El pecado imborrable de Judá

Jeremías 17-20

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El pecado imborrable de Judá

17:1 El pecado de Judá está escrito con cincel de hierro,
con punta de diamante[a] está grabado sobre la tabla de su corazón
y en los cuernos de sus[b] altares.
Como ellos se acuerdan de sus hijos,
así se acuerdan de sus altares y de sus Aseras[c]
junto a los árboles frondosos, en las altas colinas.
Oh montaña mía en el campo,
tus riquezas y todos tus tesoros entregaré al saqueo,
a causa del pecado de tus lugares altos en todo tu territorio[d].
Y por tu causa harás que se pierda la heredad
que yo te di;
te haré servir a tus enemigos
en una tierra que no conoces;
porque habéis prendido un fuego en mi ira
que arderá para siempre.

Así dice el Señor:

Maldito el hombre que en el hombre confía,
y hace de la carne su fortaleza[e],
y del Señor se aparta su corazón.
Será como arbusto en el yermo
y no verá el bien cuando venga;
habitará en pedregales en el desierto,
tierra salada y sin habitantes.
Bendito es el hombre que confía en el Señor,
cuya confianza es el Señor.
Será como árbol plantado junto al agua,
que extiende sus raíces junto a la corriente;
no temerá cuando venga el calor,
y sus hojas estarán verdes;
en año de sequía no se angustiará
ni cesará de dar fruto.

Más engañoso que todo, es el corazón,
y sin remedio;
¿quién lo comprenderá?
10 Yo, el Señor, escudriño el corazón,
pruebo los pensamientos[f],
para dar a cada uno según sus caminos,
según el fruto de sus obras.
11 Como perdiz que incuba lo que no ha puesto,
es el que adquiere una fortuna, pero no con justicia,
en la mitad de sus días lo abandonará,
y al[g] final será un insensato.
12 Trono de gloria, enaltecido desde el principio
es el lugar de nuestro santuario.
13 Oh Señor, esperanza de Israel,
todos los que te abandonan serán avergonzados.
Los que se apartan de ti[h] serán escritos en el polvo[i],
porque abandonaron al Señor, fuente de aguas vivas.
14 Sáname, oh Señor, y seré sanado;
sálvame y seré salvo,
porque tú eres mi alabanza.
15 Mira, ellos me dicen:
¿Dónde está la palabra del Señor?
Que venga ahora.
16 Pero yo no me he apresurado a dejar de ser tu pastor[j],
ni el día de angustia he anhelado;
tú sabes que lo que ha salido de mis labios
en tu presencia está.
17 No seas para mí terror;
tú eres mi refugio en el día de calamidad.
18 Sean avergonzados los que me persiguen, pero no sea yo avergonzado;
sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yo.
Trae sobre ellos el día de calamidad,
y destrúyelos con doble destrucción.

19 Así me dijo el Señor: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén,20 y diles: “Escuchad la palabra del Señor, reyes de Judá, todo Judá y todos los habitantes de Jerusalén que entráis por estas puertas: 21 “Así dice el Señor: ‘Guardaos, por vuestra vida, de llevar carga en día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén. 22 ‘Tampoco saquéis carga de vuestras casas en día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres. 23 ‘Sin embargo, ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que endurecieron su cerviz para no oír ni recibir corrección.

24 ‘Pero sucederá que si me escucháis con atención —declara el Señor— no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en día de reposo, y santificáis el día de reposo, sin hacer en él trabajo alguno, 25 entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes que se sienten sobre el trono de David; vendrán montados en carros y caballos, ellos y sus príncipes, los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre. 26 ‘Vendrán de las ciudades de Judá y de los alrededores de Jerusalén, de la tierra de Benjamín, de la tierra baja, de la región montañosa y del Neguev[k], trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de grano e incienso, y trayendo sacrificios de acción de gracias a la casa del Señor. 27 ‘Pero si no me escucháis en cuanto a santificar el día de reposo, y traéis carga y entráis por las puertas de Jerusalén en día de reposo, entonces prenderé fuego a sus puertas, que consumirá los palacios[l] de Jerusalén, y no se apagará.’”

El alfarero y el barro

18:1 Palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo: Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Entonces descendí a casa del alfarero, y he aquí, estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda[m]. Y la vasija de barro que estaba haciendo se echó a perder en la mano del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.

Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: ¿No puedo yo hacer con vosotros, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero? —declara el Señor. He aquí, como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, casa de Israel. En un momento yo puedo hablar contra una nación o contra un reino, de arrancar, de derribar y de destruir; pero si esa nación contra la que he hablado se vuelve de su maldad, me arrepentiré del mal que pensaba traer sobre ella. Y de pronto puedo hablar acerca de una nación o de un reino, de edificar y de plantar;10 pero si hace lo malo ante mis ojos, no obedeciendo mi voz, entonces me arrepentiré del bien con que había prometido bendecirlo[n]. 11 Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén, diciendo: “Así dice el Señor: ‘He aquí, estoy preparando una calamidad contra vosotros y tramando un plan contra vosotros. Volveos, pues, cada uno de su mal camino y enmendad[o]vuestros caminos y vuestras obras.’” 12 Mas ellos dirán: “Es en vano; porque vamos a seguir nuestros propios planes, y cada uno de nosotros obrará conforme a la terquedad de su malvado corazón.”

13 Por tanto, así dice el Señor:

“Preguntad ahora entre las naciones:
¿Quién ha oído cosa semejante[p]?
Algo muy horrible ha hecho
la virgen de Israel.
14 “¿Faltará la nieve del Líbano de la roca agreste?
¿O se agotarán[q] las aguas frías que fluyen de tierras lejanas[r]?
15 “Pues bien, mi pueblo me ha olvidado,
queman incienso a dioses vanos[s],
y se han desviado[t] de[u] sus caminos,
de[v] las sendas antiguas,
para andar por senderos,
no por calzada,
16 convirtiendo su tierra en una desolación,
en una burla perpetua.
Todo el que pase por ella se quedará atónito
y meneará la cabeza.
17 “Como viento solano los esparciré
delante del enemigo;
les mostraré[w] la espalda y no el rostro
el día de su calamidad.”

18 Entonces dijeron: Venid y urdamos planes contra Jeremías. Ciertamente la ley no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo con la lengua, y no hagamos caso a ninguna de sus palabras.

19 Atiéndeme, oh Señor,
y escucha lo que dicen[x] mis contrarios.
20 ¿Acaso se paga mal por bien?
Pues han cavado fosa para mí[y].
Recuerda cómo me puse delante de ti
para hablar bien en favor de ellos,
para apartar de ellos tu furor.
21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre,
y abandónalos al poder[z] de la espada;
queden sus mujeres sin hijos y viudas,
sean sus maridos asesinados,
heridos a espada sus jóvenes en la batalla.
22 Oiganse los gritos desde sus casas,
cuando de repente traigas sobre ellos saqueadores;
porque han cavado fosa para atraparme,
y han escondido trampas a mis pies.
23 Pero tú, oh Señor, conoces
todos sus planes de muerte contra mí.
No perdones[aa] su iniquidad
ni borres de tu vista su pecado;
sean derribados[ab] delante de ti,
en el tiempo de tu ira actúa contra ellos.

