TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN?

TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN?

Autor: Alberto F. Roldán

a1Los medios masivos de comunicación —la radio, la televisión, los diarios, las revistas, el cine— son instrumentos cuyas funciones principales son: informar, educar, animar, y distraer. Como cristianos, resulta muy importante que conozcamos las formas sutiles en las que los medios operan en las personas, influyendo en su manera de pensar y de actuar. También es fundamental que sepamos cómo interpretar críticamente las ideologías y valores (a menudo son antivalores) que nos ofrecen.

El modelo de familia que promueve la televisión. En un análisis sociológico sobre el tema, el escritor argentino Julio Mafud sintetiza el tipo de familia que promueve la televisión. Se trata de una familia reducida, nuclear, con un padre absorbido por su trabajo fuera del hogar. A veces, como hemos explicado, la situación socioeconómica de nuestros países obliga al padre a tomar dos o tres trabajos, lo que agrava la situación. El «dulce hogar» se ha tornado en «la carga del hogar».2
Así las cosas, los niños se tornan en «succionadores» de los medios que saturan sus mentes ofreciéndoles un amplio panorama de opciones para pedir y nunca estar satisfechos. Perdido el control de los hijos, el padre ya no es el que orienta sus gustos ni el que da pautas a sus vidas. Hasta la línea que divide lo permitido de lo prohibido se torna casi imperceptible.

Valores que promueve la televisión. La televisión, como otros medios de comunicación, conlleva un doble efecto. Uno, al que se puede denominar «denotativo», tiene que ver con lo objetivo y explícito, es decir, lo que concretamente ofrece un mensaje determinado. Pero hay otro al que se puede llamar «connotativo» que contiene un mensaje implícito que añade o sugiere significados que apuntan a otras ideas y sentimientos.
Es importante que conozcamos ejemplos concretos de los valores —mejor dicho, antivalores— que nos dan los medios, particularmente la televisión. He aquí algunos:
a) Desintegración familiar. En una serie dramática de la televisión argentina de hace algunos años, ninguno de los tres personajes centrales tenía una familia estable e integrada. Uno de ellos se la pasaba «probando» de pareja en pareja. Otro, aparentemente, era divorciado. El tercero vivía en la incertidumbre en ese terreno. El contexto social y familiar que esos hombres representaban daba como una «realidad incambiable» el hecho de que es posible ser persona actualizada, de éxito y de importancia, sin que ello implique, necesariamente, estar al frente de una familia. Precisamente, Graciela Peyrú sostiene a este respecto que en la televisión «los besos y las caricias, cuando se incluyen, forman sólo parte de la duple seducción/violencia o son expansiones mínimas de vínculos fugaces». Es decir, la familia como núcleo está ausente. Otro ejemplo específico lo ofreció la televisión española. La protagonista era una mujer de unos 40 años, atrayente, pero que acababa de separarse de su marido. Vuelve a casa, les cuenta a sus hijos adolescentes lo que había ocurrido, y… ¡adivinen lo que pasó! Pues que los hijos no tienen mejor reacción que felicitar a su madre e invitarla a celebrarlo juntos. La única persona que cuestiona el hecho es la madre de la mujer. Claro que la serie tiene el cuidado de «pintarla» como una mujer grotesca, atrasada, de poca cultura. La idea es clara: sólo personas así pueden oponerse a lo sucedido. ¡Pobre gente! No está actualizada.
b) Sexo libre. El lector tendrá pocas dificultades en ver en series y novelas —nacionales y extranjeras— cómo directa o indirectamente se aprueban relaciones premaritales, adulterio, homosexualidad. A propósito de esto último, recuerdo el caso de otra serie argentina, en la cual su personaje central era un homosexual. Las escenas mostraban cómo el muchacho no encontraba solución alguna ni en la psiquiatría, ni en la psicología, ni en la religión. Finalmente, todo termina con una carta que le envía su hermana donde le dice más o menos así: «Querido, la decisión es tuya. Es lo único que cuenta. Hacé lo que vos quieras. Nadie puede ni debe meterse en tu vida. La opción es tuya y si es bueno para vos, entonces es bueno». Conclusión que queda en la mente del televidente promedio: «Está bien lo que me hace sentir feliz. No hay absolutos. La homosexualidad es una opción más que no es ni mejor ni peor que la heterosexualidad.»

