LOS PRINCIPALES PENSADORES Y DIOS

LOS PRINCIPALES PENSADORES Y DIOS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-07-16

En la concepción clásica, Dios era el centro del universo y de la historia. Los principales pensadores de todas las épocas y disciplinas, tomaban en cuenta la mano de Dios en cada aspecto de la vida humana. René Descartes, padre de la filosofía moderna, dice que la certeza de toda verdad depende exclusivamente del conocimiento de Dios. Sir William Blackstone, el codificador del derecho inglés, define la ley como toda regla de acción dictada por un ser superior. En las ciencias, Isaac Newton, Louis Pasteur, y muchísimos otros basaron sus teorías científicas en la fe. En las artes modernas Milton, Rembrandt, Durero, Haendel, Bach e infinidad de otros testificaron de su fe. Desde la más temprana antigüedad se ha vinculado a Dios con la formación y legitimación de naciones, dinastías y gobiernos civiles. Por muchos siglos se apelaba al Papa como legitimador de coronas reales desde Constantino hasta Napoleón. Prácticamente todas las repúblicas americanas fundaron sus nacionalidades sobre la autoridad de Dios, reflejado esto en sus documentos, himnos y símbolos patrios. Por ejemplo La declaración de independencia de México invoca al “Autor de la vida”. La de Argentina invoca “al Eterno que preside el universo”, el acta de independencia de Venezuela pone por testigo al Ser Supremo, la constitución Uruguaya de 1830 comienza: “En el nombre de Dios todopoderoso, Autor, Legislador y conservador Supremo del universo”. Y la lista continúa evidenciando cómo, a lo largo de las edades el hombre ha tenido en cuenta a Dios en sus más nobles ideales y en las empresas más trascendentales de su misma patria. Pero… ¿fue esto meras palabras, votos arrojados al viento y poesía literaria nada más? La realidad lo confirma: El hombre y la mujer  no tienen en cuenta a Dios en sus planes, familias, administración de su tiempo y  decisiones. ¿Está tu corazón cerca de Dios? Sólo con una respuesta positiva a esta pregunta habrá esperanza para la familia, las naciones y para ti.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Dios no quiere estar cerca de ti sino dentro… que es muy diferente.

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Beneficios de la sabiduría

Proverbios 4-7

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Beneficios de la sabiduría

4:1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre,
    Y estad atentos, para que conozcáis cordura.

Porque os doy buena enseñanza;
No desamparéis mi ley.

Porque yo también fui hijo de mi padre,
Delicado y único delante de mi madre.

Y él me enseñaba, y me decía:
Retenga tu corazón mis razones,
Guarda mis mandamientos, y vivirás.

Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia;
No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;

No la dejes, y ella te guardará;
Amala, y te conservará.

Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría;
Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

Engrandécela, y ella te engrandecerá;
Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.

Adorno de gracia dará a tu cabeza;
Corona de hermosura te entregará.

10 Oye, hijo mío, y recibe mis razones,
Y se te multiplicarán años de vida.

11 Por el camino de la sabiduría te he encaminado,
Y por veredas derechas te he hecho andar.

12 Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos,
Y si corrieres, no tropezarás.

13 Retén el consejo, no lo dejes;
Guárdalo, porque eso es tu vida.

14 No entres por la vereda de los impíos,
Ni vayas por el camino de los malos.

15 Déjala, no pases por ella;
Apártate de ella, pasa.

16 Porque no duermen ellos si no han hecho mal,
Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno.

17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19 El camino de los impíos es como la oscuridad;
No saben en qué tropiezan.

20 Hijo mío, está atento a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.

21 No se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón;

22 Porque son vida a los que las hallan,
Y medicina a todo su cuerpo.

23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.

24 Aparta de ti la perversidad de la boca,
Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

25 Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante.

26 Examina la senda de tus pies,
Y todos tus caminos sean rectos.

27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.

Amonestación contra la impureza

5:1 Hijo mío, está atento a mi sabiduría,
    Y a mi inteligencia inclina tu oído,

Para que guardes consejo,
Y tus labios conserven la ciencia.

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel,
Y su paladar es más blando que el aceite;

Mas su fin es amargo como el ajenjo,
Agudo como espada de dos filos.

Sus pies descienden a la muerte;
Sus pasos conducen al Seol.