La vasija rota

19:1 Así dijo el Señor: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y toma contigo[ac] a algunos de los ancianos del pueblo y de los ancianos de los sacerdotes; y sal al valle de Ben-hinom, que está a la entrada de la puerta de los tiestos, y proclama allí las palabras que yo te diré. Dirás: “Oíd la palabra delSeñor, reyes de Judá y habitantes de Jerusalén. Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘He aquí, traeré tal calamidad sobre este lugar, que a todo el que oiga de ella le retiñirán los oídos. ‘Porque me han abandonado, han hecho extraño este lugar y han ofrecido sacrificios[ad] en él a otros dioses, que ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá habían conocido, y han llenado este lugar de sangre de inocentes, y han edificado los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego como holocaustos a Baal, cosa que nunca mandé, ni de la cual hablé, ni me pasó por la mente[ae]; por tanto, he aquí, vienen días —declara elSeñor— cuando este lugar no se llamará más Tofet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanza. ‘Y haré nulo el consejo de Judá y de Jerusalén en este lugar, y los haré caer a espada delante de sus enemigos y a mano de los que buscan su vida, y entregaré sus cadáveres por comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. ‘También convertiré esta ciudad en desolación y burla; todo aquel que pase por ella se quedará atónito y silbará a causa de toda su destrucción[af]. ‘Y les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su prójimo durante el sitio y en la aflicción con que les afligirán sus enemigos y los que buscan su vida.’”

10 Entonces romperás la vasija a la vista de los hombres que te acompañen, 11 y les dirás: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘De igual manera romperé yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfarero, que no se puede reparar más; y los enterrarán en Tofet por no haber otro[ag] lugar donde enterrar.12 ‘Así haré con este lugar y con sus habitantes —declara el Señor— poniendo esta ciudad como Tofet. 13 ‘Y las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá serán como el lugar de Tofet, inmundas, a causa de todas las casas en cuyos terrados ofrecieron sacrificios[ah] a todo el ejército del cielo y derramaron libaciones a otros dioses.’”

14 Y volvió Jeremías de Tofet, adonde lo había enviado el Señor a profetizar, y poniéndose en pie en el atrio de la casa del Señor, dijo a todo el pueblo: 15 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “He aquí, voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus aldeas la calamidad que he declarado contra ella, porque han endurecido su cerviz para no escuchar mis palabras.”

Profecía contra Pasur

20:1 Cuando el sacerdote Pasur, hijo de Imer, que era el oficial principal en la casa del Señor, oyó a Jeremías profetizar estas cosas, hizo[ai] azotar al profeta Jeremías y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa del Señor. Y[aj] al día siguiente, cuando Pasur soltó a Jeremías del cepo, Jeremías le dijo: No es Pasur el nombre con que el Señorahora te llama, sino Magor-misabib[ak]. Porque así dice el Señor: “He aquí, te voy a convertir en terror para ti mismo y para todos tus amigos; ellos caerán por la espada de tus enemigos, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, y él los llevará como desterrados a Babilonia y los matará a espada. “También entregaré toda la riqueza de esta ciudad, todos sus productos y cosas de gran valor, y[al] todos los tesoros de los reyes de Judá, en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y se los llevarán a Babilonia. “Y tú, Pasur, con todos los moradores de tu casa, irás al cautiverio y entrarás en Babilonia; allí morirás y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a quienes has profetizado falsamente.”

Lamento del profeta

Me persuadiste[am], oh Señor, y quedé persuadido[an];
fuiste más fuerte que yo y prevaleciste.
He sido el hazmerreír cada día;
todos se burlan de mí.
Porque cada vez que hablo, grito;
proclamo: ¡Violencia, destrucción!
Pues la palabra del Señor ha venido a ser para mí
oprobio y escarnio cada día.
Pero si digo: No le recordaré
ni hablaré más en su nombre,
esto se convierte dentro de mí[ao] como fuego ardiente
encerrado en mis huesos;
hago esfuerzos por contenerlo,
y no puedo.
10 Porque he oído las murmuraciones de muchos:
¡Terror por todas partes!
¡Denunciadle, denunciémosle!
Todos mis amigos de confianza[ap],
esperando mi caída, dicen:
Tal vez será persuadido[aq], prevaleceremos contra él
y tomaremos de él nuestra venganza.
11 Pero el Señor está conmigo como campeón temible;
por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán.
Quedarán muy avergonzados, pues no han triunfado,
tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidada.
12 Oh Señor de los ejércitos, que pruebas al justo,
que ves las entrañas[ar] y el corazón,
vea yo tu venganza sobre[as] ellos,
pues a ti he encomendado mi causa.
13 Cantad al Señor, alabad al Señor,
porque ha librado el alma del pobre
de manos de los malvados.

14 Maldito el día en que nací;
el día en que me dio a luz mi madre no sea bendito.
15 Maldito el hombre que dio la noticia
a mi padre, diciendo:
¡Te ha nacido un hijo varón!,
haciéndolo muy feliz.
16 Sea ese hombre como las ciudades
que el Señor destruyó sin piedad[at];
oiga gritos de mañana
y alaridos[au] al mediodía,
17 porque no me mató en[av] el vientre
para que mi madre hubiera sido mi sepultura,
y su vientre embarazado para siempre.
18 ¿Por qué salí del vientre
para ver pena y aflicción,
y que acaben en vergüenza mis días?

Footnotes:

  1. Jeremías 17:1 Lit., corindón
  2. Jeremías 17:1 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., vuestros
  3. Jeremías 17:2 I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
  4. Jeremías 17:3 Lit., en todas tus fronteras
  5. Jeremías 17:5 Lit., brazo
  6. Jeremías 17:10 Lit., riñones
  7. Jeremías 17:11 Lit., en su
  8. Jeremías 17:13 Lit., de mí
  9. Jeremías 17:13 Lit., en la tierra
  10. Jeremías 17:16 Lit., pastor en pos de ti
  11. Jeremías 17:26 I.e., región del sur
  12. Jeremías 17:27 O, las fortalezas
  13. Jeremías 18:3 Lit., un par de discos de piedra
  14. Jeremías 18:10 Lit., hacerle bien
  15. Jeremías 18:11 Lit., haced buenos
  16. Jeremías 18:13 Lit., cosas semejantes
  17. Jeremías 18:14 Lit., serán arrebatadas
  18. Jeremías 18:14 O, extranjeras
  19. Jeremías 18:15 Lit., a la vanidad
  20. Jeremías 18:15 Lit., y los hicieron tropezar
  21. Jeremías 18:15 O, en
  22. Jeremías 18:15 O, en
  23. Jeremías 18:17 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., les miraré
  24. Jeremías 18:19 Lit., la voz de
  25. Jeremías 18:20 Lit., para mi alma
  26. Jeremías 18:21 Lit., a las manos
  27. Jeremías 18:23 Lit., cubras
  28. Jeremías 18:23 Lit., aquellos hechos para tropezar
  29. Jeremías 19:1 Así en algunas versiones antiguas; el texto heb. omite: toma contigo
  30. Jeremías 19:4 O, quemado incienso
  31. Jeremías 19:5 Lit., mi corazón
  32. Jeremías 19:8 Lit., todos sus golpes
  33. Jeremías 19:11 O, hasta que no quede
  34. Jeremías 19:13 O, quemaron incienso
  35. Jeremías 20:2 Lit., Pasur hizo
  36. Jeremías 20:3 Lit., Y sucedió que
  37. Jeremías 20:3 I.e., terror por todas partes
  38. Jeremías 20:5 Lit., y entregaré
  39. Jeremías 20:7 O, engañaste
  40. Jeremías 20:7 O, engañado
  41. Jeremías 20:9 Lit., en mi corazón
  42. Jeremías 20:10 Lit., Cada hombre de mi paz
  43. Jeremías 20:10 O, engañado
  44. Jeremías 20:12 Lit., los riñones
  45. Jeremías 20:12 Lit., de
  46. Jeremías 20:16 Lit., sin que le pesara
  47. Jeremías 20:16 O, trompetazo
  48. Jeremías 20:17 Lit., desde
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PONIENDO EL CORAZÓN