El poder de la publicidad. La publicidad se define como «una técnica de difusión masiva, a través de la cual una industria o empresa comercial lanza un mensaje a un determinado grupo social de consumidores con el propósito de incitarlos a comprar un producto o usufructuar un servicio». Las coordenadas bajo las que se estructura la publicidad son básicamente dos: el PROGRESO y el PLACER. El poder de la publicidad es de tal magnitud que hoy ya no importa tanto si un producto es bueno o es malo. La publicidad se encargará de hacerle creer a la gente que es «caro… pero el mejor»; aunque a la postre el consumidor llegue a la triste realidad de que en efecto era «caro… ¡pero el peor!»
La publicidad apela a «estímulos subliminales», es decir, fuerzas sensoriales a nivel inconsciente. El estímulo subliminal es como una «memoria dormida» que cuando despierta hace actuar al individuo. Muchos aspectos de la realidad que no vemos a nivel consciente los advertimos subliminalmente y se va almacenando en nuestro inconsciente. Lo importante en la publicidad no está sólo en lo que explícitamente dice un anuncio. Muchas veces está en lo que el mensaje implica en términos de «felicidad», «realización humana», «progreso», «conquista», etc.

Clave hermenéutica. Como todo mensaje, la publicidad requiere una adecuada hermenéutica (interpretación). En este sentido, hay una clave que resulta de sumo valor práctico a los fines de interpretarla. Básicamente, toda publicidad sigue el siguiente esquema:
Lo grave del caso es que se trata de «soluciones falsas a problemas reales». En efecto, la publicidad le hace creer a la gente que comprando tal o cual producto será próspera, tendrá dominio sobre otros, será una persona dinámica, emprendedora, viril, con prestigio, etc. La caricatura que ofrecemos a continuación es un claro exponente de lo que decimos:
Algunos slogans publicitarios que apelan a la felicidad, el éxito, la fama, son estos:

«Siempre habrá tiempos felices. Cuente con cigarrillo…» Interpretación: El fumar ese cigarrillo es lo que hace posible la felicidad.
«En guardia! Juvenil, peligrosa, ¡dispuesta a la vida!… el amor que espera. Loción y extracto…» El texto está acompañado, claro por la imagen de una mujer rubia, «juvenil y peligrosa».
«automóvil… ¡la gran tentación!» La imagen esta vez es diferente. Sí, ¡se trata de una mujer morocha! Mirada atractiva, labios carnosos y a punto de morder una manzana.

Muchas veces las imágenes son simbólicas y apelan, generalmente, a la sexualidad. Así aparecen como «telón de fondo» objetos que simbolizan órganos sexuales. Y uno dice: «Pero no me di cuenta de eso. Por lo tanto no me tiene que afectar». Craso error. Como se sostiene en una obra ya citada:
«El descubrimiento fundamental fue este: los motivos que impelen a un individuo a comprar o no comprar una cosa son diez por ciento a nivel consciente y noventa por ciento a nivel subconsciente o inconsciente.»

El niño y la televisión. Los niños son los que pasan más tiempo frente al televisor. Como sostiene un especialista en comunicaciones, el Profesor Miguel A. Pérez Gaudio (con el que tomamos un curso sobre el tema), la familia
«le ha abierto a la televisión de par en par las puertas de su intimidad hasta el punto de que estos medios llegan a imponer sus horarios, modifican los hábitos, alimentan ampliamente conversaciones y discusiones y, sobre todo, afectan —a veces profundamente—la psicología de los usuarios en los aspectos tanto afectivos e intelectuales como religiosos y morales».
Se considera que son «televidentes livianos» los que pasan menos de cuatro horas por día viendo televisión. Los «pesados» son los que la ven más de cuatro horas por día. Encargamos a Claudia, una maestra que es miembro de nuestra iglesia, la realización de una pequeña encuesta en un séptimo grado de primaria (niños de 11 a 13 años). Con mis hijos analizamos la encuesta, que arrojó el siguiente resultado:

