¿QUIÉN ES SU PRÓJIMO?

¿QUIÉN ES SU PRÓJIMO?

9/30/2016

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Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Romanos 13:9

Cuando Pablo dice que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, quiere decir que debemos tener el mismo cuidado e interés por los demás que el que tenemos por nosotros mismos. Pablo dijo lo mismo de esta manera: “No mi­rando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual ­también por lo de los otros” (Fil. 2:4). Usted debe interesarse en la comodidad, la felicidad, la paz y la alegría de los demás tanto como se interesa en la de usted.

¿De quién es la cara que usted lava por la mañana? ¿De quién es el cabello que usted peina? ¿De quién es la ropa que compra? ¿De las comodidades de quién se preocupa usted? Usted está interesado en su con­ser­vación y en su comodidad, y debe interesarse en los demás de la misma manera. Présteles tanta atención como se presta a sí mismo. Eso es amar a su prójimo como a usted mismo.

¿Quién es su prójimo? Cualquiera que se cruce en su camino. Aunque sea difícil amar a todo el mundo, usted tiene una nueva capacidad en usted para hacer eso (Ro. 5:5).

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Asociaciones increíbles

30 Septiembre 2016

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Asociaciones increíbles
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:10-16

Elías estaba en una situación que, desde toda perspectiva humana, era imposible. Pero la buena noticia es que él vio más allá de la dificultad. Manejó el problema con fe, no con temor.

Elías había decidido que no se iba a dejar vencer por esta melancolía inicial. La viuda tenía puestos sus ojos en las imposibilidades; un puñado de harina, una minúscula cantidad de aceite, unos pocos leños. Elías se preparó para trabajar y se concentró en las posibilidades.

¿Por qué pudo hacerlo? Porque en él estaba aflorando un nuevo hombre de Dios. Había estado en Querit. Había visto la prueba de la fidelidad de Dios. Había sobrevivido al arroyo seco. Había obedecido a Dios y, sin ninguna vacilación, se había ido a Sarepta.

Usted no puede hablar de lo que no tiene experiencia. Usted no puede animar a alguien a creer lo imposible si antes no ha creído lo imposible. Usted no puede encender la lámpara de la esperanza de otra persona si su propia antorcha de fe no está ardiendo.

Cuando Elías vio el recipiente de harina y la botella de aceite casi vacíos, dijo, casi con un encogimiento de hombros: «Eso no es problema para Dios. Entra y prepara esas tortas. Y prepara también algunas para ti y para tu hijo.» Luego le dijo porqué. Escuche estas confiadas palabras de fe: «La harina de la tinaja no se acabará, y el aceite de la botella no faltará hasta el día en que el SEÑOR de lluvia sobre la superficie de la tierra.»

¡Qué gran promesa! La mujer debió haber mirado a Elías, a este cansado y polvoriento extranjero, asombrada y perpleja, mientras escuchaba esas palabras que ella jamás había oído antes.

¿Alguna vez ha estado usted en presencia de una persona de fe? ¿Se ha rosado alguna vez con hombres o mujeres de Dios que no tienen la palabra «imposible» en su vocabulario? Si no ha sido así, encuentre algunas personas así, porque las necesita en su vida. ¡Esta clase de asociaciones increíbles son las que Dios utiliza para desarrollar nuestra fe!

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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ZONA DE GRACIA

