LA ESTABILIDAD DE DIOS

LA ESTABILIDAD DE DIOS

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10/31/2016

El Padre de las luces, en el cual no hay mudanza,
ni sombra de variación. (Santiago 1:17)

alimentemos_el_almaSantiago llama a Dios “el Padre de las luces”, que era una antigua alusión judía a Dios como el Creador. Santiago escogió ese título porque se adapta a su ilustración de Dios.

 Las luces son el sol, la luna y las estrellas; cuerpos celestes creados por Dios. Desde nuestra perspectiva, el sol, la luna y las estrellas se mueven, desaparecen, cambian de forma o varían en intensidad; va y viene su beneficio para nosotros. Pero con Dios no hay variación ni cambio. Dios no cambia de una condición a otra ni varía como las sombras mientras el sol se mueve. Su brillante luz de gloria y misericordiosa bondad no palidece. Su gracia nunca se opaca. Primera Juan 1:5 dice: “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él”. Malaquías 3:6 dice: “Yo Jehová no cambio”.

Nunca decae la misericordia de Dios. Nada puede empañar su bondad ni detener su benevolencia. Sabiendo eso, no se trague el anzuelo de Satanás ni dé a luz el pecado mortal. Más bien reciba lo bueno que Dios quiere darle.

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“Manto” de poder

31 Octubre 2016

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“Manto" de poder
por Charles R. Swindoll

2 Reyes 2:12-15

alimentemos_el_almaEl contrato que le garantizaba a Elías que no vería muerte se cumplió de repente. Elías, el poderoso profeta se había marchado. Eliseo, el profeta de la doble porción de poder está aquí, preparado y a punto de ser utilizado por Dios de una manera excepcional.

Cuando un hombre o una mujer de Dios mueren, nada de Dios muere. Es algo que tendemos a olvidar. Estamos tan atrapados por la vida de ciertas personas, que pensamos que no podemos funcionar sin ellas. ¡Qué manera de pensar tan limitada! Cuando un siervo poderoso de Dios se marcha, Él tiene a siete mil que nunca inclinaron su rodilla ante Baal. Él los tiene preparados, esperando entre bastidores para tomar su lugar. El ejemplo clásico de esto es Eliseo. Dios siempre tiene un plan alternativo.

Piense en esto. A través de los siglos, Dios ha tenido sus hombres y mujeres en cada era para que realicen su trabajo. Ni una sola vez se ha quedado frustrado, preguntándose: ¿Qué hará mi pueblo, ya que tal persona se ha ido? ¿Qué hará ahora que ella no está más con ellos? Nuestro Dios-Creador es omnipotente. Él nunca está necesitado de ayuda.

Eliseo pudo haberse quedado sorprendido y perplejo momentáneamente, pero eso no duró mucho tiempo. Cuando recordó las palabras de Elías, extendió la mano y tomó el manto del profeta. Reclamó el poder que ahora le pertenecía a él, cruzó el Jordán y comenzó su ministerio profético. El plan de Dios no había fallado en lo más mínimo. Elías había salido de la escena, pero Eliseo había entrado.

No podemos evitar preguntarnos si, en los años siguientes, Eliseo se detuvo a pensar en ese viejo manto, recordando aquellos días maravillosos del pasado en los que su mentor y amigo había dado la cara solo, en representación de la presencia de Dios y proclamado el mensaje del Señor. El recuerdo de Elías, un hombre de heroísmo y humildad, sirvió para fortalecer a Eliseo, a quien Dios destinó para que sirviera de una manera aún más poderosa.

Hasta el día de hoy, hay momentos en los que recuerdo a mi abuelo. Sus sabias palabras de orientación siguen estando allí. A veces me parece que su vida serena y profunda está tan cerca de mí, que casi puedo sentir su cálido aliento detrás de mí cuello. Sí, hasta el día de hoy lo extraño, pero el manto de su recuerdo me impulsa a mayores alturas y a tener una devoción más profunda.

Pero la buena noticia es esta: Algún día lo volveré a ver; y juntos adoraremos al mismo Señor cara a cara, “y así estaremos siempre con el Señor”.

¿De quién ha recibido usted “el manto”? ¿Y qué hará con la influencia que heredó del mismo?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

YO PENSABA

YO PENSABA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-31

alimentemos_el_almaEl segundo libro de los Reyes, en su capítulo 5, nos relata la historia de un general asirio de nombre Naamán. Afortunado en carrera militar y triunfante en tantas batallas, vivía derrotado por una enfermedad crónica que aún hoy le consume la vida a cualquiera: La Lepra. Fue una empleada de su propia casa, que había sido tomada cautiva en una de las tantas incursiones de este general al debilitado pueblo hebreo, quien le recomendó visitar al profeta Eliseo para que le cure de su enfermedad. Casi de mala gana aceptó la propuesta, total había probado con tantos médicos… Mientras se acercaba a la casa del profeta con sus camellos cargados de regalos pensaba: “Seguramente saldrá y me recibirá con los honores correspondientes a mi embestidura, invocará a su Dios y de alguna manera espectacular mi carne será limpia”. Naamán se había formado una idea de cómo sería la intervención de Dios en su vida. Una vez que tenía elaborado su preconcepto, era incapaz de concebir que Dios lo hiciera de otra forma.

Cuando creemos que podemos anticiparnos al actuar de Dios, automáticamente descartamos otras manifestaciones y quedamos atrapados por nuestras propias expectativas. El Señor es creativo e impredecible y así sucedió con este general. El profeta ni siquiera salió a recibirlo, solo le dijo: “Ve y lávate en el río Jordán siete veces. Luego serás limpio”, fue la insólita receta de Eliseo. ¿Puedes imaginar la indignación de este honorable guerrero acostumbrado  a dar órdenes y no a recibirlas? Pero bajo sugerencia de su tropa, accedió y resultó sano. ¿Qué hubiese acontecido si este hombre, controlado por sus prejuicios, hubiese regresado a su casa leproso como salió?… Creo que lo mismo que sucede con cada uno de nosotros cuando pretendemos estereotipar el obrar de Dios. Jesús fue muy claro con Nicodemo. “Si te vas a embarcar en este aventura de fe como lo es nacer de nuevo por intervención divina mas no humana, debes saber que el obrar de Dios es como el viento, impredecible. No sabes de dónde viene ni a dónde va. ¿Estás listo, Nicodemo?” Y tú: ¿estás listo?…

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando creemos que podemos anticiparnos al actuar de Dios quedamos atrapados por nuestras propias expectativas.