Total de alumnos: 45
Tienen TV cable: 27

Horas que ven TV diariamente: promedio de 4 horas y media. Los que menos ven llegan a 2,5 horas por día. Los que más, llegan a 7,5 horas por día.
PROGRAMAS FAVORITOS:

Dibujos animados:

31 de los 45 alumnos

Comedias: 19h

Acción: 7h

Películas: 6h

Drama: 5h

Musicales: 4h

Noticias: 3h

Humor: 3h

Entretenimientos: 3h

¿Cómo incide el exceso de televisión en la conducta de los niños? En primer lugar, en cuanto a rendimiento escolar, en una prueba que se hizo en 1984 por el programa Evaluación Nacional del Progreso en Educación (en los E.U.A.),

«Los niños de 9 años que miraban seis horas o más de televisión por día se desempeñaban escolarmente mucho peor que aquellos que miraban menos horas. Pero había poca diferencia entre los que miraban menos de dos horas de TV diarias y los que lo hacían de 3 a 5. Entre los jóvenes de 13 a 17 años interrogados, los niveles de lectura ascendían a medida que mermaban las horas frente al televisor».

En segundo lugar está el tema de la violencia. En Buenos Aires, por ejemplo, se ha llegado a establecer que si se enciende el televisor de lunes a viernes, uno tiene la posibilidad de ver más de 7 escenas de violencia por hora. Pero ese riesgo sube a más de 17 los fines de semana. En una encuesta realizada en una escuela de esa ciudad, se halló que había un comportamiento disímil entre dos grupos de niños. El grupo que había contemplado programas violentos dejaba a los más pequeños cuando se trenzaban en peleas. Los que no habían estado expuestos a ese tipo de programas intervenían para separar a los que se estaban peleando. Las conclusiones son las siguientes:

«Se ha comprobado reiteradamente que los niños acostumbrados a ver programas violentos como televidentes «pesados» muestran menos índices corporales de alteración emocional frente a la agresión que los menos habituados («livianos»). Esta «desestabilización» va acompañada de un aumento directo de las fantasías y conductas agresivas.»

Mecanismos de desinformación. Prácticamente no nos queda espacio para abordar esta cuestión. Hasta resulta irónico hablar de «desinformación» porque quienes la preparan lo hacen —dicen— con el objeto de «informar a la opinión pública». Entre los muchos mecanismos existen los siguientes: Colocar un título y luego no referirse a ese tema en el contenido. Modificar el texto ligeramente, de modo que el lector, oyente o televidente, no capte el cambio efectuado. Otras formas, por supuesto, tienen que ver con lo que alguien ha llamado «arbitrario recorte» de lo que se dice que es «la realidad». Aparece un noticiero televisado y lo que abunda son robos, asesinatos, accidentes, y otras imágenes semejantes. Uno se pregunta: ¿Será esa toda la realidad? Finalmente, otro mecanismo de desinformación consiste en omitir referencias o imágenes que no conviene mostrar, como sucede a veces durante las guerras. No se reportan bajas ni muertes de civiles. ¡Como si los bombardeos sólo provocaran el derrumbe de edificios!
Hacia una mentalidad crítica. Jesucristo nos manda ser no sólo sencillos como palomas, sino también prudentes como serpientes (Mt 10:16). En este sentido, debemos estar al tanto de la escala de valores subyacentes que nos ofrece la televisión y demás medios masivos. Extraemos algunos datos que surgen de la investigación del Prof. Pérez Gaudio realizada con 100.000 estudiantes:

Asimilación de los contenidos televisivos.
Recepción televisiva en soledad, sin consejo ni auxilios serios por parte de los adultos.
Ligereza para imitar e identificarse con los personajes propuestos en las programaciones televisivas.
Agresividad por imitación.
Alteración de valores personales, familiares, sociales y religiosos.
Desjerarquización de la autoridad familiar y docente.
Consumismo material excesivo.

