Sal de allí

21 Octubre 2016

1 Reyes 19:10-18

alimentemos_el_almaDios tuvo un encuentro con su siervo Elías en un momento en que este se encontraba desaminado y desesperado. Esto se llama misericordia en su mejor expresión, ilustrada por el Amo y el Señor mismo.

En primer lugar, Dios le permitió a Elías un tiempo de descanso y renovación. Ningún sermón, ningún reproche, ninguna acusación, ninguna humillación. No cayó ninguna centella del cielo que le dijera: “¡Qué aspecto tienes! ¡Levántate, inútil! ¡Ponte de pie! ¡Regresa de pie! ¡Regresa de inmediato a tu trabajo!”.

Por el contrario, Dios le dijo: “Tranquilo, hijo mío. Relájate. No has tenido una buena comida durante mucho tiempo.” Entonces le envió una torta de pan recién horneado y una botella de refrescante agua fría. Eso debió haberle traído agradables recuerdos de aquellos sencillos días que pasó junto al arroyo de Querit. ¡Qué grande es la misericordia de Dios!

La fatiga puede llevar a toda clase de pensamientos raros, haciéndonos creer una mentira. Elías estaba creyendo una mentira, en parte porque estaba agotado. Por eso, Dios le dio descanso y renovación, y Elías caminó después durante 40 días y 40 noches por las fuerzas que eso le proporcionó.

En segundo lugar, Dios se comunicó con Elías de una manera sensible. Le dijo: ¡Elías, levántate y sal de esa cueva! Allí hay mucha oscuridad, hombre, sal y párate en la luz. Ponte de pie sobre la montaña, delante de mí. Ese es el lugar donde vas a recibir confianza. Olvídate de Jezabel. Quiero que pongas tus ojos en mí. Ánimo, que yo estoy contigo y siempre lo estaré.”

La presencia de Dios no estuvo en el viento, ni en el terremoto ni en el fuego. Su voz vino a Elías en una suave brisa. Esos agradables y apacibles murmullos fueron como imanes invisibles, arrastrados por el viento, que sacaron a Elías de la cueva. ¿Ve lo que hizo Dios? Sacó a Elías de la cueva de la autoconmiseración y la depresión. Y una vez que Elías estuvo fuera de la cueva, Dios le preguntó de nuevo: “¿Qué haces aquí Elías?”

El Señor le mostró a Elías que este tenía todavía trabajo por hacer, que seguía habiendo un lugar para él. A pesar de lo desilusionado y agotado que estaba, continuaba siendo el siervo de Dios y el hombre que Él había elegido para “un tiempo como este” (Ester 4:14). Ante la queja de que estaba solo, Dios le dijo: “Aclaremos esto, Elías. Hay siete mil fieles que no se han inclinado ante Baal. En realidad, tú no estás solo. En cualquier momento que yo quiera, con solo un chasquido de mis dedos, puedo traer al frente a todo un batallón nuevo de mis soldados.” ¡Qué confianza le produjo todo eso!

 

La fatiga puede llevar a pensamientos raros, haciéndonos creer mentiras.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Cuando la depresión ataca

20 Octubre 2016

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Cuando la depresión ataca
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 19:1-9

alimentemos_el_alma¿Por qué Elías tuvo miedo de las amenazas de Jezabel? ¿Por qué huyo de su permanente prioridad de servir a Dios y se escondió temeroso bajo la sombra de ese solitario árbol, en lo más recóndito del desierto?

En primer lugar porqué no estaba pensando de manera clara o realista. Estaba tan miope que no era capaz de pensar en el origen de esa amenaza. Pensemos en esto. La amenaza no había vendido de Dios, sino de un ser humano carnal e incrédulo que vivía su vida impía a años luz de Dios. Si Elías hubiera pensado de manera clara y realista, se habría dado cuenta de esto.

En segundo lugar, porque se separó de las relaciones que podían fortalecerlo.

En tercer lugar, porque se vio atrapado en la fama de una gran victoria. Nuestros momentos más vulnerables vienen, por lo general, después de una gran victoria, especialmente si esa victoria es una experiencia sublime con Dios. Ahí es cuando necesitamos prepararnos para defendernos del enemigo.

