Haz el bien sin mirar a quien

Diciembre 16

Haz el bien sin mirar a quien

Lectura bíblica: Gálatas 6:7–10

No nos cansemos, pues, de hacer el bien. Gálatas 6:9

a1Yoli, de 10 años, sale corriendo para la casa de al lado cuando empiezan los relámpagos y truenos. Sabe que la ancianita que vive sola le tiene pavor a las tormentas eléctricas. Por eso, va para acompañarla y distraerla hasta que pasa el temporal. No lo hace porque su mamá le haya dicho que lo haga sino porque nota que eso ayuda a la ancianita.

Miguel, de 12 años, es tutor de lectura de chicos de segundo grado. Es un requisito escolar, pero para él es mucho más. Ha visto cómo dos de sus chicos han mejorado en la lectura. De pronto, ¡leen y entienden lo que leen!

¿Estás buscando una manera excelente de compartir a Cristo con el mundo? Hay una manera sencilla de empezar que probablemente no te hará tener un ataque de nervios: Haz el bien sin mirar a quien.

A lo largo de la Biblia encontramos enseñanzas acerca de hacerle a otros lo que es correcto y bueno:

• “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo para el bien, con miras a la edificación” (Romanos 15:2).
• “Mientras tengamos oportunidad , hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10).
• “No os canséis de hacer el bien” (2 Tesalonicenses 3:13).
• “No nos cansemos, pues, de hacer el bien” (Gálatas 6:9).

Cuando hacemos algo bueno por otra persona, le damos la oportunidad de ver al Salvador en nosotros.

El hecho de que estamos trabajando para otra persona no significa que podemos hacerlo a medias. Los demás ven a Dios obrando a través de nosotros cuando hacemos lo bueno. Ellos también ven a Dios en nosotros cuando aprovechamos cada situación como una oportunidad de dar lo mejor de nosotros mismos. Por ejemplo, Pablo desafió a los creyentes de Galacia de esta manera: “Así que, examine cada uno su obra, y entonces tendrá motivo de orgullo sólo en sí mismo y no en otro” (Gálatas 6:4). Dar lo mejor de ti para beneficiar a otros causa que ya no se enfoquen tanto en ti sino en que vean a Dios en tus acciones.

Y esta es una verdad de la que puedes depender: Cuando usas tus dones, talentos y habilidades con el poder del Espíritu Santo, no importa cómo reaccionan los demás en el momento. ¡Dios aprovechará al máximo tu esforzado trabajo y tu obra realizada de corazón para que acudan a él!

PARA DIALOGAR
¿Cómo puedes testificar de tu fe por medio de ayudar a tu prójimo?

PARA ORAR
Señor, abre nuestros ojos a las oportunidades a nuestro alrededor para hacer algún bien a otros.

PARA HACER
Como familia, tracen un plan para realizar hoy una buen acción en favor de alguno que no conoce a Jesús.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¡Excusas!

Diciembre 15

¡Excusas!

Lectura bíblica: Mateo 5:13–16

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres. Mateo 5:16

a1¿¿¿Qué??? ¿Contarle a otros acerca de Jesús? piensas. ¿No tengo que ser un pastor o un misionero para poder hablar de Jesús? Quiero decir, necesito conocer mejor la Biblia. Y además, tengo que ser muuucho más maduro. Nadie escucha a un chico pequeño como yo. Y el problema más grande es éste: Hago un montón de cosas mal. Tengo que mejorar mucho antes de poder hablar acerca de Cristo. Sin ir más lejos, mi hermano me dijo algo que no me gustó y le di un puñetazo.

El temor de que no–soy–bastante–bueno quizá no sea la única actitud equivocada que te impide hablar acerca de Jesús. Algunos tienen el temor de me–van–a–rechazar. Esperan reacciones feas si hablan de Cristo, así que se quedan con la boca cerrada. Otros tienen el temor de yo–no–puedo–hacer–esto. Piensan que se les va a paralizar la lengua si mencionan a Jesús, así que ellos mismos se la paralizan.