Sus caminos son inestables; no los conocerás,
Si no considerares el camino de vida.

Ahora pues, hijos, oídme,
Y no os apartéis de las razones de mi boca.

Aleja de ella tu camino,
Y no te acerques a la puerta de su casa;

Para que no des a los extraños tu honor,
Y tus años al cruel;

10 No sea que extraños se sacien de tu fuerza,
Y tus trabajos estén en casa del extraño;

11 Y gimas al final,
Cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,

12 Y digas: !!Cómo aborrecí el consejo,
Y mi corazón menospreció la reprensión;

13 No oí la voz de los que me instruían,
Y a los que me enseñaban no incliné mi oído!

14 Casi en todo mal he estado,
En medio de la sociedad y de la congregación.

15 Bebe el agua de tu misma cisterna,
Y los raudales de tu propio pozo.

16 ¿Se derramarán tus fuentes por las calles,
Y tus corrientes de aguas por las plazas?

17 Sean para ti solo,
Y no para los extraños contigo.

18 Sea bendito tu manantial,
Y alégrate con la mujer de tu juventud,

19 Como cierva amada y graciosa gacela.
Sus caricias te satisfagan en todo tiempo,
Y en su amor recréate siempre.

20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena,
Y abrazarás el seno de la extraña?

21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová,
Y él considera todas sus veredas.

22 Prenderán al impío sus propias iniquidades,
Y retenido será con las cuerdas de su pecado.

23 El morirá por falta de corrección,
Y errará por lo inmenso de su locura.

Amonestación contra la pereza y la falsedad

6:1 Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo,
    Si has empeñado tu palabra a un extraño,

Te has enlazado con las palabras de tu boca,
Y has quedado preso en los dichos de tus labios.

Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate,
Ya que has caído en la mano de tu prójimo;
Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

No des sueño a tus ojos,
Ni a tus párpados adormecimiento;

Escápate como gacela de la mano del cazador,
Y como ave de la mano del que arma lazos.

Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida,
Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?
¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

10 Un poco de sueño, un poco de dormitar,
Y cruzar por un poco las manos para reposo;

11 Así vendrá tu necesidad como caminante,
Y tu pobreza como hombre armado.

12 El hombre malo, el hombre depravado,
Es el que anda en perversidad de boca;

13 Que guiña los ojos, que habla con los pies,
Que hace señas con los dedos.

14 Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo;
Siembra las discordias.

15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente;
Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

16 Seis cosas aborrece Jehová,
Y aun siete abomina su alma:

17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa,
Las manos derramadoras de sangre inocente,

18 El corazón que maquina pensamientos inicuos,
Los pies presurosos para correr al mal,

19 El testigo falso que habla mentiras,
Y el que siembra discordia entre hermanos.

Amonestación contra el adulterio

20 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre,
    Y no dejes la enseñanza de tu madre;

21 Atalos siempre en tu corazón,
Enlázalos a tu cuello.

22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;
Hablarán contigo cuando despiertes.

23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,
Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

24 Para que te guarden de la mala mujer,
De la blandura de la lengua de la mujer extraña.

25 No codicies su hermosura en tu corazón,
Ni ella te prenda con sus ojos;

26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan;
Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno
Sin que sus vestidos ardan?

28 ¿Andará el hombre sobre brasas
Sin que sus pies se quemen?

29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;
No quedará impune ninguno que la tocare.

30 No tienen en poco al ladrón si hurta
Para saciar su apetito cuando tiene hambre;

31 Pero si es sorprendido, pagará siete veces;
Entregará todo el haber de su casa.

32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento;
Corrompe su alma el que tal hace.

33 Heridas y verg:uenza hallará,
Y su afrenta nunca será borrada.

34 Porque los celos son el furor del hombre,
Y no perdonará en el día de la venganza.

35 No aceptará ningún rescate,
Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

Las artimañas de la ramera

7:1 Hijo mío, guarda mis razones,
    Y atesora contigo mis mandamientos.

Guarda mis mandamientos y vivirás,
Y mi ley como las niñas de tus ojos.

Lígalos a tus dedos;
Escríbelos en la tabla de tu corazón.

Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana,
Y a la inteligencia llama parienta;

Para que te guarden de la mujer ajena,
Y de la extraña que ablanda sus palabras.

