Menú 36. Tómate un respiro: Venid a mí todos los que estáis cargados

Menú 36. Tómate un respiro: Venid a mí todos los que estáis cargados

a1“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. Romanos 14:17.

¿Sabes? Dios nos llama a descansar. No nos llama a tener una vida acomodada y burguesa, pero sí a descansar. Muchos creyentes creen que “haciendo muchas cosas” obtendrán el visto bueno de Dios. Quizás no lo dicen, porque sabemos en teoría que todo es por gracia. Pero sí lo pensamos. Si mi vida cristiana es un continuo desasosiego y no tengo paz, ni gozo, y vivo agobiado constantemente, quizás no estoy viviendo correctamente mi vida cristiana.

Esto lo digo para aquellos hiperactivos, como yo, que quieren hacer y hacer, pero no dejan espacio para descansar, literalmente, físicamente, mentalmente, de todos sus quehaceres, y disfrutar de lo que Dios hizo, hace y hará. Si estás trabajando mucho, pero no disfrutas lo que haces, debes trabajar un poco menos o cambiar tu enfoque de trabajo.

Jesús nos dijo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28–30.

Cuando el Maestro nos invita a arrepentirnos y a cambiar nuestra manera de pensar, no nos llama a una vida continuamente ajetreada, a sentirnos agobiados por lo que Él nos demanda. Todo lo contrario. Él quiere darnos confort en el alma.

Dios nos perdona, nos salva, y entonces podemos sentirnos libres para servirle con humildad y alegría de corazón. Nuestra vida cristiana es en agradecimiento y por amor a nuestro Señor, no una pesada carga que debemos llevar. Actualmente, muchos de nosotros vemos las “costumbres espirituales” como una carga que debemos cumplir más que como una bendición. Nos cuesta orar, leer la Palabra, reunimos, hablar entre nosotros, servir a la comunidad, predicar. Es posible que en nuestro día a día lleguemos a desgastar nuestra mente porque tomamos la vida cristiana como una obligación, por intentar devolver el favor a Jesús a toda costa. Y eso a la larga es insoportable. Si nos sentimos solo siervos de Dios y no disfrutamos de Él, si no sentimos ese gozo y esa paz, no podremos servirle. Si no tenemos ese descanso interno que Él nos ofrece no podremos soportar las pruebas que vienen de afuera.

Cuando Dios me salvó, lo hizo para Él. Para disfrutar de Él, para conocerle a Él, para profundizar en Él, para ser libre de mí, para liberarme de la carga que supone vivir mi vida atado al Yo. Cuando Dios me salvó, lo hizo para darme el descanso que mi alma necesitaba, Él es mi sábado, mi reposo, porque mi alma no estará tranquila hasta que no le conozca. (Hebreos 4).

Y esa paz es la que me llevará a vivir para Él. Nunca debemos poner el carro antes que los caballos.

Todo empieza conociendo a Dios, y luego, en respuesta, le servimos, porque nuestro corazón está agradecido por lo que hizo, y porque confiamos en Él para nuestro presente y futuro. Lo que digo es muy diferente a lo que la igleburger llama la comodidad. El llamado de Dios no es un llamado a vivir acomodado según los patrones de este mundo, sentado en un sofá, viendo la tele ocho horas al día mientras comes palomitas; pero sí a reposar en Jesús. Y quizás por ese reposo que Él nos ofrece, que sobrepasa a la paz que este mundo nos puede dar, somos capaces de asumir la gran comisión y vivir para Él.

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Colosenses 3:15.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4:6–7.

Su reino sobretodo es Justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Es decir, Jesús muere por nosotros y nos hace justicia delante del Padre, nos convierte en aceptos (aceptados) en el amado. Y eso nos lleva a tener esa paz, ese descanso que todos necesitamos en nuestra alma. Y esa paz con Dios nos trae el gozo, la alegría de vivir, vivir de verdad. Vivir para Dios.

JUSTICIA  –  PAZ  –  GOZO

“Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia”. Juan 10:10.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 183–186). Álex Sampedro.

¿SON DIGNAS DE CONFIANZA LAS COPIAS DE LA BIBLIA?

Autor: Norman Geisler

SON DIGNAS DE CONFIANZA LAS COPIAS DE LA BIBLIA?

a1Los escribas bíblicos copiaron meticulosamente las Escrituras. Su confiabilidad general ha sido determinada de diversas maneras. En primer lugar, con respecto a cualquier doctrina fundamental de la Biblia, no ha habido ninguna pérdida en absoluto. Todas las verdades importantes de las Escrituras contenidas en el texto original se han conservado intactas en los manuscritos hebreos del Antiguo Testamento y los textos griegos del Nuevo.