Sabes que el concepto que tienes de ti mismo es crucial en tu relación con Dios. Pero saber que eres digno de ser amado, valioso y capaz tiene que ver también con estar seguro de que puedes ser parte de la obra emocionante de Dios en el mundo.

Si te crees que no eres “bastante bueno” para testificar de Cristo, piensa en cuánto te ama Dios. Cuanto más te veas a ti mismo como te ve Dios —aceptado, perdonado, creado a su imagen— menos dejarás que tus imperfecciones sean una barrera para compartir lo que sabes acerca de Jesús. Si Dios te tiene que esperar hasta que seas completamente maduro antes de enviarte a testificar del evangelio, ¡tendría que esperar hasta que estés en el cielo!

Si le tienes miedo a las reacciones negativas que pudieras recibir al testificar, piensa en lo que vales para Dios. Preocuparte demasiado de lo que otros piensan de ti puede significar que tienes un concepto bajo del verdadero valor que Dios te adjudica. ¿A qué le tienes miedo? Aun cuando todos se nieguen a escucharte, ¡sigues siendo de valor para el Rey del universo!

Si te preocupas de que podrías decir algo equivocado cuando testificas, confía que Dios te dará la capacidad que necesitas. Si tienes miedo de hacerte lío cuando hablas, le estás diciendo a Dios: “Tú sí que hiciste mal las cosas cuando me creaste, porque no sirvo para esto”.

Testificar no empieza con lo que dices o lo bien que lo dices. Empieza con saber quién eres en Cristo. Eres el hijo amado de Dios, único y útil para él tal como eres.

PARA DIALOGAR
¿Algún temor como los mencionados te impide hablar de Cristo? ¿Hay algo en la manera en que te ves a ti mismo que necesitas que Dios arregle?

PARA ORAR
Señor, queremos compartir nuestra fe de la mejor manera posible, y te dejaremos los resultados a ti.

PARA HACER
Si siempre te ha dado miedo compartir tu fe, habla con un cristiano maduro acerca de cómo puedes vencer tus temores.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Llenar el tren al cielo

Diciembre 14

Llenar el tren al cielo

Lectura bíblica: 2 Pedro 3:9–16

El Señor… no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9

a1Cuando Marisa oye que Dios quiere que tenga una autoimagen sana, quiere escaparse.

—No estoy interesada en oír qué especial cree Dios que soy —protesta—. No quiero verme de esa manera. La gente que se centra en sí misma es muy egoísta. No veo cómo pensar en mí misma me ayuda a glorificar a Dios y mostrarle al mundo lo grande que es él.

Tema para comentar: ¿Tiene o no tiene razón Marisa? El hecho de que Dios cree que eres especial ¿te convierte en un mocoso malcriado?
No coincido con Marisa. Dios quiere que te veas como te ve él: digno de ser amado, valioso y capaz.

Pero, ¿por qué le interesa a Dios que te veas de esa manera? ¿Es simplemente para que te sientas cómodo y calentito? ¿Es posible que quiera alimentar tu lado egoísta? No, no y no. Dios quiere que te convenzas completamente de que eres digno de ser amado, valioso y capaz porque tiene una razón tremenda para querer arreglar tu autoimagen defectuosa. Tiene una obra para encargarte.

Quizá no te das cuenta de que eres el regalo de Dios al mundo. No crees que Dios nos puso aquí meramente para que ocupemos espacio, ¿verdad? Podría habernos llevado directamente al cielo el momento cuando confiamos en Cristo. El hecho de que nos deja en la Tierra después de que le pertenecemos prueba que tenemos una razón para estar aquí.

Entonces, ¿qué propósito tienes en la vida? Me gusta como contestó esta pregunta un chico. “Mi propósito en la vida”, dijo con ojos centellantes, “es irme al cielo y llevarme a todas las personas posibles”.