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Jesús sana al siervo del centurión

Lucas 7-9

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Jesús sana al siervo del centurión

alimentemos_el_alma7 Cuando Jesús terminó todas sus palabras al pueblo que le oía[a], se fue a Capernaúm.

Y el siervo de cierto centurión, a quien éste apreciaba mucho[b], estaba enfermo y a punto de morir. Al oír hablar de Jesús, el centurión envió a El unos ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y salvara[c] a su siervo. Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: El centurión es digno de que le concedas esto; porque él ama a nuestro pueblo[d] y fue él quien nos edificó la sinagoga. Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti, tan sólo di la[e] palabra y mi siervo[f] será sanado. Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: “Ve”, y va; y a otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande. 10 Y cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

11 Aconteció poco después[g] que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con El acompañados por[h] una gran multitud. 12 Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella.13 Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate! 15 El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. 16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo. 17 Y este dicho que se decía de El, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecina.

Jesús y los discípulos de Juan

18 Entonces los discípulos de Juan le informaron de todas estas cosas. 19 Y llamando Juan a dos[i] de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro[j]? 20 Cuando los hombres llegaron a El, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: “¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?” 21 En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo El, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. 23 Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí.

Jesús habla de Juan el Bautista

24 Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25 Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que visten con esplendor y viven en deleites están en los palacios de los reyes. 26 Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta. 27 Este es aquel de quien está escrito:

He aqui, yo envio mi mensajero delante de tu faz,
quien preparara tu camino delante de ti.”

28 Os digo que entre los nacidos de mujer[k], no hay nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. 29 Cuando todo el pueblo y los recaudadores de impuestos[l] le oyeron, reconocieron la justicia de Dios[m], siendo bautizados con el bautismo de Juan. 30 Pero los fariseos y los intérpretes de la ley[n] rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan[o]. 31 ¿A qué, entonces, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? 32 Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y se llaman unos a otros, y dicen: “Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos endechas, y no llorasteis.” 33 Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y vosotros decís: “Tiene un demonio.”34 Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.”35 Pero[p] la sabiduría es justificada por todos sus hijos.

Jesús perdona a una pecadora

36 Uno de los fariseos le pedía que comiera con él; y entrando en la casa del fariseo, se sentó[q] a la mesa. 37 Y he aquí, había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado[r] a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y poniéndose detrás de Ela sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume. 39 Pero al ver esto el fariseo que le había invitado, dijo para sí[s]: Si éste fuera un profeta[t], sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora. 40 Y respondiendo Jesús, le dijo: Simón, tengo algo que decirte: Y él dijo*: Di, Maestro.41 Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios[u] y el otro cincuenta; 42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos. ¿Cuál de ellos, entonces, le amará más? 43 Simón respondió, y dijo: Supongo que aquel a quien le perdonó más. Y Jesús le dijo: Has juzgado correctamente. 44 Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para los pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado[v] de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió mis pies con perfume. 47 Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama. 48 Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonados. 49 Los que estaban sentados[w] a la mesa con El comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona pecados? 50 Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.

Mujeres que servían a Jesús

8 Y poco[x] después, El comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con El iban los doce, y tambiénalgunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos.

Parábola del sembrador

Habiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a El, les habló por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno. Y al hablar estas cosas, Jesúsexclamaba: El que tiene oídos para oír, que oiga.

Explicación de la parábola

Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola, 10 y El dijo: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que viendo, no vean; y oyendo, no entiendan. 11 La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios. 12 Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. 13 Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero[y] éstos no tienen raíz profunda; creen[z] por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben.14 Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. 15 Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia.

16 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz.17 Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. 18 Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene[aa] se le quitará.

La madre y los hermanos de Jesús

19 Entonces su madre y sus hermanos llegaron a donde El estaba, pero no podían acercarse a El debido al gentío. 20 Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. 21 Pero respondiendo El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacen.

Jesús calma la tempestad

22 Y[ab] uno de aquellos días, entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y se hicieron a la mar. 23 Pero mientras ellos navegaban, El se durmió; y una violenta tempestad[ac] descendió sobre el lago, y comenzaron a anegarse y corrían peligro. 24 Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y El, levantándose, reprendió al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma. 25 Y El les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?

El endemoniado gadareno

26 Navegaron hacia la tierra de los gadarenos[ad] que está al lado opuesto de Galilea; 27 y cuando El bajó a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído por demonios, y que por mucho tiempo no se había puesto ropa alguna, ni vivía en una casa, sino en los sepulcros. 28 Al ver a Jesús, gritó y cayó delante de El, y dijo en alta voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo[ae], Jesús, Hijo del DiosAltísimo? Te ruego que no me atormentes. 29 Porque El mandaba al espíritu inmundo que saliera del hombre, pues muchas veces[af] se había apoderado de él, y[ag] estaba atado con cadenas y grillos y bajo guardia; a pesar de todo rompía las ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos. 30 Entonces Jesús le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. 31 Y le rogaban que no les ordenara irse al abismo. 32 Y había una piara de muchos cerdos paciendo allí en el monte; y los demonios le rogaron que les permitiera entrar en los cerdos[ah]. Y El les dio permiso. 33 Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se precipitó por el despeñadero al lago, y se ahogaron. 34 Y cuando los que los cuidaban vieron lo que había sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. 35 Salió entonces la gente a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio, y se llenaron de temor. 36 Y los que lo habían visto, les contaron cómo el que estaba endemoniado había sido sanado[ai]. 37 Entonces toda la gente[aj] de la región alrededor de los gadarenos le pidió a Jesús que se alejara de ellos, porque estaban poseídos de un gran temor. Y El entrando a una barca, regresó. 38 Pero el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le permitiera acompañarle[ak]; mas El lo despidió, diciendo: 39 Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas[al] Dios ha hecho por ti. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas[am] Jesús había hecho por él.