PONIENDO EL CORAZÓN

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-25

Tu corazón es la fuente de todas tus motivaciones. La Biblia usa el término corazón para referirse a los deseos, esperanzas, intereses, sueños y afectos que posees. Exteriorizas lo que tienes dentro, o, en otras palabras, eres lo que sientes. De la abundancia del corazón habla la boca. Es que de alguna manera tu corazón es tu timón. Esto puede ser peligroso si no hay un buen capitán que sepa cómo maniobrar ese timón, ¿me entiendes? La vida plena no se consigue con corazonadas sino con dirección divina. Pero ni aún Dios mismo es indiferente a los impulsos de tu corazón. De alguna manera Él quiso que dentro tuyo y mío se mueva involuntariamente ese órgano vital que late con cierto ritmo distintivo y único en cada ser humano. Sí, los avances médicos en el área de cardiología han demostrado que cada corazón late diferente. Allí está Dios. Él te dio, no solo ese ritmo especial sino esos afectos, emociones, gustos y pasiones únicas. Lo que te apasiona a ti, puede que no despierte ningún interés en otro, y puedes pasar horas soñando con alcanzar una meta que para otra persona ni siquiera vale la pena considerar. Instintivamente ponemos más atención en ciertas cosas que en otras. Algunas experiencias captan tu atención, mientras que otras pasan inadvertidas o te aburren. Eso revela la naturaleza de tu corazón. Ese es tu latido emocional único. ¿De dónde proceden esos apegos, inclinaciones e intereses?… de Dios. Él te hizo afectivo y cuando se entrega cada emoción bajo su cuidado, tus sueños son cumplidos a su tiempo y manera. No en vano la Biblia declara: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón.” Es que no hay otra manera de honrarle que no sea sometiendo tus emociones a su aprobación y cuidado. Es por eso que en una actitud paternal Dios te pide permiso para cuidar tu corazón, prometiéndote que Él lo guardará mejor que nadie. “Dame hijo mío tu corazón”, Proverbios 23:26. Deja que Él lo cuide, porque de él mana la vida.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Él te hizo afectivo y cuando se entrega cada emoción bajo su cuidado, tus sueños son cumplidos a su tiempo y manera.

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El cinturón de lino podrido

Jeremías 13-16

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El cinturón de lino podrido

 

13:1 Así me dijo el Señor: Ve y cómprate un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en agua. Compré, pues, el cinturón conforme a la palabra delSeñor, y me lo puse en la cintura. Entonces vino a mí la palabra del Señor por segunda vez, diciendo: Toma el cinturón que has comprado, que llevas a la cintura, y levántate, vete al Eufrates[a] y escóndelo allá en una hendidura de la peña. Fui, pues, y lo escondí junto al Eufrates como el Señor me había mandado.Y sucedió que después de muchos días el Señor me dijo: Levántate, vete al Eufrates y toma de allí el cinturón que te mandé que escondieras allá. Fui, pues, al Eufrates y cavé, tomé el cinturón del lugar donde lo había escondido, y he aquí, el cinturón estaba podrido; no servía para nada.

Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Así dice el Señor: “De la misma manera haré que se pudra la soberbia de Judá y la gran soberbia de Jerusalén. 10 “Este pueblo malvado, que rehúsa escuchar mis palabras, que anda en la terquedad de su corazón y se ha ido tras otros dioses a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturón que no sirve para nada.11 “Porque como el cinturón se adhiere a la cintura del hombre, así hice adherirse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá” —declara el Señor— “a fin de que fueran para mí por pueblo, por renombre[b], por alabanza y por gloria, pero no escucharon.”

Los cántaros estrellados

12 También les dirás esta palabra: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Todo cántaro se llenará de vino.’” Y cuando ellos te digan: “¿Acaso no sabemos bien que todo cántaro ha de llenarse de vino?”, 13 entonces les dirás: “Así dice el Señor: ‘He aquí, voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra: a los reyes sucesores de David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén; 14 y los estrellaré unos contra otros, los padres con los hijos por igual’ —declara el Señor. ‘No tendré piedad, ni lástima, ni compasión, para dejar de destruirlos.’”

15 Escuchad y prestad atención, no seáis altaneros,
porque el Señor ha hablado.
16 Dad gloria al Señor vuestro Dios
antes que haga venir las tinieblas,
y antes que vuestros pies tropiecen
sobre los montes oscuros,
y estéis esperando la luz,
y El la transforme en profundas tinieblas,
la torne en lobreguez.
17 Pero si no escucháis esto,
mi alma sollozará en secreto por tal orgullo;
mis ojos llorarán amargamente
y se anegarán en lágrimas,
porque ha sido hecho cautivo el rebaño del Señor.
18 Di al rey y a la reina madre:
Humillaos, sentaos en el suelo,
porque ha caído de vuestras cabezas
vuestra hermosa corona.
19 Las ciudades del Neguev[c] han sido cerradas,
y no hay quien las abra:
todo Judá ha sido llevado al destierro,
llevado al cautiverio en su totalidad.

20 Alzad vuestros ojos, y ved
a los que vienen del norte.
¿Dónde está el rebaño que te fue confiado,
tus hermosas ovejas?
21 ¿Qué dirás cuando El ponga sobre ti
(a los que tú mismo habías enseñado)
a antiguos compañeros[d] para ser cabeza tuya?
¿No te vendrán dolores
como de mujer de parto?
22 Y si dices en tu corazón:
“¿Por qué me han sucedido estas cosas?”
Por la magnitud de tu iniquidad
te han quitado las faldas
y descubierto[e] tus calcañares.
23 ¿Puede el etíope mudar su piel,
o el leopardo sus manchas?
Así vosotros, ¿podréis hacer el bien
estando acostumbrados a hacer el mal?
24 Por tanto, os[f] esparciré como paja arrastrada
por el viento del desierto.
25 Esta es tu suerte, la porción que ya he medido para ti
—declara el Señor
porque me has olvidado,
y has confiado en la mentira.
26 Por lo cual yo también te levantaré[g] las faldas sobre tu rostro,
para que se vea tu vergüenza.
27 En tus adulterios y en tus relinchos,
en la bajeza de tu prostitución
sobre las colinas del campo,
he visto tus abominaciones.
¡Ay de ti, Jerusalén!
¿Hasta cuándo seguirás sin purificarte?

La gran sequía

14:1 Lo que vino como palabra del Señor a Jeremías respecto a la sequía:

De luto está Judá,
y sus puertas languidecen,
están por tierra enlutadas,
y sube el clamor de Jerusalén.
Sus nobles enviaban a sus siervos[h] por agua;
iban a las cisternas y no hallaban agua;
volvían con sus vasijas vacías.
Quedaron avergonzados y humillados,
y se cubrieron la cabeza.
El suelo está agrietado[i],
pues no ha habido lluvia sobre la tierra;
los labradores, avergonzados,
se han cubierto la cabeza.
Porque aun la cierva en el campo ha parido, pero abandona su cría
porque no hay hierba.
Y los asnos monteses se paran en las alturas desoladas,
jadeando por aire como chacales;
desfallecen sus ojos
porque no hay vegetación.
Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros,
oh Señor, obra por amor de tu nombre.
En verdad han sido muchas nuestras apostasías,
contra ti hemos pecado.
, esperanza de Israel,
Salvador suyo en tiempo de angustia,
¿por qué has de ser como forastero en la tierra,
o como caminante que ha plantado su tienda para pasar la noche?
¿Por qué has de ser como hombre desalentado,
como guerrero incapaz de salvar?
Sin embargo tú estás en medio nuestro, oh Señor,
y por tu nombre somos llamados;
¡no nos abandones!

10 Así dice el Señor de este pueblo: ¡Cómo les ha gustado vagar! No han refrenado sus pies. El Señor, pues, no los acepta[j]; ahora se acordará El de su iniquidad y castigará sus pecados. 11 Y el Señor me dijo: No ruegues por el bienestar de este pueblo. 12 Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruiré.

