¿Quién es un discípulo?

¿Quién es un discípulo?

la-verdad-para-hoy

3/1/2017

El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. (Mateo 10:38)

Un discípulo es alguien que confiesa a Cristo como Señor y Salvador, cree que Dios lo ha resucitado de los muertos, y declara esa fe públicamente mediante el bautismo. No es un tipo de cristiano de “nivel superior”.

Usted no tiene que esperar para ser discípulo en algún momento del futuro en su vida cristiana cuando haya alcanzado determinado nivel de madurez. Según Mateo 28:19-20, uno se convierte en discípulo en el momento de la salvación.

Algunos afirman que hay muchos cristianos que no son discípulos. Recuerdan el versículo de hoy y dicen que, para ser discípulo, hay que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Cristo. Si no se llega a ese nivel de entrega, piensan ellos, entonces no se es digno de ser discípulo de Cristo. Pero no se puede separar el discipulado de la conversión.

Cuando alguien es salvo, recibe un espíritu dócil que se manifiesta por una disposición a hacer una confesión pública y a obedecer cualquier cosa que ordene Cristo. ¿Es entonces usted un discípulo?

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

El origen de nuestro consuelo

MARZO, 01

imgres-5

El origen de nuestro consuelo

Devocional por John Piper

Entonces ellos gritaron: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: ¿He de crucificar a vuestro Rey? Los principales sacerdotes respondieron: No tenemos más rey que el César.Así que entonces le entregó a ellos para que fuera crucificado. (Juan 19:15-16)

La autoridad que tenía Pilato para crucificarlo no atemorizaba a Jesús. ¿Por qué?

No porque Pilato estuviera mintiendo. Tampoco porque él no tuviera autoridad para crucificar a Jesús. Sí la tenía.

Por el contrario, esta autoridad no intimidaba a Jesús porque era derivada. Jesús le dijo: «Te fue dada de arriba». Eso significa que era verdaderamente autoritativa. No es menos, sino más.

¿Cómo puede no ser intimidante? Pilato no solamente tenía la autoridad para matar a Jesús; tenía la autoridad otorgada por Dios para matarlo.

Jesús no se sintió intimidado porque la autoridad de Pilato sobre Jesús estaba subordinada a la autoridad de Dios sobre Pilato. Jesús se consolaba en este momento no porque la voluntad de Pilato no tuviera poder, sino porque la voluntad de Pilato era guiada. No porque Jesús no estuviera en las manos del temor de Pilato, sino porque Pilato estaba en las manos del Padre de Jesús.

Eso significa que nuestro consuelo no viene de la falta de poder de nuestros enemigos, sino del reinado soberano de nuestro Padre sobre el poder de ellos.

Ese es el punto en Romanos 8:25-37. Tribulación y angustia y persecución y hambre y desnudez no pueden separarnos de Cristo porque «en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó» (Romanos 8:35-37).

Pilato (junto con todos los adversarios de Jesús —y los nuestros—) lo pensó para mal, pero Dios lo encaminó a bien (Génesis 50:20). Todos los enemigos de Jesús se juntaron con la autoridad que Dios les dio «para hacer cuanto la mano de Dios y su propósito habían predestinado que sucediera» (Hechos 4:28). Ellos pecaron, pero a través de su pecado Dios salvó.

Por lo tanto, no nos sintamos intimidados por nuestros adversarios, que solo pueden matar el cuerpo. No solamente porque eso es lo único que pueden hacernos (Lucas 12:4), sino también porque todo ocurre bajo la supervisión atenta de nuestro Padre.

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Y sin embargo, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos (Lucas 12:6-7).

Pilato tiene autoridad. Herodes tiene autoridad. Los soldados tienen autoridad. Satanás tiene autoridad. Sin embargo, ninguno es independiente. Toda la autoridad que ellos tienen es derivada. Toda ella está subordinada a la voluntad de Dios. No temamos. Somos preciosos ante los ojos de nuestro Padre soberano. Mucho más preciosos que los pajarillos no olvidados.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

“¿Qué puedo hacer cuando no tengo ganas de perdonar?”

