CÓMO PUEDE LA BIBLIA SER A LA VEZ LA PALABRA DE DIOS Y LA DEL HOMBRE?

Autor: Norman Geisler

CÓMO PUEDE LA BIBLIA SER A LA VEZ LA PALABRA DE DIOS Y LA DEL HOMBRE?

a1La Biblia es tanto: la Palabra de Dios como las palabras del hombre, porque él (la fuente) se valió de seres humanos para transmitir su Palabra. Por lo tanto, hay una concurrencia entre lo que los autores humanos escribieron y lo que Dios les impulsó a escribir.

La Biblia es divina y humana al mismo tiempo del mismo modo que los cristianos creen que Jesucristo es divino y humano al mismo tiempo. Tanto Cristo como las Escrituras son teoantrópicos (del griego teos, que significa Dios; y antropos, que significa hombre en sentido genérico). Esto implica los siguientes factores:

• A ambos se los llama Palabra de Dios. Jesucristo es la Palabra Viva (d. Juan 1:1) y la Biblia es la Palabra escrita (d. Juan 10:34,35).

• Cada uno tiene dos naturalezas: una divina y otra humana.

• Las dos naturalezas están unidas por un medio. Para tomar un préstamo de la Cristología, ambos tienen un tipo de «unión hipostática». Las dos naturalezas de Cristo están unidas en una persona, y además están unidas en un conjunto de proposiciones, es decir, de enunciados.

• De manera semejante, tanto Cristo como las Escrituras son sin defecto. Cristo es sin pecado (cf. 2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15) y la Biblia no tiene errores (d. Juan 10:35; Juan 17:17).

Por supuesto, como en cualquier analogía, existen algunas diferencias. A diferencia de Cristo que es Dios, la Biblia no es Dios y, por lo tanto, no debería ser adorada. La diferencia es que el medio unificador de las dos naturalezas de Cristo es Dios, la segunda persona de la Deidad.

Mientras que el factor de unión en la Biblia son las palabras humanas, en las que se da una concurrencia divina y humana, en Cristo, la unidad se encuentra en la única persona que es tanto Dios y hombre. Por lo tanto, Dios debe ser honrado (adorado) mientras que la Biblia debería ser respetada y no adorada.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Menú 32. Pero si la iglesia no es una hamburguesería, entonces ¿qué es?

Menú 32. Pero si la iglesia no es una hamburguesería, entonces ¿qué es?

a1La iglesia es un cuerpo, pero no un cuerpo cualquiera. Es el cuerpo de Cristo. Puede parecer que la iglesia es un club, o un hospital, una empresa, o cualquier otra cosa, pero es mucho más. Quizás puede ser todo eso en apariencia, pero en el fondo no.

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”. 1 Corintios 12:27.

“Y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”. Colosenses 1:18a.

“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. 2 Corintios 5:20.

Cuando Dios ve su iglesia, ¿Qué ve? Ve sus embajadores en la tierra, los que deben seguir haciendo lo que Jesús hacía cuando estaba aquí. Ve su Espíritu en la iglesia para continuar con el trabajo de anunciar las Buenas Noticias. Ve un cuerpo que debe volver a tocar a los leprosos, sanar a los enfermos, liberar a los cautivos, dar vista a los ciegos. Ve una comunidad que debe ser el cielo en la tierra, lo más parecido a lo que ocurriría si Jesús fuera el Rey, el Presidente de este mundo. Representantes de Dios. Porque la gente cuando ve a la iglesia, quiere ver a Dios, y si no lo representamos como Él se merece, las consecuencias son nuestra situación actual. Ve un cuerpo, que aunque no estamos todos juntos físicamente, de una manera extraña, si estamos trabajando con un objetivo común.

Ve a su novia, su esposa, los que estarán con Él, los que se unirán a Él de una forma que aún somos incapaces de entender en su totalidad. Y ve cómo lo amamos, cómo lo admiramos. (Apocalipsis 21:9).

Ve amigos, sus amigos, personas a las que les encomendó la tarea más importante: decirle al mundo que Dios quiere que nos reconciliemos con Él, y por eso nos ha dado trabajo: El trabajo de la reconciliación.

Ve potencial, un potencial que Él ha sembrado, talentos que ha dejado en nuestras manos, y que no nos es permitido enterrar o esconder.

Ve una comunidad de discípulos a su alrededor que quieren aprender de Él cada día más. Que tienen de Maestro, al Creador (Mateo 28:19–20).

