Menú 38. Ejemplo de una vida “Fast food” El “King” de las excusas

Menú 38. Ejemplo de una vida “Fast food” El “King” de las excusas

a1Cuando era un niño no podía servir a Dios porque ¿Cómo va servir a Dios un niño? No podía entender muchas cosas de la Biblia, me faltaba léxico, estudios, fuerza y estatura. Además dependía totalmente de mis padres para todo y encima ¡Era un niño! Tenía que disfrutar mi niñez ¿no? Suficiente era ir los domingos a la escuela dominical para pintar a Moisés, que casualmente tenía la misma cara que Jesús, Samuel, Josué y en un despiste de mi maestra, también era la cara de Rut. Pero más allá de eso, ¿qué más podía hacer? No me enseñaron a orar por mis papás, ni por mis amigos del cole, ni memorizar nada de la Biblia, alguna canción como mucho. Lo demás no es necesario, solo era un niño.

Cuando cumplí doce años empecé a adolecer algunos cambios y entré en la adolescencia. Y todo el mundo sabe lo difícil que es esa etapa. En primer lugar entras al instituto, nuevas responsabilidades, empezaba a salir con mis amigos, con un poco de suerte con mis amigas, y se mezclaban los videojuegos, el deporte y mis cambios hormonales con los estudios ¿Quién tiene tiempo para servir a Dios con 13, 14, 15 o 16 años? Definitivamente nadie.

A los 17 y 18 se abre un nuevo abanico de posibilidades, quizás empiezo a desarrollar mi propia economía, mis gastos, mis planes y proyectos, empiezo a trabajar y/o empiezo la universidad.

La universidad, un nuevo universo, horarios de locos, nuevos amigos más locos, profesores muy locos, exámenes de locos. Una locura. Añádele la noche universitaria, la mañana siguiente a la noche universitaria y el famoso concepto del “finde” universitario (Que empieza el jueves y termina el domingo) todo un nuevo mundo donde es imposible incluir a Dios, ¿A qué hora? Dime ¿Entre cuál y cuál asignatura meto esa asignatura pendiente?

Encima, con un poco de suerte (que cada uno valore si buena o mala) empiezas a salir con tu novia/o, y es entonces cuando dices: si ni siquiera tengo el tiempo que tenía para estar con mis amigos (algo prioritario en esa edad) ¿cómo voy a tener tiempo para Dios? Resumiendo, que NO, no se puede.

19, 20, 21, 22, 23 Bueno todos esos años son un poco parecidos, suelen cambiar algunas cosas pero, más o menos, estoy igual de ocupado, eso sí, uno de esos años hago un Erasmus y me voy a otro país a “estudiar” ¡ejem!, inglés, porque el inglés es muy importante, y estoy dispuesto a invertir un año de mi vida para aprender un nuevo idioma. Pero sigo sin tener tiempo, ¿No lo ves?

Quizás ahora es el momento…

Pero empiezo a trabajar en serio. O a buscar trabajo en serio, en cualquier caso, son nuevas preocupaciones añadidas a mi cabeza como para tener que estar pensando encima en los demás. Uno ha de ser sabio y pensar primero en sus cosas, y luego en los demás ¿No?

24, 25, 26, 27, 28, Creo que ahora sí, empiezo a ver algo de luz, tengo estabilidad económica (si ya he pasado la etapa anterior) y voy a empezar a servir pero… Me caso. Sí, me caso. Y como tú comprenderás casarme es mucho. ¿Cómo voy a preparar mi boda y servir a otros a la vez? ¿Pensar en cuál es mi llamado? ¿Sabes que tengo suegros que están peleándose conmigo por el color de las flores? Nadie puede servir al Señor cuando se va a casar.

29, 30. Pues me he casado. Y recién casado tampoco se puede servir al Señor. Hay que hacer ajustes en la relación, y decidir qué hacer con los calcetines sucios que crecen en el suelo de mi nueva casa por generación espontánea, o por no se qué duendes que habitan allí. Ajustes económicos, ajustes en el horario, en fin, casi no recomendaría servir al Señor recién casado, quizás la Biblia diga algo de eso por ahí, lo buscaré.

“Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó”. Deuteronomio 24:5 ¡Bingo!

A los 34 decido que voy a empezar a hacer algo, pero mi mujer se queda embarazada, ¡Nos hemos embarazado! Y no se puede servir al Señor embarazado.

35, nace el bebé, pañales, menos horas de sueño, más gasto, en fin, esta vez ni te explico, cae por su propio peso.

36, 37, 38, 39, vuelvo a pensar en servir pero… mi mujer se queda embarazada, otra vez.

Los cuarenta son complicados porque mi primer hijo va a entrar en la adolescencia, y no lo he discipulado, solo le he dado unas canciones en la escuela dominical y unos dibujitos para pintar que yo había dibujado treinta años antes. Su etapa juvenil es parecida a la mía y si ser adolescente es duro, ser padre de un adolescente puede ser peor.

Los cincuenta, puedo empezar a pensar en servir, no tengo las mismas fuerzas que antes, pero puedo intentarlo. Pero siempre hay trabas, ya sabemos cómo es la vida, los hijos, uno ya es grande pero el otro es adolescente aún y además, tengo que pensar en mi jubilación

Los sesenta son buenos años. Plácidos. Empiezan a venir los nietos, eso es una inversión de tiempo, y estoy a punto de jubilarme, creo que ahora sí.

A los “…taitantos” me jubilo. Ahora definitivamente ha llegado el momento. Pero, ¡espera!, llevo toda la vida trabajando, yo también merezco un descanso. Además, hay que dejar que otros también trabajen para Dios. Hay que pasar el testigo, es lo que me enseñaron.

Y yo contento.

Un día me muero, y todo el mundo sabe que en el Seol no hay trabajo ni obra

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría”. Eclesiastés 9:10.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 191–194). Álex Sampedro.

La música cristiana

Una excelente exposición de un tema controversial y polémico que marca una pauta de refección en una época donde necesitamos urgentemente saber que oímos, que cantamos y que ensenamos. Dios los fortalezca y bendiga grandemente. AEA

Predicando la Verdad al mundo

La música cristiana ha sido, es y será siempre un tema de debate y desacuerdo entre muchos creyentes. El rock cristiano, por ejemplo, imita el estilo del mundo… pero adoptar los métodos del mundo, aún disfrazados “para servir a Dios”, es un compromiso descarado y la Biblia dice: “No os conformeís a este mundo”.

¿No será que en realidad estamos sirviéndonos a nosotros mismos, agradando a nuestra carne? ¿La música debe agradarme a mí, o a Dios?

Este hermano, con gran claridad, expone dos sermones  que nos ayudarán a dilucidar qué es lo que en realidad necesita la Iglesia para ahondar en el conocimiento de Dios, y crecer en santidad.

Sermón 1

Sermón 2

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¿QUÉ OTRA EVIDENCIA HAY PARA DEMOSTRAR QUE LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS?

Autor: Norman Geisler

¿QUÉ OTRA EVIDENCIA HAY PARA DEMOSTRAR QUE LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS?

a1Hay muchas vertientes de evidencia que prueban que la Biblia es la Palabra de Dios, pero una de las pruebas más importantes es la naturaleza sobrenatural de la Biblia y su capacidad de realizar predicciones claras y repetidas acerca del futuro lejano. El Antiguo Testamento tiene aproximadamente doscientas predicciones acerca de la venida de Cristo, realizadas cientos de años antes. Basta un reducido muestrario para demostrar cómo predijeron con absoluta precisión que el Mesías:

    • Nacería de una mujer (cf. Génesis 3:15).
    • Sería descendiente de Abraham (cf. Génesis 12:1,3;22:18).
    • Pertenecería a la tribu de Judá (cf. Génesis 49:10).
    • Sería descendiente de David (cf. 2 Samuel 7:12,13).
    • Nacería en la ciudad de Belén (cf. Miqueas 5:2).
    • Nacería de una virgen (cf. Isaías 7:14).
    • Que sufriría y moriría por nuestros pecados (cf. Isaías 53) alrededor del año 33 d.C. (cf. Daniel 9:24,26).3
    • Que resucitaría de entre los muertos (cf. Salmo 16:11 y Salmo 2:7,8).

