Relaciones apacibles

Relaciones apacibles

7/28/2017

Estad en paz con todos los hombres. (Romanos 12:18)

Por definición, una relación apacible no puede tener un solo lado. Usted debe hacer su parte para cerciorarse de que su lado de una relación es correcta. Su deseo interior, con la ayuda de Dios, debe estar en paz con todo el mundo, aun con las personas más pecadoras y con quienes es más difícil llevarse bien.

Sin comprometer la Palabra de Dios, usted debe extenderse hasta edificar puentes de paz hacia quienes lo persiguen y lo odian. Si usted pone a un lado toda murmuración o cualquier amargura y con sinceridad de corazón perdona a sus enemigos, puede buscar sinceramente la reconciliación con ellos.

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Por qué no nos desanimamos

JULIO, 28

Por qué no nos desanimamos

Devocional por John Piper

…Aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. (2 Corintios 4:16)

Pablo ya no podía ver como antes (y los anteojos no existían). No podía escuchar como antes (y los audífonos no existían). Ya no se recuperaba de los azotes como solía hacerlo (y no había antibióticos). Su fuerza para caminar de ciudad en ciudad ya no era la misma. Veía las arrugas en su cara y cuello. Su memoria ya no era tan buena. Y él admitió que todo eso era una amenaza a su fe, gozo y valentía.

Pero no se desanimó. ¿Por qué?

No se desanimó porque su hombre interior se iba renovando. ¿Cómo?

La renovación de su corazón venía de algo muy extraño: de mirar hacia algo que no podía ver.

No ponemos la mirada en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2 Corintios 4:18).

Esa es la manera en que Pablo no se desanimaba: mirando lo que no se puede ver. ¿Qué es lo que él veía?

Algunos versículos después, en 2 Corintios 5:7, él dijo: «porque por fe andamos, no por vista». Esto no significa que él saltó a la oscuridad sin tener ninguna evidencia de lo que habría allí: significa que por ahora la realidad más hermosa e importante del mundo está fuera del alcance de nuestros sentidos físicos.

«Miramos» estas cosas invisibles por medio del evangelio. Fortalecemos nuestro corazón —renovamos nuestra valentía— al fijar nuestra mirada en la verdad invisible y objetiva que hallamos en el testimonio de aquellos que vieron a Cristo cara a cara.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 358-359 

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Éste anduvo haciendo bienes

28 de julio

«Éste anduvo haciendo bienes».

Hechos 10:38

Pocas palabras; y, sin embargo, una preciosa biografía del Señor Jesucristo. No hay muchas plumadas, pero son plumadas de maestro. Lo que dice este pasaje es cierto en el más completo, amplio y absoluto sentido del Salvador y solo del Salvador: «Éste anduvo haciendo bienes». Por esta descripción resulta evidente que él hizo el bien de una manera personal. Los Evangelistas nos dicen, a cada paso, que él tocaba a los leprosos con el dedo, que ungía los ojos de los ciegos y que, en aquellos casos cuando se le pedía que dijese solamente una palabra desde cierta distancia, por lo regular, no consentía en hacerlo, sino que iba a la cama del enfermo y allí obraba personalmente la sanidad. Aquí tenemos una lección para nosotros. Si queremos hacer el bien, hagámoslo en persona. Demos limosna con nuestra propia mano: una mirada o una palabra afectuosa aumentará el valor de la dádiva. Háblale a algún amigo tuyo acerca de su alma y tu ruego amoroso dará mejor resultado que toda una biblioteca de folletos. La manera como nuestro Señor hacía bien a la gente manifiesta su incesante actividad. Él no solo efectuó el bien que estaba al alcance de su mano, sino que «anduvo» cumpliendo con su compasiva misión: en toda la tierra de Judea apenas habría alguna villa o aldea que no hubiese alegrado con su presencia. ¡Cómo condena esto la manera lenta y desganada con que muchos creyentes sirven al Señor! Ciñamos los lomos de nuestro entendimiento y no nos cansemos de hacer bien. ¿No implica nuestro texto que él se esforzó al máximo por hacer el bien? Nunca se acobardó a causa del peligro o de las dificultades, y fue en busca de los objetos de sus misericordiosos propósitos. Así debemos actuar nosotros. Si los antiguos planes no dan resultado, tenemos que probar otros nuevos; porque los métodos nuevos a veces consiguen más que los habituales. También se indican aquí la perseverancia de Cristo y la unidad de sus propósitos. La aplicación práctica de todo esto puede resumirse en las siguientes palabras: él nos dejó «ejemplo para que [sigamos] sus pisadas» (1 P. 2:21).

