UN AMIGO RECIBIDO CON AGRADO

Octubre 12

UN AMIGO RECIBIDO CON AGRADO

Ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:11

El considerar una prueba como algo que causa gozo es algo que requiere disciplina, ya que el gozo no es la reacción humana natural ante las aflicciones. El cristiano tiene que hacer un compromiso consciente para afrontar cada prueba con una actitud gozosa. Pablo estaba preso en Roma cuando dijo a los filipenses: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!… he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (4:4, 11). Él había aprendido a estar contento y a regocijarse en medio de las pruebas. Eso no es algo que sucede por casualidad.

Cuando vea llegar una prueba, asuma una actitud de gozo que resulta de esperar lo que la obra perfeccionadora del Señor hará a través de la prueba. Debemos estar convencidos de que vamos a afrontar las pruebas con una actitud alegre. Es el gozo de quien considera un privilegio que se pruebe su fe porque sabe que la prueba lo acercará más al Salvador. Entonces una prueba será un amigo recibido con agrado. 

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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¿Por qué los cristianos se oponen al matrimonio igualitario?

¿Por qué los cristianos se oponen al matrimonio igualitario?

“El matrimonio igualitario” es una frase típica que se ha lanzado en el debate de los matrimonios entre gais y entre personas del mismo sexo en algunos países. El término «matrimonio igualitario» es un intento de replantear la conversación y atribuir un cierto nivel de irracionalidad a aquellos que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo. Oponerse al reconocimiento de las uniones homosexuales como matrimonios es una cosa. Pero es mucho más difícil oponerse a la «igualdad» de los derechos en el matrimonio. Sin embargo, asignar una nueva etiqueta para la causa no cambia los temas centrales en el debate. Si el «matrimonio igualitario» significa «matrimonio homosexual», los cristianos se deben oponer.

¿Por qué los cristianos se oponen al matrimonio igualitario? La pregunta misma es engañosa. No todos los cristianos se oponen al matrimonio igualitario, al matrimonio homosexual, o lo que sea que le llamen. Muchos cristianos apoyan las uniones gais siendo legalmente reconocidas como matrimonios. Generalmente los cristianos sostienen que la moralidad sexual no debe ser legislada y que, en una sociedad libre, la gente debería casarse con quien quiera. Bíblicamente hablando, esto es un grave error.

La biblia es muy clara en cuanto a que la homosexualidad es un pecado antinatural (Levítico 18:22Romanos 1:26-271 Corintios 6:9). La biblia presenta el matrimonio como la invención de Dios, y Dios lo ha definido como un pacto entre un hombre y una mujer para toda la vida (Génesis 2:241 Corintios 7:2-16Efesios 5:23-33). Bíblicamente hablando, una unión homosexual no es un matrimonio. No importa si el gobierno promulga una nueva definición del matrimonio. No importa si la sociedad está mayoritariamente a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Una unión homosexual siempre ha sido y siempre será, una perversión de la creación de Dios.

En las sociedades modernas que son cada vez más seculares y nada cristianas, el debate del matrimonio igualitario eventualmente va a ser ganado por el movimiento de los derechos de los homosexuales. Excepto por un arrepentimiento nacional y un avivamiento de la fe cristiana, las uniones homosexuales van a ser reconocidas oficialmente matrimonios válidos, con todos los derechos y privilegios correspondientes. Pero, independientemente de lo que la sociedad haga, no podrá cambiar el hecho de que los seguidores de Cristo se alinearán y someterán a su palabra. Y la palabra de Dios declara categóricamente que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. Como cristianos, debemos aceptar el hecho de que vivimos en naciones impías y seculares, pero tenemos en gran estima la inmutable palabra de Dios por encima de las costumbres cambiantes de la sociedad»… antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso…» (Romanos 3:4).

Los cristianos no necesitan pelear contra las parejas homosexuales debido a que se les concede uniones civiles y los beneficios gubernamentales que tales uniones adquieren. En la biblia no se abordan temas tales como reducción de impuestos, derechos de herencia, derechos de visitas en hospitales, etc. Pero cuando se trata de la definición del matrimonio, los cristianos deben mantenerse firmes. Dios creó el matrimonio. Ningún ser humano tiene el derecho o la autoridad para redefinirlo. No importa lo que los gobiernos y las sociedades aprueben, las uniones homosexuales nunca podrán tener verdaderamente la igualdad con los matrimonios heterosexuales.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

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1 Reyes 15 | Colosenses 2 | Ezequiel 45 | Salmos 99–101

12 OCTUBRE

1 Reyes 15 | Colosenses 2 | Ezequiel 45 | Salmos 99–101

Algunos de los salmos se encuentran agrupados en colecciones. Los que van del 93 al 100 celebran el reinado y la venida del Señor. Temáticamente, sin embargo, abarcan desde el júbilo eufórico del Salmo 98 (la meditación de ayer) hasta un sobrecogimiento más sutil pero profundamente sumiso. Después del gozo incontenible del Salmo 98, en el Salmo 99 encontramos una profunda reverencia. Pasamos de un festival de adoración a una catedral.

