No hurtarás.

Miércoles 31 Octubre

No hurtarás.

Éxodo 20:15

El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Efesios 4:28

Octavo mandamiento: No hurtarás

La prohibición de robar generalmente es aceptada. Pero en la vida diaria, a menudo tenemos la impresión de que lo verdaderamente grave es «dejarse atrapar». Sin embargo, robar es no respetar a otra persona, es pecar contra Dios.

Para nosotros los cristianos, ese mandamiento de la ley tiene un alcance moral mucho más amplio. Podemos robar de varias maneras. Robamos a Dios con nuestra ingratitud y el despilfarro de los dones que nos da, empezando por nuestra existencia, nuestra salud, nuestras capacidades físicas e intelectuales, ese tiempo de vida en la tierra en el que cada uno puede producir beneficios con lo que Dios le dio.

Robamos a nuestro cónyuge y a nuestros hijos si malgastamos nuestros recursos y perdemos nuestro tiempo en compras inútiles y actividades fútiles, en vez de consagrarlo a ellos.

Robamos a nuestro patrón si no respetamos los horarios convenidos o si empleamos a escondidas servicios de nuestra empresa para usos personales. Robamos a nuestros empleados si su trabajo no es pagado de forma justa o no les garantiza un nivel de vida decente.

Robamos cuando despilfarramos nuestros bienes materiales mientras otras personas carecen de lo necesario para la vida diaria.

Amigos cristianos, la enseñanza de Cristo incluye y va más allá de prohibir el robo: nos invita a trabajar para poder ayudar a los más necesitados. Es una forma de expresar el amor que Dios pone en el corazón de los que confían en él.

(continuará el próximo miércoles)

Deuteronomio 25 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

LA BONDAD DE DIOS

Octubre 30

LA BONDAD DE DIOS

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.

Santiago 1:17

Lo que viene de Dios es bueno y perfecto. Dios nunca pudiera producir lo malo porque su ­natu­raleza es buena. Más bien produce muchísimas buenas cosas. Mientras que nosotros tenemos una ­naturaleza que da origen al pecado, Dios no es así.

¿Por qué trataríamos de satisfacernos con malos deseos que dan por resultado la muerte cuando Dios está derramando todo lo que pudiéramos desear para nuestra satisfacción? Solo un necio sería atraído con semejante trampa cuando tiene a su disposición toda la bondad de Dios por su misericordia. De igual modo puede compararse nuestra carne con un pozo de aguas estancadas. Es absurdo creer que pudiéramos satisfacernos bebiendo de él cuando podemos acudir a la fuente de agua viva misma que nos da toda buena dádiva y todo don perfecto.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

UNA GRACIA QUE FLUYE CONSTANTEMENTE

UNA GRACIA QUE FLUYE CONSTANTEMENTE

 Charles R. Swindoll

30 de octubre, 2018

Proverbios 2425

Neil Anderson, en su artículo: «El perdón es una condición para obtener nuestra propia libertad» escribió lo siguiente:

Perdonar no es olvidar. La gente que trata de olvidar se da cuenta de que no se puede. Dios dijo que Él no se acordaría más de los pecados (Hebreos 10:17), pero piénselo: Dios es omnisciente, Él no puede olvidar. Esa frase significa que Dios nunca va a usar el pasado en contra de nosotros (Salmos 103:12).

Olvidar puede ser el resultado del perdón, pero nunca es el medio para perdonar. Cuando traemos el pasado a colación, no hemos perdonado aún.

El perdón es una elección, una crisis de la voluntad, por decirlo así. Si Dios nos pide que perdonemos, es porque se trata de algo que podemos hacer. (Él nunca nos pediría que hiciéramos algo que no podamos hacer). El perdón significa aprender a vivir con las consecuencias del pecado de la otra persona. El perdón es algo costoso; pagamos el precio de la maldad que perdonamos. Sin embargo, va a tener que convivir con las consecuencias, lo quiera o no; sus únicas opciones entonces son: vivir con amargura y sin perdonar o vivir con la libertad del perdón. 1

Cuando ha perdonado, cuando sinceramente ha decidido ceder su derecho de hacer justicia por su propia mano y ha resuelto no guardar la ofensa en contra de su enemigo, ha abierto la forma de extender gracia hacia la persona que le hizo daño. Ciertamente el perdón remueve el veneno del resentimiento de su cuerpo, pero la gracia neutraliza completamente la toxina de tal forma que nadie pueda hacerle daño nuevamente. Así que hay algo más aparte de los dos pasos que analizamos los días anteriores.