Espero que sientas el mismo anhelo ferviente de ser parte del maravilloso plan de Dios de rescatar al mundo. Cuando estás seguro de que Dios creó a todos los seres humanos a su imagen y que envió a Cristo para morir por todos, quieres compartir su amor con tus prójimos. Y cuando sabes que tú también eres digno de ser amado, valioso y capaz, das tu tiempo para ayudar en la obra de Dios con un corazón repleto del amor de Jesús.

Quizá pienses: “Si la única la razón por la cual estoy aquí es guiar a otros a Jesús, entonces soy un fracaso total. Casi nadie, no, mejor dicho, nadie ha aceptado a Cristo gracias a mí”. Eso puede ser cierto. Pero es muy posible que también sea cierto que a medida que te vas desarrollando, ¡un montón de personas se irán acercando a Cristo por quien eres en Cristo y por cuánto los amas!

PARA DIALOGAR
Dilo en tus propias palabras: ¿Cómo es que tener una autoimagen sana no te convierte en una persona egoísta? ¿De qué manera es de ayuda amar a otros?

PARA ORAR
Señor, queremos extender nuestra mano y contarle al mundo de tu amor.

PARA HACER
Ya que Dios te ha encargado esta importante tarea, ¿qué paso valiente vas a dar hoy para hablar acerca de Jesús?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Llena tu copa

Diciembre 13

Llena tu copa

Lectura bíblica: Efesios 5:15–20

Sed llenos del Espíritu. Efesios 5:18

a1El proceso básico para recurrir al poder del Espíritu Santo para tu vida diaria no es tan distinto a llenar una copa con tu refresco favorito. Por si acaso no has pensando en la técnica, tienes que hacer tres cosas indispensables: (1) Asegúrate de que la copa está en el lugar preciso donde vas a echar la bebida, (2) asegúrate de que le sacaste la tapa a la botella y (3) una vez que inclinas la botella y empieza a salir la bebida, tienes que estar listo para tener desbordantes burbujas.

Dios te diseñó para ser lleno del Espíritu Santo y ser guiado por él. Del mismo modo en que debes seguir esos tres pasos para servirte tu refresco, necesitas tres pasos sencillos para aprovechar mejor al Espíritu en tu vida.

1. Colócate en el lugar preciso por medio de confesar tus pecados (ver 1 Juan 1:9). El Espíritu Santo no te puede llenar y guiar cuando prefieres vivir apartado de Dios. Cada vez que te das cuenta de que has desobedecido a Dios, admite que lo que hiciste fue malo. Al arrepentirte le das gracias porque ya tienes su perdón porque Cristo pagó por tus pecados con su muerte en la cruz.

2. Saca la tapa, o sea, cree que Dios te llenará con su Espíritu y te guiará por medio de él. ¿Qué necesitas hacer para ser lleno del Espíritu Santo? Primero, entrega cada aspecto de tu vida a Dios (ver Romanos 12:1, 2). Dile: “Señor, es todo tuyo: mis hobbies, deportes, amigos, estudios y anhelos, son todos tuyos”. Pídele a Dios que sea tu jefe en cada área. Luego pide que el Espíritu Santo te llene. El Espíritu Santo es un regalo gratuito, no tienes más que pedirlo. Cuando le dices a Dios que quieres que te llene, Dios promete contestar (ver 1 Juan 5:14, 15).
3. Mantén vivas las burbujas de su poder por medio de andar en el Espíritu. Llenarse no es algo que sucede una sola vez. El que confíes en Dios para que te llene de su Espíritu no significa que nunca vas a fallar por falta de fe o por tu desobediencia. Cuando fallas, arrepiéntete, confiésalo inmediatamente y vuelve a Dios.

