Menú 27. Despedida de soltero: La última cena

Menú 27. Despedida de soltero: La última cena

a1Muchos, muchos años después se celebró otra cena, en Jerusalén, que recordaba a aquella que se celebró en Egipto. Era la Pascua, la fiesta de los panes sin levadura, durante miles de años se había celebrado recordando que era Dios el que salvaba, que nadie podía hacer nada para ser libre, solo Dios los podía rescatar, y lo hizo con toda su fuerza en Egipto. El cordero sobre la mesa sin un hueso roto como marcaba la tradición, y ese pan sin levadura recién hecho todavía estaba caliente, recién sacado del horno. Y nada como un buen vino mediterráneo para acompañar una buena carne. Y ese Dios que en el pasado los liberó, ahora estaba sentado en la mesa con ellos, disfrutando de aquel banquete.

Su Pascua. La que el instituyó para que recordáramos.

Jesús sabía que después de esa fiesta, en la madrugada, lo iban a apresar, sería traicionado por uno que compartía mesa y plato con Él. Y en unas horas moriría en una cruz. Era su última cena. Su última fiesta, y quería aprovechar ese momento con sus amigos. Él vino a esta tierra a por su novia, una novia que había sido esclava por mucho tiempo. Por eso dejó la gloria del Padre. ¡Jesús vino a la tierra para buscar novia! Pero sabía que eso le iba a costar muy caro. Quería traer salvación a este mundo, a todo el que clamara a su Nombre. Todos habíamos decidido negar su amor, intentar hacer las cosas por nuestra cuenta sin contar con Él. Pero, a pesar de todo, Él vino por nosotros. Para librarnos del temor a la muerte.

“… y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”. Hebreos 2:15.

Pero sabía que igual que en aquella pascua de antaño, alguien tenía que pagar para salvar a los esclavos. Alguien tenía que morir.

En aquella despedida de soltero Jesús les estaba diciendo a sus amigos que Él iba a pagar por nuestra redención (El pago que hace falta para que un esclavo sea libre), y que nos esperaría para celebrar la boda pronto.

“Yles dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios”. Lucas 22:15, 16.

Aquellos que estaban en la mesa tomaron pan, el pan de la Pascua, y vino (del bueno, ¿Qué exégeta serio puede defender, a día de hoy, que era mosto?). Jesús les dijo que eso representaba su vida. En el texto falta el ingrediente principal de la mesa, el Cordero. EL que de verdad iba a sufrir.

El Señor les dio a entender que aquella salvación que se había celebrado durante años, aquel símbolo repetido cada Pascua, se iba a hacer realidad delante de ellos. Y no sólo para un pueblo, sino para todos los pueblos. Y que no iban a ser libres solo de un sistema, iban a ser libres del sistema que gobierna todo el mundo. La esclavitud de la muerte, el destino de todos.

“Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”. 1 Corintios 15:26.

Porque, cuando uno vive en ese Egipto, cree que no tiene opción, que nació para ser esclavo y al final morir. JHVH vino a romper con eso. A salvarnos a cada uno de nosotros para hacer un nuevo pueblo, a rescatarnos de nosotros mismos, de nuestros pecados, de nuestra vida sin sentido, y a darnos verdadera libertad.

Jesús pagó por nuestros pecados, sufrió injustamente, como aquel cordero de la Pascua. Por eso lo llaman el Cordero de Dios. El primogénito que iba a morir a cambio de los demás.

“Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios”. Juan 1:36.

En aquella cena, Jesús estaba celebrando la libertad que iban a vivir aquellos que estaban con Él. Pero, a la vez, por dentro, su alma estaba angustiada. Sabía que ahora le tocaba a Él. Él era la verdadera Pascua, Él era el verdadero Cordero, el que fue inmolado antes de la fundación del mundo. (Apocalipsis 13:8).

Él era el plan de Dios, incluso antes de Adán, no lo improvisó. Fue su eterno plan, lo que iba a ocurrir desde un principio. ÉL mismo, el Ser perfecto se iba a entregar por su creación. El amor elevado al infinito, el Creador que muere por su creación. La humildad del Ser más grande del universo. Y así, Jesús me salvó, y por eso me siento en su mesa, y recuerdo (celebro) con el pan y el vino, que Él es el Cordero que murió por mí, que no lo merecía, pero me sacó de mi Egipto para llevarme a vivir una aventura eterna. Por eso recuerdo aquella despedida de soltero, cada vez que me siento con mis amigos a recordar aquella Pascua, esperando el día en el que me siente en la boda de mi amigo Jesús, lo que la Biblia llama “las bodas del Cordero”. Aquel día Jesús volverá a tomar vino conmigo.

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado”. Apocalipsis 19:7.
Mientras tanto, como amigo del novio que soy, sigo buscando a quién más puedo invitar a esa boda. ¿Te apuntas? Hoy disfruto de su libertad, disfruto de mi familia, disfruto del pan y el vino.
Mientras tanto, en los postes, el vertical y el horizontal, la sangre del Cordero.
Sampedro, Á. (2013). Igleburger (p. 141-144). Álex Sampedro.

¿TODOS LOS TEMAS DE LA BIBLIA SON INSPIRADOS O ÚNICAMENTE LOS ESPIRITUALES?

