Del libre albedrío

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Nueve

Del libre albedrío

IX.1 Dios ha dotado a la voluntad del hombre con aquella libertad natural, de modo que no es forzada ni determinada hacia el bien o hacia el mal, por alguna necesidad absoluta de la naturaleza.

IX.2 El hombre, en su estado de inocencia, tenía libertad y el poder para desear y hacer lo que es bueno y agradable a Dios; pero esta inocencia era mutable, de tal manera que podía caer de ella.208

IX.3 El hombre, mediante su caída en el estado de pecado, ha perdido totalmente toda capacidad para querer algún bien espiritual que acompañe a la salvación; de tal manera que, un hombre natural, siendo completamente opuesto a aquel bien,210 y estando muerto en pecado, es incapaz de convertirse, o prepararse para ello, por su propia fuerza.212

IX.4 Cuando Dios convierte a un pecador y lo traslada al estado de gracia, lo libera de su esclavitud natural bajo el pecado, y sólo por su gracia lo capacita para desear y hacer libremente aquello que es espiritualmente bueno;214 pero a pesar de aquello, debido a la corrupción que aún queda en él, éste no obra perfectamente, ni desea solamente lo que es bueno, sino que desea también lo que es malo.

IX.5 Solamente en el estado de gloria, la voluntad del hombre es hecha perfecta e inmutablemente libre para hacer únicamente lo que es bueno.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 38–39). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

Abre las ventanas de tu corazón

MARZO, 08

Abre las ventanas de tu corazón

Devocional por John Piper

He puesto sobre él mi Espíritu… No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare. (Isaías 42:1-3)

Probablemente, las palabras más alentadoras que haya oído en semanas vengan de una profecía en Isaías 42:1-3 sobre cómo usará Jesús su poder espiritual.

¿Nos sentimos como una «caña cascada», o como uno de esos enormes y pesados lirios de Pascua, cuyo tallo ha sido aplastado de manera que la flor cae al suelo y no recibe vida? ¿Alguna vez sintieron que su fe es solo una pequeña chispa en lugar de una llama, como ese puntito rojo que queda en la mecha después de que se soplan las velas de cumpleaños?

¡Ánimo! El Espíritu de Cristo es el Espíritu de aliento: él no cortará nuestra flor, él no apagará nuestra chispa.

«El Espíritu del Señor esta sobre mí… para anunciar el evangelio a los pobres» (Lucas 4:18). «Se levantará el sol de justicia con la salud en sus alas» (Malaquías 4:2). Él es «manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas» (Mateo 11:29). «Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor» (Salmos 27:14).

Podrá ser triste para nosotros tener solo una chispa en lugar de una llama de fuego. Pero ¡prestemos atención! y alentémonos: sí, hay una gran diferencia entre una chispa y un fuego, ¡pero hay una diferencia infinita entre una chispa y ninguna chispa! Una semilla de mostaza (de fe) está infinitamente más cerca de ser una montaña que lo está de no ser una semilla.

Abramos la ventana de las promesas de Dios y dejemos que el Espíritu sople en cada una de las habitaciones de nuestro corazón. El viento santo de Dios no romperá o extinguirá. Él levantará nuestra cabeza y soplará la chispa para que se convierta en llama. Él es el Espíritu de aliento.


Devocional tomado del articulo “The Spirit of Encouragement”

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Éxodo 19 | Lucas 22 | Job 37 | 2 Corintios 7

8 MARZO

Éxodo 19 | Lucas 22 | Job 37 | 2 Corintios 7

Algunas personas presentan a Pablo como un frío intelectual. ¿Por qué se relacionan estas dos palabras? No estoy seguro, pero ciertamente no encajan con el apóstol. Es obvio que Dios dotó a Pablo de una mente privilegiada, pero también era un hombre que hacía gala de una intensidad apasionada.