13 Y yo dije: ¡Ah, Señor Dios[k]! He aquí, los profetas les dicen: “No veréis espada ni tendréis hambre, sino que os daré paz verdadera en este lugar.” 14 Entonces elSeñor me dijo: Mentira profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado; visión falsa, adivinación, vanidad y engaño de sus corazones ellos os profetizan. 15 Por tanto, así dice el Señor: En cuanto a los profetas que profetizan en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que dicen: “No habrá espada ni hambre en esta tierra”, a espada y de hambre esos profetas perecerán[l]. 16 También el pueblo a quien profetizan estará tirado por las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada; no habrá quien los entierre a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramaré sobre ellos su maldad. 17 Y les dirás esta palabra:

“Viertan lágrimas mis ojos noche y día,
y no cesen,
porque de gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblo,
de una dolorosa herida muy grave.
18 “Si salgo al campo,
he aquí, muertos a[m] espada;
y si entro en la ciudad,
he aquí, enfermedades por el hambre.
Porque tanto el profeta como el sacerdote
andan errantes[n] en una tierra que no conocen.”

19 ¿Has desechado por completo a Judá,
o ha aborrecido tu alma a Sion?
¿Por qué nos has herido sin que haya curación para nosotros?
Esperábamos[o] paz, y no hubo bien alguno;
tiempo de curación, y he aquí, terror.
20 Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad,
la iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.
21 No nos desprecies, por amor a tu nombre,
no deshonres el trono de tu gloria;
acuérdate, no anules tu pacto con nosotros.
22 ¿Hay entre los ídolos[p] de las naciones alguno que haga llover?
¿O pueden los cielos solos dar lluvia?
¿No eres tú, oh Señor, nuestro Dios?
En ti, pues, esperamos,
porque tú has hecho todas estas cosas.

Dios rechaza a su pueblo

15:1 Entonces el Señor me dijo: Aunque Moisés y Samuel se presentaran ante mí, mi corazón[q] no estaría con[r] este pueblo; échalos de mi presencia, y que se vayan. Y será que cuando te digan: “¿Adónde iremos?”, les responderás: “Así dice el Señor:

‘Los destinados para la muerte, a la muerte;
los destinados para la espada, a la espada;
los destinados para el hambre, al hambre,
y los destinados para el cautiverio, al cautiverio.’”

Y pondré sobre ellos cuatro géneros de males —declara el Señor—: la espada para matar, los perros para despedazar, y las aves del cielo y las bestias de la tierra para devorar y destruir. Y los haré motivo de espanto para todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.

Porque, ¿quién se compadecerá de ti, oh Jerusalén?
¿Quién llorará por ti,
o quién se apartará de su camino para preguntar por tu bienestar?
Tú me has dejado —declara el Señor—,
sigues retrocediendo.
Extenderé, pues, mi mano contra ti y te destruiré;
estoy cansado de compadecerme.
Los aventaré con el bieldo
en las puertas del país;
los privaré de hijos, destruiré a mi pueblo,
pues no se arrepintieron[s] de sus caminos.
Por mí sus viudas serán más numerosas
que la arena de los mares.
Traeré[t] contra la madre de sus jóvenes[u],
al destructor en pleno mediodía;
de repente traeré sobre ella
angustia y pavor.
Languidece la que dio a luz siete hijos;
exhala su alma.
Se puso su sol siendo aún de día,
ha sido avergonzada y humillada;
a sus sobrevivientes los entregaré a la espada
delante de sus enemigos —declara el Señor.

Lamento de Jeremías y respuesta de Dios

10 ¡Ay de mí, madre mía, porque me diste a luz
como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra!
No he prestado ni me han prestado,
y todos me maldicen.

11 El Señor dijo:

Ciertamente te libraré para bien;
ciertamente haré que el enemigo te haga súplica
en tiempo de calamidad y en tiempo de angustia.

12 ¿Puede alguno destrozar el hierro,
el hierro del norte, y el bronce?
13 Tus riquezas y tus tesoros
entregaré al saqueo, sin costo alguno,
por todos tus pecados
en todas tus fronteras.
14 Y haré que tus enemigos te lleven
a una tierra que no conoces;
porque un fuego se ha encendido en mi ira
que sobre vosotros arderá.

15 Tú que lo sabes, oh Señor,
acuérdate de mí, atiéndeme,
y véngame de mis perseguidores.
Conforme a tu paciencia[v], no dejes que sea yo arrebatado;
sabes que por ti sufro oprobio.
16 Cuando se presentaban tus palabras, yo las comía;
tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón,
porque se me llamaba por tu nombre[w],
oh Señor, Dios de los ejércitos.
17 No me senté en la asamblea de los que se divierten, ni me regocijé.
A causa de tu mano, solitario me senté,
porque de indignación me llenaste.
18 ¿Por qué es mi dolor perpetuo
y mi herida incurable, que rehúsa sanar?
¿Serás en verdad para mí como corriente engañosa,
como aguas en las que no se puede confiar?

19 Entonces[x] dijo así el Señor:

Si vuelves, yo te restauraré,
en mi presencia estarás;
si apartas lo precioso de lo vil,
serás mi portavoz[y].
Que se vuelvan ellos a ti,
pero tú no te vuelvas a ellos.
20 Y te pondré para este pueblo
por muralla de bronce inexpugnable;
lucharán contra ti,
pero no te vencerán,
porque contigo estoy yo para salvarte
y librarte —declara el Señor.
21 Te libraré de la mano de los malos,
y te redimiré de la garra[z] de los violentos.

Calamidades venideras

16:1 Entonces la palabra del Señor vino a mí, diciendo: No tomes para ti mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar. Porque así dice el Señor acerca de los hijos e hijas nacidos en este lugar, y acerca de las madres que los dieron a luz, y de los padres que los engendraron en esta tierra: De muertes crueles morirán; no serán llorados ni sepultados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; a espada y por hambre serán acabados, y sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.

Porque así dice el Señor: No entres en casa de duelo[aa], ni vayas a lamentar, ni los consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo —declara el Señor—, la misericordia y la compasión. Morirán grandes y pequeños en esta tierra; no serán enterrados, ni llorados, y nadie se sajará ni se rapará por ellos; no partiránel pan en el duelo para ellos, a fin de consolarlos[ab] por el muerto, ni les darán a beber la copa de consolación por su padre o por su madre. Tampoco entres en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y beber. Porque así dice elSeñor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, voy a hacer que desaparezca de este lugar, ante vuestros ojos y en vuestros días, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia.

10 Y sucederá que cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras, ellos te dirán: “¿Por qué el Señor ha pronunciado toda esta gran calamidad contra nosotros? ¿Cuál es nuestra iniquidad y cuál es nuestro pecado que hemos cometido contra el Señor nuestro Dios?” 11 Entonces les dirás: “Es porque vuestros padres me abandonaron” —declara el Señor— “y siguieron a otros dioses y los sirvieron y se postraron ante ellos, pero a mí me abandonaron y no guardaron mi ley. 12 “Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí, cada uno de vosotros anda tras la terquedad de su malvado corazón, sin escucharme. 13 “Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a una tierra que no habéis conocido, ni vosotros ni vuestros padres; y allí serviréis a otros dioses día y noche, pues no os mostraré clemencia.”

La restauración prometida

14 Por tanto, he aquí, vienen días —declara el Señor— cuando ya no se dirá: “Vive el Señor, que sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto”, 15 sino: “Vive elSeñor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había desterrado.” Porque los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.

16 He aquí, enviaré a muchos pescadores —declara el Señor— que los pescarán; y después enviaré a muchos cazadores, que los cazarán por todo monte y por todo collado y por las hendiduras de las peñas. 17 Porque mis ojos están puestos sobre todos sus caminos, que no se me ocultan, ni su iniquidad está encubierta a mis ojos. 18 Pero primero, pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque ellos han contaminado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos abominables y han llenado mi heredad con sus abominaciones.

