“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19.

15 de Noviembre
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19.

a1El Dios de Pablo es nuestro Dios, y suplirá toda nuestra necesidad. Pablo estaba seguro de esto en relación a los filipenses, y nosotros estamos seguros de esto en cuanto a nosotros mismos. Dios lo hará, pues así es Él: Él nos ama, se deleita en bendecirnos, y, haciéndolo recibirá la gloria. Su misericordia, Su poder, Su amor, Su fidelidad, todo se conjuga para que no suframos carestía.

Qué gran medida es la que usa el Señor: “Conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Las riquezas de Su gracia son grandes, pero, ¿qué diremos de las riquezas de Su gloria? ¿Quién podría estimar Sus “riquezas en gloria en Cristo Jesús”? De acuerdo a esta medida inmensurable Dios llenará el inmenso abismo de nuestras necesidades. Él convierte al Señor Jesús en el receptáculo y en el canal de Su plenitud, y luego nos imparte Su riqueza de amor en su forma más elevada. ¡Aleluya!

Este escritor sabe en qué consiste ser probado en la obra del Señor. La fidelidad ha sido recompensada con enojo, y donadores liberales han puesto un fin a sus contribuciones; pero este escritor al que han procurado oprimir no ha quedado un centavo más pobre, no, sino que más bien ha prosperado; pues esta promesa ha demostrado ser verdadera, “Mi Dios, pues, suplirá lo que os falta”. Las provisiones de Dios son más seguras que el Banco de Inglaterra.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

EL INFIERNO

EL INFIERNO

Autor: Robert Charles Sproul

a1Frecuentemente hemos escuchado afirmaciones tales como “La guerra es un infierno” o “Pasé por un infierno”. Estas expresiones, por supuesto, no deben ser tomadas en un sentido literal. Más bien están reflejando nuestra tendencia a utilizar la palabra infierno como un término descriptivo de la experiencia humana más espantosa. Sin embargo, no hay ninguna experiencia humana en este mundo que pueda compararse con el infierno. Si tratamos de imaginar el sufrimiento más atroz aquí y ahora, nuestra imaginación todavía no habrá alcanzado la realidad espantosa del infierno.

El infierno es considerado algo trivial cuando se lo utiliza en expresiones soeces. El utilizar esta palabra con ligereza puede ser un tibio intento humano de considerar el concepto con ligereza o de una manera entretenida. Solemos burlarnos de las cosas que más temor nos causan como un esfuerzo fútil para quitarles las garras y los colmillos, reduciendo así su poder amenazador.

No hay ningún concepto bíblico más horrendo ni más aterrador que la idea del infierno. Es tan poco popular que muy pocos creerían en este concepto si no fuera que nos viene de las propias enseñanzas de Cristo.

Casi toda la enseñanza bíblica sobre el infierno nos viene de labios de Jesús. Es en esta doctrina, más que en ninguna otra, donde se pone más a prueba la lealtad del cristiano a la enseñanza de Cristo. Los cristianos modernos han hecho muchos esfuerzos para minimizar el infierno de manera de eludirlo o de suavizar la enseñanza de Jesús. La Biblia nos describe al infierno como un lugar de oscuridad, un lago de fuego, un lugar de llanto y de crujir de dientes, un lugar de eterna separación de las bendiciones de Dios, una prisión, un lugar de tormento donde el gusano no morirá jamás. Estas imágenes tan gráficas del castigo eterno nos llevan a preguntarnos: ¿Debemos tomar estas descripciones literalmente o son solo símbolos?

Yo sospecho que se tratan de símbolos, pero eso no es ningún alivio. No debemos pensar que son simplemente símbolos. Es muy probable que el pecador en el infierno prefiera un lago literalmente de fuego como su morada eterna que la realidad del infierno representada en la imagen del lago de fuego. Si estas imágenes son símbolos, entonces debemos concluir que la realidad es peor que lo que el símbolo sugiere. La función de los símbolos es señalar algo más allá de ellos, hacia un estado más intenso que el contenido del símbolo. No puede servir de ningún consuelo para aquellos que los consideran simplemente como símbolos el que Jesús haya utilizado los símbolos más espantosos que sea posible imaginar.

Un suspiro de alivio parece escucharse cuando alguien declara: “El infierno es el símbolo de la eterna separación de Dios”. Ser separado de Dios por la eternidad no representa una gran amenaza para la persona impenitente. Los impíos no quieren otra cosa que estar separados de Dios. El problema que tendrán en el infierno no será la separación de Dios, será la presencia de Dios lo que los atormentará. En el infierno, Dios estará presente en la plenitud de su ira divina. Estará allí para ejercer su justo castigo sobre los malditos. Lo conocerán entonces como el fuego consumidor.

De cualquier modo que analicemos el concepto del infierno siempre termina siendo un lugar de crueldad y de castigo. Sin embargo, si es que hay algún consuelo en el concepto del infierno es la plena seguridad que no habrá crueldad allí. Es imposible que Dios sea cruel. La crueldad implica infligir un castigo que sea más severo o más duro que el crimen. La crueldad está en la esencia misma de la injusticia. Dios es incapaz de infligir un castigo injusto. El Juez de todo el mundo sin duda hará lo que es el bien. Ninguna persona inocente sufrirá bajo su mano.

Posiblemente el aspecto más aterrador del infierno es su eternidad. Las personas pueden soportar la más angustiante de las agonías siempre y cuando sepan que en algún momento ha de terminar. En el infierno esta esperanza no existirá. La Biblia nos enseña con claridad que el castigo ha de ser eterno. Se utiliza la misma palabra para referirse a la vida eterna y la muerte eterna. El castigo implica dolor. La aniquilación, que algunos han postulado, no implica dolor. Jonathan Edwards, al predicar sobre Apocalipsis 6:15–16 dijo: “Los hombres malvados de aquí en más desearán con todas sus fuerzas convertirse en nada y dejar de ser para poder escapar de la ira de Dios”.

El infierno, entonces, es una eternidad frente a la ira de Dios, justa y siempre ardiendo; un tormento en el sufrimiento, del cual no hay escapatoria posible ni alivio. Comprender esto es crucial para apreciar la obra de Cristo y para predicar su evangelio.
Resumen

1. El sufrimiento en el infierno no es comparable a ninguna experiencia de miseria que podamos hallar en esta tierra.
2. El infierno fue incluido con claridad en la enseñanza de Jesús.
3. Si las descripciones bíblicas del infierno son símbolos, entonces la realidad será peor que los símbolos.

4. El infierno es la presencia de Dios en su ira y en su juicio.
5. No hay crueldad en el infierno. El infierno será un lugar de perfecta justicia.
6. El infierno es eterno. No hay ninguna escapatoria ni por el arrepentimiento ni por la aniquilación.
Pasajes bíblicos para la reflexión

Mateo 8:11–12
Marcos 9:42–48
Lucas 16:19–31
Judas 1:3–13
Apocalipsis 20:11–15

Sproul, R. C. (1996). Las grandes doctrinas de la Biblia (pp. 317–319). Miami, FL: Editorial Unilit.

 

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14:14.

14 de Noviembre
“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Juan 14:14.

a1¡Qué promesa tan amplia! ¡Algo! Ya sean grandes o pequeñas, todas mis necesidades están cubiertas por esa palabra “algo”. Ven, alma mía, con libertad delante del propiciatorio, y oye a tu Señor cuando te dice: “Abre tu boca, y yo la llenaré”.

