“Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” Apocalipsis 2:17.

30 de Abril
“Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” Apocalipsis 2:17.

a1Corazón mío, has de tener motivación para perseverar en la guerra santa, pues la recompensa de la victoria es grande. Hasta el día de hoy hemos comido del alimento celestial que cae alrededor de nuestros campamentos; el alimento del desierto, el alimento que desciende del cielo, el alimento que nunca falta a los peregrinos que van hacia Canaán. Pero está reservado para nosotros, en Cristo Jesús, un grado todavía más alto de vida espiritual, y un alimento para esa vida que está, todavía, escondido a nuestra experiencia. En la urna de oro que fue colocada en el arca, había una porción escondida de maná, que aunque fue conservada durante mucho tiempo, nunca se tornó rancia. Nadie la vio jamás; estaba escondida en el arca del pacto, en el Lugar Santísimo. De igual manera, la vida más elevada del creyente está escondida con Cristo, en Dios. Pronto llegaremos a ella. Siendo hechos victoriosos por medio de la gracia de nuestro Señor Jesús, participaremos de las viandas del Rey, y nos alimentaremos con regias exquisiteces. Nos alimentaremos de Jesús. Él es nuestro “maná escondido” así como también el maná del desierto. Él es todo en todo para nosotros en nuestro estado más excelso así como en nuestro estado más abatido. Él nos ayuda a luchar, nos da la victoria, y luego, Él mismo es nuestro galardón. Señor, ayúdame a vencer.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“No digas: yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará.” Proverbios 20:22.

29 de Abril
“No digas: yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará.” Proverbios 20:22.

a1No tengas prisa. Deja que la ira se enfríe. No digas nada ni hagas nada para vengarte. Con seguridad actuarías neciamente si rompieras lanzas y pelearas tus propias batallas; y, ciertamente, no mostrarías el espíritu del Señor Jesús. Es más noble perdonar, y dejar que la ofensa pase. Dejar que un agravio se encone en tu pecho, y considerar la revancha, sería mantener abiertas las viejas heridas y provocar nuevas heridas. Es mejor olvidar y perdonar

Tal vez digas que has de hacer algo, pues si no serías un gran perdedor; entonces haz lo que la promesa de esta mañana aconseja: “espera a Jehová, y él te salvará.” Este consejo no te costará un centavo, pero es sumamente valioso. Ten calma y tranquilidad. Espera al Señor: cuéntale tu agravio: extiende la carta del Rabsaces delante del Señor, y esto, en sí mismo, será un alivio para tu mente afligida. Además, cuentas con la promesa: “y él te salvará”. Dios encontrará la manera de liberarte. Cómo lo hará, ni tú ni yo podríamos adivinarlo, pero lo hará. Si el Señor te salva, eso será mucho mejor que meterte en altercados mezquinos y cubrirte de inmundicia al luchar con los inmundos. Ya no estés más enojado. Entrega tu caso al Juez de todo.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.” 2 Corintios 6:16.

28 de Abril
“Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.” 2 Corintios 6:16.

a1Aquí hay un interés mutuo. Cada uno pertenece al otro. Dios es la porción de Su pueblo, y el pueblo elegido es la porción de su Dios. Los santos descubren que Dios es su principal posesión, y Él los considera como su peculiar tesoro. ¡Qué mina de consuelo para el creyente se esconde en este hecho!

Esta feliz condición de interés mutuo conduce a la consideración mutua. Dios pensará siempre en Su propio pueblo, y ellos pensarán siempre en Él. En este día, mi Dios ejecutará todas las cosas por mí; ¿qué puedo hacer por Él? Mis pensamientos deberían correr hacia Él, pues Él piensa en mí. He de asegurarme que así sea, y no debo contentarme con admitir simplemente que ha de ser así.

Esto, además, conduce a la comunión mutua. Dios mora en nosotros, y nosotros moramos en Él; Él camina con nosotros, y nosotros caminamos con Dios. ¡Cuán feliz comunión es esta!

¡Oh, que reciba gracia para tratar al Señor como mi Dios: para confiar en Él, y para servirle como Su Deidad merece! ¡Oh, que pudiera amar, y adorar, y reverenciar y obedecer a Jehová en espíritu y en verdad! Este es el deseo de mi corazón. Cuando lo alcance, habré encontrado mi cielo. ¡Señor, ayúdame! Sé mi Dios, ayudándome a conocerte como mi Dios, por Jesucristo nuestro Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová cumplirá su propósito en mí.” Salmo 138:8.

27 de Abril
“Jehová cumplirá su propósito en mí.” Salmo 138:8.

a1El que ha comenzado la obra que está siendo desarrollada dentro de mi alma, la continuará. El Señor se interesa por todo lo que me concierne. Todo lo que es ahora bueno, pero no es perfecto, el Señor lo vigilará, y lo preservará, y lo llevará a su término. Este es un gran consuelo. Yo no podría perfeccionar por mí mismo la obra de gracia. De eso estoy muy seguro, pues fallo cada día, y he perseverado hasta donde lo he hecho porque el Señor me ha ayudado. Si el Señor me dejara, toda mi experiencia pasada no serviría de nada y perecería en el camino. Pero el Señor continuará bendiciéndome.