19 ¡Oh Señor, fuerza mía y fortaleza mía,
refugio mío en el día de angustia!
A ti vendrán las naciones
desde los términos de la tierra y dirán:
Nuestros padres heredaron sólo mentira,
vanidad y cosas sin provecho[ac].
20 ¿Puede hacer el hombre dioses para sí?
¡Pero no son dioses!
21 Por tanto, he aquí, voy a darles a conocer,
esta vez les haré conocer
mi mano y mi poder;
y sabrán que mi nombre es el Señor.

Footnotes:

  1. Jeremías 13:4 Heb., Perat, y así hasta el vers. 7
  2. Jeremías 13:11 Lit., nombre
  3. Jeremías 13:19 I.e., región del sur
  4. Jeremías 13:21 O, jefes
  5. Jeremías 13:22 O, han sufrido violencia
  6. Jeremías 13:24 Lit., los
  7. Jeremías 13:26 Lit., te despojaré de
  8. Jeremías 14:3 Lit., pequeños
  9. Jeremías 14:4 Lit., despedazado
  10. Jeremías 14:10 O, no se complace en ellos
  11. Jeremías 14:13 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  12. Jeremías 14:15 Lit., serán acabados
  13. Jeremías 14:18 Lit., atravesados con la
  14. Jeremías 14:18 Lit., han estado negociando
  15. Jeremías 14:19 Lit., Se espera
  16. Jeremías 14:22 Lit., las vanidades
  17. Jeremías 15:1 Lit., alma
  18. Jeremías 15:1 Lit., hacia
  19. Jeremías 15:7 Lit., se volvieron
  20. Jeremías 15:8 Lit., Traeré contra ellos
  21. Jeremías 15:8 Lit., del joven
  22. Jeremías 15:15 Lit., a lo lento de tu ira
  23. Jeremías 15:16 Lit., tu nombre era invocado sobre mí
  24. Jeremías 15:19 Lit., Por tanto
  25. Jeremías 15:19 Lit., como mi boca
  26. Jeremías 15:21 Lit., palma
  27. Jeremías 16:5 O, banquete
  28. Jeremías 16:7 Lit., consolarle
  29. Jeremías 16:19 Lit., y no hay nada provechoso en ellas
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NO TE IMPORTA

NO TE IMPORTA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-24

La experiencia de los discípulos en Marcos capítulo 4 revela la crisis de fe en la que muchos cuestionan la autoridad de Dios hoy en día. El cuadro comienza con un desafío de lo más cotidiano para aquellos hombres, simplemente subir a su embarcación y pasar al otro lado, a la otra orilla. Subieron. Avanzaron. Remaron. Todo estaba tan tranquilo que hasta Jesús se durmió. Pero… esas nubes en el horizonte no eran como las que les despidieron en la otra orilla, eran negras, grandes y amenazantes. Todavía estaban remando cuando las primeras gotas frías mojaron sus caras. Faltaba mucho para llegara a la otra orilla como el Maestro había indicado. Ellos sabían muy bien quién dormía en ese bote, era el mismo hijo de Dios y su confianza estaba puesta en Él y en la orden que les dio, pero… pensaban que esa orden se materializaría en medio de un plácido viaje, no una tormenta de las dimensiones que ya estaba tomando. Más gotas, más viento, más olas, más grandes… y la fe en crisis. Quedémonos con esta pregunta tan común echa a Dios: ¿Qué, no te importa? Las variantes son interminables: ¿No te importa que la gente muera en las guerras? ¿No te importan los niños hambrientos? ¿Y los maltratados? ¿No te importan las mujeres golpeadas? Y la demanda se vuelve más personal. ¿No te importa que mi novia me abandone a un mes de la boda? ¿No te importó que me robaran 3 veces la casa o lo que están hablando de mí? ¿No te importa?… Y ¿qué haces tú, Dios? Oh, ya veo, duermes… Mira, Dios no te promete un viaje tranquilo, pero sí que Él siempre estará a tu lado, aunque parezca dormido. Solo aquellos que aprenden en comunión que aún el dulce sueño del Señor es más seguro que nada en el mundo, desafían las tormentas junto con el apóstol Pablo y preguntan: “¿Quién nos separará del amor de Dios?” (Romanos 8:35) Confía en Él que si Él te dijo pases a la otra orilla, ten por cierto que llegarás sano y salvo.

PENSAMIENTO DEL DIA:

El sueño del Señor es más seguro que los ojos abiertos de toda la humanidad.

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Amenaza de ruina y destierro

Jeremías 9-12

9781586403546

La Biblia de las Américas (LBLA)

9:1 [a]Quién me diera que mi cabeza se hiciera agua,
y mis ojos fuente de lágrimas,
para que yo llorara día y noche
por los muertos de la hija de mi pueblo.
[b]Quién me diera en el desierto
un albergue de caminantes,
para dejar a mi pueblo
y alejarme de ellos.
Porque todos ellos son adúlteros,
una asamblea de traidores.
Tensan su lengua como su arco;
la mentira y no la verdad[c] prevalece en la tierra;
porque de mal en mal proceden,
y a mí no me conocen —declara el Señor.
Guárdese cada uno de su prójimo,
y no confíe en ningún hermano;
porque todo hermano obra con engaño[d],
y todo prójimo anda calumniando.
Cada uno engaña a su prójimo,
y no habla la verdad,
han enseñado sus lenguas a hablar mentiras;
se afanan por cometer iniquidad.
Tu morada está en medio del engaño;
por causa del engaño rehúsan conocerme —declara el Señor.

Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos:

He aquí, los refinaré y los probaré,
porque ¿qué más puedo hacer con la hija de mi pueblo?
Saeta mortífera es su lengua,
engaño habla;
con su boca habla cada uno de paz a su prójimo,
pero dentro de sí le tiende emboscada.
Por estas cosas ¿no los castigaré? —declara el Señor.
De una nación como ésta
¿no se vengará mi alma?

Amenaza de ruina y destierro

10 Alzad[e] por los montes lloro y lamentación,
y una elegía por los pastos del desierto,
porque han sido desolados; nadie pasa por ellos,
ni se oye el bramido del ganado;
desde las aves del cielo hasta las bestias han huido, se han ido.
11 Haré de Jerusalén un montón de ruinas,
una guarida de chacales,
y de las ciudades de Judá una desolación, sin habitante.

12 ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto? ¿A quién ha hablado la boca delSeñor que pueda declararlo? ¿Por qué está arruinado el país, desolado como un desierto sin que nadie pase por él? 13 Respondió el Señor: Porque han abandonado mi ley que puse delante de ellos, y no han obedecido mi voz ni andado conforme a ella, 14 sino que han andado tras la terquedad de sus corazones y tras los baales, tal como sus padres les enseñaron. 15 Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo daré de comer ajenjo a este pueblo y le daré de beber agua envenenada. 16 Los esparciré entre naciones que no conocieron ni ellos ni sus padres, y enviaré tras ellos la espada hasta aniquilarlos.

17 Así dice el Señor de los ejércitos:

Considerad, llamad a las plañideras, que vengan;
enviad por las más hábiles, que vengan,
18 que se apresuren y eleven una lamentación por nosotros,
para que derramen lágrimas nuestros ojos
y fluya agua de nuestros párpados.
19 Porque voz de lamentación se oye desde Sion:
“¡Cómo hemos sido arrasados!
En gran manera estamos avergonzados,
porque tenemos que abandonar la tierra,
porque han derribado nuestras moradas.”
20 Oíd, pues, mujeres, la palabra del Señor,
y reciba vuestro oído la palabra de su boca;
enseñad la lamentación a vuestras hijas
y la endecha cada una a su vecina.
21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas,
ha entrado en nuestros palacios,
exterminando a los niños de las calles,
a los jóvenes de las plazas.

