UN TRASPIÉ NO ES DERROTA

UN TRASPIÉ NO ES DERROTA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-06-15

El 28 de septiembre de 1066 el Duque Guillermo de Normandía desembarcaba en las costas de Pevensey, Inglaterra. Era el primero en desembarcar, y al pisar con su pie en tierra resbaló y cayó pesadamente en el lodo fresco de la costa. Esta situación era muy difícil, ya que el acto de desembarco era la manera en que simbólicamente se enfrentaría la batalla, y habiendo resbalado el mismo Duque y habiendo caído ante todos sus soldados era, para su ejército supersticioso, una señal de mal augurio. Pero el Duque supo transformar esa caída en una ventaja y poniéndose en pie y mostrando a su ejército sus manos embarradas dijo: “Por el favor de Dios, tengo hoy el suelo de Inglaterra en mis manos.” Esto era una osada manera de levantar la moral de su gente y de cierto que lo hizo ya que dos semanas más tarde conquistaba Inglaterra luchando contra el ejército de allí liderado por el rey Harold. Cuando nos enfrentamos a retos nuevos en nuestra vida, muchas veces sucede lo mismo. En el momento en que necesitamos que todo salga bien, listos para el comienzo de un nuevo proyecto, lo inesperado, el traspié inicial y todo parece acabarse justo al comenzar. Desembarcamos y resbalamos. Los primeros días en el trabajo y el jefe te echa el ojo. Comienzas la carrera y te llevas la principal materia. Concretas un noviazgo y la primera pelea arruina todo. ¿No te ha pasado? ¡Transforma ese traspié en una conquista! Saca provecho del barro en tus manos. No estás solo si vives con Jesús. Dice la Biblia: “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” Qué distinta es la experiencia de aquel que viviendo una vida enajenada de Dios por su orgullo, cae y no hay quién lo levante. Dice la Biblia: “Hay del solo, que cuando cayere no tiene quien lo levante”. Pero no debes estar solo si acudes a Jesús. Él murió por ti en la cruz, experimentó la soledad y el desamparo para que tú y yo hoy podamos acudir a Él en nuestros traspiés para transformarlos en victoria.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El traspié de hoy puede ser el primer paso de tu conquista de mañana.

 

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Confianza en la protección de Dios

Salmos 61-63

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Confianza en la protección de Dios

Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.

61:1 Oye, oh Dios, mi clamor;
    A mi oración atiende.

Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,

Porque tú has sido mi refugio,
Y torre fuerte delante del enemigo.

Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;
Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;
Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

Días sobre días añadirás al rey;
Sus años serán como generación y generación.

Estará para siempre delante de Dios;
Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

Así cantaré tu nombre para siempre,
Pagando mis votos cada día.

Dios, el único refugio

Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David.

62:1 En Dios solamente está acallada mi alma;
    De él viene mi salvación.

El solamente es mi roca y mi salvación;
Es mi refugio, no resbalaré mucho.

¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre,
Tratando todos vosotros de aplastarle
Como pared desplomada y como cerca derribada?

Solamente consultan para arrojarle de su grandeza.
Aman la mentira;
Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah

Alma mía, en Dios solamente reposa,
Porque de él es mi esperanza.

El solamente es mi roca y mi salvación.
Es mi refugio, no resbalaré.

En Dios está mi salvación y mi gloria;
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
Derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio. Selah

Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón;
Pesándolos a todos igualmente en la balanza,
Serán menos que nada.

10 No confiéis en la violencia,
Ni en la rapiña; no os envanezcáis;
Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

11 Una vez habló Dios;
Dos veces he oído esto:
Que de Dios es el poder,

12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia;
Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Dios, satisfacción del alma

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.

63:1 Dios, Dios mío eres tú;
    De madrugada te buscaré;
    Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
    En tierra seca y árida donde no hay aguas,

Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.

Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.

Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.

Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.

Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.

10 Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.

11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.