Morir y estar con Cristo

Sábado 26 Enero

Más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

2 Corintios 5:8

Teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.

Filipenses 1:23

Morir y estar con Cristo

Después de su muerte el cristiano se halla en un estado de felicidad consciente. Su alma todavía espera la resurrección de su cuerpo, pero está consciente y feliz en la presencia del Señor.

Esta era la certeza del apóstol Pablo quien escribió que si estamos “ausentes del cuerpo”, estamos “presentes al Señor”. El Señor no le dijo al ladrón que tendría que esperar el reino, sino: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

Antes de morir lapidado, Esteban oró: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59). Sabía que iría inmediatamente al cielo, donde acababa de ver al Señor “a la diestra de Dios” (v. 55-56). Para el creyente, la muerte es “ganancia”, porque estar con el Señor es “muchísimo mejor”.

El cristiano espera la venida del Señor; entonces los muertos en Cristo resucitarán y los creyentes vivos serán arrebatados a su encuentro (1 Tesalonicenses 4:16-17). Mientras esperamos, suspiramos interiormente, “deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial” (Romanos 8:23; 2 Corintios 5:2). “Todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” (1 Corintios 15:51-52). Pero antes de que esto se cumpla, el cristiano puede pasar por la muerte. Según Juan 11:11, «duerme». El cuerpo está inerte, pero se despertará. ¡Así el cristiano posee la gloriosa certeza de estar, plenamente consciente, en la presencia del Señor!

1 Samuel 20:24-42 – Mateo 16:13-28 – Salmo 17:6-9 – Proverbios 5:7-14

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

No parece justo

Enero 25

No parece justo

Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré. (1 Corintios 9:16-17

Hay una historia de un misionero anciano que volvía a su país desde África. Iba en el mismo barco en el que viajaba el Presidente Teddy Roosevelt, que había estado en África de cacería. Cuando atracó el barco en Nueva York, las multitudes saludaban al presidente, pero el anciano misionero y su esposa bajaron del barco sin que nadie los notara.

“Eso no parece justo”, le dijo el misionero a su esposa en un tono más bien amargado. “Entregamos nuestra vida en África a fin de ganar almas para Cristo, y cuando llegamos a nuestro país, no hay recompensa alguna ni nadie va a recibirnos. El presidente mató algunos animales y recibe la bienvenida de un rey”. Mientras oraban antes de acostarse, el misionero sintió que el Señor le estaba diciendo: “¿Sabes por qué no has recibido todavía tu recompensa? Porque no estás en el cielo”.

Eso es lo que Pablo tenía en mente en su servicio espiritual. No quería recibir aclamación superficial o temporal. Estuvo dispuesto a esperar hasta llegar al cielo, su hogar definitivo, para recibir lo que Dios le había prometido. ¿Está usted dispuesto a esperar?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

¿Cuál es nuestra filosofía?

Viernes 25 Enero

Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

Hebreos 9:27

La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23

¿Cuál es nuestra filosofía?

Lectura propuesta: Lucas 16:19-31

Las siguientes palabras sacadas de una canción de Georges Moustaki expresan su manera de ver la vida: «Tenemos toda la vida para divertirnos. Tenemos toda la muerte para descansar». Con motivo de sus funerales en mayo de 2013, los medios de comunicación recordaron lo que le había dado éxito, en particular esta «filosofía» (es el título de la canción).

En la Biblia Dios declara lo contrario: “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios” (Eclesiastés 11:9). Jóvenes, es muy natural que gocen de la vida, pero sepan que después de la muerte tendrán que rendir cuentas a Dios. “Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14).

La Biblia también dice que la muerte no es un lugar de reposo para todo el mundo. ¿Qué le sucedió al hombre rico de la parábola que pasó su vida gozando los placeres del mundo? Murió, y “estando en tormentos…” (Lucas 16:23). ¡No se deje engañar! No espere descansar, después de la muerte, cerca de un Dios a quien ha ignorado durante toda su vida. Entonces será demasiado tarde para cambiar de filosofía.

Hoy Dios nos propone, seamos ricos o pobres, otra elección, una vida unida a la suya por la fe en su Hijo Jesucristo, siendo conscientes de su amor.

