No es optativo el arrepentimiento

No es optativo el arrepentimiento

8/8/2017 

Arrepentíos, y creed en el evangelio. (Marcos 1:15)

Si quiere entrar por la puerta estrecha, tiene que arrepentirse. Muchos judíos de la época de Jesús creían que el ser simplemente descendientes físicos de Abraham era suficiente para la entrada en el cielo. Y hoy muchos creen que con ir a la iglesia o ser moralmente buenos es suficiente para la salvación. Después de todo, piensan ellos, Dios es demasiado bueno para excluir a alguien que no sea tan malo.

Dios quiere que todos entren por la puerta estrecha porque Él “no [quiere] que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9). Pero usted no pasará por la puerta estrecha a menos que siga el consejo de Carlos Spurgeon: “Usted y sus pecados se apartan o usted y su Dios nunca se juntarán. No puede mantener ningún pecado; tiene que abandonarlos todos, tiene que sacarlos como a los reyes cananeos de la cueva y ahorcarlos al sol”.

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Soberano sobre toda la naturaleza

AGOSTO, 08

Soberano sobre toda la naturaleza

Devocional por John Piper

La suerte se echa en el regazo, mas del Señor viene toda decisión. (Proverbios 16:33)

En lenguaje actual, diríamos: «Nosotros tiramos los dados, pero Dios decide la suerte».

No hay ningún evento, por más pequeño que sea, que Dios no controle según sus propósitos. Como dijo Jesús: «¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre. Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados» (Mateo 10:29-30).

Cada tirada de dados en Las Vegas, o la muerte del más pequeño de los pájaros en los miles de bosques del mundo —todo obedece al mandato de Dios—.

En el libro de Jonás, Dios le manda a un pez que trague (1:17), a una planta que crezca (4:6) y a un gusano que la consuma (4:7).

Y mucho más allá de la vida de los gusanos, las estrellas ocupan un lugar y se mantienen en su sitio por el mandato de Dios:

Alzad a lo alto vuestros ojos y ved quién ha creado estos astros: el que hace salir en orden a su ejército, y a todos llama por su nombre. Por la grandeza de su fuerza y la fortaleza de su poder no falta ni uno (Isaías 40:26).

Cuánto más, entonces, le obedecen los eventos naturales de este mundo —desde el clima y los desastres naturales hasta las enfermedades, las discapacidades y la muerte—.

Por lo tanto, maravillémonos ante tal imagen y tengamos paz, sabiendo que ningún evento natural está fuera de los buenos propósitos y el perfecto control de Dios.

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Al que cree todo le es posible

8 de agosto

«Al que cree todo le es posible».

Marcos 9:23

Muchos que profesan ser cristianos están siempre dudando y temiendo, y piensan, miserablemente, que esa es la condición inevitable del creyente. Esto es un error, pues: «Al que cree todo le es posible». La verdad es que podemos ascender hasta una posición donde cualquier duda o temor sea solo como un ave que vuela a través del alma, pero no se posa en ella. Cuando lees acerca de la sublime y dulce comunión que han disfrutado ciertos santos distinguidos, suspiras y lamentas en lo íntimo de tu corazón diciendo: «¡Ay!, eso no es para mí». ¡Oh escalador, solo con tener fe, te verás colocado sobre el luminoso pináculo del Templo!, pues «al que cree todo le es posible». Tú oyes hablar de las proezas que han llevado a cabo por Jesús algunos hombres santos, o cuánto se han gozado ellos en él, o en qué medida han llegado a parecérsele, o cómo han podido soportar grandes persecuciones por su causa, y dices: «¡Oh, en cuánto a mí, no soy más que un gusano; yo no puedo alcanzar eso!». No hay nada que haya sido algún santo que no puedas serlo tú. No hay exaltación alguna de la gracia, adquisición de espiritualidad, prueba de seguridad, puesto de servicio, que no te sea accesible, si tan solamente crees. Desecha el cilicio y la ceniza y elévate hasta la dignidad de tu verdadera posición. Tú eres pequeño en Israel porque quieres serlo, no porque haya necesidad de que lo seas. No es propio que te arrastres en el polvo, oh hijo de Rey. ¡Asciende! El trono de oro de la certeza te aguarda. La corona de la comunión con Jesús está lista para adornar tus sienes. Vístete de escarlata y de lino fino y pásalo bien todos los días; pues, si crees, puedes comer «lo mejor del trigo». Tu tierra fluirá leche y miel y tu alma se saciará de meollo y de grosura. Recoge las doradas gavillas de la gracia, pues ellas te esperan en los campos de la fe: «Al que cree todo le es posible».