ZONA DE GRACIA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-30

En las áreas protegidas de la Franja de Gaza, refugiados palestinos buscan tregua en grandes hangares dispuestos por convenio entre árabes e israelíes y bajo la tutela de las NN.UU. Es una zona “segura”, donde el conflicto bélico que acosa medio oriente desde hace medio siglo no tiene tanto impacto. Aterrados, los padres y sus hijos, aferrados a sus madres, observan con horror los aviones y los misiles que surcan el cielo, tanto desde una frontera como la otra. Supuestamente, estas armas de destrucción masiva no deben caer sobre esta franja. Pero la realidad es otra. Cada día civiles inocentes mueren o son mutilados justamente en el lugar donde deberían estar a salvo. Son promesas incumplidas. Es una zona donde la ambición y el orgullo ¿santo? pueden más que la tregua y el perdón. El hombre busca, desde siempre, “zonas seguras”. En la generación prediluviana tuvieron su refugio en la gran arca. Lot fue puesto a salvo en Sinar de la condenación que acabó con Sodoma. Cuando las plagas azotaban a la soberbia egipcia, le campamento de los hebreos estuvo a salvo. En la invasión a Canaán, los espías estuvieron a salvo en casa de Rahab, la ramera. Ya instalados en su tierra Jehová dispuso una ciudad de refugio para que todo aquel pecador desprevenido esté a salvo hasta tanto se aclare su delito. A David, Dios los escondió en una cueva, a Elías en el Monte Carmelo, a Jeremías en una cisterna y a Daniel en un foso con leones. Fueron “Zonas de Gracia”. Lugares donde, aunque ruga la tormenta fuera, adentro estás a salvo.

En medio de este mundo agitado, con oleadas de delincuencia, inmoralidad, atentados terroristas y vicios destructivos ¿no anhela tu alma un lugar seguro, estar a salvo, una zona de descanso?… Dios ofrece este sitio en Cristo. Es una zona donde, a pesar que habrá tanto buenos como malos momentos, cosas planeadas y cosas aparentemente descontroladas, momentos felices y de los otros, los tristes y con lágrimas, siempre el protagonista de ese lugar será la Gracias de Dios y su amor. Puedes entrar, aún hay lugar, la puerta sigue abierta. No te quedes afuera. Es peligroso… Muy inseguro.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Toda propuesta de seguridad momentánea a parte de Cristo es solamente otro paso que te acerca más a la condenación eterna.

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La Biblia Dice
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La plaga de langostas

Joel 1-3

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La plaga de langostas

Palabra del Señor que vino a Joel, hijo de Petuel.

Oíd esto, ancianos,
y prestad oído, habitantes todos de la tierra.
¿Ha acontecido cosa semejante[a] en vuestros días,
o en los días de vuestros padres?
Contadlo a vuestros hijos,
y vuestros hijos a sus hijos,
y sus hijos a la siguiente generación.

Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta;
lo que dejó la langosta, lo comió el pulgón;
y lo que dejó el pulgón, lo comió el saltón.
Despertad, borrachos, y llorad,
y gemid todos los que bebéis vino,
a causa del vino dulce
que os es quitado de la boca.
Porque una nación ha subido contra mi tierra,
poderosa e innumerable;
sus dientes son dientes de león,
y tiene colmillos de leona.
Ha hecho de mi vid una desolación,
y astillas[b] de mi higuera.
Del todo las ha descortezado y derribado;
sus sarmientos se han vuelto blancos.

Laméntate como virgen ceñida de cilicio
por el esposo de su juventud.
Han sido cortadas la ofrenda de cereal y la libación
de la casa del Señor.
Están de duelo los sacerdotes,
los ministros del Señor.
10 El campo está asolado,
la tierra está de duelo,
porque el grano está arruinado,
el mosto se seca,
y el aceite virgen se pierde.
11 Avergonzaos, labradores,
gemid, viñadores[c],
por el trigo y la cebada,
porque la cosecha del campo se ha perdido.
12 La vid se seca,
y se marchita la higuera;
también el granado, la palmera y el manzano[d],
todos los árboles del campo se secan.
Ciertamente se seca la alegría
de los hijos de los hombres.