Mostrar bondad al enemigo. La gracia es sencillamente esa bondad que extendemos a otra persona sin importarnos si tiene mérito de recibirla o no. La gracia significa mostrar bondad sin ponernos a considerar si la persona lo merece o no. Salomón y los sabios nos dijeron:

Si tu enemigo tiene hambre dale de comer pan; y si tiene sed dale de beber agua… (Proverbios 25:21).

En el Antiguo Oriente, era costumbre ser igualmente hospitalario con los viajeros, con los amigos o con los extranjeros. Dios, sin embargo llamó a su pueblo para que se portara de la misma forma con sus enemigos, con aquellos que les habían hecho daño sin arrepentirse y que tal vez buscarían la oportunidad de dañarlos de nuevo. Dios no nos está pidiendo que seamos tontos; uno necesita protegerse de un daño. No obstante, debemos ser amables.

Debemos dar gracia. Tal como lo dijo Jesús: «Pero a ustedes, los que oyen, les digo: amen a sus enemigos y hagan bien a los que los aborrecen; bendigan a los que los maldicen y oren por los que los maltratan» (Lucas 6:2728).

El siguiente proverbio sugiere un resultado potencial al darle a ese enemigo una muestra de bondad inmerecida, y lo da a entender con una curiosa figura de expresión:

. . . pues así carbones encendidos tú amontonas sobre su cabeza, y el SEÑOR te recompensará (Proverbios 25:22)

Nadie sabe con seguridad cuál es el origen de esta metáfora antigua. Algunos sugieren que tiene que ver con la práctica antigua egipcia de llevar un sartén con carbones encendidos sobre la cabeza como señal de contrición. Creo que la frase simplemente es un dicho que describe humildad, algo similar a una persona que se nos acerca con su sombrero en la mano. En los tiempos antiguos, permitir que el fuego se apague en una casa se consideraba el epitome de la irresponsabilidad. Tener que pedir fuego a un vecino y volver de su casa con una sartén de carbones era vergonzoso, y esto, probablemente, se convirtió en una metáfora sobre la humildad.

Por experiencia propia, he visto cómo la gracia de Dios derrite los corazones más endurecidos y hace que enemigos se conviertan en amigos. No siempre funciona, pero no hay nada que pueda rivalizar con una bondad inmerecida en lo que respecta a desarmar a nuestros enemigos. La esperanza es que la buena conducta y nuestra humildad hagan que nuestro enemigo se arrepienta de lo que nos ha hecho.

Reflexión: En cada persona de la lista, piense en alguna forma en la que pueda mostrar bondad. En todo caso, sea sabio. Evite causar vergüenza o una situación embarazosa a ese enemigo que ya ha perdonado. De hecho, puede empezar con actos bondadosos hechos de manera anónima.

La gracia es sencillamente esa bondad que extendemos a otra persona sin importarnos si tiene mérito de recibirla o no.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos. 1. Neil T. Anderson, The Bondage Breaker (Rompiendo cadenas), Eugene, (OR: Harvest House Publishers, 1990), 194—197.

Absteneos de toda especie de mal.

Martes 30 Octubre

En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz… Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.

Efesios 5:8-11

Absteneos de toda especie de mal.

1 Tesalonicenses 5:22

Una fiesta fúnebre

Desde hace algunos años, la fiesta de Halloween (Noche de brujas), con su procesión de calabazas y sus niños disfrazados de esqueletos y fantasmas, halla un éxito popular. Muchos solo ven en esta fiesta una distracción inofensiva, una diversión infantil.

Sin embargo, lo que debe alertar a los creyentes es la banalización de la muerte a través de esas manifestaciones. ¡Incluso se llega a jugar con el tema de la muerte! En nuestra época asistimos, a la vez, al abandono del respeto a Dios y a la negación del miedo a la muerte. De este modo el poder del mal aparece como bueno, incluso bajo sus peores aspectos, y fácilmente nos acostumbramos cuando nos involucramos en ese tema desde temprana edad.

¡Huyamos de ese tipo de fiestas! ¡Advirtamos a nuestros hijos sobre el veneno anestésico que ellas representan para nuestro espíritu y nuestro corazón! ¡Aunque se diga que son cosas inofensivas y simpáticas, tocamos el ámbito de las tinieblas donde Satanás reina! La Biblia nunca presenta a Satanás como alguien inofensivo, sino como un personaje poderoso y peligroso. Emplea muchos métodos de seducción, incluida la brujería, la magia, la astrología, el espiritismo… Aunque Satanás haya sido vencido por la muerte y la resurrección de Jesucristo, sigue activo haciendo el mal, hasta que sea lanzado al “lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). Emplea sus temibles poderes para seducir, extraviar y arrastrar tras él a los hombres. ¡No caigamos en sus trampas!