Es más, ¡Dios te vuelve a llenar la copa gratuitamente! Pídele una vez más que te llene, y confía que lo hará. Luego fortalece tu fe orando y estudiando la Palabra de Dios (ver Romanos 10:17). Sí, tienes que estar listo para encarar los conflictos espirituales del mundo, de la carne y de Satanás. Y si respondes a los conflictos recurriendo al Espíritu de Dios que obra en ti y por medio tuyo, saldrás vencedor. Ponte en el lugar preciso. Saca la tapa. Luego, ¡prepárate para que Dios te llene hasta desbordarse!

PARA DIALOGAR
¿Captaste los tres pasos? ¿Cuál paso quiere Dios que tomes para dejar que su Espíritu llene tu vida?

PARA ORAR
Señor, anhelamos que tu Espíritu nos llene. Danos todo lo que necesitamos para andar cerca de ti toda la vida.

PARA HACER
Confecciona un cartel de estos tres pasos para que te llene el Espíritu. ¡Colócalo donde puedas verlo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Recurre a la fuente de poder

Diciembre 12

Recurre a la fuente de poder

Lectura bíblica: Efesios 3:14–19

Por esta razón doblo mis rodillas ante el Padre… a fin de que, conforme a las riquezas de su gloria, os conceda ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior. Efesios 3:14, 16

a1¿Te ves como un discípulo de Cristo? “Yo no”, quizá contestes. “Hace demasiado frío para usar sandalias. El olor a pescado me da nauseas. Y usar una bata todo el día no está de moda por aquí”.

Sepas o no lo sepas, si has decidido seguir a Cristo, ya eres un discípulo, pero de la época moderna. No tiene nada que ver con usar sandalias o una bata. Tiene que ver con dejar que Dios obre en ti y por medio de ti tal como lo ha hecho en sus discípulos y por medio de ellos desde hace 2.000 años.

Hay mucho que aprender acerca de ser un discípulo de Cristo. ¿Cuál es la primera lección? Es descubrir exactamente cómo obra Dios en ti por medio de su Espíritu.

Cuando fuiste salvo, el Espíritu de Dios entró en tu vida (fíjate en Romanos 8:9 y 1 Corintios 3:16). ¿Cómo puede ser ? Puede ser porque el Espíritu Santo es Dios, es omnipresente. Esto significa que está en todas partes al mismo tiempo. Pero que esté en todas partes no es sencillamente como tener un restaurante de McDonald en cada esquina. Dios viene y vive dentro de ti y de todos los demás cristianos alrededor del mundo al mismo tiempo.

Y es por medio del Espíritu Santo viviendo en nosotros que Dios transforma nuestra vida.

• Nos enseña cómo entender la Biblia (ver Juan 14:26).
• Nos da valentía y las palabras que necesitamos para compartir a Cristo con los demás (ver Hechos 1:8).
• Va formando en nosotros las cualidades que nos hacen triunfar en nuestra relación con Dios y nuestro prójimo. Estas cualidades —amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio— son señales tan patentes de la obra del Espíritu que la Biblia las llama “El fruto del Espíritu” (ver Gálatas 5:22, 23).

Entonces, ¿te sentirás distinto cuando estás lleno del Espíritu de Dios? No necesariamente. Ser lleno del Espíritu no se trata tanto de sentimientos como de hechos concretos. Dios te llena porque prometió en su Palabra que lo haría. ¡Ese es un hecho concreto! Los sentimientos van y vienen. Las señales más grandes de que Dios controla tu vida son el poder y el fruto del Espíritu que tienes.

Y puedes estar seguro de esto: A medida que Dios te hace más fuerte por medio de su Espíritu en tu ser interior, tendrás el poder que necesitas para vivir tu fe cristiana en el Espíritu de Dios.

PARA DIALOGAR
¿Qué opinas del hecho de que Dios quiere venir y llenarte de su Espíritu? ¿No te parece maravilloso?

PARA ORAR
Ora hoy pidiendo el poder del Espíritu en tu vida.