Jairo ruega por su hija

40 Cuando Jesús volvió, la multitud le recibió con gozo, porque todos le habían estado esperando. 41 Y he aquí, llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial[an] de la sinagoga; y cayendo a los pies de Jesús le rogaba que entrara a su casa; 42 porque tenía una hija única[ao], como de doce años, que estaba al borde de la muerte. Pero mientras El iba, la muchedumbre le apretaba.

Jesús sana a una mujer

43 Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía[ap] y no podía ser curada por nadie, 44 se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre. 45 Y Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro dijo, y los que con él estaban[aq]: Maestro, las multitudes te aprietan y te oprimen. 46 Pero Jesús dijo: Alguien me tocó, porque me di cuenta que de mí había salido poder. 47 Al ver la mujer que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de El, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado[ar]; vete en paz.

Jesús resucita a la hija de Jairo

49 Mientras estaba todavía hablando, vino* alguien de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. 50 Pero cuando Jesús lo oyó, le respondió: No temas; cree solamente, y ella será sanada[as]. 51 Y cuando El llegó a la casa, no permitió que nadie entrara con El sino sólo Pedro, Juan y Jacobo[at], y el padre y la madre de la muchacha. 52 Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: No lloréis, porque no ha muerto, sino que duerme. 53 Y se burlaban de El, sabiendo que ella había muerto. 54 Pero El, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate! 55 Entonces le volvió su espíritu, y se levantó al instante, y El mandó que le dieran de comer. 56 Y sus padres estaban asombrados; pero El les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido.

Misión de los doce

9 Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja[au], ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada uno. En cualquier casa donde entréis, quedaos allí, y sea de allí vuestra salida. Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

Herodes oye hablar de Jesús

Herodes el tetrarca se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos,otros, que Elías había aparecido, y otros, que algún profeta de los antiguos había resucitado. Entonces Herodes dijo: A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién es, entonces, éste de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.

Alimentación de los cinco mil

10 Y cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús[av] de todo lo que habían hecho. Y El, tomándolos consigo, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida. 11 Pero cuando la gente[aw] se dio cuenta de esto, le siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados. 12 El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos[ax]; porque aquí estamos en un lugar desierto. 13 Pero El les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente. 14 (Porque había como cinco mil hombres.) Y Jesús dijo a sus discípulos: Haced que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno.15 Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. 16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a[ay] la gente. 17 Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenas.

La confesión de Pedro

18 Y[az] mientras Jesús[ba] oraba a solas, estaban con El los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy yo? 19 Entonces ellos respondieron, y dijeron: Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 20 Y El les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Y Pedro respondiendo, dijo: El Cristo[bb] de Dios. 21 Pero El, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadie, 22 diciendo: El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. 23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 24 Porque el que quiera salvar su vida[bc], la perderá, pero el que pierda su vida[bd] por causa de mí, ése la salvará. 25 Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si[be] él mismo se destruye o se pierde?26 Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles. 27 Pero en verdad os digo que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

La transfiguración

28 Y[bf] como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo[bg], y subió al monte a orar. 29 Mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente[bh]. 30 Y he aquí, dos hombres hablaban con El, los cuales eran Moisés y Elías, 31 quienes apareciendo en gloria[bi], hablaban de la partida de Jesús[bj], que El estaba a punto de cumplir en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús[bk] y a los dos varones que estaban con El. 33 Y sucedió que al retirarse ellos de El, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es que estemos aquí; hagamos tres enramadas[bl], una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; no sabiendo lo que decía. 34 Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 35 Y una voz salió de la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Escogido[bm]; a El oíd. 36 Después que la voz se oyó[bn], Jesús fue hallado solo. Ellos se lo callaron, y por aquellos días no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Jesús sana a un muchacho endemoniado

37 Y aconteció que al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud le salió al encuentro. 38 Y he aquí, un hombre de la multitud gritó, diciendo: Maestro, te suplico que veas a mi hijo, pues es el único que tengo[bo], 39 y sucede que un espíritu se apodera de él, y de repente da gritos, y el espíritu le hace caer con convulsiones, echando[bp] espumarajos; y magullándole, a duras penas se aparta de él. 40 Entonces rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, y no pudieron. 41 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros y os he de soportar? Trae acá a tu hijo.42 Cuando éste se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. 43 Y todos estaban admirados de la grandeza[bq] de Dios.

Jesús anuncia otra vez su muerte

Mientras todos se maravillaban de todas las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 44 Haced[br] que estas palabras penetren en vuestros oídos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres. 45 Pero ellos no entendían estas palabras[bs], y les estaban veladas para que no las comprendieran; y temían preguntarle acerca de ellas[bt].

El mayor en el reino de los cielos

46 Y se suscitó[bu] una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor.47 Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en[bv] sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, 48 y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño[bw] entre todos vosotros, ése es grande.

49 Y respondiendo Juan, dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros. 50 Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros.

Jesús reprende a Jacobo y a Juan

51 Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión[bx], El, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 52 Y envió mensajeros delante de El; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53 Pero no le recibieron, porque sabían que había determinado ir a[by]Jerusalén. 54 Al ver esto, sus discípulos Jacobo[bz] y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma[ca]? 55 Pero El, volviéndose, los reprendió, [cb]y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois,56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Lo que demanda el discipulado

57 Y mientras ellos iban por el camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59 A otro dijo: Sígueme. Pero él dijo: Señor[cc], permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre.60 Mas El le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios. 61 También otro dijo: Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa. 62 Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.