En cuarto lugar, porque estaba agotado física y emocionalmente. Elías había tenido una vida muy difícil durante años. Era un hombre perseguido, considerado por el rey como el enemigo público número uno. No hay dudas de que Elías había llegado al fin de sus fuerzas físicas y, con toda seguridad, emocionales, todo lo cual no podía sino debilitarlo espiritualmente. No sé si Elías estaba disgustado, pero lo que sí puedo decirle es que estaba agotado. Podemos oírlo en sus cansadas palabras: “¡Basta ya, oh SEÑOR! ¡Quítame la vida, porque yo no soy mejor que mis padres!”.

En quinto lugar, porque cayó en la autocompasión. La autocompasión es una emoción patética. Nos engaña. Exagera. Nos lleva a las lágrimas. Cultiva una mentalidad de víctima en nuestra mente. Y en el peor de los casos, puede llevarnos al punto de hacernos querer morir, que es exactamente lo que le sucedió a Elías.

Le abrimos la puerta a esa patética mentira, a esa autocompasión cuando no fijamos una norma no realista y luego no podemos estar a la altura de ella. La autocompasión ataca nuestra mente como una bestia y nos tritura con sus garras.

 

A veces nuestros momentos más vulnerables vienen después de una gran victoria.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Depresión

19 Octubre 2016

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Depresión
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 19:1-9

alimentemos_el_almaElías fue un profeta heroico, sin duda. También fue un hombre de gran humildad, como hemos visto. Pero recordemos también que fue simplemente un hombre, un ser humano, sujeto a la condición humana, como todos nosotros. Supo lo que era el desánimo, el abatimiento y la depresión, y en una ocasión no pudo librarse de ella.

No es de sorprenderse que en este momento de la vida de Elías, el gran profeta haya tocado fondo. Por varios años se había mantenido firme en medio de circunstancias y dificultades casi insuperables. Pero, ahora, después de una gran victoria, cae en la agonía del desánimo y la postración total.

Recuerde que Elías fue un hombre, un ser humano, lo mismo que nosotros. Puesto que es así, no debe alarmarnos que se asustara y huyera para salvar su vida yendo a Beerseba, que pertenece a Judá y que dejara a su criado allí.

Pero Elías caminó durante todo un día por el desierto, hasta que se sentó debajo de una mata de retama; allí pidió morir, y dijo: “¡Basta ya, oh SEÑOR! ¡Quítame la vida, porque yo no soy mejor que mis padres!” (1 Reyes 19:3-4).

Me alegra que este capítulo haya sido incluido en la Biblia. Me alegra que cuando Dios pinta los retrasos de sus hombres y mujeres, los pinta con todos sus defectos. No se desentiende de sus debilidades ni oculta sus fracasos.

Elías tuvo que volver a poner sus ojos en el Señor. Eso era absolutamente necesario. Había sido usado poderosamente, pero era el Señor quien lo había hecho poderoso. Se mantuvo firme contra el enemigo, pero fue el Señor quien le dio las fuerzas para hacerlo.

Muchas veces nos prendemos más de los regalos que Dios nos da, que del Dador mismo. Cuando el Señor nos da descanso y nos renueva, nos sentimos más agradecidos por el descanso y por la renovación que por el Dios que nos da ese descanso. Cuando Dios nos da un buen amigo, nos absorbe esa amistad y nos ocupamos tanto del amigo que nos olvidamos que fue nuestro buen Dios quien nos dio el amigo. ¡Qué fácil es concentrarse en las cosas equivocadas!

A veces nos prendemos más de los regalos que Dios nos da, que del Dador mismo.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Las grandes ligas

18 Octubre 2016

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Las grandes ligas
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 18:41-46

alimentemos_el_almaLa oración fervorosa de un justo puede lograr mucho. “La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho. Elías era un hombre sujeto a pasiones, igual que nosotros, pero oró con insistencia para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Y oró de nuevo, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto” (Santiago 5:16-18).

Leemos esto de Elías, y decimos: “Vaya, el hombre está en las grandes ligas. Es un gigante espiritual. Yo soy un pigmeo comparado con él. Elías está completamente en otro mundo”. Eso no es cierto. Vuelva a leer lo que dice Santiago.

Santiago no dice: “Elías fue un poderoso profeta de Dios.” No dice: “Elías era un poderoso obrador de milagros”. No dice: “Elías fue un modelo que nadie puede igualar.” Santiago dice: “Elías era un hombre sujeto a pasiones, igual que nosotros”.