El salmo se divide en dos partes. La línea que se repite, “¡él es santo!” (99:3, 5), establece el tema de la primera. No dice algo tan simple como que Dios es bueno o moral (aunque no excluye dichas nociones). Se hace hincapié en la “Deidad” total de Dios, lo que lo diferencia de los seres humanos. Sólo él es Dios. Los dos ejemplos de la frase “él es santo” tienen el propósito de resumir las líneas precedentes en cada caso. (a) El Señor reina; es exaltado sobre los poderosos querubines (99:1). Aunque se manifiesta en Sión, no es una deidad tribal: “¡excelso sobre todos los pueblos!” (99:2). “Sea alabado su nombre grandioso e imponente” (99:3) y después el estribillo que resume, “él es santo”. (b) Si él reina sobre todas las cosas, es el Rey supremo (99:4). No sólo es poderoso, sino que ama la justicia y la ecuanimidad, lo cual se despliega eminentemente en la comunidad de su pacto: “Has actuado en Jacob con justicia y rectitud” (99:4). Solo existe una única respuesta apropiada ante un Dios semejante: “Exaltad al Señor nuestro Dios; adoradlo ante el estrado de sus pies” (99:5), y de nuevo el estribillo resumen, “él es santo”.

La segunda parte del salmo contempla la verdad de que, aunque es exaltado y santo, Dios eligió revelarse a los seres humanos. Tal vez pensemos que Moisés, Aarón y Samuel eran casi sobrehumanos. Sin embargo, el salmista se preocupa de colocarlos entre los sacerdotes y entre aquellos que invocaron su nombre: no eran fundamentalmente diferentes de los demás. Además, eran frágiles e imperfectos como todos nosotros. Según el versículo 8, Dios fue para ellos (no “para Israel”) “un Dios perdonador”, aunque castigó sus rebeliones.

Así pues, el tema de la santidad del Señor no acaba en la simple trascendencia, sino en un Dios inimaginablemente misericordioso que se revela a nosotros, los seres humanos, incluso cuando nos rebelamos contra él. Si su santidad es revelada en su misericordia y en su ira, dicha santidad ni debe desesperarnos, ni debemos presumir de ella. “Exaltad al Señor nuestro Dios; adoradlo en su santo monte: ¡Santo es el Señor nuestro Dios!” (99:9).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 285). Barcelona: Publicaciones Andamio.

PALABRAS PARA VIVIR

PALABRAS PARA VIVIR

Charles R. Swindoll

12 de octubre, 2018

Proverbios 1

La cultura hebrea reconocía que no toda oposición a la dirección de Dios es igual. Toda oposición es necedad, pero los sabios del Antiguo Testamento diagnosticaron las diferentes raíces de la estupidez espiritual y las presentaron de igual manera. Ayer examinamos la ingenuidad simple, la oposición de aquellos que sencillamente no han aprendido, personas que no han sido capacitadas. El día de hoy, consideraremos una forma más severa de necedad espiritual, una condición que puede llamarse «oposición estúpida». Aunque suene fuerte, el mejor término que podemos usar en este caso es necio.

El necio 
El idioma hebreo tiene dos términos principales para esta clase de necio: nabal y kasal.Ambos tienen el significado básico de «ser insulso» o «estúpido». El idioma árabe tiene un término similar a kasal que significa lento, insulso, estúpido o torpe. Pero no se equivoque. El necio tiene capacidad de razonar; simplemente, su lógica es incorrecta. Los necios están convencidos absolutamente de que pueden vivir sin Dios. Los necios crean una racionalidad que aparenta una lógica honesta. Sin embargo, no lo es. La verdad es que comienzan con conclusiones predeterminadas por ellos mismos y tratan de apoyarlas con su propio raciocino.

Un ejemplo de kasal tiene que ver con una persona que sufre una pérdida trágica y terrible. Se enoja intensamente con Dios y por eso decide que el creador no existe. Luego pasa su vida desarrollando un caso lógico en contra de la existencia de Dios, utilizando lo que parece ser un razonamiento creíble. Para poder seguir convenciéndose a sí misma y a los demás propone teorías alternas de cómo y por qué el universo existe para, de esta forma, reemplazar la cosmovisión bíblica.

