“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.” Oseas 2:19, 20.

22 de Julio

“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.” Oseas 2:19, 20.

a1¡Desposarse con el Señor! ¡Qué honor y qué gozo! Alma mía, ¿es en verdad tuyo Jesús por Su propio desposorio condescendiente? Entonces, fíjate, es para siempre. Él no romperá nunca Su compromiso y mucho menos entablará un juicio de divorcio contra un alma unida a Él en lazos matrimoniales.

Tres veces dice el Señor “te desposaré conmigo”. ¡Qué palabras selecciona para expresar el desposorio! La justicia interviene para legalizar el pacto; nadie puede prohibir las bodas. El juicio sanciona la alianza con su decreto: nadie puede ver necedad o error en la boda.

La misericordia garantiza que esta es una unión de amor, pues sin amor el desposorio es una servidumbre, y no una bendición. Mientras tanto, la misericordia sonríe, e incluso canta; sí, se multiplica a sí misma convirtiéndose en “misericordias”, debido a la gracia abundante de esta santa unión.

La fidelidad es la responsable de los registros e inscribe el desposorio, y el Espíritu Santo dice “Amén” a ello, al tiempo que promete enseñar al corazón desposado todo el conocimiento sagrado necesario para su elevado destino. ¡Qué promesa!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.” Daniel 12:3.

21 de Julio

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.” Daniel 12:3.

a1Aquí hay algo que debe despertarme. Vale la pena vivir para esto. Ser entendido es algo noble en sí mismo: en este lugar se refiere a un entendimiento divino que únicamente el propio Señor puede otorgar. ¡Oh, conocerme a mí mismo, y a mi Dios y a mi Salvador! ¡Que sea enseñado divinamente de tal manera, que pueda llevar a la práctica la verdad celestial y vivir a la luz de ella! ¿Vivo una vida sabia? ¿Estoy buscando lo que debo buscar? ¿Vivo como habría deseado vivir a la hora de mi muerte? Únicamente una sabiduría tal puede garantizarme un resplandor eterno como aquellos cielos iluminados por el sol.

Ser un ganador de almas es un glorioso logro. Tengo necesidad de ser sabio si he llevar a alguien a la justicia; mucho más todavía si he de llevar a muchos. ¡Oh, he de tener el conocimiento de Dios, de los hombres, de la Palabra y de Cristo, que me habilitará para convertir a mis semejantes, y convertir a un gran número de ellos! Quiero entregarme a esto, y no descansar nunca hasta haberlo logrado. Esto será mejor que ganar estrellas en la corte. Esto me convertirá en una estrella, en una estrella resplandeciente, en una estrella que resplandece por siempre y para siempre; sí, más que eso, me hará resplandecer como muchas estrellas. ¡Alma mía, despiértate¡ ¡Señor, vivifícame!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9:28.

20 de Julio

“Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Hebreos 9:28.

a1Esta es nuestra esperanza. Aquel a quien ya hemos mirado en Su venida para cargar una vez con el pecado de muchos, se manifestará otra vez a los hijos de los hombres; esta es una feliz perspectiva en sí misma. Pero esa segunda venida tiene ciertas señales peculiares que la glorifican en grado sumo.

Nuestro Señor habrá terminado el asunto del pecado. Lo ha quitado de tal manera de Su pueblo, y ha soportado tan eficazmente su castigo, que no tendrá nada que ver con el pecado en Su segunda venida. No presentará ninguna ofrenda por el pecado, pues habrá quitado completamente el pecado.

Nuestro Señor completará entonces la salvación de Su pueblo. Ellos serán salvados de manera final y perfecta, y gozarán en todos sentidos de la plenitud de esa salvación. Él no viene para soportar el resultado de nuestras transgresiones, sino para traer el resultado de Su obediencia; no viene para quitar nuestra condenación, sino para perfeccionar nuestra salvación.

Nuestro Señor se aparece así únicamente a aquellos que lo esperan. Él no será visto en este carácter por hombres cuyos ojos están cegados por el ego y el pecado. Para ellos, Él será un terrible Juez, y nada más. Primero hemos de mirarlo a Él, y después mirar en espera de Él; y en ambos casos nuestra mirada será vida.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.” Deuteronomio 33:25.

19 de Julio

“Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.” Deuteronomio 33:25.

“Hierro y bronce serán tus zapatos, y como tus días serán tus fuerzas.” (Versión King James).

Aquí hay dos cosas provistas para el peregrino: zapatos y fuerzas.

a1En cuanto a los zapatos: son muy útiles para viajar en caminos ásperos y para hollar a los mortales enemigos. No iremos descalzos; esto no sería recomendable para príncipes de sangre real. Nuestros zapatos no serán en absoluto del tipo común, pues tendrán suelas de metal durable, que no se desgastarán incluso si el camino es largo y difícil. Tendremos protección que será proporcional a las necesidades del camino y de la batalla. Por tanto, prosigamos nuestra marcha valerosamente, no temiendo ningún daño aunque pisemos serpientes, o pongamos nuestro pie sobre el propio dragón.