Notas al pie:

  1. Lucas 7:1 Lit., a oídos del pueblo
  2. Lucas 7:2 Lit., para quien él era honorable
  3. Lucas 7:3 O, sanara
  4. Lucas 7:5 O, nuestra nación
  5. Lucas 7:7 Lit., mas habla con una
  6. Lucas 7:7 Lit., muchacho
  7. Lucas 7:11 Algunos mss. dicen: al día siguiente
  8. Lucas 7:11 Lit., y
  9. Lucas 7:19 Lit., ciertos dos
  10. Lucas 7:19 Algunos de los mss. más antiguos dicen: uno diferente
  11. Lucas 7:28 Lit., mujeres
  12. Lucas 7:29 O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos, y así en el vers. 34
  13. Lucas 7:29 O, justificaron a Dios
  14. Lucas 7:30 I.e., expertos en la ley de Moisés
  15. Lucas 7:30 Lit., él
  16. Lucas 7:35 Lit., Y
  17. Lucas 7:36 Lit., se recostó
  18. Lucas 7:37 Lit., recostado
  19. Lucas 7:39 Lit., para sí diciendo
  20. Lucas 7:39 Algunos mss. dicen: el profeta
  21. Lucas 7:41 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  22. Lucas 7:45 Lit., no cesaba
  23. Lucas 7:49 Lit., reclinados
  24. Lucas 8:1 Lit., Y sucedió
  25. Lucas 8:13 Lit., y
  26. Lucas 8:13 Lit., quienes creen
  27. Lucas 8:18 O, parece tener
  28. Lucas 8:22 Lit., Y sucedió que
  29. Lucas 8:23 Lit., tempestad de viento
  30. Lucas 8:26 Otros mss. dicen: guerasenos, o, guerguesenos, y así en el vers. 37
  31. Lucas 8:28 Lit., ¿Qué a mí y a ti
  32. Lucas 8:29 Algunas versiones traducen: que hacía mucho tiempo
  33. Lucas 8:29 O, le había atacado con fuerza, y
  34. Lucas 8:32 Lit., a ellos
  35. Lucas 8:36 Lit., salvado
  36. Lucas 8:37 Lit., multitud
  37. Lucas 8:38 Lit., estar con El
  38. Lucas 8:39 O, todo lo que
  39. Lucas 8:39 O, todo lo que
  40. Lucas 8:41 O, principal
  41. Lucas 8:42 O, sólo una hija
  42. Lucas 8:43 Algunos mss. antiguos no incluyen: y que había…cuanto tenía
  43. Lucas 8:45 Algunos mss. antiguos no incluyen: y los…estaban
  44. Lucas 8:48 Lit., salvado
  45. Lucas 8:50 Lit., salvada
  46. Lucas 8:51 O, Santiago
  47. Lucas 9:3 O, mochila, o, bolsa
  48. Lucas 9:10 Lit., El
  49. Lucas 9:11 Lit., las multitudes
  50. Lucas 9:12 Lit., provisiones
  51. Lucas 9:16 Lit., pusieran delante de
  52. Lucas 9:18 Lit., Y sucedió que
  53. Lucas 9:18 Lit., El
  54. Lucas 9:20 I.e., Mesías
  55. Lucas 9:24 O, alma
  56. Lucas 9:24 O, alma
  57. Lucas 9:25 Lit., y
  58. Lucas 9:28 Lit., Y sucedió que
  59. Lucas 9:28 O, Santiago
  60. Lucas 9:29 Lit., centelleando como el rayo
  61. Lucas 9:31 O, relampagueante
  62. Lucas 9:31 Lit., El
  63. Lucas 9:32 Lit., El
  64. Lucas 9:33 O, tiendas sagradas
  65. Lucas 9:35 Algunos mss. dicen: Amado
  66. Lucas 9:36 Lit., ocurrió
  67. Lucas 9:38 O, es mi unigénito
  68. Lucas 9:39 Lit., con
  69. Lucas 9:43 O, majestad
  70. Lucas 9:44 Lit., Poned
  71. Lucas 9:45 Lit., esta palabra
  72. Lucas 9:45 Lit., esta palabra
  73. Lucas 9:46 Lit., se introdujo
  74. Lucas 9:47 Lit., el razonamiento de
  75. Lucas 9:48 O, humilde
  76. Lucas 9:51 Lit., su recepción arriba
  77. Lucas 9:53 Lit., porque su rostro iba hacia
  78. Lucas 9:54 O, Santiago
  79. Lucas 9:54 Algunos mss. agregan: como lo hizo también Elías
  80. Lucas 9:55 Muchos mss. antiguos no incluyen las palabras: y dijo: Vosotros…sino para salvarlas, de los vers. 55 y 56
  81. Lucas 9:59 Algunos mss. no incluyen: Señor
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

 

LA BONDAD DE DIOS

LA BONDAD DE DIOS

la-verdad-para-hoy

10/30/2016

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.

Santiago 1:17

alimentemos_el_almaLo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su natu­raleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una ­naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.

¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.

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Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

Hombres Pasivos, Mujeres Salvajes

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaHombres pasivos, mujeres salvajes. Esas palabras no son originalmente mías. Son de un psiquiatra que vive en el condado Marin, del estado de California, y de nombre Pierre Mornell, que escribió un libro con este título. El asunto que más le preocupa al doctor Mornell se halla en matrimonios de creyentes tanto como en los de no creyentes.

Es el problema de un esposo que es “inactivo, inarticulado, aletargado, y retraído en casa. En su relación con su esposa es pasivo; y eso la enloquece.” No que él sea necesariamente incompetente y aburrido. En el trabajo tal vez tenga gran éxito y es muy articulado. Y ella no es necesariamente rebelde o súper activa. Tal vez sea una buena madre, talentosa y sus amigas la respetan muy bien.