En 2 Corintios 7, Pablo declara que su gozo se desborda (7:4) a consecuencia de algunas noticias relativas a los corintios recibidas cuando fue a Macedonia. En su primera visita allí, no había tenido descanso, sino que fue “acosado por todas partes; conflictos por fuera, temores por dentro” (7:5). Sin embargo, sus miedos y dificultades se convirtieron en gozo cuando recibió las buenas noticias acerca de los corintios.

¿Qué provocó esta drástica transformación en la perspectiva del apóstol?

(1) Fuese cual fuese su mecanismo, Pablo reconoce que el motor de la transformación fue Dios, “que consuela a los abatidos” (7:6). En este caso, el Señor consoló al apóstol llevando a Tito a su lado, con algunas noticias de los corintios.

(2) Tito informó a Pablo de que los corintios habían recuperado su equilibrio, después de la reprensión del apóstol en su anterior visita y la dolorosa carta que este envió después. Ahora, anhelaban verle y expresaban “honda preocupación” por él (7:7). Tito trajo las noticias de que el dolor provocado por la misiva de Pablo se había vuelto “tristeza que proviene de Dios” porque había llevado al arrepentimiento (7:8–10); este dolor que genera arrepentimiento “que lleva a la salvación, de la cual no hay que arrepentirse, mientras que la tristeza del mundo produce la muerte” (7:10). Esta reacción de los corintios llenó a Pablo de gozo y aliento.

Todo esto indica, por supuesto, que Pablo está involucrado íntimamente en la vida de las personas a las que ministra. Sus propias emociones oscilan en función de sus relaciones con ellas. No obstante, tenemos que destacar que el apóstol no cae en dos trampas muy comunes. (a) Evita el tipo de distancia profesional que proyectan algunos ministros como escudo protector. (b) Aunque sus propios gozos y penas están claramente vinculados a lo que los cristianos corintios piensan de él, este vínculo no es principalmente personal. Cuando se da este caso, el ministro pierde su voz profética, diciendo y haciendo sólo lo que cree que mantendrá el afecto de su rebaño. Pablo se siente obligado a reprender a los corintios, en persona y por carta; no elude esa responsabilidad. Así pues, está gozoso por haberlos recuperado para sí y porque vuelven a ser fieles al Evangelio, la raíz de su deleite ilimitado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 67). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Un cambio radical

Jueves 8 Marzo

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Un cambio radical

«¡Lo voy a matar!», repetía aquel hombre que, al volante de su viejo camión, buscaba a su peor enemigo para vengarse. Solo pensaba en eso, ni siquiera podía dormir debido a su sed de venganza.

Aquel día se detuvo en un hotel para pasar la noche. En su habitación encontró un libro que no conocía, y pasó gran parte de la noche leyéndolo. Al día siguiente dejó el hotel. Cuando la persona encargada del aseo entró en la habitación, descubrió con espanto una pistola, una Biblia abierta y a su lado una hoja con las siguientes palabras: «Este libro salvó dos vidas: la mía y la de mi peor enemigo».

¿Por qué este cambio tan radical? El mensaje de la Biblia, como si fuese un potente proyector, iluminó la conciencia de ese hombre y le mostró su estado ante Dios, el horror del acto que iba a cometer. Lo hizo consciente de que Dios es luz y amor, y esto tocó su corazón lleno de odio, a tal punto que cambió de dirección.

Ante Dios no solo los delincuentes son culpables. “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Dios dirige este mensaje a todos. Declara que el corazón del hombre está lleno de tinieblas, pero que Dios es luz y amor. Jesucristo, “aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9). Pero es necesario creer, tener el ojo sencillo de la fe, para ser lleno de Su luz y amor, y poder experimentar el mismo cambio radical en nuestra vida.

“Erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora (Dios) os ha reconciliado” (Colosenses 1:21).

Éxodo 20 – Hechos 15:1-35 – Salmo 31:9-13 – Proverbios 11:5-6
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¿Qué ama usted en realidad?

¿Qué ama usted en realidad?

