Vencedores en el sufrimiento

Abril 9

Vencedores en el sufrimiento

Ellos [han vencido a Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. (Apocalipsis 12:11)

Los cristianos somos extranjeros y peregrinos en el mundo, librando la guerra contra los deseos de la carne y siendo calumniados y perseguidos. Como resultado, debemos esperar que suframos en el nombre del que padeció toda clase de sufrimientos por nosotros (1 P. 2:11-25). El propósito principal del mensaje de Pedro es recordarnos la necesidad del sufrimiento. Cuando en medio del sufrimiento pecamos en pensamiento, palabra u obra al vengarnos, perdemos nuestra victoria y dañamos nuestro testimonio.

Según el versículo de hoy, se vencen los insultos, las persecuciones y las acusaciones de Satanás con la sangre del Cordero, nuestro Salvador. Ese es el poder de Dios. Usted es vencedor cuando no pierde su testimonio al vengarse en tiempos de persecución, y cuando usted no transige, aun a riesgo de morir. ¿Está dispuesto a mantenerse firme en el sufrimiento?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Por qué orar? (1)

Martes 9 Abril

Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.

Lucas 18:1

Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Mateo 6:8

Orad sin cesar.

1 Tesalonicenses 5:17

¿Por qué orar? (1)

Dios sabe de qué cosas tenemos necesidad. Así que podríamos preguntarnos de qué sirve orar.

Primero, recordemos que la oración no se limita a hacer peticiones: hay oraciones para agradecer, para alabar, para expresar ante Dios nuestras penas… También hay oraciones en las cuales simplemente le expresamos nuestros pensamientos.

Pero, ¿por qué presentar nuestras peticiones a Dios? Porque es el medio que él nos ha dado para recibir de él. A Dios le agrada comunicarse, le gusta dar. Él no es como los dioses paganos que “tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices…” (Salmo 115:5-6). Tan pronto creó al hombre, Dios habló con él. Cuando Adán y Eva pecaron, él les habló y escuchó sus respuestas. Él quiere que sus hijos le hablen. Esto es orar. Varios versículos nos animan a hacerlo:

– “Pedid, y se os dará… Porque todo aquel que pide, recibe” (Mateo 7:7-8).

– “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).

– “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia” (Efesios 6:18).

– “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41).

– “No tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2).

(mañana continuará)

Ezequiel 33:1-20 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

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