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 219). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

El Pastor restaura

28 Julio 2017

El Pastor restaura
por Charles R. Swindoll

Salmos 23

El compositor del Salmo 23, quien fuera anteriormente un pastor que cuidaba ovejas en el desierto, comprendía la naturaleza de las ovejas, incluyendo el mal hábito de deambular. Cuando una de las ovejas se sentía atraída a una sección de pasto lejos del rebaño, ella dejaba atrás el rebaño y se iba sin rumbo fijo. Algunas veces le seguían algunas otras. Poco tiempo después la noche caía. Una vez que la oscuridad caía los lobos hambrientos comenzaban a buscar su presa. El pastor cuenta sus ovejas y la llama por nombre.

Versículo 3
La canción incluye el siguiente verso: «Confortará mi alma». Esta expresión tiene que ver con restauración. El término se basa ligeramente en la idea del arrepentimiento, de volver atrás, sólo que en este caso, esto no lo hace la oveja sino el pastor. Cuando él se da cuenta de que una de sus ovejas se ha perdido, el pastor decide «restaurarla» o «regresarla» al rebaño, llamándola por nombre y esperando escucharla en el desierto. La oveja extraviada es restaurada a la comunión que tenía, a pesar de sí misma.

De vez en cuando, una joven oveja en particular decide vagar sin rumbo. Una y otra vez el pastor tiene que ir y buscarla. Cuando eso ocurre, con frecuencia el pastor tiene que sacarla de en medio de los cactus espinosos, la acerca su cuerpo y abruptamente le rompe una pierna. Luego la entablilla y la lleva sobre sus hombros. Se espera que durante este periodo de restauración, la oveja deje de extraviarse y dependa completamente de su pastor.

Finalmente el versículo 3 promete una guía. Mire la última parte de este versículo. Significa literalmente: «Me lleva por el camino recto por amor a su nombre».

Un pastor palestino era un experto en reconocer huellas. Los terrenos ásperos del desierto presentaban muchas huellas y senderos. Algunas de ellas eran de animales salvajes; otras eran de ladrones que estaban escondidos. El viento también dejaba su «huella» en la arena. Para una oveja, todos los senderos eran iguales, pero no la llevaban a  ningún lugar. Una oveja era sabia si seguía al pastor que la llevaría siempre por «el camino recto». Después de todo, la reputación del pastor se encontraba en juego. Por eso dice el versículo: «…por amor de su nombre».

Versículo 4
El tono cambia en la segunda parte del Salmo 23, pero el Pastor sigue siendo igual. De los pastos verdes infértiles y los arroyos de agua que aparecen en los versículos 2 y 3, caemos inmediatamente en el «valle de sombra de muerte». La traducción más literal sería: «el valle de una oscuridad profunda». ¿Cómo puede esto relacionarse con el versículo 3?  Este versículo nos promete que nuestro Pastor y Salvador nos guía por «sendas de justicia».

El versículo 4 nos está contando simplemente de uno de esos caminos o senderos que se encuentra en el valle. Hay una razón para esto.