Deuteronomio 24 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

LA PREVENCIÓN DEL DESEO

Octubre 29

LA PREVENCIÓN DEL DESEO

Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

2 CORINTIOS 10:4-5

Hay muchas cosas en nuestra corrompida sociedad que tratan de captar nuestra atención: el cine, la televisión, los libros, la música, la ropa, los anuncios, y ahora el Internet; todo está diseñado para captar las emociones. Por ejemplo, los expertos en publicidad saben que comprar es en definitiva una decisión emocional. Pocas personas conocen el funcionamiento mecánico del automóvil que se anuncia y ni se interesan en eso; pero les impresiona si se parece a un auto de carrera, si hay una linda muchacha detrás del volante, o si hay otras carnadas emotivas incluidas en el anuncio.
Tenemos que cuidar nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad. Tenemos que buscar la voluntad de Dios meditando en su Palabra y permitiendo que su voluntad sea la nuestra. Una mente indefensa, no controlada y obstinada va a llenarse de malos deseos que resultarán en malas acciones. Debemos controlar cómo reaccionan nuestras emociones y nuestra mente ante el anzuelo tentador con el que se encuentran.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

EL LUGAR DE LA MISERICORDIA

EL LUGAR DE LA MISERICORDIA

Charles R. Swindoll

28 de octubre, 2018

Proverbos 24, 25

En el devocional anterior descubrimos que para perdonar a alguien debemos comenzar con la decisión de ceder nuestro derecho de hacer justicia para nosotros mismos por el daño que nos han hecho. No es una decisión fácil. Permitir que alguien quede libre requiere de gran sabiduría, valor y fe.

Abrazar la misericordia. Ahora bien, eso no significa que no tenga que olvidar el asunto. Significa que está entregando a esa persona y su sufrimiento ante Dios, confiando en que Él hará lo correcto. Aunque esto es extremadamente difícil de hacer, es más fácil que el paso número dos.

Paso 1: Dejar la justicia en manos de Dios.
Paso 2: Dejar que la misericordia venga de Dios.

Déjeme explicarle lo que quiero decir por medio de una historia real.

Un hombre sufrió la trágica pérdida de su esposa cuando otro hombre la conquistó. Ambos hombres trabajaban para el mismo ministerio cristiano, pero debido a cuestiones administrativas complicadas, el ministerio pudo despedir al hombre adúltero y este se rehusaba a renunciar. (La organización desde ese momento hizo enmiendas a su política interna). La víctima no podía renunciar ni podía encontrar trabajo en otro lugar. Mientras tanto, ambos tuvieron que trabajar cerca durante varias semanas.

El esposo entregó el asunto de la justicia a Dios y se apoyó en las palabras de Deuteronomio 32:3536, un pasaje que empieza con la frase: «La venganza es mía, yo pagaré». De hecho, este hombre se deleitaba en la idea de que Dios iba a hacer justicia pronto y esperaba el día en que su enemigo sufriera la venganza divina y la retribución santa. Pero después de varios días y semanas, nada ocurrió. Ningún castigo, ninguna caída. Con el tiempo, el esposo tuvo que enfrentar un principio muy incómodo:

Dios puede, de hecho, elegir mostrar misericordia al hombre adultero. ¿Qué se puede hacer entonces? Una cosa es confiar a Dios la venganza esperando ver que la justicia se haga en el momento oportuno, pero otra muy diferente es aceptar la decisión de Dios de no castigar y más bien mostrar misericordia. Pero cuando el esposo pudo decir: «Señor, la venganza es tuya. . .  y también la misericordia», este hombre  encontró la paz. Había perdonado a su enemigo adúltero en el momento en que confió en Dios para que Él hiciera justicia y misericordia a su propia discreción.

Una vez que haya logrado ambos pasos —dejar que Dios haga justicia y dejar que Dios actúe con misericordia— estará listo no solo para dar sino también para recibir gracia. De eso hablaremos mañana.

Reflexión: El día de hoy, por cada una de las personas en su lista, repita la siguiente oración:

«Señor, el día de hoy también quiero estar de acuerdo con tu derecho de conceder misericordia inmerecida a ___________________________,  aunque me haya causado mucho daño. Me someto a tu derecho soberano de conceder misericordia a quien quieras. Amén».

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Tres actitudes ante el Evangelio

Lunes 29 Octubre

Cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez… Mas algunos creyeron, juntándose con él.

Hechos 17:32, 34

Tres actitudes ante el Evangelio

Con motivo de los funerales de una persona muy conocida y estimada en el pueblo, muchos vecinos y amigos habían ido a manifestar su simpatía a la familia en duelo. Todos habían escuchado el mensaje de la Biblia leído en aquella ocasión.

