Compartir el gozo de los demás

Compartir el gozo de los demás

7/21/2017

Gozaos con los que se gozan. (Romanos 12:15)

A primera vista, el concepto de compartir el gozo de otra persona parece fácil de aceptar. Pero cuando las bendiciones, la honra y el bienestar de esa persona es a costa de usted o tal vez hagan aparecer insatisfactorias las circunstancias suyas por comparación, es lógico que se sienta resentido o celoso en vez de sentirse feliz.

Sin embargo, es una característica cristiana que usted se alegre de las buenas circunstancias o de las recompensas de los demás, sobre todo de otros cristianos, sin que importe cuál sea su propia situación. “Si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” (1 Co. 12:26).

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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Modelos para combatir el desaliento

JULIO, 21

Modelos para combatir el desaliento

Devocional por John Piper

Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. (Salmos 73:26)

Literalmente, el verbo es simplemente «desfallecer»: «mi carne y mi corazón pueden desfallecer». ¡Estoy abatido! ¡Estoy desalentado! Pero inmediatamente después el salmista acometió contra su abatimiento: «pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre».

El salmista no cede. Batalla contra la incredulidad con un contraataque.

En esencia, dice: «Por dentro me siento muy débil, impotente e incapaz de sobrellevar esta situación. Mi cuerpo recibió el disparo y mi corazón está casi muerto. Pero cualquiera sea la razón para este desaliento, no cederé; confiaré en Dios y no en mí mismo. Él es mi fuerza y mi porción».

La Biblia está repleta de instancias de santos que luchan con ánimos decaídos. Salmos 19:7dice: «La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma». Ese es un claro reconocimiento de que el alma del santo a veces necesita ser reavivada; y si necesita ser reavivada, es porque estuvo «muerta», en un sentido.

David dice lo mismo en Salmos 23:2-3: «junto a aguas de reposo me conduce. Él restaura mi alma». El alma del hombre conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:14) necesitaba ser restaurada. Se estaba muriendo de sed y estaba lista para caer exhausta, pero Dios dirigió el alma al agua y le dio vida otra vez.

Dios ha puesto estos testimonios en la Biblia para que los usemos para pelear contra la incredulidad del desaliento.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 303-304

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CON UN MINUTO DE DIFERENCIA

21 Julio 2017

CON UN MINUTO DE DIFERENCIA

por Carlos Rey

Royal Underwood llamó para pedir que enviaran a su casa una ambulancia. Era la una menos cuarto de la madrugada, y su esposa se sentía mal. La ambulancia llegó y se llevó rápidamente a Genoveva. Royal, el esposo, se sentó a su lado en el vehículo y la consoló con dulzura.

Al llegar al hospital de la ciudad, bajaron a los dos en camilla. Genoveva se moría de un derrame cerebral, y Royal, de un ataque cardíaco. Murieron con un minuto de diferencia, el día en que cumplían cincuenta y cinco años de casados.

Jacqueline, hija de la pareja, manifestó: «Mis padres se mantuvieron siempre muy unidos. Se habían prometido ante Dios amor eterno, y así murieron, cuando cumplían cincuenta y cinco años de matrimonio.»

He aquí un caso que reconforta: un hombre y una mujer que se casan y se prometen amor y fidelidad, que toman a pecho el voto del ministro que los casó. «Así que ya no son dos, sino uno solo —dice el texto sagrado que leyó el clérigo en su boda—. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».1

A lo largo de más de medio siglo de matrimonio, Royal y Genoveva, sin lugar a dudas, pasaron por muchas pruebas y tribulaciones. No fueron más que una pareja común, que debieron luchar por progresar, por ganarse la vida, por criar decentemente a sus hijos, por vencer enfermedades, contratiempos y sinsabores.

No fueron nada extraordinario, a menos que juzguemos extraordinario el caso de un matrimonio que dura cincuenta y cinco años y que mantiene tanto tiempo la fidelidad, la honra, el amor mutuo y la fe en Dios Todopoderoso, ante quien pronunciaron sus votos nupciales.

