Menú 21. Quiero una hamburguesa

Menú 21. Quiero una hamburguesa

a1Y … llegado a este punto he de reconocer que me gustan las hamburguesas.

Claro que sé que no me harán mucho bien, pero es lo que me apetece. Tengo lo que la Biblia llama “los apetitos de la carne” no solo para tener un dios a la carta sino para hacer lo que quiera con mi vida. La Biblia nos enseña en algunos sitios cuáles son esos apetitos, esas cosas que a veces nos apetece probar:

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría”. Colosenses 3:5.

“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”. Colosenses 3:8.

Pablo de Tarso era un experto en hacer listas, tenía listas para todo, el fruto del Espíritu, dones, ministerios y también pecados, etc. Era como un hobby para él, hacer listas. Aquí hay otra:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Gálatas 5:19–21.

Ahí es nada.

En este caso nos habla acerca de que hay cosas que de forma “natural” nos llaman la atención, desde cuestiones sexuales, relaciones personales, nuevas sensaciones y las consecuencias del orgullo: envidias, disensiones, partidismos, celos, pleitos, enemistades.

Y nosotros, los cristianos creemos que esas cosas ya no nos afectan. ¿Cómo nos van a afectar si hemos nacido de nuevo? ¿No ha muerto Jesús en una cruz para librarnos de esas cosas? Sí, pero, mira lo que le pasaba al de Tarso:

“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”. Romanos 7:15–21.

Intenta leer este texto de nuevo lo más rápido que puedas, y luego párate a pensar cada frase, es un verdadero trabalenguas, un mundo interior confuso del que Pablo no estaba exento. ¿Cómo? ¿A Pablo le pasaba esto? ¿El de las cartas a las iglesias?

Él estaba en una lucha contra sí mismo, contra su carne, esos apetitos que le molestaban y querían que volviera a comer hamburguesa. Seguir a Jesús no significa que ya no querrás probar nada más. Tampoco significa que no tenemos remedio, y por eso no podemos abandonarnos a nuestra carne sin pensar en las consecuencias, Dios nos va a dar la capacidad para luchar y vencer si vivimos de acuerdo a Él. Pero recuerda:

Tu carne, que está vendida al pecado no se convierte nunca. Hay que luchar contra los deseos de la vieja manera de vivir, lo que la Escritura llama las pasiones.

“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. Gálatas 5:24–25.

Muchos podrían decir que hacer eso es reprimirse, y lo ven como algo negativo.

Imagina a una persona con problemas con la comida y conviviendo con una de sus consecuencias, la obesidad. Aunque entrara en razón y supiera que no debe comer demasiado, que debe cuidarse, comer a sus horas, tomar más verduras y menos carbohidratos, ¿No se negaría a sí mismo cada vez que pasara por un restaurante de comida rápida o cuando viera un bocadillo de calamares con mahonesa? ¿Diríamos que eso es reprimirse? ¿No sería más bien cuidarse? ¿Cambiar unos apetitos por unos deseos más profundos de salud física y emocional?

Te lo dice alguien que tiene problemas con la comida. Aunque sé lo que está bien y lo que es mejor para mí, muchas veces no hago caso a mi verdadero yo y me dejo llevar por esa carne,

en todos los sentidos posibles de la palabra

Por eso, a veces en nuestra vida espiritual usamos esos apetitos, nos creamos nuestro propio dios, para que se adapte a nuestros deseos. Un dios que nos dice: “Haz lo que quieras, no trates con tu carne, con tu carácter, no es para tanto”. Pero eso puede tener consecuencias terribles para nosotros.

Debemos reconocer nuestra condición de pecadores, (que es una de las señales de que hemos nacido de nuevo) y no poner nuestra confianza en nosotros, nuestros sentimientos, ni siquiera en nuestros pensamientos, que viven influenciados por el corazón, sino por lo que hizo Jesús por nosotros.

Sí, muchas veces me apetece una hamburguesa, y yo, que tengo problemas con la comida, podría decir que estoy en mi derecho, que no debo reprimirme, que es lícito, pero eso no significa que me convenga.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”. 1 Corintios 10:23.

Mi vida cristiana es también una lucha contra mi Yo, contra mis apetitos, y debo aprender que lo que me apetece no es siempre lo que me conviene. Seguir una dieta puede ser duro al principio, pero después me ayudará a tener mejor peso.

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. 2 Corintios 4:17.

“Por tanto, nosotros tambi én, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. Hebreos 12:1.