¡Qué promesa tan sabia! Siempre hemos de pedir en el nombre de Jesús. A la vez que esto nos alienta, también lo honra a Él. Este es un argumento constante. Ocasionalmente cualquier otro argumento es oscurecido, especialmente aquellos que podríamos sacar de nuestra propia relación con Dios, o nuestra experiencia de Su gracia; pero en momentos así, el nombre de Jesús es tan poderoso en el trono como siempre, y podemos argumentarlo con plena seguridad.

¡Qué oración tan instructiva! No podría pedir nada a lo que Cristo no pudiera poner Su mano y Su sello. No me atrevería a usar el nombre de mi Señor para una petición egoísta o caprichosa. Sólo puedo usar el nombre de mi Señor para oraciones que Él mismo diría si estuviese en mi caso. Es un gran privilegio que seamos autorizados a pedir en el nombre de Jesús como si el propio Jesús lo pidiera; pero nuestro amor a Él no nos permitiría nunca interponer ese nombre donde Él no lo pondría.

¿Estoy pidiendo lo que Jesús aprueba? ¿Me atrevería a poner Su sello a mi oración? Entonces ya tengo lo que busco del Padre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

Doctrina del Pecado

Doctrina del Pecado

Autor: Samuel Perez Millos

a1La Doctrina de la Salvación tiene que ocupar un primer espacio a la Doctrina del Pecado. Si no hay pecado, no hay necesidad de salvación. Si hay necesidad de salvación, tenemos que tener en claro qué es el pecado. A veces hablamos de pecado de una forma genérica, y estamos acostumbrados a decir ¿y eso es pecado? Todo lo que no es de fe es pecado, lo dice la Biblia en Romanos 14: 23“Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado”. La Biblia habla de pecado como un hecho real, y la Biblia dice que el hombre, todo hombre que nace en la tierra es pecador. Por ejemplo en el Salmo 51: 5 dice el salmista: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”, luego hay una herencia genética que hace que yo sea como soy, porque mi padre y mi madre eran como eran físicamente, y hay una herencia espiritual, y la herencia espiritual está introducida en la genética humana en el momento que el hombre en el Huerto de Edén pecó. Desde entonces aquí mis padres me transmiten la herencia suya, que es una herencia no sólo física sino también espiritual.

Ahora cuando Dios quiere informarnos de cómo es el pecado, introduce en el mundo su Ley. El propósito primario de la Ley es denunciar la realidad del pecado, y nos dice el texto bíblico que Dios escribió en la conciencia de los hombres la obra de la Ley. ¿Cuál es la obra de la Ley? Por medio de la Ley es el conocimiento del pecado, por eso Pablo dice que aquellas personas que nunca oyeron un mensaje del Evangelio, que están viviendo en el interior de la selva, dice el apóstol que su conciencia le es juez, y su razonamiento le dice si eso es bueno o malo, luego la obra de la Ley como detector del pecado está en la realidad de la experiencia del hombre. La Ley además es un espejo que refleja la condición espiritual del hombre. Veamos Santiago 1: 25 “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace”.

La Palabra de Dios es un espejo que refleja la suciedad espiritual mía. Si una persona se mira al espejo y se ve una mancha y no se la limpia, ¿le ha hecho un bien el espejo? No. Todavía más grave es para nosotros. Dice el Señor Jesucristo que su Palabra será para Dios el elemento de juicio en el día que tengamos que rendir cuentas. Dice Él: “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”, por lo cual debemos tener mucho cuidado con lo que nosotros hacemos en relación con lo que la Biblia dice. De manera que si la Biblia dice: 1 Corintios 10: 24
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”, y resulta que yo estoy buscando mis intereses en mi casa, frente a mi familia y a mi mujer, ¿qué está haciendo la Biblia en mi vida? Nada de nada. La Biblia es necesario leerla no para saber lo que dice sino para contrastar nuestra vida con ella. Ahora no sólo la Biblia habla de pecado y dice que los hombres son pecadores, la historia humana testifica esto. Hay un proverbio chino que dice que hay solamente 2 hombres buenos, uno el que está muerto y el otro el que no ha nacido. Bueno esto es la verdad, pues, todos nosotros llevamos dentro un germen de rebeldía, de trasgresión. Los hombres confesaron su pecado, vemos Génesis 4: 13 “Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado”. El castigo es la consecuencia del pecado y su castigo es un castigo superior a lo que él cree que es capaz de soportar, por tanto Caín ¿qué está reconociendo? que ha pecado. Otro ejemplo, David en Salmo 51: 4 dice: “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: Para que seas reconocido en tu Palabra, y tenido por puro en tu juicio”. Él no había cometido ningún delito directamente contra Dios, pero había comenzado quebrantando la Ley de Dios en cuanto a desidia personal, había pecado en cuanto a trabajo, actividad, pues, se había convertido en un vago, porque dormía toda la tarde mientras sus generales peleaban en el campo de batalla, y luego había pecado contra su moral personal, viendo a la mujer del prójimo, luego había pecado contra la mujer del prójimo porque la hizo suya, y luego cometió un asesinato contra el marido de esa mujer. Había cometido una serie de delitos contra muchas personas, pero esencialmente David pecó contra Dios, que establece una moral que prohíbe todas estas cosas y a las que Dios mismo se sujeta. Es otra lección que debemos aprender. Cuando Dios establece una Ley ¿Quién es el primero en sujetarse a esa Ley? Dios mismo. Amaos los unos a los otros, y qué, Él nos amó primero, Él dio a su Hijo, su Hijo se dio por nosotros, luego Dios se sujeta a la Ley moral, sí naturalmente, por eso quiere que nosotros lo hagamos.

Llegamos a una conclusión: tenemos el ejemplo del hijo pródigo, ¿qué dice el pródigo cuando viene de la provincia apartada?: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lucas 15: 18), por tanto el reconocimiento personal de pecado está en todas las personas. No hay nadie en la tierra que no diga: ¡qué barbaridad hice hoy! Incluso los monstruos más grandes aceptan y admiten que lo que hicieron no es conforme a los principios de vida. Ahora si el pecado está en todos los hombres, y Dios creó al hombre bueno, lo creó bueno o medio bueno, lo creó perfecto. Cuando Dios vio la creación, entre la que estaba el hombre: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1: 31). Luego si era bueno en gran manera, luego esa persona se deteriora por el pecado. ¿Quién le indujo el pecado? Satanás, y ese ser vino a tentar al hombre por una razón fundamental, por destronar a Dios. Cuando Satanás pecó quiso tener un trono cerca del trono d Dios, un reino paralelo al de Dios. No lo pudo conseguir porque Dios lo echó de su presencia. ¿Dónde había un trono? En la tierra. ¿Quién estaba en ese trono? El hombre. Dijo Satanás: Ahí tengo un trono. Voy a hacerme con ese trono para que desde ahí pueda gobernar al margen de Dios. ¿Lo consiguió? Sí, derrotando al hombre por tentación. El hombre, el varón de la especie, es el responsable número uno en el pecado, no la mujer, ¿por qué?, la mujer siendo tentada cayó en tentación, pero el varón no fue tentado. El pecado entra por tentación, y el que introduce el pecado en la esfera de los hombres es Satanás. Nosotros tendemos a echarles la culpa a los demonios, que el demonio me tentó, y Santiago dice que no le echemos tantas culpas al demonio, pues, muchas veces no lo está haciendo. Santiago dice que desde tu propia concupiscencia eres atraído y seducido, “sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Santiago 1: 14), de manera que no le eches tantas culpas al demonio, es cierto que muchas veces el demonio viene y te dice cosas y te induce, es verdad, es un tremendo oficio, ahora no siempre, y cuando el demonio venga a la vida de un creyente, el creyente tiene armas y recursos para evitar la tentación o la caída, ¿o no? Pues claro: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5: 8). Entonces si caemos, es porque nos da la real gana, porque no estamos firmes en la esfera de victoria. Satanás, para el creyente, es un león amarrado con una cadena. Pedro dice que anda buscando a quien devorar. ¿Sabéis por qué Pedro tiene tanto motivo, tanta insistencia en el asunto? Porque él tuvo una experiencia en ese campo. Pedro dice “Velad”, porque él se durmió. ¿Cuándo? En Getsemaní. El Señor le dice “Vela”, y él duerme. Satanás mismo en el libro de Job dice: “Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella” (Job 1: 7). Lo que Satanás estaba diciendo al Señor: Estoy hace mucho tiempo dándole vuelta alrededor de Job.

