LOS PASTORES MODERNOS: “DE SIERVOS A EMPRESARIOS”

LOS PASTORES MODERNOS: “DE SIERVOS A EMPRESARIOS”

apostasia

Mario E. Fumero

La degradación del concepto bíblico ha llegado a dimensiones alarmantes, lo que deja ver la influencia de la apostasía delante de nosotros, frente a la cual todos quedamos inmunes. Se han distorsionado los conceptos y entre el deterioro de principios existentes ciertas palabras básicas en el diario vivir del cristianismo se han vuelto completamente contraria al sentido literal del texto bíblico, de forma tal que los “siervos” de hoy, llámense pastores, evangelistas o apóstoles, han dejado de ser lo que en sí significa siervo para convertirse en empresarios, grandes e importante, a los cuales se le debe rendir pleitesía, y adquieren derechos que muchas veces contradicen las enseñanzas del Divino Maestro. Si se es siervo “sinónimo de esclavo, persona comprada para servir a un amo” no se puede ser “grande” porque ambas terminología son contradictorias y el ser “siervo” rompe totalmente con la otra expresión de “ser grande” según las enseñanzas de la Palabra de Dios (Mt 23:11, Lc 9:46, 22:24-27).

En el artículo que pondré a continuación, recibido de “apologista.blogdiario.com” se relata algo que me dejó pasmado, aunque sé que esta realidad es común en los países ricos, y que tienen una herencia evangélica muy antigua, en donde la pasión por las almas se ha perdido y ha evolucionado por el interés del dinero, convirtiéndose el “siervo” en un profesional. Esto ha creado una generación de pastores asalariados, que no aman las ovejas, sino el sueldo y las prestaciones sociales. Fue por ello que Jesús nos dejo una clara enseñanza para evitar de esta perversión ministerial cuando dijo: “Yo soy la puerta de las ovejas.Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas” Juan 10:7-13. Quiero aclarar un punto de vista que no comparto con este artículo pues un pastor debe acogerse a los beneficios que le conceda la sociedad y a su vez pagar sus impuesto y cotizar para su pensión, porque el obrero es digno de su salario siempre y cuando el mismo venga de parte de la iglesia y no de su capricho, pero un verdadero pastor aunque se jubile, siempre seguirá siendo un siervo de Jesucristo y deberá morir con las botas puestas y predicando el evangelio. A continuación transcribo literalmente dicho artículo y relato.

CLASIFICADO EN UNA REVISTA CONOCIDA EN EE.UU.

No hace mucho, estando yo en Oregon, Illinois (USA) en una sala de espera, me topé con una revista evangélica muy conocida, y en cuya sección de avisos clasificados había varias solicitudes para Pastores desempleados para ocupar el cargo vacante en varias iglesias. Uno de esos avisos clasificados decía algo así, como: “Debido a la Jubilación de nuestro anterior pastor, se busca un cristiano con experiencia como pastor principal de por lo menos 5 años a tiempo completo, de mediana edad, casado, con hijos, y dispuesto a pastorear una iglesia de 500 miembros en una zona residencial de clase alta. Se ofrece: Sueldo anual: $48,000. Otros beneficios: Facilitamos una casa amoblada con todos los servicios pagados, escolaridad para los hijos, automóvil del año, un mes de vacaciones pagadas, seguro de salud integral (incluyendo la familia), y un excelente ambiente de trabajo. Las condiciones son negociables. Por favor remitir su currículo Vitae actualizado a la siguiente dirección de correo electrónico: Iglesia del Buen Pastor, Oregon, Illinois”.

Este aviso no fue el único que vi en esta revista, pues había como otros 15 más que solicitaban el servicio de pastores titulares en otras congregaciones, y en otros estados de la unión, y que ofrecían similares beneficios o ventajas económicas. Y créanme, que estos avisos no sólo aparecen en revistas o periódicos cristianos, sino también en los seculares. Es realmente impresionante para mí ver cómo el “pastorado” en los Estados Unidos se ha convertido en una carrera más, en una profesión a la cual uno puede sacarle el jugo, si logra conseguir a un buen empleador que le pague bien, y le ofrezca jugosos beneficios que le permita vivir en confort y sin carencias de ningún tipo.

