Servir al Señor (1)

Viernes 19 Abril

(Jesús dijo:) Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Juan 12:26

Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

1 Corintios 15:58

Servir al Señor (1)

Amigos cristianos, ¡qué privilegio es servir al Señor! ¡Qué honor servir al Rey de reyes y Señor de señores! (Apocalipsis 19:16). Jesucristo, Aquel a quien deseamos seguir, fue siervo en la tierra y ahora es nuestro modelo: él “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).

Para el que sirve al Señor, ¡qué gozo también saber que el “Padre le honrará”! Las naciones honran a los que les han servido, para ello erigen estatuas o graban sus nombres en una placa conmemorativa. Pero esta corta declaración de Jesús nos habla de un honor que viene de Dios mismo.

La siguiente pregunta se halla en la Biblia: “¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey?” (Ester 6:6). En la tierra un rey solo puede dar recompensas temporales, de un valor limitado, pero en el cielo Dios el Padre dará coronas incorruptibles, eternas (1 Corintios 9:25). Y en la vida cotidiana, para el siervo del Señor ¡qué felicidad tener la aprobación de Dios!

Numerosos textos de la Biblia nos animan a servir al Señor con humildad, pero también con valentía, y sabemos que nuestro trabajo “en el Señor no es en vano”.

Servid siempre al Señor con gozo.

Como sirvió Cristo, el verdadero servidor.

Sed gozosos para que el mundo vea,

Que ese servicio trae la felicidad.

(mañana continuará)

Ezequiel 41 – 1 Pedro 4 – Salmo 45:10-17 – Proverbios 14:1-2

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Tranquilidad ante la crítica

Abril 18

Tranquilidad ante la crítica

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados. (1 Pedro 4:14)

Una buena conciencia da tranquilidad y lo vindica a usted cuando lo calumnian. Estará libre de la tarea de señalar cualquier pecado, y su vida demostrará que son falsas las críticas. Cuando usted tiene una buena conciencia, el maltrato verbal y los insultos contra usted avergüenzan a su acusador, no a usted.

El mundo condena hipócritamente al cristianismo cuando puede señalar a un cristiano que haya desacreditado la fe. A los incrédulos les encanta señalar a un cristiano que peca para justificar así su propia conducta pecaminosa. Por lo tanto, viva sin tacha para que las acusaciones de los incrédulos no tengan fundamento alguno.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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En el fondo, ¿para qué sirvo?

Jueves 18 Abril

Qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Miqueas 6:8

¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques.

Jeremías 45:5

En el fondo, ¿para qué sirvo?

Clemencia vive sola y trabaja toda la semana para suplir sus necesidades. Ella considera que, como cristiana, no hace nada para su Señor. A veces piensa con tristeza: «En el fondo, ¿para qué sirvo? Si pudiera servir al Señor de tiempo completo, como los misioneros, en lugar de pasar mi tiempo trabajando para vivir…».

Clemencia, ¿sabes que puedes servir a tu Señor de tiempo completo, en tu situación actual?

¿Has notado que Jesús pasó la mayor parte de su vida en el anonimato, en Nazaret? Allí aprendió el oficio de carpintero. Pocos detalles son dados sobre esos treinta años. Sin embargo, al final de este periodo silencioso, Dios declaró: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

Todos podemos servir al Señor de tiempo completo, en el ejercicio mismo de nuestra profesión. ¿Cómo? Haciendo nuestro trabajo de corazón, como si lo hiciéramos para él (Colosenses 3:23).

El Señor no aprecia las cosas según los criterios de rendimiento. Él desea primero nuestro corazón, nuestro amor. Un día ordinario en el trabajo proporciona mil ocasiones de manifestarle nuestro amor: un trabajo paciente para él, en medio de la agitación; un corazón contento y satisfecho, en medio de las múltiples quejas; la sumisión a un jefe desagradable, como al Señor (Efesios 6:7)…

Tal vez él sea el único en ver esos detalles, que pasan desapercibidos a los hombres, ¡pero son de gran valor a sus ojos!

Ezequiel 40:24-49 – 1 Pedro 3 – Salmo 45:6-9 – Proverbios 13:24-25

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El rosal más hermoso

Miércoles 17 Abril

(Jesús dijo:) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.

Juan 15:9-10

Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, arraigados y cimentados en amor.

Efesios 3:17-18

El rosal más hermoso

Con motivo de un concurso de horticultura, una niña ganó el premio del rosal más hermoso. Sin embargo, ella vivía en la ciudad. Sorprendido por su habilidad, un vecino algo curioso fue a pedirle su secreto.

