El Matrimonio

Seré Honesto

El Matrimonio

Paul Washer

El Ministerio Principal
Maridos, amen a sus mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio El mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, – Efesios 5:25-26

Paul David Washer (Estados Unidos11 de septiembre de 1961) es un misioneroevangelicoescritor, fundador y director de la Sociedad Misionera Heartcry que apoya el trabajo misionero con los nativos sudamericanos, también es predicador itinerante de la Convención Bautista del Sur.1​ Aparte de sus viajes y predicas, Paul es profesor invitado en varios seminarios, en particular en el Seminario de Master (The Master’s Seminary).

¿PASARÍAN LAS PREDICCIONES DE NOSTRADAMUS LAS PRUEBAS DE UN VERDADERO PROFETA?

Autor: Norman Geisler

¿PASARÍAN LAS PREDICCIONES DE NOSTRADAMUS LAS PRUEBAS DE UN VERDADERO PROFETA?

a1Sus vaticinios distan mucho de ser sobrenaturales. Son generales, vagos y es fácil encontrarles una explicación puramente natural.

Profecías falsas. Una de las señales claras de los falsos profetas es que sus profecías son falsas «¿Cuáles son las pruebas para identificar a un falso profeta?» Si sus profecías se toman literalmente, muchas son falsas. Si no se toman literalmente, entonces pueden significar muchas cosas y se adaptan a diferentes «cumplimientos». Como lo expresó el experto en apologética, John Ankerberg: «Es innegable que Nostradamus realizó numerosas profecías falsas».

Predicciones vagas. La gran mayoría de sus vaticinios son tan ambiguos y vagos que se prestan a cualquier tipo de cumplimiento. Consideremos el siguiente: «La guadaña junto al lago, en conjunción con Sagitario en el punto más alto de su ascendente (enfermedades, hambrunas y muerte por militares), el siglo o la era se aproximan a su renovación» (Siglo I, verso 6). Las posibles interpretaciones son interminables. La predicción puede entenderse de tantas maneras y con un espectro tan amplio de posibilidades que, sin duda, sucederá algo en el futuro que pueda adaptarse a la predicción para que esta, en retrospectiva, pareciera como sobrenatural.

Predicciones entendidas solo después de que sucedió el hecho. El mismo Nostradamus reconoció que sus predicciones se redactaron de manera tal que «de ningún modo se pudieran entender hasta que fueran interpretadas después de los acontecimientos y a raíz de éstos». Pero no hay nada milagroso ni sobrenatural en leer el cumplimiento de una profecía cuyo significado nunca se entendió claramente hasta tanto supuestamente se haya cumplido. No se ha probado la autenticidad de ninguna predicción de Nostradamus, lo que indica claramente que se trataba de un falso profeta o que no tenía ninguna intención de estar, efectivamente, haciendo predicciones.

Fuentes confesadamente ocultas y demoníacas. Nostradamus admitió su inspiración demoníaca cuando escribió: «La décima de las calendas de abril provocada por personas malvadas; la luz se extinguió, la asamblea diabólica buscaba los huesos del diablo (damant es demonio) según Psellos». Andre Lamont, autor de Nostradamus Sees All [Nostradamus ve todo], comentó lo siguiente: «La utilización de demonios o ángeles negros estaba recomendada en los antiguos escritos sobre magia. Consideraban que estos tenían mucho conocimiento de asuntos temporales y que, una vez controlados, podrían aportar mucha información al operador». Luego agregó: «Nostradamus no podría haber evitado dicha tentación».

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Una salida

Noviembre 30

Una salida

Lectura bíblica: 1 Corintios 10:12, 13

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no os dejará ser tentados más de los que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida para que la podáis resistir. 1 Corintios 10:13

a1Rebeca es una bocasucia. Es fácil ver que heredó esa mala costumbre de su papá, quien se ganaría una medalla de oro por la malas palabras si éstas fueran un deporte en las Olimpíadas. Una amiga le dijo a Rebeca que cuando se sintiera tentada a decir malas palabras, debía orar sobre el asunto.
—Aconsejarme que ore acerca de no decir una mala palabra es como aconsejarme que no piense en un elefante violeta —se quejó Rebeca—. Pienso todavía más en ella. Orar acerca de la cosa mala que quiero hacer no me ayuda.