1 Samuel 20:1-23 – Mateo 16:1-12 – Salmo 17:1-5 – Proverbios 5:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un corazón agradecido

Enero 24

Un corazón agradecido

Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros. (Filipenses 1:3)

Un corazón agradecido es esencial para el verdadero servicio espiritual. Si está tratando de servir al Señor sin gratitud en su corazón por lo que ha hecho por usted, entonces está sirviendo en la carne con motivos incorrectos. Alguien que es agradecido comprende que Dios tiene una razón para todo lo que ocurre. Alguien que sirve de forma externa, legalista o ritual no hallará muchas cosas por las cuales estar agradecido en su vida porque no es agradecido por las cosas que Dios ya ha hecho por él.

¿Tiene usted un corazón agradecido? ¿Se siente entusiasmado con acción de gracias por lo que Dios ha hecho? Si es así, entonces no sentirá amargura ni resentimiento hacia Dios ni hacia nadie más.

Hay mucho de qué estar agradecido. A menudo Satanás nos tienta diciéndonos: “Mereces algo mejor que eso. No tienes por qué estar agradecido”. Pero cuando él lo haga, cerciórese de recordar por cuántas cosas tiene que estar agradecido.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

 

En la balanza de Dios

Jueves 24 Enero

Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él (Dios).

Romanos 3:20

Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos.

Hechos 15:11

En la balanza de Dios

Los archivos babilónicos mencionan al rey Belsasar, quien, en la antigüedad, creía dominar el mundo y se ufanaba de ello. Pero lo que ellos no cuentan es la manera como terminó un festín que él ofreció a sus allegados: el rey vio los dedos de una mano escribir en la pared un terrible veredicto respecto a él: ¡Dios lo había “pesado” en su balanza y lo había hallado demasiado liviano!

Belsasar debía saber, por la historia de su predecesor, que “el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres” (Daniel 5:21), sin embargo había cerrado su oído a las advertencias de Dios y había endurecido su conciencia. Vivía para su propia gloria personal, menospreciando lo que pertenecía a Dios. Al escuchar la sentencia divina, el rey palideció, pero aunque estaba aterrorizado y tembloroso, no quiso arrepentirse. Ya era demasiado tarde para él: murió la noche siguiente.

Amigo lector, ¿sabe usted que un día su vida también será pesada en la “balanza” de Dios? Entonces será inútil defenderse argumentando el bien que usted ha hecho. Toda su vida estará ante él. Todo estará escrito en los libros (Apocalipsis 20:12). Sobre la base de sus propios méritos, todo hombre será “hallado falto”. Toda discusión será inútil (Romanos 3:19). La Biblia es clara.

Sin embargo, hoy Dios hace proclamar una buena noticia: él ama a sus criaturas y les ofrece su perdón por medio de Jesucristo. Reconozca que usted no da el peso delante de él, que su única salida es aceptar la salvación gratuita que Dios le ofrece. Recíbala por la fe.

1 Samuel 19 – Mateo 15:21-39 – Salmo 16:7-11 – Proverbios 4:20-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Verdadera gratitud

Enero 23

Verdadera gratitud

Doy gracias a Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. (Romanos 1:8)

Una cosa sabemos del apóstol Pablo: Tenía un corazón agradecido. En casi cada una de sus epístolas, Pablo expresó gratitud por las personas que recibían su mensaje. Aunque sabía que cada iglesia necesitaba corrección, no solo envió instrucción; también envió un mensaje de gratitud. Siempre pudo ver que se cumplían los propósitos de Dios. Pablo expresó lo que está en el corazón de todos los verdaderos siervos de Dios: “Una actitud agradecida”.

Lamentablemente, algunos van por la vida destacando lo negativo. Se niegan a ser agradecidos por lo bueno que Dios está haciendo en la vida de otra persona. Si no les está sucediendo a ellos, entonces piensan que es malo. Pablo no expresó su gratitud diciendo: “Estoy muy agradecido por lo que Dios ha hecho por mí”. Más bien dijo: “Doy gracias a Dios por ustedes”. Él sentía tanto gozo por el éxito de otra persona como del suyo propio. Que lo mismo pueda decirse también de usted.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 

Sin esfuerzos

Miércoles 23 Enero

Guarda silencio ante el Señor, y espera en él. Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará.

Salmo 37:7, 5

Sin esfuerzos

A la edad de veintiocho años, un amigo decidió aprender a nadar solo. Al principio hacía una sucesión de movimientos y esfuerzos desordenados, que rápidamente lo llevaban a hundirse. Después de varios fracasos terminó por dirigirse a un entrenador de natación, quien desde la primera lección le enseñó a hacer la plancha. El aprendiz nadador se sorprendió mucho al ver que el agua lo llevaba, ¡sin que él tuviera necesidad de hacer esfuerzos!

