Menú 24. Ser como Jesús

Menú 24. Ser como Jesús

a1Sí, se nos llena la boca con esta expresión, ¡Hay que ser como Jesús! O el famoso: “What Would Jesus Do?” (¿Qué haría Jesús?)

El primer problema que encontramos es de qué Jesús estamos hablando. Porque a veces tenemos una imagen de Jesús equivocada. Algunos han visto a un Jesús rico, un Jesús comunista, un simple maestro (recuerda el capítulo 20).

Nunca tendremos aquí en la tierra una imagen exacta de Jesús, siempre estaremos persiguiéndolo, siguiéndolo, descubriendo nuevos aspectos de su carácter, amor y perfección. Pero eso no debe impedir que busquemos, con todas nuestras fuerzas, parecernos cada día más a Él.

Te podría enseñar el siguiente método: cuando te encuentres en una situación pregúntate qué haría Jesús. Pero seamos honestos ¿Quién hace eso? Primero, si no pasamos tiempo con Jesús a solas, si no nos acordamos de Él, a veces ni en la iglesia, ¿Cómo pretendemos acordarnos de Él en situaciones cotidianas donde la tentación nos puede estar asediando?

Además, no debemos buscar ser como Jesús porque nos convenga solamente. En primer lugar, debe movernos el amor que le tenemos y la admiración que nos causa su persona. ¿Realmente queremos ser como Él en todo? ¿Estamos dispuestos a eso? Mira hasta que punto llega Pablo:

“Quiero conocerlo aél y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a Él en su muerte”. Filipenses 3:10.

¿Es eso algo digno de imitar? ¿Lo creemos? ¿Sigues queriendo ser como Jesús?

Yo me lo pensaría dos veces antes de pedirle a Dios algunas cosas, y esta es una de ellas. Ser como Jesús es querer compartir nuestro destino con el suyo, nuestro camino con el suyo, identificarnos con Él en todos los sentidos. Dejar de vivir la vida de Alex y vivir la vida de Jesús. Negarme a mí mismo para que Jesús viva en mí.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mi; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó así mismo por mí”. Gálatas 2:20.

Porque no es solamente ser COMO Jesús, sino que, en un sentido, que aún no comprendo del todo, es SER Jesús por SU Espíritu que vive en mí.

Jesús ya está en nosotros, y nosotros somos colaboradores suyos en nuestra propia vida. No podemos querer ser como Jesús dentro de nuestros planes. Ser como Jesús incluye vivir para los propósitos de Jesús. Ser como Jesús es tener como prioridad las prioridades de Jesús, su mente y corazón.

Porque lo quiera o no, si soy un hijo de Dios, cada cosa que haga con mi vida representa a Dios, representa al que me salvó.

Y sí, la gente toma decisiones respecto a Jesús en gran medida por lo que ve hacer a sus seguidores.

Sobre nosotros recae una gran responsabilidad y un gran desafío.

Deja de vivir por tu propio nombre y

vive en el nombre de Jesús. Hay muchas cosas en juego.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 125–127). Álex Sampedro.

QUÉ SIGNIFICA DECIR QUE LA BIBLIA ES INSPIRADA?

Autor: Norman Geisler & Ravi Zacharias

QUÉ SIGNIFICA DECIR QUE LA BIBLIA ES INSPIRADA?

a1En 2 Timoteo 3:16 se afirma que la Biblia es inspirada por Dios: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia». Jesús dijo: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4, é.a). Si combinamos esta verdad con 2 Pedro 1:20-21, que afirma que las Escrituras no se originaron en los hombres sino en «los profetas (que) hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo» (é.a), vemos que la inspiración en general es el proceso por el cual los escritores, impulsados por el Espíritu, produjeron escrituras inspiradas por Dios.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Empieza con tu familia

Noviembre 13

Empieza con tu familia

Lectura bíblica: 1 Timoteo 5:3–8

Si alguien no tiene cuidado de los suyos… ha negado la fe y es peor que un incrédulo. 1 Timoteo 5:8

a1—Oye, Alfredo —dijo Ricardo cuando una vez más caminaban a casa desde la escuela—. ¿Se te ha ocurrido que el mandato de Jesús de amar a tu prójimo significa en realidad amar a todo el mundo, no sólo a tus vecinos de al lado?
—¿Qué barbaridad! —exclamó Alfredo—. Supongo que no puedo ir al cine contigo esta noche.
—¿Por qué no?
—Tengo que irme a la cama temprano —explicó Alfredo— ¡porque tengo que levantarme temprano para empezar a amar a seis mil millones de prójimos!

Alfredo está captando la cuestión, pero sigue confundido.

Sí, Jesús quiere que ames a todos, pero no puedes demostrarlo específicamente a todos. No tienes bastante tiempo, energía o recursos para cuidar de cada una de las personas en el planeta. Por eso tienes que averiguar por dónde empezar.

Tema para comentar: Cuando tu meta es amar, ¿por dónde empiezas?

Dios quiere que empieces por las personas que tienes más cerca. De allí te puedes ir extendiendo a todo el mundo “mientras tengamos oportunidad” (Gálatas 6:10).
Aquí van dos sugerencias grandes:
Empieza por ti mismo. Creélo o no, tu primera obligación de amar es amarte a ti mismo. Si no atiendes tus necesidades básicas y te proteges de influencias dañinas, no tendrás mucho amor para brindar a otros. Sin el amor propio correcto —cuidar tu desarrollo mental, emocional, espiritual y social— se te acabará el combustible cuando trates de amar a otros como Dios te ha llamado a amar.

Luego, tu familia. Después de amarte a ti mismo, tu tarea más grande es amar a tu propia familia. Pablo escribió: “Si alguien no tiene cuidado de los suyos, y especialmente de los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8). Todos necesitan recibir ayuda, aliento, oración y consuelo. Dios dice que tu energía para satisfacer esas necesidades debe centrarse primero en tus padres, tus hermanos y tus hermanas. Enseguida está amar a tus demás familiares, tales como abuelos, tías y tíos (ver 1 Timoteo 5:16).

¿Alguna vez te preguntas qué quiere decir Dios cuando manda “Ama a tu prójimo como a ti mismo”? El propósito de Dios es que tu primer compromiso de amor sea hacia los que tienes más cerca —los que te necesitan— y esos son tus familiares. Dios quiere que ames a todos. ¡Pero amar a todos empieza por casa!

PARA DIALOGAR
¿Te parece que el mandato divino de amar a todos es más de lo que puedes abarcar? ¿Qué cosas puedes empezar a hacer para amar a los que tienes más cerca?

PARA ORAR
Señor, queremos que la gente te vea a ti en nosotros. Enséñanos a amar a los que tenemos más cerca de nosotros.

PARA HACER
Realiza hoy algo gigantescamente cariñoso por alguien en tu familia. ¡Que sea una sorpresa!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.