Bien, todos somos pecadores, sí. ¿Estáis convencidos de eso? Bien. Entonces podemos considerar la naturaleza del pecado. Hay una serie de ideas erróneas sobre el pecado. Una de ellas es que el pecado es una debilidad inconsecuente, es decir, como Dios creó a los hombres tan debiluchos, somos niños que tropezamos y caemos, esa es una debilidad inconsecuente. No Señor, todo pecado es una violación directa contra la Ley de Dios, luego no es tan inconsecuente. No quiere decir que haya pecado voluntario y pecado de omisión, pecado de acción y pecado que cometes sin darte cuenta, esto es verdad también, pero el pecado no es una debilidad como para decir: …pobrecito, vamos a darle unas vitaminas espirituales para que sea más fuerte… Pecado no es ese asunto. El pecado tampoco es una enfermedad pasajera. Esta teoría se está desarrollando a la luz de Isaías 53, que dice: “Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades”, luego el pecado es una enfermedad. La solución a esa enfermedad es administrar un elemento que cure esa enfermedad. El pecado es una enfermedad mortal y lleva a muerte de todas maneras, “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6: 23), así que no hablemos que está débil o enfermo, la Biblia no enseña eso.

Ahora, cual es la definición del pecado. La Biblia ha sido escrita esencialmente e 2 idiomas: hebreo y griego, de manera que tendríamos que ir a las palabras griegas y hebreas para entender lo que es el concepto bíblico de pecado. Ahora bien, el idioma hebreo es parco en palabras y muy rico en figuras, sin embargo tiene 24 palabras para definir pecado, y el griego tiene una sola para traducir esas 24. De manera que si queremos hacer una investigación exhaustiva de pecado, hacer injusticia, oprimir, doblar, todo eso es una sola palabra en griego, pero son 24 palabras en el idioma hebreo.

Un concepto bíblico de pecado, (Jueces 20: 16) “De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos, que eran zurdos, todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban”. Esa palabra: no erraban, es decir, tiraban con una honda a alguien que tenía un cabello extendido, y no erraban el blanco (bueno esto es una hipérbole), pero quiere decir que eran tiradores certeros. No erraban que…el blanco. Luego, el primer concepto bíblico de pecado es “errar el blanco”. ¿Quién puso el blanco? Dios. ¿Qué ocurre? Nosotros con nuestra vida o pasamos o quedamos corto, pero no alcanzamos el blanco, por lo tanto, ahí habla de una mala disposición y una falta de acuciosidad. Los arqueros tienen una máquina para pesar las plumas. Si una de ellas pesa un pelín más que las otras, la flecha se desvía. Por eso también dice el libro de los Proverbios y también dice en Salmo 127: 5 “Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos” y dice en Salmo 127: 4 “Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud”. Esto quiere decir que el padre debe trabajar con sus hijos como un tirador de flechas, y cuando el hijo está preparado en moral, etc., etc., pone la flecha y la tira disparándola hacia el blanco de Dios, y claro, puede ocurrir que la flecha se desvíe del blanco, entonces el padre lo deja tirado en el campo y se marcha…. El arquero va a buscarla, la recupera, la arregla, la prepara y la lanza de nuevo. ¿Entendemos el concepto? Aquí tenemos una enorme riqueza de conceptos en el Antiguo Testamento.

Otro concepto de pecado, en Isaías 40: 4, habla de lo áspero y lo torcido: “Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane”. Cuando Juan el Bautista viene para anunciar la venida del Mesías, proclama un mensaje en Mateo 3: 3 “Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas”. El camino torcido es sinónimo de pecado. Luego hay otro término  que es excitación tempestuosa, la violencia desatada contra algo. Pablo dice en Efesios 4: 26 “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. La ira del creyente no es la ira del hombre, es la ira de Dios manifestada en el creyente. No es que yo me enfade con mi hermano porque no me dejó aparcar. Manifiesto mi disgusto no contra alguien, sino contra un hecho, cuando alguien hace algo directamente contra la voluntad de Dios, pero como no es contra mí, yo tengo que enfadarme hasta antes que se ponga el sol. Si dura más de lo que dura el día, estamos cayendo en una situación mala y compleja. Luego, otro concepto de pecado es traspasar una línea, vale decir, ir más allá de los mandamientos establecidos. Un ejemplo: el Señor Jesús se enfrentó en su tiempo con los fariseos. Los fariseos enseñaban la Biblia o no. Sí, muchísimo, pero además de la Biblia, ¿qué enseñaban ellos? Los mandamientos de los ancianos, la tradición, y Cristo qué les dice en Mateo 15: 6  “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” y en Mateo 15: 9. “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Se habían pasado de la raya. ¿Entendemos este concepto? Cuando vamos más allá. Luego, otro concepto de pecado es vanidad. Vanidad en el Antiguo y Nuevo Testamento tiene que ver con un globo inflado. Yo pongo el ejemplo del pavo real con la cola levantada. Toda persona muy inflada, es vana, porque el hombre de Dios es humilde, y Cristo dijo en Mateo 11: 29  “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Una de las necesidades de la renovación bíblica de la Iglesia es que tienen que desaparecer los grandes y tiene que haber más humildes. Esto es una tremenda necesidad.

Obstinación, es decir, persistir en, eso tiene mucha connotación con una cosa que se llama pecado voluntario. En Hebreos 10: 26 dice que “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados” ¿Es que no pecamos voluntariamente nosotros siempre? Sí, pero una cosa es que nosotros pequemos con nuestra voluntad, porque indudablemente nuestra voluntad mueve nuestras acciones y otra cosa es que nosotros pequemos con el puño extendido contra Dios. Busco en la Biblia un mandamiento: “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová” (Levítico 19: 18), entonces como tú lo dices, entonces yo mato a uno. Eso es pecado voluntario, de orgullo, de arrogancia. Luego hay otras palabras que indican falta, trasgresión, pagar, aborrecer, ser un miserable, todos esos reúnen los 24 grandes conceptos que hay en el Antiguo Testamento que tienen que ver con pecado. Notáis la riqueza que hay en el Antiguo Testamento para enseñarnos lo que es pecado.

