Vindicados

Abril 4

Vindicados

Señor, no les tomes en cuenta este pecado. (Hechos 7:60)

Vivimos en una época en la que el cristianismo se ha vuelto cada vez más impopular con la sociedad secular. La defensa de la verdad de las Escrituras y del mensaje del evangelio pudiera pronto volverse intolerable. Eso resultará en el trato injusto de los cristianos.

La posibilidad de semejante trato debe llevarnos a pasajes como 1 Pedro 2:21-25. Allí aprendemos que, al igual que nuestro Señor, debemos andar por la senda del sufrimiento para alcanzar la gloria de recompensa y exaltación en el futuro. Esa comprensión de seguro llevó a Esteban a poner su mirada en Jesucristo en gloria y a pedirle a Dios que perdonara a quienes lo asesinaban (Hch. 7:54-60). Se encomendó a Dios, sabiendo que Él lo vindicaría. Si usted hace lo mismo, Dios también lo vindicará.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Jesús, gran vencedor de la muerte (1)

Jueves 4 Abril

Como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.

Juan 5:21

Jesús, gran vencedor de la muerte (1)

Los evangelios nos muestran a Jesús, el “Autor de la vida”, frente a la muerte:

– Un niño estaba a punto de morir, su padre suplicó a Jesús que fuera a verlo antes de que muriera. Jesús le respondió con estas palabras: “Ve, tu hijo vive”. El padre creyó la palabra de Jesús, volvió a su casa y halló al niño sano (Juan 4:46-53).

– Jesús iba a casa de un principal de la sinagoga que tenía una hija de doce años gravemente enferma, pero en el camino el padre recibió este terrible mensaje: “Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?”. Jesús tranquilizó al padre y continuó su camino. Al llegar halló a la niña muerta en la cama y, tomándola por la mano, le dijo: “Niña, a ti te digo, levántate”, y ella se levantó (Marcos 5:35, 41).

– Llegando Jesús a una ciudad, se encontró con un cortejo fúnebre: el muerto era el hijo único de una viuda. Jesús se acercó y dijo a la madre: “No llores”. Luego tocó el féretro, y con autoridad dijo: “Joven, a ti te digo, levántate”, y resucitó al muerto (Lucas 7:12-15).

– Uno de los amigos de Jesús estaba enfermo y murió. Cuando Jesús llegó, el muerto estaba en la tumba desde hacía cuatro días. Jesús ordenó quitar la piedra que cerraba el sepulcro, y exclamó: “¡Lázaro, ven fuera!”. El que había estado muerto salió, con los pies y las manos atadas, y el rostro envuelto en un sudario. “Desatadle, y dejadle ir”, ordenó Jesús (Juan 11:39-44).

“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25).

(mañana continuará)

Ezequiel 28 – Gálatas 5 – Salmo 39:1-6 – Proverbios 12:27-28

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