– Verá usted, dijo ella, tengo tres ventanas en mi habitación. En la mañana pongo mi rosal delante de la ventana que recibe el sol primero. Algunas horas más tarde lo pongo en la ventana del medio, y más tarde lo pongo en la tercera. Hago de tal manera que mi rosal siempre reciba el sol.

Esa niña había comprendido que para prosperar, su rosal necesitaba ante todo el sol. Su tarea era vigilar que el rosal siempre estuviera en un lugar donde el sol pudiera alumbrarlo.

Este relato parece una bella ilustración del versículo: “Conservaos en el amor de Dios” (Judas 21). El medio para tener una vida cristiana feliz y prosperar en el plano espiritual es dejarnos iluminar por Aquel que es la fuente de la luz y del amor. La verdadera luz (Jesús, el Verbo), “que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Juan 1:9). Nuestra misión es «exponernos al sol», es decir, estar en contacto diario con la Palabra de Dios: en la mañana, al medio día, en la tarde. En ella está la vida, y la vida es la luz de los hombres (Juan 1:4). Evitemos permanecer a la «sombra» en los lugares donde esta luz no brilla. Nuestra salud espiritual depende directamente de la manera como aprovechemos esos rayos bienhechores y el calor del amor divino.

Ezequiel 40:1-23 – 1 Pedro 2:11-25 – Salmo 45:1-5 – Proverbios 13:22-23

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Una amable respuesta

Abril 16

Una amable respuesta

El siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos. (2 Timoteo 2:24)

Un cristiano debe explicar su fe “con mansedumbre y reverencia” (1 P. 3:15). Esto indica un espíritu sensible y generoso en la conversación. El temor que debemos tener es una sana devoción a Dios, un gran interés por la verdad y un considerable respeto por la persona con la que hablamos. Por eso no se puede ser contencioso cuando se defiende la fe.

Un cristiano que no puede dar una explicación clara, razonable y bíblica de su fe se sentirá inseguro cuando afronte la hostilidad y pudiera inclinarse a dudar de su salvación. El golpe del enemigo destruirá a quienes no estén vestidos con “la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Ts. 5:8).

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¿Morir bien o vivir mucho tiempo?

Martes 16 Abril

Partir y estar con Cristo… es muchísimo mejor.

Filipenses 1:23

¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

1 Pedro 4:17

¿Morir bien o vivir mucho tiempo?

Se dice que Luis XI (1423-1483) era un rey bribón y cruel. Al final de su vida se volvió cada vez más ansioso y trató de buscar medios seguros para alejar la muerte: cuarenta centinelas vigilaban su castillo de Plessis-les-Tours, porque temía, no sin razón, ser víctima de alguna venganza. Además, para prevenir cualquier enfermedad fatal, se rodeó de un gran número de médicos. Por último, trajo de Italia a Francisco de Paula, un ermitaño franciscano de quien se decía que podía prolongar la vida. El rey le prometió una fuerte suma de dinero si lo conservaba con buena salud y le aseguraba muchos días. Pero este hombre, quien era sabio, le explicó que solo Dios tenía el poder de prolongar la existencia y que era mucho más importante morir bien que vivir muchos años.

Queremos retener ese consejo, temiendo que muchas personas, parecidas al rey Luis XI, anhelan más vivir mucho tiempo que terminar bien su vida terrenal.

¿Qué significa, pues, «morir bien»? ¿Acaso significa terminar sus días en su casa, y no en un hospital? ¿Partir mientras duerme, sin sufrir, rodeado de sus seres queridos?… ¡Nada de esto! Se trata de morir en paz con Dios, de ir hacia él sin temor, no porque uno sea mejor que los demás, sino porque ha creído en Jesús, el único Salvador.

Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Juan 11:25-26).

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

Ezequiel 39 – 1 Pedro 2:1-10 – Salmo 44:17-26 – Proverbios 13:20-21

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Defensa de la fe

Abril 15

Defensa de la fe

Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros. (1 Pedro 3:15)

Cuando la sociedad ataca, hay que estar preparado para hacer una defensa. El término griego para “defensa” a menudo se refería a una defensa formal en un juzgado. Pero Pablo también empleó la palabra para describir su capacidad de responder a cualquiera que le preguntara; no solo un juez, un magistrado o un gobernador (Fil. 1:16-17). Además, la inclusión de la palabra siempre en el versículo de hoy indica que hay que estar preparado para responder en todas las situaciones y no solo en la esfera jurídica.

Sea en el ámbito oficial o de manera informal a cualquiera que pregunte, usted tiene que estar preparado para dar una respuesta acerca de “la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15), es decir, dar una descripción de su fe cristiana. Debe estar preparado para dar una explicación racional de su salvación.

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Calle del tiempo perdido

Lunes 15 Abril

Le he dado tiempo para que se arrepienta.