En el Nuevo Testamento hay esencialmente una palabra: amaitia. Esa palabra significa pecado. Siempre se traduce como pecado, como error, etc., etc. El primer concepto de esa palabra es errar el blanco, y el apóstol Pablo la utiliza muchísimas veces de esa manera, por ejemplo, Romanos 5: 21 “para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”, esa palabra pecado está como “errar el blanco”. Como nosotros hemos errado el blanco de Dios, el pecado se va a manifestar en una sentencia visible: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6: 23). Cuando Pablo utiliza esa palabra, la está usando casi siempre en alguna acción que exige una petición de perdón. Si yo cometo una falta contra alguien, el Señor dijo: “Si tu vas al altar y te acuerdas que tienes algo contra tu hermano”, no, “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti” (Mateo 5: 23), “que tu hermano tiene algo contra ti” que es muy distinto. Yo a veces tengo muchas cosas contra mis hermanos, el problema es que algún hermano tenga un problema contra mí, entonces resuelve la situación pidiéndole perdón. Pablo dice que esa trasgresión, ese errar el blanco origina algo, y esto es muy importante. Toda persona que quebranta la voluntad de Dios entra, se sitúa bajo la ira de Dios. Por ejemplo Efesios capítulo 2, versículos 1 al 3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”. Por el pecado heredamos ira, y esta, actúa permanentemente contra cualquier acto de pecado, de creyente o incrédulo. Nosotros tenemos la protección de la sangre de Cristo. Dios en Cristo nos perdonó cuantos pecados: TODOS, por tanto no hay ninguna condenación, y la ira que debía descender sobre mí, por mi pecado, cayó sobre Cristo, y la obra de Cristo es el gran paraguas protector de la ira de Dios que se manifiesta permanentemente contra el pecado. Estamos bajo el paraguas de la justicia de Dios imputada por la obra de Jesucristo, pero si peco voluntariamente, lo que yo hago es salir del paraguas de protección, y entonces dice que la ira de Dios cae sobre el creyente también, y entonces  “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5: 5). Y Juan dice que hay pecado que lleva a muerte por el cual yo no digo que se pida, que se ore. Luego, cuando pecamos voluntariamente, dice la carta a los Hebreos, lo único de que debes esperar es hervor de fuego que ha de destruir a los adversarios, y Pablo dice en 1 Corintios 11: 32 que eso es una bendición enorme para el creyente a fin de que no sea condenado con el mundo: “mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo”. Luego en la manifestación de su gracia, Dios tiene mejor sitio en el cielo a un creyente rebelde que aquí en la tierra. Un creyente rebelde en la tierra es un descrédito para Dios, de modo que tengamos cuidado con nuestro testimonio personal.

Ahora mirad 2 pensamientos: ¿Cuál es el pensamiento de Pablo en relación con el pecado? Rebeldía, oposición, levantamiento contra la ley, rotura de una norma, esto es el concepto genérico que Pablo dice contra el pecado. ¿Cuál es el concepto que Juan tiene sobre la misma palabra? Es distinto: No, opuesto, diferente. Hay 2 visiones, la de Pablo que nos da un aspecto, y la de Juan que nos da otro. Juan es un hombre que ve todas las cosas, absolutamente todas las cosas de la vida, reflejada en sus escritos a través de algo fundamental, la obra de Cristo como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, luego todo lo que nosotros hacemos en la esfera del pecado es un rechazo abierto a una situación que se ha dado, porque Dios envió a su Hijo para que pagase, llevase sobre sí nuestro pecado. Juan es un hombre que sintió un enorme impacto cuando recibió de Juan el Bautizador el calificativo de Cristo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1: 29). Juan comenzó a pensar que el Cordero de Dios no dice que lleva, sino que quita. En el Antiguo Testamento el cordero del sacrificio llevaba el pecado, simbólicamente llevaba sobre sí el pecado, moría el cordero, pero el pecado no era quitado. Pero Cristo no solamente lo lleva, lo quita, quita la culpa del pecado, santifica el espíritu del creyente en el momento de su conversión, que corresponde a la justificación del espíritu, y posteriormente separa al creyente del poder del pecado en una santificación presente y progresiva, que corresponde a la santificación del alma. ¿Entendéis esto? Para Juan, pecado es rechazar a Jesús, oídlo bien por favor, de manera cuando se habla de condenación, se habla de rechazo: “El que cree en el Hijo tiene la vida, pero el que rehúsacreer en el Hijo, no verá la vida” (Juan 3: 36). Juan descubrió algo en su vida. Juan era un hombre conocedor de las Escrituras o no, era un religioso de su tiempo o no, ¡tremendo!, tanto es así que era un seguidor de Juan el Bautizador. Por lo tanto era un hombre comprometido con la religión, pero Juan descubrió que la religión es una porquería, que conduce al hombre al infierno, si está desposeída de la comunión con Cristo. Juan descubrió que vida cristiana no es asunto de religión, es asunto de comunión, de manera que cuando Juan escribe su carta primera, capítulo 1 y versículo 3 que dice, “y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su HijoJesucristo”, luego para Juan salvación qué es lo que es, “comunión con el Hijo”. ¿Qué es comunión entre creyentes para Juan?, nuestra comunión es verdaderamente con el Padre y su Hijo. Notáis lo que descubre Juan. Juan descubre algo y dice: “Señor mío, yo he estado durante años oprimido por la religión, y descubro la libertad en Cristo que es comunión”, por lo tanto, si yo soy libre, y peco y me esclavizo, estoy despreciando y rechazando al que me libra que es Cristo. Hermanos jóvenes por favor notad esto: No sois libres de nada mientras Cristo no os haga libres. Cuando decimos: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2: 15), ¿Cuáles son las cosas? Pues, ir a ver al Barza con el Madrid. ¿Esas son las cosas del mundo? No, que va hombre. Lo que quiero deciros con esto es que los problemas de esclavitud es “YO”. El mundo y la carne no son posibles de ser liberados por religión. Yo no puedo hacer nada contra mi “yo”. ¿Qué voy hacer yo si soy yo? “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Por eso Cristo dijo en Juan 8: 36 “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. Luego para que mi “yo” no funcione tengo que tener experiencia de vida con Cristo, ¿Cuándo? Siempre. En el momento que dejo de tener experiencia vital con Cristo, soy un esclavo del “yo”. ¿Y con la carne, qué? Ah yo no cometo grandes pecados de carne, pero puedo tener celos y levantar pleitos y generar iras, manifestar discordias, ¿puedo o no puedo?, bajo el artículo de la santidad y defensa de la doctrina. Dios nos libre de tal pecado, pero lo que quiero deciros con eso, que la única forma de liberar mi carne es por medio de la obra de Cristo. Luego llego al final, que es la conclusión de Juan, no obstante que Juan era un sectario, ¿o no lo recordáis? Ahí en Marcos 9: 38 dice: “Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía”, ¿a quien? A nosotros. No estaba Cristo presente. No. Esta es una especie que debería extinguirse pero lleva 20 siglos sin extinguirse. ¡Si no es como yo, no vale la pena que viva, fuera! Bueno, yo estoy exagerando, pues, soy muy hiperbólico en mi narrativa, para que quede perfectamente claro. ¿Pasa esto en el mundo evangélico, o no? Y Cristo le dijo en el versículo 40 “Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es”. Luego comprensión, por favor. Aprende de una vez por todas que tienes que comprender a quienes que no piensan como tu. ¿Es difícil entender esto, o no? No es difícil entenderlo, pero es difícil practicarlo, porque yo soy yo. Y claro, el bueno de Juan había tenido otro problemita antes con Jesús: cuando llegan donde los samaritanos, los samaritanos los ponen en pies en polvareda y los echan, y Juan viene con Jacobo muy tranquilito, con su espíritu manso, el discípulo del amor, vienen a Jesús y le dicen en Lucas 19: 54 “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?”. Lo que finalmente entiende Juan es que la vida cristiana se reduce a una sola cosa: comunión con Cristo, y todo lo que sea oposición a eso es PECADO. ¿Está claro? Sí, lo tenemos claro, lo que pasa es que no lo practicamos demasiado, pero esa es nuestra responsabilidad.

