¿Qué aconsejarían los puritanos sobre Netflix?

 

¿Qué aconsejarían los puritanos sobre Netflix?

A pesar de su reputación de aburridos, los puritanos no rechazaban todas las formas de entretenimiento. Simplemente buscaban participar en la recreación y entretenimiento de una manera que honrara a Dios. Y en los siglos XVI y XVII, eso significaba principalmente música, arte, deportes, y libros.

Para ser consciente de lo que leía y ayudar a otros a hacer lo mismo, el pastor puritano Richard Baxter se hacía cuatro preguntas para ayudarlo a guiar su lectura. Con unos cuantos ajustes, estas preguntas pueden ayudarnos a ser más exigentes acerca de las películas y los programas que decidimos ver.

1. ¿Es esta la mejor manera de pasar mi tiempo?

Esta es una excelente primera pregunta. ¿Hay algo más importante y productivo que debería estar haciendo? Si es así, suelta el control remoto y hazlo. El adulto promedio pasa 33 horas mirando el televisor cada semana. Sería difícil argumentar que esto va con Efesios 5:16, donde se nos dice que debemos “redimir el tiempo”.

¿Pero significa eso que nunca podemos sentarnos y relajarnos mientras vemos Netflix? Para nada. Sin embargo, debemos esforzarnos por hacer todo con propósito, incluso ver la televisión.

Puede haber un propósito valioso al relajarse y ver un buen programa o película. Una noche de cine con tu cónyuge o los niños puede ser muy divertido. Como cualquier buena historia, los programas y las películas pueden tener un mensaje profundo que te ayudará a considerar las cuestiones importantes de la vida.

Aun así, la primera pregunta que te debes hacer es si hay algo más importante que exige tu atención. Si has determinado que sentarte y ver algo es un buen uso de tu tiempo, hay tres preguntas más que te ayudarán a decidir qué mirar.

2. ¿Hay [programas y películas] mejores, que me edificarían más?

No dejes que la lista de los programas y películas más populares dicte cómo vas a dedicar tu tiempo. Que algo sea popular no significa que sea bueno.

No es una marca de madurez espiritual poder ver actos de asesinato, desnudez, u otros tipos de inmoralidad sin que te afecte la conciencia

No podemos pretender que aquello a lo que le prestamos atención no nos afecte. De la misma manera que debemos poner atención a lo que comemos para mantenernos en buena forma física, debemos considerar el entretenimiento que consumimos para mantenernos en forma espiritualmente.

No es una marca de madurez espiritual poder ver actos de asesinato, desnudez, situaciones sexuales, violencia gráfica, u otros tipos de inmoralidad sin que te afecte la conciencia. Como Tim Challies observó recientemente:

“No hace mucho tiempo, muchos cristianos pensaban que estaba mal ver cualquier película o programa de televisión. Ese era un fundamentalismo en su forma más legalista, y es bueno que lo hayamos corregido. Sin embargo, me temo que hayamos corregido en exceso, y ahora casi nada está más allá del límite. De hecho, hemos llegado a considerar como una virtud poder ver casi cualquier cosa”.

Esta es una triste —y creo que certera— acusación a las concesiones morales que los cristianos modernos han hecho con el entretenimiento. Pero no debería ser así. Como dijo John MacArthur: “No debemos entretenernos con los pecados por los cuales Cristo murió”.

No tienes que ver programas que glorifican las cosas que no glorifican a Dios.

Ten discernimiento sobre lo que eliges ver. Hay una cantidad casi infinita de programas y películas para elegir. No tienes que ver programas que glorifican las cosas que no glorifican a Dios.

3. ¿Me dirige este programa hacia la Biblia y a una vida santa?

Como cristianos, debemos gravitar hacia expresiones de arte, creatividad, e imaginación que nos dirigen hacia Dios, no lejos de Él.