Rebeca tiene razón. La presión de volver a una mala costumbre es fuerte. Seguro que sientes presiones a tu alrededor empujándote a hacer cualquier cosa excepto lo que Dios quiere.

Memorizar versículos de la Biblia transforma tu mente. Cuando oras recurres al poder de Dios. Pero también necesitas algunas estrategias específicas para manejar las tentaciones. Prueba estos “caminos de salida” del pecado:
Decídete con anterioridad a hacer lo bueno. No esperes hasta que aparezca la presión para decidirte entre lo bueno y lo malo. En el momento que eres tentado, hacer lo malo siempre parece lo mejor. (¡Eso es lo que lo convierte en una tentación!).

Evita situaciones malas. Si estás manejando un auto, es peligroso virar hacia una salida en el último segundo. De la misma manera, es peligroso ponerte en una situación en que enseguida te puedes meter en líos. Si ves que viene la tentación, vete enseguida a un lugar donde estés a salvo.

Escoge amigos que te lleven en una buena dirección. Anda con los que creen lo mismo que tú. Involúcrate en grupos que apoyan tus decisiones acertadas.
Busca la sabiduría de terceros. La Biblia dice que puedes adquirir mucha sabiduría por las experiencias ajenas. Hablar con tus padres, pastores o líderes juveniles puede ayudarte a tomar buenas decisiones.

Rompe tus relaciones dañinas. Si estás siendo presionado o cediendo a la presión de alguien, apartarte de esa relación o terminarla alivia la presión.
A correr. Sé honesto en cuanto a tu debilidad. Si crees que no puedes manejar una situación, emprende una retirada rápida y estratégica.

Ora. Ya que lo estás haciendo, no te olvides de orar. Pídele a Dios que te ayude, porque ninguna de estas otras estrategias dará resultado a menos que sepas que realmente necesitas el poder de Dios. Sea la oración tu primer paso para evitar las tentaciones, y úsala a cada paso del camino.

PARA DIALOGAR
¿Qué presiones sientes en este momento para hacer algo malo? ¿De qué manera puedes usar estas estrategias para hacer lo bueno?

PARA ORAR
Dedica tiempo a hablar con Dios acerca de las presiones que sientes.

PARA HACER
Piensa en una tentación que sientes con frecuencia. Apunta tres caminos de salida que puedes usar para evitar lo malo. ¡Coloca tus apuntes donde puedas verlos!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿NO SON SOBRENATURALES LAS PREDICCIONES DE NOSTRADAMUS?

Autor: Norman Geisler

¿NO SON SOBRENATURALES LAS PREDICCIONES DE NOSTRADAMUS?

a1

No. La alta reputación de las «predicciones» de Nostradamus no tienen asidero.

Consideremos una de las más famosas:

El supuesto terremoto de California. Predijo, supuestamente, un gran terremoto que sucedería el 10 de mayo de 1981 en California, una predicción de la que se tuvo noticia el 6 de mayo de 1981 en el periódico USA Today. Sin embargo, no sucedió tal terremoto. De hecho, no mencionó ningún país ni ciudad ni año. Solo se refirió a una «tierra estruendosa» en una «nueva ciudad» y a un «terremoto muy fuerte» el 10 de mayo.