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 230). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Enfrentando el temor con alabanza

8 Agosto 2017

Enfrentando el temor con alabanza
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

En tanto que David enfrentaba sus temores y los expresaba a Dios en el Salmo  27, él comenzaba adorando y celebrando el poder y la fidelidad de Dios.

Declaración de alabanza

El versículo clave de toda la canción es el versículo 1. Consiste de dos oraciones similares y le une preguntas.

«El Señor es mi luz y mi salvación…El Señor es la fortaleza de mi vida». David dice, interesantemente, que Dios es todo esto. El Señor no sólo provee estas cosas. En otras palabras, el salmista se enfoca en los atributos de Dios más que en sus obras. David le conocía de manera personal. Para David, el Señor era un amigo y un ayudador muy personal. Era omnipresente, no una deidad distante, impersonal y abstracta, escondida en las nubes. David veía a Dios como un compañero fiel.

Debido a la presencia de Dios, algo que para David era más importante que cualquier otra cosa, la pregunta fluye fácilmente: «¿De quién temeré?… ¿de quién me he de atemorizar?»

En este versículo, el término hebreo que se utiliza con la palabra, «temeré» es la palabra «yarah». Esta palabra es diferente a la palabra, «atemorizar» que parece en el segundo renglón y que es menos común. La palabra hebrea es, «pachad» y significa sentirse abrumado y lleno de preocupación. Dios era tan importante en la vida David, tan impresionante y tan significativo que para él no había nada ni nadie que le causara temor.

A mí me estimula saber que el Salmo 23 dice: «nada me faltará». Que el Salmo 26 dice: «no vacilaré». Y ahora el Salmo  27 dice: «no temeré». En cada caso, el compositor sabe que lo que le hace falta solamente lo encuentra en la presencia y  en la provisión de Dios.

Después de considerar la suficiencia de su Dios, David recuerda los triunfos pasados del Señor sobre sus enemigos.

Cuando se acercaron a mí los malhechores,
mis adversarios y mis enemigos
para devorar mis carnes
tropezaron y cayeron.
Aunque acampe un ejército contra mí,
mi corazón no temerá.
Aunque contra mí se levante guerra,
aun así estaré confiado. (vv. 2 -3)

Note los temores potenciales: «malhechores… adversarios… enemigos… un ejército… guerra». Ese es un escenario lúgubre. Note también que no eran simples posibilidades; eran realidades. Él comienza el versículo 2 diciendo: «cuando» en vez de la frase «en caso». David tuvo que enfrentar esos peligros.

Observe dos cosas. Primero, analice la intensidad del conflicto. El versículo 2 dice que los malhechores venían a devorarlo (v. 2); el ejército había venido a acampar contra él (v. 3); la guerra se vino contra él. Éstas no son expresiones de una aflicción momentánea.

Segundo, analice la reacción de salmista en la última frase del versículo 3. A pesar de esos peligros, ya sean pasados o futuros, David dice: » aun así estaré confiado». El original hebreo literalmente utiliza el verbo en su forma presente: «estoy confiado». Él había enfrentado el peligro en el pasado. El peligro seguía siendo inminente y los días difíciles se veían en el horizonte. David tenía motivo para estar temblando pero él se mantuvo firme.