¿Significa esto que solo deberíamos ver películas cristianas? Afortunadamente, no. Si bien podemos estar agradecidos de que se están produciendo más y más películas cristianas (muchas de las cuales son, de hecho, buenas), no tenemos que limitarnos a las películas que tienen una canción de Casting Crowns en su banda sonora.

Dicho esto, considera la cosmovisión a la que apela el programa que estás viendo. ¿Atrae el contenido la atención de aquellos cuyos corazones están inclinados hacia Dios, o apela principalmente a aquellos cuyos corazones están enfocados en las cosas de este mundo?

Si dudaras en decirle a un amigo cristiano que eres fanático de un determinado programa, o si dudaras en decirle a un amigo fanático que eres cristiano, necesitas pensar de nuevo tus opciones de entretenimiento.

4. ¿Esta [película o programa] aumenta mi amor por la Palabra de Dios, mata mi pecado, y me prepara para la vida venidera?

Recuerda que este mundo no es nuestro hogar. El hecho de que somos pecadores perdonados, comprados por Cristo, y de camino al cielo debería impactar cada aspecto de nuestras vidas.

Además, sabemos por las Escrituras que tenemos un adversario que está decidido a acabar con los soldados de Cristo. ¿Qué soldado pasaría tiempo haciendo cosas que debiliten su armadura?

Sé crítico con lo que eliges cuando decidas qué ver. ¿Te ayuda esta película a apreciar mejor las verdades expresadas en las Escrituras, o carece de elementos redentores? ¿Te anima este programa a apagar el pecado en tu vida, o te incita a ver qué tan cerca puedes llegar a la llama sin quemarte? ¿Te hace esta película desear el reino de Dios, o simplemente aumenta tu deseo por las cosas de la tierra?

Si bien podemos y debemos hacernos estas cuatro preguntas antes de leer un libro, como lo hacía Baxter, también deberíamos hacerlas antes de tomar el control remoto.

No hay nada de malo en disfrutar del entretenimiento. Somos libres en Cristo para participar de ello. Pero recuerda lo que Pablo le dijo a los Corintios: “Ustedes dicen: ‘Se me permite hacer cualquier cosa’, pero no todo les conviene. Dicen: ‘Se me permite hacer cualquier cosa’, pero no todo trae beneficio” (1 Co. 10:23, NTV). Sí, tenemos libertad en Cristo para ver Netflix. Elijamos ver películas que sean útiles y nos levanten en lugar de que obstaculicen nuestro progreso y derriben nuestros esfuerzos por seguir a Cristo.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN FOR THE CHURCH. TRADUCIDO POR EQUIPO COALICIÓN.

La responsabilidad ante los demás

28 de febrero

La responsabilidad ante los demás

Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.

Hebreos 10:24

He descubierto que cuanto más cerca estoy de las personas espirituales que me rodean, tanto más fácil me resulta llevar una vida recta porque ellas me exigen responsabilidad. Si algo no anda bien en mi vida, ellas me lo señalan. Dios me ha dado una esposa y cuatro hijos ya adultos que esperan que yo ande por la senda recta. Si me aparto de ella, una de esas personas o a veces las cinco me dirán que me estoy saliendo de la línea.

Es fácil comenzar a pensar que, si se hace un esfuerzo, se puede llevar una vida espiritual sin estar en una iglesia ni tener amigos cristianos. Eso pudiera ser posible, pero usted tendrá un tiempo difícil creciendo en su fe. La responsabilidad ante los demás ejerce una presión útil hacia la santidad. Que el versículo de hoy lo guíe hacia normas espirituales más firmes.

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

¿Quién responderá nuestras preguntas?

Jueves 28 Febrero

¿Quién dio al espíritu inteligencia?

Job 38:36

El Señor es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno.

Jeremías 10:10

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

Romanos 11:33

¿Quién responderá nuestras preguntas?