¿Cómo desarrollar una mentalidad crítica que nos permita ver televisión sin ser absorbidos por la misma, ni ser receptores pasivos de sus mensajes? Me permito sugerir los siguientes pasos:

a) ¿Cuántas horas de televisión ven nuestros hijos?

b) ¿Cuáles son sus programas favoritos?

c) ¿Coincide la filosofía de vida y la escala de valores de esos programas con el Evangelio de Jesucristo? ¿En qué aspectos se oponen?

d) ¿Es aceptable el tipo de sociedad que nos proponen?

e) ¿Qué puntos de vista jamás toman en cuenta?

Estas son sólo preguntas de orientación. El lector podrá, seguramente, agregar muchas más. Para terminar, acaso nos resulte útil recordar lo que San Pablo nos dice: «Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna» (1 Co 10:12). Podemos hacer uso de la televisión. Otra cosa, muy distinta, es que la televisión termine usándonos a nosotros. Si logramos revestirnos de una mentalidad critica, entonces podrá ser de cierta utilidad en términos de entretenimiento y aun cultura. De lo contrario, terminará siendo un instrumento de masificación de nuestra familia.

Roldán, A. F. (2003). TELEVISIÓN: ¿ENTRETENIMIENTO O MASIFICACIÓN? En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 97–104). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS

PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS

Autor: H. Norman Wright

a1En su libro Herein is love [Aquí está el amor], Reuel Howe dice: «Si existe alguna perspectiva indispensable con la cual debe comenzar su vida juntos una joven pareja, ésta consiste en que ambos deben intentar, a toda costa, mantener las líneas de comunicación entre ellos.»

Desgraciadamente, no es nada raro que las líneas de comunicación se rompan. Estas roturas son, a veces, debidas a que el marido y/o la mujer no quieren o no pueden hablar de lo que ocurre en sus vidas. Pero este mismo resultado se produce a menudo cuando los componentes del matrimonio no escuchan atentamente cuando habla el otro. No pueden existir sólidas líneas de comunicación si no se escucha con la atención debida.

Alguien ha sugerido que escuchar atentamente con la boca cerrada es una básica habilidad comunicativa necesaria en el matrimonio. Piense en su propia norma de comunicación. ¿Escucha usted? ¿Cuánto oye usted de lo que se dice? Se estima que una persona suele oír solamente el 20 por ciento de lo que se habla. ¿Qué hace falta para escuchar con eficacia?
Escuchar eficazmente significa que cuando alguien habla usted no está pensando en lo que va a decir cuando el otro termine. Por el contrario, usted debe captar todo cuanto dice su interlocutor. Como Paul Tournier manifiesta: «Qué experiencia tan hermosa, grande y liberadora representa el que la gente aprenda a escuchar a los demás. Resultaría imposible subrayar hasta qué punto necesitan los humanos que se les escuche realmente».

Escuchar es algo más que esperar cortésmente a que nos toque hablar. Es algo más que oír palabras. Escuchar de veras es recibir y aceptar el mensaje cuando nos lo envían, tratar de comprender lo que la otra persona quiere decir. Cuando esto sucede, usted no se limita a decir: «Le escucho». Usted puede decir: «Comprendo el significado de sus palabras.»
Aunque el escuchar se considera, generalmente, como una parte pasiva de la comunicación, en realidad no es así. Escuchar sensatamente es llegar hasta nuestro interlocutor, preocuparse activamente por lo que dice y por lo que quiere decir.

