El Dios creador, ¿se interesa en nosotros?

Jueves 3 Enero

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Génesis 1:1

Os anunciamos que… os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

Hechos 14:15

El Dios creador, ¿se interesa en nosotros?

El misterio del nacimiento del universo sigue superando los más grandes avances científicos, incluso si estos tienden a vislumbrar sus orígenes. Dios mismo, nuestro Creador, nos dice: el hombre no alcanza “a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin” (Eclesiastés 3:11).

La existencia del universo demuestra el poder y la grandeza del Dios creador. Él es el autor de lo infinitamente grande.

Pero la primera frase de la Biblia también dice que Dios creó la tierra. Ella es como una mota en la inmensidad del universo. Sin embargo, aunque pequeña, también hace parte del plan del Creador.

El Dios que creó la inmensidad de los cielos y fundó la tierra, también puso en ella al ser humano. Más aún, el Dios que creó las grandes cosas se interesa detalladamente en cada una de sus criaturas. Cada uno, hombre, mujer o niño es importante para él. No nos creó para luego desentenderse de nosotros. Al contrario, “Dios es amor” (1 Juan 4:8) y desea establecer una relación individual con cada uno de nosotros.

Por ello vino a esta tierra y vivió entre los hombres en la persona de su Hijo Jesús. La Biblia nos dice: “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados… de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13).

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?” (Salmo 8:3-4).

Rut 3 – Mateo 3 – Salmo 2:7-12 – Proverbios 1:10-19

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Hipócritas en la iglesia

Hipócritas en la iglesia

¿Por qué maldijo Jesús a la higuera en Marcos 11? Jesús, entre otras cosas, era un profeta. Una de las formas más gráficas de comunicación profética en el Antiguo Testamento era enseñar por medio de objetos. El profeta tomaba algo de la naturaleza o de la vida cotidiana, como lo hizo Amós con una plomada de albañil para comunicar la verdad de Dios. Aquí Jesús encontró un objeto que ilustraba el pecado de la hipocresía. Tenía la apariencia de fertilidad, pero en realidad era estéril. A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús denunció fuertemente el pecado de la hipocresía. Esa era su crítica básica a los fariseos de su tiempo (Lucas 12:1).

En varias ocasiones Jesús reprendió a los líderes religiosos por demostrar espiritualidad y rectitud a pesar de su falta visible de fruto.

Eso debería ser una lección para nosotros. Un ministerio evangelístico encontró durante muchos años que una de las diez principales objeciones al cristianismo es la suposición de que la iglesia está llena de hipócritas. La gente veía las vidas de los miembros de la iglesia a lo largo de la semana y dijeron que se alejaron del cristianismo porque creían que los cristianos no vivían lo que profesaban.

Es cierto que la iglesia está llena de pecadores. De hecho, no conozco de ninguna otra organización en el mundo que requiera que una persona sea un pecador para unirse a ella. Sin embargo, mientras que todos los hipócritas son pecadores, no todos los pecadores son hipócritas. La hipocresía es solo uno de muchos pecados. Es injusto que nuestros críticos digan: “Fulanito es un cristiano, y lo vimos pecando durante la semana; por lo tanto, es un hipócrita”. Eso no es necesariamente así. Si yo afirmo no hacer algo pecaminoso y luego usted me ve hacerlo, soy culpable de hipocresía. Pero si usted me ve hacer algo pecaminoso que nunca dije que no hago, soy un pecador pero no soy un hipócrita. Tenemos que establecer esa clara distinción.

Sin embargo, habiendo dicho eso en defensa de los cristianos que por su naturaleza caída continúan pecando incluso después de abrazar al Salvador, todavía exhorto a que todos tengamos cuidado de evitar el pecado de la hipocresía. Pablo habló de esto cuando dijo: “El nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de ustedes” (Ro. 2:24).

Los incrédulos nos ven predicando sin ponerlo en práctica, y eso no debería ser así entre nosotros.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor del Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

https://www.ligonier.es/

Inmensidad

Miércoles 2 Enero

Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas.

