Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Lucas, que desglosa el diseño literario del libro y su línea de pensamiento. En Lucas, Jesús conduce a su culminación la historia del pacto de Dios con Israel y anuncia las buenas nuevas del reino de Dios a los pobres y ricos.
Harriet Tubman nació esclava en Maryland, pero escapó en 1849 y logró llegar al norte. Sin embargo, no estaba satisfecha con su propia libertad. Así que el resto de su vida hizo 19 viajes de regreso al sur y ayudó a escapar a al menos 300 esclavos.
Generalmente, ella misma guiaba a docenas de esclavos hacia la libertad, viajando de noche y en extremo secreto. Le pusieron por sobrenombre “Moisés”.
A pesar de que los esclavistas enfurecidos publicaron una recompensa de 40mil dólares por su captura, nunca fue aprehendida. Debido a que sus misiones de rescate estaban llenas de peligro, exigía estricta obediencia a sus fugitivos.
Los amigos de Tubman y sus compañeros abolicionistas afirmaron que la fuente de su fuerza provenía de su fe en Dios como libertador y protector de los débiles. Tubman dijo que escuchaba la voz de Dios mientras conducía a los esclavos hacia el norte, y pedía siempre la guía de Dios. El abolicionista Thomas Garrett dijo de ella: «Nunca conocí a ninguna persona de cualquier color que tuviera más confianza en la voluntad de Dios».
En sus último años, se estableció en Auburn, Nueva York y, a pesar de numerosos honores, pasó sus últimos años en la pobreza. Luchó toda su vida por la libertad de los afroamericanos y por la abolición de la esclavitud.
Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.
Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.
Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.
Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.Mateo 11:25
Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.Mateo 18:3
Niños pequeños
Hace algunos años, mientras paseábamos, Mateo, de tres años, se divertía caminando sobre un muro que subía progresivamente. Cuando llegó donde terminaba el muro, como no podía bajar solo, me pidió ayuda… ¡Entonces saltó a mis brazos con plena confianza!
Pero Mateo creció. Ya no es un niño pequeño, sino un jovencito capaz de razonar. Un día, mientras caminaba otra vez sobre el muro, le tendí los brazos. Entonces empezó a dudar, a reflexionar y a medir el peligro. ¡Ya no quería saltar!
Cuando Dios nos pide que nos hagamos como niños, quiere que pongamos nuestra confianza en él y en lo que nos dice en su Palabra. Aprendamos a confiar cada vez más en él, ¡a abandonarnos en sus manos! A menudo nuestros razonamientos no nos permiten confiar plenamente en lo que la Biblia, la Palabra de Dios, dice.
Los niños pequeños también se caracterizan por su dependencia. No son autónomos. No pueden sobrevivir sin los cuidados de sus padres o de otras personas. Jesucristo nos invita a vivir con él, unidos y sometidos a él, como dependiendo de él. Cuando leemos la Biblia, es él quien nos habla, y nosotros podemos hablarle mediante la oración. ¡Mantengamos ese contacto permanente!
Por último, los niños también desean crecer. El Señor Jesús desea que nuestra fe crezca y que lo conozcamos cada vez mejor, confiando en él como niños.
Jairo nació en Bogotá (Colombia). A finales del año 2000 vino a Barcelona con su esposa Ruth y sus tres hijos Daniel, Juan y Laura, con el propósito de adelantar estudios de doctorado en ingeniería. Luego de concluir sus estudios, continuó en Barcelona y a finales de 2005 conoció el punto de misión en Sant Andreu, que para entonces comenzaba sus reuniones en la casa de David y Elisabet Barceló. Convencido que tanto la doctrina como la visión de la IEG son fieles a la Palabra de Dios, Jairo y su familia se unen en diciembre de 2005 al que para entonces era un punto de misión. Fue en febrero de 2010 cuando es ordenado en el ministerio pastoral. Los primeros años combinó su ministerio con su trabajo secular como ingeniero y como profesor, y a partir del 2017 a plena dedicación, como misionero de HeartCry Missionary Society.
Solid Joys en Español | Cómo aborrecer su propia vida.
«El que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna»: ¿Qué significa? Significa, al menos, que no necesitamos preocuparnos demasiado por nuestra vida terrenal. En otras palabras, lo que nos suceda en este mundo simplemente no tiene mucha importancia.
Si los demás hablan bien de nosotros, no tiene mucha importancia. Si nos odian, no tiene mucha importancia. Si tenemos muchos bienes, no tiene mucha importancia. Si tenemos pocos bienes, no tiene mucha importancia. Si nos persiguen o calumnian, no tiene mucha importancia. Si tenemos fama o si pocos nos conocen, no tiene mucha importancia. Si estamos muertos, nada de esto tiene mucha importancia.
Significa algo mucho más radical. Hay decisiones que se deben tomar y que no son meramente experiencias pasivas. Jesús agrega: «Si alguno me sirve, sígame». ¿Adónde? Hacia Getsemaní y hasta la cruz.
Jesús no solo dice: «Si las cosas van mal, no hay que preocuparse, debido a que ya estamos muertos de todos modos». Lo que él dice es: «Elijan morir conmigo. Elijan aborrecer la vida en este mundo del mismo modo en que yo elegí la cruz».
A esto se refería Jesús cuando declaró: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame» (Mateo 16:24). Él nos llama a elegir la cruz. Las personas solo hacían una cosa en la cruz: morir. «Tome su cruz» significa que, como el grano de trigo, «cae en la tierra y muere». Escojamos eso.
¿Por qué lo haríamos? Por un compromiso radical con el ministerio. «No estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios» (Hechos 20:24). Creo escuchar a Pablo decir: «No importa lo que me pueda suceder, si tan solo puedo vivir para la gloria de su gracia».
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo… anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe.1 Pedro 5:8-9
Que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.2 Corintios 2:11
Robar, matar y destruir
A menudo Jesús compara a los creyentes con las ovejas y se presenta como el buen Pastor que da su vida por las ovejas. Él vino para darles “vida… en abundancia”. Jesús subraya el contraste entre el buen Pastor y el ladrón, que solo quiere hacer daño a las ovejas. Efectivamente, el ladrón viene “para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10).
El ladrón representa a Satanás, quien trata de hacer daño a los creyentes. Sus intenciones son:
– Robar: Satanás trata de privar al cristiano de lo que Dios le ha dado: la paz, la seguridad y el gozo de la salvación, la convicción de ser amado por el Padre, la esperanza de la gloria. Aprovecha sus debilidades y caídas para acusarlo y sembrar confusión en su corazón.
– Matar: Cuando se convierte, el cristiano recibe una vida nueva, que desea agradar a Dios. Pero Satanás quiere “matar”, es decir, impedir que esta vida divina se desarrolle y tenga efectos en su conducta.
– Destruir: Por medio de mentiras, Satanás ataca los fundamentos de la fe, con el objetivo de desestabilizar al cristiano. Pone continuamente en duda la Palabra de Dios. Se dedica a producir desánimo, a impedir que el cristiano progrese, a poner trabas a la obra de Dios en él.
Cristianos, si queremos disfrutar de nuestras riquezas espirituales, vivir para la gloria de Dios y crecer en la fe, velemos. Huyamos de nuestro adversario. Busquemos diligentemente la cercanía del buen Pastor. “Conmigo estarás a salvo” (1 Samuel 22:23).