El término hebreo, «confiado», que utiliza David no significa un atributo de valentía o autoconfianza, humanamente hablando. El concepto más bien refleja confianza y seguridad. Su contraparte árabe significa tirarse de cara al suelo, caer a tierra. Lo que quiero decir es que el origen de la confianza de David y su estabilidad no se encontraba en su propia fuerza sino más bien en Dios. Su Señor era la única fundación de una estabilidad sólida. ¡Dios es el fundamento inconmovible!

Hudson Taylor, el valiente misionero que pasó su vida llevando el evangelio a China, escribió lo siguiente mientras estaba luchando con grandes dificultades y presiones: «No importa cuanta presión exista. Lo que importa es lo que esa presión hace. Te separa de Dios o más bien te acerca a su corazón».

Afirmando el alma
¿Por qué piensa que alabar a Dios en medio de circunstancias atemorizantes puede ser útil? Piense en aspectos prácticos y teológicos. ¿Puede recordar momentos en su propio pasado cuando Dios le rescató del peligro? ¿Escribió sobre ello en un diario? Puede que le sirva después.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Rut

8 AGOSTO

Rut 1 | Hechos 26 | Jeremías 36; 45 | Salmo 9

Difícilmente encontraremos en las Escrituras una figura más atractiva que Rut.

Es moabita (Rut 1:4). Vive en tiempos difíciles y se enfrenta a su propio profundo duelo. Ella y otra moabita, Orfa, se casan con dos inmigrantes recientes llamados Mahlón y Quelión. Estos dos hombres y sus padres habían llegado al territorio moabita para escapar de la hambruna que acechaba a su pueblo, Belén. Pasaron unos años y el padre de estos hombres, Elimelec, murió. Luego también murieron Mahlón y Quelión, de manera que quedan las tres mujeres: la suegra de las moabitas, Noemí, y las dos moabitas: Orfa y Rut.

Cuando Noemí se enteró de que se había acabado la hambruna en su tierra—la razón principal para haber emigrado a Moab— decide volver a casa. Las familias solían trabajar en relaciones de clanes extendidos. Allí, cuidarían de ella y el dolor de su soledad se mitigaría. Con sabiduría, anima a sus dos nueras a que se queden en su propia tierra, con su pueblo, idioma y cultura. ¿Quién sabe? Con el tiempo, hasta podrían conseguir nuevas parejas. Ciertamente, ¡no podían esperar que Noemí se los produjera!

Así, Orfa acepta el consejo y se queda en Moab, y no se sabe nada más de ella. Rut, sin embargo, se aferra a Noemí: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada” (1:16–17). Incluso se amenaza a sí misma con una maldición: “¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte!” (1:17).

Rut no tenía la intención de parecer heroica. Sencillamente, estaba hablando con el corazón. ¿Había alcanzado una fe genuina y consistente en Dios el Señor durante los diez años de su matrimonio? ¿Qué clase de lazos sólidos y sutiles se habían forjado entre Rut y los miembros israelitas de esta familia extendida y, en particular, entre ella y Noemí?

Nuestra cultura suele bromear acerca de las suegras. Pero muchísimas son asombrosamente desinteresadas y establecen relaciones con sus nueras que son tan profundas y piadosas como las mejores entre madres e hijas. Así parece ser aquí. Rut estaba dispuesta a abandonar a su propio pueblo, cultura, tierra e incluso religión, con tal de quedarse con Noemí para ayudarla.

No podía saber que, al tomar esa decisión, pronto acabaría casada otra vez, y menos aún que ese matrimonio le haría formar parte del linaje, no sólo de la impresionante dinastía davídica, sino del Rey supremo que surgiría de ella siglos más tarde.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 220). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Se hace lo que se puede

martes 8 agosto

Vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

1 Pedro 2:25

Hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.

Salmo 143:8

Se hace lo que se puede

«Todo el mundo es diferente y cada uno trata de conducir su vida con sus propios medios como puede». Este comentario pesimista de uno de nuestros lectores refleja el pensamiento de muchos sobre la manera de conducir su vida. Se hace lo que se puede, lo mejor posible, vamos de un lado a otro sin tener ningún punto de referencia, ninguna seguridad.