Isaías 40:26

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Juan 1:1, 3

Inmensidad

A simple vista uno puede contar alrededor de tres mil estrellas, y estas solo representan una ínfima parte de la Vía Láctea, la galaxia a la cual pertenece la tierra. Los telescopios permiten ver otros cuerpos celestes más allá de nuestra galaxia. Se estima que existen cien mil millones de galaxias, y cada una cuenta con unos cien mil millones de estrellas. Estas cifras astronómicas sobrepasan nuestra comprensión y nos dan una idea del infinito poder de Aquel que creó todo el universo.

Pero, ¿cuáles eran los motivos y el objetivo del Creador todopoderoso? El amor de Dios dio origen a toda esta creación: Dios quería formar una familia de criaturas capaces de comunicarse con él. Así Dios creó al hombre y lo puso en el huerto del Edén.

Pero desde el comienzo de la humanidad, nuestra desobediencia rompió las felices relaciones del hombre con Dios. Entonces Dios mostró nuevamente su amor enviando a Jesucristo a la tierra para que todos los que lo aceptan como Salvador hagan parte de una nueva creación. “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). La Biblia nos dice que Dios nos amó desde antes de la fundación del mundo.

El pequeño número de estrellas que podemos percibir, entre los millones de millones que existen, nos da una idea de la débil percepción que tenemos del poder y del amor de Dios. ¿Cómo medir cuánto nos ama?

Rut 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

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Dios nos ama

Martes 1 Enero

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

Dios… nos ha hablado por el Hijo

Hebreos 1:2

Dios nos ama

¿Sabe usted que Dios lo ama? Quizás usted no le haya pedido nada, pero él lo ama a pesar de todo. Tal vez usted no se siente digno de ser amado, sin embargo él lo ama. No debido a su buena conducta o a sus esfuerzos por hacer el bien. No, sino porque él es su Creador y ama a sus criaturas; ¡él lo demostró!

Dios envió a la tierra a su propio Hijo, Jesucristo, quien se hizo hombre para hablarnos en un lenguaje que podamos comprender. El Señor Jesús ya no está en la tierra, pero todavía podemos escuchar su voz y conocer su vida leyendo los evangelios. ¿Lo ha hecho usted? ¿Se ha tomado el tiempo de leer la Biblia para descubrir, ver y escuchar a Dios?

El primer mensaje de Dios para nosotros no es agradable. Nos dice que le hemos desobedecido, y que debido a esto merecemos ser castigados. Pero Jesús, el enviado de Dios, se ofreció para ser castigado en nuestro lugar, en lugar de todos los que lo aceptan creyendo en él. Así él, el justo, se dejó crucificar y soportó el castigo que merecían nuestros pecados, a fin de que los que creen en él no sean condenados. Él les ofrece, pues, una absolución definitiva, y una nueva vida en relación con Dios. ¿No es la más grande prueba de que Dios nos ama?

Hoy Dios le pide que se arrepienta y crea en Jesucristo. Él no lo fuerza, pero le muestra su amor y le suplica encarecidamente que crea. Dios no quiere que usted se pierda, sino que tenga la vida eterna, la verdadera vida.

Rut 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6

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El poder del evangelio

LA VERDAD PARA HOY

1 de enero

El poder del evangelio

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación.

Romanos 1:16

Las personas quieren cambiar. Toda publicidad se basa en la presuposición de que las personas quieren que las cosas sean diferentes de la manera en la que son. Quieren verse mejor, sentirse mejor y vivir mejor. Quieren cambiar su vida pero, salvo desde un punto de vista externo, no pueden hacerlo.

Solo el evangelio de Jesucristo tiene el poder de transformar a las personas y librarlas del pecado, de Satanás, del juicio, de la muerte y del infierno. Hechos 4:12 dice: «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos». Y ese nombre es Jesucristo.

Así que la Palabra de Dios, que es toda acerca de Jesucristo, puede hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Somos pecadores y no podemos remediar nuestra condición, pero de Dios viene el poder increíble e ilimitado que puede transformar nuestra vida.

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