En su libro After You ‘ve Said I Do, Dwight Small señala que escuchar no resulta fácil ni natural para la mayoría de la gente. Nuestra preferencia innata no es escuchar. A muchas personas, lo que les gusta es hablar. Preferimos expresar nuestras ideas, pues nos sentimos más cómodos sentando nuestra postura, confirmando nuestras opiniones y sentimientos. En realidad, a muchos no les gusta tanto escuchar como hablar y ser oídos. Es debido a esto que nos concentramos más en intervenir en la conversación que en prestar plena atención a lo que dice el otro. También, y con frecuencia, pasamos las observaciones de los demás por el tamiz de nuestras propias opiniones y necesidades.

Por ejemplo, una esposa dice que está cansada de las tareas domésticas. El marido oye lo que ella dice, pero el mensaje que recibe es interpretado como que la mujer se siente desgraciada porque no tiene la ayuda de que dispone su madre. Esto no es lo que la mujer piensa, pero es lo que el marido oye. Desde que se casaron, a él le ha fastidiado el no poder proporcionarle a su esposa la ayuda que su suegro le proporciona a la suegra. Es fácil constatar cómo el mensaje ha sido falsamente interpretado. Los mensajes «filtrados» o «tamizados» raramente son exactos y se prestan a muchos malentendidos.

Cuando el marido y la mujer reconocen la importancia de escuchar objetivamente, prestándose mutua atención, están tomando grandes medidas para construir poderosas líneas de comunicación.
Wright, N. H. (2003). PARA COMUNICARSE: ESCUCHAR MÁS, HABLAR MENOS. En La familia desde una perspectiva bíblica (pp. 84–86). Miami, FL: Editorial Unilit.

“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiese dejado.” Jeremías 50:20.

22 de Noviembre
“En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiese dejado.” Jeremías 50:20.

a1¡Esta es en verdad una palabra gloriosa! ¡Qué perdón tan perfecto es prometido aquí para las naciones pecadoras de Israel y Judá! El pecado será quitado de tal manera que no será encontrado, será tan borrado que no habrá ninguno. ¡Gloria sea dada al Dios de los perdones!

Satanás busca pecados con los cuales acusarnos y nuestros enemigos los buscan para poder ponerlos a nuestro cargo, y nuestra propia conciencia los busca incluso con una avidez mórbida. Pero cuando el Señor aplica la sangre preciosa de Jesús, no tememos ninguna forma de búsqueda, pues “no aparecerá”, “no se hallarán”. El Señor ha hecho que los pecados de Su pueblo cesen de existir: ha acabado con la transgresión, y ha puesto un término al pecado. El sacrificio de Jesús ha arrojado a nuestros pecados a las profundidades del mar. Esto nos hace danzar de alegría.

La razón de la desaparición de nuestros pecados se basa en el hecho que el propio Jehová perdona a Sus elegidos. Su palabra de gracia no sólo es real, sino divina. Él habla absolución, y nosotros somos absueltos. Él aplica la expiación, y a partir de esa hora Su pueblo está más allá de todo temor de condenación. ¡Bendito sea el nombre del Dios aniquilador del pecado!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Isaías 45:22.

21 de Noviembre
“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Isaías 45:22.

a1Esta es la promesa de las promesas. Está colocada en el cimiento de nuestra vida espiritual. La salvación viene por una mirada a Él, que es “Dios justo y Salvador”. ¡Cuán simple es la orden! “Mirad a mí”. ¡Cuán razonable es el requerimiento! Ciertamente la criatura ha de mirar al Creador. Hemos mirado a otras partes durante suficiente tiempo, y ya es hora de que le miremos sólo a Él, que invita nuestra esperanza y promete darnos Su salvación.

¡Sólo una mirada! ¿Acaso no deberíamos mirar de inmediato? No debemos traer nada con nosotros, sino hemos de mirar hacia fuera y hacia arriba, a nuestro Señor en Su trono, hacia donde ha ascendido desde la cruz. Una mirada no requiere ninguna preparación, ni ningún esfuerzo violento: no se necesita talento ni sabiduría, riqueza ni fuerza. Todo lo que necesitamos se encuentra en el Señor nuestro Dios, y si lo miramos a Él para todo, todo será nuestro, y seremos salvos.