22 Di: Así declara el Señor:

“Los cadáveres de los hombres caerán
como estiércol sobre la faz del campo,
y como gavillas tras el segador,
y no habrá quien las recoja.”

23 Así dice el Señor:

No se gloríe el sabio de su sabiduría,
ni se gloríe el poderoso de su poder,
ni el rico se gloríe de su riqueza;
24 mas el que se gloríe, gloríese de esto:
de que me entiende y me conoce,
pues yo soy el Señor que hago misericordia,
derecho y justicia en la tierra,
porque en estas cosas me complazco —declara el Señor.

25 He aquí, vienen días —declara el Señor— en que castigaré a todo el que estécircuncidado sólo en la carne[f]: 26 a Egipto, a Judá, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que se rapan las sienes, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.

Los dioses falsos y el Dios verdadero

10:1 Oíd la palabra que el Señor os habla, oh casa de Israel. Así dice el Señor:

El camino de las naciones no aprendáis,
ni de las señales de los cielos os aterroricéis,
aunque las naciones les tengan terror.
Porque las costumbres de los pueblos son vanidad;
pues un leño del bosque es cortado,
lo trabajan las manos de un artífice con la azuela;
con plata y oro lo adornan,
con clavos y martillos lo aseguran
para que no se mueva.
Como los espantapájaros de un pepinar,
sus ídolos[g] no hablan;
tienen que ser transportados,
porque no andan.
No les tengáis miedo,
porque no pueden hacer ningún mal,
ni tampoco hacer bien alguno.

No hay nadie como tú, oh Señor;
grande eres tú, y grande es tu nombre en poderío.
¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones?
Porque esto se te debe.
Porque entre todos los sabios de las naciones,
y en todos sus reinos,
no hay nadie como tú.
Mas ellos a una son torpes y necios
en su enseñanza de vanidades[h], pues su ídolo es un leño.
Plata laminada es traída de Tarsis
y oro de Ufaz,
obra de un artífice y de manos de un orfebre;
su vestido es de violeta y púrpura;
todo ello obra de peritos.
10 Pero el Señor es el Dios verdadero;
El es el Dios vivo y el Rey eterno.
Ante su enojo tiembla la tierra,
y las naciones son impotentes ante su indignación.

11 [i]Así les diréis: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perecerán de la tierra y de debajo de los[j] cielos.

12 El es el que hizo la tierra con su poder,
el que estableció el mundo con su sabiduría,
y con su inteligencia extendió los cielos.
13 Cuando El emite su voz, hay estruendo de aguas en los cielos;
El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra,
hace los relámpagos para la lluvia
y saca el viento de sus depósitos.
14 Todo hombre es torpe, falto de conocimiento;
todo orfebre se avergüenza de su ídolo[k];
porque engañosas son sus imágenes fundidas,
y no hay aliento en ellas.
15 Vanidad son, obra ridícula,
en el tiempo de su castigo perecerán.
16 No es como ésta la porción de Jacob;
porque El es el Hacedor[l] de todo,
e Israel es la tribu de su heredad;
el Señor de los ejércitos es su nombre.

17 Recoge del suelo tus pertenencias,
tú que moras sitiada.

18 Porque así dice el Señor:

He aquí, en esta ocasión, tiro con honda a los habitantes de la tierra,
y los afligiré
para que me puedan hallar.

19 ¡Ay de mí, por mi quebranto!
Mi herida es incurable.
Mas yo me dije: De cierto esta es una enfermedad,
y debo soportarla.
20 Mi tienda está destruida,
y todas mis cuerdas rotas;
mis hijos me han abandonado y no queda ninguno.
No hay quien plante de nuevo mi tienda
ni coloque mis cortinas.
21 Porque los pastores se han entorpecido
y no han buscado al Señor;
por tanto, no prosperaron,
y todo su rebaño se ha dispersado.
22 ¡Se oye un rumor! He aquí, viene
una gran conmoción desde la tierra del norte,
para convertir las ciudades de Judá
en desolación, en guarida de chacales.

23 Yo sé, oh Señor, que no depende del hombre su camino,
ni de quien anda el dirigir sus pasos.
24 Repréndeme, oh Señor, pero con justicia,
no con tu ira, no sea que me reduzcas a nada.
25 Derrama furor sobre las naciones que no te conocen,
y sobre los linajes que no invocan tu nombre;
porque han devorado a Jacob,
lo han devorado y lo han consumido,
y han asolado su morada[m].

Consecuencias por violar el pacto

11:1 La palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y decidlas a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén. Les diréis: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pacto que mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: “Escuchad mi voz, y haced[n] conforme a todo lo que yo os mando; y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios”, para confirmar el juramento que juré a vuestros padres, de darles una tierra que mana leche y miel, como lo es hoy.’” Entonces respondí y dije: Amén, Señor.

Y el Señor me dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: “Oíd las palabras de este pacto y cumplidlas.“Porque bien advertí a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto, y hasta hoy los he amonestado con insistencia[o], diciéndoles: ‘Escuchad mi voz.’ “Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazón. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que yo les mandé cumplir y no lo cumplieron.”

Entonces el Señor me dijo: Se ha descubierto una conspiración entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén. 10 Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados[p], los cuales rehusaron escuchar mis palabras, y se han ido tras otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Judá han violado mi pacto, el cual hice con sus padres. 11 Por tanto, así dice el Señor: He aquí, traigo sobre ellos una calamidad de la que no podrán escapar; aunque clamen a mí, no los escucharé. 12 Entonces irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman incienso, pero ellos ciertamente no podrán salvarlos en la hora de su aflicción. 13 Porque según el número de tus ciudades son tus dioses, oh Judá, y según el número de las calles de Jerusalén, son los altares que has levantado a lo vergonzoso, altares para quemar incienso a Baal.

14 Pero tú no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque no escucharé cuando clamen a mí a causa de su aflicción.

15 ¿Qué derecho tiene[q] mi amada en mi casa
cuando ha hecho tantas vilezas?
¿Puede la carne consagrada quitar de ti tu calamidad
para[r] que puedas regocijarte?
16 Olivo frondoso, hermoso en fruto y forma,
te puso por nombre el Señor.
Con ruido de un gran estrépito
ha prendido fuego en él,
y sus ramas son inservibles.

17 El Señor de los ejércitos, que te plantó, ha decretado una calamidad contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá han hecho[s], provocándome al ofrecer sacrificios[t] a Baal.

Intrigas contra Jeremías

18 El Señor me lo hizo saber y lo comprendí. Entonces me hiciste ver sus obras.19 Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero, y no sabía que tramaban intrigas contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto[u], y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no se recuerde más su nombre.

20 Mas, oh Señor de los ejércitos, que juzgas rectamente,
que examinas los sentimientos[v] y el corazón,
vea yo tu venganza contra ellos,
porque a ti he expuesto[w] mi causa.

21 Por tanto, así dice el Señor en cuanto a los hombres de Anatot que buscan tu vida, diciendo: No profetices en el nombre del Señor, para que no mueras a manos nuestras; 22 así, pues, dice el Señor de los ejércitos: He aquí, voy a castigarlos. Los jóvenes morirán a espada, sus hijos e hijas morirán de hambre,23 y no quedará de ellos remanente, porque traeré una calamidad sobre los hombres de Anatot, el año de su castigo.