Un proverbio africano dice que aquel que hace preguntas no se equivocará de camino. Tarde o temprano, todo ser humano se ve confrontado a preguntas sin solución: ¿Cuál es el origen de la vida? ¿Por qué hay tantas catástrofes y sufrimientos en el mundo? ¿Qué hay después de la muerte?

Unas respuestas a estas preguntas fueron elaboradas por filósofos, hombres de la política, periodistas, científicos, etc. ¿Hemos quedado satisfechos con sus respuestas? ¿Hemos tenido la certeza de que ellas nos dirigen hacia la verdadera luz?

En realidad solo Dios puede respondernos. Él creó todo, dispuso las estrellas en el cielo, instaló a los hombres en la tierra, posee la llave del futuro y del universo. Él conoce todo, pues es el Creador.

La Biblia es su Palabra. En ese libro revela sus pensamientos hacia nosotros. Busquemos en ella la respuesta a nuestras preguntas. No comprenderemos todo, y quizá surjan nuevas preguntas. Pero los interrogantes producidos por la lectura de la Biblia nos llevarán a la luz divina, al conocimiento de Dios y de Jesucristo como nuestro Salvador.

Cuando algo se nos escapa, oremos a Dios, pidámosle que nos aclare, que responda nuestras preguntas. Él quiere hacerlo, pero espera que nuestro corazón esté dispuesto a recibir sus respuestas para llenarlo de luz y paz.

2 Samuel 20 – Hechos 9:23-43 – Salmo 27:9-14 – Proverbios 10:22-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El problema de querer una “iglesia atractiva”

 

El problema de querer una “iglesia atractiva”

En una ocasión tuiteé lo siguiente: “En nuestra iglesia queremos que nuestra música sea lo mejor posible sin que las personas vengan a nuestra iglesia por ella”. Algunas de las respuestas fueron muy reveladoras. Algunas personas, como sucede a menudo, aparentemente leyeron algo que no escribí, y me preguntaron por qué quería promover la mala música, y por qué estaba en contra de que la gente encontrara atractiva la música. Para dejarlo claro, no soy fanático de la mala música (ya sea en letra, tonada, o estilo), y no estoy en contra de que la gente sea atraída a la música (y a las artes en general).

Analizándolo bien, sin embargo, encuentro que ese salto a escuchar lo que no dije es una indicación de un problema fundamental. Sucede siempre que hablo en contra del pragmatismo, y me preguntan por qué estoy a favor de las cosas que no son prácticas. Pero el pragmatismo y la cosas prácticas no son lo mismo. Tampoco es ese paradigma del “movimiento de la iglesia atractiva” idéntico a querer una iglesia que atraiga. Solamente piensan así en entornos donde el medio se ha convertido en el mensaje (una disculpa a Marshall McLuhan). Aquellos que han crecido o están involucrados en el movimiento de la iglesia atractiva muchas veces no pueden ver la enfermedad eclesiástica a su alrededor.

Cuando nació, el movimiento de la iglesia atractiva (o “sensible al buscador”, como solía ser llamada) se trataba de tener tanta gente como fuera posible dentro de las puertas para escuchar las buenas nuevas de Jesucristo. En mis días de ministerio juvenil, usábamos todas las formas tradicionales de seducir a adolescentes, como pizza, juegos tontos, y música estridente. Sin embargo, los servicios de la iglesia para adultos en este movimiento usaban versiones de estas mismas seducciones, supuestamente para contextualizar el mensaje. Algunos llamarían esta manera de ministrar una “venta con señuelo”: hazlos entrar con cosas que les llame la atención, y ya que los tengas cautivos, dales el evangelio.

Eventualmente el ‘movimiento de la iglesia atractiva’ se convirtió solo en el señuelo. Esa manera de hacer las cosas se parece a un caballo de Troya… pero sin gente adentro.

