TENGAMOS ESPERANZA

TENGAMOS ESPERANZA

la-verdad-para-hoy

10/10/2016

Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

1 Pedro 1:13

alimentemos_el_almaUsted ha oído muchos sermones y ha visto muchos libros acerca del amor y de la fe, pero ¿ha oído alguna vez un mensaje o ha leído un libro acerca de la esperanza? Por alguna razón, a veces pasamos por alto la esperanza. La esperanza es algo que falta en la experiencia cristiana de nuestra cultura. No vivimos con esperanza sobre todo porque nos concentramos demasiado en nuestras circunstancias actuales.

¿Qué es la esperanza? Es la actitud del cristiano en cuanto al futuro. La esperanza en su naturaleza intrínseca es como la fe. Ambas tienen la confianza, o una creencia en Dios, como su punto central, pero hay una diferencia entre ellas. Fe es creer en Dios en el presente, y esperanza es creer en Dios para el futuro. La fe cree en Dios por lo que ha hecho, y la esperanza cree en Dios por lo que hará.

Ponga su esperanza en Él y viva esperando el glorioso cumplimiento de su promesa futura.

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El Dios de los imposibles

10 Octubre 2016

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El Dios de los imposibles
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:24

alimentemos_el_almaEn todo este mundo, y a nuestro alrededor cada día, hay personas que están buscando ver en la vida de otros la verdad que ellos dicen tener.
Así como la viuda observaba a Elías, hay quienes le están observando a usted. Escuchan lo que usted dice que cree, pero están observando para ver lo que usted hace.

Recuerde que usted está en este mundo por disposición divina, bajo su protección, bajo su preparación y en el tiempo de Dios. Dele al Señor el cadáver de su vida, y pídale que reavive esas áreas que necesitan ser revividas. Y si la situación lo exige, pídale un milagro en el momento de Él, si es Su voluntad para su vida.

Ponga en la cama de su vida los restos de su pasado doloroso y lleno de cicatrices; el vacío de los deficientes rasgos de su carácter; los hábitos, incluso las adicciones que por tanto tiempo le han controlado; la limitada visión que sigue caracterizándose; esa pequeña irritación que le molesta con insistencia, o la grande que se asoma en forma vaga; la ira de la violencia, los apetitos, la codicia, el descontento, el egoísmo o la fealdad del orgullo. Deje todas estas cosas por delante del Padre, tiéndase cómodamente bajo Su sombra y pídale que haga cambios extraordinarios, incluso milagrosos, en su vida.

¿Puede Él hacerlos? ¡Por favor! Me estoy refiriendo a «el Dios de los imposibles»; a Aquél que tiene un poder ilimitado; a Aquél que nunca ha encontrado, y que jamás encontrará, un obstáculo amedrentador que Él no pueda vencer, un agresivo enemigo que no pueda aplastar, una decisión final que no pueda anular, una persona poderosa que no pueda eclipsar.

Porque Elías creyó en «el Dios de los imposibles,» ni siquiera la muerte lo llevó a dudar. Él aprendió su teología de la fe en el secreto escondite de Querit. Le fue dada la oportunidad de desarrollarla durante la capacitación avanzada que tuvo en Sarepta. Pero no fue sino hasta que vio la muerte muy de cerca, que personificó esa fe. Y todo lo hizo estando bajo la sombra de Dios.

Lo mismo debo hacer yo.

Lo mismo debe hacer usted.

Deje todo delante del Padre, tiéndase cómodamente bajo su sombra.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

HAMBRE Y SED

HAMBRE Y SED

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-10

alimentemos_el_almaDentro de las excelsas bienaventuranzas dictadas por Jesús en aquel sermón dado desde una colina, al comienzo de su ministerio, una se destaca para nuestro interés: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. (Mateo 5:6). Si meditamos un poquito en esta declaración, suena algo incongruente al comienzo. Nosotros tildamos de desventurado a aquella persona que mendiga por un bocado de pan y ruega a nuestras puertas por un vaso de agua, sin embargo Él las llamó bienaventurados… Para nuestra cultura materialista los que tienen hambre y sed son los pobres, los marginados, los de países subdesarrollados, empobrecidos. ¿En qué aspecto este sector de individuos son bienaventurados?… Tanto el hambre como la sed son mecanismos fisiológicos de nuestro cuerpo diseñados por Dios y necesarios. Son indicadores de que cierto desbalance hídrico y proteico se ha iniciado y debe ser atendido con urgencia. De lo contrario podemos entrar en un estado crítico e irreversible. Este estado de necesidad física despierta en nosotros la búsqueda del tan vital líquido y de alimentos.