Porque mirando yo por la ventana de mi casa,
Por mi celosía,

Vi entre los simples,
Consideré entre los jóvenes,
A un joven falto de entendimiento,

El cual pasaba por la calle, junto a la esquina,
E iba camino a la casa de ella,

A la tarde del día, cuando ya oscurecía,
En la oscuridad y tinieblas de la noche.

10 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro,
Con atavío de ramera y astuta de corazón.

11 Alborotadora y rencillosa,
Sus pies no pueden estar en casa;

12 Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas,
Acechando por todas las esquinas.

13 Se asió de él, y le besó.
Con semblante descarado le dijo:

14 Sacrificios de paz había prometido,
Hoy he pagado mis votos;

15 Por tanto, he salido a encontrarte,
Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

16 He adornado mi cama con colchas
Recamadas con cordoncillo de Egipto;

17 He perfumado mi cámara
Con mirra, áloes y canela.

18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana;
Alegrémonos en amores.

19 Porque el marido no está en casa;
Se ha ido a un largo viaje.

20 La bolsa de dinero llevó en su mano;
El día señalado volverá a su casa.

21 Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras,
Le obligó con la zalamería de sus labios.

22 Al punto se marchó tras ella,
Como va el buey al degolladero,
Y como el necio a las prisiones para ser castigado;

23 Como el ave que se apresura a la red,
Y no sabe que es contra su vida,
Hasta que la saeta traspasa su corazón.

24 Ahora pues, hijos, oídme,
Y estad atentos a las razones de mi boca.

25 No se aparte tu corazón a sus caminos;
No yerres en sus veredas.

26 Porque a muchos ha hecho caer heridos,
Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.

27 Camino al Seol es su casa,
Que conduce a las cámaras de la muerte.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Tesoros en Cristo

Tesoros en Cristo

“Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo deamor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si
alguna misericordia” (Fil. 2:1).

Cuando todos los valores desaparecen en nuestro mundo, en Cristo tenemos
cuanto nossea necesario. El apóstol no supone sino que afirma lo que hay en el
Señor, literalmente dice: ya que hay en Cristo. Todas las bendiciones se alcanzan en
Él y sólo unidos a Él se pueden disfrutar las cuatro que siguen.

Primero hay consolación. La idea es que Jesús viene a nuestro lado para
ayudarnos en el modo de andar en el camino de la vida cristiana. Cuando las
fuerzas flaquean o la senda se cubre por la niebla del conflicto, la luz brilla firme en
Cristo alumbrando el paso estrecho y peligroso. Él es además ejemplo para el modo
de obrar en cada momento, basta con “correr con paciencia la carrera que tenemos
por delante, puestos los ojos en Jesús” (He. 12:1-2).

En Cristo hay también consuelo de amor. Es un mensaje que descansa en Su
propia gracia. El amor con que Dios nos ama se expresa en Jesús, que me amó y se
entregó por mí (Gá. 2:20b). No tendremos estímulo para el compromiso de vida si
no es en el amor de Cristo. Muchas veces buscamos que alguien nos muestre amor
y nos desalentamos al no encontrarlo, cuando el Señor nos está amando siempre,
en cualquier momento, en cualquier circunstancia. Vivimos rodeados de Su amor y
podemos sentirlo en la medida en que estemos en comunión con Él.

Además tenemos la comunión en el Espíritu. Él une a cada creyente con Cristo, y
nos une unos a otros como miembros en Su cuerpo. Esta es una unión eterna. La
comunión horizontal de los creyentes es el resultado de la unión vertical de cada
uno con Dios mismo (1 Jn. 1:3). No estamos solos y aislados en el mundo,
formamos parte de una gran familia celestial, hijos del mismo Padre y herederos de
todas las riquezas en Cristo.

En el Señor hay afecto entrañable. Lo que Dios nos mostró debe ser también
nuestra experiencia. No tenemos que esperar que otros nos muestren amor, nuestra
bendición es amar a todos desinteresadamente como hemos sido amados por Dios.

Así lo hacía Pablo: “Dios me es testigo de cómo os amo a todos con el entrañable
amor de Jesucristo” (Fil. 1:8). El Espíritu traslada a cada uno el amor de Cristo para
que podamos amar a todos, “aunque amando más sea amado menos” (2 Co. 12:15).