Es posible vivir unidos y enamorados mucho tiempo. Y es posible vivir en fidelidad recíproca, sin dejar que el adulterio intervenga y manche las relaciones, contamine el hogar y amenace con destruir la armonía familiar.

También es posible vivir sin hablar jamás de divorcio, comprendiéndose, tolerándose, ayudándose mutuamente, llevando juntos las cargas y soportando los sinsabores de la vida, y a la vez disfrutando, íntima y placenteramente, de las delicias del amor.

No todo en un matrimonio ha de ser discordia, reyerta, incomunicación, disgustos, amargura, infidelidad o divorcio. ¡También hay matrimonios sanos, limpios, estables, dichosos y permanentes, con todo lo escasos que sean!

¿Cómo lograr un matrimonio feliz? Pidiéndole a Cristo que sea nuestro Salvador y el protector de nuestra relación conyugal, y que sea el Señor de nuestro hogar y el Maestro de toda nuestra familia. Entreguémonos a Aquel que, si bien no ha de morir con nosotros con un minuto o más de diferencia, sí murió por nosotros con unos dos mil años de diferencia, para que pudiéramos vivir junto a Él eternamente.

Mateo 19:6

«¿Por que ando sombrío?»

21 de julio

«¿Por que ando sombrío?».

Salmo 42:9 (LBLA)

Creyente, ¿puedes tú responder a esta pregunta? ¿Cuál es la razón por que en lugar de estar gozoso te hallas frecuentemente triste? ¿Por qué te rindes a lúgubres presentimientos? ¿Quién te dijo que la noche jamás acabará en día? ¿Quién te aseguró que el mar de los recursos menguaría hasta no quedar nada sino largas leguas de fango de horrible pobreza? ¿Quién te dijo que el invierno de tu descontento avanzaría de helada en helada: de nieve, hielo y granizo a una más terrible tempestad aún de desesperación? ¿No sabes que el día sigue a la noche, que el flujo viene después del reflujo y que la primavera y el verano suceden al invierno? ¡Espera entonces! ¡Espera siempre!, porque Dios no te dejará. ¿No sabes que tu Dios te ama en medio de todo esto? Las montañas, cuando están ocultas por la oscuridad, son tan reales como cuando es de día, y el amor que Dios te profesa es tan real ahora como lo fue en tus mejores tiempos. Ningún padre castiga siempre. Tu Dios abomina el castigo tanto como tú. Él solo quiere aplicarlo por la misma razón por que tú debieras desear recibirlo; a saber, para que ese castigo produzca en ti un perpetuo bien. Tú aún subirás con los ángeles por la escala de Jacob y contemplarás al que se sienta en su cima: el Dios del pacto. Aún olvidarás, en medio de los esplendores de la eternidad, las pruebas del tiempo, o las recordarás solo para bendecir a Dios que te guió a través de ellas y efectuó por medio de ellas tu bien perpetuo. Ven, canta en medio de la tribulación. Regocíjate aun mientras pasas por el horno de fuego. Haz que el desierto florezca como la rosa, que resuene con tus alegres voces de júbilo, porque estas leves aflicciones pronto pasarán y, entonces, «para siempre con el Señor», tu felicidad jamás decaerá.

Desanimado no estoy, desanimado no estoy;

pruebas vendrán, mas pronto se irán,

fiando en Cristo, todas se van.

¡Desanimado no estoy!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 212). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Un silencio ensordecedor

21 Julio 2017

Un silencio ensordecedor
por Charles R. Swindoll

Salmos 19

¿Alguna vez se ha sentido completamente alejado de Dios? Es como cuando uno se encuentra en el primer peldaño de una escalera larga y mira hacia arriba, ¿no es cierto? Es como cuando uno llega a una casa, encuentra las luces apagadas y aunque uno toque a la puerta, nada sucede. Nadie responde. No hay ninguna reacción.