Pero algo malo sucedió. Como prueba de ese dicho que lo que usas para ganar a la gente es lo que la gente seguirá esperando, cada vez más el evangelio de la obra terminada de Jesucristo fue relegado al final del servicio, casi un apéndice a las cosas que en realidad eran el enfoque, e inclusive frecuentemente el evangelio se empujó al final de toda una serie de mensajes, eventualmente solo en ocasiones especiales, y al final ha sido reemplazado por completo con un legalismo que tintinea, o con un deísmo moralista y terapéutico.

Eventualmente el movimiento de la iglesia atractiva se convirtió solo en el señuelo. Esa manera de hacer las cosas se parece a un caballo de Troya… pero sin gente adentro.

Como resultado, muchas personas dentro de este sistema, que han sido pastoreadas por este sistema y se suscribieron a él, no pueden hacer diferencia entre la “iglesia atractiva” y una iglesia que atrae, entre lo práctico y lo pragmático. Cuando perdemos la centralidad del evangelio, perdemos la habilidad de pensar bien.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN THE GOSPEL COALITION. TRADUCIDO POR EMANUEL ELIZONDO.

Aplicación de los principios

Febrero 27

Aplicación de los principios

Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efesios 4:15)

El crecimiento espiritual es sencillamente cuestión de aplicar los principios bíblicos, pero hay muchos que creen que solamente los gigantes espirituales experimentan un gran aumento de fe.

He leído acerca de místicos que se arrodillaban y oraban de ocho a diez horas, haciendo huecos en los pisos de madera. He leído acerca de Robert Murray McCheyne, que empapaba las páginas de su Biblia y la madera de su púlpito con sus lágrimas. Y he leído Power Through Prayer [Poder mediante la oración] de E. M. Bounds, quien dedicaba muchas horas a la oración. Cuando supe de esas personas, lo único que pude pensar fue que nunca alcanzaría ese nivel. Pero Dios nos usa a cada uno de nosotros de maneras distintas.

El crecimiento espiritual no es una proeza mística por un grupo selecto que está en un plano espiritual superior. Más bien, es sencillamente cuestión de glorificar a Dios confesando el pecado, confiando en Él, llevando fruto, alabándolo, obedeciendo y proclamando su Palabra, orando y guiando a otros a Cristo. Esas son las características que todo cristiano necesita a fin de crecer en la fe. Cuando se concentre en ellas, el Espíritu de Dios lo transformará a usted a la imagen de Cristo, de un nivel de gloria al siguiente.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Señor, si quieres, puedes limpiarme

Miércoles 27 Febrero

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio.

Marcos 1:40-42

Señor, si quieres, puedes limpiarme

En la época en que Jesús estaba en la tierra, una persona leprosa era excluida de la sociedad. Debía permanecer aislada y proclamar desde lejos su estado para evitar todo contacto con quienes estaban sanos. Sin embargo, el hombre leproso cuya historia es relatada en los versículos del encabezamiento se acercó a Jesús. ¿Lo hizo debido a su situación desesperada? ¿O porque tenía confianza en el Señor Jesús y creía que podía sanarlo? El texto no lo dice, pero nos muestra su valor que sobrepasó los obstáculos.

“Si quieres, puedes limpiarme”, dijo a Jesús. Estaba seguro de que Jesús tenía el poder de sanarlo, pero lo interpeló con humildad.

Jesús se compadeció. No se alejó ni rechazó al hombre atribulado. Por el contrario, con un gesto de amor lo tocó y lo sanó con una palabra: “Quiero, sé limpio”.

En la Biblia, la lepra es un símbolo del pecado que nos ensucia y degrada. Quizá, como este hombre, sufrimos porque el pecado arruinó nuestra vida. Entonces, como él, vayamos a Jesús y pidámosle con fe y humildad: “Si quieres, puedes limpiarme”. Él solo espera esto, él lo hará.