¡Nada de esto es nuevo! Hace casi tres mil años, un profeta constataba: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino” (Isaías 53:6). Y Jesucristo mismo “tuvo compasión” de las multitudes, “porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36).

“El hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23). Pero Dios quiere orientar nuestra vida de forma segura. En la Biblia nos revela su plan para el bien de su criatura. Él traza una senda para el que quiere escuchar. Primero nos da un punto de partida llamado el nuevo nacimiento. Se llega a él mediante la fe en su Hijo Jesucristo. Luego nos muestra el destino, es decir, la felicidad de estar con él en el cielo. Para indicarnos el camino que debemos seguir cada día, nos guía por medio de su Espíritu: “Tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Isaías 30:21). Mediante su Palabra nos ilumina: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).

1 Crónicas 21 – Lucas 18:1-17 – Salmo 91:11-16 – Proverbios 21:1-2

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Dependencia como la de los niños

Dependencia como la de los niños

8/7/2017 

Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 18:3)

Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, usted debe ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niño: sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.

No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que debe tener todo el que procure entrar en el reino de Jesucristo.

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El motivo de la creación

AGOSTO, 07

El motivo de la creación

Devocional por John Piper

Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Génesis 1:27)

Dios hizo a los seres humanos a su imagen para que el mundo estuviera lleno de reflectores de Dios. Imágenes de Dios. Siete mil millones de estatuas de Dios, para que así nadie ignore el motivo de la creación.

Nadie (a menos que estuviera totalmente ciego) podría pasar por alto el propósito de la humanidad: Dios. Conocer, amar y mostrar a Dios. Los ángeles daban voces en Isaías 6:3, diciendo: «Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria». Está llena de millones de seres humanos que llevan su imagen. Ruinas gloriosas.

Pero no solo de humanos. ¡También de naturaleza! ¿Por qué un mundo increíblemente bello para que vivamos? ¿Por qué un universo tan vasto?

Una vez leí que son más las estrellas del universo que las palabras y sonidos que todos los seres humanos de todos los tiempos han emitido. ¿Por qué? La Biblia es absolutamente clara al respecto: «Los cielos proclaman la gloria de Dios» (Salmos 19:1).

Alguien podría preguntar: «Si la Tierra es el único planeta habitado y el hombre es el único habitante racional entre las estrellas, ¿para qué un universo tan grande y vacío?». La respuesta es esta: no se trata de nosotros. Se trata de Dios. Y decir solo eso, es quedarse corto.

Dios nos creó para que lo conozcamos y lo amemos y lo demos a conocer; y nos dio un indicio de cómo es él —el universo—.

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«Satanás nos estorbó».

7 de agosto

«Satanás nos estorbó».

1 Tesalonicenses 2:18

Desde el primer instante en que el bien entró en conflicto con el mal, nunca ha dejado de ser cierto, en la experiencia espiritual, que Satanás nos estorba. Desde todos los puntos cardinales, a lo largo de toda la línea de batalla, en la vanguardia y en la retaguardia, al empezar el día y a la medianoche, Satanás nos estorba. Si trabajamos en el campo, él procura rompernos el arado; si edificamos una pared, se esfuerza por echarla abajo; si queremos servir a Dios en medio del sufrimiento o de la lucha, Satanás nos estorba por todas partes. Nos estorba cuando al principio nos acercamos a Jesucristo. ¡Qué terribles conflictos tuvimos con Satanás cuando miramos a la cruz y vivimos! Y ahora que somos salvos, se esfuerza por impedir el perfeccionamiento de nuestro carácter personal. Quizá te felicites diciendo: «Hasta aquí he sido consecuente; ninguno puede dudar de mi integridad». Cuídate de la vanagloria, porque tu virtud se ha de probar aún. Satanás dirigirá sus estratagemas precisamente contra aquella virtud en que más destacas. Si hasta aquí has sido un creyente firme, tu fe se atacará antes de mucho; si has sido manso como Moisés, has de verte tentado a hablar imprudentemente. Los pájaros picotearán tus frutos más maduros; el jabalí hundirá sus colmillos en tus selectas vides. Sin duda, Satanás nos estorba cuando estamos orando con ardor: él reprime nuestra importunidad y debilita nuestra fe para que, si es posible, no consigamos la bendición. Satanás no se muestra menos astuto al obstruir todo esfuerzo cristiano: nunca hubo un avivamiento en religión sin un avivamiento de su oposición. En cuanto Esdras y Nehemías empezaron a trabajar, Sanbalat y Tobías se enardecieron para estorbarlos. ¿Qué pues? No nos alarmemos porque Satanás nos estorbe, pues ello es prueba de que estamos del lado del Señor, y con el poder de Cristo obtendremos la victoria y triunfaremos sobre nuestros adversarios.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 229). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Paralizado por el temor