“¿Qué puedo hacer cuando no tengo ganas de perdonar?”

imgres

BBN – RED DE RADIODIFUSIÓN BÍBLICA

 

Los sentimientos son “el fruto” de los pensamientos. No puede controlar sus sentimientos, pero sí sus pensamientos. Dios nos da instrucciones acerca de lo que debemos permitirnos pensar. Piense que la Biblia es como un filtro: ¿Fluyen sus pensamientos de manera natural a través de ese filtro, formado por la lista de palabras del siguiente pasaje? Si no, ¡elimínelos! Si practica la manera bíblica de pensar, con el tiempo sus emociones se alinearán con sus pensamientos y entonces sentirá el deseo de perdonar.

Versículo clave para aplicar y memorizar: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. (Filipenses 4:8)

“¿Cómo puedo perdonar a alguien que no ha pedido perdón y que no ha mostrado arrepentimiento?”

El perdón no se basa en lo que el ofensor haga o merezca, sino en el regalo de la gracia. Es dar un regalo que no se ha ganado. Cuando Jesús estaba en la cruz, sus enemigos no le pidieron perdón ni se arrepintieron, y aún así, él les mostró un corazón perdonador cuando oró, diciendo:

Recordemos el ejemplo de Cristo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:34)

Lo que no es el perdón:

-El perdón no es burlar la justicia de Dios. Es permitir que Dios lleve a cabo su justicia en su tiempo y a su manera.
-El perdón no es esperar a que el “tiempo sane toda herida”. Es obvio que el tiempo no sana las heridas, algunas personas no permiten que la sanidad se logre.
-El perdón no es dejar que el culpable “se salga con la suya”. Es colocar al culpable en las manos de Dios.
-El perdón no es vivir con ira. Es resolver la ira al entregar la ofensa a Dios.
-El perdón no es una respuesta natural. Es una respuesta sobrenatural, sólo posible con la fortaleza de Dios.
-El perdón no es negar el dolor. Es sentir ese dolor y soltarlo.
-El perdón no es ser un tapete de los demás. Si así fuera, Dios sería el tapete ¡más grande de todos!
-El perdón no es condicional. Es incondicional, es un mandato de Dios para todo el mundo.
-El perdón no es lo mismo que olvidar. Para perdonar, debemos recordar.

El alto costo de la falta de perdón

-La falta de perdón nos roba el perdón de Dios. (Marcos 11:25)
-La falta de perdón hace crecer la raíz de amargura. (Hebreos 12:15)
-La falta de perdón abre la puerta de nuestra vida a Satanás. (2 Corintios 2:10–11)
-La falta de perdón nos hace andar en tinieblas. (1 Juan 2:9–11)
-La falta de perdón es del diablo. (Santiago 3:14–15)
-La falta de perdón refleja un corazón sin Dios. (Job 36:13)
-La falta de perdón nos esclaviza al pecado. (Hechos 8:23)
-La falta de perdón entristece al Espíritu de Dios. (Efesios 4:30–32)

Versículo clave para memorizar: “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. (Colosenses 3:13)

Pasaje clave para leer y meditar: Mateo 18:23–35

Autor: Esperanza para el Corazón

Para ayudarle en el área del Perdón le recomendamos estudiar seriamente algunos de los cursos gratuitos que tenemos en el Instituto Bíblico de BBN. Por ejemplo:

1- 21700 Camino a la Restauración

2- 22700 Conquistando la Depresión y el Enojo

3- 21300 Amargura, Confesión y Perdón

4- 22300 Características de un Corazón Rendido

5- 20900 Como glorificar a Dios

¡Estudie Gratis la Biblia! Inscríbase Hoy y comience un curso. Dios por medio de su Palabra desea ayudarle. Para inscribirse ingrese a: www.bbnbi.org y luego haga clic en Ayudas a sus Preguntas. La Ayuda No. 1 dice Cómo Inscribirse. Dios le bendiga. Si este artículo fue de bendición para su vida por favor coloque su “Amén, comentario, o me gusta”. Esto nos motiva y desafía para seguir colocando otros artículos que edifiquen su vida espiritual. Por favor, para ayudar a otros hermanos y hermanas comparta este artículo. Muchas gracias.

