Menú 39. ¿Qué puedo hacer yo?

Menú 39. ¿Qué puedo hacer yo?

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Puedes decidir que tu vida no sea así. Puedes decidir seguir a Jesús, en contra de lo que la corriente de este mundo te ha enseñado, incluso el mundo “cristiano”. Puedes decidir escuchar su voz y asumir los riesgos necesarios para que tu vida hable de Dios a todos. Puedes ser un hijo de tu Padre. Puedes ser un inconformista de lo que te han enseñado y estudiar las Escrituras por ti mismo, absorber todo lo que puedas de ellas y compartirlo con una comunidad de cristianos que, como tú, tienen hambre y sed de justicia. Leer mucho y estar a los pies de los mejores maestros de todas las épocas del cristianismo, absorber sus experiencias, escuchar sus historias de fe y sus reflexiones, lo tienes al alcance de tu mano. Usa Internet, usa tu “iPod”, usa incluso libros ¡Sí! Libros. Sobretodo los que han pasado la prueba del tiempo.

Puedes buscar a Dios, hablar con Él y preguntarle directamente.

Involúcrate en tu comunidad de fe, sirve, sirve en tu casa, a tu familia, a tus amigos, puedes hacerlo, sirve, enfoca tu vida en amar a Dios y a la gente, regálales tus oídos, tu tiempo, tus fuerzas, tu amor. Ama y sirve. Ora.

Aprenderás mucho más con una hora de servicio práctico que con muchas horas de pura teoría.

Piensa en tu misión y vive para ella. No olvides a aquellos que aún no le conocen. Tenlos siempre muy presente. Jesús lo hacía.

Involúcrate en tu sociedad

Sé diferente pero entre ellos, no te apartes de ellos, solo apártate del mal, Jesús oró por eso:

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Juan 17:15.

Y sobretodo no te apartes de Él. Búscalo en tu intimidad, queda con tus amigos para estar con Él. Queda con tus amigos en el nombre de Jesús.

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18:20.

No esperes resultados inmediatos, no seas “Fast food”, las cosas importantes llevan tiempo. Desarrolla tu paciencia para disfrutar del camino que te separa de hoy hasta lo que Dios tiene para mañana.

Entrega tu vida al Señor, cada día. Y hazlo todo como para Él.

¿Son muchas cosas? Genial, ¿Así que sí hay cosas que puedes hacer? Empieza entonces. Cambia tu corazón de piedra por uno de carne, de buena carne. Pídele ayuda al Señor. Ahora. No hay tiempo que perder.

Sampedro, Á. (2013). Igleburger (pp. 195–196). Álex Sampedro.

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