Usted no es la única persona que se siente así. Muchas personas están luchando en este momento con el silencio divino. Y por si esto fuera poco, esta sensación puede seguir por días, semanas y hasta meses. Después de una calamidad, la víctima se arrastra, clama en desesperación y espera el alivio inmediato, un alivio que nunca llega. Un cónyuge de muchos años de un momento a otro empaca sus cosas y se va. La persona que se queda sola tiene que enfrentar lo que parece una cantidad interminable de responsabilidades y entonces decide volverse a Dios buscando la intervención divina, su apoyo reconfortante y su provisión divina, pero lo único que encuentra es silencio. Un silencio horrible. Lo mismo sucede con una enfermedad duradera. Las oraciones no parecen causar ningún efecto. En tanto que el silencio ensordecedor del cielo continúa, la fiebre aumenta y el dolor se intensifica aquí en la tierra.

Aunque no lo crea, el Salmo 19, un salmo que dirige nuestra mirada a los cielos, tiene algo que decir acerca de esos momentos angustiosos de silencio en la tierra. La letra de este salmo de David se divide naturalmente en dos secciones con una clara división en el medio. La línea divisoria es tan obvia que algunos sugieren que la canción fue compuesta por dos personas distintas, cada una enfatizando un tema en particular. Personalmente tengo la seguridad que fue David mismo el que compuso toda la canción y que ese cambio drástico en el énfasis fue algo deliberado.

La línea divisoria se encuentra entre los versículos 6 y 7. La primera sección (vv. 1-6) trata con el mundo que Dios ha creado. Describe vívidamente el hecho de que su obra creativa muestra su poder y su gloria. La segunda sección (vv. 7-13) trata con la verdad que Dios ha comunicado. Describe algunos de los beneficios que se derivan de las Escrituras así como el discernimiento que la Biblia trae a la vida de una persona. La canción concluye con una oración (v. 14).  La canción le trajo a David el alivio que necesitaba durante el extenso silencio de Dios y también le ha dado esperanza a muchas generaciones de personas que han luchado con el afán del silencio divino. A través de la canción, David nos recuerda que Dios no solamente está cerca de sus criaturas, sino que también se preocupa por nosotros. El siguiente es un bosquejo del salmo:

I. El mundo que Dios ha creado (vv. 1-6)

A. La declaración general (vv. 1-4)
1. Consistente (vv. 1-2)
2. Silencio (v. 3)
3. Universal (v. 4)

B. Una ilustración específica: el sol (vv. 4-6)
1. La apariencia descrita (vv. 4-5)
a. «Tabernáculo»
b. «Novio»
c. «Valiente»

2. La actividad descrita (v. 6)
a. «Su salida »
b. «Su retorno»
c. «Su calor»

II. La verdad que Dios ha comunicado (vv. 7-13)

A. Su presencia entre nosotros (vv. 7-9)
1. Títulos (se mencionan cinco)
2. Características (se mencionan seis)
3. Beneficios (se mencionan cuatro)

B. Su valor para nosotros (v. 10)
1. Oro…oro fino
2. Miel… panal

C. Su obra en nosotros (vv. 11-13)
1. Advertencia
2. Recompensa
3. Discernimiento
4. Revelación

III. Oración de conclusión (v. 14)

Afirmando el alma
Piense en una época del pasado cuando parecía que Dios se había alejado de usted, dejándole sufrir durante ese silencio divino. ¿Cuáles fueron esas circunstancias? ¿Qué consejo o apoyo recibió de otras personas? Mientras reflexiona en ese momento, ¿cómo ha cambiado su perspectiva acerca de esa época difícil?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno!

21 DE JULIO

ESCRITURA:

Isaías 5:20: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”

TESORO BÍBLICO:

La gente puede llegar a pervertirse tanto en sus pensamientos que no disciernen la diferencia entre lo BUENO y lo MALO. Una mañana en la radio hablaban acerca de lo que los científicos quieren hacer con los tejidos de los bebés abortados. Decían que algunas mujeres están pensando en quedar embarazadas, abortar los bebés y luego vender los tejidos para investigación. La comunidad científica está promoviendo esta propaganda por el bien que, según ellos, esta investigación tendrá para toda la humanidad. ¿Pero qué de toda la humanidad que empieza en el vientre? Las personas hoy juegan con tantos trucos en su mente que literalmente aprueban el mal con una conciencia tranquila.