PARA HACER
Pregúntale a un creyente maduro de qué manera puede el Espíritu Santo obrar en tu vida cotidiana y en tu fe.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Ir creciendo como Dios quiere

Diciembre 11

Ir creciendo como Dios quiere

Lectura bíblica: 1 Pedro 5:5–7

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que él os exalte al debido tiempo. 1 Pedro 5:6

a1—Creo en Cristo —admite Rogelio—, pero él no tiene mucho que ver con mi vida. Estoy muy ocupado. Estoy en un equipo de fútbol. Mis padres me hacen tocar la trompeta y cantar en el coro en la iglesia. Pero lo que realmente me gusta es hacer piruetas en mi patineta. No es que no quiera leer la Biblia para encontrar cómo Dios puede ser importante en mi vida; es que no tengo tiempo. He notado que Dios nunca parece tan cercano como los demás dicen que está. Pero sé que me quiere, así que cuando tengo un problema grande, oro mucho.

Cada año que pasa, tus padres, maestros y otros adultos en tu vida te van dando más libertad para hacer más cosas. Pero ir creciendo no es una oportunidad para agarrarte tu libertad y salir corriendo. Es una oportunidad para seguir a Dios por tu propia cuenta.

Tema para comentar: Si ir creciendo significa ir teniendo más libertad, ¿por qué querrías ceder tu libertad dejando que el Señor guíe tu vida?
Esta es la razón por la cual seguir a Dios es tan maravilloso.

Por empezar, la vida puede ser un gran problema cuando tú mismo determinas lo que vas a hacer. Cuando eres tú el que controla tu vida, te falta el gozo que deberías tener por ser creyente. El sentido de ansiedad te puede dominar cada vez más. Tienes poca paz porque estás resolviendo tus problemas sin ayuda de nadie. No tienes mucho poder sobre las tentaciones, y es posible que te desanimes más de lo que quieres admitir.

Pero piensa en lo que sucede cuando dejas que Dios te guíe. Dios te da valentía. Ve todo tu presente y todo tu futuro, de manera que te puede mostrar cómo vivir toda tu vida. Caminar sin Dios te hunde, Dios promete levantarte.

El pasaje que leíste presenta el primer paso para dejar que Dios te guíe en la vida. Te humillas ante Dios y dejas que dirija cómo vives, juegas y trabajas. En 1 Pedro 5:5 dice: “revestíos todos de humildad”. Esto es una alusión al esclavo que se pone un delantal antes de comenzar a servir. Nuestra responsabilidad es imitar a nuestro Señor, quien se ciñó con una toalla y sirvió a sus discípulos (ver Juan 13:4–17).

¿Cómo te “revistes de humildad”? Reconociendo que necesitas el poder de Dios en cada detalle de tu vida. Reconoces que necesitas la inteligencia de Dios. Reconoces que necesitas el amor de Dios. Te haces tiempo para Dios y sus propósitos, ¡y admites que necesitas toda la ayuda que te puede dar!

PARA DIALOGAR
¿Qué tal tu relación con Dios? ¿Cuál es el próximo paso que puedes tomar para acercarte más a él?

PARA ORAR
Cuéntale a Dios que quieres estar más cerca de él.

PARA HACER
Haz una lista de los pro y los contra de ser creyente. Si tu lista de contras es más larga y más impresionate que tu lista de pros, ¡habla con un creyente maduro sobre las maravillosas bendiciones de seguir a Jesús!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Atrapado en el medio

Diciembre 10

Atrapado en el medio

Lectura bíblica: Romanos 7:18–25

¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! Romanos 7:24, 25

a1Fernando estaba en la sala pegado a la TV. Había oído que su jugador favorito había aceptado a Cristo y allí estaba, dando su testimonio. Luego de años de drogarse después de cada partido y de andar con mujeres en cada ciudad donde jugaba, este jugador había confiado en Jesús como su Salvador personal. Dios lo había liberado de su antigua manera de vivir, y hacía ya un año que era una persona totalmente distinta. Ahora quería contarle a todo el mundo su experiencia.