Autor: Norman Geisler & Ravi Zacharias

LOS TEMAS DE LA BIBLIA SON DOS O UNICAMENTE LOS ESPIRITUALES?

a1La inspiración garantiza la verdad de todo lo que la Biblia enseña, implica o connota (en su espíritu como en los hechos). Pablo afirmó que toda la Escritura, no solo una parte, es inspirada por Dios (d. 2 Timoteo 3:16). Pedro declaró que ninguna profecía de las Escrituras tiene su origen en el hombre sino que es toda de parte de Dios (cf. 2 Pedro 1:20-21). Jesús les dijo a sus discípulos: «Pero el Consolador, el EspírituSanto, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho» (Juan 14:26). En ese mismo discurso, agregó: «Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad» (Juan 16:13 ).

La iglesia ha sido «(edificada) sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular» (Efesios 2:20, é.a). Y los santos de la Iglesia Primitiva se mantenían «firmes en la enseñanza de los apostoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración» (Hechos 2:42), y dejaron registradas estas enseñanzas para nosotros en las páginas del Nuevo Testamento, que se consideraba parte de las Escrituras sagradas junto con el Antiguo (d. 1 Timoteo 5:18, en que se citan los textos del Antiguo y del Nuevo Testamento; 2 Pedro 3 :15-16),

La inspiración de Dios, entonces, alcanza todas las partes de las Escrituras. Incluye todo lo que Dios afirmó (o negó) acerca de cualquier tema referido en las mismas. Incluye no solo lo que la Biblia enseña explícitamente sino también lo que enseña implícitamente. Cubre no solo los asuntos espirituales sino los hechos. El Dios que todo lo sabe no puede equivocarse bajo ninguna circunstancia en aquello que enseñe o que se pueda inferir. De hecho, Jesús confirmó cuestiones históricas y científicas, como la creación de Adán y Eva (d. Mateo 19:4,5), el Diluvio en el tiempo de Noé (d. Mateo 24:37,39), también que Jonás hubiera sido tragado por un gran pez (d. Mateo 12:40A2). Jesús dijo, además: «Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales?» (Juan 3:12).

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Cuando el pecado se interpone

Noviembre 16

Cuando el pecado se interpone

Lectura bíblica: Juan 8:1–11

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno. Vete y desde ahora no peques más. Juan 8:11

a1—Yo sé que tenemos que amar a los demás tal como son —dijo Gabriela—. Pero, ¿qué de los creyentes que se están apartando de Dios? Tengo una amiga que está haciendo unas cosas realmente tontas. Todo empezó cuando su hermano mayor comenzó a beber y a drogarse. No estoy segura de que ella se haya metido en eso todavía, pero lo único que quiere hacer es andar con su hermano y los amigos de él. En la escuela, es como si apenas me conociera. Ya no va a los cultos. Ni siquiera sé lo que está haciendo. ¿Cómo puedo amarla?

Buena pregunta. El amor ve el daño que las personas se causan cuando desobedecen a Dios. Y el amor procura proteger a las personas de todo mal. Entonces lo que hay que hacer que demuestra amor por los creyentes que se apartan de Dios es confrontarlos cariñosamente con respecto a su mala conducta, teniendo la meta de protegerlos de los consecuencias de actuar equivocadamente.

Supón que tienes amigos creyentes que empiezan a andar en malas compañías. Ellos necesitan que alguien les diga con cariño: “La Biblia es muy clara en decir que lo que estás haciendo con esas compañías es malo. Me duele que te hagas daño a ti mismo y que dañes a otros. Te conviene cortar con esas amistades”. Quizá tus amigos no quieran oír esas palabras, pero tu interés es hacerles un bien. No quieres pretender que esa conducta incorrecta no exista. Quieres hacer lo que puedas para impedir que tus amigos se perjudiquen.

Pero ya te imaginas de qué manera reaccionará la mayoría ante ese tipo de honestidad. Por eso es que llaman a este método “amor duro”. Uno arriesga la amistad a fin de sacar a los amigos cristianos del pecado. Las personas que confrontes quizá no te hagan caso, y hasta pueden apartarse de ti por un tiempo, o para siempre. Pero tu responsabilidad es hacer todo lo posible por convencerlos. De qué manera responden queda entre ellos y Dios.
Entre tanto, puedes seguir amándolos del modo como los ama Cristo por medio de:

• satisfacer su necesidad de amistad
• buscar maneras de ser una influencia positiva y de ofrecer aliento
• realizar acciones bondadosas como lo harías por cualquier otro
• orar a Dios para pedirle oportunidades que ayuden a tus amigos a dejar el pecado y acudir a Cristo.

Cuando tus amigos pecan, no los estás ayudando si ignoras su conducta a fin de que no se ofendan y sigan siendo tus amigos. Tienes la magnífica oportunidad de ser honesto y demostrar el amor duro que realmente necesitan.

PARA DIALOGAR
¿Cuál es la mejor manera en que puedes amar a un creyente que está empecinado en apartarse de Dios?

PARA ORAR
Señor, danos sabiduría cuando es difícil saber exactamente cómo demostrar amor.

PARA HACER
¿Conoces algún creyente que no está caminando cerca de Dios? Tracen planes como familia para demostrarles cariño.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.