De igual modo, en Latinoamérica, los aspirantes a pastores ven el cargo de Pastor como la oportunidad de sus vidas para manejar grades sumas de dinero provenientes de los diezmos y ofrendas, dado el poder y control absolutos que les confiere la iglesia, y por supuesto, el cargo mismo, y sin que nadie les exija cuentas o balances generales anuales por los fondos recibidos.

Cuando un cristiano graduado de un seminario es solicitado, para ocupar el cargo de Pastor, lo primero que generalmente  pregunta es: ¿Cuánto será mi sueldo? ¿Cuántos miembros hay, y cuántos ofrendan entra en la iglesia? y ¿Dónde está localizado el templo de reuniones? Con estas preguntas el candidato quiere saber el “potencial económico” de la iglesia, ya que de esa información depende su interés por el cargo, y su futuro económico. En realidad, los postulantes a pastores de hoy ya no tienen la misma vocación de servicio y sacrificio que los pastores de antaño, a pesar de que saben muy bien que el cargo les brindará algo que el dinero no siempre da, es decir, el prestigio y la especial consideración de la misma comunidad cristiana.  Realmente el pastorado ya no es lo que era antes, pues tristemente se ha convertido en una profesión seglar más, en donde lo primero que le importa al Pastor es él mismo y su bolsillo, y luego sus feligreses, con sus problemas y necesidades particulares. Esto es muy común en las iglesias evangélicas, cualquiera que sean éstas: Bautistas, Metodistas, Pentecostales, Evangélicas Libres, Alianza Cristianas, etc.,

En el Nuevo Testamento los Pastores salían de las mismas congregaciones, y eran nombrados por los mismos miembros, los cuales elegían a quiénes, según sus condiciones morales y espirituales, eran los idóneos para el cargo. No se dice nada de que esos pastores recibirían un salario mensual, o que serían mantenidos por toda la iglesia a través de sus diezmos y ofrendas (¡si es que se daban diezmos!). Todo parece indicar que los pastores del NT tenían sus propios oficios, y por tanto, sus propios ingresos, fruto de su profesión seglar misma. Eran padres de familia que tenían hijos en sujeción, y que vivían en sus hogares como cualquier familia normal lo hace, pero con la peculiaridad de que eran los paradigmas de la fe en la comunidad. Sin duda alguna estos pastores del primer siglo permanecían fieles en sus responsabilidades eclesiásticas, aun en la edad más avanzada. Es decir, el pastor no pensaba en jubilarse y luego recibir una pensión vitalicia como lo hacen los hombres y mujeres en la sociedad actual. La gran mayoría de trabajadores llegan a una edad límite y luego piensan en descansar, jubilándose con una pensión fija y segura que reciben de parte del Estado. En Los Estados Unidos, los Pastores de las iglesias que son mantenidos por sus feligreses se jubilan como cualquier hijo del vecino, para así descansar cómodamente en sus casas, recibiendo su cheque mensual de retiro como cualquier trabajador seglar. Realmente me pregunto si esto no es una distorsión radical del sentido del Pastorado original y bíblico. Sí, realmente me da vergüenza y cólera a la vez de que se haya convertido el pastorado en una profesión cualquiera, en una carrera seglar como la de ingeniero, abogado, arquitecto, o albañil. Me pregunto: ¿Qué dirá el Señor de todo esto?

Publicado el por

Tomado de: apologista.blogdiario.com

 

Jeremías encarcelado

Jeremías 37-39

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Jeremías encarcelado

 

37:1 Y Sedequías, hijo de Josías, a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, había hecho rey en la tierra de Judá, reinó en lugar de Conías, hijo de Joacim. Pero ni él, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra escucharon las palabras que el Señor había hablado por medio[a] del profeta Jeremías.

Y el rey Sedequías envió a Jucal, hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, a decir al profeta Jeremías: Ruega ahora por nosotros al Señornuestro Dios. Y Jeremías entraba y salía en medio del pueblo, porque todavía no lo habían puesto en la cárcel. Entretanto, el ejército de Faraón había salido de Egipto, y cuando los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén oyeron la noticia acerca de ellos, levantaron el sitio de Jerusalén.