http://www.bbnradio.org/wcm4/bbnbispanish/Home/tabid/2519/Default.aspx

 

Dios escucha

1 Marzo 2017

Dios escucha
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-11

Cuando llega el día de ajustar cuentas, Dios siempre es justo. El Señor bendice a los que han caminado con Él. Perdona a quienes traen sus ofrendas y se humillan delante de Él. Dios restaura. Dios recompensa. Dios sana. Dios honra a Job, quien oró por sus amigos con un corazón sincero. Dios lo observó todo. Le sugiero que subraye Hebreos 6:10 en su Biblia: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el amor que habéis demostrado por su nombre, porque habéis atendido a los santos y lo seguís haciendo”. Eugene Peterson traduce las primeras palabras, en la versión de la Biblia The Message (El Mensaje), de la manera siguiente: “A Dios no se le escapa nada”.

Algunos de ustedes, que leen mis palabras, han sido víctimas de abusos terribles. Han sido víctimas de la peor clase de maltrato. Alguien en que usted confiaba se ha aprovechado de usted. Ha sido abandonado por su pareja, tratado injustamente, y abusado. Ha perdido una fortuna por medio de una maquinación fraudulenta. Cada uno de nosotros pudiera contar historias terribles de abuso y abandono, de mentiras y de trato injusto, que nunca fueron enmendados. Por lo tanto, vuelva por favor a esta gran verdad: Dios no olvida. Él no ajusta su plan a nuestra agenda. Su mesa de liquidación de cuentas no funciona en un horario de nueve a cinco. Él no se ocupa de nuestros casos cuando nosotros queremos que se los atienda. Yo quería que Dios fulminara a Elifaz en el mismo momento que dijo la primera palabra insultante contra Job.

El Señor esperó que dijeran todos sus sarcásticos discursos, se mantuvo silencioso durante todos los insultos, y finalmente les dice: “Elifaz, Bildad y Zofar, ustedes han estado equivocados”. ¡Dios escuchó! ¡Sí, Él escuchó! No dijo nada en el momento, pero escuchó todo. Él no es injusto para olvidar una palabra inadecuada. Y puedo asegurarle que Él no ha pasado por alto ninguna acción injusta cometida contra usted. Él tiene un plan perfecto. Su plan está en marcha. Cuando su agenda diga: “Ya”, su justicia se ejecutará y su mesa de liquidación de cuentas actuará con rapidez.

La disposición de las cosas de Dios no es un plan frustrado. Él no está sentado en un extremo del cielo mordiéndose las uñas y preguntándose qué va a hacer con nuestro mundo. Sabe exactamente lo que va a hacer, y en qué momento. Job ve eso con toda claridad…, ahora. Entiende, finalmente, que a Dios no se le escapa nada. A Él tampoco se le escapa nada que tenga que ver con su vida.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.T8Sqv6PQ.dpuf

«Ángel de la muerte»

«Ángel de la muerte»

imagen-blog-devocional

1 MARZO

Éxodo 12:21–51 | Lucas 15 | Job 30 | 1 Corintios 16

La Pascua no era solamente el clímax de las diez plagas, era también el comienzo de la nación de Israel. Sin duda, el faraón estaba harto de Moisés. Esta última plaga devastó a los primeros nacidos del país, símbolo de la fuerza, del orgullo y de la esperanza de una nación. Al mismo tiempo, este acontecimiento fue diseñado de tal manera que sirviese para enseñar algunas lecciones fundamentales, de forma gráfica, a los israelitas. Si el ángel de la muerte pasase por la tierra de Egipto, ¿qué principio sería el que distinguiría entre las casas que sufrirían la muerte y las casas donde todos los ocupantes sobrevivirían?