3/7/2018

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:26-27)

Aparte de Dios, nadie pudo haber sido más amado para Abraham que su hijo Isaac. Pero esa era la prueba: “Averiguar si amaba a Isaac más que a Dios”. Si amamos a Dios sobre todas las cosas, le daremos gracias por lo que está logrando a través de nuestras pruebas y de nuestros sufrimientos. Pero si nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios, pondremos en tela de juicio la sabiduría de Dios y nos enojaremos y amargaremos. Si hay algo para nosotros más amado que Dios, entonces Él tiene que quitar eso para que crezcamos espiritualmente.

En el versículo de hoy, Jesús no dijo que debemos odiar a todo el mundo. Más bien quiso decir que si no se ama a Dios hasta el punto de que se esté dispuesto, si fuera necesario, a separarse del padre, de la madre, del cónyuge, de los hijos, del hermano, de la hermana, o incluso de la propia vida, entonces no se le ama sobre todas las cosas. Usted debe decidir hacer la voluntad de Dios ante todo, sin que importe cuánto pueda amar a los demás.

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De Cristo el Mediador

LOS ESTÁNDARES DE WESTMINSTER

y

La forma de gobierno de Westminster

La confesión de fe, catecismos menor y mayor y la forma de gobierno con citas bíblicas completas

Capítulo Ocho

De Cristo el Mediador

VIII.1 Agradó a Dios en su eterno propósito escoger y ordenar al Señor Jesús, su unigénito Hijo, para ser el Mediador entre Dios y el hombre, el Profeta,164 Sacerdote y Rey,166 la Cabeza y Salvador de su Iglesia, el Heredero de todas las cosas168 y Juez del mundo:a Quien, desde toda la eternidad, Dios le dio un pueblo para ser su simiente;170 y para que en el tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santifcara y glorificara.

VIII.2 El Hijo de Dios, la segunda Persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, de la misma sustancia e igual con el Padre, cuando llegó la plenitud del tiempo, asumió la naturaleza humana, con todas sus propiedades esenciales y con sus flaquezas comunes, pero sin pecado.173 Fue concebido por medio del poder del Espíritu Santo, en el vientre de la virgen María, de la misma sustancia de ella. De tal manera que dos enteras, perfectas y distintas naturalezas, la divina y la humana, fueron unidas inseparablemente en una sola Persona, sin conversión, composición o confusión.175 Dicha Persona es verdadero Dios y verdadero hombre, pero con todo, un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre.

VIII.3 El Señor Jesús, en su naturaleza humana así unida a la divina, fue sobremanera santificado y ungido con el Espíritu Santo, teniendo en sí todos los tesoros de la sabiduría y conocimiento;178 pues agradó al Padre que en él morase toda plenitud, a fin de que, siendo santo, inocente y sin mancha, lleno de gracia y de verdad,180 Él estuviese completamente apto para ejercer el oficio de Mediador y Fiador. Él no tomó este oficio por sí mismo, sino que fue llamado por su Padre para ello,182 quien puso todo poder y juicio en sus manos, y le dio el mandamiento de ejecutar los mismos.

VIII.4 El Señor Jesús emprendió este oficio de muy buena voluntad, y a fin de que lo desempeñase nació bajo la ley,185 y la cumplió perfectamente; padeció inmediatamente los más crueles tormentos en su alma y los más dolorosos sufrimientos en su cuerpo;188 fue crucificado y murió, fue sepultado y permaneció bajo el poder de la muerte pero no vio corrupción.190 Al tercer día resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo en el que sufrió,192 con el cual también ascendió al cielo y allí está sentado a la diestra de su Padre, intercediendo;194 y al fin del mundo retornará para juzgar a los hombres y a los ángeles.

VIII.5 El Señor Jesús, por su perfecta obediencia y sacrificio de sí mismo, el cual ofreció a Dios una sola vez por el eterno Espíritu, ha satisfecho completamente la justicia de su Padre; y ha comprado para todos aquellos que el Padre le había dado, no sólo la reconciliación, sino también una herencia eterna en el reino de los cielos.197

VIII.6 Aunque la obra de redención no fue realmente efectuada por Cristo sino hasta después de su encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella fueron comunicados a los elegidos en todas las épocas sucesivamente desde el comienzo del mundo, en y por aquellas promesas, tipos y sacrificios en los cuales Cristo fue revelado y dado a entender como la simiente de la mujer que había de aplastar la cabeza de la serpiente; y como el Cordero inmolado desde el principio del mundo, siendo el mismo ayer, hoy y por siempre.