En casa, sin embargo, el esposo dice, de una docena de maneras diferentes: “Estoy cansado; simplemente déjame tranquilo.” Ella le pide algo, y él lo ignora. Ella alza la voz; él se retrae más. Ella añade presión, él se sumerge en un silencio hosco. Al final él se aleja; ella “pierde los estribos.”

Hay numerosas razones, a menudo complejas, detrás de tales impases, pero sobresalen un par de factores de extrema importancia.

En primer lugar, los hombres y las mujeres son diferentes, y esas diferencias ni disminuyen ni desaparecen cuando se casan. (¡He descubierto que más bien aumentan su impulso!). Es de gran ayuda tratar de ponerse en los zapatos del cónyuge (aunque es extremadamente difícil hacerlo), y darse cuenta de las necesidades y puntos de vista del otro. Si no se hace eso, se acaba enfurruñado en el sofá.

En segundo lugar, el compañerismo armonioso es resultado de trabajo arduo; eso nunca “simplemente sucede.” No sé de nada que ayude más a este proceso que la comunicación profunda, sincera y regular. Lea de nuevo esas últimas cuatro palabras, por favor. Esto no es simplemente hablar; sino también escuchar. Y no es simplemente escuchar, sino también oír. Y no simplemente oír, sino también responder, con calma y bondad.

El “arduo trabajo” también incluye dar tanto como recibir, modelar lo que uno espera, perdonar con igual presteza que confrontar, poner en el matrimonio más que lo que jamás se espera sacar de él. Sí, más. En breve, quiere decir ser no egoísta.

Pocas cosas son mejores para romper el síndrome de pasivo y desenfrenado que tomarse un par de días juntos como pareja; sin los hijos, sin el maletín de trabajo, sin una agenda.

Esto irá gran distancia para mantenerlo a usted fuera del sofá del psiquiatra; o, de paso, de su propio sofá.

En una escala de 1 a 10, ¿cuán bien se comunican usted y su cónyuge?

Tomado de Charles R. Swindoll, Day by Day with Charles Swindoll (Nashville: W Publishing Group, 2000). Copyright © 2000 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org

UNA MANCHA EN TU FRENTE

UNA MANCHA EN TU FRENTE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-30

alimentemos_el_almaEl orgullo está íntimamente ligado a la parte existencial, moral y espiritual de todo ser. En esencia enceguece a su portador, por tal motivo es mucho más fácil identificarlo en la vida de los otros y no en la mía propia. David es sumamente claro en su Salmo número 19 al decir: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión”. Con claridad meridiana este texto sagrado advierte sobre lo sutil del orgullo, al punto de que me esté esclavizando (de allí el ruego: “líbrame”) y yo no lo sepa, no lo note, me es oculto. Es un amo déspota pero pasa inadvertido la mayoría de las veces. Es como tener la frente sucia y criticar a mi vecino porque tiene una mancha en su camisa. ¿Y tu mancha en la frente?, ¿mi mancha? ¿Cuál mancha?… Cierta vez una vecina se quejaba de lo sucia que quedaba la ropa de su vecina cada vez que la colgaba en la cuerda en el patio. “No queda tan blanca como mi ropa”, decía orgullosa. Hasta que su hija le hizo notar que las manchas no eran de la ropa sino del cristal de la ventana en la casa que no estaba bien limpio.

¿Con qué cristal miramos y juzgamos las faltas ajenas? Mayormente lo hacemos con una viga de ferrocarril en  nuestros ojos, dijo Jesús. De aquellos que les caracteriza su orgullo, se sabe decir que tienen “aires de grandeza”. Y en verdad es solo eso, “aires”. Aire que se lleva el viento. El viento de la adversidad que acarrea la tormenta de la realidad, que deja al orgulloso de cara con su propia estatura moral y le hace ver que, aunque él se sentía grande, aunque a él le parecía que vendía una fachada de dignidad, la cruda realidad es otra, y es justamente lo opuesto a lo que el orgulloso cree ser, es pequeño. No nos quedemos con nuestro propio análisis de nuestras vidas.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El orgullo del hombre le empequeñece, porque centra la atención en sí mismo, en el propio hombre, que de por sí es pequeño.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

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Jesús es tentado

Lucas 4-6

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Jesús es tentado

alimentemos_el_alma4 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el[a] Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Y no comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: Escrito está: “No solo de pan vivira el hombre.” Llevándole a una altura, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo[b]. Y el diablo le dijo: Todo este dominio y su gloria te daré; pues a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se lo doy. Por tanto, si te postras[c] delante de mí, todo será tuyo. Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: “Al Señor tu Dios adoraras, y a El solo serviras.”Entonces el diablo le llevó a Jerusalén y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, 10 pues escrito está:

“A sus angeles te encomendara para que te guarden”,

11 y:

en las manos te llevaran,
no sea que tu pie tropiece en piedra.”

12 Respondiendo Jesús, le dijo: Se ha dicho: “No tentaras[d] al Señor tu Dios.”

13 Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de El esperando[e] un tiempo oportuno.

Ministerio en Galilea

14 Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas[f] acerca de El se divulgaron por toda aquella comarca. 15 Y enseñaba en sus sinagogas, siendo alabado por todos.

Jesús en Nazaret

16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer. 17 Le dieron el libro[g] del profeta Isaías, y abriendo el libro[h], halló el lugar donde estaba escrito:

18 El Espiritu del Señor esta sobre mi,
porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres.
Me ha enviado[i] para proclamar libertad a los cautivos,
y la recuperacion de la vista a los ciegos;
para poner en libertad a los oprimidos;
19 para proclamar el año favorable del Señor.

20 Cerrando el libro[j], lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en El. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído[k]. 22 Y todos hablaban bien[l] de El y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? 23 Entonces El les dijo: Sin duda me citaréis este refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; esto es, todo lo que oímos que se ha hecho en Capernaúm, hazlo también aquí en tu tierra. 24 Y dijo: En verdad os digo, que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. 25 Pero en verdad os digo: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses ycuando hubo gran hambre sobre toda la tierra; 26 y sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta, en la tierra de Sidón.27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. 28 Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuando oyeron estas cosas, 29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad para despeñarle. 30 Pero El, pasando por en medio de ellos, se fue.