Queja de Jeremías

12:1 Justo eres tú, oh Señor, cuando a ti presento mi causa;
en verdad asuntos de justicia voy a discutir contigo.
¿Por qué prospera el camino de los impíos
y viven en paz todos los que obran con perfidia?
Tú los plantas, y[x] echan raíces;
crecen, dan fruto.
Cerca estás tú de sus labios[y],
pero lejos de su corazón[z].
Pero tú me conoces, oh Señor,
tú me ves,
y compruebas la actitud de mi corazón para contigo.
Arrástralos como ovejas para el matadero
y sepáralos[aa] para el día de la matanza.
¿Hasta cuándo estará de luto la tierra
y marchita la vegetación de todo el campo?
Por la maldad de los que moran en ella
han sido destruidos los animales y las aves,
porque han dicho: Dios no verá nuestro fin.

Respuesta de Dios

Si corriste con los de a pie y te cansaron,
¿cómo, pues, vas a competir con los caballos?
Si caes en tierra de paz,
¿cómo te irá[ab] en la espesura[ac] del Jordán?
Porque también tus hermanos y la casa de tu padre,
también ellos te han traicionado,
también ellos han dado gritos en pos de ti;
no les creas aunque te digan cosas agradables.

He dejado mi casa,
he abandonado mi heredad,
he entregado a la amada de mi alma
en manos[ad] de sus enemigos.
Mi heredad vino a ser para mí
como león en la selva;
rugió[ae] contra mí;
por tanto, la aborrecí.
¿Es acaso mi heredad para mí como ave de rapiña de varios colores?
¿Están las aves de rapiña por todos lados contra ella?
Id, reunid a todas las bestias del campo,
traedlas para que la devoren.
10 Muchos pastores han arruinado mi viña,
han hollado mi heredad[af];
han hecho de mi hermosa heredad[ag]
un desierto desolado.
11 Fue hecha una desolación,
llora sobre mí desolada;
todo el país ha sido desolado,
porque no hubo nadie a quien le importara.
12 Sobre todas las alturas desoladas del desierto
han venido destructores,
porque la espada del Señor devora
de un extremo de la tierra al otro[ah];
no hay paz para nadie[ai].
13 Han sembrado trigo y han segado espinos,
se han esforzado sin provecho alguno.
Avergonzaos, pues, de vuestras cosechas
a causa de la ardiente ira del Señor.

14 Así dice el Señor en cuanto a todos mis malvados vecinos que atacan la heredad que he dado en posesión a mi pueblo Israel: He aquí los arrancaré de su tierra, y a la casa de Judá la arrancaré de en medio de ellos. 15 Y sucederá que después que los haya arrancado, volveré y les tendré compasión, y los haré regresar cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. 16 Y sucederá que si ellos de verdad aprenden los caminos de mi pueblo, jurando en mi nombre: “Vive elSeñor”, así como ellos enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, serán restablecidos en medio de mi pueblo. 17 Pero si no escuchan, entonces arrancaré esa nación, laarrancaré y la destruiré —declara el Señor.

Footnotes:

  1. Jeremías 9:1 En el texto heb., cap. 8:23
  2. Jeremías 9:2 En el texto heb., cap. 9:1
  3. Jeremías 9:3 Lit., fidelidad
  4. Jeremías 9:4 I.e., como Jacob (juego de palabras)
  5. Jeremías 9:10 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., Alzaré
  6. Jeremías 9:25 Lit., en el prepucio
  7. Jeremías 10:5 Lit., ellos
  8. Jeremías 10:8 O, ídolos
  9. Jeremías 10:11 Este vers. está escrito en aram.
  10. Jeremías 10:11 O, estos
  11. Jeremías 10:14 O, su imagen tallada
  12. Jeremías 10:16 Lit., Diseñador
  13. Jeremías 10:25 O, pastizal
  14. Jeremías 11:4 Lit., hacedles
  15. Jeremías 11:7 Lit., madrugando y amonestando
  16. Jeremías 11:10 Lit., primeros padres
  17. Jeremías 11:15 Lit., ¿Qué hace
  18. Jeremías 11:15 Lit., entonces
  19. Jeremías 11:17 O, hecho para sí mismos
  20. Jeremías 11:17 O, quemar incienso
  21. Jeremías 11:19 Lit., pan
  22. Jeremías 11:20 Lit., riñones
  23. Jeremías 11:20 Lit., revelado
  24. Jeremías 12:2 Lit., también
  25. Jeremías 12:2 Lit., en sus bocas
  26. Jeremías 12:2 Lit., sus riñones
  27. Jeremías 12:3 Lit., conságralos
  28. Jeremías 12:5 Lit., harás
  29. Jeremías 12:5 Lit., el orgullo
  30. Jeremías 12:7 Lit., palmas
  31. Jeremías 12:8 Lit., levantó su voz
  32. Jeremías 12:10 O, campo
  33. Jeremías 12:10 O, campo
  34. Jeremías 12:12 Lit., al otro extremo de la tierra
  35. Jeremías 12:12 Lit., toda carne
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MOLDEADO POR LAS CIRCUNSTANCIAS

MOLDEADO POR LAS CIRCUNSTANCIAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-23

La parte posterior de un camión lucía orgullosa una leyenda que para muchos ha llegado a ser un lema en la vida: “Cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro.” Cómico, ¿verdad? Pero triste a la vez. Triste porque denota la realidad de que muchos deambulan por ahí desanimados y cansados de invertir en personas para recibir pérdida en lugar de ganancia. Lastimados en su corazón por arriesgarse a amar una vez más y salir perdiendo. Gente guardando rencor durante años, envenenados y envenenando a los que les rodean. De alguna manera, debemos coincidir que enfrentamos circunstancias diversas durante la mayor parte del día. Decisiones, diferencias con personas, o simplemente mantener la compostura ante actitudes no deseadas de alguien que se levantó con el pie izquierdo ese día y te pasó la factura a ti. Cada una de esas circunstancias moldea nuestro carácter y nos ayuda a conocer mejor a los demás y aún a nosotros mismos. Activan mecanismos de defensa para evitar el daño en lo futuro y, de alguna manera, conforman la vida misma de todo individuo sea cuál sea la cultura o el lugar en el que vivamos. Jesús advirtió que tendríamos problemas en este mundo. Nadie puede abstenerse de enfrentar situaciones adversas ni es inmune al dolor, y cuando acabas con un conflicto, ya hay otro esperándote a la vuelta de la esquina. Todo esto se comprende mejor cuando tienes la convicción de que Dios siempre está en cada paso que des. Hay dos clases de personas en el mundo, las que se disgustan cuando no pueden ver a Dios a través de una circunstancia y las que han aprendido a ver a las circunstancias a través de Dios, sea buena o aparentemente mala. No olvides: “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” Así que: Comienza a amar a Dios y permite que Él ame a los demás a través de ti.

PENSAMIENTO DEL DIA:

Dios tiene un propósito con cada problema.

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El juicio contra Jerusalén y Judá

Jeremías 6-8

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El juicio contra Jerusalén y Judá

 

6:1  Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande.

Destruiré a la bella y delicada hija de Sion.

Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar.

Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. !!Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido.

Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios.

Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia.

Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida.

Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada.

Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos.

10 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.

11 Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano.

12 Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová.

13 Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.

14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.

15 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener verg:uenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.

17 Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.

18 Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá.

19 Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.

20 ¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan.

21 Por tanto, Jehová dice esto: He aquí yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compañero perecerán.

22 Así ha dicho Jehová: He aquí que viene pueblo de la tierra del norte, y una nación grande se levantará de los confines de la tierra.

23 Arco y jabalina empuñarán; crueles son, y no tendrán misericordia; su estruendo brama como el mar, y montarán a caballo como hombres dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Sion.

24 Su fama oímos, y nuestras manos se descoyuntaron; se apoderó de nosotros angustia, dolor como de mujer que está de parto.

25 No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes.

26 Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate en ceniza; ponte luto como por hijo único, llanto de amarguras; porque pronto vendrá sobre nosotros el destruidor.

27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos.

28 Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce y hierro; todos ellos son corruptores.