PUNTO DE ACCIÓN:

¿Cuál es su posición al respecto? ¿Qué es lo correcto y qué es lo malo? Tome un tiempo este día y lea el Salmo 139 y pídale a Dios que le muestre su verdad.

Este devocional procede de los mensajes del Dr. Adrián Rogers del Ministerio EL AMOR QUE VALEhttp://www.elamorquevale.org

Escúchenos gratuitamente en: http://www.oneplace.com/ministries/el-amor-que-vale/listen/broadcast-archives.html

Véanos en línea en http://www.lightsource.com/ministry/el-amor-que-vale/

Prohibida toda reproducción para la venta. Prohibida la producción o reproducción de los materiales de EL AMOR QUE VALE en video o audio.

Confianza en la adversidad

DÍA 5

Salmo 4

Confianza en la adversidad
Dosis: Obediencia

“Sepan que el SEÑOR honra al que le es fiel; el SEÑOR me escucha cuando lo llamo. Si se enojan, no pequen; en la quietud del descanso nocturno examínense el corazón. Ofrezcan sacrificios de justicia y confíen en el SEÑOR.” (Salmo 4:4–5) (NVI)

Este salmo es también una oración intensa de confianza en medio de las dificultades. Es un lamento al experimentar la infamia, la vanidad y la mentira de quienes lo rodean. David se dirige a los hombres que obran sin temer a Dios y los confronta con su pecado.
Nuevamente en medio de la crisis, el salmista busca afirmar su confianza en Dios apelando a su justicia y su misericordia. Recordando que siempre que estuvo en aprietos Dios lo puso en “un lugar espacioso” le dio la libertad “lo hizo ensanchar”. ¿Has experimentado esta hermosa realidad? Sí es así debes conocer esa alegría que tal vez los demás no comprenden, que surge de esa seguridad interior porque podemos confiar en un Dios que defiende a los que han decidido por una vida justa y piadosa. Por una vida de obediencia.
El salmista nos invita a meditar en la soledad, es decir: pensar, reflexionar, analizar, considerando inclusive las consecuencias de nuestras acciones. Nos alerta a evitar el pecado, al punto de “temblar” frente a la posibilidad de desobedecer. ¿Has sentido este tipo de temor? Dios conoce nuestro corazón y nuestros pensamientos y nos fortalece cuando decidimos sinceramente obedecerle y vivir en su voluntad.
El salmista posiblemente examinaba su conciencia cada noche al acostarse para estar seguro que no tenía nada de qué arrepentirse. ¿Cómo sueles terminar tus días? ¿Piensas en Dios al concluir tu jornada? ¿Oras? Esta, es también otro tipo de lucha. Cuando nuestra conciencia nos acusa y tenemos la tentación de pasar por alto la confrontación de su voz.
No sé si tú, pero yo, sí he tenido serias luchas con mi conciencia, y me alienta saber que Dios siempre piensa en nosotras. Me encanta la ternura de sus palabras citadas al inicio: “Sepan que el SEÑOR honra al que le es fiel; el SEÑOR me escucha cuando lo llamo.” Sé que puedo llamarlo y me oirá, pedirle perdón y me restaurará. Él nos ha escogido para sí, anhela protegernos y rodearnos de su amor, Él anhela que experimentemos su paz, para terminar el día con una oración como esta:“En paz me acuesto y me duermo, porque sólo tú, SEÑOR, me haces vivir confiado.”

Oración: Señor enséñame a vivir en tu temor obedeciéndote cada día con todo mi corazón y a examinar mi conciencia a la luz de tus principios. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 20). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¿Quién es el Siervo Sufriente del que habla Isaías?

21 JULIO

Jueces 4 | Hechos 8 | Jeremías 17 | Marcos 3

La conversión del eunuco etíope (Hechos 8:26–40) marca una extensión importante del evangelio superando varias barreras.