Si tomamos en consideración los miles de terremotos que tienen lugar todo el tiempo, evidentemente un suceso de estas características tan generales habría de suceder en algún lugar en un momento u otro.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Menú 40. Los críticos igleburger: Yo

Menú 40. Los críticos igleburger: Yo

a1¿Y quién soy yo para decir esto? ¿Acaso tengo derecho a escribir así? ¿Quién soy yo para enseñar a nadie? Yo, que vivo muchas veces una vida de “fast food”, que me mancho demasiadas veces con la grasa del pecado. Con un egoísmo insaciable que busca mi propio bienestar y un orgullo capaz de despreciar a otros con tal de sentirme mejor. Definitivamente no soy el más indicado para enseñar o motivar. Quizás todo lo que he escrito sea para enseñarme en primer lugar a mí mismo. Yo soy el primero que no debo descuidar mi manera de entender el evangelio. Solo soy un músico que, por suerte o por desgracia, ha visto demasiadas ciudades, personas, e iglesias, y su manera de trabajar. Y no puedo quedarme sin hacer nada. No lo sé hacer.

Por eso observo y escribo. Por eso intento servir y cuidar a esta Iglesia de la que soy un miembro más, y de la que dependo. La admiro porque es la novia de mi Señor, y por eso no quiero que nadie la maltrate. Porque quiero ser un buen amigo del esposo, Por eso a veces me inquieto un poco. Sé que dependo de la misericordia de Dios cada mañana para cuidar mi propia vida ¿Estaré haciendo lo correcto con todo lo que he dicho? Solo le pido a mi Señor que esto pueda servir para ayudar a mucha gente.

A mucha Iglesia.

Porque sé que muchos tienen estas inquietudes, las hablamos en la sobremesa.

Y si he cometido algunos errores, perdón, sigo aprendiendo, lo he hecho pensando que era lo mejor. Y quizás el hecho de que aún sea joven te ayude a perdonar mis atrevimientos (joven según el siglo XXI). Le pido al lector lo que Pabio nos aconsejó:

“Examinadlo todo; retened lo bueno”. 1 Tesalonicenses 5:21.

Durante el proceso de escribir la igleburger he aprendido mucho, en primer lugar de mí mismo y mi condición. No me quiero posicionar desde la torre, donde puedo observar a vista de pájaro sin inmutarme. Sé que soy parte del problema, el problema está en mí:

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. Romanos 7:18.

Pero sé que la solución también está en mí y en ti:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Gálatas 2:20.

Gracias Jesús, a Ti dedico este libro, a Ti dedico mi vida, por Ti quiero tener la comida basura por lo que es: Basura.

Y deshacerme de todo peso que me asedia, para seguir corriendo la carrera que tengo por delante.

Acepta esta ofrenda de un joven imperfecto. Te aseguro que me esfuerzo cada día por agradarte más.

Ayúdame Señor Jesús.

“Señor, Tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Juan 21:17.

Amén.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 199–201). Álex Sampedro.

Fuera lo malo, venga lo bueno

Noviembre 29

Fuera lo malo, venga lo bueno

Lectura bíblica: Efesios 4:17–24

Despojaos del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renovaos en el espíritu de vuestra mente. Efesios 4:22, 23

a1Si Marisa tuviera un peso por cada vez que le daban ganas de darle un puñetazo en la nariz a alguien, sería la mujer más rica del mundo. Ante la amenaza de ser expulsada de la escuela, decidió evitar las peleas a puñetazos. Pensaba que limitar sus conflictos a gritos e insultos era una buena meta. Todavía quería ser mala, pero no tan mala como antes.

Tema para comentar: ¿Cuál es la mejor manera de librarte de una mala costumbre?

El juego de química que tienes en el estante de los juguetes te da una pista. ¿Cuál es la mejor manera de sacar a la fuerza el gas de una probeta? Si contestaste: “Echar agua en la probeta”, acertaste. El líquido saca el gas a la fuerza porque ambos no pueden ocupar el mismo espacio.

Existe un principio similar relacionado con las malas costumbres. No te libras de ellas por remplazarlas con costumbres que son menos malas. Reemplazas lo malo con lo bueno. Y la manera de hacerlo es cambiando tu modo de pensar.

Si quieres inyectar buenos pensamientos, puedes hacerlo memorizando textos bíblicos. La Palabra de Dios saca a la fuerza a los pensamientos malsanos llenado el cerebro con los mejores pensamientos.