En Jesús encuentro también misericordia. Es el amor compasivo que me muestra
en todas mis aflicciones. Ese es el amor que permite amar al miserable. Son los
brazos del padre extendiéndose para abrazar al pródigo que vuelve harapiento,
sucio y miserable (Lc. 15:20). Se que no hay justificación a mis caídas, ni disculpas a
mis fracasos, pero también se que en el Señor hay siempre misericordia para mí. No
hay razón para vivir en la tristeza y la desesperanza, si tengo todo cuanto preciso
en Cristo. Tan sólo necesito vivir en plena comunión con Él. La fuente del amor, del
consuelo y de la misericordia está corriendo para que pueda satisfacer toda mi sed
espiritual. No hay nada que me impida tomar de ella ahora cuanto necesite.
Señor, dame siempre de esa agua para que no tenga sed.

Samuel Pérez Millos, es pastor en la Iglesia Evangélica Unida de la ciudad de Vigo, España, desde el 26 de septiembre de 1981. – Cursó los estudios de Licenciatura en Teología, en el Instituto Bíblico Evangélico, graduándose el 10 de junio de 1975.

http://www.perezmillos.com/

Motivo de los proverbios

Proverbios 1-3

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Motivo de los proverbios

1:1  Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

Para entender sabiduría y doctrina,
Para conocer razones prudentes,

Para recibir el consejo de prudencia,
Justicia, juicio y equidad;

Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

Oirá el sabio, y aumentará el saber,
Y el entendido adquirirá consejo,

Para entender proverbio y declaración,
Palabras de sabios, y sus dichos profundos.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Amonestaciones de la Sabiduría

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
    Y no desprecies la dirección de tu madre;

Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.

10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,
No consientas.

11 Si dijeren: Ven con nosotros;
Pongamos asechanzas para derramar sangre,
Acechemos sin motivo al inocente;

12 Los tragaremos vivos como el Seol,
Y enteros, como los que caen en un abismo;

13 Hallaremos riquezas de toda clase,
Llenaremos nuestras casas de despojos;

14 Echa tu suerte entre nosotros;
Tengamos todos una bolsa.

15 Hijo mío, no andes en camino con ellos.
Aparta tu pie de sus veredas,

16 Porque sus pies corren hacia el mal,
Y van presurosos a derramar sangre.

17 Porque en vano se tenderá la red
Ante los ojos de toda ave;

18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas,
Y a sus almas tienden lazo.

19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia,
La cual quita la vida de sus poseedores.

20 La sabiduría clama en las calles,
Alza su voz en las plazas;

21 Clama en los principales lugares de reunión;
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.

22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,
Y los burladores desearán el burlar,
Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

23 Volveos a mi reprensión;
He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,
Y os haré saber mis palabras.

24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír,
Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,

25 Sino que desechasteis todo consejo mío
Y mi reprensión no quisisteis,

26 También yo me reiré en vuestra calamidad,
Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

27 Cuando viniere como una destrucción lo que teméis,
Y vuestra calamidad llegare como un torbellino;
Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

28 Entonces me llamarán, y no responderé;
Me buscarán de mañana, y no me hallarán.

29 Por cuanto aborrecieron la sabiduría,
Y no escogieron el temor de Jehová,

30 Ni quisieron mi consejo,
Y menospreciaron toda reprensión mía,

31 Comerán del fruto de su camino,
Y serán hastiados de sus propios consejos.

32 Porque el desvío de los ignorantes los matará,
Y la prosperidad de los necios los echará a perder;

33 Mas el que me oyere, habitará confiadamente
Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

Excelencias de la sabiduría

2:1 Hijo mío, si recibieres mis palabras,
    Y mis mandamientos guardares dentro de ti,

Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,

Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;

Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,

Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.

Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.

Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.

Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.