Entonces vino la palabra del Señor al profeta Jeremías, diciendo: Así dice elSeñor, Dios de Israel: “Así diréis al rey de Judá, que os envió a mí para consultarme: ‘He aquí, el ejército de Faraón que salió en vuestra ayuda, volverá a su tierra de Egipto. ‘Y volverán los caldeos y pelearán contra esta ciudad, la capturarán y le prenderán fuego.’” Así dice el Señor: “No os engañéis, diciendo: ‘Ciertamente los caldeos se apartarán de nosotros’, porque no se apartarán.10 “Pues aunque hubierais derrotado a todo el ejército de los caldeos que peleaba contra vosotros, y sólo quedaran heridos entre ellos, se levantaría cada uno en su tienda, y prenderían fuego a esta ciudad.”

11 Y sucedió que cuando el ejército de los caldeos levantó el sitio de Jerusalén por causa del ejército de Faraón, 12 Jeremías salió de Jerusalén para ir a la tierra de Benjamín a tomar allí posesión de una propiedad[b] en el pueblo. 13 Estando él a la puerta de Benjamín, había allí un capitán de la guardia que se llamaba Irías, hijo de Selemías, hijo de Hananías, el cual apresó al profeta Jeremías, diciendo: Tú vas a pasarte a[c] los caldeos. 14 Pero Jeremías dijo: ¡No es verdad! No voy a pasarme a[d] los caldeos. Sin embargo él no le hizo caso. Apresó, pues, Irías a Jeremías y lo llevó a los oficiales. 15 Y los oficiales se enojaron contra Jeremías y lo azotaron, y lo encarcelaron en la casa del escriba Jonatán, la cual habían convertido en prisión. 16 Entró, pues, Jeremías en el calabozo[e], es decir, en la celda abovedada; allí permaneció Jeremías muchos días.

17 Y el rey Sedequías envió a sacarlo[f], y en su palacio el rey le preguntó secretamente, y le dijo: ¿Hay palabra del Señor? Y Jeremías respondió: La hay. Y añadió: En manos del rey de Babilonia serás entregado. 18 Dijo también Jeremías al rey Sedequías: ¿En qué he pecado contra ti, o contra tus siervos, o contra este pueblo para que me hayas puesto en prisión? 19 ¿Dónde, pues, están vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: “El rey de Babilonia no vendrá contra vosotros, ni contra esta tierra”? 20 Mas ahora, te ruego que escuches, oh rey mi señor; venga[g] ahora mi súplica delante de ti, y no me hagas volver a la casa del escriba Jonatán, no sea que muera yo allí. 21 Entonces el rey Sedequías ordenó que pusieran a Jeremías en el patio de la guardia y le dieran una torta de pan al día de la calle de los panaderos, hasta que se acabara todo el pan en la ciudad. Y permaneció Jeremías en el patio de la guardia.

Jeremías en la cisterna

38:1 Y oyeron Sefatías, hijo de Matán, Gedalías, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemías, y Pasur, hijo de Malquías, las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo, diciendo: Así dice el Señor: “El que se quede en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia, pero el que se pase a los caldeos, vivirá y tendrá su vida por botín y seguirá viviendo.” Así dice el Señor: “Ciertamente esta ciudad será entregada en manos del ejército del rey de Babilonia, y él la tomará.”Entonces dijeron los oficiales al rey: Den muerte ahora a este hombre, porque él desanima a[h] los hombres de guerra que quedan en esta ciudad y a[i] todo el pueblo diciéndoles tales palabras; pues este hombre no busca el bien de este pueblo, sino el mal. Y el rey Sedequías dijo: He aquí, él está en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros. Tomando ellos a Jeremías, lo echaron en la cisterna de Malaquías, hijo del rey, que había en el patio de la guardia, y bajaron a Jeremías con cuerdas. En la cisterna no había agua, sino lodo, y Jeremías se hundió en el lodo. Al oír Ebed-melec el etíope, eunuco[j] del palacio[k] del rey, que habían echado a Jeremías en la cisterna, estando el rey sentado a la puerta de Benjamín, salió Ebed-melec del palacio real y habló al rey, diciendo: Oh rey, mi señor, estos hombres han obrado mal en todo lo que han hecho al profeta Jeremías echándolo en la cisterna; morirá[l] donde está a causa del hambre, porque no hay más pan en la ciudad. 10 Entonces el rey ordenó al etíope Ebed-melec, diciendo: Toma bajo tu mando[m] tres[n] hombres de aquí, y saca al profeta Jeremías de la cisterna antes que muera. 11 Ebed-melec tomó a los hombres bajo su mando[o], entró en el palacio del rey al lugar debajo del cuarto del tesoro[p] y tomó de allí ropas raídas y trapos viejos, y con sogas los bajó a Jeremías en la cisterna. 12 Y el etíope Ebed-melec dijo a Jeremías: Ponte ahora estas ropas raídas y trapos bajo tus brazos, debajo de las sogas; y así lo hizo Jeremías. 13 Tiraron de Jeremías con las sogas y lo subieron de la cisterna. Y quedó Jeremías en el patio de la guardia.