VIII.7 En la obra de mediación, Cristo actúa según ambas naturalezas, haciendo por medio de cada naturaleza lo que es propio de cada una. Sin embargo, en razón de la unidad de la persona, aquello que es propio de una naturaleza, algunas veces, en la Escritura se le atribuye a la Persona denominada por la otra naturaleza.200

VIII.8 Cristo aplica y comunica la redención, cierta y eficazmente, a todos aquellos para quienes la ha comprado, intercediendo por ellos,202 y revelándoles los misterios de la salvación en y por la Palabra, persuadiéndolos eficazmente por medio de su Espíritu para creer y obedecer y gobernando sus corazones por medio de su Palabra y de su Espíritu;204 venciendo a todos sus enemigos por medio de su gran poder y sabiduría, de tal manera y forma que concuerdan con su maravillosa e inescrutable dispensación.

Alvarado, A. R. (Trad.). (2010). Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster (pp. 31–37). Guadalupe, Costa Rica; San Juan, Puerto Rico: CLIR; Sola Scriptura.

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo?

MARZO, 07

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo?

Devocional por John Piper

Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.(Romanos 15:4)

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu Santo? ¿Cómo podemos experimentar un derramamiento del Espíritu Santo en nuestra iglesia que nos llene de gozo indomable y nos libere y nos dé poder para amar a aquellos que están alrededor nuestro de manera tan auténtica que ellos sean ganados para Cristo?

Respuesta: Meditar día y noche sobre las incomparables promesas de Dios, que nos dan esperanza. Como lo dice el versículo más arriba, es de esa manera como Pablo mantenía su corazón lleno de esperanza y gozo y amor.

La plena certeza de la esperanza viene al meditar en las promesas de la Palabra de Dios. Esto no contradice a la oración de ocho versículos después, que dice que el Espíritu Santo nos da esperanza (Romanos 15:13), porque el Espíritu Santo es el autor divino de las Escrituras. No es contradictorio que la manera en que nos llene de esperanza sea llenarnos con su propia palabra de promesa.

La esperanza no es una vaga emoción que viene de cualquier lado (como un dolor de estómago). La esperanza es la confianza en que el estupendo futuro que se nos promete en la Palabra del Espíritu verdaderamente se va a cumplir. Por lo tanto, la manera de ser llenos del Espíritu Santo es ser llenos de su Palabra. La forma de tener el poder del Espíritu es creer las promesas de su Palabra.

Porque es la palabra de la promesa la que nos llena de esperanza, y la esperanza nos llena de gozo, y el gozo rebalsa en el poder y libertad para amar a nuestro prójimo. Y esa es la plenitud del Espíritu Santo.


Devocional tomado del sermón “A Precious Promise: The Outpouring of God’s Spirit”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Éxodo 18 | Lucas 21 | Job 36 | 2 Corintios 6

7 MARZO

Éxodo 18 | Lucas 21 | Job 36 | 2 Corintios 6

Una de las visiones más conmovedoras del ministerio apostólico se encuentra en 2 Corintios 6:3–10. No es necesario conocer demasiado sus epístolas para percibir que Pablo no está dispuesto a comprometer el Evangelio. Está más que preparado para soportar las ofensas de la cruz y sobrellevar cualquier inconveniencia o sufrimiento personal con tal de transmitir el mensaje. Escribe: “Por nuestra parte, a nadie damos motivo alguno de tropiezo, para que no se desacredite nuestro servicio” (6:3). Preocupándose por mantener lo que él llama “nuestro servicio”, Pablo no sólo sostiene su reputación personal, sino su credibilidad como embajador de Jesucristo, como siervo de Dios: “Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios” (6:4).

