Una verdadera muerte

Abril 24

Una verdadera muerte

Siendo a la verdad muerto en la carne. (1 Pedro 3:18)

El versículo de hoy indica que terminó la vida física de Jesucristo. Algunos niegan la resurrección de Cristo de los muertos afirmando que nunca murió, sino que se desmayó. Presuntamente se reanimó con la frialdad del sepulcro, se levantó y salió caminando. Pero Pedro es claro: “Jesús murió como la víctima de un asesinato jurídico”.

Los romanos que ejecutaron a Cristo se cercioraron de que estaba muerto. Quebraron las piernas de los ladrones crucificados junto a Él a fin de apresurarles la muerte. (Un crucificado podía atrasar la muerte mientras pudiera levantarse sobre sus piernas.) Sin embargo, no se preocuparon por quebrar las piernas de Cristo porque pudieron ver que ya estaba muerto. Para comprobar su muerte, le abrieron el costado con una lanza, del que salió sangre y agua; solo sangre, no agua, habría salido si Jesús hubiera estado vivo (Jn. 19:31-37). Sin duda, Cristo estaba muerto. Y eso significa que su resurrección fue verdadera.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Qué nos hace avanzar?

Miércoles 24 Abril

Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 1:14

Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Filipenses 3:13-14

¿Qué nos hace avanzar?

Un periodista interrogaba a un empresario que siempre desarrollaba nuevos proyectos en diferentes campos y en varios países. Sus negocios estaban en plena expansión.

–Dígame, señor, ¿qué lo motiva a ir siempre hacia adelante?

–A menudo me hago la misma pregunta, pero no hallo la respuesta…

A veces nuestra vida se parece a la de ese hombre de negocios. Con una capacidad de reacción sorprendente, nuestro espíritu sabe aprovechar todas las oportunidades que se presentan para obrar. Comprometemos nuestra energía, nuestro tiempo, todas nuestras capacidades físicas e intelectuales en múltiples proyectos. Así nuestra existencia se pasa sin reflexión profunda sobre el verdadero sentido de nuestra vida. Nos volvemos esclavos de nuestros propios centros de interés.

La Biblia nos ayuda a discernir lo que nos motiva a ir hacia adelante. ¿Será el poder, los honores, las riquezas, el placer, nuestra satisfacción personal bajo múltiples formas…?

La vida de Jesucristo en el creyente, animada por el Espíritu de Dios, nos guardará sumisos a la Palabra de Dios, dispuestos para seguirle y servirle en el amor de Dios y a nuestro prójimo. El apóstol Pablo podía decir: “Para mí el vivir es Cristo”. Y: “estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Filipenses 1:21; 3:8).

Ezequiel 46 – Marcos 1:1-20 – Salmo 48:1-8 – Proverbios 14:11-12

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