El rey consulta a Jeremías

14 Entonces el rey Sedequías mandó traer ante sí al profeta Jeremías a la entrada tercera que había en la casa del Señor; y dijo el rey a Jeremías: Voy a preguntarte una cosa; no me ocultes nada. 15 Y Jeremías dijo a Sedequías: Si te la hago saber, ¿no es cierto que me matarás? Y si te doy un consejo, no me escucharás. 16 Pero el rey Sedequías juró en secreto a Jeremías, diciendo: Vive el Señor, que nos dio esta vida[q], que ciertamente no te mataré ni te entregaré en manos de esos hombres que buscan tu vida[r].

17 Y Jeremías dijo a Sedequías: Así dice el Señor, Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: “Si en verdad te pasas[s] a los oficiales del rey de Babilonia, entonces vivirás[t], y esta ciudad no será incendiada, y vivirás, tú y tu casa. 18 Pero si no te pasas[u] a los oficiales del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en manos de los caldeos; ellos la incendiarán y tú no escaparás de su mano.” 19 Entonces dijo el rey Sedequías a Jeremías: Tengo temor de los judíos que se han pasado a[v]los caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me maltraten. 20 Pero Jeremías dijo: No te entregarán. Te ruego que escuches la voz del Señor en lo que te digo, y te irá bien y vivirás[w]. 21 Mas si sigues rehusando pasarte, esta es la palabra que el Señor me ha mostrado: 22 “He aquí, todas las mujeres que quedan en el palacio del rey de Judá, serán llevadas a los oficiales[x] del rey de Babilonia, y ellas dirán:

‘Te han engañado y han prevalecido contra ti;
tus buenos amigos[y],
mientras tus pies estaban hundidos en el lodo,
se volvieron atrás.’

23 “Y todas tus mujeres y tus hijos serán llevados a los caldeos, y tú no escaparás de sus manos, sino que serás apresado por la mano del rey de Babilonia, y esta ciudad será incendiada.”

24 Entonces Sedequías dijo a Jeremías: Que nadie sepa de estas palabras, y no morirás. 25 Pero si los oficiales se enteran de que he hablado contigo, y vienen a ti y te dicen: “Dinos ahora lo que dijiste al rey y lo que el rey te dijo, no nos loocultes, y no te mataremos”, 26 tú les dirás: “Presentaba al rey mi súplica de que no me hiciera volver a la casa de Jonatán, a morir allí.” 27 Luego vinieron todos los oficiales a Jeremías y lo interrogaron. Y él les informó conforme a todas estas palabras que el rey le había ordenado; y no volvieron a preguntarle, ya que de la conversación no se sabía nada[z]. 28 Así Jeremías quedó en el patio de la guardiahasta el día en que Jerusalén fue tomada.

Caída de Jerusalén

39:1 [aa]Y aconteció que Jerusalén fue tomada [ab]en el año noveno de Sedequías, rey de Judá, en el décimo mes, cuando vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitiaron. En el año undécimo de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes, se abrió brecha en el murode la ciudad. Y entraron todos los oficiales del rey de Babilonia y se sentaron en la puerta Central: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarse-quim el Rabsaris[ac], Nergal-sarezer el Rabmag[ad] y todos los demás oficiales del rey de Babilonia. Y sucedió que cuando los vieron Sedequías, rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de la ciudad de noche por el camino del jardín del rey, por la puerta entre los dos muros; y se fueron[ae] por el camino del Arabá[af]. Pero el ejército de los caldeos los persiguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos[ag] de Jericó; lo apresaron y lo llevaron a Ribla en la tierra de Hamat, donde Nabucodonosor, rey de Babilonia, dictó sentencia contra él. Entonces el rey de Babilonia degolló a los hijos de Sedequías ante sus ojos en Ribla; también el rey de Babilonia degolló a todos los nobles de Judá. Después sacó los ojos a Sedequías y lo ató con grillos de bronce para llevarlo a Babilonia. Y los caldeos prendieron fuego al palacio[ah] del rey y a las casas del pueblo y derribaron los muros de Jerusalén. Y en cuanto al resto del pueblo que quedaba en la ciudad, a los desertores que se habían pasado[ai] a él, y los demás del pueblo que quedaban, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los llevó cautivos a Babilonia.10 Pero a algunos de los más pobres del pueblo que no tenían nada, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los dejó en la tierra de Judá, y aquel día les dio viñas y campos.