10 Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,

11 La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,

12 Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades,

13 Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;

14 Que se alegran haciendo el mal,
Que se huelgan en las perversidades del vicio;

15 Cuyas veredas son torcidas,
Y torcidos sus caminos.

16 Serás librado de la mujer extraña,
De la ajena que halaga con sus palabras,

17 La cual abandona al compañero de su juventud,
Y se olvida del pacto de su Dios.

18 Por lo cual su casa está inclinada a la muerte,
Y sus veredas hacia los muertos;

19 Todos los que a ella se lleguen, no volverán,
Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.

20 Así andarás por el camino de los buenos,
Y seguirás las veredas de los justos;

21 Porque los rectos habitarán la tierra,
Y los perfectos permanecerán en ella,

22 Mas los impíos serán cortados de la tierra,
Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

Exhortación a la obediencia

3:1 Hijo mío, no te olvides de mi ley,
    Y tu corazón guarde mis mandamientos;

Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Atalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;

Y hallarás gracia y buena opinión
Ante los ojos de Dios y de los hombres.

Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.

No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;

Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.

Honra a Jehová con tus bienes,
Y con las primicias de todos tus frutos;

10 Y serán llenos tus graneros con abundancia,
Y tus lagares rebosarán de mosto.

11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová,
Ni te fatigues de su corrección;

12 Porque Jehová al que ama castiga,
Como el padre al hijo a quien quiere.

13 Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría,
Y que obtiene la inteligencia;

14 Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata,
Y sus frutos más que el oro fino.

15 Más preciosa es que las piedras preciosas;
Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

16 Largura de días está en su mano derecha;
En su izquierda, riquezas y honra.

17 Sus caminos son caminos deleitosos,
Y todas sus veredas paz.

18 Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,
Y bienaventurados son los que la retienen.

19 Jehová con sabiduría fundó la tierra;
Afirmó los cielos con inteligencia.

20 Con su ciencia los abismos fueron divididos,
Y destilan rocío los cielos.

21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la ley y el consejo,

22 Y serán vida a tu alma,
Y gracia a tu cuello.

23 Entonces andarás por tu camino confiadamente,
Y tu pie no tropezará.

24 Cuando te acuestes, no tendrás temor,
Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.

25 No tendrás temor de pavor repentino,
Ni de la ruina de los impíos cuando viniere,

26 Porque Jehová será tu confianza,
Y él preservará tu pie de quedar preso.

27 No te niegues a hacer el bien a quien es debido,
Cuando tuvieres poder para hacerlo.

28 No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve,
Y mañana te daré,
Cuando tienes contigo qué darle.

29 No intentes mal contra tu prójimo
Que habita confiado junto a ti.

30 No tengas pleito con nadie sin razón,
Si no te han hecho agravio.

31 No envidies al hombre injusto,
Ni escojas ninguno de sus caminos.

32 Porque Jehová abomina al perverso;
Mas su comunión íntima es con los justos.

33 La maldición de Jehová está en la casa del impío,
Pero bendecirá la morada de los justos.

34 Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores,
Y a los humildes dará gracia.

35 Los sabios heredarán honra,
Mas los necios llevarán ignominia.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

LO IMPOSIBLE

LO IMPOSIBLE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-07-15

La imposibilidad es el primer paso para un milagro. Es el ingrediente imprescindible para que lo increíble se torne realidad. Hay quienes desarrollan sus emprendimientos solo en el plano de lo humanamente posible. La vida de fe y dependencia en un Dios omnipotente les es extraña. Todo lo calculan según sus fuerzas y si algo pasa el límite de lo conocido, simplemente dan un paso atrás admitiendo que dicho proyecto es imposible. Otros, viven bajo el recuerdo de sus propios intentos frustrados y han llegado a aceptar esto o aquello como una utopía, simplemente porque el record de sus resoluciones deja un historial de fracasos que los anula y se limitan a ser simples espectadores de las victorias ajenas. Hay dos tipos de personas en el mundo, los que han quedado sepultados bajo los escombros de sus intentos derrumbados y los que han usado esos mismos escombros como cimientos para construir nuevos comienzos. También están aquellos otros que se desaniman ante la crítica ajena. “No podrás lograrlo”, le dijeron a Noé mientras construía aquella arca, pero se salvó él y su familia. “Su hijo no tiene futuro en las matemáticas” le dijo la maestra a la madre de Thomas Edison, sin saber el genio que había dentro de él. “¿Quién nos moverá la piedra?”, fue la pregunta de las mujeres camino al sepulcro aquel domingo de resurrección, y al llegar encontraron al ángel sentado sobre la piedra ya movida. Es que donde los hombres vemos una piedra, Dios ve una silla. Depende con qué óptica mires los desafíos que la vida te propone. Hay dos tipos de personas en la tierra, los que pretenden ver a Dios a través de sus circunstancias difíciles y los que ven a sus circunstancias difíciles a través de un Dios especialista en milagros.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Recuerda: no hay nada imposible para Dios.