Ahora, la trasgresión de la Ley también es pecado para Juan. ¿Por qué? Porque Cristo se sujetó a la Ley. Juan oyó acerca de esto muchas veces, y en particular cuando alguien le preguntó a Jesús “¿Es lícito pagar tributo a Cesar, o no?” (Mateo 22: 17) y Jesús le respondió: “Dad, pues, a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22: 21). ¿Se sujetó a la Ley? Y cuando Cristo comenzó a enseñar, su ministerio causó al principio un impacto colosal, porque la gente estaba con un ojo mirando la Ley escrita, y con el otro mirando a la Ley cumplida mirando a los fariseos. Luego hay que imitar a los fariseos. ¿Cómo se entiende el mandamiento? Como lo interpretan los fariseos, y de pronto Cristo vino, y agarró el árbol de los fariseos, y lo sacudió. Entonces se produce un caos. Si este enseña algo contrario a lo que nos han enseñado, seguramente quiere decir que él va a cambiar la Ley, y Cristo dijo en Mateo 5: 17 “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. ¿La cumplió?, sí, por tanto para Juan si Jesús es ejemplo de cumplimiento, todo lo que sea contrario a la Ley de Dios, eso es pecado. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, (si tuvieseis la misma doctrina los unos y los otros), si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13: 35). Bien, ya sabemos mucho de pecado, ¿no es así?

Resultados del pecado. En la Creación, dice Pablo, que toda ella fue sujeta a maldición, y dice que toda la Creación gime esperando la redención de los hijos de Dios. La idea es muy interesante, dice que la Creación gime con dolores de parto. La mujer tiene un recurso sicológico para soportar el dolor: va a nacer el niño y cuando ese niño sea alumbrado, los dolores se acaban. Los creyentes, simbólicamente, han sido introducidos dentro de la tierra, y de pronto, la tierra está con dolores de parto, porque ella sabe, (es una figura retórica de lenguaje), que van a salir, y cuando estos hijos de luz salgan en la resurrección de los muertos en Cristo, se cumplirá Isaías 9 e Isaías 11, durante el milenio. Por tanto habrá una renovación de toda la Creación, que de momento está gimiendo, y al final de todos los tiempos, cuando todo el rebaño de Dios, la Iglesia conformada por los creyentes a lo largo de la historia, esté en los cielos y tierra nueva, la Creación de Dios dejará definitivamente de gemir, porque habrá terminado en su entorno el pecado. Por tanto el pecado afectó la Creación. Dios la sujetó en maldición por causa de nosotros, para hacerlo también en esperanza.

En cuanto al hombre, el pecado produce algo serio, lo que se llama técnicamente, la depravación espiritual. Depravación espiritual no quiere decir que el hombre no anhele lo bueno, que no tenga deseos virtuosos, sin embargo, no puede hacer nada bueno como Dios lo desea que se haga, porque está contaminado con el pecado. Luego hay siempre un condicionante, y esa depravación ha hecho cosas tremendas, ha oscurecido los ojos del entendimiento, ha desviado los pies de un andar correcto, ha dañado la capacidad del hombre, Pablo dice en Romanos 7: 15 “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago”.

Finalmente, el hombre está puesto en esclavitud bajo el pecado, y por tanto bajo el castigo de Dios, y ese hombre es enemigo de Dios en malas obras. El castigo por el pecado es la muerte, luego la muerte no es un estado de término, sino un estado de separación. La muerte eterna es la expresión definitiva del castigo eterno. En el castigo eterno por el pecado, hay grados distintos. No todos van a tener el mismo sufrimiento. Eso sería injusto por parte de Dios. Dijo Cristo que en el día del juicio será más soportable el castigo de unos que de otros, pero lo que dice el Señor mismo en Marcos capítulo 9: 44 “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga”. Cuando hablamos de castigo en ese sentido, no estamos hablando de un fuego físico como el que conocemos hoy, estamos hablando de una realidad espiritual en una dimensión distinta, pero hay algo muy interesante, el fuego quema, produce dolor, sí. La vida de una persona que no tenga a Cristo por toda la eternidad será una vida de sufrimiento. A ver, pensemos en nuestro mundo. ¿Estamos muy conformes y contentos con el mundo actual? No. Guerras, crímenes, latrocinios, opresión, qué se yo cuantas cosas. ¿La tierra de hoy gime? Sí. Y en medio de estos gemidos hay un cierto orden moral. Ahora traslademos esto a un mundo donde la moral no existe, y además con una conciencia sensibilizada: el gusano de ellos no muere. Una conciencia remordiendo día y noche, además yo creo que allí nadie duerme, porque de la misma manera como en la ciudad santa no hay noche, no necesitamos dormir, en el castigo eterno tampoco. Todo por consecuencia del pecado. Más gracias a Dios que somos más que vencedores en Cristo Jesús.

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LOS RECUERDOS DEL HOGAR

Capítulo 6

LOS RECUERDOS DEL HOGAR

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CAPITULO 6

a1Mientras vivimos cada día, estamos escribiendo recuerdos. Cada día aporta algo a ellos y determina más plenamente el carácter final que tendrán. A menudo, nos sentamos horas con nuestros hijos y nietos, hablando acerca de nuestro hogar y reflexionando sobre el pasado. Cuando estamos juntos, reímos, lloramos y alabamos al Señor por el gran hogar que Él nos ha dado. Inevitablemente, alguien dice, “¿Te acuerdas cuando…?” Parte de la tristeza y del sufrimiento de Cristo aquí sobre la tierra debe ser tenido en cuenta por el hecho de que Él estaba lejos del hogar del Padre. El amaba los hijos de los hombres, pero extrañaba la Gloria y el gozo que Él había tenido en la casa del Padre. Esto debe ser una parte de cómo el cielo será. Constantemente estamos haciendo recuerdos, y el proceso de hacerlos determina la manera en la cual vivimos. Nuestros recuerdos harán nuestros viejos tiempos felices o infelices. ¡Eso es lo que los recuerdos hacen! Nuestros más profundos recuerdos, deberían ser los de nuestra vida diaria en nuestro hogar cristiano, tanto los nuestros como los de nuestros hijos.

Los recuerdos del hogar deberían incluir los momentos de nuestras comidas, tiempos de oración y tiempos de juegos que compartimos. Los viajes que hicimos, los animales que tuvimos, las bromas y las batallas que enfrentamos. A menudo hubieron conflictos, y también compartimos de ellos. Como una familia, hacemos recuerdos cada día de la semana, porque tu nunca sabes cuándo estarás haciendo el último de ellos. La vida es tan incierta que no sabemos nunca cuando estamos compartiendo la última comida, la última conversación o el último paseo juntos. Yo conozco una familia que termina cada conversación telefónica, e-mail, nota y cada partida con un “te amo”. Nunca dejes la casa en la mañana si ha habido un malentendido, palabras feas o amargas, o silencio malhumorado, porque esas cosas pueden llegar a ser un amargo recuerdo de por vida. La mejor defensa del hogar son esas pocas y especiales palabras que mencionamos al principio, “lo siento,” “perdóname,”
y “te amo”. “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1).

Se cuenta la historia de un hombre joven con naturaleza bondadosa y gentil que dejó su hogar para ir a su trabajo. No hacía una hora que se había ido cuando su cuerpo fue traído a su casa. El andamio donde estaba trabajando se había soltado y había fallecido. Una de sus hermanas estaba más apenada que los demás. Parecía tener una tristeza en particular. Ella solo podía decir, “no fui tan amable con él esta mañana cuando se fue”.
¡ Recuerdos! Una vez hechos, son eternos y no pueden cambiarse.