Jesús enseña en Capernaúm

31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba en los días de reposo; 32 y se admiraban de su enseñanza porque su mensaje[m] era con autoridad. 33 Y estaba en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu[n] de un demonio inmundo, y gritó a gran voz: 34 Déjanos ¿Qué tenemos que ver contigo[o], Jesús de Nazaret[p]? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. 35 Jesús entonces lo reprendió, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño. 36 Y todos se quedaron asombrados[q], y discutían entre sí, diciendo: ¿Qué mensaje es éste? Porque[r] con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen. 37 Y su fama[s] se divulgaba por todos los lugares de la región circunvecina.

Jesús sana a la suegra de Simón y a muchos otros

38 Y levantándose, salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón se hallaba sufriendo con una fiebre muy alta, y le rogaron por ella. 39 E inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante ella se levantó y les servía.

40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los llevaban a El; y poniendo El las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.41 También de muchos salían demonios, gritando y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero, reprendiéndolos, no les permitía hablar, porque sabían que El era el Cristo[t].

Jesús recorre otras ciudades

42 Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar solitario; y las multitudes le buscaban, y llegaron adonde El estaba y procuraron detenerle para que no se separara de ellos. 43 Pero El les dijo: También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto yo he sido enviado.

44 Y predicaba en las sinagogas de Judea[u].

Llamamiento de los primeros discípulos

5 Y aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre El para oír la palabra de Dios, estando Jesús[v] junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes.Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara de tierra un poco; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda[w] y echad vuestras redes para pescar[x]. Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado[y] nada, pero porque tú lo pides[z], echaré las redes. Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies[aa] de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la redada de peces que habían hecho; 10 y lo mismo les sucedió también a Jacobo[ab]y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11 Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, le siguieron.

Curación de un leproso

12 Y aconteció que estando Jesús[ac] en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13 Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra lo dejó. 14 Y El le mandó que no se lo dijera a nadie. Pero andale dijo—, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda[ad] por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. 15 Y su fama[ae] se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser sanadas de sus enfermedades. 16 Pero con frecuencia El se retiraba a[af] lugares solitarios y oraba.

Curación de un paralítico

17 Y[ag] un día[ah] que El estaba enseñando, había allí sentados algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y deJerusalén; y el poder del Señor estaba con El para sanar. 18 Y he aquí, unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús[ai]. 19 Y no hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea y lo bajaron con la camilla a través del techo[aj], poniéndolo en medio, delante de Jesús. 20 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 21 Entonces los escribas y fariseos comenzaron a discurrir, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 22 Conociendo Jesús sus pensamientos, respondió y les dijo: ¿Por qué discurrís en vuestros corazones?23 ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 25 Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. 26 Y el asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: Hoy hemos visto cosas extraordinarias.

Llamamiento de Leví y la cena en su casa

27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos[ak]llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. 28 Y él, dejándolo todo, se levantó y le seguía.

29 Y Leví le ofreció un gran banquete en su casa; y había un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados[al] a la mesa con ellos. 30 Y los fariseos y sus escribas se quejaban a los discípulos de Jesús[am], diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los recaudadores de impuestos y con los pecadores? 31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Pregunta sobre el ayuno

33 Y ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los fariseos también hacen lo mismo, pero los tuyos comen y beben. 34 Entonces Jesús les dijo: ¿Acaso podéis hacer que los acompañantes del novio[an] ayunen mientras el novio está con ellos? 35 Pero vendrán días cuando[ao] el novio les será quitado, entonces ayunarán en aquellos días.36 También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces[ap] romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. 37 Y nadie echa vino nuevo en odres[aq] viejos, porque entonces[ar] el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán, 38 sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos[as]. 39 Y nadie, después de beber vino añejo, desea vino nuevo, porque dice: “El añejo es mejor[at].”

Jesús, Señor del día de reposo

6 Y aconteció que un día de reposo[au] Jesús[av] pasaba por unos sembrados, y sus discípulos arrancaban y comían espigas, restregándolas entre las manos.Pero algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito en el día de reposo? Respondiéndoles Jesús, dijo: ¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David cuando tuvo hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó y comió los panes consagrados[aw], que a nadie es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y dio también a sus compañeros? Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Jesús sana al hombre de la mano seca

Y[ax] en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la[ay] mano derecha seca[az]. Y los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús[ba] para ver si sanaba en el día de reposo, a fin de encontrar de qué acusarle. Pero El sabía lo que ellos estaban pensando[bb], y dijo al hombre que tenía la mano seca[bc]: Levántate y ven acá[bd]. Y él, levantándose, se le acercó[be]. Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla? 10 Y después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre[bf]: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano quedó sana[bg]. 11 Pero ellos se llenaron de ira[bh], y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús.

Jesús escoge a los doce apóstoles

12 En[bi] esos días El se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. 13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles: 14 Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo[bj] y Juan; Felipe y Bartolomé; 15 Mateo y Tomás; Jacobo[bk], hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote; 16 Judas, hijode Jacobo[bl], y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor. 17 Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano; y había una gran multitud de sus discípulos, y una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18 [bm]que habían ido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos eran curados.19 Y toda la multitud procuraba tocarle, porque de El salía un poder que a todos sanaba.

Las bienaventuranzas

20 Volviendo su vista hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. 23 Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban[bn] de la misma manera a los profetas. 24 Pero ¡ay de vosotros los ricos!, porque ya estáis recibiendo todo vuestro consuelo. 25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados[bo]!, porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís!, porque os lamentaréis y lloraréis. 26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban[bp] sus padres a los falsos profetas.