En cuanto a las fuerzas: nuestras fuerzas estarán presentes en tanto que nuestros días se prolonguen, y serán proporcionales a la presión y a la carga de esos días. Las palabras son pocas, “y como tus días serán tus fuerzas”, pero el significado es pleno. En este día podemos esperar tribulación y trabajos que requieran energía, pero de manera confiable podemos esperar una fuerza equivalente. Esta palabra dada a Aser, nos es dada también a nosotros, si tenemos la fe para apropiarnos de ella. Actuemos de conformidad al santo valor que debe ser generado por esa promesa en el corazón del creyente.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” Oseas 2:14.

18 de Julio

“Yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” Oseas 2:14.

a1La bondad de Dios nos ve atraídos por el pecado, y resuelve probar en nosotros las más poderosas atracciones del amor. ¿No recordamos esa primera vez cuando el Amante de nuestras almas nos embelesó y nos encantó apartándonos de las fascinaciones del mundo? Él hará esto una y otra vez, cuando nos vea con probabilidad de ser atrapados por el mal.

Él promete apartarnos, pues allí puede tratar mejor con nosotros, y este lugar apartado no ha de ser un Paraíso, sino un desierto, pues en un lugar así no habrá nada que distraiga nuestra atención de nuestro Dios. En los desiertos de la aflicción, la presencia del Señor se vuelve todo para nosotros, y valoramos Su compañía por encima de todo valor que le asignábamos cuando nos sentábamos bajo nuestra propia vid e higuera en sociedad con nuestros semejantes. La soledad y la aflicción traen más cosas para ellos mismos y para su Padre celestial que cualquier otra cosa.

Cuando somos atraídos y apartados de esta manera, el Señor tiene cosas preciosas que decirnos para nuestro consuelo. Él “habla a nuestros corazones”, tal como está expresado en el original. ¡Oh, que en este momento pudiéramos tener esta promesa aplicada a nuestra experiencia! ¡Atraídos por el amor, separados por la tribulación, y consolados por el Espíritu de la verdad, que podamos conocer al Señor y cantar de gozo!

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.” Daniel 11:32

17 de Julio

“Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.” Daniel 11:32

a1Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” Quienes se alistan bajo su estandarte tendrán un comandante que los entrenará para el conflicto, y les infundirá tanto vigor como valor. Los tiempos de los que escribió Daniel eran de los peores, y entonces fue prometido que el pueblo de Dios saldría con sus mejores colores: que serían fuertes e intrépidos para confrontar al poderoso adversario.

Oh, que pudiéramos conocer a nuestro Dios; Su poder, Su fidelidad, Su amor inmutable, y así pudiéramos estar preparados para arriesgarlo todo por Su causa. Él es alguien cuyo carácter genera nuestro entusiasmo, y nos hace dispuestos a vivir y morir por Él. Oh, que pudiéramos conocer a nuestro Dios gracias a una familiar comunión con Él; pues entonces nos volveríamos semejantes a Él, y estaríamos preparados a defender la verdad y la justicia. Quien sale refrescado después de haber contemplado el rostro de Dios nunca tendrá miedo del rostro del hombre. Si moramos con Él, absorberemos el espíritu heroico, y, para nosotros, un mundo de enemigos no será sino una gota en una cubeta. Un incontable escuadrón de hombres, o incluso de demonios, nos parecerá tan pequeño como lo son las naciones ante Dios, y Él sólo las considera como langostas. Oh, ser valiente por la verdad en este día de falsedad.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Y salvaré a la que cojea.” Sofonías 3:19.

16 de Julio

“Y salvaré a la que cojea.” Sofonías 3:19.

a1Hay muchas de estas que cojean, tanto machos como hembras. Puedes encontrarte “a la que cojea” veinte veces en una hora. Van por el camino indicado, y están sumamente ansiosas de correr en él con diligencia, pero son cojas, y su caminar es muy torpe. En el camino celestial hay muchos inválidos. Pudiera ser que digan en sus corazones: ¿qué será de nosotros? El pecado nos atrapará, Satanás nos derribará. ‘Próximo-A-Cojear’ es nuestro nombre y nuestra naturaleza; el Señor no tiene buenos soldados, ni siquiera veloces mensajeros que atiendan Sus mensajes. ¡Bien! ¡Bien!, Él nos salvará y eso no es algo insignificante. Él dice: “Salvaré a la que cojea.” Al salvarnos, Él se glorificará grandemente. Todos se preguntarán: ¿cómo logró esta mujer coja participar en la carrera y ganar la corona? Y entonces toda la alabanza será dada a la gracia todopoderosa.