Los hijos tienen recuerdos también

Habiendo viajado a muchas grandes ciudades y habiendo observado las grandes multitudes de personas moviéndose por las calles, dentro y fuera de los grandes edificios, crecí acostumbrado a observar gente apurada en todas direcciones. Cada vez lo recuerdo, cada uno de ellos llevando en sus corazones y vidas la impresión del hogar del cual proceden.

¿Qué tipo de recuerdos tendrán tus hijos del hogar? ¿Serán recuerdos de padres que amaron al Señor Jesucristo y continuamente buscaron la Biblia como dirección de sus vidas? ¿Serán recuerdos de confort, inspiración, motivación y bendiciones, o serán recuerdos que queman, muerden y maldicen? Deberíamos encarar el asunto ajustadamente, estando completamente seguros que los hijos que enviamos al mundo nunca escaparán plenamente de los recuerdos e influencias del hogar. Si el hogar de la niñez ha sido justo y dulce, su bendición irá con ellos por toda la vida.

“El pecado puede barrer sobre el alma como un fuego devastador; la tristeza puede apagar todo gozo y esperanza; pero el recuerdo de un dulce y bendecido hogar vive como una estrella solitaria alumbrando en lo profundo de la noche. Y aun en medio del pecado, su cuadro flota delante de la mente como un sueño evanescente.”

Aquí está el testimonio de un hombre: “Recuerdo noches en que estaba acostado quietamente, en la pequeña habitación de arriba, antes de que me llegara el sueño. Se acercaban suaves pisadas por la escalera, la puerta silenciosamente se abría y una silueta bien conocida, suavemente se deslizaba a través de la oscuridad, y se ubicaba al lado de mi cama. Primero, unas pocas y amenas preguntas de afecto, las cuales gradualmente se profundizaban en palabras de consejo. Entonces se arrodillaba, su cabeza cerca de la mía, sus más fervorosas esperanzas y peticiones fluían en oración. ¡Cuánto una madre puede desear para su muchacho! Sus lágrimas hablaban del fervor de su deseo. Me parece sentirlas todavía cuando a veces caían sobre mi rostro. Levantándose, con un beso de buenas noches, se iba.”

Un recuerdo como este es el más grande regalo que un padre puede dejarle a su hijo. Será un guardián contra la tentación y el pecado. Proveerá una cadena de oro atando a sus hijos a los pies de Dios. ¿No es valioso llenar la vida de un hijo con recuerdos como estos? ¡Cuán descuidados los padres podemos ser! ¡Cuán negligentes! ¡Dios nos perdone y ayude!

A veces, la tristeza no es tomada apropiadamente. Si un hogar es un verdadero hogar cristiano, la tristeza no echará fuera todas las luces. Más bien hará el hogar más tierno y amoroso. Arrastra el hogar más cerca de Dios. La tristeza santificada transforma un hogar, y trae más de Dios hacia él. De modo que sucederá que el recuerdo de una tristeza pruebe ser el más tierno y firme broche que ligue hogar y corazones juntos.

Ya cerrando este libro, hay algunas cosas que nunca debemos olvidar. Debemos tener a Cristo en nuestros hogares si nuestros recuerdos han de ser todo lo que deberían. Debería haber un altar familiar donde en algún momento cada día toda la familia se reúna para oír la Palabra de Dios y orar juntos. En este siglo 21 rápidamente nos movemos por el mundo. Pronto, todo lo que permanezca será el recuerdo de nuestras vidas. El más fuerte fundamento que nos dará estabilidad, dirección y propósito en nuestras vidas es un Hogar Cristiano (I Cor. 3:11-13).

Se cuenta una Hermosa historia de Mozart. Su ultima composición musical fue su Réquiem. Después de días de enfermedad y de la labor más dolorosa, estuvo terminado. Su hermosa hija Emily vino a su habitación justo cuando estaba escribiendo las últimas notas, y Mozart puso en sus manos el manuscrito, diciendo, “Aquí está, mi hermosa Emily, está terminado; mi Réquiem está terminado, y yo también, estoy terminado.”
“No digas eso, querido padre,” dijo la gentil Emily, “pareces mas fuerte hoy.”
“Ya nunca estaré bien otra vez,” replicó su padre, “pero aquí está, Emily, siéntate al piano y toca estas notas y cántalas con los himnos de tu santa madre.”
Emily obedeció, cantando con una voz enriquecida por la tierna emoción.
Entonces, cuando hubo terminado, se volvió del piano, esperando la sonrisa de aprobación de su padre; pero ella solamente vio la apariencia de paz sobre sus facciones y el sello de la muerte. El se había ido al hogar en las alas de su propio Réquiem.

Por favor, escuchen cuando digo que no habrá Réquiem más dulce al corazón en la última hora de la vida terrenal como el Réquiem de los benditos recuerdos del hogar. Serán música en el corazón, más dulce que la canción de los ángeles. Dios nos ayude a vivir en el hogar dulcemente. Una de las mejores recompensas serán nuestros hijos, nietos y futuras generaciones que sigan nuestro ejemplo al edificar un hogar cristiano donde Jesucristo haya sido continuamente huésped invitado, y Su preciosa Palabra haya sido nuestro estándar y guía. Hagamos del hogar un lugar donde “atesoremos un buen fundamento para lo por venir, un lugar donde echemos mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:19).

Hagamos que nuestras metas sean evidentes en este aspecto. Lo más cercano al cielo es un Hogar Cristiano.

http://www.bbnradio.org/wcm4/spanishbbnmedia/Recursos/Libros/AyudasparaelHogarCristiano/SpanishACH/tabid/1929/View/Chapter/ItemID/354/Default.aspx

“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.” Salmo 121:4.

13 de Noviembre
“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.” Salmo 121:4.

a1Jehová es “el Guarda de Israel”. Ninguna forma de descuido se introduce clandestinamente en Él, ni el más profundo sueño ni el más ligero reposo. Nunca deja de vigilar la casa y el corazón de Su pueblo. Esta es razón suficiente para que descansemos en perfecta paz. Alejandro decía que él dormía porque su amigo Parmenio velaba; con mayor razón deberíamos dormir porque nuestro Dios es nuestro guarda.

“He aquí” es introducido aquí para llamar nuestra atención a esta verdad alentadora. Israel, cuando tenía una piedra por almohada, se durmió; pero su Dios estaba despierto y vino en visión a Su siervo. Cuando estemos indefensos, el propio Jehová cubrirá nuestras cabezas.

El Señor guarda a Su pueblo como un hombre rico guarda su tesoro, como un capitán guarda una ciudad con una guarnición, como un centinela mantiene la custodia de su soberano. Nadie podría dañar a aquellos que están bajo esa custodia. Quiero poner mi alma en Sus amadas manos. Él no nos olvida nunca, no cesa nunca de cuidarnos diligentemente, y nunca se considera incapaz de preservarnos.