A menudo sucede lo mismo con la conversión. Debemos constatar que todos nuestros esfuerzos para obtener la salvación de nuestra alma son inútiles. Es preciso volvernos a Cristo. Uno se abandona, tal como es, a su gracia; entonces recibe el perdón que él concede a todo el que acude al Señor confesando sus pecados.

¡Y en la vida diaria, cuánta energía desplegamos para arreglar solos los múltiples problemas que encontramos! Nos inquietamos, nos preocupamos. Debemos aprender a poner todo en las manos de Dios, y a obrar en su comunión. Lo que conviene hacer es:

– Orar y esperar: “El Señor… oye la oración de los justos” (Proverbios 15:29). “De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré” (Salmo 5:3).

– No dudar de su poder ni de su amor: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti” (Job 42:2). “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).

– Estar seguros de que él se ocupa sin cesar de nosotros: “En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:15).

1 Samuel 18 – Mateo 15:1-20 – Salmo 16:1-6 – Proverbios 4:14-19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El servicio como adoración

Enero 22

El servicio como adoración

Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (Romanos 12:1)

Cuando muchos piensan en la adoración, se imaginan los vitrales de una iglesia y los inmensos órganos. Pero en la Biblia, la misma palabra que se emplea para describir la adoración también significa servicio.

La mayor adoración que puede rendírsele a Dios es servirle. Para Pablo, el servicio significaba una entrega absoluta.

Pablo le escribió a Timoteo: “Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia” (2 Ti. 1:3). Pablo estaba diciendo que se podía mirar en lo más íntimo de su ser y ver que servía a Dios con todo su ser. El servicio de Pablo era un acto de adoración. Era profundo, genuino y sincero. Esa es la verdadera medida de la genuina espiritualidad. La única forma de servir a Dios es con una entrega absoluta.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Gozo de creer, gozo de amar

Martes 22 Enero

Por la fe entendemos.

Hebreos 11:3

Que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

1 Corintios 2:5

Gozo de creer, gozo de amar

La cultura occidental actual propone una visión de la vida, del pensamiento y de la moral en la cual no hay mucho lugar para todo lo que nos supera. Se dice que todo está bajo el control y el juicio de la razón humana, y también de una libertad individual absoluta.

Sin embargo, no pensemos que la razón y la libertad están en contradicción con la fe cristiana. Al contrario, la fe nos abre perspectivas nuevas sobre el sentido de la vida; solo ella puede liberarnos de lo que nos esclaviza. Ella nos hace descubrir que no vivimos en un universo cerrado, sino que hay alguien que nos sobrepasa absolutamente, que hay un Dios. “Mayor es Dios que el hombre”. “Dios es grande, pero no desestima a nadie” (Job 33:12; Job 36:5).

La fe no es el resultado de nuestros esfuerzos personales. Es la respuesta libre y feliz al llamado de Dios. “Dios… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Tal vez usted está indeciso respecto a la fe cristiana, quizá tenga muchas preguntas… Llévelas en oración a Dios, pídale que le responda.

Escuchar y recibir la Palabra de Dios hace nacer y fortalecer la fe. Dios viene a nosotros cuando leemos la Biblia, pero él no se impone. La fe nace de un encuentro personal con Dios y crea una relación nueva y feliz. Y esta relación nos lleva a buscar el contacto con otros creyentes. La fe supone participación, fraternidad, gozo de creer, gozo de amar a Dios y en consecuencia al prójimo.

1 Samuel 17:31-58 – Mateo 14:13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4:10-13

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una entrega sincera

Enero 21

Una entrega sincera

Testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu. (Romanos 1:9)

En la actualidad, empleamos la palabra espíritu de la misma manera que el apóstol Pablo la empleó en el versículo de hoy. Pudiéramos observar a un deportista que juega muy bien y entonces comentar que mostró un espíritu fogoso, que significa que todo su ser estaba participando en su esfuerzo. Cuando estaba en la universidad, el premio “Espíritu de equipo” se le daba al jugador de fútbol que hiciera el mayor esfuerzo en el terreno. Esa es la forma en la que Pablo servía al Señor.

Pablo nunca sirvió al Señor sin una entrega sincera. Al hacerlo así, se distinguió de los mercenarios, cuyo trabajo era externo y no sincero (Jn. 10:11-13). Sea así como Pablo, y haga un esfuerzo sincero en su servicio a Cristo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org