Empieza por memorizar un versículo bíblico por semana. Aquí van algunos buenos para comenzar: Salmo 51:10; Salmo 119:9, 10; Romanos 12:1, 2; 1 Corintios 10:13; Filipenses 4:8.

Memoriza cada versículo palabra por palabra. Consíguete una versión de la Biblia fácil de entender, luego escribe el versículo en una tarjeta pequeña que puedas guardarte en el bolsillo.

Medita sobre el versículo. Piensa en lo que significa. Piensa todo el día en el versículo.

Aplica el versículo a tu vida. Completa la frase: “Como resultado de este versículo resuelvo…”.

Repásalo. Repasa el versículo nuevo todos los días durante dos meses, después una vez por semana.

La mejor manera de acordarte de los versículos bíblicos es responder de alguna manera a lo que memorizaste. Cuando te sientes tentado a volver a una mala costumbre, saca uno de tus versículos memorizados, repásalo y repítelo hasta que los pensamientos buenos saquen a la fuerza los pensamientos malos.

PARA DIALOGAR
Dilo con tus propias palabras: ¿De qué manera te ayuda la Biblia a librarte de las malas costumbres?

PARA ORAR
Señor, transfórmanos de modo que pensemos como tú por medio de los versículos bíblicos que memorizamos.

PARA HACER
Hazte un plan para llenar tu cerebro con los mejores pensamientos de Dios, lenta pero seguramente.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Menú 39. ¿Qué puedo hacer yo?

Menú 39. ¿Qué puedo hacer yo?

a1Mucho

Puedes decidir que tu vida no sea así. Puedes decidir seguir a Jesús, en contra de lo que la corriente de este mundo te ha enseñado, incluso el mundo “cristiano”. Puedes decidir escuchar su voz y asumir los riesgos necesarios para que tu vida hable de Dios a todos. Puedes ser un hijo de tu Padre. Puedes ser un inconformista de lo que te han enseñado y estudiar las Escrituras por ti mismo, absorber todo lo que puedas de ellas y compartirlo con una comunidad de cristianos que, como tú, tienen hambre y sed de justicia. Leer mucho y estar a los pies de los mejores maestros de todas las épocas del cristianismo, absorber sus experiencias, escuchar sus historias de fe y sus reflexiones, lo tienes al alcance de tu mano. Usa Internet, usa tu “iPod”, usa incluso libros ¡Sí! Libros. Sobretodo los que han pasado la prueba del tiempo.

Puedes buscar a Dios, hablar con Él y preguntarle directamente.

Involúcrate en tu comunidad de fe, sirve, sirve en tu casa, a tu familia, a tus amigos, puedes hacerlo, sirve, enfoca tu vida en amar a Dios y a la gente, regálales tus oídos, tu tiempo, tus fuerzas, tu amor. Ama y sirve. Ora.

Aprenderás mucho más con una hora de servicio práctico que con muchas horas de pura teoría.

Piensa en tu misión y vive para ella. No olvides a aquellos que aún no le conocen. Tenlos siempre muy presente. Jesús lo hacía.

Involúcrate en tu sociedad

Sé diferente pero entre ellos, no te apartes de ellos, solo apártate del mal, Jesús oró por eso:

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Juan 17:15.

Y sobretodo no te apartes de Él. Búscalo en tu intimidad, queda con tus amigos para estar con Él. Queda con tus amigos en el nombre de Jesús.

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18:20.

No esperes resultados inmediatos, no seas “Fast food”, las cosas importantes llevan tiempo. Desarrolla tu paciencia para disfrutar del camino que te separa de hoy hasta lo que Dios tiene para mañana.

Entrega tu vida al Señor, cada día. Y hazlo todo como para Él.

¿Son muchas cosas? Genial, ¿Así que sí hay cosas que puedes hacer? Empieza entonces. Cambia tu corazón de piedra por uno de carne, de buena carne. Pídele ayuda al Señor. Ahora. No hay tiempo que perder.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 195–196). Álex Sampedro.

