Menú 20. Dioses de menú

Menú 20. Dioses de menú

a1L a manera en la que vivimos la vida del Reino, el evangelio, nuestra vida espiritual cristiana, tiene mucho que ver con el concepto que tenemos de Dios. Es decir nuestra teolog ía práctica (lo que hacemos día a día en el nombre de Dios) tiene que ver con la teología propia (quién es Dios).

Si tenemos una imagen equivocada de Dios podemos caer en idolatría. Por mucho que tú llames a tu dios, Jesús, si ese Jesús que tienes en tu mente no es el Jesús de la Biblia, y le atribuyes características que Él no tiene, estarás adorando a un dios inventado por tu mente, lo llames como lo llames, y vivirás de acuerdo a ese dios que has creado a tu imagen y semejanza.

Cuando el pueblo de Israel fue librado de Egipto sabían que JHVH les había sacado de allí, ese era su nombre, pero no lo conocían. Un día Moisés se alejó del pueblo para estar a solas con Dios que le iba a dar los diez mandamientos.

No puedo hablar de esta historia sin recordar a Charlton Heston, su barba y la manta de invierno que le robó a mi abuela para hacerse el disfraz de Moisés.

Sigo.
El pueblo de Israel se quedó solo y al ver que Moisés tardaba en regresar le dijeron a Aaron que hiciese algo, esto fue lo que ocurrió:

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. Y viendo esto Aar ón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. Éxodo 32:1–8.

Y sí, increíblemente, ese becerro de oro al que adoraban, que habían creado con su mente, lo llamaban JHVH (v.5). Habían creado su dios, su JHVH como ellos querían, a la moda de la época, de oro, como los otros dioses que imperaban por allí, con forma de animal, como los otros dioses que habían conocido, un Y dios hecho por manos humanas, por mentes humanas. Como cuando vas a un restaurante y pides el menú que te apetece, el que más se ajusta a tu forma de ser, un dios a la carta. Así le ocurrió a Israel, se inventaron su becerro, su menú.

Y nosotros, quizás, pecamos de lo mismo, hablamos acerca del Dios de la Biblia y lo adoramos, pero nos puede ocurrir como a la gente que vivía en Atenas cuando Pablo fue a la ciudad. Tenían un altar donde adoraban “al dios no conocido”.

“Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio”. Hechos 17:22, 23.

¿Estaremos adorando a un dios que no conocemos? ¿Estaremos adorando a un dios que hemos creado en nuestra mente? La única manera de no hacer eso es ¡conociendo a Dios! Y desechando las imágenes que esta sociedad nos ha enseñado acerca de Él.

Por ejemplo, Dios no es una fuerza impersonal que puedo manejar a mi antojo. Algunos hablan de visualizar cosas y desearlas para que Dios te las conceda. He visto cristianos que ponen fotos de lo que quieren en sus neveras para “atraer eso” a sus vidas. Esta filosofía está de moda, algunos la llaman la ley de la atracción y algunos libros de mayor venta en las librerías versan sobre ese tema. Usan esa “fuerza” para su bien. Para los fans de Star Wars esto les sonará y se estarán imaginando a un Jedi moviendo con la mano una nave espacial. Esto, que tiene que ver con la psicología positiva, a veces se confunde con el Dios de la Biblia, y algunos que se dicen creyentes hablan de este Dios/fuerza universal/dios a la carta/peliculero, como si fuera el Dios verdadero. Mientras el Dios no conocido espera a los verdaderos adoradores…

Otros se imaginan un Dios castigador, que está pendiente de cada error para apuntarnos con el dedo y acusarnos. Muchas de las personas que no creen en Dios piensan así, en parte porque es el dios que algunos cristianos han mostrado. Mientras, el Dios no conocido espera a los verdaderos adoradores…

Otros creen que Dios es imposible de conocer, y que está demasiado lejos de nosotros. Que, sea lo que sea, está más allá de nuestra comprensión y sería insensato tener una relación personal con Él, por lo tanto, no le prestan atención. Mientras el Dios no conocido espera a los verdaderos adoradores…

Otros ven a un Dios con barba de Santa Claus sentado en una mecedora y que quiere a todo el mundo, y que no le importa nada de lo que pase, al final todos seremos felices “forever”. Mientras el Dios no conocido espera los verdaderos adoradores…

Otros… Otros…

Otros…

Pero Dios,

en su infinita misericordia se cansa de esperar, viene, se hace un hombre para hacerse comprensible a mí, que pensaba que el dios que había creado en mi mente era lo único que había y me dice:

Aquí estoy, deja de imaginarme

y conóceme.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:23.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Juan 17:3.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 101–103). Álex Sampedro.

¿DE QUÉ OTRAS MANERAS DECLARA LA BIBLIA QUE ES LA PALABRA DE DIOS?