11 Y dio órdenes Nabucodonosor, rey de Babilonia, a[aj] Nabuzaradán, capitán de la guardia, respecto a Jeremías, diciendo: 12 Tómalo y vela por él[ak], y no le hagas daño alguno; sino que harás con él conforme a lo que él mismo te diga.13 Entonces dio[al] órdenes Nabuzaradán, capitán de la guardia, juntamente con Nebusazbán el Rabsaris[am], y Nergal-sarezer el Rabmag[an], y todos los oficiales principales del rey de Babilonia; 14 y enviaron a sacar a Jeremías del patio de la guardia y lo pusieron al cuidado de Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, para que lo llevara a casa. Y se quedó en medio del pueblo.

15 Y la palabra del Señor había venido a Jeremías mientras estaba detenido en el patio de la guardia, diciendo: 16 Ve y habla al etíope Ebed-melec, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘He aquí, traigo mis palabras sobre esta ciudad para mal y no para bien; y se cumplirán delante de ti en aquel día.17 ‘Pero yo te libraré en aquel día’ —declara el Señor— ‘y no serás entregado en manos de los hombres que temes. 18 ‘Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada; antes bien, tendrás tu vida por botín, porque confiaste en mí’ —declara elSeñor.”

Notas al pie:

  1. Jeremías 37:2 Lit., mano
  2. Jeremías 37:12 O, parte en la división
  3. Jeremías 37:13 Lit., caer con
  4. Jeremías 37:14 Lit., caer con
  5. Jeremías 37:16 Lit., la casa de la cisterna
  6. Jeremías 37:17 Lit., envió y lo tomó
  7. Jeremías 37:20 Lit., caiga
  8. Jeremías 38:4 Lit., debilita las manos de
  9. Jeremías 38:4 Lit., las manos de
  10. Jeremías 38:7 U, oficial
  11. Jeremías 38:7 Lit., casa, y así en el resto del cap.
  12. Jeremías 38:9 En el T.M., ha muerto
  13. Jeremías 38:10 Lit., en tu mano
  14. Jeremías 38:10 Así en un ms.; en el texto heb., treinta
  15. Jeremías 38:11 Lit., mano
  16. Jeremías 38:11 O, despensa
  17. Jeremías 38:16 Lit., hizo esta alma
  18. Jeremías 38:16 Lit., hizo esta alma
  19. Jeremías 38:17 Lit., sales
  20. Jeremías 38:17 Lit., tu alma vivirá
  21. Jeremías 38:18 Lit., no sales
  22. Jeremías 38:19 Lit., caído con
  23. Jeremías 38:20 Lit., y tu alma viva
  24. Jeremías 38:22 O, príncipes
  25. Jeremías 38:22 Lit., los hombres de tu paz
  26. Jeremías 38:27 Lit., la palabra no se había oído
  27. Jeremías 39:1 En el texto heb., cap. 38:28b
  28. Jeremías 39:1 En el texto heb., cap. 39:1
  29. Jeremías 39:3 I.e., oficial principal
  30. Jeremías 39:3 I.e., título de un alto oficial
  31. Jeremías 39:4 Lit., y salió; veáse cap. 52:7
  32. Jeremías 39:4 I.e., valle del Jordán
  33. Jeremías 39:5 Lit., el Arabá
  34. Jeremías 39:8 Lit., casa
  35. Jeremías 39:9 Lit., caídos que habían caído
  36. Jeremías 39:11 O, por mano de
  37. Jeremías 39:12 Lit., pon tus ojos en él
  38. Jeremías 39:13 Lit., envió
  39. Jeremías 39:13 I.e., oficial principal
  40. Jeremías 39:13 I.e., título de un alto oficial
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