El amor fraternal

El amor fraternal

7/11/2017

Amaos los unos a los otros con amor fraternal. (Romanos 12:10)

El amor fraternal revela el carácter de los cristianos. Por eso Pablo les recuerda a los creyentes que pongan en práctica esa virtud: “Acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros” (1 Ts. 4:9).

El verdadero discípulo de Jesucristo intuitivamente sabe que debe amar a sus hermanos y hermanas en Cristo. Como tienen el mismo Padre celestial, el amor entre los creyentes es tan normal como el afecto entre los miembros de una familia. Si es un verdadero discípulo, tal amor será verdaderamente suyo.

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Experimentamos al Espíritu Santo por la fe

JULIO, 11

Experimentamos al Espíritu Santo por la fe

Devocional por John Piper

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (Gálatas 5:25)

El Espíritu vino a nosotros por primera vez cuando creímos en las promesas de Dios, compradas por sangre. Y el Espíritu continúa viniendo a nosotros y obrando en nosotros por este mismo medio.

Pablo hace una pregunta retórica: «Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?» (Gálatas 3:5). La respuesta: «por el oír con fe».

Por lo tanto, el Espíritu vino la primera vez, y continúa siendo suministrado, por el canal de la fe. Lo que él produce en nosotros es por medio de la fe.

Si ustedes son como yo, de tiempo en tiempo tienen un ardiente deseo de ver la obra maravillosa del Espíritu Santo en su vida. Puede que clamen a Dios por la llenura del Espíritu en su vida, o en su familia, o la iglesia o ciudad. Esos clamores son buenos y correctos. Jesús dijo: «¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11:13).

Pero lo que he encontrado con más frecuencia en mi vida es que no consigo abrirme totalmente a la obra del Espíritu, creyendo en las promesas de Dios. No me refiero meramente a la promesa de que el Espíritu vendrá cuando lo pidamos. Me refiero a todas las otras preciosas promesas que no son directamente acerca del Espíritu sino quizá acerca de la provisión de Dios para el futuro; por ejemplo: «mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19).

Esto es lo que falta en la experiencia de tantos cristianos que buscan el poder del Espíritu en su vida. El Espí?ritu nos es dado «por el oír con fe» (Gálatas 3:5) —no solo por la fe en una o dos promesas acerca del Espí?ritu en sí, sino por las promesas acerca de la presencia de Dios, que satisface nuestra alma, en el futuro—.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 280

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Del abatimiento al éxtasis

11 Julio 2017

Del abatimiento al éxtasis
por Charles R. Swindoll

Salmo 13

La lucha de David con el abatimiento se hizo muy intensa, quizás eso fue lo que lo impulsó a escribir la canción que conocemos hoy como el Salmo 13. Con seguridad no podemos saber que era lo que le estaba pasando al rey poeta. Lo que sí sabemos, sin embargo, es que algunos de los días más difíciles de David ocurrieron antes de que él fuera promovido oficialmente al trono de Israel. Dios lo estaba preparando para una tarea inmensa y él utilizó varias pruebas para moldearlo en hombre de madurez y de fuerza interna. Creo que sería útil si leemos el primer libro de Samuel para entender cuáles fueron esas circunstancias que llevaron a David a escribir esta canción (Vea 1 Samuel 18: 9-15, 28-29; 20: 30-33).

La historia nos dice que él acababa de matar a Goliat de Gat. Por ende, los filisteos habían sido derrotados y David se había convertido en el héroe más famoso de su tierra (aun cuando todavía era un jovencito). Como resultado, el pueblo empezó a cantarle elogios, lo que hizo que el rey Saúl se llenara de envidia. Saúl odiaba la popularidad de David. Como resultado, Saúl llegó a un nivel de hostilidad tal que su único objetivo era asesinar a David. Se acabó la armonía y comenzó el abatimiento.

Piénselo. Desde ese momento, David se convirtió en la meta del plan diabólico de Saúl. Aun cuando David era inocente ante Dios y seguía siendo leal al rey Saúl, él tuvo que huir, literalmente, para salvar su vida y se fue a vivir a las colinas de Judea como un fugitivo por más de doce años, ¿se imagina?

David, siendo literalmente perseguido por el maniático de Saúl, con seguridad debió haber pasado  momentos de duda. Con frecuencia, David estaba solo y lo único que podía hacer era dirigirse a Dios en sus momentos de abatimiento. Allí estaba, el ungido rey electo, viviendo como un animal en el desierto, y huyendo por su vida (Eso desilusionaría a cualquiera). Me puedo imaginar a David escondido entre varios arbustos o debajo de alguna roca, sucio y abatido y preguntándose cuándo sería el final.

Con un escenario así, el Salmo 13 tiene mucho sentido. Al igual que muchos de los «salmos de lamento» esta es una canción dirigida a Dios, una oración que consiste en seis versículos que van en crescendo hacia un clímax. Comienza en el hoyo del abatimiento y concluye en la cima del éxtasis. Esta es la forma en que yo escribiría el bosquejo de la canción de abatimiento de David:

I. David de cara al suelo. Pensando en su miseria y quejándose de su situación. (vv. 1-2).

A. David se enfoca en la profundidad de la prueba.
B. David se enfoca en la duración de la prueba.
II. David de rodillas. Llevando su carga al Señor y admitiendo su propia dependencia de él. (vv. 3-4).
III. David de pie. Regocijándose y cantando (vv. 5 -6).

