El gran Modelo

domingo 17 diciembre

Cristo Jesús… se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Filipenses 2:5-8

El gran Modelo

¿Cuál es el remedio divino para la envidia, el orgullo, el egoísmo y, en una palabra, el «yo» bajo todas sus formas detestables? El texto de la Biblia citado hoy nos da la respuesta: seguir las pisadas de Jesucristo, el Hijo de Dios. En Jesús, Dios vino a vivir entre los hombres. Vino en forma de hombre, pero fue un hombre perfecto en cuanto a su abnegación, humildad y obediencia a la voluntad divina: “Se despojó a sí mismo”.

Sin embargo era aquel que dominaba todo el universo. La majestad divina le pertenecía. Por medio de él todas las cosas habían sido creadas y subsistían. Así fue el Dios que vino al mundo tomando la forma de un hombre pobre, de un siervo. Los zorros tienen guaridas y los pájaros nidos, pero él, su Creador, no tuvo casa, ni un lugar “dónde recostar su cabeza” (Lucas 9:58).

No dejó de buscar el bien de los hombres, trabajó por ellos, lloró con ellos y les enseñó. No hizo nada para su beneficio personal. Toda su vida fue un total renunciamiento. Se humilló hasta tomar el último lugar entre los hombres, y murió “por nuestros pecados”, cumpliendo así las Escrituras que daban testimonio por adelantado de él mismo (Lucas 24:27). Fue despreciado, humillado hasta el final, pero siempre hizo la voluntad de su Dios.

Leamos los evangelios para verlo vivir, escucharlo hablar y recibirlo como Salvador. Solo entonces podremos seguirlo y ser transformados a su semejanza (2 Corintios 3:18).

Hageo 1 – Apocalipsis 10 – Salmo 143:7-12 – Proverbios 30:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Paz en la tierra?

16 de diciembre

¿Paz en la tierra?

¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Lucas 2:14

Como oímos tan a menudo en Navidad, el comienzo de la vida terrenal de Cristo fue proclamada por ángeles que anunciaron paz en la tierra (Lc. 2:14).

Nunca ha habido en realidad paz en la tierra, en el sentido en que pensamos en ella. Guerras y rumores de guerras han caracterizado dos milenios desde aquella primera Navidad, y todo el tiempo antes de ella.

Ese anuncio de paz en la tierra fue una proclamación con dos sentidos. En primer lugar, informó de la llegada del único que finalmente puede traer paz duradera a la tierra (lo que Él hará cuando venga a establecer su reino terrenal).

Pero más importante es que fue una proclamación de que la paz de Dios está a disposición de los hombres y las mujeres. Lea atentamente las palabras de Lucas 2:14: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres».

¿Quiénes son esos para con quienes Él tiene buena voluntad? Los que han rendido su vida a la autoridad de su gobierno.

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

El contratiempo más triunfante de Dios

DICIEMBRE, 16

El contratiempo más triunfante de Dios

Devocional por John Piper

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:9-11)

La Navidad fue el más triunfante de los contratiempos para Dios. Él siempre se ha deleitado en mostrar su poder a través de una aparente derrota, efectuando retiradas tácticas para obtener victorias estratégicas.

José recibió en un sueño la promesa de gloria y poder (Génesis 37:5-11), pero para alcanzar esa victoria tendría que volverse esclavo en Egipto. Y como si eso fuera poco, cuando las circunstancias mejoraron gracias a su integridad, lo convirtieron en algo peor que un esclavo: un prisionero.

Sin embargo, todo estaba planeado. Allí en la prisión conocería al copero del Faraón, quien finalmente lo llevaría a la corte del Faraón, quien le otorgaría autoridad sobre Egipto. ¡Vaya que fue un inesperado camino hacia la gloria!

Así son los designios de Dios —incluso para su Hijo—. Se despojó de sí mismo y tomó la forma de un esclavo. Peor aún que un esclavo —un prisionero— y fue ejecutado. Pero al igual que José, conservó su integridad. «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla» (Filipenses 2:9-10).