Él perfeccionará mi fe, mi amor, mi carácter y la obra de mi vida. Él hará esto porque ha comenzado una obra en mí. Él me dio la preocupación que siento, y, en una medida, ha llenado mis agraciadas aspiraciones. Él nunca deja sin concluir una obra; eso no sería para Su gloria, ni sería de conformidad a Él. Él sabe cómo cumplir Su designio de gracia, y aunque mi propia naturaleza depravada, y el mundo y el demonio, todos conspiren para estorbarme, yo no dudo de Su promesa. Él perfeccionará todo lo que me concierne, y yo lo alabaré para siempre. ¡Señor, que Tu obra de gracia haga un progreso en este día!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.” Deuteronomio 15:18.

26 de Abril
“Y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.” Deuteronomio 15:18.

a1Un amo israelita tenía que dar la libertad a su esclavo en el tiempo señalado, y cuando abandonaba su servicio, el amo debía encauzarlo en la vida proporcionándole una porción liberal. Esto tenía que hacerlo de todo corazón y con alegría, y entonces el Señor prometía bendecir el acto de generosidad. El espíritu de este precepto, y, en verdad, la ley entera de Cristo, nos obliga a tratar bien a los trabajadores. Debemos recordar cómo el Señor ha tratado con nosotros, y esto hace que sea absolutamente necesario que tratemos benignamente a los demás.

Es conveniente que quienes son hijos de un Dios lleno de gracia, sean generosos. ¿Cómo podríamos esperar que el grandioso Señor bendiga nuestro negocio si oprimimos a quienes nos sirven?

¡Qué bendición está puesta aquí delante de la mente liberal! Ser bendecidos en todo lo que hacemos es ser bendecidos verdaderamente. El Señor nos enviará esta bendición dividida en partes: una parte como prosperidad, otra parte como contentamiento de mente, y otra parte con el sentido de Su favor, que es la mejor de todas las bendiciones. Él nos puede llevar a sentir que estamos bajo Su especial cuidado, y que estamos rodeados de Su amor especial. Esto convierte a nuestra vida terrena en un gozoso preludio de la vida venidera. La bendición de Dios es más que una fortuna. Enriquece, y no agrega aflicción con ella.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él.” Proverbios 20:7.

25 de Abril
“Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él.” Proverbios 20:7.

a1La ansiedad por nuestra familia es natural, pero seríamos sabios si la convirtiéramos en preocupación por nuestro propio carácter. Si caminamos delante del Señor en integridad, haremos más para bendecir a nuestros descendientes, que si les heredáramos grandes propiedades. La vida santa de un padre es un rico legado para sus hijos.
El hombre recto deja a sus herederos su ejemplo, y esto en sí mismo es una mina de verdadera riqueza. ¡Cuántos hombres pueden atribuir su éxito en la vida al ejemplo de sus padres!
Él también les deja su renombre. Los hombres tienen un mejor concepto de nosotros como hijos de un hombre que era confiable, o los sucesores de un comerciante de excelente reputación. ¡Oh, que todos los jóvenes estuviesen deseosos de salvaguardar el nombre de la familia!

Sobre todo, deja a sus hijos sus oraciones y la bendición de un Dios que oye las oraciones, y estas oraciones hacen que nuestros vástagos sean favorecidos entre los hijos de los hombres. Dios los salvará aun después que hayamos muerto. ¡Oh, que fueran salvados de inmediato!

Nuestra integridad puede ser el instrumento de Dios para salvar a nuestros hijos y a nuestras hijas. Si ven la verdad de nuestra religión demostrada por nuestras vidas, podría ser que creyeran en Jesús por sí mismos. ¡Señor, cumple esta palabra para mi familia!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si nos os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10

24 de Abril
“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si nos os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10

a1Muchos leen y argumentan esta promesa sin advertir la condición que está vinculada a la promesa de esta bendición. No podemos esperar que el cielo sea abierto o que la bendición sea derramada a menos que paguemos nuestros tributos al Señor nuestro Dios y a Su causa. No habría escasez de fondos para propósitos santos si todos los cristianos profesantes ofrendaran su justa porción.

Muchos son pobres porque roban a Dios. Muchas iglesias, también, se pierden de las visitaciones del Espíritu debido a que hambrean a sus ministros. Si no hay alimento temporal para los siervos de Dios, no hemos de sorprendernos si su ministerio contiene poco alimento para nuestras almas. Cuando las misiones necesitan perentoriamente los medios y la obra del Señor es obstruida por una tesorería vacía, ¿cómo podríamos esperar una gran prosperidad de las almas?
¡Vamos, vamos! ¿Qué he ofrendado últimamente? ¿He sido mezquino con mi Dios? ¿Le he escatimado a mi Salvador? Esto no servirá. He de dar a mi Señor Jesús Su diezmo ayudando a los pobres, y colaborando en Su obra, y entonces comprobaré Su poder para bendecirme en gran escala.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“El que tiene oído, oiga lo que Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.” Apocalipsis 2:11.