¿ACASO NO SE HAN CUMPLIDO TAMBIÉN PREDICCIONES REALIZADAS POR PSÍQUICOS, IGUALES A LAS HALLADAS EN LA BIBLIA?

Autor: Norman Geisler

¿ACASO NO SE HAN CUMPLIDO TAMBIÉN PREDICCIONES REALIZADAS POR PSÍQUICOS, IGUALES A LAS HALLADAS EN LA BIBLIA?

a1Hay un salto cuántico entre los pronósticos humanos y falibles y las profecías exentas de error de las Escrituras. En efecto, los falsos profetas quedaban al descubierto cuando proclamaban predicciones que luego no se cumplían (cf. Deuteronomio 18:22). Aquellos cuyas profecías no se realizaban eran apedreados (cf. v. 20), una costumbre que sin duda haría que cualquiera que no tuviera la más absoluta certeza de que su mensaje provenía de Dios lo pensara seriamente antes de profetizar. Entre los cientos de profecías anunciadas, los profetas bíblicos no cometieron ningún error.

En comparación, un estudio realizado entre los principales psíquicos reveló que se equivocaban el noventa y dos por ciento de las veces. Jeanne Dixon, por ejemplo, se equivocó la enorme mayoría de las veces. Hasta Ruth Montgomery, que escribió la biografía de Dixon, reconoce que hizo profecías falsas: «Predijo que la China Comunista arrastraría al mundo a una guerra por Quemoy y Matéu, en octubre de 1958; pensaba que el líder sindical, Walter Reuther, se postularía a la presidencia de los Estados Unidos en 1964». El 19 de octubre de 1968, Dixon aseguró que Jacqueline Kennedy no estaba considerando ningún casamiento; al día siguiente, la Sra. Kennedy se desposó con Aristóteles Onassis. También dijo que la Tercera Guerra Mundial comenzaría en 1954, y que la de Vietnam terminaría en 1966, y que Castro sería desterrado de Cuba en 1970.

Un estudio de las profecías realizadas por los psíquicos, en 1975, y observado hasta 1981, incluyendo las profecías de Dixon, demostró que de setenta y dos predicciones solo seis se cumplieron de alguna u otra manera. Dos de estas predicciones eran muy vagas y otras dos no eran nada sorprendentes: los Estados Unidos y Rusia seguirían siendo potencias mundiales y no habría ninguna guerra mundial. Que alrededor del ocho por ciento de sus predicciones se cumplieran podría explicarse por simple coincidencia y un conocimiento general de las circunstancias.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Hasta aquí puedes

Noviembre 28

Hasta aquí puedes

Lectura bíblica: Deuteronomio 10:12, 13

¿Qué pide Jehovah tu Dios de ti? Sólo… que guardes los mandamientos de Jehovah y sus estatutos que yo te prescribo hoy, para tu bien. Deuteronomio 10:12, 13

a1—¿Qué tal el grupo juvenil? —preguntó el padre de Andrés.
—¡Horrible! —contestó Andrés disgustado. Qué raro. A Andrés le gustaba su grupo de estudio bíblico. —Hoy enseñó Jorge.
Allí está el secreto. Jorge era el único líder que a Andrés no le gustaba. Para ser sinceros, lo volvía loco. Era un líder que parecía muy inmaduro a pesar de que ya tenía casi 30 años.
—Siempre me pareció que Jorge era malo —siguió Andrés—. Ahora entiendo por qué. Esta noche nos contó cómo su papá le pegaba cuando era chico y que sus padres todavía se emborrachan.