Estos son los designios de Dios también para nosotros. Nos ha prometido gloria si padecemos con él (Romanos 8:17). El camino hacia arriba es para abajo. La ruta hacia adelante es para atrás. El camino de la victoria es a través de los contratiempos asignados divinamente. Estos siempre parecerán y se sentirán como fracasos.

No obstante, si hay algo que José y Jesús pueden enseñarnos en esta Navidad, es que ¡«Dios lo encaminó a bien»! (Génesis 50:20). Como dice la canción:

Ustedes, santos temerosos, tomen nuevo aliento

Las nubes que tanto los atemorizan

Llenas de misericordia están y romperán en su momento

En una lluvia de bendiciones.


Devocional tomado del libro “Joseph and Jesus: God’s Successful Setbacks”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído

16 de diciembre

«Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído».

Isaías 48:8

Es penoso recordar que, en cierto grado, esta acusación se les puede hacer a los creyentes, los cuales son muy a menudo, en buena medida, espiritualmente insensibles. Bien podemos lamentarnos de no oír la voz de Dios como debiéramos: «Sí —dice este pasaje—, nunca lo habías oído». Hay en el alma impulsos suaves del Espíritu Santo que desatendemos; se producen susurros de algunos mandatos divinos los cuales nuestros tardos entendimientos tampoco advierten. ¡Ay, hemos sido ignorantes y despreocupados! El versículo dice: «Ni nunca lo habías conocido». Hay cosas en las cuales deberíamos haber mirado; procesos de corrupción que han ido avanzando inadvertidamente; dulces sentimientos descuidados que, como flores, se están marchitando con la helada; y vislumbres del rostro divino que hubiéramos podido percibir de no haber cerrado las ventanas de nuestra alma. Sin embargo, no lo hemos «conocido». Al pensar en esto, nos sentimos profundamente humillados. ¡Cómo hemos de glorificar la gracia de Dios a medida que aprendemos, por el contexto, que Dios había conocido de antemano toda esta insensatez e ignorancia nuestra y que, a pesar de ese conocimiento previo, le plugo tratarnos mediante una relación de gracia! ¡Admiremos la maravillosa soberanía de la gracia que fue capaz de elegirnos a pesar de ello! ¡Maravillémonos del precio pagado por nosotros cuando Cristo sabía lo que íbamos a ser! El que pendió de la cruz nos vio de antemano como incrédulos, apóstatas, fríos de corazón, indiferentes, descuidados, flojos en la oración y, sin embargo, dijo: «Porque yo soy el Señor tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador […]. Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra y yo te amo, daré a otros hombres en lugar tuyo, y a otros pueblos por tu vida» (Is. 43:3, 4, LBLA). ¡Oh redención, qué maravillosamente brillas cuando pensamos en lo malvados que somos nosotros! ¡Oh Espíritu Santo, danos de aquí en adelante un oído que oiga y un corazón que entienda!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 361). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 18 | Apocalipsis 7 | Zacarías 3 | Juan 6

16 DICIEMBRE

2 Crónicas 18 | Apocalipsis 7 | Zacarías 3 | Juan 6

Hay una amplia discusión sobre muchos puntos de interpretación en Apocalipsis 7. Por ejemplo, ¿quiénes son los 144.000 (7:4)? ¿Son las mismas personas de la gran multitud que nadie podía contar (7:9), al igual que, en el capítulo 5, el León es el Cordero? ¿Qué o cuándo es la “gran tribulación” (7:14)? ¿Es un período breve de tiempo? Si es así, ¿cuándo? ¿En el año 70 d. C. o cerca del fin de los tiempos? ¿O se refiere a todo el período de tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo?

Aquí me limitaré a tratar tres elementos de la descripción de Juan de la “gran multitud que nadie podía contar”.

Primero, surgen “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” (7:9). No vemos aquí ni una pizca de racismo. Más aún, este tema es recurrente en el libro. Por ejemplo, ya en Apocalipsis 5:9, los ancianos entonan una nueva canción al Cordero: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación”. La comunidad final de Dios es transnacional, trans-tribal, transracial y translingüística. En ese sentido, una ciudad como Los Ángeles es un mejor anticipo del cielo que, digamos, Tulsa, Oklahoma. Que la iglesia, fortalecida por la gracia de Dios, viva ahora, hasta el mayor grado posible, lo que un día será.