Nuestro ser interior funciona de una manera similar. Muchas veces Dios nos pondrá en situaciones críticas, desiertos del alma y del corazón. Desiertos que provocan sed. Otras veces atravesaremos períodos de hambre y necesidad. Necesidad de amigos, de un abrazo, de compañía y de comprensión. Depende a quién acudamos en esas circunstancias, cómo atravesemos la crisis. Si invertimos el sentido de esta bienaventuranza podríamos decir: ¡Qué pena de aquello que nunca tienen hambre y sed de Dios! Esa persona nunca será saciada. Tener hambre y sed significa que todavía estás vivo. (Los muertos no tienen hambre). También significa que tu cuerpo funciona bien, que tu alma funciona bien. Eso no debe alarmarte. Lo que sí debe preocuparte es que no reacciones ante ese estímulo espiritual o que acudas a cisternas rotas, cisternas que no retienen agua.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Solo el que se sabe con hambre acaba saciado.

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La Biblia Dice
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La ira del Señor sobre Judá

Sofonías 1-3

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La ira del Señor sobre Judá

alimentemos_el_alma1 Palabra del Señor que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá:

Eliminaré por completo todo
de la faz de la tierra[a] —declara el Señor.
Eliminaré hombres y animales,
eliminaré las aves del cielo
y los peces del mar,
y haré tropezar a[b] los impíos;
extirparé al hombre de la faz de la tierra —declara el Señor.
Extenderé mi mano contra Judá
y contra todos los habitantes de Jerusalén;
cortaré de este lugar al remanente de Baal
y los nombres de los ministros idólatras junto con sus sacerdotes;
a los que se postran en las terrazas
ante el ejército del cielo,
a los que se postran y juran por el Señor
y juran también por Milcom[c],
a los que han dejado de seguir al Señor,
y a los que no han buscado al Señor ni le han consultado.

¡Calla delante del Señor Dios[d]!,
porque el día del Señor está cerca,
porque el Señor ha preparado un sacrificio,
ha consagrado a sus invitados.
Y sucederá que en el día del sacrificio del Señor
castigaré a los príncipes,
a los hijos del rey
y a todos los que visten ropa extranjera.
Aquel día castigaré
a todos los que saltan sobre el umbral,
a los que llenan la casa de su señor[e]
de violencia y de engaño.
10 Y habrá aquel día —declara el Señor
gritos de auxilio desde la puerta del Pescado,
y gemidos desde el segundo distrito[f],
y gran estruendo desde las colinas.
11 Gemid, habitantes del Mortero[g],
porque será silenciado todo el pueblo de Canaán[h],
exterminados todos los que pesan plata.
12 Y sucederá en aquel tiempo
que yo escudriñaré a Jerusalén con lámparas,
y castigaré a los hombres
que reposan como el vino[i] en sus heces,
los que dicen en su corazón:
“Ni bien ni mal hará el Señor.”
13 Sus riquezas se convertirán en despojos,
y sus casas en desolación;
edificarán casas, mas no las habitarán,
plantarán viñas, mas no beberán su vino.

14 Cercano está el gran día del Señor,
cercano y muy próximo.
El clamor del día del Señor es amargo;
allí gritará el guerrero.
15 Día de ira aquel día,
día de congoja y de angustia,
día de destrucción y desolación,
día de tinieblas y lobreguez,
día nublado y de densa oscuridad,
16 día de trompeta y grito de guerra
contra las ciudades fortificadas
y contra los torreones de las esquinas.
17 Traeré angustia sobre los hombres,
y andarán como ciegos,
porque han pecado contra el Señor;
su sangre será derramada como polvo,
y su carne como estiércol.
18 Ni su plata ni su oro
podrán librarlos
en el día de la ira del Señor,
cuando por el fuego de su celo
toda la tierra sea consumida;
porque El hará una destrucción
total y terrible
de todos los habitantes de la tierra.