Autor: Norman Geisler

¿DE QUÉ OTRAS MANERAS DECLARA LA BIBLIA QUE ES LA PALABRA DE DIOS?

a1Por medio de frases como: «dice el Señor» (p.ej. Isaías 1:11,18), «afirma el Señor» (p.ej. Jeremías 2:3,9), «dijo Dios» (p.ej. Génesis 1:3,6), «La palabra del Señor vino a Jeremías» (Jeremías 34:1), y «El Señor me dirigió la palabra» (p.ej. Ezequiel 30:1), las Escrituras afirman que vienen de Dios. Dichas frases ocurren cientos de veces en las Escrituras y revelan, sin sombra de duda, que el escritor afirma estar registrando las Palabras mismas de Dios. Solo en el libro de Levítico, aparecen sesenta y seis veces frases como: «el Señor le ordenó a Moisés)) (p.ej. 4:1; 5:14; 6:1,8,19; 7:22). Ezequiel registra numerosas veces frases como: «vi una visión)) o «el Señor me dirigió la palabra)).

Cinco veces en veintiocho versículos del capítulo 12, Ezequiel dice: «el Señor me dirigió la palabra)) (vv. 1,8,17,21,26), y cuatro veces escribe: «así dice el Señor)) (vv. 10,19,23,28); y en el versículo 28, usa la com~ binación: «así dice el Señor omnipotente» y «lo afirma el Señor omnipotente)) (cf. 20:3). Isaías (p.ej. 1:1,11,18,24; 2:1), Jeremías (p.ej. 1:2,13; 2:1,3,5) y otros profetas hacen afirmaciones similares. La impresión general no deja duda con respecto al origen confeso de Dios en los mensajes de los profetas.

 © 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Prende la luz del amor

Noviembre 9

Prende la luz del amor

Lectura bíblica: 1 Juan 4:16–21

Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. 1 Juan 4:16

a1La intención de Tulio no era romper nada. Pero jugando a las escondidas en la casa de Nacho vio el canasto que los padres de Nacho habían traído del África años atrás. Sabía que era una de sus posesiones más preciadas, lo cual significaba que a Nacho no se le ocurriría buscarlo allí.

Tulio se metió en el canasto y puso la tapa, pero sentado en la oscuridad se fue dando cuenta de que esconderse en el canasto no había sido una buena idea. Tratando de salir del canasto antes de que entrara Nacho, una pierna traspasó los juncos resecos, haciendo un agujero. Logró salir, poner de vuelta la tapa y correr a otro escondite.

Tulio no está seguro de que los padres de Nacho saben quién les había roto el canasto. Y aunque Nacho es su mejor amigo, le da vergüenza volver a su casa.

La vergüenza es el sentimiento que nos dice que hemos hecho tanto mal que nadie puede volver a amarnos. Es lo que provocó que Tulio evitara volver a la casa de Nacho, porque no quería encontrarse con los padres de su mejor amigo, o que le recordaran lo indigno que es.

Romper el canasto no hizo que Tulio de pronto fuera indigno, pero no se estaba viendo con claridad. Aunque la vergüenza es un sentimiento que una u otra vez todos tenemos, algunos chicos viven toda su vida sintiendo vergüenza, obsesionados por el sentimiento horrible de que son demasiado malos para que alguien pueda quererlos. “Imposible que Dios me ame”, dicen o piensan. “Sé lo que he hecho. Me tolera porque he aceptado a Cristo como mi Salvador. Pero jamás me amará como un hijo”.

Ya sea que nuestra vergüenza nazca de una emoción temporaria o de un problema permanente, la solución es la misma: Dios quiere que acudamos a su luz, dejando que su verdad brille sobre nosotros y nos muestre quiénes realmente somos.

Dios no nos lleva a la luz para exhibir nuestras faltas. Quiere que nos veamos como él nos ve. Seguro, es posible que detectemos fallas que necesitamos confesar. Pero podemos descansar tranquilamente en la presencia de Dios porque estamos seguros de que su perdón abarca cualquier cosa que hayamos hecho. Y podemos disfrutar de la luz de su Hijo al darnos cuenta de que somos sus hijos dignos de ser amados, valiosos y capaces.

¿Te sientes con ganas de esconderte? No hay mejor alivio que acudir a la luz.

PARA DIALOGAR
¿Te has hecho la costumbre de esconder tus fallas de Dios y otros por temor a que ya no te quieran? ¿De qué manera puedes dejar entrar la luz?

PARA ORAR
Señor, todos hacemos cosas de las cuales nos avergonzamos. Ayúdanos a acudir a tu luz siendo honestos y recibiendo tu perdón y el de los demás.

PARA HACER
Cuando falles hoy, no sientas vergüenza. Acude enseguida a la luz de Dios confesando tus pecados, y dejando que los demás vean quien eres.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.