Esta última frase podría dar lugar a malinterpretaciones, tanto en la época de Pablo como en la actualidad. Actualmente, que un ministro del Evangelio “se acredite en todo” puede parecer un feo ejercicio de autobombo. Podemos dar rienda suelta a la imaginación y ver cómo el puesto de libros de la iglesia vende camisetas que dicen “me gusta mi pastor Juan”, o escuchar una gran fanfarria cada vez que sube al púlpito. El mundo de Corinto también podía malinterpretar las palabras de Pablo. Había maestros itinerantes que se elogiaban a sí mismos, de forma explícita e implícita, a fin de conseguir estudiantes, lo que mejor sabían hacer.

Sin embargo, los elogios de sí mismo por parte de Pablo dan repentinamente un giro que ni los múltiples maestros de Corinto ni sus equivalentes en la iglesia moderna occidental querrían seguir. El marco en que el apóstol lo hace no tiene nada que ver con el de los personajes mencionados, antiguos o modernos. Pablo y otros siervos de Dios se recomiendan “en sufrimientos, privaciones y angustias; en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre” (6:4b–5). ¿Trabajos? Los antiguos maestros pensaban y enseñaban, no trabajaban duro con sus manos. ¿Tumultos? ¡Los apóstoles cristianos deben demostrar que son siervos de Dios con su comportamiento en los tumultos!

Pablo continúa: también deben recomendarse en “pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero; con palabras de verdad y con el poder de Dios; con armas de justicia, tanto ofensivas como defensivas” (6:6–7).

Después, se nos habla de la imagen que las personas deben tener de nosotros: los siervos de Dios deben recomendarse “por honra y por deshonra, por mala y por buena fama” (6:8). Sin duda, son auténticos, pero muchos los considerarán impostores. De hecho, Pablo termina su lista con una letanía de sorprendentes paradojas (6:9–10).

Liderazgo cristiano, ¿alguien se atreve?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 66). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La superstición

No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero… Estas naciones… a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto el Señor tu Dios.

Deuteronomio 18:10, 14

La superstición

Hace unos veinte años, en un artículo titulado «El boom de la astrología», se podía leer: «Una de cada dos personas cree en la influencia de los astros». ¿Qué sucede hoy en día? La astrología sigue estando de moda, y el ocultismo suscita mucho interés. Muchas personas buscan ayuda y tratan de encontrar seguridad en el horóscopo, e incluso por medio de videntes.

En varios pasajes de la Biblia Dios repite que aborrece la magia y la adivinación: “No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos” (Levítico 19:31). “Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos… la cortaré de entre su pueblo” (Levítico 20:6). Volvamos a leer los versículos del encabezamiento que nos advierten claramente. El que se interesa en el mundo del ocultismo perjudica su alma y actúa contra la voluntad de Dios.

El futuro de cada persona está en las manos de Dios. Si bien el hombre no conoce de antemano los detalles de su vida, Dios le revela su destino: el juicio y la perdición eterna para el incrédulo; el perdón y la vida eterna para el que cree que Jesús dio su vida por él.

El que cree en Dios y en Jesús, quien lo salvó, puede tener dificultades en su vida cotidiana, pero Dios es para él un “pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Éxodo 19 – Hechos 14 – Salmo 31:1-8 – Proverbios 11:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Llamados a sufrir

Llamados a sufrir

3/6/2018

Para [el sufrimiento] fuisteis llamados. (1 Pedro 2:21)

Aunque el versículo de hoy parece indicar que se nos llama a sufrir, en realidad se refiere a la última parte del versículo 20, que dice: “Si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios”. Cuando los cristianos soportan con paciencia el sufrimiento, eso agrada a Dios.

Eso no debiera sorprendernos. Al comienzo de este capítulo de Primera Pedro, el apóstol afirma que los cristianos “sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (v. 9). Nuestro mundo sombrío se resiente y a menudo es hostil con quienes representan al Señor Jesucristo. Ese resentimiento y esa hostilidad pueden sentirse en determinados momentos y lugares más que en otros, pero siempre está allí en cierto modo como parte del privilegio de ser suyos.

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