Oh mi Señor, guárdame, para que no me descarríe y caiga y perezca. Guárdame, para que pueda guardar Tus mandamientos. Por Tu cuidado vigilante impide que duerma como el haragán, y que perezca como aquellos que sueñan el sueño de la muerte.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

HIJOS EN EL HOGAR – Edificando Vínculos

Capítulo 5

HIJOS EN EL HOGAR – Edificando Vínculos

Autor: http://www.bbnradio.org/

CAPITULO 5

a1“Herencia de Jehová son los hijos” (Salmos 127:3). Nada es más emocionante que mirar a un bebé recién nacido, el cual Dios te ha confiado a ti. Es una estremecedora responsabilidad que Dios ha colocado en tus manos como esposo y esposa. Es una persona que enseñarás y moldearás por tu ejemplo. Nada es más maravilloso que escucharles reír, cantar, y a veces llorar mientras aprenden las alegrías y las lecciones de la vida. Estudios han revelado que el 85 % de la influencia sobre la vida de un niño viene del hogar. Ellos serán lo que el hogar es. Serán conducidos a Dios y Su Palabra, por tu enseñanza y por tu estilo de vida. Mucho del destino físico y eterno de sus vidas yace en tus manos. A través de tu vida, ellos deben estar primeros en la lista de tus oraciones diarias.

Hay también dolores de cabeza porque los hijos tienen una voluntad. Ellos pueden hacer elecciones que están claramente equivocadas. Esto puede romper tu corazón. De todos modos, deberías dejarles ir, recuerda la historia del hijo pródigo en Lucas 15:11-24. Seguramente el padre pasó muchas noches de insomnio orando por su muchacho. El estaba mirando siempre al camino por el cual su hijo retornaría a su casa. Cuando él volvió, perdón había en el corazón de su padre quien no lo dejó terminar de contar a su hijo cuan arrepentido estaba. Ese es el corazón de un verdadero padre cristiano.

Se cuenta la historia de un hombre que tiró abajo uno de sus edificios del campo que había estado en pie por más de 20 años. Dejó allí una mancha sin atractivo, pero al llegar la primavera, y el sol y la lluvia caer sobre el lugar donde el edificio había estado, el propietario se sorprendió al encontrar innumerables flores brotando. Evidentemente esas semillas habían estado allí todo el tiempo, pero carentes de lluvia y sol habían sido impedidas de brotar y florecer. Muchos hogares tienen en ellos tales posibilidades de bellezas no desarrolladas.

Afecto y Unidad

Tenemos la política en nuestro hogar que los hijos pueden hacer cualquier pregunta, en todo tiempo que quieran hacerlo. De hecho, les animamos a compartir todo, y ellos tienen el derecho de disentir con cosas que nosotros decimos. De todos modos, siempre tenemos esta política: “todo es debatible, pero no siempre negociable”. Cuando mis hijos se hicieron mayores, esos tiempos dieron lugar a grandes discusiones bíblicas. ¡Supimos que esto estaba haciéndolos pensar! Esto estaba confirmándoles lo que creemos y lo que la Biblia enseña. Nosotros siempre tenemos una política con nuestros hijos, que si ellos quieren hablar, estamos listos para escuchar. A menudo, al irse a la cama, tienen una pregunta, tal vez no porque realmente quieran una respuesta, sino mas bien porque no quieren ir a dormir. De todos modos, siempre usamos este tiempo, porque si están interesados en hablar, estaremos interesados en escuchar.

Una de las más grandes fallas en los hogares es que los padres no se comunican con sus hijos. Demasiado a menudo, hermanos y hermanas salen del hogar y buscan consejo de sus amigos más cercanos. A veces ellos hacen preguntas que no son respondidas en el hogar, o tienen temor de hacerlo en el hogar. Un amigo no sería como un hermano o hermana, sino un muchacho o una chica cercanos que podrían dar respuestas equivocadas. La razón de esto podría ser obvia. A menudo la vida familiar, por su propio carácter de cercana y constante asociación, podría tender a perder un poco de su interés y frescura. Los hijos deben entender que sus mejores amigos son sus propios hermanos y hermanas. Los amigos vienen y se van, pero la familia es para siempre. Podemos tener por seguro que, no importa cuan cercana sea una relación entre amigos fuera del hogar, esta nunca puede ser tan verdadera y cercana como la relación entre hermanos y hermanas. “La sangre es más espesa que el agua,” dice el viejo proverbio. Muchos padres pueden pensar que el amor y el afecto familiar es una especie de instinto y que no necesita desarrollo. Nada mas lejos de la verdad. Los padres deben abiertamente demostrarlo. El mismo proceso de sacrificio, disciplina, falta de egoísmo y amorosa consideración de los otros une corazones a corazones en el hogar. Sólo porque los corazones estén ligados juntos no significa que ellos necesariamente serán corazones amorosos, sin embargo hay una demostración y un ejemplo claramente enseñado y vivido en el hogar. Escuchar las palabras del padre y la madre diciendo, “lo siento,” “perdóname,” y “te amo” son lecciones que ellos nunca olvidarán.

Un Hermano debería ser Guarda y Defensor de Su Hermana

La historia de Charles y Mary Lamb es una historia familiar que ha sido contada muchas veces. En un repentino rapto de demencia, la hermana quitó la vida de su propia madre. Desde aquel momento en adelante, ella fue objeto de recurrentes arrebatos de demencia violenta. Hubo síntomas premonitorios, y cuando esto se confirmó, Charles y Mary irían, mano en mano, al asilo, donde por un tiempo, ella debía ser confinada. Uno de sus amigos dice cómo él repentinamente vino a Charles y Mary que estaban llorando amargamente mientras caminaban de la mano por una pequeña senda rumbo al asilo. Esto fue una prueba que Charles Lamb cargó, no por uno o dos años, sino por 35 años, todo ese tiempo en amor y paciencia. ¡Sí!, un hermano está para ser el protector de su hermana!

Hay otra manera en que podemos protegerla. Cada hombre joven conoce los hombres jóvenes que son impuros y malvados. El no estará a su lado y verá a ese hombre joven llegar a ser compañero de su pura hermana. El la advertirá, si es un verdadero hermano, del carácter de ese hombre. Una hermana hará bien en hacer caso y buscar el consejo del hermano acerca de los hombres con quienes ella podría formar amistades cercanas. Así mismo, un hermano hará bien en hablar confidencialmente y francamente con su hermana acerca de mujeres jóvenes con quienes él esté considerando citas. Las muchachas conocen a las muchachas y los muchachos conocen a los muchachos. Una hermana sabe si una chica es verdadera y digna de la consideración de su hermano, o si ella está encubriendo su verdadero carácter y seduciéndolo. Una verdadera hermana sabrá y le dirá a su hermano esas cosas, y el hermano hará del mismo modo con su hermana.

Un Hermano y una Hermana serán una inspiración de Pureza y Virtud uno para con el otro

El más grande desafío que un joven hombre o una joven mujer encara hoy, es guardarse a sí mismo puro. Ellos oyen: “todos lo hacen”. ¡Eso es una mentira! Supongamos que decimos que todos están consumiendo drogas. ¿Lo hace cierto?. ¡No! Una pura vida moral es difícil de guardar para cada hombre joven o mujer joven, de todos modos, es una elección que deben hacer. Hay presión a cada lado para luchar. Dios dice, “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).

Las tentaciones prueban a un hombre joven, a menudo más encubiertamente y fuertemente lo hacen con una mujer joven. De todos modos, un gran versículo para memorizar es I Corintios 10:13. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

¡Cada hermana tiene una oportunidad de ayudar aquí! Ella puede ser un ejemplo en acciones y actitudes, tan pura y dulcemente atractiva, que la memoria de su carácter acompañará a su hermano en el mundo y le servirá como un escudo de defensa. Cuando el mal le tiente a él, los pensamientos de su hermana se levantarán como un ejemplo delante de él, brindando diáfano disgusto y aborreciendo lo que le tienta. Seguramente vale la pena para cada chica buscar tener esta influencia en la vida de su hermano. Ella puede hacer la virtud tan atractiva que él siempre rechazará el vicio. Ella no podría tener mayor cumplido o piropo que el que un hermano diga que quiere casarse con alguien con el carácter de su hermana. “¿Quién hallará mujer virtuosa? Porque su valor sobrepasa al de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10).