Eso significa que era de carne y hueso. Como veremos, él se desanimaba frecuentemente, y tuvo grandes frustraciones. Tuvo faltas, fracasos y dudas. Era simplemente un hombre, con una naturaleza como la suya y la mía. Fue un hombre lleno de heroísmo y humildad, pero no olvidemos su humanidad.

¿Qué tipo de hombre fue Elías? Bueno, no tuvo temor de enfrentarse al rey de Israel y a los profetas de Baal. El hombre era valiente, sin duda alguna. Pero no era tan poderoso para orar, ni tan confiado para esperar, ni tan sofisticado para ver la lluvia en la pequeña nube, ni demasiado orgulloso para quitarse la capa y echar a correr como uno que ha sido sorprendido, bajando por la montaña corriendo, en medio de la lluvia y el barro, pensando: “Vamos, Acab. . . agárrame si puedes!”.

Con razón Elías es el tipo de hombre que uno admira. ¿No es maravilloso saber que adoremos al mismo Dios que él adoraba? ¿No es emocionante pensar que podemos confiar en el mismo Dios en quien él confiaba?

¿Qué clase de Dios es ese? Es el Dios que hace promesas y las cumple.

La oración fervorosa de un justo puede lograr mucho.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Viviendo a la expectativa

17 Octubre 2016

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Viviendo a la expectativa
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 18:41-46

alimentemos_el_almaElías estaba a la expectativa. “A la séptima vez dijo: ‘He aquí, veo una pequeña nube, como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar”. Lo único que tenía Elías era una nube pequeñita, no más grande que la palma de la mano de un hombre, en medio de esa inmensa extensión de mar y cielo. ¡Pero era suficiente! Tenía tanta fe en la promesa de Dios, que actuó en base a lo que Él esperaba que fuera a suceder.

Entonces dijo: “Ve y di a Acab: ‘Unce tu carro y desciende, no sea que te detenga la lluvia’” (1Reyes 18:44).

Lo único que Elías vio fue una pequeña nube, pero él dijo, en realidad: “Acab, ponle a tu carro neumáticos para la lluvia. ¡Se acerca un diluvio!” El ojo humano vio solo una nubecita, pero el ojo de la fe de Elías vio la promesa de Dios. Acab se habría encogido de hombros: “Bueno, ¿y eso qué?» Pero Elías gritó dentro de sí mismo: “¡Dios está cumpliendo su palabra, finalmente!”

¿Vive usted a la expectativa? ¿Le emocionan las cosas pequeñas? ¿Imagina lo improbable y espera lo imposible? La vida está llena de y rebosante de oportunidades para ver la mano de Dios en las cosas pequeñas. Pero sólo los más sensibles de sus siervos las ven, sonríen y están a la expectativa.

Los niños pueden enseñarnos mucho en cuanto a esta clase de expectativa. ¿Alguna vez ha escuchado orar a un niño? La fe de ellos no conoce límites. ¿Y quiénes son los menos sorprendidos cuando Dios responde la oración? Los niños.

A medida que envejecemos, nos volvemos demasiado sofisticados para eso. Usamos frases como: «Seamos realistas en cuanto a esto.» Perdemos esa expectativa, ese apremio de esperanza, ese delicioso e infantil gozo de la fe que nos mantiene llenos de emoción y entusiasmo. ¡Que el Señor nos libre de un apagado, indiferente y lánguido encogimiento de hombros! Pero el Señor dice: «Mira, yo no he cambiado; me sigue encantando hacer cosas imposibles. ¡Me encanta darte sorpresas!»

El Dios de Elías era el Dios que cumplía sus promesas. Era el Dios de las cosas imposibles. Por eso, con la fe de un niño, Elías le dijo a Acab. «Prepárate, porque va a llover. Lo sé, porque hay una pequeña nube allá arriba que se está preparando para descargar la abundancia de Dios.»

La vida está llena de oportunidades para ver la mano de Dios en cosas pequeñas.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Cuando Él no está Dirigiendo

Cuando Él no está Dirigiendo

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por Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaLos días de los juegos de la infancia ya están en el distante pasado, y sin embargo las palabras del juego todavía resuenan en nuestros oídos: «¡Salgan, salgan, donde quiera que estén!» ¿Por qué el liderazgo en casa a veces parece como el juego de las escondidas? ¿Qué se puede hacer cuando un esposo no está dirigiendo?