¿Qué efecto había producido en cada uno?

Como en otro tiempo en Atenas, algunos pudieron burlarse; otros prefirieron posponer su reflexión. ¡Esperemos que muchos hayan creído al Evangelio!

¿Forma usted parte de los que rechazan, de los que se burlan del Evangelio y dicen que no hay Dios? La Biblia llama “necio” (Salmo 14:1) al que así actúa. ¿Persistiría en rechazar la gracia de Dios? Entonces esta pregunta es para usted: “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” (Hebreos 2:3).

¿Dice usted con indiferencia: ya veré más tarde? Pero, ¿está seguro de que se le concederá un plazo adicional para ir a Jesús? Quizás haya escuchado un mensaje del Evangelio que lo ha emocionado, pero no se ha vuelto realmente a Dios… ¡No espere más!

El versículo citado hoy termina afirmando que “algunos creyeron”. En vez de dejarse llevar por la opinión generalizada, algunos tuvieron la valentía de ir a contracorriente. Se reconocieron culpables ante Dios y recibieron el perdón del único y verdadero Salvador: Jesucristo. Sus nombres “están escritos en los cielos” (Lucas 10:20).

¿Ha dado usted el mismo paso?

Deuteronomio 23 – Juan 13:21-38 – Salmo 119:73-80 – Proverbios 26:13-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Absteneos de toda especie de mal.

Martes 30 Octubre

En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz… Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.

Efesios 5:8-11

Absteneos de toda especie de mal.

1 Tesalonicenses 5:22

Una fiesta fúnebre

Desde hace algunos años, la fiesta de Halloween (Noche de brujas), con su procesión de calabazas y sus niños disfrazados de esqueletos y fantasmas, halla un éxito popular. Muchos solo ven en esta fiesta una distracción inofensiva, una diversión infantil.

Sin embargo, lo que debe alertar a los creyentes es la banalización de la muerte a través de esas manifestaciones. ¡Incluso se llega a jugar con el tema de la muerte! En nuestra época asistimos, a la vez, al abandono del respeto a Dios y a la negación del miedo a la muerte. De este modo el poder del mal aparece como bueno, incluso bajo sus peores aspectos, y fácilmente nos acostumbramos cuando nos involucramos en ese tema desde temprana edad.

¡Huyamos de ese tipo de fiestas! ¡Advirtamos a nuestros hijos sobre el veneno anestésico que ellas representan para nuestro espíritu y nuestro corazón! ¡Aunque se diga que son cosas inofensivas y simpáticas, tocamos el ámbito de las tinieblas donde Satanás reina! La Biblia nunca presenta a Satanás como alguien inofensivo, sino como un personaje poderoso y peligroso. Emplea muchos métodos de seducción, incluida la brujería, la magia, la astrología, el espiritismo… Aunque Satanás haya sido vencido por la muerte y la resurrección de Jesucristo, sigue activo haciendo el mal, hasta que sea lanzado al “lago de fuego y azufre” (Apocalipsis 20:10). Emplea sus temibles poderes para seducir, extraviar y arrastrar tras él a los hombres. ¡No caigamos en sus trampas!

Deuteronomio 24 – Juan 14 – Salmo 119:81-88 – Proverbios 26:15-16

Amados hermanos míos, no erréis.

DESEOS PECAMINOSOS

Amados hermanos míos, no erréis.

SANTIAGO 1:16

¿En qué punto se enfrenta usted al pecado? No en el punto de la conducta, porque entonces es demasiado tarde, sino en el punto del deseo. La persona que puede dominar sus reacciones emocionales puede enfrentarse con el pecado. Cuando se le está bombardeando con reacciones emocionales negativas, una persona con una mente santificada puede desactivar los deseos antes que ellos sean activados por la voluntad. Pero una vez que dominan la voluntad, su nacimiento es inevitable.

   Tiene que enfrentarse a las emociones lujuriosas si quiere enfrentarse con éxito al pecado en su vida. Si expone sus emociones al anzuelo, puede quedar atrapado a menos que tome medidas inmediatas.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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La Gracia Soberana

La Gracia Soberana

Paul Washer

 

Paul David Washer Nacido en Estados Unidos en 1961 es un misioneropastorevangelistaescritorabogado, fundador y director de la Sociedad Misionera Heartcry que apoya el trabajo misionero con los nativos sudamericanos, también es predicador itinerante de la Convención Bautista del Sur.1 Aparte de sus viajes y predicas, Paul es profesor invitado en varios seminarios, en particular en el Seminario de Master (The Master’s Seminary)