Necesitamos entender quién era este hombre. Era un “alto funcionario encargado de todo el tesoro de Candace, reina de los etíopes” (8:27). Candace era un nombre familiar que se había convertido en un título, parecido a César en Roma. En ciertos gobiernos matriarcales, era común que los oficiales más poderosos, los que tenían acceso directo a Candace, fueran eunucos (de nacimiento o castrados), evidentemente para proteger a la reina. Este hombre era el equivalente al Ministro de Hacienda, o algo por el estilo. Pero aunque era una figura política honrada y poderosa en su país, en Jerusalén se debe haber enfrentado a varias limitaciones. Puesto que subió a Jerusalén a adorar (8:27), debemos suponer que se había encontrado con el judaísmo, este le había atraído y él fue a Jerusalén para una de las fiestas. Pero no podía convertirse formalmente en un prosélito, porque, según la perspectiva judía, estaba mutilado. La Palabra de Dios había cautivado a este hombre y viajó durante varias semanas para ver Jerusalén y el templo.

En la pura providencia de Dios, el pasaje que leía el eunuco – por lo visto, en voz alta (8:30 – era una práctica común en esa época) – era Isaías 53. Hace la pregunta más obvia (8:34): ¿Quién es el Siervo Sufriente del que habla Isaías? “Entonces Felipe, comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas nuevas acerca de Jesús” (8:35).

Ese es un versículo maravilloso. No sólo es el mejor lugar para empezar, sino que además Felipe le explicó otros textos del Antiguo Testamento además de este: “comenzó con ese mismo pasaje de las Escrituras”. De manera que pasaron los kilómetros y Felipe le explicó un texto tras otro, presentándole una imagen comprensible del evangelio, las buenas nuevas de Jesús (8:35).

De esta manera, el evangelio se extiende hacia fuera en el libro de los Hechos. Los primeros conversos eran todos judíos, algunos criados en la Tierra Prometida y otros procedentes de la dispersión. Pero en el principio de Hechos 8 vemos la conversión de los samaritanos – un pueblo interesante de raza mixta, sólo parcialmente judíos, unidos a la iglesia madre en Jerusalén mediante los apóstoles Pedro y Juan. La próxima conversión es la del eunuco – un africano, para nada judío – suficientemente comprometido con el judaísmo como para hacer el peregrinaje a Jerusalén a pesar de que nunca llegaría a ser un prosélito genuino; un hombre sumergido en las Escrituras judías a pesar de que no las entendía.

No sorprende, entonces, que el próximo gran evento de este libro sea la conversión del hombre que sería el apóstol a los gentiles.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 202). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor…?

¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor…?

Jeremías 23:29

Como desciende de los cielos la lluvia y la nieve… que riega la tierra, y la hace germinar y producir… así será mi palabra que sale de mi boca.

Isaías 55:10-11

Como el agua y el fuego

¡Sin agua no existe la vida! El agua es un elemento natural imprescindible para la vida. Si cae con moderación en forma de lluvia, es una fuente de bendición para la tierra, pero puede generar catástrofes si cae en forma de granizo o si inunda una región.

Lo mismo sucede con el fuego. Nos calienta y cuece nuestros alimentos. Sin embargo, a veces un incendio solo deja muerte y desolación.

La Palabra de Dios es comparada tanto al agua como al fuego. Efectivamente, es una fuente de bendición para todos los que creen y aceptan para sí la gran salvación que Dios ofrece a los hombres. Entonces esta palabra se convierte en su gozo diario. Los limpia de sus pensamientos impuros y los refresca hablándoles de Jesucristo.

Pero esta misma palabra que salva, también anuncia terribles juicios a los que rechazan la gracia y el perdón que Dios les ofrece. Como un fuego que devora, el juicio alcanzará a todos los que no quisieron tomar en serio las solemnes advertencias de la Palabra de Dios.

“Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:7).

“El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17). “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (Juan 4:14).

1 Crónicas 3 – Lucas 8:1-25 – Salmo 86:7-13 – Proverbios 19:26-27

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