El amor verdadero y su recompensa

27 Pero a vosotros los que oís, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan. 29 Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa[bq], no le niegues tampoco la túnica. 30 A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. 31 Y así como queréis que los hombres os hagan, haced con ellos de la misma manera. 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad. 35 Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio[br], y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos. 36 Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.

El juicio hacia los demás

37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad[bs], y seréis perdonados. 38 Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.

39 Les dijo también una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo? 40 Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro[bt]. 41 ¿Y por qué miras la mota[bu] que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la mota[bv] que está en tu ojo”, cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces verás con claridad para sacar la mota[bw] que está en el ojo de tu hermano. 43 Porque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa[bx], árbol malo que produzca fruto bueno. 44 Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarza. 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.

Los dos cimientos

46 ¿Y por qué me llamáis: “Señor, Señor”, y no hacéis lo que yo digo? 47 Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en práctica[by], os mostraré a quién es semejante: 48 es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo[bz] y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente[ca] dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. 49 Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa.

Notas al pie:

  1. Lucas 4:1 O, bajo la influencia del; lit., en el
  2. Lucas 4:5 Lit., de la tierra habitada
  3. Lucas 4:7 O, adoras
  4. Lucas 4:12 O, No pondrás a prueba
  5. Lucas 4:13 Lit., hasta
  6. Lucas 4:14 Lit., la fama
  7. Lucas 4:17 O, rollo
  8. Lucas 4:17 O, rollo
  9. Lucas 4:18 Algunos mss. agregan aquí: a sanar a los quebrantados de corazón
  10. Lucas 4:20 O, rollo
  11. Lucas 4:21 Lit., en vuestros oídos
  12. Lucas 4:22 O, testificaban
  13. Lucas 4:32 Lit., palabra
  14. Lucas 4:33 Lit., teniendo un espíritu
  15. Lucas 4:34 Lit., ¿Qué a nosotros y a ti
  16. Lucas 4:34 Lit., Jesús nazareno
  17. Lucas 4:36 Lit., Y el asombro vino sobre todos
  18. Lucas 4:36 O, ¿Qué es esta palabra que
  19. Lucas 4:37 Lit., el rumor acerca de El
  20. Lucas 4:41 I.e., el Mesías
  21. Lucas 4:44 I.e., el país de los judíos (incluyendo a Galilea); algunos mss. dicen: de Galilea
  22. Lucas 5:1 Lit., El
  23. Lucas 5:4 O, Boga hacia lo hondo
  24. Lucas 5:4 Lit., una redada
  25. Lucas 5:5 Lit., agarrado
  26. Lucas 5:5 O, a tu palabra
  27. Lucas 5:8 Lit., las rodillas
  28. Lucas 5:10 O, Santiago
  29. Lucas 5:12 Lit., El
  30. Lucas 5:14 Lit., ofrece
  31. Lucas 5:15 Lit., la palabra acerca de El
  32. Lucas 5:16 Lit., en
  33. Lucas 5:17 Lit., Y sucedió que
  34. Lucas 5:17 Lit., en uno de los días
  35. Lucas 5:18 Lit., El
  36. Lucas 5:19 Lit., de las tejas
  37. Lucas 5:27 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 29 y 30
  38. Lucas 5:29 Lit., recostados
  39. Lucas 5:30 Lit., El
  40. Lucas 5:34 Lit., hijos del tálamo
  41. Lucas 5:35 Lit., y cuando
  42. Lucas 5:36 Lit., ya que si no
  43. Lucas 5:37 I.e., cueros usados como recipientes
  44. Lucas 5:37 Lit., ya que si no
  45. Lucas 5:38 Algunos mss. agregan: y ambos se conservan
  46. Lucas 5:39 Lit., bueno o agradable
  47. Lucas 6:1 Muchos mss. dicen: El segundo primer día de reposo
  48. Lucas 6:1 Lit., El
  49. Lucas 6:4 Lit., los panes de la proposición
  50. Lucas 6:6 Lit., Y sucedió que
  51. Lucas 6:6 Lit., y estaba su
  52. Lucas 6:6 O, enjuta, o, paralizada
  53. Lucas 6:7 Lit., El
  54. Lucas 6:8 Lit., sus pensamientos
  55. Lucas 6:8 O, enjuta, o, paralizada
  56. Lucas 6:8 Lit., ponte en medio
  57. Lucas 6:8 Lit., se puso en pie
  58. Lucas 6:10 Lit., le dijo
  59. Lucas 6:10 Lit., restaurada
  60. Lucas 6:11 Lit., insensatez
  61. Lucas 6:12 Lit., Y sucedió que en
  62. Lucas 6:14 O, Santiago
  63. Lucas 6:15 O, Santiago
  64. Lucas 6:16 O, Santiago
  65. Lucas 6:18 Algunas versiones comienzan el vers. 18 en: y los que eran
  66. Lucas 6:23 Lit., hacían
  67. Lucas 6:25 Lit., que habiendo sido llenados
  68. Lucas 6:26 Lit., hacían
  69. Lucas 6:29 O, el manto
  70. Lucas 6:35 O, sin desesperarse
  71. Lucas 6:37 Lit., soltad o libertad
  72. Lucas 6:40 O, alcanzará el nivel de su maestro
  73. Lucas 6:41 O, paja
  74. Lucas 6:42 O, paja
  75. Lucas 6:42 O, paja
  76. Lucas 6:43 Lit., ni también
  77. Lucas 6:47 Lit., hace
  78. Lucas 6:48 Lit., cavó y ahondó
  79. Lucas 6:48 Lit., río, y así en el vers. 49
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

LA PREVENCIÓN DEL DESEO

LA PREVENCIÓN DEL DESEO

la-verdad-para-hoy

10/29/2016

Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

2 CORINTIOS 10:4-5

alimentemos_el_almaHay muchas cosas en nuestra corrompida sociedad que tratan de captar nuestra atención: el cine, la televisión, los libros, la música, la ropa, los anuncios, y ahora el Internet; todo está diseñado para captar las emociones. Por ejemplo, los expertos en publicidad saben que comprar es en definitiva una decisión emocional. Pocas personas conocen el funcionamiento mecánico del automóvil que se anuncia y ni se interesan en eso; pero les impresiona si se parece a un auto de carrera, si hay una linda muchacha detrás del volante, o si hay otras carnadas emotivas incluidas en el anuncio.
Tenemos que cuidar nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad. Tenemos que buscar la voluntad de Dios meditando en su Palabra y permitiendo que
su voluntad sea la nuestra. Una mente indefensa, no controlada y obstinada va a llenarse de malos deseos que resultarán en malas acciones. Debemos controlar cómo reaccionan nuestras emociones y nuestra mente ante el anzuelo tentador con el que se encuentran.