Castigo de los enemigos de Judá

2 Congregaos, congregaos,
oh nación sin pudor[j],
antes que entre en vigencia[k] el decreto
(como tamo pasa el día),
antes que venga sobre vosotros
el ardor de la ira del Señor,
antes que venga sobre vosotros
el día de la ira del Señor.
Buscad al Señor,
vosotros todos, humildes de la tierra
que habéis cumplido sus preceptos[l];
buscad la justicia, buscad la humildad.
Quizá seréis protegidos[m]
el día de la ira del Señor.

Porque Gaza será abandonada,
y Ascalón desolada;
Asdod será expulsada al mediodía,
y Ecrón será desarraigada.
¡Ay de los habitantes de la costa del mar,
la nación de los cereteos[n]!
La palabra del Señor está contra vosotros:
Canaán, tierra de los filisteos,
yo te destruiré hasta que no quede habitante alguno.
Y la costa del mar se convertirá en pastizales,
en praderas[o] para pastores y apriscos para ovejas.
La costa será
para el remanente de la casa de Judá;
allí apacentarán
y en las casas de Ascalón reposarán al atardecer;
porque el Señor su Dios los cuidará
y los hará volver de su cautiverio[p].

He oído las afrentas de Moab
y los ultrajes de los hijos de Amón,
con los cuales afrentaron a mi pueblo
y se engrandecieron sobre su territorio.
Por tanto, vivo yo —declara el Señor de los ejércitos,
Dios de Israel—
que Moab será como Sodoma,
y los hijos de Amón como Gomorra:
campo de ortigas y mina de sal,
una desolación perpetua.
El remanente de mi pueblo los saqueará,
y el resto de mi nación los heredará.

10 Esto tendrán ellos como pago por su orgullo, porque han afrentado y se han engrandecido sobre el pueblo del Señor de los ejércitos. 11 Terrible será el Señorcontra ellos, porque debilitará[q] a todos los dioses de la tierra; y se inclinarán a Eltodas las costas de las naciones cada una desde su lugar.

12 También vosotros, etíopes, seréis muertos por mi espada.

13 El extenderá su mano contra el norte
y destruirá a Asiria,
y hará de Nínive una desolación,
árida como el desierto;
14 y se echarán en medio de ella los rebaños,
toda clase de animales[r],
tanto el pelícano[s] como el erizo
pasarán la noche en los capiteles;
el ave[t] cantará en la ventana,
habrá desolación en el umbral,
porque El ha dejado al descubierto el entablado de cedro.
15 Esta es la ciudad divertida
que vivía confiada,
que decía en su corazón:
Yo soy, y no hay otra más que yo.
¡Cómo ha sido hecha una desolación,
una guarida de fieras!
Todo el que pase por ella silbará
y agitará su mano.

Reproches a Jerusalén y a las naciones

3 ¡Ay de la rebelde y contaminada,
la ciudad opresora!
No escuchó la voz,
ni aceptó la corrección.
No confió en el Señor,
ni se acercó a su Dios.
Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes,
sus jueces, lobos al anochecer;
no dejan nada para la mañana.
Sus profetas son temerarios, hombres pérfidos;
sus sacerdotes han profanado el santuario,
han violado la ley.
El Señor es justo en medio de ella;
no cometerá injusticia.
Cada mañana saca a luz su juicio,
nunca falta;
pero el injusto no conoce la vergüenza.
Yo he exterminado naciones;
sus torreones están en ruinas,
hice desiertas sus calles,
sin que nadie pase por ellas;
sus ciudades están desoladas,
sin hombre alguno, sin ningún habitante.
Dije: “Ciertamente me temerás[u],
aceptarás corrección.”
Entonces no será destruida su morada
a pesar de todo lo que yo había determinado sobre ella;
pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones.