Cuando escuchas que jugadores desenfrenados, drogadictos y presos en las cárceles aceptan a Jesús como su Salvador es probable que te parezca que tu propia experiencia de salvación es demasiado aburrida y no le interesa a nadie. Al final de cuentas, no tienes el pasado morboso de un jugador de fútbol desviado. No fuiste un mafioso que le rompió el pulgar a cientos de personas.

En realidad, no tener un testimonio personal morboso es maravilloso. Y tienes una maravillosa historia para contar. Te diré por qué.
Hay algo que quizá no sepas: Antes de confiar en Cristo, eras un esclavo. Así es. No eras un campeón de fútbol cuya vida de pecado hacía los titulares del periódico. No obstante, el pecado te tenía prisionero. Querías hablar con amabilidad, pero vomitabas maldad. Sabías que debías amar, pero demostrabas odio. No podías hacer el bien, porque la maldad te tenía atado.

Eso es lo quiere decir la Biblia cuando afirma que eras la víctima indefensa de tu “naturaleza pecaminosa”. El apóstol Pablo lo describe sí: “Pero yo soy carnal, vendido a la sujeción del pecado… Aunque quiero hacer el bien, el mal está presente en mí” (Romanos 7:14, 21).

Y aquí va otra cosa de ti que es igualmente cierta: Cuando confiaste en Cristo, fuiste liberado de la esclavitud. Cuando acudiste a Jesús, Dios empezó el proceso de transformarte. Es probable que no tuviste que renunciar a la cocaína. Pero, ¿has dejado de darle empujones a tu hermana? Es probable que no le tirabas piedras a los árbitros. ¿Pero has visto alguna mejora en tu uso de malas palabras?

Cuando conoces a Jesús, el pecado ha perdido su poder sobre ti. Como dijo Pablo: “ Vosotros no vivís según la carne” (Romanos 8:9).
Ser libre del pecado no significa que harás el bien automáticamente sino que ahora puedes hacer lo bueno. Puedes obedecer a Dios con gusto. ¡Eso es emocionante! Y eso es algo que puedes contarle a otros.

PARA DIALOGAR
¿Qué le dirías a alguien que te pregunta los pro y los contra de ser creyente?

PARA ORAR
Señor, gracias por acercarnos a ti. Y ayúdanos a contar con entusiasmo la experiencia de cómo nos liberaste.

PARA HACER
¡Explica a un amigo no creyente cómo es tu vida porque Jesús te ha puesto en libertad!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cómo hacer lo bueno

Diciembre 9

Cómo hacer lo bueno

Lectura bíblica: Deuteronomio 10:12, 13

¿Qué pide Jehovah tu Dios de ti?… que guardes los mandamientos de Jehovah y sus estatutos que yo te prescribo hoy, para tu bien. Deuteronomio 10:12, 13

a1—Acérquense, señoras y señores, y vean este magnífico frasco de píldoras. Sólo una por día y sabrán ustedes automática y exactamente la diferencia entre lo bueno y lo malo. Así es: una píldora por día y nunca volverán a tomar una decisión desacertada. ¿Quién será el primero en pagar 100 pesos para llevarse un frasco de estas píldoras milagrosas?

¿Nos sería difícil desprendernos de 100 pesos para asegurarnos de que tomaríamos las decisiones correctas en cada opción que la vida nos depara? No lo creo. Cada vez que no sabes si algo es bueno o malo, te tomas una píldora y listo.