13 Ceñíos de cilicio,
y lamentaos, sacerdotes;
gemid, ministros del altar.
Venid, pasad la noche ceñidos de cilicio,
ministros de mi Dios,
porque sin ofrenda de cereal y sin libación
ha quedado la casa de vuestro Dios.
14 Promulgad[e] ayuno,
convocad asamblea;
congregad a los ancianos
y a todos los habitantes de la tierra
en la casa del Señor vuestro Dios,
y clamad al Señor.
15 ¡Ay de ese día!
Porque está cerca el día del Señor,
y vendrá como destrucción del Todopoderoso[f].
16 ¿No ha sido suprimido el alimento de delante de nuestros ojos,
y la alegría y el regocijo de la casa de nuestro Dios?
17 Las semillas[g] se han secado bajo los[h] terrones;
los almacenes han sido asolados,
los graneros derribados
porque se secó el grano.
18 ¡Cómo muge el ganado!
Andan vagando los hatos de vacas
porque no hay pasto[i] para ellas;
hasta los rebaños de ovejas sufren[j].
19 A ti clamo, oh Señor,
porque el fuego ha devorado los pastos del desierto,
y la llama ha consumido todos los árboles del campo.
20 Aun las bestias del campo braman[k] por ti,
porque se han secado los arroyos de agua,
y el fuego ha devorado los pastos del desierto.

El día terrible del Señor

2 Tocad trompeta en Sion,
y sonad alarma en mi santo monte.
Tiemblen todos los habitantes de la tierra,
porque viene el día del Señor,
porque está cercano;
día de tinieblas y lobreguez,
día nublado y de densa oscuridad.
Como la aurora sobre los montes, se extiende
un pueblo grande y poderoso;
nunca ha habido nada semejante a él,
ni tampoco lo habrá después
por años de muchas generaciones.
Delante de él consume el fuego,
y detrás de él abrasa la llama.
Como el huerto del Edén es la tierra delante de él;
y detrás de él, un desierto desolado,
y de él nada escapa.
Como aspecto de caballos es su aspecto,
y como corceles de guerra, así corren.
Como estrépito[l] de carros
saltan sobre las cumbres de los montes,
como el crepitar de llama de fuego que consume la hojarasca,
como pueblo poderoso dispuesto para la batalla.
Ante él tiemblan los pueblos,
palidecen[m] todos los rostros.
Como valientes corren,
como soldados escalan la muralla;
cada uno marcha por su camino,
y no se desvían de sus sendas.
No se aprietan uno contra otro,
cada cual marcha por su calzada;
y cuando irrumpen[n] por las defensas[o],
no rompen las filas.
Se lanzan sobre la ciudad,
corren por la muralla,
suben a las casas,
entran por las ventanas como ladrones.
10 Ante ellos[p] tiembla la tierra,
se estremecen los cielos,
el sol y la luna se oscurecen,
y las estrellas pierden su resplandor.
11 El Señor da su voz delante de su ejército,
porque es inmenso su campamento,
porque poderoso es el que ejecuta su palabra.
Grande y terrible es en verdad el día del Señor,
¿y quién podrá soportarlo?

Invitación al arrepentimiento

12 Aun ahora —declara el Señor
volved a mí de todo corazón,
con ayuno, llanto y lamento.
13 Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos;
volved ahora al Señor vuestro Dios,
porque El es compasivo y clemente,
lento para la ira, abundante en misericordia,
y se arrepiente de infligir el mal.
14 ¿Quién sabe si volverá y se apiadará,
y dejará tras sí bendición,
es decir, ofrenda de cereal y libación
para el Señor vuestro Dios?
15 Tocad trompeta en Sion,
promulgad ayuno, convocad asamblea,
16 reunid al pueblo, santificad la asamblea,
congregad a los ancianos,
reunid a los pequeños y a los niños de pecho.
Salga el novio de su aposento
y la novia de su alcoba.
17 Entre el pórtico y el altar,
lloren los sacerdotes, ministros del Señor,
y digan: Perdona, oh Señor, a tu pueblo,
y no entregues tu heredad al oprobio,
a la burla entre las naciones.
¿Por qué han de decir entre los pueblos:
“Dónde está su Dios”?