A principio de cada año, los rebaños se alimentan en las partes bajas de la montaña, pero cuando llega el sol veraniego que comienza a derretir la nieve de la cima de la montaña, el pastor dirige a su rebaño para que vayan a comer en los lugares altos. Esta jornada inevitablemente incluye algunos senderos peligrosos llenos de incertidumbres y pasajes tenebrosos. El camino es oscuro y difícil. Los árboles periódicamente bloquean la luz del sol y hay serpientes listas para atacar tanto como lobos hambrientos escondiéndose en las sombras. Pero la oveja que camina al lado de su pastor está segura porque su pastor está cerca, dirigiéndola y vigilando el sendero del valle. Así como una partitura es reconocida por el director de una orquesta, ese escenario era muy conocido para David.  El antiguo pastor que ahora era rey recordaba mentalmente sus días como joven en el desierto cuidando el rebaño de su padre y se imagina a sí mismo como si él fuera una oveja: «Aunque ande en valle de sombra de muerte…»

Como ovejas de Dios, algunas veces Él nos lleva en medio del valle de oscuridad, donde hay temor, peligro, incertidumbre y hasta la muerte. Él sabe que la única forma en que podamos llegar a los lugares altos de la experiencia y la madurez cristiana no es a través del campo de juego de la prosperidad sino más bien en el salón de clases del sufrimiento. Es durante esos valles oscuros, angostos, molestos e incómodos donde aprendemos. Nuestro valor se deriva sencillamente porque sabemos que nuestro Pastor nos está guiando. Quizás era el concepto que tenía en mente el escritor cuando nos exhortaba a poner: «los ojos en Jesús… considerándolo a él…para que no decaiga el ánimo de ustedes ni desmayen (Hebreos 12: 2-3).

Note que el salmista dice: «no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo».

Recuerde eso. No existe ninguna experiencia ni ningún valle (sin importar lo severo o lo incierto) que vayamos a enfrentar solos.

Mire también lo que consuela a David. Él recordó las herramientas que usaba en su trabajo anterior: la vara y el cayado. La vara del pastor era un símbolo de su poder. Era un palo de roble de aproximadamente sesenta centímetros de largo el cual utilizaba para defender el rebaño en contra de los animales salvajes. La parte superior de esta vara era redonda, usualmente lo que conocemos como el nudo de la rama de un árbol. El pastor utilizaba esa parte para incrustar varios pedazos de metal. Este palo pesado podía fácilmente matar un león, un oso o cualquier otro ladrón que intentara amenazar la seguridad de las ovejas.

El cayado del pastor tenía como una especie de gancho en uno de sus extremos. Éste le servía el pastor como instrumento para liberar una oveja de algún arbusto espinoso, hacer a un lado las ramas que se encontraba en un sendero angosto o sacar una oveja de algún hoyo donde había caído. El pastor también lo utilizaba para espantar serpientes o animales salvajes. Al igual que la vara, el cayado era un símbolo del poder y la fortaleza del pastor. Las ovejas se confortaban en la fortaleza de su pastor.

Afirmando el alma
¿De qué forma «deambula» usted de su relación con Dios? Describa la clase de relación que usted tendría con el Señor si no fuera porque él continuamente le restaura. ¿Por qué cree usted que él hace esto con su pueblo?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Aquí haré dos meditaciones separadas en este mismo espacio, sobre cada uno de los pasajes principales

28 JULIO

Jueces 11 | Hechos 15 | Jeremías 24 | Marcos 10

Aquí haré dos meditaciones separadas en este mismo espacio, sobre cada uno de los pasajes principales.

En Hechos 15, es crucial entender de qué trataba la disputa que dio lugar a la creación de lo que hoy se conoce como “el Concilio de Jerusalén”. Algunos judíos viajaron de Judea a Antioquía y comenzaron a enseñarles a los creyentes allí que, a pesar de que ya creían en Jesús, no podían ser salvos a menos que se circuncidaran conforme a la ley de Moisés (15:1). Más adelante, la historia denominó judaizantes a estas personas.

Desde la perspectiva de los judaizantes, Jesús era el Mesías judío y no se podía seguir verdaderamente a este Mesías sin convertirse en judío. Sin duda que algunos judíos se sintieron amenazados por la llegada de tantos gentiles incircuncisos a la iglesia: la autoidentidad judía corría un gran peligro de quedar diluida o incluso de perderse. No obstante, si todos estos gentiles se volvían judíos, señalado por la circuncisión, se disiparía ese peligro.