29 Se quemó el fuelle, por el fuego se ha consumido el plomo; en vano fundió el fundidor, pues la escoria no se ha arrancado.

30 Plata desechada los llamarán, porque Jehová los desechó.

Mejorad vuestros caminos y vuestras obras

7:1  Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:

Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo,

y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro,

os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.

Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,

10 ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?

11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.

12 Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

13 Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;

14 haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.

15 Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.

16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

17 ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

19 ¿Me provocarán ellos a ira? dice Jehová. ¿No obran más bien ellos mismos su propia confusión?

20 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se apagarán.

Castigo de la rebelión de Judá

21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

22 Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

23 Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

24 Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,

25 desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar;

26 pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

27 Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.

28 Les dirás, por tanto: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

29 Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.

30 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.

31 Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom,para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.

32 Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar.

33 Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.

8:1  En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de sus sepulcros;

y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

Y escogerá la muerte antes que la vida todo el resto que quede de esta mala generación, en todos los lugares adonde arroje yo a los que queden, dice Jehová de los ejércitos.

Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino?

¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido volverse.

Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla.

Aun la cig:ueña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.

¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas.

Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?

10 Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.

11 Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.

12 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo, ni supieron avergonzarse; caerán, por tanto, entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

13 Los cortaré del todo, dice Jehová. No quedarán uvas en la vid, ni higos en la higuera, y se caerá la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.

14 ¿Por qué nos estamos sentados? Reuníos, y entremos en las ciudades fortificadas, y perezcamos allí; porque Jehová nuestro Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel, porque pecamos contra Jehová.

15 Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación, y he aquí turbación.

16 Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; al sonido de los relinchos de sus corceles tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, a la ciudad y a los moradores de ella.

17 Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, áspides contra los cuales no hay encantamiento, y os morderán, dice Jehová.

Lamento sobre Judá y Jerusalén

18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí.

19 He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas?

20 Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.

21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.

22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

MANANTIAL INTERIOR

MANANTIAL INTERIOR

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-22

En la edad media se construían castillos en los que la gente pudiera refugiarse y defender de los enemigos. Pero uno de los problemas mayores que se les presentaba era el suministro de agua. Estos señores feudales resistían lo más que podían el sitio de sus enemigos que rodeaban el castillo y no permitían que nadie entre o salga. Su periferia estaba rodeada por canales profundos de agua. En muchos casos se criaban en ellos cocodrilos enormes que devoraban a aquel que pretendía nadar para llegar a forzar las puertas. Puentes levadizos permitían el acceso al interior de la fortaleza y eran alzados cuando el último entraba, pero el problema del agua no tenía solución porque necesitaban salir a las fuentes más cercanas para conseguirla y cuando esta acababa, había dos opciones, o morir de sed en el interior del castillo o rendirse y abrir las puertas. Pero este problema fue resuelto en el castillo de Edimburgo. Esta construcción fue echa justamente sobre una fuente natural de agua que brota de sus cimientos entre las piedras hasta el día de hoy. No importaba cuánto duraba el sitio, los ejércitos se cansaban de esperar y se iban, porque las aguas brotaban de su interior. Aquellos que nos hemos refugiado en el Castillo Fuerte, no necesitamos salir cada día a buscar satisfacción en manantiales ajenos que sacian por un tiempo y luego vuelve la sed. Nuestro manantial está adentro y brota del Espíritu Santo de Dios morando en nuestras vidas. El mundo te ofrece refugio falso, fuentes y cisternas rotas dijo el profeta, pero Jesús te repite lo mismo que a aquella mujer cansada de buscar en lugares equivocados hace 2000 años. Él dijo: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.

PENSAMIENTO DEL DIA:

No hay enemigo que pueda contra aquel que fundó su casa sobre la roca eterna y que abastece su alma con los ríos del agua viva”

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Jehová exhorta a Israel y a Judá al arrepentimiento

Jeremías 3-5

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3:1  Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas !!vuélvete a mí! dice Jehová.

Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.

Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y has tenido frente de ramera, y no quisiste tener verg:uenza.

A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi juventud?

¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.

Jehová exhorta a Israel y a Judá al arrepentimiento

Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica.

Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.

Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó.

Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.

10 Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová.

11 Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparación con la desleal Judá.

12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.

13 Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová.

14 Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion;

15 y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.

16 Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará otra.

17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.

18 En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.

19 Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí.

20 Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová.

21 Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado.

22 Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios.

23 Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.

24 Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.

25 Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.

4:1  Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá,

y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.

Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos.

Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.

Judá es amenazada de invasión

Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades fortificadas.

Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande.

El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán asoladas y sin morador.

Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.

En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas.

10 Y dije: !!Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido hasta el alma.

11 En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Viento seco de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar.

12 Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora yo pronunciaré juicios contra ellos.

13 He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros son sus caballos que las águilas. !!Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo!

14 Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?

15 Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace oír la calamidad desde el monte de Efraín.

16 Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá.

17 Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová.

18 Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón.

19 !!Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.

20 Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.

21 ¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta?

22 Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.

23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.

24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos.

25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.

26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

27 Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré del todo.

28 Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.

29 Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno.

30 Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida.

31 Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: !!Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos.

Impiedad de Jerusalén y de Judá

5:1  Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré.

Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente.

Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.

Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.

Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas.

Por tanto, el león de la selva los matará, los destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus deslealtades.

¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Los sacié, y adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en compañías.

Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo.

¿No había de castigar esto? dijo Jehová. De una nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma?

10 Escalad sus muros y destruid, pero no del todo; quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehová.

11 Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová.

12 Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre;

13 antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos.

14 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá.

15 He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare.

16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.

17 Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.

18 No obstante, en aquellos días, dice Jehová, no os destruiré del todo.

19 Y cuando dijeren: ¿Por qué Jehová el Dios nuestro hizo con nosotros todas estas cosas?, entonces les dirás: De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en tierra ajena.

20 Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá, diciendo:

21 Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye:

22 ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán.

23 No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron.

24 Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega.

25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.

26 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres.

27 Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos.

28 Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron.

29 ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma?

30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra;

31 los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?

Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Llamamiento y misión de Jeremías

Jeremías 1-2

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Llamamiento y misión de Jeremías

 

1:1  Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.

Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado.

Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto.

Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

Y yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.

No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.

Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.

10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.[a]

12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro[b] mi palabra para ponerla por obra.

13 Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte.

14 Me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra.

15 Porque he aquí que yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice Jehová; y vendrán, y pondrá cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá.

16 Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron.

17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.

18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra.

19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.

Jehová y la apostasía de Israel

2:1  Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.

Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová.

Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.

Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?

Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad.

Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.

Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé.

10 Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta.

11 ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.

12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.

13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

14 ¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa?

15 Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador.

16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te quebrantaron la coronilla.

17 ¿No te acarreó esto el haber dejado a Jehová tu Dios, cuando te conducía por el camino?

18 Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates?

19 Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

20 Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera.

21 Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?

22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.

23 ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino,

24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán.

25 Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera, porque a extraños he amado, y tras ellos he de ir.

26 Como se averg:uenza el ladrón cuando es descubierto, así se avergonzará la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas,

27 que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad dicen: Levántate, y líbranos.

28 ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses.

29 ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

30 En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador.

31 !!Oh generación! atended vosotros a la palabra de Jehová. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos libres; nunca más vendremos a ti?

32 ¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días.

33 ¿Por qué adornas tu camino para hallar amor? Aun a las malvadas enseñaste tus caminos.

34 Aun en tus faldas se halló la sangre de los pobres, de los inocentes. No los hallaste en ningún delito; sin embargo, en todas estas cosas dices:

35 Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí. He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.

36 ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria.

37 También de allí saldrás con tus manos sobre tu cabeza, porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, y no prosperarás por ellos.

Footnotes:

  1. Jeremías 1:11 Heb. shaked.
  2. Jeremías 1:12 Heb. shoked.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.