“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” Salmo 91:14.

15 de Mayo
“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.” Salmo 91:14.

¿Me dice el Señor esto a mí? Sí, si he conocido Su nombre. Bendito sea el Señor porque no soy un extraño para Él. Lo he probado, y lo he experimentado, y lo he conocido, y, por tanto, yo en verdad confío en Él. Conozco Su nombre como un Dios que odia el pecado, pues por el poder convincente de Su Espíritu, he aprendido que Él nunca tolerará el mal. Pero también lo conozco como el Dios que perdona el pecado en Cristo Jesús, pues Él me ha perdonado todas las ofensas. Su nombre es fidelidad, y yo lo sé, pues Él nunca me ha abandonado aunque mis tribulaciones se hayan multiplicado sobre mí.

Este conocimiento es un don de la gracia, y el Señor lo convierte en la razón por la que Él concede otro don de la gracia, es decir, poner en alto. Esto es gracia sobre gracia. Observemos que si subimos a lo alto, la posición podría ser peligrosa; pero si el Señor nos pone allí, es segura. Él nos puede levantar a una gran utilidad, a una experiencia eminente, al éxito en el servicio, al liderazgo entre los obreros, al lugar de un padre entre los pequeñitos. Si no hiciera esto, podría ponernos en alto por medio de una comunión cercana, un claro discernimiento, un santo triunfo, y una agraciada anticipación de la gloria eterna. Cuando Dios nos pone en alto, Satanás mismo no puede derribarnos. ¡Oh, que este sea nuestro caso a lo largo de todo este día!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.” Oseas 6:1.

14 de Mayo
“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.” Oseas 6:1.

a1El modo de actuar del Señor es arrebatar antes de sanar. Este es el honesto amor de Su corazón, y la certera cirugía de Su mano. Él también hiere antes de vendar, pues de lo contrario sería una obra incierta. La ley precede al Evangelio; el sentido de necesidad precede a la satisfacción de esa necesidad. ¿Está el lector bajo la convincente y estrujadora mano del Espíritu? ¿Ha recibido el espíritu de esclavitud para temer otra vez? Esta es una saludable situación preliminar para recibir realmente salud y curación del Evangelio.

No desesperes, querido corazón, sino acude presuroso al Señor con todas tus espeluznantes heridas, tus moretones, y tus llagas supurantes. Únicamente Él puede sanar, y se deleita en hacerlo. El oficio de nuestro Señor es vendar el corazón quebrantado, y lo hace con extrema maestría. No nos demoremos, sino que debemos regresar de inmediato al Señor del que nos hemos alejado. Mostrémosle nuestras heridas abiertas, y supliquémosle que reconozca Su propia obra y que la complete. ¿Acaso un cirujano hace una incisión y luego abandona al paciente para que sangre hasta su muerte? ¿Acaso el Señor derribará nuestra vieja casa, y luego rehusará construir una mejor casa para nosotros? ¿Acaso Tú incrementas desconsideradamente la miseria de las pobres almas ansiosas? Lejos de Ti el hacer tal, oh Dios.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Y le daré la estrella de la mañana.” Apocalipsis 2:28.

13 de Mayo
“Y le daré la estrella de la mañana.” Apocalipsis 2:28.

a1Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, ¡qué bendición es ver en Jesús a “la estrella de la mañana”! Recuerdo cuando leímos en los periódicos la ociosa historia de que la estrella de Belén había aparecido de nuevo. Al investigar descubrimos que era únicamente “la estrella de la mañana”; pero, después de todo, no se había cometido un grave error.

Es mejor ver a Jesús como el sol; pero cuando no podemos hacerlo, lo segundo mejor es verlo como la estrella que profetiza el día, y muestra que la luz eterna está cerca a la mano. Si yo no soy hoy todo lo que deseo ser, sin embargo, veo a Jesús, y eso me asegura que un día seré como Él. Ver a Jesús por fe, es la garantía de contemplarlo en Su gloria y de ser transformado en Su imagen. Si no tengo en esta hora toda la luz y el gozo que podría desear, sé que los tendré, pues tan ciertamente como veo la estrella de la mañana, veré el día. La estrella de la mañana nunca está lejos del sol.

Vamos, alma mía, ¿te ha dado el Señor la estrella de la mañana? ¿Sostienes firmemente esa verdad, esa gracia, esa esperanza y ese amor que el Señor te ha dado? Entonces, en esto, tienes el amanecer de la gloria venidera. Quien te hace vencer al mal y perseverar en justicia, te ha dado en ello la estrella de la mañana.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.

“Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.” Proverbios 27:18

12 de Mayo
“Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.” Proverbios 27:18

a1El que vela por la higuera, recibe higos a cambio de sus preocupaciones, y el que mira por los intereses de un buen señor, recibe honor como recompensa. Verdaderamente el Señor Jesús es el mejor de todos los señores, y es un honor que se le permita a alguien hacer el más nimio acto por Su causa. Servir a ciertos señores es como velar por manzanos silvestres y comer manzanas amargas como salario; pero servir a mi Señor Jesús es cuidar una higuera que produce los más dulces higos. Su servicio es en sí mismo un deleite, la continuación de ese servicio es una promoción, y el éxito en ese servicio es la bendición aquí abajo, y la recompensa por ese servicio es la gloria arriba.

Nuestros más grandes honores serán recogidos en aquel tiempo cuando los higos estén maduros, en el mundo venidero. Los ángeles que son ahora nuestros servidores nos llevarán a casa cuando nuestro día de trabajo hubiere concluido. El cielo donde está Jesús, será nuestra honorable mansión, la eterna bienaventuranza será nuestra honorable porción, y el propio Señor será nuestro honorable compañero. ¿Quién podría imaginar el pleno significado de esta promesa: “el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra”?

Señor, ayúdame a mirar por los intereses de mi Maestro. Haz que deje toda idea de honor para la hora cuando Tú mismo me honrarás. ¡Que Tu Santo Espíritu me convierta en un obrero y un servidor humilde y paciente!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

Spurgeon, C. H. (2008). La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham, WA: Logos Bible Software.