Menú 29. El precio: la diferencia entre una hamburguesa y un bistec

Menú 29. El precio: la diferencia entre una hamburguesa y un bistec

a1¿Estás dispuesto a pagar el precio? Sí, hay un precio que pagar. Aunque Jesús nos salvó por gracia, seguirlo cuesta y cuesta mucho. El nos lo dijo así:

“Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. Lucas 14:27.

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Romanos 8:17.

Jesús lo tenía todo, era el Hijo de Dios. Podía haberse hecho el rey del mundo sin necesidad de sufrir, pero eso no nos hubiera salvado. Tuvo que pagar un precio, pero no por Él, sino por los demás. Por eso la pregunta es ¿estoy dispuesto a pagar el precio por los otros?

Todos, si somos más o menos inteligentes, estamos dispuestos a sacrificar algo de nosotros por un bien mayor para nosotros. Por ejemplo, aunque me apetezca mucho salir esta noche con mis amigos, me sacrifico, me quedo a estudiar, sabiendo que mañana en el examen lo podré hacer bien, aprobaré y tendré la recompensa de mi terrible sacrificio. Es algo que hago por mí. Pero, ¿Me quedaría, no para aprobar yo, sino para que aprobara otro? ¿Estaría dispuesto a pagar el precio si la recompensa fuera para un tercero?

Pues ese es el llamado de Dios. El Señor nos ha llamado para servirlo, pero ¡no se puede servir a Dios directamente! Él no necesita nada de mí, lo tiene todo, sólo puedo servir a Dios a través de servir a los demás.

Yes que mi vida, después de la conversión, cambia de enfoque. Y aunque debo seguir esforzándome para ser cada vez mejor hijo de Dios, para buscar su voluntad, estar con Él, formarme como Dios quiere, etc. debo enfocarme en lo que puedo hacer por los demás: cómo buscar nuevos hijos de Dios, buscar su voluntad en otros, ayudar a otros a estar con Él, formarlos como Dios quiere, y traer su Reino a esta tierra.

Y entonces, lo que hago ya no me tiene a mí como protagonista, sino a Dios y a los demás.

“Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Lucas 10:27.

Estos son los mandamientos que Jesús nos enseñó como los más importantes. Y alguno podría decir: Entiendo que tengo que amar al Señor, y también lo haré con mi prójimo, pero ¿Qué hay de mí?

El Señor sabe que somos capaces de hacer muchas cosas para nosotros. ¿Somos capaces de hacer lo mismo por Dios y por los demás? Ese es el precio a pagar al que nos llama el Señor.

Dios ya ha hecho todo lo necesario por nosotros, ya pagó el precio que hacía falta para rescatarnos, ahora es nuestro turno. Y en realidad, pagar el precio, trae consigo una vida cristiana plena, justicia, paz y gozo. En el fondo, ésta es la verdadera felicidad, lo que realmente alimentará tu alma. No hay mayor alegría que cumplir con estos dos mandamientos.

Por eso debes escoger entre vivir con la mentalidad de igleburger y disfrutar del evangelio solo para ti, o decidir probar el bistec de vivir para Dios y para los demás.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (p. 151-154). Álex Sampedro.

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAS MAL INTERPRETACIONES NO ESTÁN CUBIERTAS POR LA INSPIRACIÓN?

Autor: Norman Geisler & Ravi Zacharias

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAS MAL INTERPRETACIONES NO ESTÁN CUBIERTAS POR LA INSPIRACIÓN?

a1Lo que la Biblia dice debe entenderse a la luz de lo que esta muestra. Lo que anuncia debe leerse a la luz de lo que practica. La doctrina de las Escrituras debe entenderse a la luz de toda la información contenida en estas. Todas las malinterpretaciones mencionadas en la pregunta anterior son parte de la información aportada por las Escrituras. Por ejemplo, la Biblia redondea las cantidades. Por lo tanto, cuando dice ser la verdad, esto no significa que se excluya el uso de números redondos (cf. 2 Crónicas 4). Lo mismo es cierto en el caso de las hipérboles, figuras retóricas, lenguaje observacional y género literario (como la poesía, las parábolas y otras formas semejantes). En suma, todo lo que la Biblia afirma es verdad, pero lo que se comprenda por verdad deberá entenderse a la luz de los fenómenos o datos presentados en esta.

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

A espantar los nubarrones oscuros

Noviembre 18

A espantar los nubarrones oscuros

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 3:1–8

Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para afirmaros y animaros en vuestra fe; para que nadie sea turbado en medio de estas tribulaciones. 1 Tesalonicenses 3:2, 3

a1Tuviste un día horrible. Estás completamente deprimido. Te fue mal en el examen, te tropezaste en el pasillo y tus libros, cuadernos y útiles escolares salieron volando en todas las direcciones, y te olvidaste que mañana tienes que entregar el resumen de un libro que ni comenzaste a leer. Te gustaría que te tragara la tierra.

En un caso así ¿qué preferirías que hicieran tus amigos?

(a) Que te despidieran con un “¡Hasta mañana, payaso ridículo!” al salir de la escuela.
(b) Que te prometieran escuchar tu triste historia el mes que viene cuando no están tan ocupados.
(c) Llamar a la puerta de tu casa para recordarte lo tonto que eres.

Con más ganas querrías que te tragara la tierra si tus amigos intentaran una de esas tácticas contigo. Por eso, toda vez que notes que un amigo está deprimido, tienes la oportunidad de actuar de una manera mejor. Puedes tratarlo de la manera como te gustaría que te trataran a ti bajo esas mismas circunstancias. Haz la prueba con estas ideas:

Demuestra interés. Luis descubrió que el primer paso para ayudar a su amigo que sufría era hacer suyo el sufrimiento de él. Sentir lo que su amigo sentía lo impulsó a entrar en acción.

Ponte a disposición de tu amigo. Marcos descubrió que más que cualquier otra cosa su amigo herido necesitaba su T–I–E–M–P–O.

Da el primer paso. Rita descubrió que llamar por teléfono a su amiga —para saludarla aunque no estuvieran planeando hacer nada— la hacía sentir querida.
Ora. Alberto se arriesgó bastante al preguntarle a su amigo si podía orar por él. Además de recurrir a la ayuda de Dios, Alberto le hizo ver con esto que le importaba lo que le estaba sucediendo.

Recuérdale a tu amigo que Dios se interesa por él. Aurora notó que su amiga estaba olvidando cuánto valía para Dios. Así que le hizo acordar que Dios piensa que es digna de ser amada, valiosa y capaz. Aun los no creyentes fueron creados a la imagen de Dios, y son personas por las que murió Jesús.

Escucha a tu amigo. Muchos chicos que se sienten tristes o deprimidos dicen que no pueden hablar con sus padres acerca de sus problemas, sufrimientos y decisiones. Carlos escucha a su amigo cuando le habla de sus problemas. Pero también lo invitó a su casa para que pudiera conversar con sus padres si quería hacerlo.

Cuando alguien que quieres se siente triste o deprimido, lo más importante que puedes dar es darte a ti mismo. Toma estas sugerencias, aprovéchalas. ¡Verás que te ayudan a fomentar una relación cariñosa para que tu amigo no se sienta tan solo!

PARA DIALOGAR
¿Qué es lo mejor que le puedes ofrecer a un amigo que está triste o deprimido?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a cada uno a ser un amigo cariñoso y sensible hacia los que sufren a nuestro alrededor.

PARA HACER
Piensa en un amigo que está pasando por un mal momento. Piensa en un plan para ayudarle a no sentirse tan solo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.