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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Rut

8 AGOSTO

Rut 1 | Hechos 26 | Jeremías 36; 45 | Salmo 9

Difícilmente encontraremos en las Escrituras una figura más atractiva que Rut.

Es moabita (Rut 1:4). Vive en tiempos difíciles y se enfrenta a su propio profundo duelo. Ella y otra moabita, Orfa, se casan con dos inmigrantes recientes llamados Mahlón y Quelión. Estos dos hombres y sus padres habían llegado al territorio moabita para escapar de la hambruna que acechaba a su pueblo, Belén. Pasaron unos años y el padre de estos hombres, Elimelec, murió. Luego también murieron Mahlón y Quelión, de manera que quedan las tres mujeres: la suegra de las moabitas, Noemí, y las dos moabitas: Orfa y Rut.

Cuando Noemí se enteró de que se había acabado la hambruna en su tierra—la razón principal para haber emigrado a Moab— decide volver a casa. Las familias solían trabajar en relaciones de clanes extendidos. Allí, cuidarían de ella y el dolor de su soledad se mitigaría. Con sabiduría, anima a sus dos nueras a que se queden en su propia tierra, con su pueblo, idioma y cultura. ¿Quién sabe? Con el tiempo, hasta podrían conseguir nuevas parejas. Ciertamente, ¡no podían esperar que Noemí se los produjera!

Así, Orfa acepta el consejo y se queda en Moab, y no se sabe nada más de ella. Rut, sin embargo, se aferra a Noemí: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada” (1:16–17). Incluso se amenaza a sí misma con una maldición: “¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte!” (1:17).

Rut no tenía la intención de parecer heroica. Sencillamente, estaba hablando con el corazón. ¿Había alcanzado una fe genuina y consistente en Dios el Señor durante los diez años de su matrimonio? ¿Qué clase de lazos sólidos y sutiles se habían forjado entre Rut y los miembros israelitas de esta familia extendida y, en particular, entre ella y Noemí?

Nuestra cultura suele bromear acerca de las suegras. Pero muchísimas son asombrosamente desinteresadas y establecen relaciones con sus nueras que son tan profundas y piadosas como las mejores entre madres e hijas. Así parece ser aquí. Rut estaba dispuesta a abandonar a su propio pueblo, cultura, tierra e incluso religión, con tal de quedarse con Noemí para ayudarla.

No podía saber que, al tomar esa decisión, pronto acabaría casada otra vez, y menos aún que ese matrimonio le haría formar parte del linaje, no sólo de la impresionante dinastía davídica, sino del Rey supremo que surgiría de ella siglos más tarde.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 220). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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