Por tanto, esperadme —declara el Señor
hasta el día en que me levante como testigo[v],
porque mi decisión es reunir a las naciones,
juntar a los reinos,
para derramar sobre ellos mi indignación,
todo el ardor de mi ira;
porque por el fuego de mi celo
toda la tierra será consumida.
En ese tiempo daré[w] a los pueblos labios puros,
para que todos ellos invoquen el nombre del Señor,
para que le sirvan de común acuerdo[x].
10 Desde más allá de los ríos de Etiopía[y]
mis adoradores[z], mis[aa] dispersos,
traerán mi ofrenda.
11 Aquel día no te avergonzarás
de ninguna de tus acciones
con que te rebelaste contra mí;
porque entonces yo quitaré de en medio de ti
a los que se regocijan en tu orgullo,
y nunca más te envanecerás
en mi santo monte.
12 Y dejaré en medio de ti
un pueblo humilde y pobre,
que se refugiará en el nombre del Señor.
13 El remanente de Israel no hará injusticia
ni dirá mentira,
ni se hallará en su boca
lengua engañosa,
porque ellos se alimentarán y reposarán
sin que nadie los atemorice.

Júbilo por la restauración de Israel

14 Canta jubilosa, hija de Sion.
Lanza gritos de alegría, Israel.
Alégrate y regocíjate de todo corazón,
hija de Jerusalén.
15 El Señor ha retirado sus juicios contra ti,
ha expulsado a tus enemigos.
El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti;
ya no temerás mal alguno.
16 Aquel día le dirán a Jerusalén:
No temas, Sion;
no desfallezcan tus manos.
17 El Señor tu Dios está en medio de ti,
guerrero victorioso[ab];
se gozará en ti con alegría,
en su amor guardará silencio[ac],
se regocijará por ti con cantos de júbilo.
18 Reuniré a los que se afligen por las fiestas señaladas,
tuyos son, oh Sion,
el oprobio del destierro es una carga para ellos[ad].
19 He aquí, en aquel tiempo me ocuparé
de todos tus opresores;
salvaré a la coja
y recogeré a la desterrada,
y convertiré su vergüenza en alabanza y renombre
en toda la tierra.
20 En aquel tiempo os traeré,
en aquel tiempo os reuniré;
ciertamente, os daré renombre y alabanza
entre todos los pueblos de la tierra,
cuando yo haga volver a vuestros cautivos[ae] ante vuestros ojos
—dice el Señor.

Notas al pie:

  1. Sofonías 1:2 Lit., del suelo
  2. Sofonías 1:3 Lit., y los tropiezos con o y las ruinas con
  3. Sofonías 1:5 O, su rey; en el T.M., Malcam, posible variante ortográfica de Milcom
  4. Sofonías 1:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  5. Sofonías 1:9 O, Señor
  6. Sofonías 1:10 I.e., un distrito de Jerusalén
  7. Sofonías 1:11 I.e., un distrito de Jerusalén
  8. Sofonías 1:11 O, pueblo mercader
  9. Sofonías 1:12 Lit., que se espesan
  10. Sofonías 2:1 O, añoranza
  11. Sofonías 2:2 Lit., nazca
  12. Sofonías 2:3 O, su juicio
  13. Sofonías 2:3 Lit., cubiertos
  14. Sofonías 2:5 I.e., una rama de los filisteos con raíces en Creta
  15. Sofonías 2:6 O, cisternas
  16. Sofonías 2:7 O, restaurará su bienestar
  17. Sofonías 2:11 Lit., hará flacos
  18. Sofonías 2:14 Lit., toda bestia de una nación
  19. Sofonías 2:14 O, búho
  20. Sofonías 2:14 Lit., una voz
  21. Sofonías 3:7 O, reverenciarás
  22. Sofonías 3:8 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., para la presa
  23. Sofonías 3:9 Lit., cambiaré
  24. Sofonías 3:9 Lit., con un solo hombro
  25. Sofonías 3:10 Heb., Cush
  26. Sofonías 3:10 O, suplicantes
  27. Sofonías 3:10 Lit., la hija de mis
  28. Sofonías 3:17 Lit., salvador
  29. Sofonías 3:17 Algunas versiones antiguas dicen: te renovará en su amor
  30. Sofonías 3:18 Lit., ella
  31. Sofonías 3:20 O, restaure vuestro bienestar
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