Ciertamente, el ateísmo es sencillamente una forma moderna de idolatría; un rechazo voluntario de Dios favoreciendo un cosmos creado por el hombre. Quizás por esta razón es que la Biblia utiliza la palabra kasal con frecuencia para los idolatras. Esas personas crean sus propios ídolos y luego se convencen de que tienen poder sobrenatural. El profeta Isaías ilustró lo absurdo de esto con una historia de un hombre que cortaba un árbol:

«Quema parte del leño en el fuego y sobre él prepara carne asada, come y se sacia. Luego se calienta y dice: ‹¡Ah! Me caliento mientras contemplo el fuego›. Después, lo que sobra lo transforma en la imagen tallada de un dios. Se postra ante él y lo adora, y le ruega diciendo: ‹¡Libérame, porque tú eres mi dios!›»(Isaías 44:1617).

De manera similar, un nabal decide qué clase de comportamiento pecaminoso disfruta y luego lo racionaliza. Por ejemplo, una mujer que piensa abandonar a su familia debido a una aventura se pasa varias semanas preparándose mentalmente para esa ruptura. Se convence a si misma de que su esposo y su familia viven mejor sin ella, de que ella ha vivido mucho tiempo sirviendo a los demás y ahora es su tiempo de disfrutar de la vida, o que hay otro hombre que es en verdad su alma gemela y que Dios quiere que ella sea feliz.

¿Ve la relación? La mayoría de las personas modernas no crean estatuas para venerarlas como si fueran sus dioses. Más bien, las personas en la actualidad deciden lo que quieren creer y luego lo racionalizan sin consideración de que han puesto su confianza en mentiras que ellos mismos han creado. La Escritura reprende esta clase de oposición con términos muy claros y dice a los sabios que respondan de la siguiente forma a la necedad de los necios:

Apártate del hombre necio porque en él no encontrarás los labios del saber. La sabiduría del sagaz discierne su camino, pero la insensatez de los necios es un engaño(Proverbios 14:78).

El corazón entendido busca el conocimiento, pero la boca de los necios se apacienta de la insensatez (Proverbios 15:14).

El necio no toma placer en el entendimiento, sino solo en exponer lo que tiene en su corazón (Proverbios 18:2).

El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que camina en sabiduría estará a salvo (Proverbios 28:26).

Reflexión: Es posible que hasta las personas sabias actúen como necios en algunos casos. ¿Cuándo fue culpable de racionalizar su comportamiento, sabiendo que era contrario a la voluntad de Dios? ¿Por qué protegió tanto ese comportamiento? ¿Qué necesidad o deseo satisface ese comportamiento en usted? Considere presentar esa necesidad a Dios, pidiéndole que él provea satisfacción a su manera y de acuerdo con su tiempo.

Los necios están convencidos absolutamente de que pueden vivir sin Dios.Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Tomado de: visionparavivir.org  

Disponible sobre el Internet en: https://visionparavivir.org/

 

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Viernes 12 Octubre

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Efesios 5:1

Les reconocían que habían estado con Jesús.

Hechos 4:13

Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas… quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.

1 Pedro 2:21-23

Un reflejo de Jesús

Aquella mañana Jerónimo iba con retraso a tomar el tren; atravesó la estación corriendo. En el andén empujó a un niño que tenía en la mano un puzzle nuevo, y las piezas se dispersaron por el suelo. Cuando Jerónimo vio al niño llorando, tuvo un momento de duda, pero luego lo ayudó a recoger las piezas. El niño lo observaba detenidamente. Cuando hubieron juntado todas las piezas, el niño, con cierto temor, le preguntó dubitativo: Señor, ¿tú eres Jesús?

En ese instante Jerónimo tomó conciencia de que ese pequeño incidente, que le había hecho perder el tren, al final le había permitido ser como un reflejo de Jesús.

Amigos cristianos, nosotros también debemos tratar de imitar a nuestro Señor cada día. Ser un testigo de Jesucristo no es solo hablar de él y pretender hacer grandes cosas en su nombre. Es, sobre todo, reflejar en nuestra vida los caracteres de Jesús: justicia, bondad, humildad y compasión. Él mismo nos dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Como él, dediquemos tiempo a los pequeños para tranquilizarlos, consolarlos y darles a conocer el amor de Jesús. ¡Imitemos a nuestro Maestro, quien nos dice: “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños”! (Mateo 18:10).

“El deseo de los justos es solamente el bien” (Proverbios 11:23).

Deuteronomio 6 – Juan 5:1-23 – Salmo 116:1-11 – Proverbios 25:6-7

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