Segundo, todo lo que es significativo de estas personas depende de la obra de Dios efectuada a través del Cordero; o sea, se fundamenta en el evangelio de Dios. De manera que están de pie “delante del trono y del Cordero” (7:9); claman “a gran voz, diciendo:¡La salvación viene de nuestro Dios, quien está sentado en el trono, y del Cordero” (7:10). Mientras los ángeles adoran a Dios (7:11–12), a Juan se le dice que estas personas “han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (7:14). En resumen, independientemente de todo lo demás que encontremos en Apocalipsis, este libro rebosa de evangelio.

Tercero, el futuro final de la gran multitud no se encuentra en esta vida. Están “delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo” (7:15). Nada malo les volverá a suceder (7:16). “Porque el Cordero que está en el trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva; y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos” (7:17). El libro de Apocalipsis aviva la llama de la valentía y de la fidelidad en esta vida, aun en medio de la oposición más vil, pues presenta el futuro glorioso de la vida venidera.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 350). Barcelona: Publicaciones Andamio.

No hay excusa

(Alguien preguntó a Jesús:) Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Lucas 13:23-24

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.

Hechos 16:31

No hay excusa

Una persona a la que estaba hablando del Evangelio me respondió: «Hay tantos hipócritas entre los cristianos que no quiero parecerme a ellos; prefiero seguir siendo lo que soy».

Esta no es la única persona que piensa así. Desgraciadamente, entre los que dicen ser cristianos hay muchos hipócritas. Pero este es un pretexto muy pobre para dejar de lado el Evangelio, ya que este trata temas de una importancia capital que no podemos eludir. ¿Realmente la hipocresía de algunos cristianos lo exime de afrontar los temas que trata el Evangelio? ¿Cree que estos no le conciernen? ¿Lo libera de su responsabilidad? ¡De ninguna manera!

El hecho mismo de que algunas personas quieran hacerse pasar por cristianos muestra el valor que atribuyen a una vida cristiana auténtica. Por ejemplo, nunca hemos visto una moneda falsa de muy poco valor. ¿Quién querría imitar una moneda así? Se imita lo que tiene valor, monedas de oro, billetes de banco. ¿Botaría usted todos sus billetes de veinte dólares so pretexto de que encontró uno falso?

Así, constatando que entre los cristianos hay hipócritas, usted se equivoca al concluir que la fe cristiana no es para usted. Si hay falsos cristianos, tiene que haber verdaderos. No ponga su mirada en los cristianos, sino en Cristo, quien nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).

Cantares 7-8 – Apocalipsis 9 – Salmo 143:1-6 – Proverbios 30:1-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

DIOS CON NOSOTROS

DIOS CON NOSOTROS

12/15/2017

Porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. (Lucas 1:45)

Isaías 7:14 dice: “El Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. Esa virgen se llamaba María.

Sin embargo, el nombre Emanuel es la clave de este versículo, y el corazón de la historia de la Navidad. Es un nombre hebreo que literalmente significa “Dios con nosotros”. Es una promesa de la deidad encarnada, una profecía de que Dios mismo aparecería como un niño humano, Emanuel, “Dios con nosotros”. Ese niñito que iba a nacer sería Dios mismo en forma humana.

Si pudiéramos condensar todas las verdades de la Navidad en solo tres palabras, estas serían las palabras: “Dios con nosotros”. Tenemos la tendencia a enfocar nuestra atención en Navidad en la infancia de Cristo. La más grande verdad de esa festividad es su deidad. ¡Más asombroso que un niño en el pesebre es la verdad de que este niño prometido es el Creador omnipotente de los cielos y la tierra!

DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Vida y muerte en Navidad

DICIEMBRE, 15

Vida y muerte en Navidad

Devocional por John Piper

El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Justo cuando estaba por empezar a escribir este devocional, recibí la noticia de que Marion Newstrum acababa de fallecer. Marion y su esposo Elmer fueron miembros de nuestra iglesia Bethlehem por mucho más tiempo que el tiempo de vida de la mayoría de nuestros miembros. Ella tenía 87 años, y ellos tenían 64 años de casados.