En fin, no existe una píldora milagrosa como esa. Pero hay algunas preguntas que te puedes hacer que te ayudarán a tomar las decisiones acertadas:
La prueba personal: ¿Hacer esto me acercará más a Jesús?
La prueba práctica: ¿Hacer esto dará buenos resultados?
La prueba social: ¿Hacer esto ayudará a otros a parecerse más a Jesús?
La prueba universal: ¿Cómo sería el mundo si todos hicieran esto?
La prueba bíblica: ¿Lo cataloga la Biblia claramente como algo malo?
La prueba de la mayordomía: ¿Es un desperdicio de los talentos que Dios me dio?
La prueba misionera: ¿Hacer esto ayudará a que otros vean a Cristo en mí?
La prueba del carácter: ¿Hacer esto va a fortalecer mi carácter?
La prueba de la publicidad: ¿Me gustaría que mis amigos supieran que hice esto?
La prueba del sentido común: ¿Tiene sentido hacer esto?
La prueba familiar: ¿Hará quedar mal a mi familia?

Dios te puso aquí en el planeta Tierra y te soltó para que vivieras la vida en su más alto nivel. Por eso es que prohibió ciertas cosas. Sabe que no todo es bueno para ti. Sabe que hay aspectos de tu vida en que fallas y te perjudicas, y no le gusta la idea de tener que juntar los pedacitos cuando destrozaste tu vida.

Por eso, cuando tengas que tomar decisiones deja que Dios te guíe ayudándote a escoger lo que es correcto. No es que él no quiera que te diviertas. Dios quiere que te diviertas muchísimo, pero no que tengas que lamentarte ni siquiera un poquito. ¡Los límites que establece para tu vida son para protegerte!

PARA DIALOGAR
¿Crees que Dios se está ocupando de lo que es bueno para ti? ¿Qué evidencias ves?

PARA ORAR
Dale gracias a Dios por su plan para protegerte del mal y darte lo mejor.

PARA HACER
¿Estás dudando si alguna actividad es buena o es mala? ¡Aplícale estas pruebas!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Bajo control o fuera de control?

Diciembre 8

¿Bajo control o fuera de control?

Lectura bíblica: Proverbios 23:29–35

Y no os embriaguéis con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sed llenos del Espíritu. Efesios 5:18

a1Aunque Darío quiere a los amigos que ha tenido desde chico, éstos no lo han tratado muy bien últimamente. Para cuando llegaron a la secundaria, todos empezaron a probar las bebidas alcohólicas. Y ahora lo único que hacen es decirle cosas como:

• ¿Por qué no te vienes con nosotros a tomar unas copas?”.
• “Pareces un nene de mamá”.
• “Vamos, chico, no tiene nada de malo tomar una cervecita. En una de esas te gusta”.

Quizá en este momento ni siquiera conozcas a ningún chico que toma. Pero cuando te toque que te presionen para que lo hagas, ¿qué piensas decir para que te dejen tranquilo?
Puedes decirles que no es el temor sino tu cerebro lo que te impide tomar.
Proverbios 22:3 dice: “El prudente ve el mal y se esconde, pero los ingenuos pasan y reciben el daño”.
¿Sabes las consecuencias que sufren los que toman? Según recientes estadísticas norteamericanas:

• El alcoholismo causa problemas de salud en uno de cada 13 adultos.
• El alcoholismo afecta a más de 10 millones de personas, cuesta 15 billones de dólares y es la causa de más de 100.000 muertes anualmente.
• El alcohol es responsable de más del 50 por ciento de las muertes vehiculares e incendios, y más del 30 por ciento de los homicidios y suicidios.
• El alcohol contribuye a la muerte en algunos tipos de cáncer y en muchas otras enfermedades.

Y existen otros efectos negativos. Físicamente, el alcohol afecta el hígado, el corazón y la memoria. Emocionalmente, puede causar ansiedad y vergüenza por una conducta estúpida y por causar reyertas familiares. Espiritualmente, destruye tu libertad al limitar tu habilidad de tomar decisiones correctas.