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LÍMITES A NUESTROS HIJOS

LÍMITES A NUESTROS HIJOS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-07-14

El abandono de prácticas excesivamente autoritarias no debe desembocar en una permisividad contraproducente para padres e hijos. Una de las grandes dudas de padres y madres en la educación y socialización de sus hijos es referente a los límites que deben imponerles en sus actitudes y comportamientos. ¿Cuándo hay que recriminar, advertir o castigar a un niño? ¿En qué momento el ejercicio de la autoridad pasa de lo necesario a lo abusivo? ¿Cómo podemos guiar a nuestros hijos sin generar tensiones innecesarias? Las preguntas se amontonan y no siempre se encuentran las respuestas. Un primer paso para afrontar estas dificultades es tomar conciencia de que no es beneficioso, para pequeños ni para adultos, proteger y excusar los valores erróneos de nuestro sistema reproducido en las actitudes de nuestros hijos. Las consecuencias de la permisividad total y la sobre protección pueden ser muy negativas. Muchos investigadores aseguran que la experiencia familiar de los actuales progenitores ha influido en forma notable ya que los padres de hoy han sido a su vez criados en hogares con rígida disciplina y por lo tanto han intentado aliviarles a sus hijos la carga que ellos sufrieron yéndose al otro extremo. Son necesarios los límites y deben estar orientados al comportamiento del niño pero no a la expresión de sus emociones y sentimientos. Se le puede exigir que no haga algo pero no se le debe prohibir que se ría o que llore. ¿Por qué nos cuesta poner límite a nuestros hijos?

1) Por debilidad, porque no nos sentimos suficientemente fuertes para confrontarlos. 2) Por culpa, queremos compensar el poco tiempo que pasamos con ellos. 3) Por necesidad de sentirnos aceptados por ellos, porque tenemos un bajo concepto de nosotros mismos. 4) Por falta de comunicación entre los padres que no se ponen de acuerdo ni siquiera al momento de disciplinar. Todo esto evidencia la urgente necesidad de instrucción en hijos y en padres para saber cómo criarlos. Busca ayuda en Dios y lee el Manual para la familia que es la Palabra de Dios

PENSAMIENTO DEL DIA:

Las consecuencias de la permisividad total y la sobre protección pueden ser muy negativas.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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Exhortación a la creación, para que alabe a Jehová

Salmos 148-150

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Exhortación a la creación, para que alabe a Jehová

Aleluya.

148:1 Alabad a Jehová desde los cielos;
    Alabadle en las alturas.

Alabadle, vosotros todos sus ángeles;
Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.

Alabadle, sol y luna;
Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.

Alabadle, cielos de los cielos,
Y las aguas que están sobre los cielos.

Alaben el nombre de Jehová;
Porque él mandó, y fueron creados.

Los hizo ser eternamente y para siempre;
Les puso ley que no será quebrantada.

Alabad a Jehová desde la tierra,
Los monstruos marinos y todos los abismos;

El fuego y el granizo, la nieve y el vapor,
El viento de tempestad que ejecuta su palabra;

Los montes y todos los collados,
El árbol de fruto y todos los cedros;

10 La bestia y todo animal,
Reptiles y volátiles;

11 Los reyes de la tierra y todos los pueblos,
Los príncipes y todos los jueces de la tierra;

12 Los jóvenes y también las doncellas,
Los ancianos y los niños.

13 Alaben el nombre de Jehová,
Porque sólo su nombre es enaltecido.
Su gloria es sobre tierra y cielos.

14 El ha exaltado el poderío de su pueblo;
Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel,
El pueblo a él cercano.
Aleluya.

Exhortación a Israel, para que alabe a Jehová

Aleluya.

149:1 Cantad a Jehová cántico nuevo;
    Su alabanza sea en la congregación de los santos.

Alégrese Israel en su Hacedor;
Los hijos de Sion se gocen en su Rey.

Alaben su nombre con danza;
Con pandero y arpa a él canten.

Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo;
Hermoseará a los humildes con la salvación.

Regocíjense los santos por su gloria,
Y canten aun sobre sus camas.