Cuando hablé con Elmer y le dije que se fortaleciera en el Señor y no se diera por vencido frente a la vida, él respondió: «Él ha sido un verdadero amigo». Oro para que todos los cristianos puedan decir en sus últimos momentos de vida: «Cristo ha sido un verdadero amigo».

Todos los años en Adviento conmemoro el aniversario de la muerte de mi madre. Perdió la vida a los 56 años de edad en un accidente de tránsito mientras viajaba en un autobús en Israel. Fue el 16 de diciembre de 1974. Aquellos acontecimientos siguen siendo increíblemente vívidos para mí incluso hoy día. Si me lo permitiera, las lágrimas correrían con facilidad por mi rostro al pensar, por ejemplo, que mis hijos nunca llegaron a conocerla. El entierro fue el día siguiente a Navidad. ¡Cuán preciosa fue esa Navidad!

Muchos de ustedes en esta Navidad sentirán su pérdida personal de un modo mucho más punzante que antes. No repriman esos sentimientos. Déjenlos salir. Siéntanlos. ¿De qué sirve el amor, sino es para hacer más intensas nuestras emociones, tanto en la vida como en la muerte? Pero, les ruego, no se dejen llevar por la amargura: es un sentimiento trágicamente autodestructivo.

Jesús vino en Navidad para que tengamos vida eterna: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Elmer y Marion habían conversado acerca de dónde pasarían los últimos años de su vida. Elmer me dijo: «Marion y yo acordamos que nuestro último hogar sería en la presencia del Señor».

¿Están ansiosos por su hogar? Parte de mi familia vendrá a mi casa estas fiestas. Es una linda sensación. Creo que en el fondo se siente bien porque tanto ellos como yo, desde el fondo de nuestro ser, estamos destinados para el último Homecoming (fiesta de exalumnos de ‘regreso al hogar’). Todos las otras celebraciones de homecoming son solo una muestra anticipada de lo que vendrá. Y estas muestras son buenas.

A menos que se conviertan en sustitutos. No permitamos que todas las cosas agradables de esta temporada se vuelvan sustitutos del gran Bienestar final, que todo lo satisface. Dejemos que cada pérdida y cada deleite dirijan nuestro corazón hacia el hogar celestial.

¿Qué es la Navidad sino esto: yo he venido para que tengan vida? Para que Marion Newstrum, Ruth Piper, ustedes y yo tengamos Vida, ahora y para siempre.

Hagamos que nuestro Ahora sea más rico y profundo en esta Navidad, bebiendo de la fuente del Para Siempre que se encuentra tan cerca.


Devocional tomado del articulo “Vida y muerte en Navidad”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Sobre zafiros te fundaré

15 de diciembre

«Sobre zafiros te fundaré».

Isaías 54:11

No solo lo que se ve de la Iglesia de Dios es hermoso y precioso. Sus cimientos, por ejemplo, no se ven y, mientras permanecen firmes, no es posible valorarlos; sin embargo, en la obra del Señor, todo forma un solo bloque: nada es despreciable, nada es insignificante. Los profundos cimientos de la obra de gracia son preciosos como zafiros; ninguna mente humana es capaz de medir su gloria. Nosotros edificamos sobre el pacto de gracia, que es más firme que el diamante y tan duradero como las joyas sobre las cuales los años pasan en vano. Los cimientos de zafiro son eternos y el pacto también permanece para siempre. Otro cimiento limpio e inmaculado, eterno y hermoso como el zafiro, es la persona del Señor Jesús, que funde en uno el azul del profundo y turbulento océano con el azul del dilatado firmamento. Una vez pudo compararse a nuestro Señor con el rubí, cuando estaba cubierto con su propia sangre, pero ahora lo vemos radiante con el suave color azul de un amor abundante, profundo, eterno. Nuestra esperanza perpetua está fundada en la justicia y la fidelidad de Dios, que es diáfana y transparente como el zafiro. No somos salvos por compromiso, ni por una gracia que anule la justicia, ni por una ley que suspenda sus funciones; no, nosotros desafiamos al ojo del águila a que descubra, si puede, siquiera una grieta en el fundamento de nuestra confianza; nuestro cimiento es de zafiro y resistirá al fuego.

