Confianza en la protección de Dios

Salmos 61-63

imgres

Confianza en la protección de Dios

Al músico principal; sobre Neginot. Salmo de David.

61:1 Oye, oh Dios, mi clamor;
    A mi oración atiende.

2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,

3 Porque tú has sido mi refugio,
Y torre fuerte delante del enemigo.

4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;
Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;
Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

6 Días sobre días añadirás al rey;
Sus años serán como generación y generación.

7 Estará para siempre delante de Dios;
Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

8 Así cantaré tu nombre para siempre,
Pagando mis votos cada día.

Dios, el único refugio

Al músico principal; a Jedutún. Salmo de David.

62:1 En Dios solamente está acallada mi alma;
    De él viene mi salvación.

2 El solamente es mi roca y mi salvación;
Es mi refugio, no resbalaré mucho.

3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre,
Tratando todos vosotros de aplastarle
Como pared desplomada y como cerca derribada?

4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza.
Aman la mentira;
Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah

5 Alma mía, en Dios solamente reposa,
Porque de él es mi esperanza.

6 El solamente es mi roca y mi salvación.
Es mi refugio, no resbalaré.

7 En Dios está mi salvación y mi gloria;
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
Derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio. Selah

9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón;
Pesándolos a todos igualmente en la balanza,
Serán menos que nada.

10 No confiéis en la violencia,
Ni en la rapiña; no os envanezcáis;
Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

11 Una vez habló Dios;
Dos veces he oído esto:
Que de Dios es el poder,

12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia;
Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Dios, satisfacción del alma

Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.

63:1 Dios, Dios mío eres tú;
    De madrugada te buscaré;
    Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
    En tierra seca y árida donde no hay aguas,

2 Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.

3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.

4 Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.

5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.

9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.

10 Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.

11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.


Deja un comentario