Amigos cristianos, frente a todas las exclusiones, ¿sabemos decir a quienes nos rodean que Dios no rechaza a nadie? Él da a cada uno de los que creen en él, sin excepción, el perdón de sus pecados y una nueva dignidad: la de hijo de Dios.

2 Samuel 19:24-43 – Hechos 9:1-22 – Salmo 27:5-8 – Proverbios 10:20-21

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Escuela para padres

Escuela para padres

Papá 24/7

Ps. Marcos Peña

 

Fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diácono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña está casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

 

Inicio

El uso de la Palabra de Dios

Febrero 26

El uso de la Palabra de Dios

Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. (Deuteronomio 6:6-7)

El crecimiento espiritual no puede ocurrir sin el aprendizaje regular de la Palabra de Dios, así como el crecimiento físico no puede ocurrir sin la ingestión regular de alimentos. ¡Por eso comer es una necesidad diaria! Ir a la iglesia el domingo para oír un mensaje y luego esperar que eso sea suficiente para toda la semana es como cenar el domingo y esperar que eso lo sostenga a uno hasta el domingo siguiente. Usted necesita comer todos los días de la semana. Lo mismo puede decirse de lo espiritual: debe haber una alimentación diaria de la Palabra de Dios para el óptimo crecimiento.

Los cristianos de experiencia saben que hay incluso mayor gloria en dar la Palabra que en alimentarse de ella. Cuando usted predica la Palabra, la está cimentando en su propia vida. De esa manera, se vuelve realidad el dicho “Cuanto más se da, tanto más se tiene”. He descubierto que tiendo a recordar lo que enseño a los demás, pero olvido lo que leo y nunca enseño. Así que déle prioridad a enseñar a otros lo que está aprendiendo de la Palabra de Dios cada día.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Jesús sanó mi corazón

Martes 26 Febrero

(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Juan 14:27

Jesús sanó mi corazón

Testimonio

«Nací en una familia cristiana y fui educada según las enseñanzas de la Biblia, aunque no las seguía ni las respetaba. Por el contrario, era muy rebelde con mis padres. Pero lo que yo no sabía era que Dios en su gran bondad y amor infinito tenía un plan para mí.

En el año 2010 contraje una rara enfermedad. Es una afección que ataca los músculos, ligamentos y articulaciones. Lo peor es que no existe ningún tratamiento, y los dolores persisten día y noche.

Una tarde fui a una reunión cristiana. A través de la predicación, Dios obró profundamente en mi corazón. Esa misma tarde supe que mi vida ya no me pertenecía: ahora era de Cristo. Me sentí liberada, transformada. La paz reinaba en mi corazón.

Hoy, después de años de sufrimiento, me doy cuenta de que una vida con Dios es un cambio radical y una gracia infinita. Nunca le he pedido a Dios que me sane de mi enfermedad; sé que si es su voluntad sanarme, lo hará, lo creo sinceramente. Todo lo que quiero es conocer cada día más a Jesús mi Salvador.

Dios me concede la gracia de poder dar testimonio de lo que él hizo por mí. Y les digo, una vida sin Dios, sin Jesús, es desdichada. Mi vida no es nada, yo no soy nada, solo por la gracia de Dios puedo ser lo que Cristo quiere que sea».

Suzanne P.

“He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación… Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11, 13).

2 Samuel 19:1-23 – Hechos 8:26-40 – Salmo 27:1-4 – Proverbios 10:19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Cuál es la religión verdadera?

“¿Cuál es la religión verdadera?”

Respuesta: La religión puede ser definida como “la creencia en Dios o dioses, que deben ser adorados, usualmente expresada mediante conductas y rituales”, o “cualquier sistema específico de creencia, adoración, etc., que con frecuencia incluye un código de ética”. Más del 90% de la población mundial está adherida a alguna forma de religión. El problema es que hay demasiada diversidad de religiones. ¿Cuál es la religión correcta? ¿Cuál es la religión verdadera?