La senda de sabiduría es seguir el plano del diseño original de Dios para el hogar. Las que siguen son cuatro pautas prácticas:

Propóngase hablar con Dios, no con otros. Como esposas, a menudo nos vemos tentadas a usar nuestras palabras para dar a conocer nuestros puntos. Un desencanto o una expectación no satisfecha nos lleva a lamentarnos en cuanto a «cómo deberían ser las cosas.» El dolor aumenta, atiborrando el corazón y no dejando espacio para la gracia o el perdón. Incluso anhelos no expresados hacen eco en nuestros pensamientos. Sin embargo las Escrituras nos dan dirección clara; palabras hirientes o acción decisiva no es la respuesta. Nehemías nos muestra un camino mejor. Él vertió sus deseos sólo ante el Señor por cuatro meses antes de pronunciar la primera palabra ante el rey en cuanto a su petición de reconstruir los muros de Jerusalén (Nehemías 1:1-2:4). Es nuestra comunión con el Señor, y no nuestras palabras, lo que determina una diferencia para atraer a los líderes de nuestras familias (1 Pedro 3:12).

Libérelo de la expectación. En la médula del corazón de todo esposo hay un deseo de satisfacer las expectaciones de su esposa. En la realidad, el pedestal en que lo colocamos es demasiado alto. Ningún hombre puede ser posiblemente el Gran Conversador, Ávido Abrazador, Papá Azucarado, Gigante Espiritual, y Hombre de Familia, todo envuelto en uno. Su relación personal respirará aire fresco de la gracia cuando se abandonan las expectaciones.

Espere la obra del Espíritu Santo. ¿Quién es aquí el Espíritu Santo, después de todo? Es posible que usted haya asumido un papel que Dios nunca propuso que tuviera. Es tarea de Dios convencer y guiar a la verdad (Juan 16:8-15). Dios hizo que el matrimonio sea un compañerismo de hombre y mujer, cada uno con sus propias brechas; que se necesitan el uno al otro. Recuerde que el amor “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Corintios 13:7). ¿Qué cree usted que Dios puede hacer en el corazón de su esposo?

Dé paso a las acciones alentadoras. ¿Qué conducta consagrada ve usted en su esposo? ¿Es él atento? ¿Protector? ¿Le encanta la paz? Busque los momentos cuando usted ve a Cristo resplandeciendo en su esposo, y use sus palabras para elogiarlo. Su respaldo y estímulo en cuanto a la forma en que él ejemplifica a Cristo hará honor a Dios y también a su esposo.

La meta de Dios en el matrimonio es una propuesta asombrosa. Él concibe la manera de hacer que los dos sean uno. Él declaró que un matrimonio consagrado simboliza la relación de Cristo con su esposa, la iglesia (Efesios 5:32). El buscar el deseo de Dios para su familia incluye dejar a un lado su determinación de resolver las cosas; y su mejor medio de influencia es la oración.

Tomado de Kelly Arabie, “When He’s Not Leading,” Insights (febrero 2007): 2. Copyright © 2007 por Insight for Living.

 

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

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por Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaHombres pasivos, mujeres salvajes. Esas palabras no son originalmente mías. Son de un psiquiatra que vive en el condado Marin, del estado de California, y de nombre Pierre Mornell, que escribió un libro con este título. El asunto que más le preocupa al doctor Mornell se halla en matrimonios de creyentes tanto como en los de no creyentes.

Es el problema de un esposo que es “inactivo, inarticulado, aletargado, y retraído en casa. En su relación con su esposa es pasivo; y su la enloquece.” No que él sea necesariamente incompetente y aburrido. En el trabajo tal vez tenga gran éxito y es muy articulado. Y ella no es necesariamente rebelde o súper activa. Tal vez sea una buena madre, talentosa y sus amigas la respetan muy bien.

En casa, sin embargo, el esposo dice, de una docena de maneras diferentes: “Estoy cansado; simplemente déjame tranquilo.” Ella le pide algo, y él lo ignora. Ella alza la voz; él se retrae más. Ella añade presión, él se sumerge en un silencio hosco. Al final él se aleja; ella “pierde los estribos.”

Hay numerosas razones, a menudo complejas, detrás de tales impases, pero sobresalen un par de factores de extrema importancia.