El papá de Andrés se sorprendió.
—Eso sí que es duro, y duro oírlo —dijo—. Quizá por eso es que no sabe trabajar con chicos, ¿no te parece?
—Sí, eso fue lo que comentó él. Me da mucha lástima. Es que no sabe cómo hacerlo. Y se está esforzando muchísimo por cambiar. Lo que me da rabia es que ahora no puedo tener una razón para pensar mal de él. ¿No puedo por lo menos detestarlo un poquitito?
Cuando de seguir a Jesús se trata, muchos creyentes se hacen una pregunta: ¿Cuánto puedo pecar y todavía andar bien con Dios? A muchos chicos les gustaría que alguien trazara una línea bien gruesa y dijera: “Aquí está. Todo de este lado de la línea está bien. Pero si te pasas de esta línea, estás fuera de la voluntad de Dios”. Eso sería lindo y simplificaría las cosas, pero la cuestión no funciona así.

Presta atención: Tratar de calcular con cuánto te puedes salir con la tuya es no comprender lo que significa ser hijo de Dios.

Dios no hizo que su pueblo del Antiguo Testamento vagara por el desierto sin tener una razón. Cuando los libró de la esclavitud en Egipto, al principio creían que su meta era matarlos (ver Éxodo 14:11). No podían creer que los ayudaría a conquistar la tierra prometida (ver Números 13). No confiaban en Dios, no creían que él realmente quería el bien de ellos. Necesitaban volver a aprender. Entonces Dios los mandó de penitencia al desierto donde pudieran pensar en dos sencillas verdades: “Obedézcanme sólo a mí” y “Mis mandatos son para el propio bien de ustedes”.

Si tienes ganas de hacer algo que “no es tan malo”, te equivocas. Claramente no es para tu bien. ¡Y Dios tiene reservadas para ti cosas mejores!

PARA DIALOGAR
¿Qué opinas acerca de tu Dios que no quiere que te salgas con la tuya haciendo algo que “no es tan malo”? ¿Es muestra de su amor o qué?

PARA ORAR
Señor, gracias por amarnos y darnos tus buenos mandamientos. Ayúdanos a aspirar a lo mejor que tienes reservado para nosotros, siempre y completamente.

PARA HACER
Recuerda por qué Dios dio sus mandatos, y qué respuesta quiere de ti. ¡Memoriza el pasaje bíblico de hoy!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Menú 38. Ejemplo de una vida “Fast food” El “King” de las excusas

Menú 38. Ejemplo de una vida “Fast food” El “King” de las excusas

a1Cuando era un niño no podía servir a Dios porque ¿Cómo va servir a Dios un niño? No podía entender muchas cosas de la Biblia, me faltaba léxico, estudios, fuerza y estatura. Además dependía totalmente de mis padres para todo y encima ¡Era un niño! Tenía que disfrutar mi niñez ¿no? Suficiente era ir los domingos a la escuela dominical para pintar a Moisés, que casualmente tenía la misma cara que Jesús, Samuel, Josué y en un despiste de mi maestra, también era la cara de Rut. Pero más allá de eso, ¿qué más podía hacer? No me enseñaron a orar por mis papás, ni por mis amigos del cole, ni memorizar nada de la Biblia, alguna canción como mucho. Lo demás no es necesario, solo era un niño.

Cuando cumplí doce años empecé a adolecer algunos cambios y entré en la adolescencia. Y todo el mundo sabe lo difícil que es esa etapa. En primer lugar entras al instituto, nuevas responsabilidades, empezaba a salir con mis amigos, con un poco de suerte con mis amigas, y se mezclaban los videojuegos, el deporte y mis cambios hormonales con los estudios ¿Quién tiene tiempo para servir a Dios con 13, 14, 15 o 16 años? Definitivamente nadie.

A los 17 y 18 se abre un nuevo abanico de posibilidades, quizás empiezo a desarrollar mi propia economía, mis gastos, mis planes y proyectos, empiezo a trabajar y/o empiezo la universidad.

La universidad, un nuevo universo, horarios de locos, nuevos amigos más locos, profesores muy locos, exámenes de locos. Una locura. Añádele la noche universitaria, la mañana siguiente a la noche universitaria y el famoso concepto del “finde” universitario (Que empieza el jueves y termina el domingo) todo un nuevo mundo donde es imposible incluir a Dios, ¿A qué hora? Dime ¿Entre cuál y cuál asignatura meto esa asignatura pendiente?