7 Agosto 2017

Paralizado por el temor
por Charles R. Swindoll

Salmos 27

Uno de los problemas más paralizantes en la vida de un ser humano es el temor. Nuestros temores aparecen en muchas áreas: temor a lo desconocido, temor a la calamidad, temor a la enfermedad, temor a la muerte, temor a las personas, temor a perder nuestro empleo, temor a los ataques del enemigo, temor de ser malentendido, de ser rechazado, de ser criticado, de ser olvidado, o como lo mencionamos anteriormente de ser maltratado. Lo peor es que aquello que tenemos más es lo que termina ocurriéndonos. Y a veces, es peor de lo que habíamos anticipado. He pasado momentos cuando prácticamente me he quedado paralizado con sentimientos de pánico. El temor se aferra a nosotros y en un instante nos convertimos en su víctima.

Recuerdo un amigo mío de la universidad que me contó de su experiencia hace varios años mientras trabajaba en la construcción de un gran hospital en Dallas. Le tocó trabajar en el doceavo piso soldando las vigas de acero que servían de estructura al edificio. Estaba tan aterrado de caerse, que literalmente temblaba de temor todos los días, aun cuando no lo divulgaba. Un día, su supervisor se dio cuenta que mi amigo estaba temblando y le dijo: «Oye, chico, ¿tienes miedo?» Mi amigo le respondió: » Miedo… ¿yo? ¡He  estado tratando de decirte desde hace dos semanas que quiero renunciar!»

Eso es estar paralizado de temor.

Si el temor se ha convertido en su afán diario, el Salmo 27 le será muy útil. Esta canción fue escrita con la intención de aplacar el dolor de ese afán tan perturbador.

El pasaje y su patrón

Una lectura cuidadosa de la canción del rey David revelará un contraste entre la primera parte (vv. 1-6) y la segunda parte (vv. 7-14). Los primeros seis versículos resuenan en alabanza, confianza y canto mientras que los últimos ocho versículos presentan una larga lista de peticiones. Observe las expresiones que David utiliza en su composición: »

Versículo 7: » Escucha, oh Señor… y respóndeme».
Versículo 8: » Tu rostro buscaré, oh Señor».
Versículo 9: «No escondas…no apartes… no me dejes ni me desampares».
Versículo 11: «Enséñame… oh Señor».

Estas frases antiguas parecen dar la sensación de temblar mientras expresan la dependencia en Dios.

Antes de comenzar este análisis profundo de la reacción de David hacia el temor, permítame señalarle la estructura general del salmo.

Declaración de alabanza (vv. 1-6)
Petición por las necesidades (vv. 7-13)
Exhortación a esperar (v. 14)
David primero dijo lo que sabía (vv. 1-6).
Luego expresó lo que necesitaba (vv. 7-13).
Y finalmente, se comprometió a esperar en Dios (v. 14).

Afirmando el alma
¿Cuál es su reacción acostumbrada cuando el temor llega su vida? ¿Cree usted que su reacción es constructiva para usted y los demás? ¿Cómo cambiaría usted su reacción al temor si pudiese hacerlo?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
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