En primer lugar, los hombres y las mujeres son diferentes, y esas diferencias ni disminuyen ni desaparecen cuando se casan. (¡He descubierto que más bien aumentan su impulso!). Es de gran ayuda tratar de ponerse en los zapatos del cónyuge (aunque es extremadamente difícil hacerlo), y darse cuenta de las necesidades y puntos de vista del otro. Si no se hace eso, se acaba enfurruñado en el sofá.

En segundo lugar, el compañerismo armonioso es resultado de trabajo arduo; eso nunca “simplemente sucede.” No sé de nada que ayude más a este proceso que la comunicación profunda, sincera y regular. Lea de nuevo esas últimas cuatro palabras, por favor. Esto no es simplemente hablar; sino también escuchar. Y no es simplemente escuchar, sino también oír. Y no simplemente oír, sino también responder, con calma y bondad.

El “arduo trabajo” también incluye dar tanto como recibir, modelar lo que uno espera, perdonar con igual presteza que confrontar, poner en el matrimonio más que lo que jamás se espera sacar de él. Sí, más. En breve, quiere decir ser no egoísta.

Pocas cosas son mejores para romper el síndrome de pasivo y desenfrenado que tomarse un par de días juntos como pareja; sin los hijos, sin el maletín de trabajo, sin una agenda.

Esto irá gran distancia para mantenerlo a usted fuera del sofá del psiquiatra; o, de paso, de su propio sofá.

En una escala de 1 a 10, ¿cuán bien se comunican usted y su cónyuge?

Tomado de Charles R. Swindoll, Day by Day with Charles Swindoll (Nashville: W Publishing Group, 2000). Copyright © 2000 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Invencible

14 Octubre 2016

Invencible
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 18:22-40

alimentemos_el_almaDios escuchó la oración de Elías. Esto no solo trajo el fuego, sino algo mucho más importante, ayudó a que los corazones del pueblo se volvieran a Dios. También el país se libró de los profetas de Baal.

Elías les dijo después: «¡Prended a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno de ellos! Los prendieron, y Elías los hizo descender al arroyo de Quisón, y allí los degolló! (1 Reyes 18:40).

Algunos leen este último versículo, y dicen : «¡Qué respuesta tan extrema!». ¿Lo es? ¿Qué pensaría usted de un médico que le descubre una masa cancerosa que está creciendo rápidamente en su abdomen, y le dice: «Creo que lo mejor será quitar algunas de estas células». O: «Me gustaría hacer solamente una operación pequeña«? No. Un buen médico vería esa masa letal y diría: «Tenemos que sacar todas estas células de allí, junto con cualquiera parte que pudiera estar contaminada.» Eso no es ser extremo. Eso es sabio.

Los profetas de Baal eran un maligno tumor inmoral, hostil y opuesto a Dios en la tierra de Israel. Elías sabía que tenía que extirpar toda evidencia de esa amenaza impía.

Nada nos produce más incertidumbre ni inseguridad que no estar seguros de que estamos en la voluntad de Dios. Y nada es más alentador que estar seguros de que lo estamos. Entonces, no importa cuáles sean las circunstancias, no importa lo que suceda, podemos mantenernos firmes.

Podemos estar sin un empleo, pero sabemos que estamos en la voluntad de Dios. Podemos enfrentar una situación amenazante, pero sabemos que estamos en la voluntad de Dios. Podemos tener todas las circunstancias en contra nuestra, pero sabemos que estamos en la voluntad de Dios. Nada intimida a los que saben que lo que creen está basado en lo que Dios ha dicho. La ecuación nunca es 850 contra uno. Es 850 contra uno, más Dios.

Cuando sabemos que estamos en la voluntad de Dios somos invencibles.

Elías no se sintió intimidado en ningún momento. En este pasaje, habla siete veces y cada vez que lo hace está mandando. Sí, todas las veces. No cambió de posición, no tartamudeó, no insinuó; dio una orden. No estuvo a la defensiva; estuvo en la defensiva. Sabía dónde estaba parado. ¿Sabe cuál es la palabra para describir eso? Invencible.