Misericordia del Señor

18 Entonces el Señor se llenará[q] de celo por su tierra,
y tendrá[r] piedad de su pueblo.
19 El Señor responderá, y dirá[s] a su pueblo:
He aquí, yo os enviaré grano, mosto y aceite,
y os saciaréis de ello,
y nunca más os entregaré al oprobio entre las naciones.
20 Al ejército del norte lo alejaré de vosotros
y lo echaré a una tierra árida y desolada,
su vanguardia hacia el mar oriental,
y su retaguardia hacia el mar occidental.
Y ascenderá su hedor y subirá su fetidez,
porque ha hecho terribles[t] cosas.

21 No temas, oh tierra, regocíjate y alégrate,
porque el Señor ha hecho grandes cosas.
22 No temáis, bestias del campo,
porque los pastos del desierto han reverdecido,
porque el árbol ha dado su fruto,
la higuera y la vid han producido en abundancia[u].
23 Hijos de Sion, regocijaos
y alegraos en el Señor vuestro Dios;
porque El os ha dado la lluvia temprana[v] para vuestra vindicación[w],
y ha hecho descender para vosotros la lluvia,
la lluvia temprana[x] y la tardía[y] como en el principio.
24 Y las eras se llenarán de grano,
y las tinajas[z] rebosarán de mosto y de aceite virgen.
25 Entonces os compensaré por los años
que ha comido la langosta,
el pulgón, el saltón y la oruga,
mi gran ejército, que envié contra vosotros.
26 Tendréis mucho que comer y os saciaréis,
y alabaréis el nombre del Señor vuestro Dios,
que ha obrado maravillosamente con vosotros;
y nunca jamás será avergonzado mi pueblo.
27 Y sabréis que en medio de Israel estoy yo,
y que yo soy el Señor vuestro Dios
y no hay otro;
nunca jamás será avergonzado mi pueblo.

Derramamiento del Espíritu de Dios

28 [aa]Y sucederá que después de esto,
derramaré mi Espíritu sobre toda carne;
y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán,
vuestros ancianos soñarán sueños,
vuestros jóvenes verán visiones.
29 Y aun sobre los siervos y las siervas
derramaré mi Espíritu en esos días.
30 Y haré prodigios en el cielo y en la tierra:
sangre, fuego y columnas de humo.
31 El sol se convertirá en tinieblas,
y la luna en sangre,
antes que venga el día del Señor, grande y terrible.
32 Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor
será salvo[ab];
porque en el monte Sion y en Jerusalén
habrá salvación[ac],
como ha dicho el Señor,
y entre los sobrevivientes estarán los que el Señor llame.

Juicio de las naciones

3 [ad]Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo,
cuando yo restaure el bienestar[ae] de Judá y Jerusalén,
reuniré a todas las naciones,
y las haré bajar al valle de Josafat[af].
Y allí entraré en juicio con ellas
a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel,
a quien ellas esparcieron entre las naciones,
y repartieron mi tierra.
También echaron suertes sobre mi pueblo,
cambiaron[ag] un niño por una ramera,
y vendieron una niña por vino para poder beber.

Además, ¿qué tenéis que ver conmigo, Tiro, Sidón y todas las regiones de Filistea? ¿Os queréis vengar de mí? Si de esta manera os vengáis de mí, bien pronto haré volver vuestra venganza sobre vuestra cabeza. Por cuanto habéis tomado mi plata y mi oro, y os habéis llevado mis valiosos[ah] tesoros a vuestros templos, y habéis vendido los hijos de Judá y Jerusalén a los griegos[ai] para alejarlos de su territorio, he aquí, yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y devolveré vuestra venganza sobre vuestra cabeza. También venderé vuestros hijos y vuestras hijas a[aj] los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos, a una nación lejana —porque el Señor lo ha dicho.

