Menú 19. El reino de Dios, más mostaza por favor

Menú 19. El reino de Dios, más mostaza por favor

a1“Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra”. Marcos 4:30–32

El reino de Dios no se siembra con grandes sumas de dinero, con grandes sueños que hay que cumplir, con grandes campañas. La semilla de mostaza es la más pequeña de todas; desde el punto de vista físico es la más insignificante. Al peso, la semilla de mostaza sería la de menos valor. La iglesia debe aprender que su semilla parece insignificante a los ojos de cualquiera. Pero debe tener la fe de que si se cuida y crece llega a ser la mayor de las hortalizas. La humildad de la Palabra de Dios, sin rimbombancias ni grandilocuencias, actúa en lo secreto del corazón, pero puede afectar toda una vida y ser de refugio para otros que, como pájaros, se acercan a ese árbol de mostaza que empezó siendo pequeño. Porque la semilla es potencial. Es alimento, mucho alimento, si sabes cómo hacerlo. Continuemos sembrando esa semilla de la sencillez, del evangelio de la esperanza, del amor a nuestros amigos (y enemigos) de una manera real y sincera, presentando la buena semilla, sabiendo que el crecimiento lo da Dios y que el Espíritu Santo está detrás.

Sembremos semillas pequeñas

Como este capítulo, el más pequeño de todos.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 99–100). Álex Sampedro.

Preguntas acerca de la naturaleza de la Biblia

Autor: Norman Geisler

Preguntas acerca de la naturaleza de la Biblia

a1Al decir que viene de la boca de Dios, la Biblia afirma su autoridad divina. Afirma ser la Palabra que vino de Dios mismo (cf. Juan 10:34~35).. Ahora bien, como también fue escrita por seres humanos, ¿qué queremos decir cuando decimos que la Biblia es «la Palabra de Dios»?

¿QUÉ SIGNIFICA DECIR QUE «LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS»?

Como Dios es el origen de la Biblia es propio llamarla su Palabra. Pero como los escribas humanos compusieron cada palabra de la Biblia, también es cierto que es su Palabra. Por lo tanto, una manera de describir qué significa decir que la Biblia es «inspirada por Dios» (2 Timoteo 3:16) es afirmando: «Lo que la Biblia dice, lo dice Dios». Esto es evidente, porque, a menudo, un pasaje del Antiguo Testamento dirá que Dios lo dijo y, sin embargo, este mismo texto, cuando sea citado en el Nuevo Testamento, dirá que así está dicho en «la(s) Escritura(s)>>. En ocasiones, lo contrario también es cierto, ya que un pasaje registrado por la Biblia en el Antiguo Testamento, el Nuevo lo declara como dicho por Dios. Comparemos los siguientes casos:

Lo que Dios dice:

Génesis 12:1~3;

Éxodo 9:13,16,

…lo dice la Biblia:

Gálatas 3:8

Romanos 9:17

En Génesis, Dios dice: «El Señor le dijo a Abram: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré … y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!» (Génesis 12:1~3). Pero en Gálatas 3:8, cuando se cita este texto, leemos: «La Escritura … anunció de antemano el evangelio a Abraham: “Por medio de ti serán bendecidas todas las naciones”».

De igual modo, Éxodo 9:13,16 dice: «El Señor le ordenó a Moisés madrugar al día siguiente, y salirle al paso al faraón para advertirle: “Así dice el Señor y Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo para que me rinda culto … Pero te he dejado con vida precisamente para mostrarte mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra”‘». Sin embargo, cuando este pasaje se cita en el Nuevo Testamento, dice: «Porque la Escritura le dice al faraón: “Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra”» (Romanos 9:17).

Lo que la Biblia dice:

Génesis 2:24;

Salmo 2:1

Isaías 55:3

Salmo 16:10

Salmo 2:7

….lo dice Dios:

Mateo 19:4~5

Hechos 4:24~25

Hechos 13:34

Hechos 13:35

Hebreos 1:5

En el libro de Génesis, leemos: «Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser»Génesis 2:24). Pero cuando Jesús cita este pasaje en el Nuevo Testamento, dice: «-¿No han leído – replicó Jesús- que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”?» (Mateo 19:4~5).

De igual modo, en el Salmo 2:1, David escribe: «¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?». Y en Hechos 4:24~25, leemos: «Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: “Soberano Señor .. , tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo: ‘¿Por qué se sublevan las naciones y en vano conspiran los pueblos?”‘».

El famoso teólogo, B.B. Warfield, hizo esta observación: «En un pasaje se habla de las Escrituras como si fueran de Dios; en los otros, se hace referencia a Dios como si él fuera la Escritura … Si tomamos ambos casos, Dios y las Escrituras se identifican de tal manera que, en cuanto a autoridad, no se distinguen entre sí».

 © 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Para un gusano como yo

Noviembre 8

Para un gusano como yo

Lectura bíblica: Salmo 86:11–17

Pero tú, oh Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad. Salmos 86:15

a1El concepto que Sandra tiene de sí misma no puede ser peor. Escucha lo que dice: “Soy peor que un gusano. Un gusano se puede arrastrar debajo de la tierra y esconderse sin dejar huellas. Yo soy más bien como las feas babosas en mi patio. Por dondequiera que van, dejan esta huella horrible de baba. Así soy yo. Por dondequiera que ando, arruino todo”.

¡Qué concepto triste de sí misma! Y es el doble de triste porque Sandra es creyente. Pero ella no tiene idea de su verdadera identidad. No es un gusano ni una babosa. Comete errores, como todos lo hacemos, pero dista mucho de “arruinar todo” dondequiera que anda.

Si eres un creyente que no está convencido de su verdadera identidad como hijo de Dios amado, valorado y competente, los resultados en tu vida pueden ser lúgubres:

• Héctor tiene un concepto de su mundo que lo llena de miedo y lo deprime.
• Felicia considera las situaciones nuevas o inesperadas como amenazas que la sofocan.
• Miguel se atribuye la culpa de todas sus dificultades.
• Charo se mete en su caparazón para ahuyentar a la gente.
• Sarita no puede confiar en nadie que la trata bien.
• A David le cuesta aceptar los elogios.
• Lidia siente que su mundo se le viene encima y que la aplasta.

Cuando dejas que uno de estos conceptos feos de ti mismo controlen tus pensamientos, dejas que te dominen las cosas que te pasan. No tratas de cambiar o desafiar a tu mundo.

Pero cuando estás seguro de que Dios te considera digno de ser amado, valioso y capaz, recibes las situaciones difíciles como oportunidades de confiar en Dios para que te saque adelante. Incluyes a otros en tu vida como compañeros que te ayudan a llevar tus cargas. Y sabes que el plan de Dios es hacer grandes cosas a través de ti, y que lograrás cosas significativas para la eternidad.

Quizá tengas momentos cuando piensas como Sandra. Es entonces que puedes estar seguro de que Dios comprende exactamente cómo te sientes, y que te ama completamente. Él es un Dios compasivo. Sabe que a veces te sientes como un gusano pero también sabe esta verdad: ¡Eres mucho mejor que cualquier gusano!

PARA DIALOGAR
¿Qué significa el que Dios sea compasivo? ¿De qué manera puede la compasión de Dios ayudarte a rehacer tu vida si quieres que lo haga?

PARA ORAR
Señor, gracias por tu compasión. Gracias por tener un magnífico concepto de cada uno de nosotros.

PARA HACER
Ayuda a tus familiares a detectar cuando no se ven dignos de ser amados, valiosos o capaces. ¡Recuérdales que son mucho mejor que un gusano!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.