Cada hermano debería poner delante de su hermana el ejemplo de fina, limpia, y noble hombría. Su carácter y lenguaje, además de su testimonio cristiano, deberían ser una clara guía como un estándar que ella busque en un hombre. “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). Por lo tanto, su ejemplo guiará a ella cuando elija un esposo. Porque de la vida y del carácter de su hermano, sus ideales serán tan altos que nadie sino el más digno podrá tener esperanza de conquistarla; así ella será salvaguardada.

La palabra “salvaguardar” es grandemente necesaria hoy en día. Estándares en muchos lugares tales como televisión, revistas y la Internet están saturados con pornografía. Muchos otros medios públicos están desastrosamente bajos respecto a asuntos morales. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Muchas chicas fallan en darse cuenta de esta gran oportunidad y responsabilidad. Una Nación nunca se levantará más alto que sus mujeres, y los hombres son solamente tan buenos como las mujeres les imponen ser. No debemos poner un inmerecido peso de responsabilidad sobre los hombros de las mujeres, de todos modos, el hecho es que las hermanas en el hogar y las mujeres en general tienen en sus manos los destinos de sus hermanos y de otros hombres jóvenes, más de lo que a menudo toman conciencia.

Hermanos y hermanas deberían preservar su mutuo amor y vínculos a través de los años. Es fácil distanciarse. Cambio de residencia desde una parte del país a otra, junto con el crecimiento de familias, e intereses y responsabilidades divergentes hacen difícil guardar sus vínculos cercanos, afectivos y firmes. De todas maneras, se puede hacer. Hoy tenemos medios de comunicaciones instantáneos como en ningún otro tiempo de la historia, e-mails, teléfonos y mensajes al instante. Si hay una pregunta, aun sentirnos libres de buscar consejo, debería hacerse; y en muchas familias cristianas se hace. Hermanos y hermanas, con sus herencias comunes, sus mutuas bendiciones y memorias del hogar deberían permanecer vinculados. La familia es una unidad ordenada por Dios y permanecerá no solamente a través de este mundo, sino también a través de toda la eternidad. Vivamos entonces con un sentido de responsabilidad y amor con mutua paciencia y disposición a ayudarnos, de modo que estemos mejor preparados para la vida allá.

Si tus vínculos familiares se aflojaron, si frialdad e indiferencia, o malos entendidos y crítica, han arruinado la relación que fuera una vez cercana, fuertemente te amonesto a que hagas lo que puedas para restaurar la relación. Un llamado telefónico, una carta o un e-mail puede ser el primer paso hacia la restauración de los viejos vínculos. Piénsalo.

http://www.bbnradio.org/wcm4/spanishbbnmedia/Recursos/Libros/AyudasparaelHogarCristiano/SpanishACH/tabid/1929/View/Chapter/ItemID/353/Default.aspx

“Y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.” Jeremías 31:14.

12 de Noviembre
“Y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.” Jeremías 31:14.

a1Noten la palabra “mi” que aparece dos veces: “Mi pueblo será saciado de mi bien.” Las personas que son saciadas por Dios están marcadas como pertenecientes a Dios. Dios se agrada con ellas, pues ellas se agradan con Él. Ellas le llaman su Dios, y Él las llama Su pueblo; Él se agrada de tomarlas como una porción, y ellas se sacian con Él como su porción. Hay una comunión mutua de deleite entre el Israel de Dios y el Dios de Israel.

Estas personas está aciadas. Eso es algo grandioso. Muy pocos de los hijos de los hombres son saciados alguna vez, sin importar cuál sea su porción; se han tragado la sanguijuela borriquera que continuamente clama: “¡dame! ¡Dame!” Únicamente las almas santificadas son almas saciadas. El propio Dios es quien ha de convertirnos y contentarnos.

No es sorprendente que el pueblo del Señor sea saciado con el bien de su Señor. Pues allí hay bien sin mezcla, liberalidad sin restricción, misericordia sin reprensión, amor sin cambio, favor sin reserva. Si el bien de Dios no nos sacia, ¿qué podría saciarnos? ¡Cómo!, ¿todavía estamos gimiendo? Con certeza hay un deseo maligno internamente si es un deseo que el bien de Dios no sacia.

Señor, yo estoy saciado. Bendito sea Tu nombre.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14.

11 de Noviembre
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14.

a1El pecado reinaría si pudiera, pues no puede aceptar ningún lugar que esté por debajo del trono del corazón. Algunas veces tenemos miedo que nos conquiste, y entonces clamamos al Señor: “Ninguna iniquidad se enseñoree de mí.” Esta es Su respuesta consoladora: “el pecado no se enseñoreará de vosotros.” Podría asediarlos, e incluso herirlos; pero no establecerá nunca una soberanía sobre ustedes.

Si estuviésemos bajo la ley, nuestro pecado cobraría fuerzas y nos mantendría bajo su poder; pues el castigo del pecado es que un hombre quede bajo el poder del pecado. Pero como nosotros estamos bajo el pacto de gracia, estamos protegidos de apartarnos del Dios vivo por la cierta declaración del pacto. Gracia nos es prometida, por la cual somos recuperados de nuestros extravíos, limpiados de nuestras impurezas, y liberados de las cadenas del hábito.

Podríamos quedar sumidos en la desesperación y estar “contentos de servir a los egipcios” si fuéramos todavía como esclavos trabajando para ganar la vida eterna; pero como somos los hombres libres del Señor, cobramos ánimo para luchar contra nuestras corrupciones y tentaciones, estando seguros que el pecado no nos someterá bajo su influjo de nuevo. Dios mismo nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo, a Quien sea la gloria por siempre y para siempre. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román.

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“No dará tu pie al resbaladero.” Salmo 121:3.

10 de Noviembre
“No dará tu pie al resbaladero.” Salmo 121:3.

a1Si el Señor no va a permitirlo, ni los hombres ni los demonios podrían hacerlo. ¡Cuán grandemente se regocijarían si pudieran provocarnos una ignominiosa caída, echarnos de nuestra posición y desterrarnos de la memoria! Harían esto para el disfrute de sus corazones si no fuera por un obstáculo, y solamente un obstáculo: el Señor no lo permitirá; y si Él no lo tolerará, nosotros no lo sufriremos.

El camino de la vida es como un viaje por entre los Alpes. A lo largo de los senderos de las montañas uno está constantemente expuesto a que sus pies resbalen. Allí donde el camino es elevado la mente está inclinada a padecer vahídos, y entonces el pie pronto resbala: hay partes que son lisas como el cristal, y otras que son escarpadas con piedras sueltas, y en cualquiera de ellas una caída es difícil de evitar. Aquel que a lo largo de su vida recibe la capacidad para mantenerse íntegro y para caminar sin tropezar tiene el mejor de los motivos para estar agradecido. Con escollos y trampas, rodillas débiles, pies cansados y enemigos sutiles, ningún hijo de Dios podría mantenerse firme durante una hora si no fuera por el amor fiel que no dará su pie al resbaladero.

“En medio de mil trampas estoy
Sostenido y protegido por Tu mano;
Esa mano invisible todavía me sostendrá,
Y me conducirá a Tu santo monte.”

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.