¡Vengan, ustedes que están lejos, miren aquí! ¡Ustedes que son los términos de la tierra, vuelvan sus ojos a este lugar! Así como los hombres pueden ver al sol y gozar de su luz desde las regiones más alejadas, de la misma manera ustedes que yacen en los límites de la muerte y en las propias puertas del infierno pueden, por una mirada, recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la salvación del Señor Jesucristo, quien es Dios, y que, por tanto, es capaz de salvar.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.” Salmo 107:9.

20 de Noviembre
“Porque sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.” Salmo 107:9.

a1Es bueno tener anhelos, y entre más intensos sean, mejor. El Señor saciará los anhelos del alma, por grandes y por absorbentes que sean. Anhelemos grandemente, porque el Señor saciará grandemente. Nunca tendremos el estado mental adecuado mientras estemos contentos con nosotros mismos, y estemos libres de anhelos. Los deseos de mayor gracia, y los gemidos que no pueden ser expresados, son dolores propios del crecimiento, y deberíamos desearlos más y más. ¡Bendito Espíritu, condúcenos a suspirar y a clamar pidiendo mejores cosas, y pidiendo más de lo mejor!

El hambre no es de ninguna manera una sensación placentera. Sin embargo, bienaventurados son los que tienen hambre y sed de justicia. Tales personas no solamente verán su hambre aplacada con un poco de alimento, sino que serán saciadas. No serán saciadas con cualquier tipo de alimento burdo, sino que su dieta será digna del buen Señor, pues serán saciadas con bien por el propio Jehová.

Vamos, no nos inquietemos porque anhelemos y tengamos hambre, sino que oigamos la voz del Salmista cuando él mismo anhela y tiene hambre de ver a Dios enaltecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Mas desde este día os bendeciré.” Hageo 2:19.

19 de Noviembre
“Mas desde este día os bendeciré.” Hageo 2:19.

a1Las cosas futuras están ocultas de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un espejo en el que podemos ver los años venideros. El Señor dice: “Mas desde este día os bendeciré.”
Vale la pena tomar nota del día al que se hace referencia en esta promesa. Las cosechas habían sido muy escasas, se habían secado y habían sufrido de añublo, todo por causa del pecado del pueblo. Ahora, el Señor vio que estos castigados comenzaban a obedecer Su palabra, y a construir Su templo, y por tanto, Él dice: “Desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; considerad… Mas desde este día os bendeciré.”

Si hemos vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos conduce a alejarnos de él, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, Su Espíritu, Su gracia, la más plena revelación de Su verdad, todo nos indica una bendición incrementada. Podremos encontrar una mayor oposición por parte del hombre por causa de nuestra fidelidad, pero nos elevaremos a tratos más íntimos con el Señor nuestro Dios, y a una visión más clara de nuestra aceptación en Él.

Señor, estoy resuelto a ser más sincero contigo, y más exacto en el seguimiento de Tu doctrina y de Tu precepto; y Te ruego, por tanto, por Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida cotidiana a partir de este momento y para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.” Zacarías 12:8.

18 de Noviembre
“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.” Zacarías 12:8.

a1Uno de los mejores métodos que tiene el Señor para defender a Su pueblo, es hacerlos fuertes con poder interior. Los hombres son mejores que los muros, y la fe es más fuerte que las fortalezas.

El Señor puede tomar al más débil de nosotros y hacerlo como a David, un paladín de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infunde Tu poder en mí, y lléname de valor sagrado para que pueda enfrentarme al gigante con honda y con piedra, confiando en Dios

El Señor puede hacer a Sus más grandes paladines mucho más poderosos de lo que son: David puede ser como Dios, como el ángel de Jehová. Este sería un cambio maravilloso, pero totalmente factible, o no se hablaría de él. ¡Oh Señor, obra eso en nuestros mejores líderes! ¡Muéstranos lo que eres capaz de hacer, es decir, levantar a Tus fieles siervos a una altura de gracia y santidad que será claramente sobrenatural.