En segundo lugar, los errores que aparecen en las copias están relacionados con asuntos menores, tales como cantidades que no afectan ninguna doctrina principal o secundaria de la Biblia (cf. «¿Hay errores en los manuscritos de la Biblia y en las traducciones?»). De hecho, en la mayoría de estos casos, sabemos por el sentido común del texto y el contexto y otros pasajes cuáles son correctos.

En tercer lugar, los manuscritos que tenemos (y las basadas en estos) no solo han conservado el cien por ciento de todas las principales verdades y la gran mayoría de las verdades menores de las Escrituras, sino que más del noventa y nueve por ciento del texto original puede ser reconstruido a partir de los manuscritos en nuestro poder. Hay dos razones para esto: (1) existen miles de manuscritos y tenemos manuscritos de muy temprana data. La proximidad al texto original y la diversidad de manuscritos existentes permiten a los críticos textuales reconstruir el texto original con un noventa por ciento de presicioón. El renombrado erudito griego, Sir Frederic Kenyon afirmó que todos estos concuerdan en el noventa y nueve por ciento de los versículos del Nuevo Testamento. Otro notable estudioso griego, A.T. Robertson, dijo que el verdadero problema de la crítica textual está en «una milésima parte de todo el texto» (lo que implica que el Nuevo Testamento es 99,9 por ciento puro).

Conclusión

La Biblia dice ser la Palabra de Dios, y lo confirma con pruebas. Tanto la evidencia interna como externa revelan sin sombra de duda, la exactitud y, como veremos en el capítulo siguiente, la singularidad de las Escrituras. Después de haber examinado su origen, naturaleza y confiabilidad, podemos afirmar fehacientemente que las Escrituras vinieron de Dios a través de hombres de Dios que las registraron en la Palabra de Dios.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Testigos oculares

Noviembre 25

Testigos oculares

Lectura bíblica: 1 Juan 1:1–4

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida. 1 Juan 1:1

a1Durante siglos, algunas de las personas más inteligentes han atacado al cristianismo afirmando que es ridículo. El problema es que muchos han ignorado o procurado refutar la prueba más grande sobre la que se basa nuestra fe, la resurrección de Jesús. Pero la evidencia histórica no puede ser ignorada. Los hechos concretos relacionados con la tumba vacía son tan poderosos hoy como lo fueron hace 2.000 años.

1. Jesús de Nazaret —profeta judío que afirmó ser el Salvador que describen las Escrituras judías— fue arrestado, juzgado como un criminal político y ajusticiado en una cruz romana.
2. Tres días después de la muerte y sepultura de Cristo, unas mujeres que fueron a su sepulcro descubrieron que su cuerpo había desaparecido.
3. En los días subsiguientes, los discípulos de Jesús afirmaron que Dios lo había levantado de entre los muertos y que él se les había aparecido en distintas ocasiones antes de ascender al cielo.
4. Empezando con el núcleo de los primeros discípulos, el mensaje de Jesucristo se extendió por todo el Imperio Romano y ha transformado la vida de innumerables personas a través de los siglos.

Entonces, ¿sucedió la resurrección? Existen sólo dos posibles respuestas a esa pregunta. La resurrección de Jesucristo fue la broma más maligna del mundo o la realidad más asombrosa de la historia humana.

Si los relatos de la resurrección de Jesús no fueran ciertos, hubieran sido refutados fácilmente en los primeros tiempos del cristianismo. Las descripciones en el Nuevo Testamento de la resurrección se diseminaron mientras aún vivían los hombres y mujeres que habían sido testigos de los hechos. Si los relatos no eran ciertos, esas personas podrían haberlo dicho. Y si los autores de los libros bíblicos —Mateo, Marcos, Lucas y Juan— inventaron la historia de la resurrección, ésta no hubiera durado más allá del siglo I. Estos libros se basaron en hechos que todos conocían. Y aún los que odiaban a Jesús y querían refutar la resurrección no podían negar lo que todos los demás sabían: la tumba estaba vacía y Cristo estaba vivo.

Ninguno de nosotros ha visto la tumba vacía ni al Cristo resucitado, pero contamos con el testimonio digno de confianza y de larga tradición de los escritores del Nuevo Testamento. ¡Cristo ha resucitado!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera le contestarías a un amigo no creyente que dice que Jesús en realidad no resucitó de entre los muertos?

PARA ORAR
Ora por un amigo que no cree en la verdad de la resurrección de Jesús.

PARA HACER
¿A quién le puedes explicar esta verdad? Cuenta la evidencia poderosa: ¡Jesús vive!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.