Los dos ingredientes más comunes en las religiones son, reglas y rituales. Algunas religiones son esencialmente solo una lista de reglas de hacer o no hacer, que una persona debe observar a fin de ser considerado como un fiel partidario de esa religión y, por lo tanto, justo ante el Dios de esa religión. Dos ejemplos de religiones basadas en las reglas son el Islamismo y el Judaísmo. El Islam tiene sus cinco pilares que deben ser observados. El Judaísmo tiene cientos de mandamientos y tradiciones que deben ser observados. Ambas religiones, hasta cierto punto, sostienen que, obedeciendo las reglas de la religión, una persona será considerada justa ante Dios.

Otras religiones se enfocan más en la observancia de rituales, en lugar de la obediencia a una lista de reglas. Mediante la ofrenda de este sacrificio, desempeñando esta tarea, participando en este servicio, consumiendo esta comida, etc., una persona es hecha justa ante Dios. El ejemplo más prominente de una religión basada en rituales es el Catolicismo Romano. El Catolicismo Romano afirma que, siendo bautizado con agua en la infancia, participando en la Misa, confesando los pecados al sacerdote, ofreciendo oraciones a los santos en el Cielo, siendo ungido por un sacerdote antes de la muerte, etc., etc., Dios aceptará a tal persona en el Cielo después de su muerte. El Budismo e Hinduismo también son religiones basadas principalmente en rituales, pero también pueden ser consideradas en menor grado como religiones basadas en reglas.

La verdadera religión ni está basada en reglas ni en rituales. La verdadera religión es una relación con Dios. Dos cosas que todas las religiones sostienen son, que, de alguna manera, la humanidad está separada de Dios y que necesita ser reconciliada con Él. Las religiones falsas buscan resolver este problema mediante la observancia de reglas y rituales. La verdadera religión resuelve el problema mediante el reconocimiento de que solo Dios puede restablecer esa separación, y que Él ya lo ha hecho. La verdadera religión reconoce lo siguiente:

• Todos hemos pecado y por tanto estamos separados de Dios (Romanos 3:23)

• Si esto no es rectificado, el justo castigo por el pecado es la muerte y la separación eterna de Dios después de la muerte (Romanos 6:23)

• Dios vino a nosotros en la Persona de Jesucristo quien murió en nuestro lugar, tomando el castigo que todos merecemos, y resucitando de entre los muertos para demostrar que Su muerte fue un sacrificio suficiente (Romanos 5:8; 1 Corintios 15:3-4; 2 Corintios 5:21).

• Si recibimos a Jesucristo como el Salvador, confiando en Su muerte como el pago completo por nuestros pecados, somos perdonados, salvos, redimidos, reconciliados, y justificados ante Dios (Juan 3:16; Romanos 10:9-10; Efesios 2:8-9).

La religión verdadera tiene reglas y rituales, pero hay una diferencia crucial. En la religión verdadera, las reglas y rituales son observados por gratitud a la Salvación que Dios proveyó – NO en un esfuerzo por obtener esa salvación. La religión verdadera, la cual es el Cristianismo Bíblico, tiene reglas que hay que obedecer (no matarás, no cometerás adulterio, no mentirás, etc.) y rituales que observar (el bautismo en agua por inmersión y la Cena / Comunión del Señor). La observancia de estas reglas y rituales no es lo que nos hace una persona justa ante Dios. Más bien, estas reglas y rituales son el RESULTADO de nuestra relación con Dios, por gracia a través de la fe en Jesucristo solamente como el Salvador. La religión falsa es hacer cosas (reglas y rituales) para tratar de ganar el favor de Dios. La religión verdadera es recibir a Jesucristo como Salvador y por ese medio obtener una correcta relación con Dios – y entonces hacer las demás cosas (reglas y rituales) por el amor a Dios y el deseo de acercarnos más a Él.

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla “¡He aceptado a Cristo hoy!”

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

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