Señor, mora en Tus santos, y serán como Dios; pon Tu poder en ellos, y serán como las criaturas vivientes que habitan en la presencia de Jehová. Cumple esta promesa a Tu iglesia entera en este nuestro día, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad.” Salmo 94:14.

17 de Noviembre
“Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad.” Salmo 94:14.

a1No, Dios ni siquiera abandonará a uno de ellos. Los hombres abandonan, pero Dios no, pues Su elección es inmutable, y Su amor es eterno. Nadie puede encontrar a una sola persona a la que Dios haya desamparado después de habérsele revelado salvadoramente.

El Salmo menciona esta grandiosa verdad para dar ánimos al corazón del afligido. El Señor disciplina a los Suyos, pero nunca los desampara. Nuestra instrucción es el resultado de la doble obra de la ley y de la vara, y el fruto de esa instrucción es una quietud de espíritu y una sobriedad de mente, de las que procede el descanso. Los impíos son dejados solos hasta que es cavado el hoyo en el que se hundirán y serán sumidos; pero los piadosos son enviados a la escuela para que sean preparados para su glorioso destino en el más allá. El juicio retornará y terminará su obra sobre los rebeldes, pero igualmente retornará para vindicar a los sinceros y a los piadosos. Por esta razón podemos soportar la vara de la disciplina con calmada sumisión pues no significa para nosotros ira, sino amor.

“Dios puede castigar y corregir
Pero no puede nunca abandonar;
Puede en fidelidad reprender,
Pero nunca dejar de amar.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.” Isaías 54:17.

16 de Noviembre
“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.” Isaías 54:17.

a1Hay un gran martilleo en las fraguas y en las forjas del enemigo. Están fabricando armas con las cuales aniquilar a los santos. Ellos no podrían ni siquiera hacer eso si el Señor no se los permitiera; pues Él ha creado al forjador que sopla los carbones en el fuego. ¡Pero vean cuán diligentemente laboran! ¡Cuántas espadas y lanzas moldean! No importa, pues en la hoja de cada arma se puede leer esta inscripción: no prosperará.

Pero ahora escuchen otro ruido: se trata de la contienda de las lenguas. Las lenguas son instrumentos más terribles que los que pueden forjarse con martillos y yunques, y el mal que infligen corta más profundamente y tiene un mayor alcance. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la falsedad, la insinuación, el ridículo: estos constituyen flechas envenenadas; ¿cómo podremos enfrentarlos? El Señor Dios nos promete que, si no podemos silenciar las lenguas, por lo menos escaparemos de ser arruinados por ellas. Nos condenan por el momento, pero nosotros las condenaremos al fin, y para siempre. La boca de quienes hablan será acallada, y sus falsedades serán tornadas para honra de esos hombres buenos que sufrieron por causa de ellas.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

Reduccionismo: Sobre el concepto «Naturaleza»

Reduccionismo:

Autor: C .S. Lewis

Sobre el concepto «Naturaleza»