Encima, con un poco de suerte (que cada uno valore si buena o mala) empiezas a salir con tu novia/o, y es entonces cuando dices: si ni siquiera tengo el tiempo que tenía para estar con mis amigos (algo prioritario en esa edad) ¿cómo voy a tener tiempo para Dios? Resumiendo, que NO, no se puede.

19, 20, 21, 22, 23 Bueno todos esos años son un poco parecidos, suelen cambiar algunas cosas pero, más o menos, estoy igual de ocupado, eso sí, uno de esos años hago un Erasmus y me voy a otro país a “estudiar” ¡ejem!, inglés, porque el inglés es muy importante, y estoy dispuesto a invertir un año de mi vida para aprender un nuevo idioma. Pero sigo sin tener tiempo, ¿No lo ves?

Quizás ahora es el momento…

Pero empiezo a trabajar en serio. O a buscar trabajo en serio, en cualquier caso, son nuevas preocupaciones añadidas a mi cabeza como para tener que estar pensando encima en los demás. Uno ha de ser sabio y pensar primero en sus cosas, y luego en los demás ¿No?

24, 25, 26, 27, 28, Creo que ahora sí, empiezo a ver algo de luz, tengo estabilidad económica (si ya he pasado la etapa anterior) y voy a empezar a servir pero… Me caso. Sí, me caso. Y como tú comprenderás casarme es mucho. ¿Cómo voy a preparar mi boda y servir a otros a la vez? ¿Pensar en cuál es mi llamado? ¿Sabes que tengo suegros que están peleándose conmigo por el color de las flores? Nadie puede servir al Señor cuando se va a casar.

29, 30. Pues me he casado. Y recién casado tampoco se puede servir al Señor. Hay que hacer ajustes en la relación, y decidir qué hacer con los calcetines sucios que crecen en el suelo de mi nueva casa por generación espontánea, o por no se qué duendes que habitan allí. Ajustes económicos, ajustes en el horario, en fin, casi no recomendaría servir al Señor recién casado, quizás la Biblia diga algo de eso por ahí, lo buscaré.

“Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó”. Deuteronomio 24:5 ¡Bingo!

A los 34 decido que voy a empezar a hacer algo, pero mi mujer se queda embarazada, ¡Nos hemos embarazado! Y no se puede servir al Señor embarazado.

35, nace el bebé, pañales, menos horas de sueño, más gasto, en fin, esta vez ni te explico, cae por su propio peso.

36, 37, 38, 39, vuelvo a pensar en servir pero… mi mujer se queda embarazada, otra vez.

Los cuarenta son complicados porque mi primer hijo va a entrar en la adolescencia, y no lo he discipulado, solo le he dado unas canciones en la escuela dominical y unos dibujitos para pintar que yo había dibujado treinta años antes. Su etapa juvenil es parecida a la mía y si ser adolescente es duro, ser padre de un adolescente puede ser peor.

Los cincuenta, puedo empezar a pensar en servir, no tengo las mismas fuerzas que antes, pero puedo intentarlo. Pero siempre hay trabas, ya sabemos cómo es la vida, los hijos, uno ya es grande pero el otro es adolescente aún y además, tengo que pensar en mi jubilación

Los sesenta son buenos años. Plácidos. Empiezan a venir los nietos, eso es una inversión de tiempo, y estoy a punto de jubilarme, creo que ahora sí.

A los “…taitantos” me jubilo. Ahora definitivamente ha llegado el momento. Pero, ¡espera!, llevo toda la vida trabajando, yo también merezco un descanso. Además, hay que dejar que otros también trabajen para Dios. Hay que pasar el testigo, es lo que me enseñaron.

Y yo contento.

Un día me muero, y todo el mundo sabe que en el Seol no hay trabajo ni obra

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría”. Eclesiastés 9:10.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 191–194). Álex Sampedro.