Proclamad esto entre las naciones:
Preparaos para[ak] la guerra, despertad a los valientes;
acérquense, suban todos los soldados.
10 Forjad espadas de vuestras rejas de arado
y lanzas de vuestras podaderas;
diga el débil: Fuerte soy.
11 Apresuraos y venid, naciones todas de alrededor,
y reuníos allí.
Haz descender, oh Señor, a tus valientes.
12 Despiértense y suban las naciones
al valle de Josafat[al],
porque allí me sentaré a juzgar
a todas las naciones de alrededor.
13 Meted la hoz, que la mies está madura;
venid, pisad, que el lagar está lleno;
las tinajas[am] rebosan, porque grande es su maldad.
14 Multitudes, multitudes en el valle de la decisión[an].
Porque cerca está el día del Señor en el valle de la decisión[ao].
15 El sol y la luna se oscurecen,
y las estrellas pierden su resplandor.
16 El Señor ruge desde Sion
y desde Jerusalén da su voz,
y tiemblan los cielos y la tierra.
Pero el Señor es refugio para su pueblo
y fortaleza para los hijos de Israel.
17 Entonces sabréis que yo soy el Señor vuestro Dios,
que habito en Sion, mi santo monte.
Y Jerusalén será santa,
y los extranjeros no pasarán más por ella.

Restauración de Judá

18 Y sucederá que en aquel día
los montes destilarán vino dulce,
las colinas manarán leche,
y por todos los arroyos de Judá correrán las aguas;
brotará un manantial de la casa del Señor
y regará el valle de Sitim[ap].
19 Egipto será una desolación,
y Edom será un desierto desolado,
por la violencia hecha a[aq] los hijos de Judá,
en cuya tierra han derramado sangre inocente.
20 Pero Judá será habitada para siempre,
y Jerusalén por todas las generaciones.
21 Y yo vengaré su sangre, que aún no he vengado,
pues el Señor habita en Sion.

Notas al pie:

  1. Joel 1:2 Lit., esto
  2. Joel 1:7 O, tocón
  3. Joel 1:11 O, Los labradores se avergüenzan, los viñadores se lamentan
  4. Joel 1:12 O, albaricoque
  5. Joel 1:14 Lit., Consagrad
  6. Joel 1:15 Heb., Shaddai
  7. Joel 1:17 O, Los higos secos
  8. Joel 1:17 Lit., sus
  9. Joel 1:18 O, pastor
  10. Joel 1:18 Lit., soportan castigo
  11. Joel 1:20 Lit., anhelan
  12. Joel 2:5 Lit., ruido
  13. Joel 2:6 O, cambian de color
  14. Joel 2:8 Lit., caen
  15. Joel 2:8 Lit., contra el arma arrojadiza, probablemente, jabalina
  16. Joel 2:10 Lit., él
  17. Joel 2:18 O, se llenó
  18. Joel 2:18 O, tuvo
  19. Joel 2:19 O, respondió y dijo
  20. Joel 2:20 Lit., grandes
  21. Joel 2:22 Lit., su riqueza
  22. Joel 2:23 I.e., de otoño
  23. Joel 2:23 O posiblemente, El os ha dado maestro para justicia
  24. Joel 2:23 I.e., de otoño
  25. Joel 2:23 I.e., de primavera
  26. Joel 2:24 O, lagares
  27. Joel 2:28 En el texto heb., cap. 3:1
  28. Joel 2:32 O, librado
  29. Joel 2:32 O, liberación
  30. Joel 3:1 En el texto heb., cap. 4:1
  31. Joel 3:1 O, haga volver a los cautivos
  32. Joel 3:2 I.e., el Señor juzga
  33. Joel 3:3 Lit., dieron
  34. Joel 3:5 Lit., mejores
  35. Joel 3:6 Lit., hijos de Javán
  36. Joel 3:8 Lit., en mano de
  37. Joel 3:9 Lit., Consagrad
  38. Joel 3:12 I.e., el Señor juzga
  39. Joel 3:13 O, lagares
  40. Joel 3:14 I.e., la sentencia de Dios
  41. Joel 3:14 I.e., la sentencia de Dios
  42. Joel 3:18 O, de las acacias
  43. Joel 3:19 Lit., violencia de

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