Ve misioneros, que quizás no hacen grandes viajes o quizás sí, pero lo importante es que saben que viven en una misión, que son mucho más que trabajadores, o estudiantes, o evangélicos; son hijos de Dios y la creación los está esperando.

“Porque el anhelo ardiente de la creaci ón es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”. Romanos 8:19.

Ve un pueblo diferente, con valores diferentes para vivir, relacionarse, pedir perdón, con bases diferentes para acercarse a otros. Ve gente sagrada, personas que saben que todo lo que hacen es en realidad para Dios.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”. Colosenses 3:23.

Que no distinguen entre vida secular y cristiana porque son lo que son, estén donde estén. Ve una nación con objetivos muy diferentes a los de las otras naciones, con estructuras diferentes a las otras, constituida de forma diferente y con reglas diferentes.

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 1 Pedro 2:9.

Jesús ve un cuerpo, su cuerpo, del cual Él es la cabeza, y quiere enviar órdenes a su cuerpo para que éste se mueva, corra y cambie el mundo. Él lo ve. Y para Él es real ¿Lo ves tú?

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (p. 165). Álex Sampedro.

Pidió misericordia

Noviembre 21

Pidió misericordia

Lectura bíblica: Marcos 10:46–52

¿Qué quieres que te haga? Marcos 10:51

a1Aquí está el informe de lo que pasó cierto día en Jericó, según lo describe la Biblia. (Nosotros agregamos la parte del alcalde).

Los líderes de la ciudad y un gran gentío escuchan al alcalde de Jericó mientras se empujan unos a otros por la puerta del camino a Jerusalén:
—Y queremos expresarle nuestra gratitud a usted, Jesús, por su breve visita…

Una voz que viene de atrás del gentío interrumpe al orador:
—Jesús, Hijo de David —grita un hombre—, ¡ten misericordia de mí!
—Cállate, ciego tonto —le gruñe uno de los hombres importantes.

El alcalde mira a Jesús nerviosamente y sigue:
—Queremos agradecerle…
—¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Esta vez la voz que viene de afuera del círculo es más fuerte y exigente.
—¡Cállate, viejo mendigo! —dicen varios duramente. Pero Jesús está visiblemente conmovido por el ruego. Llama al mendigo ciego llamado Bartimeo para que se acerque, y lo cura.

¿Qué causó que Jesús distrajera su atención del gentío y la enfocara en un mendigo ciego? Quizá fue su grito pidiendo misericordia. “Misericordia” es la compasión que causa que uno brinde alivio a otro que sufre. Una persona “misericordiosa” es la que siente el dolor de los demás y los alivia.

Los grupos como la Cruz Roja demuestran misericordia con sus programas extensos y organizados. Pero nosotros podemos mostrar misericordia por medio de acciones sencillas como consolar a un hermanito o hermanita y vendarle la rodilla que se raspó. O escuchar los problemas de un amigo. O ayudar a papá o mamá cuando su carga es demasiado pesada.

Dios dijo acerca de sí mismo: “¡Jehovah, Jehovah, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad…!” (Éxodo 34:6). Y Moisés dijo acerca de Dios: “Porque Jehovah tu Dios es Dios misericordioso” (Deuteronomio 4:31). Dado que Jesús era Dios en un cuerpo humano, no nos extraña que la misericordia era una de las características principales de su ministerio terrenal. Su corazón misericordioso se conmovía ante el sufrimiento ajeno, y su poder le permitía sanar y librar a las personas de sus dolores.

No hay dolor, temor ni soledad que Jesús no comprenda. Cuando acudes a él clamando: “Señor, necesito ayuda” Cristo te responde con compasión. A veces detectas sus acciones bondadosas cuando cura milagrosamente el cuerpo de alguien, como en el caso de Bartimeo. Otras veces lo detectas a través de algún amigo cristiano que se preocupa por ti. Jesús sentía mucha misericordia por el pobre Bartimeo, y Dios tiene la misma gran misericordia reservada para ti cuando acudes a él para que te ayude.

PARA DIALOGAR
¿En qué aspecto de tu vida necesitas la misericordia de Dios? ¿Has clamado a él pidiendo su ayuda?

PARA ORAR
Cuéntale hoy a Dios tus necesidades más profundas, y confía que las satisfará.

PARA HACER
Imita hoy a Jesús. ¡Muéstrale a un amigo o familiar mucha misericordia celestial!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.