Señor, aunque cojee en la fe, en la oración, en la alabanza, en el servicio y en la paciencia, ¡sálvame, te lo suplico! Sólo Tú puedes salvar a un lisiado como yo. Señor, no permitas que perezca por estar entre los postreros, sino recoge por Tu gracia a los más lentos de Tus peregrinos: incluso a mí. He aquí que Él ha dicho que así será, y, por tanto, como Jacob, prevaleciendo en oración, sigo adelante aunque mi tendón esté contraído.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:4.

15 de Julio

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:4.

a1Por el valle de lágrimas llegamos a Sion. Uno habría pensado que llorar y ser bendecido estaban en oposición, pero el infinitamente sabio Salvador los junta en esta bienaventuranza, y lo que Él juntó, no lo separe el hombre. Llorar por el pecado—por nuestros propios pecados, y los pecados de otros—es el sello del Señor estampado en Sus fieles. Cuando el Espíritu de gracia es derramado sobre la casa de David, o sobre cualquier otra casa, entonces los de la casa llorarán. Por el llanto santo recibimos las mejores bendiciones, de la misma manera que los productos más exóticos nos llegan por la vía marítima. No solamente será bendecido en algún día futuro el que llora, sino que Cristo lo declara bendecido incluso ahora.

El Espíritu Santo consolará en verdad aquellos corazones que lloran por el pecado. Serán consolados por la aplicación de la sangre de Jesús, y por el poder limpiador del Espíritu Santo. Serán consolados en cuanto al abundante pecado de su ciudad y de su época, por la seguridad de que Dios se glorificará a Sí mismo, sin importar cuánto se rebelen los hombres en Su contra. Serán consolados por la expectación de que serán liberados enteramente del pecado en breve, y pronto serán llevados a morar para siempre en la gloriosa presencia de su Señor.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.” Salmo 55:22.

14 de Julio

“Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.” Salmo 55:22.

a1Como es una carga pesada, échala sobre la Omnipotencia. Ahora es tu carga, y te aplasta; pero cuando el Señor la tome, se convertirá en nada. Si todavía eres llamado a sostenerla, “él te sustentará.” Estará sobre ti, y no estará sobre ti. Serás sostenido de tal manera que la carga será una bendición. Pídele al Señor que intervenga y estarás muy erguido bajo ese peso que en sí mismo te doblegaría.

Nuestro principal temor es que nuestra prueba nos desvíe del sendero del deber; pero el Señor no tolerará eso nunca. Si somos justos delante de Él, Él no permitirá que nuestra aflicción nos mueva de nuestra posición. En Jesús, Él nos acepta como justos, y en Jesús, nos mantendrá así.

Y, ¿qué pasa con el momento presente? ¿Estás enfrentando solo la prueba de este día? ¿Tus pobres hombros han de ser lesionados por la carga opresiva? No seas tan insensato. Cuéntale al Señor todo acerca de tu dolor, y abandónalo todo en Él. No arrojes tu carga al suelo, para volver a cargarla; échala sobre el Señor, y déjala allí. Entonces caminarás en libertad como un creyente gozoso que ha sido librado de la carga, y cantarás las alabanzas de tu grandioso Cargador.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

“Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.” Jeremías 39:18.

13 de Julio

“Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.” Jeremías 39:18.

a1Contemplen el poder protector de la confianza en Dios. Los grandes hombres de Jerusalén cayeron por la espada, pero el pobre Ebed-melec estuvo seguro, pues su confianza estaba puesta en Jehová. ¿En quién más podría confiar el hombre, sino en su Hacedor? Somos necios cuando preferimos la criatura al Creador. ¡Oh, que en todas las cosas pudiéramos vivir por fe; entonces seríamos librados en todo tiempo de peligro! Nadie confió jamás en el Señor en vano, y nadie lo hará.

El Señor dice: “Ciertamente te libraré.” Observen el divino “ciertamente”. Por incierto que sea todo lo demás, el cuidado que Dios tiene de los creyentes es seguro. El propio Dios es el guardián de los agraciados. Bajo Su ala sagrada hay seguridad, aun cuando abunde toda clase de peligros. ¿Podemos nosotros aceptar esta promesa como segura? Entonces en nuestra emergencia presente descubriremos que permanece firme. Esperamos ser librados porque tenemos amigos, o porque somos prudentes, o porque podemos ver signos esperanzadores; pero ninguna de estas cosas es ni la mitad de buena como la simple expresión “porque tuviste confianza en mí” de Dios. Querido lector, prueba este camino, y, cuando lo pruebes, te mantendrás en él toda tu vida. Es tan dulce como seguro.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román