Reconozcamos que nos gusta la comida basura. Tristemente, hasta que no vemos claramente las consecuencias de vivir así, no tomamos la decisión de empezar a cambiar nuestros hábitos. Pero hoy puedes decidir reconocer tu condición y permitir que tu nueva naturaleza escoja comida de calidad y no la que estabas acostumbrado a consumir, y dejar de ser guiado por la carne y empezar a vivir en el espíritu. Andar como Jesús.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 101–103). Álex Sampedro.

¿DICE LA BIBLIA EXPLÍCITAMENTE QUE ES LA «PALABRA DE DIOS»?

Autor: Norman Geisler

¿DICE LA BIBLIA EXPLÍCITAMENTE QUE ES LA «PALABRA DE DIOS»?

a1Sí, lo dice. Muchas veces la Biblia afirma ser «la Palabra de Dios» con estas mismas palabras u otras equivalentes. Jesús les dijo a unos dirigentes judíos de su tiempo: «Así por causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios» (Mateo 15:6). Pablo se refiere a las Escrituras como «las palabras mismas de Dios» (Romanos 3:2). Y Pedro declara: «Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece» (1 Pedro 1:23). Y el autor de Hebreos, afirma: «Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón» (4:12). Jesús usó la frase: «palabra de Dios» como equivalente a la Ley (Torá) y a la Escritura: «No está escrito en su ley … a aquellos para quienes vino la palabra (y la Escritura no puede ser quebrantada)» Juan 10:34-35).

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

¿Hay alguien que tenga interés en mí?

Noviembre 10

¿Hay alguien que tenga interés en mí?

Lectura bíblica: Juan 1:10–14

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14

a1Aun antes de nacer, Carina estaba destinada a ser modelo y actriz. Tenía nueve meses cuando Yoli, su madre, decidió mudarse a California y la anotó en una agencia de modelos para hacer anuncios de productos para bebés. La niñez de la chiquita estaba repleta de concursos de modelos, clases de danzas y teatro y audiciones comerciales.

Cada minuto de sus agotadores ejercicios para mantenerse en forma eran planificados y analizados. Carina siempre tenía cada pelito de su cabellera en su lugar.

La noche que Carina terminó sus estudios secundarios en una escuela particular en Los Ángeles, desapareció de la fiesta. Meses después fue encontrada sucia y acobardada en un refugio para adolescentes de la calle en una ciudad distante.

Yoli le mandó un boleto de avión para que regresara a casa.

—Mira tu cabello, tu cutis —exclamó Yoli cuando vio a su hija—. Has arruinado tu vida.

—No, mamá —contestó Carina al ataque de su madre—. Arruiné tu vida. Yo nunca tuve una vida hasta que me fui de casa. Me transformaste en una muñeca Barbie. Yo sólo era un juguete para ti. Y me querías únicamente cuando estaba posando o actuando. Bueno, mamá, la muñeca Barbie creció y ya no puedes jugar conmigo.

Carina se quedó en Los Ángeles, donde una ex compañera de clase la invitó a ir a una pequeña iglesia. Aunque los miembros de la iglesia ignoraban el pasado de Carina, a ella le dio trabajo aceptar la bondad desinteresada de ellos. Le tenía la misma desconfianza a Dios, creyendo que de ninguna manera podía quererla desinteresadamente.

Tema para comentar: ¿Cómo te sientes cuando alguien se interesa por las cosas que te interesan a ti? ¿Cómo te sientes cuando te ignoran?

Si nadie te presta atención: quién eres y lo que a ti te encanta hacer, te sientes como una basura. Pero cuando alguien entra a tu mundo desinteresadamente y demuestra interés en las cosas que te interesan a ti te sientes como el tesoro que realmente eres. La buena noticia es que Dios te amó lo suficiente como para entrar en tu mundo.

Él vino del cielo a la tierra para ser parte de tus luchas humanas y para morir por tus pecados. Está totalmente interesado en ti, ¡y siempre lo estará!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera han demostrados las personas a tu alrededor interés por tu mundo? ¿De qué manera ha dado Dios pruebas de su interés por ti?

PARA ORAR
Señor, a veces nos sentimos como si tuviéramos que encajar en un molde hecho por otras personas. Gracias por estar interesado en nosotros tal como somos.

PARA HACER
Demuestra tu interés en algún hobby o actividad de un amigo a quien has ignorado y rebajado en el pasado. Cuenta luego a tu familia cómo reacciona tu amigo a la atención que le das.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.