a1… Mi argumento podrá quedar más claro para algunos si se expresa de una manera diferente. «Naturaleza» es una palabra de diversos significados, los cuales se pueden comprender mejor si consideramos sus varios antónimos. Lo Natural es lo opuesto a lo Artificial, a lo Civil, a lo Humano, a lo Espiritual, y a lo Sobrenatural. Lo Artificial no nos atañe ahora. Pero si tomamos el resto de la lista de opuestos, creo que podemos tener una vaga idea de lo que los hombres entienden por Naturaleza y qué es lo que oponen a ella. La Naturaleza parece ser lo espacial y temporal, en contraste a lo que no lo es tanto o no lo es en absoluto. Parece ser el ámbito de la cantidad en contraste al ámbito de la calidad; de los objetos en contraste a la consciencia; de lo limitado, frente a lo que es total o parcialmente autónomo; de lo que desconoce valores frente a aquello que tiene y percibe valores; de las causas eficientes (o, en algunos sistemas modernos, sin causalidad en absoluto) frente a las causas finales. Ahora bien, considero yo que cuando comprendemos algo analíticamente y luego lo dominamos y lo empleamos para nuestra conveniencia, lo reducimos al nivel de «Naturaleza» en el sentido de que suspendemos nuestro juicio de valor acerca de ello, que ignoramos su causa final (si hay alguna), y lo tratamos en términos de cantidad. Esta represión de elementos en lo que de otra manera sería nuestra reacción total ante ello es a veces muy clara e incluso penosa: tenemos que vencer algo antes de poder cortar un cadáver de un hombre o un animal vivo en un aula de disección. Estos objetos se resisten al movimiento de la mente mediante el que los arrojamos al mundo de la mera Naturaleza. … Pero no es ésta toda la historia. No son los más grandes científicos modernos los que creen de cierto que cuando el objeto es desnudado de todas sus propiedades cualitativas y reducido a una mera cantidad es totalmente real. Los cientifiquillos y los irreflexivos acientíficos seguidores de la ciencia puede que lo crean. Las grandes mentes saben muy bien que el objeto, cuando se trata de esta manera, es una abstracción artificial; saben que se ha perdido algo de su realidad.

Desde este punto de vista, la conquista de la Naturaleza aparece bajo una nueva luz. Reducimos las cosas a mera Naturaleza a fin depoderlas «conquistar». Siempre estamos conquistando la Naturaleza, porque «Naturaleza» es lo que le estamos dando a lo que hemos, hasta cierto punto, conquistado. El precio de la conquista es tratar aquella cosa como mera Naturaleza. Cada conquista sobre la Naturaleza aumenta su ámbito. Las estrellas no se transforman en Naturaleza hasta que las podemos medir y pesar; el alma no se transforma en Naturaleza hasta que podemos psicoanalizarla. El arrebatamiento de los poderes de la Naturaleza es también la rendición de las cosas a la Naturaleza. En tanto que el proceso no llegue al paso final bien podremos considerar que las ganancias son superiores a las pérdidas. Pero tan pronto tomamos el paso final de reducir nuestra propia especie al nivel de mera Naturaleza, todo el proceso enloquece, porque esta vez el ser que quería ganar y el ser sacrificado son el mismo. Éste es uno de los muchos casos donde llevar un principio a lo que parece su conclusión lógica lleva al absurdo. Es como el famoso irlandés que descubrió que un cierto tipo de estufa reducía su consumo de leña a la mitad, y por ello llegó a la conclusión de que dos estufas de la misma clase le posibilitarían calentar la casa sin ninguna leña. Es la propuesta del brujo: da tu alma, y recibe poder a cambio. Pero una vez hemos entregado nuestras almas, esto es, nuestro mismo yo, este poder que así nos ha sido conferido deja de pertencernos. Seremos de hecho los esclavos y marionetas de aquello a lo que hemos dado nuestras almas. Está dentro del poder del Hombre tratarse a sí mismo como un mero «objeto natural», y sus propios juicios de valor como materia prima para que la manipulación científica los altere a voluntad. La objeción contra hacer esto no reside en el hecho de que este punto de vista (como el primer día de uno en un aula de disección) sea penoso y chocante hasta que uno se acostumbra. La verdadera objeción es que si el hombre decide considerarse como materia prima, materia prima es lo que será: no materia prima para ser manipulado por sí mismo, como se imaginaba complacido, sino por el mero apetito, esto es, por la mera Naturaleza, en la persona de sus deshumanizados Condicionadores». …

C. S. Lewis, The Abolition of Man (La Abolición del Hombre), Collins (Londres, 1978), págs. 42-44.
Hay edición castellana: Ediciones Encuentro, Madrid 1990.


Traducción del inglés: Santiago Escuain
© Santiago Escuain 1997, por la traducción
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