Es más, los críticos de la Biblia reconocen que estas profecías se pronunciaron entre doscientos o más años antes del tiempo de Cristo, lo que permite descartar cualquier tipo de suposición o interpretación del desenvolvimiento de los tiempos. Además, estas profecías son detalladas y específicas. Anuncian quiénes serían sus antepasados (David), el lugar de nacimiento (Belén) y la época (cf. Daniel 9) del nacimiento de Cristo. Ningún otro libro religioso tiene nada que se pueda equiparar a este tipo de predicciones sobrenaturales.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Hasta la muerte

Noviembre 27

Hasta la muerte

Lectura bíblica: Filipenses 3:7–11

Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo y ser hallado en él. Filipenses 3:8, 9

a1El árbitro levanta tarjeta roja. El jugador ha cometido una segunda infracción que merece amonestación y tiene que salir del campo de juego. Furioso, el director técnico de su equipo desafía al árbitro, y exige que cambie su decisión. Está bien que el jugador no es ningún Maradona, pero es uno de los mejores del equipo. Al ser suspendido, no sólo lo pierden a él sino que tienen que jugar con un jugador menos. El árbitro es inflexible. El director técnico sigue furioso hasta el final del partido cuando aumenta su furia porque perdieron.

Inmediatamente después del partido se va derecho a la cabina donde tienen el monitor de vídeo. Exige ver la jugada que provocó la tarjeta roja. Se la muestran y… ¡tiene que callarse la boca! Allí está la prueba irrefutable de que el jugador cometió la falta.

Las videocintas permiten volver a ver instantáneamente cualquier jugada. Pero no sirven para ver los acontecimientos históricos. No obstante, hay una manera digna de confianza de descubrir los hechos. Uno se compenetra del testimonio de los testigos oculares.

La vida de los primeros cristianos, los que vivían en aquel tiempo, brindan una descripción asombrosa de la resurrección de Cristo.

Tema para comentar: ¿Qué hubieran ganado los primeros cristianos con inventar una mentira acerca de la resurrección de Cristo? ¿Qué hubieran perdido?

Durante décadas después de la muerte de Jesús en la cruz, la vida de los que declaraban ser sus seguidores era más que difícil. Las autoridades se valían de todos los medios imaginables para que dejaran de testificar. Los primeros cristianos eran azotados, apedreados hasta morir, echados a los leones, torturados. Hasta los clavaban en cruces.

Los primeros cristianos no reaccionaban como hubiéramos esperado si todo era un invento. No decían: “Eh, estaba bromeando cuando decía eso de Jesús. Todavía está muerto”. En cambio, daban su vida como prueba de su seguridad total en la verdad de su mensaje.

Algunos dicen que los discípulos han de haber inventado un cuento sobre la resurrección. Pero si la resurrección era un cuento, ¿no te parece que por lo menos uno de los discípulos hubiera admitido la supuesta mentira por la cual algunos de los apóstoles fueron decapitados, apedreados o crucificados? ¿Y qué de las docenas de seguidores de Cristo que se negaban a ceder al ser torturados? ¿O los miles de creyentes del siglo I echados a los leones por negarse a dejar de creer en Cristo? Si la resurrección fuera un mentira, alguien hubiera flaqueado, dicho la verdad, traicionado a la causa y hubiera desenmascarado el complot secreto.

Sólo la verdad de las apariciones reales del Cristo resucitado podría haber causado que estas personas se mantuvieran firmes hasta la muerte en creer que Jesús vive y que es Señor. ¿Estás contento por la fidelidad de ellos que hace posible que conozcas la verdad?

PARA DIALOGAR
¿Crees que los discípulos hubieran muerto por una mentira? ¿Por qué sí o por qué no?

PARA ORAR
Señor Jesús, ayúdanos a conocer por experiencia el poder de la resurrección que mantuvo fieles hasta la muerte a los primeros cristianos.

PARA HACER
En la actualidad, como en el pasado, hay creyentes perseguidos por su fe. Conversen, como familia, sobre cómo se manifiesta en la actualidad esta persecución.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.