El Señor mismo ha colocado el fundamento de la esperanza de su pueblo. Nosotros debiéramos inquirir seriamente para ver si nuestra esperanza está cimentada sobre esa base. Las buenas obras y las ceremonias no constituyen un fundamento de zafiro, sino de madera, heno y hojarasca; además, no fue Dios quien las puso, sino nuestra propia vanagloria. Dentro de poco, todos los fundamentos serán probados, ¡y pobre de aquel cuya elevada torre se derrumbe con estrépito por haberla cimentado en la arena movediza! El que está fundado sobre zafiros, puede aguardar las tormentas o el fuego con serenidad, porque soportará la prueba.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 360). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

2 Crónicas 17 | Apocalipsis 6 | Zacarías 2 | Juan 5

15 DICIEMBRE

2 Crónicas 17 | Apocalipsis 6 | Zacarías 2 | Juan 5

Los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis, sobre los cuales no hemos reflexionado aún, constituyen una visión importante que nos prepara para gran parte del resto del libro, incluyendo Apocalipsis 6. El capítulo 4 le sirve al 5 como el escenario de un drama. Apocalipsis 4 presenta, mediante símbolos apocalípticos, el salón del trono del Dios Todopoderoso. Enfatiza lo maravilloso que es Dios, su santidad, su gloria trascendente y espectacular. Hasta la orden más elevada de los ángeles cubren sus rostros al postrare en adoración y exaltan a Dios por su santidad. En Apocalipsis 5, comienza el drama. A la diestra de Dios, hay un rollo que contiene todos sus propósitos de redención y juicio. El rollo está sellado con siete sellos. En el simbolismo de este libro, abrir los sellos significa realizar todos los propósitos de Dios de redención y de juicio. Si el libro permanece cerrado, los propósitos de Dios permanecen sin cumplirse. Un ángel poderoso lanza un desafío al universo entero: ¿Habrá alguien digno de acercarse a este Dios asombroso y francamente aterrador, de tomar el rollo y de abrir los sellos? En otras palabras, ¿alguien podrá servir como agente de Dios para cumplir sus propósitos? No encuentran a nadie que sea digno y, ante la desesperanza, Juan gime. Luego, uno de los ancianos le dice que deje de llorar. El León de la tribu de Judá ha vencido. Juan se asoma a través de sus lágrimas y ve… un Cordero. No es un animal adicional al León. Conforme a la naturaleza mixta de las metáforas apocalípticas, el León es el Cordero y emerge del centro del trono. De ahí en adelante, en el libro de Apocalipsis se ofrece alabanza al que está sentado en el trono y al Cordero.

Apocalipsis 6 narra el momento en que el Cordero abre los sellos. A su debido tiempo, el séptimo sello introduce siete trompetas (Apocalipsis 8), a las cuales le siguen, a su vez, las siete copas de la ira de Dios (Apocalipsis 16). Por ende, todo el drama del libro de Apocalipsis se inicia con la visión de Apocalipsis 4–5.

En cuanto a Apocalipsis 6, sólo me concentraré en dos puntos. (1) Los mártires que están “bajo el altar” claman a gran voz diciendo: “¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgas a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?” (6:10). Es un gran consuelo saber que se hará justicia y esta será visible. Es todavía más reconfortante saber que Dios es más paciente que los cristianos. (2) Ahora bien, cuando llegue finalmente ese juicio, no hay manera de evitarlo, no hay indulto. Todos los que se han rebelado en contra de su Creador y jamás fueron reconciliados con él, ya sean esclavos o poderosos, clamarán a los montes y a las peñas pidiéndoles que les escondan “de la mirada del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero” (6:16). Pero, ¿quién puede esconderse del trono de Dios?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 349). Barcelona: Publicaciones Andamio.