Apocalipsis 2:21

Es el tiempo de buscar al Señor.

Oseas 10:12

Calle del tiempo perdido

¡Qué nombre extraño para esta calle de un pequeño pueblo de Francia! Me hace pensar en el dicho popular: «El tiempo perdido no se recupera jamás». Sin embargo, a menudo malgasto mi tiempo, el tiempo precioso que Dios me concede, un tiempo para todo (Eclesiastés 3:1-8).

Malgastar su tiempo o, al contrario, administrarlo bien, he aquí el meollo del asunto. Tengo la responsabilidad de utilizar mi tiempo de manera útil. Pero, a los ojos de Dios ¿qué es útil? Moisés sentía la necesidad de pedir esta sabiduría: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12).

Frente a Moisés, el Faraón “endureció su corazón”, se empecinó en retener al pueblo hebreo, esclavo en Egipto, a pesar de todas las advertencias de Dios (Éxodo 7-11). Arruinó su país, porque se opuso a Dios. Siglos más tarde otro Faraón, Necao, siguió el mismo camino, y Dios dijo de él: el “Faraón rey de Egipto es destruido; dejó pasar el tiempo señalado” (Jeremías 46:17).

¿Cómo voy, pues, a utilizar la porción de horas y días que Dios me ha confiado? Verdaderamente necesito sabiduría para administrar bien mi tiempo, “porque los días son malos” (Efesios 5:16). “Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:14-15), el tiempo de mi trabajo como mis horas libres.

Mi deber es poner a disposición de mi Salvador cada uno de mis días. Los momentos de oración, como los de mi vida profesional, familiar, etc., serán para él. Ninguno será tiempo perdido.

Ezequiel 38 – 1 Pedro 1:13-25 – Salmo 44:9-16 – Proverbios 13:18-19

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Domingo: día de la resurrección (1)


Domingo 14

El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro… Y hallaron removida la piedra del sepulcro… no hallaron el cuerpo del Señor Jesús… ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado.

Lucas 24:1-3, 5-6

Domingo: día de la resurrección (1)

¿Por qué no trivializar el domingo? ¿No es un día de descanso como cualquier otro? Intereses comerciales y una descristianización que promete libertad se unen hoy con este objetivo. Pero, ¿qué es el domingo?

Jesús fue crucificado y sepultado un viernes, su sepulcro fue sellado y vigilado por guardias. El día siguiente era sábado, y al amanecer del domingo, la tumba estaba vacía, la piedra que cerraba la entrada había sido removida… ¡El Señor Jesús había resucitado! Día nuevo, refulgente para la fe de los creyentes. Desde entonces el domingo está asociado a la resurrección de Jesucristo.

Sin razón, muchos creyentes consideran el domingo como si fuera el sábado, “día de reposo” establecido por Dios hasta la venida de Cristo a la tierra. Aplican al domingo (primer día de la semana para los cristianos) los textos de la Biblia que se refieren al sábado; así tratan de vivir el domingo como los israelitas vivían el séptimo día de la semana, llamado «sabbat» por los judíos y traducido “día de reposo”, por ejemplo en Éxodo 16:23. Pero esto no es lo que la Biblia enseña.

Otros cristianos han comprendido, a través de la Biblia, que el domingo no es un día impuesto como lo era el “día de reposo”. Pero pueden caer en el otro extremo de considerar el domingo como cualquier otro día de la semana, lo que tampoco es correcto. El domingo es el “día del Señor” (Apocalipsis 1:10). Es el día de la resurrección de Jesús.

(continuará el próximo domingo)

Ezequiel 37 – 1 Pedro 1:1-12 – Salmo 44:1-8 – Proverbios 13:16-17

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Pasión por hacer el bien

Abril 11

Pasión por hacer el bien

¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? (1 Pedro 3:13)

A la mayoría de las personas les resulta difícil maltratar a quienes son fervientes en hacer el bien. Aquellos a quienes les encanta hacer el bien a menudo son generosos, desinteresados, bondadosos, amorosos y atentos. Pero no se tolera a los engañadores que roban a las viudas y a los huérfanos. Aun los inconversos condenan a quienes se hacen ricos a expensas de los demás.

Una persona que es generosa y atenta con los demás por lo general no es objeto de hostilidad. Eso es lo que quiere decir Pedro en el versículo de hoy. Pedro quería que todos sus lectores procuraran fer­vo­ro­sa­mente hacer el bien. La pasión por hacer el bien resulta en una vida limpia, que debe ser la meta y el deleite de todo creyente. Cuando se está apasionado por la vida espiritual, se pierde cualquier apetito por las atracciones profanas del mundo.

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