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Buenas Noticias: ¡No Todo es Acerca de Usted!

Buenas Noticias: ¡No Todo es Acerca de Usted!

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Charles R. Swindoll

alimentemos_el_almaLe tengo buenas noticias: el propósito de Dios no es asegurarse de que usted esté contento. Por mucho que le cueste creer esto, es el momento de hacerlo.

La vida no está diseñada para que usted se sienta cómodo y contento, triunfador y libre de dolor. Sino para que usted llegue a ser la persona que Dios le ha llamado a ser. Muy rara vez oímos este mensaje en el cristianismo de hoy impulsado por el consumidor. Otra razón más para decirle de nuevo: ¡la vida no es acerca de usted! Entonces. . . ¿acerca de qué es?

Es acerca de Dios.

¿Cómo puedo decirlo con tanta certeza? Por la respuesta de Pablo en 2 Corintios 12:9-10:

Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

¡Eso es! Mientras Pablo trataba de cumplir con la Gran Comisión en Europa, él se enfrentó a innumerables pruebas. No obstante, Pablo entendió acerca de qué es la vida. . . y con ello avanzó el resto de sus días. Nosotros debemos hacer lo mismo.

Cuando usted y yo nos jactamos de nuestros puntos fuertes, nosotros recibimos el crédito, y continuamos avanzando con nuestro propio esfuerzo. Este es una mala idea. Pero cuando nos jactamos en lo que Dios está haciendo en nuestra debilidad, incapacidad e ineptitud, Cristo sale al frente donde Él debe estar. Su fuerza viene a nuestro rescate. Él recibe el honor. Todo es acerca de Él.

Las mismas cosas que tememos y de las que huimos en nuestras vidas son precisamente las que le dieron contentamiento a Pablo. No lo pase por alto al leer su lista:

• Estoy contento cuando pierdo.

• Estoy contento cuando soy débil.

• Estoy contento cuando me insultan.

• Estoy contento cuando me difaman.

• Estoy contento en la angustia.

• Estoy contento en las persecuciones.

• Estoy contento con las dificultades y presiones que son tan apretadas que ni siquiera puedo dar la vuelta.

¿Estos son contextos de contentamiento? ¡Parece imposible! Pablo nos dice cómo él lo hizo: “Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte” (v. 10). Léalo de nuevo. El saber eso llevó al apóstol, que ardía con los ardientes oráculos del cielo, a sus rodillas. Pablo entendió que todo no era acerca de él. Era acerca de Dios. ¡Qué manera de vivir su vida! Contento en todo, sabiendo que la fuerza divina viene cuando la debilidad humana es evidente.

Notablemente, nunca leemos que Pablo le dijo a su guardia romano, cuando estaba encarcelado: “Quiero que me hagas un favor. La próxima vez que estés con alguno de los ayudantes del emperador, háblale para que me saque de esta pocilga. Yo no debería estar aquí, para empezar. He estado aquí por un año, siete meses, cuatro días, cinco horas y nueve minutos, ¡y ya es suficiente!” La actitud de Pablo de una humildad desinteresada le impedía llevar un registro meticuloso de los males que le habían hecho en Roma, o en cualquier otra parte. Él estaba en la cárcel por asignación divina. Pablo entendió que Dios había preparado su situación de antemano, y el apóstol de buen agrado se sometió a esa situación. ¿Cómo pudo hacerlo? Todo era acerca de Dios.

¿Mis palabras le encuentran en un lugar donde no quisiera estar? Si desea aprender el secreto de Pablo acerca de estar contento genuinamente, el lugar perfecto para comenzar es el desarrollar una actitud de humildad desinteresada. Empiece con su familia o amigos. Modélela ante sus empleados o clientes. Usted casi ni va a creer el impacto que ese tipo de actitud mental desinteresada ejercerá sobre otros, y sobre sí mismo.

Permítame decirle que este tipo de humildad no significa andar como un buen ejemplo del libro de Lamentaciones. Por el contrario, Pablo exhorta a los creyentes a tener una actitud de aceptación gozosa. Así es, gozosa. Pablo no escatimó palabras en cuanto a cómo los creyentes deben relacionarse unos con otros:

Hagan todo sin quejarse y sin discutir, para que nadie pueda criticarlos. Lleven una vida limpia e inocente como corresponde a hijos de Dios y brillen como luces radiantes en un mundo lleno de gente perversa y corrupta. (Filipenses 2:14-15, NTV)

Pablo buscó tener una actitud de aceptación gozosa, libre de disputas quisquillosas y controversias, pleitos y lloriqueos. Él abogó por una alegría auténtica. Le insto a vivir de esta manera. . . los resultados le sorprenderán.

Después de todo, no es acerca de usted. Es acerca de Dios.


chuck_swindollConocido sencillamente como “Chuck” en la comunidad cristiana en todo el mundo, el pastor, maestro y escritor Charles R. Swindoll ha dedicado más de cuatro décadas a
la comunicación clara de la Palabra de Dios.  Junto con una devoción abrumadora por ver la gracia de Dios transformando vidas, el pastor Chuck modela a la vez el gozo contagioso que brota al seguir al Señor Jesucristo de todo corazón.
 Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. http://www.visionparavivir.org