Podría ser que llegue el día cuando tus amigos te digan que serías mucho más divertido si tomaras. Pero si realmente quieres mejorar tu personalidad, te conviene en cambio probar Efesios 5:18. Si te llenas del poder del Espíritu Santo tu comportamiento será distinto. No puedes predecir lo que te hará el alcohol. En cambio, puedes estar seguro de que el Espíritu Santo te hará comportarte —simplemente— como Jesús.

PARA DIALOGAR
¿Cómo vas a reaccionar cuando alguien se burle de ti porque no tomas?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a buscar nuestras diversiones y nuestro sentido de realización en los lugares apropiados. Ayúdanos a recordar los peligros del alcohol cuando alguien lo presenta como algo divertido.

PARA HACER
¿Cuál es el plan de tu familia para encarar las presiones del abuso del alcohol, presiones que pueden empezar en la escuela primaria?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Cuando lo malo no recibe castigo

Diciembre 7

Cuando lo malo no recibe castigo

Lectura bíblica: Salmo 73:1–11

Por poco se deslizaron mis pies; casi resbalaron mis pasos, porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impíos. Salmo 73:2, 3

a1No sólo era Tulia la chica más ladina del sexto grado, era también la más grande, unos 20 centímetros más alta que los demás en su curso. Todos saben que hostiga a los chicos en el recreo. Pero le tienen demasiado miedo como para decir nada. Saben que el último compañero que “sopló” terminó todo golpeado al pie de la escalera.

Actividad: Túrnense en llenar lo espacios en blanco de esta frase: “Yo [tu nombre], veo que [el nombre de otro] se sale siempre con la suya cuando [algo malo que hace], y nunca pasa nada”.

El Salmo 73 explica sólo en términos generales lo que estaba molestando a Asaf cuando escribió este triste salmo. Pero resulta claro que él y muchos otros ven que unos señores malos están haciendo cosas monstruosas sin recibir ningún castigo. La primera parte del salmo podría resumirse en una pregunta: “¿No se da cuenta Dios de lo que está pasando?” o “¡Despiértate, Dios! ¿Dónde estás?”.

Si alguna vez has visto a alguien que se sale con la suya haciendo algo malo, puedes adivinar cómo se habrá sentido Asaf. Inmediatamente después de los versículos que leíste, se preguntó: “¡Ciertamente en vano he mantenido puro mi corazón y he lavado mis manos en inocencia! Pues he sido azotado todo el día, empezando mi castigo por las mañanas” (Salmo 73:13, 14).

Asaf razonaba que él vivía una vida derecha y que no recibía ninguna recompensa por ello. Pero entonces Dios lo rescata de sus pensamientos haciendo dos cosas importantes:
Dios ayudó a Asaf a comprender dónde van a parar los que obran mal. Los que obran mal no lo harán eternamente: “Ciertamente los has puesto en deslizaderos, y los harás caer en la decepción. ¡Cómo han sido desolados de repente! Se acabaron; fueron consumidos por el terror ” (Salmo 73:18, 19).

Dios tenía a Asaf en sus manos. Cuando Asaf reconoció el poder y la protección admirables de Dios, dijo: “Me tomaste de la mano derecha… Pero la roca de mi corazón y mi porción es Dios, para siempre… En el Señor Jehovah he puesto mi refugio para contar todas tus obras ” (Salmo 73:23, 26, 28).

Estos son puntos que se repiten a lo largo de la Biblia. La próxima vez que veas que alguien hace algo malo y no es castigado, apóyate en esta promesa del Nuevo Testamento: “Entonces el Señor sabe rescatar de la prueba a los piadosos y guardar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (2 Pedro 2:9).
¿Qué te parece esto?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a saber cómo podemos frenar el mal. Ayúdanos a saber que estás con nosotros aunque nos sintamos impotentes para hacer nada.

PARA ORAR
Señor, gracias por aceptarnos siempre. Ayúdanos a estar cada vez más y más seguros de tu profundo amor por nosotros.

PARA HACER
¡Lee todo el Salmo 73 para ver más palabras maravillosas de Dios sobre el tema!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.