2 Timoteo 4
Reina-Valera 1960
Predica la palabra
1 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.
En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.
Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.
Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.
50 – Mucho más que una lista de nombres | Romanos 16:1-16
Ps. Sugel Michelén
El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/
Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.
Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo… Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?Mateo 27:46
El abandono del Calvario
En el monte Gólgota, fuera de las murallas de Jerusalén, había tres cruces erguidas. Allí tres condenados iban a morir. De repente, y durante tres horas, las tinieblas cayeron sobre esa escena. Allí Jesús, en la cruz, cargado con nuestros pecados, sufrió el juicio del Dios santo para expiarlos. Al final, un gran clamor rompió la oscuridad opresora: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. ¡Estas palabras fueron pronunciadas por el Hijo muy amado de Dios, aquel que siempre había agradado al Padre! Allí, solo, abandonado por Dios, clamó: ¡“Dios mío, Dios mío”! ¡Qué sublime llamado ante un “porqué” insondable!
Durante su vida aquí en la tierra, Jesús siempre habló a Dios diciéndole “Padre”. Algunas horas antes, en Getsemaní, todavía dijo: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa” (Mateo 26:39). Y desde la cruz también oró a él diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Sin embargo, en el momento del abandono, dijo: “Dios mío”.
¿Por qué? La cuestión del bien y del mal permanecía sin respuesta desde la desobediencia de Adán. Pero en el Calvario, Jesús, el Hombre sin pecado, llevó el castigo divino que nuestros pecados merecían. Él, el “compañero” de Dios, debía ser golpeado por la espada de la justicia divina durante esas tres horas tenebrosas (Zacarías 13:7). En la cruz, “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).
La intensidad de estos sufrimientos es proporcional a la grandeza de la gracia divina hacia mí, pecador. ¡Qué inmenso precio pagó mi Salvador durante esas horas de abandono!
Mira nuestro video Lee la Biblia sobre 2da de Timoteo, que desglosa el diseño literario del libro y su línea de pensamiento. En 2da de Timoteo, Pablo está próximo a ser ejecutado y le hace el reto personal a Timoteo de seguir a Jesús sin importar el sacrificio y el riesgo.
En 1898, John H. Nicholson quiso hospedarse en un hotel de Boscobel, Wisconsin. El hotel estaba lleno, así que le sugirieron que compartiera un cuarto doble con un hombre llamado Samuel E. Hill. Al conocerse, descubrieron que ambos eran cristianos. La costumbre de Nicholson por muchos años era leer la Biblia antes de dormirse, así que se unieron para hacer un devocional. Fue así como surgieron las primeras ideas de lo que más tarde se convertiría en la organización de los Gedeones Internacionales.
Inspirados por la vida de Gedeón y por su total entrega a la voluntad de Dios, dieron nombre a la nueva organización. Inicialmente los Gedeones entregaban Biblias exclusivamente en los hoteles, pero luego comenzaron a distribuirlas en centros médicos, centros educativos, refugios para personas sin hogar, centros de rehabilitación y cárceles.
Hoy, los nuevos testamentos y las Biblias de los Gedeones se imprimen en más de 100 idiomas. La organización cuenta con más de 270.000 Gedeones y Auxiliares en 200 países alrededor del mundo. Y se han entregado más de 2.000.000.000 (dos mil millones) de Biblias y Nuevos Testamentos que han sido distribuidos a nivel mundial en toda su historia.
Un sinnúmero de personas han conocido a Cristo gracias a la labor de los Gedeones.
Episodio 52 – ¿Cuánto entretenimiento es demasiado?
¿Deberíamos señalar a los falsos maestros o ignorarlos?
John Piper
Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.
Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.
El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.
Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.1 Juan 1:9
Más blanco que la nieve
Recuerdo con emoción los inviernos de mi infancia y nuestros juegos en la nieve… ¡Era algo maravilloso! Pero bastaban algunas horas para que la nieve pasase de un blanco radiante a un color grisáceo. Entonces, ¡qué alegría ver, temprano en la mañana siguiente, una nieve nueva, inmaculada! Todo estaba recubierto: los muñecos de nieve, las pistas de los trineos y cada huella.
¡Qué bella imagen del perdón de los pecados! Nuestro corazón puede estar sucio por diversas faltas, pero si las confesamos, Jesús las “cubre”. Su obra en la cruz tuvo en cuenta todos nuestros pecados; los cargó sobre sí mismo. Si los confesamos a Dios, él nos perdona, como un padre a su hijo, pues la obra de Cristo nos emblanqueció, como la nieve recubre todo el paisaje.
Incluso si tenemos la seguridad de que Dios nos perdonó, a veces nos cuesta aceptar la perfección de la obra de Cristo y el pleno perdón de Dios, sobre todo cuando cometemos un pecado particularmente grave a nuestros ojos. Sin embargo, el apóstol Juan afirma claramente: “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7). ¡No hay una “lista negra” de algunos pecados que Dios no quiera perdonarnos! Tampoco se trata de sentirnos perdonados, sino de creer en la promesa de Dios.
¡El diablo siempre trata de condenarnos y ligarnos a nuestro pecado! Dios, en cambio, perdona nuestros pecados, nos libera de ellos y nunca más los recordará (Hebreos 10:17).