Dios dice a los israelitas que se congreguen en casas, cada una reuniendo a suficientes personas para consumir un cordero entero de un año. Se dan instrucciones muy detalladas para la preparación de la comida. La más extraña de estas instrucciones es que se unte con sangre los postes y el dintel de las puertas: “La sangre servirá para señalar las casas donde vosotros os encontréis, pues al verla pasaré de largo” (Éxodo 12:13). Este hecho se repite más tarde: “Cuando el Señor pase por el país para herir de muerte a los egipcios, verá la sangre en el dintel y en los postes de la puerta, y pasará de largo por esa casa. No permitirá el Señor que el ángel exterminador entre en vuestras casas y os hiera” (12:23). A causa de la sangre derramada, el Señor “pasaría de largo”; así nació la fiesta de la Pascua.

Sería imposible exagerar la importancia de este suceso. No sólo señala la liberación de los israelitas de la esclavitud, sino también el amanecer de un nuevo Pacto con el Redentor. Al mismo tiempo, constituye un cuadro vivo: un pueblo culpable se enfrenta a la muerte, y la única manera de librarse de la sentencia es la muerte de un cordero en lugar de los que están bajo la sentencia. El mismo calendario se cambia para señalar la importancia de este hito en la historia (12:2–3), y se les dice a los israelitas que celebren esta fiesta perpetuamente, en gran parte para instruir a los hijos aun por nacer con respecto a lo que Dios había hecho a favor de esta nación naciente y a la manera como sus hijos primogénitos fueron perdonados en la noche cuando Dios les redimió (12:24–27).

Un milenio y medio más tarde, Pablo recordaría a los creyentes de Corinto que Jesucristo, el Cordero pascual, fue sacrificado en nuestro lugar, inaugurando así un nuevo Pacto (1 Corintios 5:7; 11:25). En la noche en la cual fue traicionado tomó pan y vino, e instituyó un nuevo rito conmemorativo – y esto ocurre durante la misma festividad de la Pascua, como para enfatizar que este nuevo rito enlaza el antiguo con el suceso al cual apunta: la muerte de Cristo. El calendario vuelve a cambiar; una nueva redención se ha logrado. Dios sigue “pasando de largo” ante los que se hayan refugiado en la sangre del Cordero.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 60). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Hacer el balance

Hacer el balance

imgres

Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 1 Corintios 4:4

Dios es el que justifica. Romanos 8:33

Hacer el balance sobre nuestra vida significa juzgar entre lo bueno y lo malo, entre lo verdadero y lo falso, lo útil y lo inútil… ¡suponiendo que seamos capaces de hacer esa evaluación!

En cada uno de nosotros hay un indicador que puede ayudarnos, es nuestra conciencia. En el origen latino de esta palabra está la idea de «saber». Pero como no sabemos todo, nuestra conciencia es obligatoriamente limitada. Por lo tanto es difícil hacer el balance, es difícil estar en paz, pues sería muy pretencioso creer que aquel que lo sabe “todo”, es decir, Dios, tiene la misma manera de ver las cosas que yo.

La Biblia habla mucho del bien y del mal, de justicia y de injusticia. Ella es la Palabra del Dios vivo; estemos, pues, atentos a sus advertencias. Ella revela algunas exigencias de Dios, entre las cuales hallamos: “Temerás a Dios”, “amarás a tu prójimo”, “no codiciarás”, “no cometerás adulterio”, etc. Nadie puede pretender haber respetado íntegramente sus exigencias. Para Dios todos somos culpables, pero también todos podemos ser absueltos, justificados, liberados definitivamente de toda acusación. Dios mismo dio el medio para salvarnos, a Jesucristo, quien fue condenado en nuestro lugar. El castigo que merecían nuestros pecados cayó sobre él (Isaías 53:5), entonces al fin podemos tener buena conciencia ante Dios. Y ahora nos invita, con bondad, a confiar en él y agradecerle.

“Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú” (Deuteronomio 30:19).

2 Samuel 21 – Hechos 10:1-24 – Salmo 28:1-5 – Proverbios 10:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chlabuena@semilla.ch