 

Cuando sabemos que estamos en la voluntad de Dios somos invencibles.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Oración de fe

13 Octubre 2016

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Oración de fe
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 18:22-40

alimentemos_el_alma!Mirando alrededor, ¿no ha pensado que es increíble la frecuencia con que la gente prueba todo, menos la oración? Es como dice el viejo dicho: «Cuando todo lo demás falla, lea las instrucciones.» Lo mismo sucede con la oración. Cuando todo lo demás falla, pruebe la oración. «De acuerdo. . . de acuerdo, quizás debamos orar por esto.» Pero Elías no usó la oración como el último recurso. La oración fue su primer y único recurso. Su principal contacto con el Dios vivo fue una sencilla oración de fe, y esto puso todo en movimiento.

Permítame hacerle una pregunta sin rodeos: ¿Ora usted, personalmente? Note que no dije: «¿Conoce usted un buen estudio sobre la oración?». Tampoco dije: «¿Ha enseñado usted sobre la oración?». Le pregunté: «¿Ora usted, personalmente?» ¿Puede usted pensar en los últimos siete días y señalar con precisión las veces que se apartó deliberadamente para orar? ¿Aunque solamente fueran unos diez o quince minutos de tiempo ininterrumpido con Dios?

Todo este incidente gira alrededor de una vida dedicada, la vida de Elías. El era un hombre que estaba completamente solo, superado numéricamente, por un rey hostil, la poderosa y malvada esposa del rey, 850 profetas y sacerdotes paganos de Baal, e innumerables israelitas incrédulos. Pero todos ellos fueron silenciados e intimidados por este hombre dedicado de Dios.

Nunca subestime el poder de una vida totalmente dedicada.

¡Qué emocionante sería si usted, gracias a su dedicación a Jesucristo, pudiera influenciar a alguna persona la próxima semana, ya sea conduciéndola a Jesús o edificándola en la fe! ¿Le parece imposible? Usted sabe que no lo es. La Biblia y la historia de la iglesia están llenas de historias de la indiferencia que ha hecho la dedicación de una persona a Dios.

Elías escenificó un grandioso enfrentamiento con los profetas de Baal. Pero el mayor enfrentamiento de todos los tiempos fue en el Calvario, donde el enemigo de Dios fue derrotado por el sacrificio del propio Hijo de Dios. ¿Por qué razón? Porque Dios tuvo una vida dedicada con la que podía contar: su amado Hijo, Jesús. De hecho, la diferencia que Él hizo cambió toda la historia.
Por lo tanto, ¡le invito a dar un paso al frente!

Nunca subestime el poder de una vida totalmente dedicada.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Lealtad dividida

12 Octubre 2016

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Lealtad dividida
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 18:16-21

alimentemos_el_almaLa lealtad dividida es tan mala como la idolatría manifiesta. «¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones?», le pregunta Elías al pueblo de Israel. Lo más fácil de hacer cuando uno es superado numéricamente es permanecer en ese mediocre estado de falta de compromiso; y así es como vivía el pueblo de Israel, pero no Elías.

Él les dijo: «no pueden seguir por más tiempo en esta lealtad dividida.»

Las palabras más duras que fueron dadas a las siete iglesias mencionadas en el libro de Apocalipsis (Apocalipsis 2—3), son las dirigidas a la iglesia en Ladicea. La razón es clara. Estaban nadando entre dos aguas. Vivían en la neutralidad. «Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca» (Apocalipsis 3:15-16).

Aléjense de la cerca de la indecisión, le dijo Elías al pueblo de Israel. O están con Dios, o están contra Él.

Quizás usted ha conocido a Dios por muchos años, pero nunca ha estado verdaderamente consagrado a Él. Ahora es el momento de cambiar eso. Deje de ocultar su amor a Cristo y su compromiso con Él. ¡Cuénteselo a todo el mundo! Hable con discreción pero sin temor de su fe. Comience ahora mismo. Hay muchas maneras estratégicas como Dios puede utilizarle: en su negocio, su profesión, su escuela, su vecindario. ¿No está de acuerdo con el nada puro desvío cultural que está sucediendo a nuestro alrededor? ¡Dígalo! ¿Siente que hay una decadencia espiritual en su iglesia, y usted está sirviendo en una posición de liderazgo? ¡Enfréntela!

La neutralidad en la hora de la decisión es una maldición que invariablemente lleva a consecuencias trágicas. Nuestra herramienta más efectiva es la oración de fe. Hasta el último momento, cuando Baal había fallado y Dios estaba a punto de hacer su obra, el único instrumento que Elías utilizó fue la oración.

Nuestra herramienta más efectiva es la oración de fe.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.