con ellos en la Palabra de Dios. Y ya que estamos hablando acerca de hablar…

Importa Cómo Usted Ora.

Cuando usted se hizo padre, desde ese momento en adelante, usted decidió que su corazón latiera fuera de su cuerpo. A veces, el único tipo de comunicación que alcanza a sus hijos, son las conversaciones que usted tiene con Dios acerca de ellos. Al orar, piense en el día de sus hijos. ¿Qué tipo de desafíos enfrentan? Ore por la fortaleza de ellos mientras plancha sus camisas, ore por la salud de ellos mientras prepara comidas saludables. Ruegue por protección de ellos al verlos con sus amigos. Ore por ellos con su cónyuge después de arroparlos en la noche. El resultado será…

Un Crecimiento Más Cercano a Dios Como Familia.

Como padres, decidan ser de influencia espiritual en su hogar –apartándolo para ser un lugar en donde su relación con Dios sea tan real como el lavadero de cocina. Juntos, sirvan a Dios al servirse el uno al otro –con una sincera atención y con la disposición de involucrarse en el continuo crecimiento del conocimiento del plan de Dios para cada miembro de su familia.

Sacado de “An Ordinary Home Can Be a Holy Place,” Insights, Marzo 2000. Copyright © 2000, Insight for Living. Todos los derechos reservados mundialmente.

Barbara Peil

Barbara Peil: recibió su Maestría de Artes en Educación Cristiana del Seminario Teológico de Dallas y fungió como escritora para el ministerio de Insight for Living.