Exalten a Dios con sus gargantas,
Y espadas de dos filos en sus manos,

Para ejecutar venganza entre las naciones,
Y castigo entre los pueblos;

Para aprisionar a sus reyes con grillos,
Y a sus nobles con cadenas de hierro;

Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos.
Aleluya.

Exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música

Aleluya.

150:1 Alabad a Dios en su santuario;
    Alabadle en la magnificencia de su firmamento.

Alabadle por sus proezas;
Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.

Alabadle a son de bocina;
Alabadle con salterio y arpa.

Alabadle con pandero y danza;
Alabadle con cuerdas y flautas.

Alabadle con címbalos resonantes;
Alabadle con címbalos de júbilo.

Todo lo que respira alabe a JAH.
Aleluya.

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Números telefónicos de ayuda de emergencia

Ilustraciones para pastores, maestros, y obreros cristianos

Números telefónicos de ayuda de emergencia

Cuando en aflicción, llama a Juan 14.

Cuando otros te quedan mal, llama a Salmos 27.

Cuando quieras llevar fruto, llama a Juan 15.

Cuando has pecado, llama a Salmos 51.

Cuando estás preocupado, llama a Mateo 6:19-34.

Cuando estás en peligro, llama a Salmos 91.

Cuando pareciera que Dios está lejos, llama a Salmos 139.

Cuando tu fe necesita avivamiento, llama a Hebreos 11.

Cuando te sientes solo y temeroso, llama a Salmos 23.

Cuando has permitido que la ira y la crítica te controlen, llama a I Corintios 13.

Cuando te sientes desganado y sin fuerzas, llama a Romanos 8:31-39.

Cuando necesitas paz y descanso, llama a Mateo 11:25-30.

Cuando pareciera que el mundo es más grande que Dios, llama a Salmos 90.

Cuando sales de casa para trabajar o viajar, llama a Salmos 121.

Cuando tus oraciones son egoístas, llama a Salmos 67.

Cuando necesitas valentía para cierta obra, llama a Josué 1.

Cuando necesitas dirección en cuanto a finanzas, llama a Marcos 10.

Cuando estás en depresión, llama a Salmos 27.

Cuando tu cartera está vacía, llama a Salmos 37.

Cuando pierdes la confianza en la gente, llama a I Cor. 13.

Cuando pareciera que alguien ha sido áspero contigo, llama a Juan 15.

Cuando te sientes desanimado en cuanto a tu trabajo, llama a Salmos 126.

Cuando veas que el orgullo llega a tu vida, llama a Salmos 19.

Para tener acceso a estos números de emergencia no se necesita operador, pueden ser marcados directamente y todas las líneas están abiertas las 24 horas al día.

http://www.literaturabautista.com/

LAS TRES PUERTAS

LAS TRES PUERTAS

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Audio

Pablo Martini
Programa No. 2016-07-13

Un joven discípulo dijo a un sabio filósofo: Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti”. “Espera”, le interrumpió el filósofo. “¿Ya hiciste pasar lo que vas a contarme por las tres puertas?” El joven preguntó: “¿Tres puertas?, ¿cuáles tres puertas?”  “Sí, las tres puertas: La primera es la verdad  ¿Estás seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?” El discípulo respondió: “no. Lo oí comentar a unos vecinos”. “Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda puerta: la bondad.  Lo que quieres decirme ¿es bueno para alguien?” El joven contestó: “No, al contrario”. “Y la última puerta es la necesidad. ¿Es necesario que yo sepa lo que quieres contarme?” El discípulo aseveró: “No, no es estrictamente necesario.” “Entonces” dijo el sabio sonriendo: “Si no es verdadero, ni bueno, ni  necesario, mejor será olvidarlo para siempre”. ¡Cuánto tiempo perdemos y cuánto daño hacemos con nuestros comentarios!, ¿verdad? “Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad.  Todos fallamos mucho.  Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.  Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal.  Fíjense también en los barcos.  A pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan por un pequeño timón a voluntad del piloto.  Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas  ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! (Santiago 3:1-5) Por eso es más saludable, escuchar el consejo bíblico en labios del apóstol Pablo: “Por lo demás, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta.” Líbrate de la murmuración ahora mismo por el control de Dios.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El que tiene valor para hablar mal del ausente es un cobarde.