23 de Abril
“El que tiene oído, oiga lo que Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.” Apocalipsis 2:11.

a1Debemos experimentar la muerte primera a menos que el Señor venga súbitamente a Su templo. Para esto debemos estar preparados, esperando sin miedo, puesto que Jesús ha transformado la muerte, de ser una terrible caverna, a ser un tránsito que conduce a la gloria.

Lo que debemos temer no es la primera muerte, sino la segunda; no es la separación del alma y del cuerpo, sino la separación final de Dios que experimenta el hombre entero. Esta es, en verdad, la muerte. Esta muerte mata toda paz, gozo, felicidad y esperanza. Cuando Dios se ha ido, todo se ha perdido. Tal muerte es sustancialmente peor que el cese de la existencia: es la existencia sin la vida que hace que valga la pena vivir la existencia.

Ahora, si por la gracia de Dios luchamos hasta el fin, y vencemos en la gloriosa guerra, la segunda muerte no podrá poner sus gélidos dedos sobre nosotros. No temeremos a la muerte ni al infierno, pues recibiremos una corona incorruptible de vida. ¡Cómo nos alienta esto a la lucha! La vida eterna merece la batalla de toda una vida. Escapar el daño de la segunda muerte es algo por lo que vale la pena esforzarse a lo largo de toda la vida.

¡Señor, concédenos fe, para que podamos vencer, y luego concédenos gracia para permanecer incólumes aunque el pecado y Satanás persigan nuestros talones!

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Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos.” Salmos 146:8

22 de Abril
“Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos.” Salmos 146:8

a1¿Estoy caído? Entonces he de invocar esta palabra de gracia delante del Señor. Es Su manera de proceder, Su costumbre, Su promesa y Su deleite, levantar a los que están caídos. ¿Es un sentido de pecado y la consiguiente depresión de espíritu lo que ahora me turba? Entonces, en este caso, la obra de Jesús está hecha y provista para levantarme y llevarme al descanso. ¡Oh, Señor, levántame por tu misericordia!

¿Se trata acaso de una pérdida sensible o de un grave deterioro en cuanto a mis circunstancias? En esto, nuevamente, el Consolador ha asumido el consuelo. ¡Qué gran misericordia es para nosotros que una persona de la Sagrada Trinidad se convierta en el Consolador! Esta obra será llevada a cabo, pues un Ser tan glorioso la ha convertido en algo de Su particular interés.

Algunos están tan caídos, que únicamente Jesús puede liberarlos de su debilidad; pero Él puede hacerlo y lo hará. Él puede restaurarnos la salud, y devolvernos la esperanza y la felicidad. Él lo ha hecho con frecuencia en tribulaciones anteriores, y es el mismo Salvador, y repetirá Sus hazañas de misericordia. Los que estamos hoy caídos y afligidos, seremos puestos en altura, y los que ahora se burlan de nosotros serán grandemente avergonzados. ¡Qué honor es ser levantado por el Señor! Vale la pena sufrir una caída para experimentar el poder enaltecedor del Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.” Proverbios 19:17.

21 de Abril
“A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.” Proverbios 19:17.

a1Hemos de dar a los pobres movidos por la misericordia. No para ser vistos ni aplaudidos y mucho menos para ganar influencia sobre ellos; más bien hemos de proporcionarles ayuda movidos por pura simpatía y compasión.

No debemos esperar recibir todo de regreso de los pobres, y ni siquiera gratitud; sino que hemos de considerar lo que hemos hecho como un préstamo al Señor. Él asume la obligación, y, si lo vemos a Él en este asunto, no debemos mirar a la otra parte involucrada. ¡Qué honor nos concede el Señor cuando condesciende a pedirnos prestado! El comerciante que tiene registrado al Señor en sus libros de contabilidad, es grandemente favorecido. Sería una lástima tener registrado tal nombre por una magra porción; convirtámosla en una cuantiosa suma. Ayudemos a la siguiente persona necesitada que nos encontremos en el camino.

En cuanto al reembolso del préstamo, difícilmente podríamos pensar en ello, y, sin embargo, aquí tenemos la nota firmada por la mano del Señor. Bendito sea Su nombre, porque Su promesa de pago es mejor que el oro y la plata. ¿Nos estamos quedando cortos debido a la depresión de los tiempos? Nos podemos aventurar a presentar humildemente este pagaré en el Banco de la Fe. ¿Ha actuado alguno de nuestros lectores como un tacaño para con los pobres? Pobre alma. Que el Señor lo perdone.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.