Sin embargo, el asunto es más profundo que la cuestión de la identidad judía. Finalmente, se convierte en una pregunta sobre cómo está cohesionada la Biblia entera. Los judaizantes colocaban la ley de Moisés por encima de Jesús. Sólo se podía aceptar a Jesús como el Mesías si el resultado de esto era un grupo de personas aún más comprometidas en obedecer el pacto de Moisés—leyes alimentarias, circuncisión, el culto en el templo y todo lo demás. Por el contrario, los líderes apuntan hacia otra dirección. Los mismos judíos nunca obedecieron bien la ley (15:10); ¿por qué imponérsela a los gentiles? Aún más importante, la revelación reflejada en el antiguo pacto apunta a Jesús. Él es su meta, no su siervo. Pedro le recuerda a la asamblea, que en el episodio de Cornelio, Dios derramó su Espíritu sobre los gentiles sin que estos estuvieran circuncidados (15:7–8). Lo que finalmente está en controversia es la libertad de la gracia de Dios (15:11).

Los informes de Pablo y Bernabé fueron útiles. Jacobo, el medio hermano del señor Jesús—quien parece ser que entonces era el anciano principal de la iglesia en Jerusalén—ofrece una elocuente exposición de un texto del Antiguo Testamento, así como su propio juicio pastoral (15:13–21). La combinación triunfa, aunque el argumento se repite varias veces durante las próximas décadas. Si entiendes estos temas correctamente, la Biblia se te aclara.

Jueces 11:30–31, 34–40 es un ejemplo estelar de una promesa que no se debió haber hecho y no se debió haber cumplido. A pesar de que la Biblia insiste en que debemos cumplir nuestros votos, una promesa de hacer algo malo no se debe cumplir, sino más bien arrepentirse de ella y así evitar cometer dos pecados en vez de uno solo. Más aún, aquí hay otra evidencia del descenso en la espiral de estupidez moral y teológica en el que se encontraba Israel en la época de los jueces.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 209). Barcelona: Publicaciones Andamio.

“¡Es el Señor!”

Él (Jesús) les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!

Juan 21:6-7

“¡Es el Señor!”

Lea Juan 21:1-14

Jesús resucitado fue al encuentro de sus discípulos al mismo lugar donde al principio los había llamado para que lo siguiesen. Se presentó a ellos en la orilla del lago de Tiberias, mientras pescaban.

Esto también puede suceder en nuestras vidas, amigos cristianos. Quizás, como los discípulos, estamos ocupados en nuestras actividades y pensamos que Jesús no tiene nada que ver con ellas; pero él viene a nuestro encuentro en nuestras actividades profesionales, sociales y familiares.

Sin ser reconocido, Jesús señaló a sus discípulos el lugar donde podían hallar peces. Escucharon el consejo y capturaron tantos peces que las redes se rompían. Esta pesca extraordinaria abrió los ojos de Juan, quien exclamó: “¡Es el Señor!”. Esto también nos puede suceder a nosotros, cristianos. A veces, en una situación incluso sin importancia, nos damos cuenta de que el Señor Jesús ha intervenido. ¡Nos ayudó, y nuestro gozo se despertó!

Jesús se dio a conocer no solo como el Señor, sino también como el servidor. Encendió el fuego y empezó a asar pescado para los apóstoles. Luego añadió algunos peces de los que ellos acababan de pescar y los invitó a comer. ¡Fue él quien los invitó a cenar!

Todavía hoy, Jesús nos ofrece sus recursos y quiere dirigir nuestras actividades. Aprendamos, en oración y escuchando su Palabra, a discernir su voluntad, a reconocer que él actúa y está presente en el centro de nuestra vida.

1 Crónicas 9 – Lucas 11:1-28 – Salmo 89:7-14 – Proverbios 20:10-11

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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