¿NO SON SOBRENATURALES LAS PREDICCIONES DE NOSTRADAMUS?

Autor: Norman Geisler

¿NO SON SOBRENATURALES LAS PREDICCIONES DE NOSTRADAMUS?

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No. La alta reputación de las «predicciones» de Nostradamus no tienen asidero.

Consideremos una de las más famosas:

El supuesto terremoto de California. Predijo, supuestamente, un gran terremoto que sucedería el 10 de mayo de 1981 en California, una predicción de la que se tuvo noticia el 6 de mayo de 1981 en el periódico USA Today. Sin embargo, no sucedió tal terremoto. De hecho, no mencionó ningún país ni ciudad ni año. Solo se refirió a una «tierra estruendosa» en una «nueva ciudad» y a un «terremoto muy fuerte» el 10 de mayo.

Si tomamos en consideración los miles de terremotos que tienen lugar todo el tiempo, evidentemente un suceso de estas características tan generales habría de suceder en algún lugar en un momento u otro.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Menú 40. Los críticos igleburger: Yo

Menú 40. Los críticos igleburger: Yo

a1¿Y quién soy yo para decir esto? ¿Acaso tengo derecho a escribir así? ¿Quién soy yo para enseñar a nadie? Yo, que vivo muchas veces una vida de “fast food”, que me mancho demasiadas veces con la grasa del pecado. Con un egoísmo insaciable que busca mi propio bienestar y un orgullo capaz de despreciar a otros con tal de sentirme mejor. Definitivamente no soy el más indicado para enseñar o motivar. Quizás todo lo que he escrito sea para enseñarme en primer lugar a mí mismo. Yo soy el primero que no debo descuidar mi manera de entender el evangelio. Solo soy un músico que, por suerte o por desgracia, ha visto demasiadas ciudades, personas, e iglesias, y su manera de trabajar. Y no puedo quedarme sin hacer nada. No lo sé hacer.

Por eso observo y escribo. Por eso intento servir y cuidar a esta Iglesia de la que soy un miembro más, y de la que dependo. La admiro porque es la novia de mi Señor, y por eso no quiero que nadie la maltrate. Porque quiero ser un buen amigo del esposo, Por eso a veces me inquieto un poco. Sé que dependo de la misericordia de Dios cada mañana para cuidar mi propia vida ¿Estaré haciendo lo correcto con todo lo que he dicho? Solo le pido a mi Señor que esto pueda servir para ayudar a mucha gente.

A mucha Iglesia.

Porque sé que muchos tienen estas inquietudes, las hablamos en la sobremesa.

Y si he cometido algunos errores, perdón, sigo aprendiendo, lo he hecho pensando que era lo mejor. Y quizás el hecho de que aún sea joven te ayude a perdonar mis atrevimientos (joven según el siglo XXI). Le pido al lector lo que Pabio nos aconsejó:

“Examinadlo todo; retened lo bueno”. 1 Tesalonicenses 5:21.

Durante el proceso de escribir la igleburger he aprendido mucho, en primer lugar de mí mismo y mi condición. No me quiero posicionar desde la torre, donde puedo observar a vista de pájaro sin inmutarme. Sé que soy parte del problema, el problema está en mí:

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”. Romanos 7:18.

Pero sé que la solución también está en mí y en ti:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Gálatas 2:20.

Gracias Jesús, a Ti dedico este libro, a Ti dedico mi vida, por Ti quiero tener la comida basura por lo que es: Basura.

Y deshacerme de todo peso que me asedia, para seguir corriendo la carrera que tengo por delante.

Acepta esta ofrenda de un joven imperfecto. Te aseguro que me esfuerzo cada día por agradarte más.

Ayúdame Señor Jesús.

“Señor, Tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Juan 21:17.

Amén.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 199–201). Álex Sampedro.

Fuera lo malo, venga lo bueno

Noviembre 29

Fuera lo malo, venga lo bueno

Lectura bíblica: Efesios 4:17–24

Despojaos del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renovaos en el espíritu de vuestra mente. Efesios 4:22, 23

a1Si Marisa tuviera un peso por cada vez que le daban ganas de darle un puñetazo en la nariz a alguien, sería la mujer más rica del mundo. Ante la amenaza de ser expulsada de la escuela, decidió evitar las peleas a puñetazos. Pensaba que limitar sus conflictos a gritos e insultos era una buena meta. Todavía quería ser mala, pero no tan mala como antes.

Tema para comentar: ¿Cuál es la mejor manera de librarte de una mala costumbre?

El juego de química que tienes en el estante de los juguetes te da una pista. ¿Cuál es la mejor manera de sacar a la fuerza el gas de una probeta? Si contestaste: “Echar agua en la probeta”, acertaste. El líquido saca el gas a la fuerza porque ambos no pueden ocupar el mismo espacio.

Existe un principio similar relacionado con las malas costumbres. No te libras de ellas por remplazarlas con costumbres que son menos malas. Reemplazas lo malo con lo bueno. Y la manera de hacerlo es cambiando tu modo de pensar.

Si quieres inyectar buenos pensamientos, puedes hacerlo memorizando textos bíblicos. La Palabra de Dios saca a la fuerza a los pensamientos malsanos llenado el cerebro con los mejores pensamientos.

Empieza por memorizar un versículo bíblico por semana. Aquí van algunos buenos para comenzar: Salmo 51:10; Salmo 119:9, 10; Romanos 12:1, 2; 1 Corintios 10:13; Filipenses 4:8.

Memoriza cada versículo palabra por palabra. Consíguete una versión de la Biblia fácil de entender, luego escribe el versículo en una tarjeta pequeña que puedas guardarte en el bolsillo.

Medita sobre el versículo. Piensa en lo que significa. Piensa todo el día en el versículo.

Aplica el versículo a tu vida. Completa la frase: “Como resultado de este versículo resuelvo…”.

Repásalo. Repasa el versículo nuevo todos los días durante dos meses, después una vez por semana.

La mejor manera de acordarte de los versículos bíblicos es responder de alguna manera a lo que memorizaste. Cuando te sientes tentado a volver a una mala costumbre, saca uno de tus versículos memorizados, repásalo y repítelo hasta que los pensamientos buenos saquen a la fuerza los pensamientos malos.

PARA DIALOGAR
Dilo con tus propias palabras: ¿De qué manera te ayuda la Biblia a librarte de las malas costumbres?

PARA ORAR
Señor, transfórmanos de modo que pensemos como tú por medio de los versículos bíblicos que memorizamos.

PARA HACER
Hazte un plan para llenar tu cerebro con los mejores pensamientos de Dios, lenta pero seguramente.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.