Afirmando el alma
Mientras analiza las etapas del sufrimiento de David expresadas en la canción, ¿dónde se encuentra usted en este momento? ¿»De cara al suelo», «de rodillas», o «de pie»? En base a su respuesta, ¿qué le diría usted a alguien que se encuentra en una de esas etapas?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación

11 de julio

«De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación».

Joel 1:3

De esta forma sencilla debe conservarse siempre en el país, por la gracia de Dios, un testimonio viviente del evangelio. Los amados del Señor han de transmitir sus testimonios del evangelio y del pacto a sus propios herederos y estos, a su vez, a sus descendientes inmediatos. He aquí nuestro primer deber. Tenemos que empezar con la propia familia. El predicador que no comienza su ministerio en el hogar es un mal predicador. Hay que buscar a los paganos por todos los medios, y deben explorarse los caminos y los vallados, pero el hogar de uno tiene prioridad y ¡ay de quienes inviertan el orden de las disposiciones del Señor. Enseñar a nuestros hijos es un deber personal: no podemos delegar dicho deber en los maestros de la escuela dominical u otras benevolentes ayudas. Estas pueden auxiliarnos, pero no librarnos de nuestra sagrada obligación. Los apoderados y los patrocinadores son recursos perniciosos para este fin. Las madres y los padres deben, como Abraham, gobernar sus familias en el temor de Dios y hablar con sus hijos de las maravillosas obras del Altísimo. La enseñanza de los progenitores es un deber natural. ¿Quién hay más apropiado para velar por el bienestar de sus hijos que los padres? Desatender la instrucción de nuestros hijos es más que cruel. La religión familiar resulta necesaria para la nación, para la familia misma y para la Iglesia de Dios. Con mil ardides, el papismo está avanzando encubiertamente. Uno de los medios más efectivos para resistir su irrupción ha quedado casi olvidado: a saber, la instrucción de nuestros hijos en la fe. Dios quiera que los padres lleguen a tener una comprensión exacta de la importancia de este asunto. Es un grato deber el hablar de Jesús a nuestros hijos e hijas, y tanto más cuanto que esta labor ha demostrado ser, a menudo, una obra aceptable, ya que Dios ha salvado a los hijos por medio de las oraciones y las admoniciones de sus progenitores. ¡Ojalá que cada hogar en el que entre este libro honre al Señor y reciba su beneplácito!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 202). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

 

Salmo 146

11 JULIO

Josué 14–15 | Salmos 146–147 | Jeremías 7 | Mateo 21

El Salmo 146 ha inspirado himnos en muchos idiomas. Isaac Watts (1674–1748) escribió uno basándose principalmente en este salmo. Ese himno aún se canta mucho en el Reino Unido; lamentablemente, casi no se le conoce en América del Norte. Por tanto, vale la pena reproducirlo aquí como la meditación de hoy:

Alabaré a mi Hacedor mientras haya aliento en mí;

y cuando mi voz se pierda en la muerte,

la alabanza ocupará mis más nobles facultades.

Mis días de alabanza jamás pasarán,

mientras duren la vida, el pensamiento y el ser,

o perdure la inmortalidad.

¡Dichoso el hombre cuya esperanza reposa

en el Dios de Israel! Él hizo los cielos,

la tierra y el mar, con todo lo que en ellos hay.

Su verdad por siempre permanece segura;

él salva al oprimido, alimenta al pobre,

y ninguno hallará hueca su promesa.

El Señor da vista a los ciegos;

el Señor apoya a la mente moribunda;

envía paz a la conciencia cargada

ayuda al extranjero angustiado,

a la viuda y al huérfano,

y les otorga a los prisioneros dulce libertad.

Le alabaré mientras me preste aliento;

y cuando se pierda mi voz en la muerte,

la alabanza ocupará mis más nobles facultades.

Mis días de alabanza jamás pasarán,

mientras duren la vida, el pensamiento y el ser,

o perdure la inmortalidad.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 192). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Un testimonio proveniente de China (2)

martes 11 julio

Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.

Lucas 22:28

Exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Hechos 14:22

Un testimonio proveniente de China (2)

Años después Mabel comprendió que las pruebas por las que había pasado habían dejado buenos frutos. Efectivamente, después de la muerte de Mao, China tomó distancia respecto a los excesos de la revolución cultural. Mabel no pudo recuperar su antigua casa, pero empezó a recibir muchos visitantes. Para su mayor sorpresa, todos esos visitantes eran altos miembros del partido comunista. Y aún más sorprendente era que le pedían Biblias.

–¿Por qué vienen a verme?, preguntaba ella. Y todos le respondían lo mismo: –Durante la revolución cultural había un cartel muy grande frente a su casa, decía que usted estaba acusada por haber distribuido Biblias. Venimos a ver si todavía le quedan algunas.

Antes, mucha gente se había alejado de ella debido a esta advertencia colocada frente a su cabaña. Pero ahora muchos venían a verla debido a este cartel. Mabel se puso en contacto con cristianos que le dieron Biblias. Así, por medio de esta mujer ya mayor, muchas personas fueron conducidas a creer en Jesús. ¡Gracias a la perseverancia de Mabel!

«Es bueno saber, escribe ella, por qué tenemos que pasar por las pruebas. Eso fortalece nuestra fe. Pero todo ese tiempo de persecución fue muy difícil. Mentiría si dijese que sentí la presencia de Jesús en cada instante. Pero cada día me dio la fuerza necesaria para continuar, y esto me bastó».

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).

Daniel 11:21-45 – Lucas 2:21-52 – Salmo 81:11-16 – Proverbios 19:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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